Novela: Luces lejanas.

Capítulo 2. Amigos.

-Hola. – Sonrió aún más. – Mi nombre es Jasper, Jasper Cullen. Tú has de ser Isabella, ¿no? Y ella tu hermana Ashley, ¿estoy en lo cierto?

Traté de recomponer mi rostro. Creo que lo logré bastante bien. Evité mirarlo a los ojos porque me iba a poner colorada. No quería pasar una vergüenza semejante. ¡Nunca antes lo había visto! Y ya estaba suspirando por él. Era desesperante mi vida.

-Sí. – Conseguí responder con un tono de voz muy bajo. Imaginé que él no me había escuchado. Pero sonrió con satisfacción. - Pero por favor, llámame sólo Bella. No me gusta para nada mi nombre completo.

Me miró extrañado durante unos segundos. Preció que mi respuesta lo tomó por sorpresa. Pero luego asintió levemente, un movimiento casi imperceptible.

-Si así lo quieres. – Respondió. Luego señaló con un dedo los bolsos. – ¿Quieres que te ayude? Pareces cansada.

-Está bien. Gracias. – Dije con la voz temblorosa mientras él agarraba los tres bolsos que yo tenía en mis manos. Increíblemente, no sé cómo se las arregló para no tocarme ni un dedo mientras tomaba los bolsos. Luego de tenerlos en sus manos se alejó de mí, en dirección a dónde estaba Charlie, mi padre. Sólo dejó para mí el que estaba en el piso, que a mi parecer era el más liviano. Animada por la reciente ayuda, lo tomé contenta y me dirigí, ahora más rápido, a saludar a mi padre.

-¡Mi niña! – Gritó éste mientras se adelantaba un paso. Cuando llegué hasta donde él estaba, me abrazó con fuerza, casi dejándome sin respirar. Luego, se apartó y me miró. – ¡Cómo creciste! – Exclamó.

Sonreí nerviosa por el humor tan alegre de mi padre. Él normalmente era callado, tímido y no muy comunicativo. Bueno, no es que ese saludo fuera un signo de una persona charlatana.

-Sí, ¿viste? Pero igual no demasiado. – Respondí por decir algo.

-¡Eh! – Dijo de repente, haciendo que me sobresaltara. – ¿Es que sólo traen ese bolso entre las dos? ¿Nada más? – Preguntó extrañado.

-No, señor. – Dijo Jasper acercándose por primera vez desde que se había colocado unos pasos detrás de Charlie con los bolsos. Luego le mostró a Charlie lo que cargaba. Me pareció, luego de mirarlo otra vez, que era un locura que pudiera cargar con todo eso, por más musculoso que fuera. Charlie abrió los ojos cómo plato de la sorpresa.

-Pero, chico, ¿cómo puedes cargar todo eso? – Saltó Charlie soltándome y dirigiéndose a Jasper, que se rió de forma suave. – Déjame que te ayude. No sé como a Isabella se le ocurrió dejarte todo eso a ti.

-No se preocupe, señor. – Respondió rápidamente Jasper. – Yo me ofrecí a ayudarla porque Bella – Marcó notoriamente mi apodo para que mi padre se diera cuenta -, parecía bastante cansada y ya le costaba caminar.

-De acuerdo… -Dijo mi padre, no muy convencido.

Con Ashley decidimos quedarnos un rato más agradeciendo una y otra vez a todos lo que estaban ahí esperándonos. También nos pusimos al corriente de las novedades en Forks a través de nuestras amigas, a las que visitábamos cada 2 años. Ellas nos extrañaban y nosotras a ellas, así que no resultó muy duro entablar conversación. Descubrimos que el cartel había sido idea de Jasper. Yo me puse colorada al enterarme de lo implicado que había estado él.

.

.

.

.

Ya estábamos para irnos cuando Charlie recibió un urgente llamado de la estación de policía. Mi padre les dijo que no lo molestaran, que estaba con nosotras. Pero al parecer era muy importante y él debía estar allí. Al fin, Charlie cedió, pero nos prometió que nos dejaría en casa antes de irse. Pero en ese momento apareció Jasper. No tenía ni idea de dónde se había metido éste el tiempo que Ash y yo habíamos estado de charla. Era como si se hubiera esfumado. Jasper aún cargaba con los bolsos, no entendía como no le dolían los brazos, era muy extraño.

-Disculpe, Jefe Swan, ¿podría proponerle algo mejor? – Intervino educadamente. Una sonrisa cruzó por su rostro durante un segundo y luego desapareció.

Charlie se volteó para verlo mejor. Tenía un dejo de recelo en la mirada. Por alguna razón eso no me sorprendió. Era muy desconfiado. No le gustaba hacer escuchar ideas que fueran diferentes a las de él.

-¿Qué propones chico? – Replicó al cabo de unos segundos.

-Probablemente Ashley y Bella no recuerden mucho la zona. ¿No le parece conveniente darles un paseo por el pueblo? Usted tiene que trabajar. Si usted desea yo puedo comunicarme con mis hermanos y hermanas, estoy seguro que ellos estarán dispuestos a acompañarlas. Además, los bolsos son demasiado pesados, no sé como han soportado tanta carga. – Dijo levantando levemente las manos con los bolsos. Yo me quedé pensando quiénes serían sus hermanos, la verdad que no recodaba a nadie como él, menos que menos alguien que hubiera hablando de él en algún momento, o que pudiera tener alguna especie de parentesco.

Charlie dudó. No le gustaba mucho la idea, eso estaba claro. Entonces Ashley me pegó un codazo en el estómago, que he de admitir que dolió, y me miró. Ahí supe que debía decir algo, no sabía que, pero algo debía decir. Respiré hondo y me concentré en no tartamudear. La belleza de Jasper me aturdía demasiado y me impedía pensar correctamente.

-Me parece una excelente idea, Jasper, gracias por la invitación. – Me volteé a la izquierda levemente para poder ver a mi padre mejor. - ¿Qué dices papá? Estoy segura que a Ashley también le encantaría, ¿verdad Ash?

-¡Por supuesto! - Exclamó la aludida. – No recuerdo casi nada. ¡No sé ni cómo llegar al instituto! – Añadió exagerando un poco.

Yo me reí disimuladamente de la cara de asombro de mi padre cuando nos pusimos en su contra. Al final, relajó su expresión y se rindió. Entrecerró los ojos antes de mirarnos nuevamente y suspiró.

-De acuerdo. Pero tengan cuidado. - Dijo.

-No se preocupe, Jefe Swan, nosotros las cuidaremos. – comentó Jasper como si nada. Parecía ansioso. Me exprimí el cerebro tratando de encontrar alguna razón por al cual él estuviera tan interesado en acompañarnos a dar una vuelta, porque realmente iba a ser muy aburrido.

-Está bien. – Luego se volteó hacia nosotras. Charlie tenía los ojos vidriosos, probablemente aún no se había recompuesto de a idea de que llegáramos y el tuviera que irse y más aún que nosotras nos íbamos a ir con un Cullen, a pesar de que Charlie parecía que les tenía confianza. – Nos vemos en unas cuantas horas. Todavía no me fui y ya las extraño. – Nos dio un beso en la frente a cada una y se alejó a toda velocidad hacia su coche patrulla, no sin darse vuelta unas tres veces para mirarnos.

-Excelente. – murmuró Jasper cuando Charlie estuvo fuera de su vista.

Jasper se dio media vuelta y nos miró, sonriente. Al hacer ese movimiento los pequeños rizos de su cabello se alborotaron. Yo casi me derretí. Como instinto, me sonrojé.

-¿Les molesta esperar unos minutos? – preguntó luego de observarnos durante unos segundos que me parecieron horas.

-Para nada. – Respondimos Ashley y yo a la vez. Como éramos hermanas, era ya casi normal para nosotras tener la costumbre de responder a coro. Me giré hacia ella. Tenía una expresión divertida en el rostro. No entendí bien a que se debería, pero me logró sacar una sonrisa. Luego, volví a poner atención en Jasper, lo cual me costó un poco ya que me perdía en esos ojos dorados sin final, pero traté de poner mi mente en blanco para no volarme con mis pensamientos y decir alguna pavada.

-¡Genial! – Luego Jasper suspiró y tomó el móvil de un bolsillo del pantalón. Al ver el modelo del celular, casi se me cae la baba. Era un celular hermoso, muy caro y difícil de conseguir. Tenía entendido que ni siquiera estaban en América. Pero al final me controlé y no dije nada. Se alejó unos pasos de nosotras, lo suficiente para que no pudiéramos escucharle. La peque y yo nos miramos extrañadas. No entendimos por qué no podíamos escuchar lo que hablaba. Quizás estaba charlando con su novia… Se me revolvió el estómago al pensar en esa idea, pero no me podía hacer ilusiones.

Jasper habló durante unos minutos con alguien. Parecía que estaba discutiendo. Y no era una pelea tranquila que digamos, pero a pesar de todo no escuchamos ni una palabra de lo que estaba diciendo. Sus labios se movían a una velocidad increíble, incluso más rápida que los míos cuando hablaba, y eso que yo hablaba de una forma bastante atropellada. Luego, él cerró el móvil de un golpe y lo volvió a dejar en su lugar. Se acercó con paso lento, mirando el piso, como si el hormigón de golpe fuera algo muy interesante. Su sonrisa se había borrado y estaba serio. Suspiró antes de elevar la mirada hacia nuestros rostros.

-Espero tengan hambre. Porque mis hermanos están… eh… ocupados por unos minutos, pero si almuerzan primero les vamos a dar el tiempo suficiente para llegar. – Informó al llegar a nuestro lado. Parecía como si repente el entusiasmo que había tenido, se había ido al igual de rápido que había llegado. Su tono de voz sonaba preocupado, como si tuviera miedo de algo. Me estuve devanando los sesos en busca de alguna razón para su repentino cambio de actitud, pero nada encajaba.

-¡Claro! – Aseguró Ash. - La verdad es que no comemos nada desde la cena de anoche, la cual no fue mucha. Estábamos demasiado nerviosas para pensar al menos en comida, así que, estoy de acuerdo. La verdad, me suenan las tripas del hambre que tengo – Añadió mientras se carcajeaba. A veces me sorprendía, porque o comía mucho, o no comía casi. Cuando no comía me saltaba la duda de si estaría a dieta, pero al día siguiente no había comida que durara, lastraba con todo lo que encontraba. Eso me tranquilizaba, por lo menos hasta que comenzaba a repetir el proceso.

-Entonces, ¡A comer! – Luego agregó. – Yo invito. – Ashley y yo íbamos a protestar, pero levantó una mano para pedir silencio. – Por favor, déjenme pagar a mí. Total, no voy a poder pasear por Forks con ustedes. Tengo un… trabajo que hacer. Las van a acompañar mis hermanos y hermanas, así que, si no les molesta, preferiría hacer aunque sea algo por ustedes. – Yo iba a decirle que me negaba a que pagara él, que ya había hecho mucho, pero puso un dedo sobre mis labios para acallarme apenas abrí la boca para hablar. - ¿Por favor? – Su voz tenía el tono del terciopelo otra vez, casi me fallaron las piernas, pero por suerte me mantuve en pie. Aunque no tengo muy claro cómo.

Ashley y yo nos miramos, sorprendidas. Luego lo miramos a él. Al final, sólo asentí con un movimiento de cabeza, ya que todavía no había quitado su dedo de mi boca y por ende no podía hablar aún. Era frustrante hablar por señas, no podía quejarme. Pero no parecía que fuera a desistir. Estaba nuevamente serio y parecía decidido. En un segundo, sacó su dedo y comenzó a caminar hacia un Porshe amarrillo que estaba estacionado a más o menos una cuadra, sin siquiera voltear para mirar si estábamos o no detrás de él. Era un auto tan lindo… No podía creer que dentro de unos minutos me iba a subir a ese coche, era irreal. Al final nos rendimos y lo seguimos, unos pasos más atrás, lanzándonos con Ashley miradas cargadas de desconfianza.