Disclaimer: Los personajes de One Piece no me pertenecen, pertenecen a Eiichiro Oda, mi salvador y redentor. Naomi y su padre rosa, son de mi absoluta propiedad, así como los tres chavales asesinos xD (Spoiler on)

Bienvenidos sean al capitulo!

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EL RUBIO RARO


La luz que procedía de la ventana me acuchillo los ojos…

Tuve el impulso de asesinar a mi padre, aun dormida, por haber corrido la puñetera cortina…

Maldito viejo…

Extendí la mano para tomar el reloj que yacía en mi mesita de noche. Palpe varias veces, tocando hasta el aire antes de encontrarlo. Después de que lo tuve en mis manos, abrí los ojos despacio, rompiendo las lagañas que los cubrían, acerque el reloj y vi la hora…

-¡MIERDA! ¡LA ESCUELA!

Me caí de culo al suelo quien sabe cómo. Corrí al baño, me eché un manotazo de agua en la cara y deje el grifo abierto. Intente abrir el armario, pero la puta puerta se atascó. Después de patearla se vino abajo, pero al menos pude ver el interior del mueble…

Esperen…

Pero seré retrasada….

¡HOY ES DOMINGO!

-Coño…el viejo me va a matar—En toda su gloria pude apreciar que efectivamente, había tumbado la puerta corrediza del recién comprado armario—Que me trague la madre…

-¿Mi princesa ya despertó?—Cuestiono una enmelocotada voz al otro lado de la puerta de mi cuarto, era mi querido padre, que por cierto, si llegaba a ver esto, me haría estrenar el edificio lanzándome desde el 8 piso.

-Joder…. —A veces creo que exagero un poco con eso de la fuerza bruta. No tuve más opción que levantarme e intentar calzar de alguna forma la puerta con el armario, mientras mi padre forzaba la chapa de mi cuarto para entrar—¡Maldito viejo! Que me estoy cambiando… ¿No puedes esperar?

Un suspiro se oyó al otro lado de la puerta, yo intentaba encajar eso, pero a este paso me cargaría todo el armario—Lo siento princesa, me asuste al no escucharte…

-Podría estar dormida…

-Pero siempre te despierta mi dulce voz… ¿No?—Rodé los ojos, pinche viejo rosa.

-Prefiero que me despierte el ruido de mi estómago, gracias—Deje la puerta del armario derrumbada a un ladito de mi cama, muy despacito, silencioso, quejándome internamente por la mala suerte que me traía.

-Que mala eres hija…

-Que cursi eres papi…

-¿Ya puedo entrar…?

-¡Que me esperes alla afuera! ¿Cuál es la gana de invadir mi propiedad?—Tuve que estamparme unos pantalones cualquiera rápido, o mi padre sospecharía. Me puse un esqueleto simple y listo, uno, dos, tres, fuera…

Abrí y cerré la puerta con más velocidad que la luz. Sonreí de forma que definitivamente hizo sospechar a mi viejo. El intento ver que escondía, como si tuviera visión superpoderosa o como coño se llame. Yo me balancee de un lado a otro para impedirle mirar. Enarco una ceja y por fin hablo.

-¿Paso…algo?—Esa mirada que descubría mis mentiras en un 2x3, ya valí madres.

Yo ya estaba que me cagaba del miedo. Si llegaba a descubrirme, de seguro y me haría pasar con él una noche entera en la estación, y eso era peor que la muerte.

-Nada, papito… ¿Ya te vas a trabajar? La justicia te necesita…-Dije más que nerviosa. Joder, es que no podía mentirle al viejo, él siempre me descubría.

-¿Tumbaste la puerta del armario?—Pregunto con neutralidad. Sentí un escalofrió al darme cuenta que mi papa era una especie de adivinador o psíquico, más que porque ya me hubiera descubierto.

Asentí—Si, pero fue sin querer queriendo—Solté al fin nerviosa, poniendo cara de cachorro, pero no, eso en mi rostro no funcionaba para nada, de hecho creo que asustaba a los demás.

-Naomi…solo, trata de arreglarlo—Suspiro exhaustado, con cara de "protégeme de esta mocosa bendito Buda", para luego devolverse por el pasillo y llegar a la cocina

Hice una mueca nada más que por plena satisfacción. Por un momento quise darle gracias a dios, pero como no creía en él, lo deje pasar. Al menos no me regaño ni se fue a mayores, supongo que es porque ya me ve como alguien, digamos, más grande…

Seguí sus pasos hacia la cocina, él ya tenía hecho el desayuno. Nada más que unos huevos revueltos, café y tostadas bien quemaditas para comenzar un buen domingo.

-Oye papa…-Recién me recosté sobre la pared, cuando él ya me llevaba el desayuno al comedor—¿Te iras hoy al fin?

El me miro con expresión triste y victimaria—Sí que sí, hija, sabes que no puedo faltar—Lance un gruñido, sí que lo sabía, mi pobre viejo no tenía ni cuando cagar tranquilo.

-Pero al menos come bien—Le dije, ayudándole a llevar su desayuno a la mesa. Me quede mirándole un poco, en verdad se me revolvió el estómago al ver que se traía unas cuantas canas, se veía cansado además…

-Lo se hija, no te preocupes—Odiaba que comiera tan rápido, pero tenía mucho afán así que todo se lo mando junto. Yo me quede apenas mordiendo una tostada, observando mientras él se acomodaba la corbata y el sombrero.

-Cuídate, ya sabes, deja de dañar las cosas y no olvides llevar dinero si vas a salir—Esto último lo dijo mientras me daba un beso en la frente y salía disparado, incluso media cabeza le quedo afuera para agregar algo más—¡No traigas chicos!

Ohh…que mal padre…yo que disfruto tanto trayendo chicos, conociendo gente, haciendo amigos y rascándome el maldito sarpullido, que desconsiderado de su parte. Me falto fue lanzarle el pocillo de café para que se fuera y dejara de hablar sandeces.

Gracias al inventor del sarcasmo…

A la mierda…

Lo único que haría ese día, a lo menos, seria conocer la ciudad, ver las rutas para poder movilizarme, y chequear algunos negocios cercanos por si acaso necesitaba comprar algo. Esperemos que no sea tan caro aquí, no pienso quedarme liquida por ello…

Todo lo que pase haciendo en el día fue: Jugar videojuegos, comer, volver a jugar, leer algo de mis libros, comer y comer de nuevo. Al final cuando ya me decidí, me puse algo de ropa—Si a eso se le llamaba a los trapos viejos que traía encima—me recogí el cabello, y lista, con dinero, para salir y conocer un poco más la ciudad.

Y bendito sea mi sentido de orientación…

Si, así es, recién deje el edificio y ya estaba perdida.

No me queje mucho, cuando vi que muy cerca de donde estaba parecía haber una zona bastante comercial. También vi el curso de los autobuses, y según la nueva preparatoria a la que tenía que ir—Ennies Lobby, que parecía más prisión que escuela—tenía muy fácil el camino para llegar, y no tendría que madrugar mucho. Vi muchas tiendas de comida interesantes, algunas bibliotecas, un hospital cercano, iglesias, puaj…

En fin, era oficial, estaba jodidamente perdida.

Me distraje tanto que lo había olvidado…

Y como mi cerebro es tan colaborador, olvide llevar el teléfono. Esto significa que mi padre no está disponible, ni mucho menos puede ayudarme, porque tampoco me sé su número.

Bien hecho Naomi, empezaste de puta madre.

Busque tanto, tanto y tanto, que termine en un estúpido callejón sin salida. Y claro, iba a devolverme, pero algo no muy bueno se presentó frente a mí. Serian como tres tipos los que pretendían ahora taparme la salida del callejón. Bastante fornidos, altos, musculosos…

Robo a la orden.

Yo se pelear, el problema es que solo me sé movimientos básicos, además, no creo tener mucha oportunidad contra ese tipo de gente. Trague saliva, me había acojonado demasiado rápido. Por supuesto, no demostraría a nadie que tenía miedo.

Por favor, yo era la gran y cabrona Naomi, no la pendeja que se deja acongojar por unas reencarnaciones de los malditos nazis.

Me acerque a paso lento, mostrándome tranquila y confiada, fue a unos tres pasos de ellos, que el mas calvo y musculoso hablo…

-Tenemos una muñequita perdida aquí… ¿Necesitas un mapa?—Dijo con voz totalmente ronca y varonil. Los otros dos solo se rieron ante su supuesto chiste. A mí me falto escupirle en la cara y patearle las bolas. ¿Muñequita…? Eso era lo peor que podrían decirme…

-Necesito que dejes de estorbar, gracias—Le fulmine con la mirada. Estos tipos se unieron, de forma que ni porque me convirtiera en un ratón, podría pasar. Se reían de mí, suponiendo que no tenía la suficiente fuerza ni cojones para derribarlos.

-La gatita tiene boca mmm… ¿Por qué no abres esos labios para otras cosas…?—Espeto el más pequeño, relamiéndose los labios. No pude sentir más que asco y repulsión, pero decidí que dar un paso atrás era lo más sensato.

-¿Igual que tu madre? No gracias—Sabia que mi sentencia de muerte había sido firmada. Mas cuando sus compañeros se rieron, y este tipo se sacó un fierro de quien sabe dónde. Le molestó bastante que me metiera con su mami. Yo solo me puse en guardia y sonreí, esto se hallaba peligroso, pero divertido.

-Tienes agallas ¿eh?...

-Ganas de irme, por supuesto, más que de quedarme viendo a tres gorilas mal tatuados…

Los otros dos sí que se ofendieron esta vez.

-Voy a cerrarte esa boquita a golpes—Amenazo el más pequeño, acercándose peligrosamente a mí, y era en ese instante en el que yo retrocedía con lentitud, totalmente alerta. Si no me mataban estos, lo haría mi padre, al enterarse del lio en el que me metí— ¿Y ustedes qué? ¿No quieren pasarla un poco…?

Los otros dos galanes sonrieron.

-Pero claro que si—Dijeron al unísono, el más alto sacando un cuchillo y el otro un bate.

-Los tienen bien educados—Si iba a morir, al menos les tocaría los cojones un poco más—Hasta hablan al tiempo…

-Cierra la boca puta—Mierda, ya me había encerrado el enano, no tenía escapatoria, tendría que pelear—Voy a enseñarte lo que es respetar a un nombre…

-¿Hombres? Me parezco más yo si me pongo un par de bolas, ¡ja!

Estos tipos ya no se controlaron.

El enano termino de acortar nuestras distancias. Me lanzo un fierrazo pero yo lo esquive. Otro y no tuve tanta suerte, logro darme en el hombro derecho. Finalmente logre retener el fierro con mis manos, mientras que pateaba su abdomen. No funciono mucho, pero le hice retroceder. Volvió con toda la gana a pegarme, logre voltear antes y el arma choco contra piso, este tipo no se aguantó y le dio a la pared ahora, por poco y me parte el cráneo.

Me gruño como perro, yo solo sonreí—Esto sería más justo si tuviera un arma…

-Usa esa puta boca tuya…

El más grandote se acercó a mí, con ese cuchillo sí que tenía problemas. Demoro bastante para atacar, y a la primera, logro rozarme la mejilla, a pesar de que me aleje. Fue un rasguño, no problem. El otro le llego detrás, como cobardes atacando de a dos. Con ese bate si me divertí. No parecía muy experto, así que después de esquivar sus golpes, le di en la entrepierna, soltó el bate y lo recogí, dándole un mangazo en la cabeza.

Quedo en el piso… ¿muerto? No sé.

El más alto estaba ya cabreado en serio. Mandaba el cuchillo con ganas, yo a roces lo esquivaba. Me fastidiaba la idea de no poder partirle la cara, pues ni podía acercarme. Luego el del fierro me acorralo, ahora sí que estaba en problemas.

Entre los dos me tenían apresada en una esquina. El del fierro ataco por fin, yo me cubrí con mi brazo, pero valla que dolió ese golpe, seguro y si sobrevivía para mañana, tendría el morado más grande que me haya hecho en la vida. Luego vino otro, otro golpe, y otro, intercale mis brazos para cubrirme, al menos así no me afectaría en proporción solo uno.

Dolía demasiado, el del cuchillo se acercó. Se acuclillo frente a mí, yo no podía alejarme mucho, pero no por eso dejaba de sonreírle y mirarle fulminante—¿Últimas palabras?

-Lávate la boca, te huele a mierda…

Vi un cuchillazo venir directo a mi pecho, lo juro…

Pero algo paso. Cerré los ojos, esperando el impacto, pero…

Un grito desgarrador cubrió el callejón…

Abrí los ojos y vi al grandulón en el suelo, retorciéndose y una de sus piernas sangrando. Se agarraba el estómago, y el otro, pues estaba en manos de un hombre rubio, más o menos alto, quien lo estaba ahorcando, y hasta que no le asfixio, no le soltó.

El fierro cayó al suelo, y el grandulón grito como niña al ver como el rubio se acercaba a rematarlo…

-Este no es tu territorio, y menos el indicado para asesinar niñas—Dijo mi salvador, digo, el rubio de melena larga, cuerpo musculoso, que con una enorme cuchilla, sabrá dios de donde mierdas la consiguió, le rasgo la garganta al grandulón. Este agarro su cuello, retorciéndose aún más, mirándome con los ojos llorosos…

El pequeñín parecía desmayado a penas…

El rubio volteó a mirarme…

O bueno, no sé qué fue lo que hizo, pero eso parecía. Y es que su flequillo no me dejaba ver nada más de lo necesario. Tenía la boca enmarcada en una línea, la enorme cuchilla en la mano derecha llena de sangre, y parecía haber partido un pastel, porque ni tembló ni se reprimió al haber cortado la garganta de ese hombre.

-¿Quién eres?—Esta vez se dirigió a mí, pero no me dio miedo, sabía que no me haría daño.

Acurrucada allí, le conteste—Una recién llegada—Sonreí, por pura cortesía y agradecimiento. El no dejo de observarme, incluso cuando me levante y sacudí el polvo de mis ropas, que por pura gracia se me había pegado-¿Qué?—Pregunté, me sentía ligeramente incomoda.

-Nada, solo me sorprende que…las recién llegadas ni den las gracias.

-Oh gracias…-Extendí mi mano, y a penas lo hice, el sarpullido comenzó a fastidiarme—Naomi…-Dije simple, él ni siquiera extendió su mano, así que la retire y comencé a caminar para retirarme.

Al pasarle de largo, apuesto que le escuche decir… ¿Killer?

-Bueno, yo creo que deberías sacar la basura de aquí—Le dije, cuando le di la espalda y me dispuse a salir. Era solo un consejo, no vaya a ser que la policía le tire esos "muertos" encima.

-Buen consejo, Naomi…peleas bien…-Le escuche decirme, desde su lugar, con la misma voz neutral.

-En ciudades como estas, tengo que hacerlo…-Confesé, pues por algo era hija de un policía.

-Oye y dime…-Voltee un momento al ver que me llamo, pero él seguía de espaldas— ¿Has visto un pelirrojo por aquí?

-¿Se te perdió un pelirrojo?—Le pregunte con gracia, se me hacía de todo menos gay el tipo.

-Sí, uno muy grande…

-Valla nada, si lo veo, le diré que su novio lo busca…así que no te preocupes, te debo una.

Jure escucharle reír un poco…

Que tarde tan jodidamente movida, me dije al ver que definitivamente no sabía dónde estaba metida. Calles a un lado, calles al otro, autos pasando, direcciones raras…

En fin, la geografía no es lo mío, y aguantarme la cantaleta de mi papa, tampoco.

Pff…

Ahora si estoy en la gorda…

¿Debí haberle preguntado indicaciones al rubio ese…? Na…no creo, seguro y quedo de ir a la peluquería con el tipo pelirrojo ese.


CONTINUARA...


Ey mina!

Aquí les traigo el otro capitulo, mas rápido de lo que esperaba xD

Y bien...Muchas gracias Myrcur por comentar. Seguiré tus consejos pequeña, de todas formas disculpa si se me fue algún horrorsito ortográfico.

Gracias a los demás lectores! Dos favoritos y follows en el primer cap, casi me vengo xD

No se cuando pueda actualizar, pero con artos comentarios me animo mas.

Sin mas que decir...

Smell-ya.