Rey de los condenado II

"Humanidad"

Zero corrió rápidamente tras una de las tantas columnas de aquel mall gigantesco sabiéndolo inútil; hace más de medio día que le estaban siguiendo la pista y aunque su singular presencia angelical que era tan difícil de ocultar como una vela en la oscuridad para los suyos estaba desapareciendo de a poco, Zero sabía que no se rendirían hasta terminar el trabajo. Lo tonto del asunto es que no sabía exactamente de que radicada aquella encomienda…aunque podría decirse que tenia una vaga y alarmante idea de aquello.

Habían pasado semanas desde que "dejó sus alas" por decirlo de algún modo y se entrego a lo poco de humanidad que le quedaba y empezaba a resurgir en el desde que el demonio kuran lo encontró.

Sabia que estaba loco al ser consiente de que no se arrepentía, era un golpe a su orgullo admitir que estar al lado de aquel ser del infierno era paradójicamente como estar en el cielo.

Desde que kaname profano sus labios aquella vez Zero parecía vibrar cada día en emociones nuevas y a la vez familiares, algo en su interior crecía cada vez con mayor fuerza haciéndolo sentir vulnerable y perdido pero a la vez sentía que se quemaba, se quemaba dentro de aquellas orbes borgoñas e intensas.

Kaname y el eran perseguidos; por ángeles, a los demonios les daba igual que hiciera su líder, probablemente también estaba implicado el factor miedo que profesaban al pelinegro.

El casi ángel temía que el propósito de la persecución fuera acabar con ellos; esa era otra emoción que había recuperado, "el miedo" temía que fueran encontrados, que lo separaran de su demonio de ojos borgoña…

Ellos de seguro debían ser una mancha aun sin limpiar en el blanco historial de la eternidad y que a toda costa debía ser eliminada como los pasados manchones en aquel mantel.

Cuando Zero estuvo seguro que se encontraba a salvo decidió salir de aquel lugar.

El peli plateado no era exactamente un humano, carecía de aquella anatomía y fisiología tan simple, ni siquiera tenia un corazón de carne y hueso a pesar, que algo en su interior latía y lo hacia vibrar en cuanto el pelinegro estaba cerca pero, los humanos ya eran capaces de reparar en él, lo que hacia que se preguntara constantemente ¿Qué le estaba ocurriendo? Si no podía ser un ángel ya, entonces… ¿Qué seria? Seria ese el motivo principal de que quisieran acabar con el, ¿no podía existir algo tan hibrido e inexacto en el universo? ¿O era para volver a encastrarlo en una criatura angelical de nuevo? Borrando sus recuerdas, quitándole sus emociones, encargándose esta vez sin posibilidad a errores de quitarle lo poco de humanidad que había logrado revivir? Zero no lo permitiría…el…el quería estar con kaname…y cada vez mas llegaban a el nuevos recuerdos de su vida humana, de su anterior felicidad…

Salió del mall con sus manos infundadas en los bolsillos de su habitual gabardina gris mientras, las personas se le quedaban viendo desvergonzadamente admiradas de su antinatural belleza. Cuando llego al exterior se quedo de piedra al reconocer a cierto rubio esperándolo con una leve sonrisa.

Takuma…- la sonrisa de takuma se ensancho.

No temas Zero – dijo el rubio con cierta gracia – no eh venido a hacerte daño- aviso alzando las manos en son de paz. Zero bajo un poco la vista sintiendo nuevamente cierta añoranza por el rubio, recordó que lo humanos llamaban a ese sentimiento "nostalgia", había extrañado en cierta forma a takuma, verlo seguido y las cortas platicas que tenían cada vez que se veían, takuma había sido su superior y al único a quien podía confiarle una sonrisa.

Entonces…que es lo que quieres?- pregunto intentando no sonar brusco, tampoco podía fiarse demasiado ahora, el rubio había sido lo mas cercano que Zero tuvo en el cielo pero él ya no era como el. La sonrisa del rubio se volvió triste al reconocer su desconfianza.

Vine a hablar contigo –

Te escucho – Zero parecía reacio a dejarse llevar como si takuma fuera del bando contrario.

Aquí no Zero…en otro lugar- el rubio ladeo la cabeza indicando el lugar hacia donde quería ir, Zero asintió.

Así que…tu y kaname seguirán estando juntos a pesar de todo – aposto takuma sentado en una banca de aquel parque infantil a donde lo había llevado, estaba desierto por lo cual no importaba si pudiera parecer que estaba hablando solo. Zero asintió sin dudarlo mientras cierto calor subía a sus mejillas pero, aquello no era suficiente para causar un sonrojo, era imposible…

Yo…lo quiero – confeso el peli plateado de manera escéptica incluso para el, aunque le constaba que era totalmente cierto. El rubio sonrió.

Has cambiado mucho – observo takuma y Zero lo miro a los ojos.

Es por eso que quieren eliminarme?- se atrevió a decir.

Eliminarte? Suena demasiado extremista…-

Entonces? Que planean hacer conmigo? Han estado persiguiéndome- objeto enojadamente el oji amatista y takuma resoplo.

Yo no tengo nada que ver con eso…son ordenes de mas arriba – la mirada del rubio se ensombreció.

Entonces que quieren ellos de mi?- empezaba a desesperarse, comenzaba a odiar no estar informado lo suficientemente de algo y mas si se trataba acerca de el mismo.

Si te soy sincero…no lo ce- la voz del rubio sonaba preocupada, preocupada por el…

Yo, eh pensado que tal vez quieren eliminarme o…regresarme nuevamente a ser un ángel, borrando definitivamente mis recuerdos esta vez- divago Zero luego de unos minutos de incomodo silencio.

Porque crees eso?- hablo el rubio refiriéndose a ambas optativas, Zero se encogió de hombros. – de todos modos…sea lo que sea que quieran hacerte, no creo que aquel demonio lo permita – Zero sabia de quien hablaba y una sonrisa boba se formo en sus labios haciendo sonreír al rubio nuevamente.

Kaname nunca lo permitiría…- rectifico suavemente el oji amatista dándole la razón.

Pasaron un momento en silencio, un silencio cómodo.

Donde esta el ahora?- pregunto con curiosidad el rubio, había encontrado solo a Zero y le parecía algo extraño.

Porque crees que te lo diría?- jugo el albino y takuma rio levemente.

Zero…- insistió fingiendo indignación. El oji amatista pareció pensativo por unos segundos mientras dejaba de sonreír.

Que piensas acerca de todo esto takuma?- pregunto a modo de respuesta, el rubio se tenso sin saber que responder.

Soy un ángel original Zero…supongo que tienes una idea de cómo pienso- Zero asintió con un matiz rayando en la decepción en el rostro- también entiendes que si estuvieras en mi lugar la situación no cambiaria mucho, pero el caso es…que si esto es lo que deseas, espero que seas feliz- confeso el rubio y el ex ángel sonrió levemente.

Kaname…- empezó Zero ya respondida su pregunta - no esta conmigo desde hace una semana – takuma enarco una ceja y antes de que hiciera la pregunta el ex ángel continuo- esta en el infierno – puntualizo.

¿Porque?- pregunto el rubio sintiéndose tonto por la pregunta pero en este caso tenia sentido. – paso algo? – sabia que takuma se refería a los demonios.

No exactamente….solo esta dejando en "orden" unos asuntos- se explico y el rubio asintió. Al menos el demonio estaba seguro en el infierno.

Entiendo…entonces, no sabes cuando regresa –

No…- la voz de Zero tembló en una vibración baja, deseaba que kuran volviera.

No te preocupes, el volverá- conforto el rubio.

Lo ce…- el albino respiro hondo y takuma se puso de pie.

Bien…debo irme- aviso con pesar.

No…no volveremos a vernos?- en la voz serena del ex ángel se denotaba cierto temor y el rubio sonrió satisfecho.

Claro que si…- aviso y Zero no dijo más. Takuma se alejo unos pasos mientras, con un ademan de despedida desaparecía de su vista, desvaneciéndose literalmente.

Zero suspiro sintiéndose solo nuevamente; no era un ángel pero, seguía preocupándose por los necesitados de ayuda, seguía estando compuesto de asfódelos; tampoco era humano, pero en el refulgían emociones humanas y las personas eran capaces de reparar en él. Se dio cuenta que todos sus dilemas existenciales era a causa de que kuran no estaba a su lado para distraerlo de sus problemas. Debiera sentirse miserable al saber que no tenia lugar al cual pertenecer, pero la idea de que a pesar de todo pertenecía al refugio de los brazos del demonio kuran lo confortaba inexplicablemente.

Kaname, maldito cuando piensas regresar- se pregunto en voz alta y la respuesta de una voz profunda y ronca hizo que diera un respingo.

Me parece que ahora… – hablo kuran kaname, rey de los demonios detrás de el. Zero se levanto impulsado como por un resorte para darle la cara al pelinegro. El demonio le devolvía una mirada intensa, profunda y anhelante de su contacto. El oji amatista suponía que la suya debía ser un contraste mas suave pero con el mismo sentimiento, no se movió sintiéndose pegado al suelo, reacio a demostrar sus sentimientos, su necesidad, consiente de que era inútil ya que kaname podía leerlo fácilmente. Como era tradición el dueño de los ojos borgoña tomo la iniciativa y acercándose a Zero con pasos lentos pero firmes, bordeando la banca que les separaba llego hasta su ángel de cabellos blanquecinos.

Me extrañaste – afirmo kaname arrogante con una sonrisa ladina, aquellas palabras parecieron sacas al ex ángel de la ensoñación en que se había sumido, Zero soltó un bufido indignado.

No te creas tan importante – refuto mirando hacia otro lugar que no fueran la perdición de sus ojos carmín. La sonrisa del demonio se hizo mas pronunciada.

Te eh escuchado Zero…a ti y a tu amigo el rubio filántropo- confeso burlón, el peli plateado alzo una ceja escéptico.

Como lo hiciste?- ni el ni takuma habían reparado en el, el demonio torvo su sonrisa demostrando altivez.

Tengo mis trucos – se limito a decir y Zero suspiro resignado.

Que tanto has escuchado?- de tan solo imaginar que kaname escucho cuando dijo aquellas palabras dedicadas a el hacia que la vergüenza emergiera de su interior.

Todo…- Zero maldijo interiormente.

Bueno que importa – intento sonar indiferente, pero kaname se había echado a reír eliminando las distancias que los separaban, enfundándolo en un fuerte y desesperado abrazo. Zero cerró sus ojos, enterró su rostro entre el cuello y el hombro de su demonio aspirando el aroma que exudaba.

Yo también te extrañe Zero- susurro contra su oído haciéndolo temblar. Los labios de kaname pasaron de su oído a sus cabellos depositando cortos besos, idolatrándolo. Zero se relajo entre sus brazos temblando de vez en cuando y apretujándose inconscientemente contra el.

Me quieres?- pregunto de repente kaname y Zero abrió los ojos, el calor subió a su rostro de marfil sin inmutarse en cambiar a un tono mas relajado. ¿Por qué le preguntaba aquello? El ya sabía la respuesta…kaname pareció leerle la mente porque de inmediato soltó una risilla juguetona – solo quiero escucharlo… – confeso haciendo referencia a que Zero no era muy expresivo que digamos ni en esa vida, ni en la anterior.

La mandíbula del ángel se tenso levemente y algo en su interior volvió a latir inquieto empezando a ser consiente de cómo debía sentirse el pelinegro…empezaba a reconocer lo injusto que había sido con kaname, después de todo ¿Qué tal si los llegaban a separar…de nuevo? Kaname nunca sabría realmente todo lo que seguía significando en su vida, todo lo que era capaz de hacerlo sentir con tan solo una mirada o un roce…

Yo…- todo pareció silenciarse expectante a que soltara aquella verdad.- no te quiero kaname…-el cuerpo contra el suyo se puso rígido, siguió hablando para aclarar- lo que provocas en mi…no es digno de compararse con algo tan vano…te amo…te ame en mi vida humana y te sigo amando ahora a pesar de todo…- termino con voz temblorosa mientras, placenteras descargas se expandían por su cuerpo haciéndolo ver que confesar sus sentimientos no era tan malo. El demonio se separo suavemente de el sin soltarlo para poder mirarlo a los ojos, al verse expuesto ante esas profundidades borgoña un nuevo calor subió a sus mejillas, mas fuerte, tanto que sintió que se quemaba; sabia que era imposible pero ¿seria suficiente para causar un sonrojo? Tal ves si por la forma en la que kaname lo miraba, sorprendido, extasiado y maravillado.

Zero sintió la necesidad imperiosa de sincerarse por completo como alguien que extirpa desesperadamente las enfermedades lúgubres de su corazón para cambiarlas por luz. – te necesito…-siguió hablando el oji amatista sin apartar la vista de aquella conexión- si me dejaras ahora…ya nada tendría sentido, quiero que estemos juntos y no permitiré que nadie ni siquiera tu nos separe- afirmo intentando sonar firme aunque la voz seguía temblándole. Kaname luchaba contra una necesidad imponente de besarle, besarle como un desquiciado pero la idea de que tal vez Zero no volviera a decir aquello lo hacia resistir.- te amo…te amo maldición! y no puedo evitarlo, ni detenerlo…simplemente te amo- Zero aceptaba que kaname lo complementaba, que era el opuesto que secretamente necesitaba. El oji amatista dejo de hablar dando por terminado su monologo, no era necesario explanarse en detalles como el hecho de que todo su ser reaccionaba ante la delicia del contacto con la piel del demonio, si era lo suficientemente valiente le seguiría diciendo mucho mas cuando se diera la ocasión. Kaname permanecía en silencio pero ninguno de los dos claudicaba manteniendo la mirada fija en el otro.

El tiempo transcurrió discretamente sin molestarlos hasta que Zero sintió el innecesario aliento de kaname contra sus labios cincelados haciéndolos temblar suavemente a causa de la necesidad.

Estaremos juntos…pero no de esta forma- hablo el pelinegro confundiendo al ángel en sus brazos. kaname no se dio tiempo a explicar tomando para si de forma exigente aquellos labios, el peli plateado dejo salir un suspiro correspondiendo el beso y olvidándose de sus palabras envolviendo la estrecha cintura de su demonios de forma posesiva.

x.x.x.x.x.x.x.x.x.x.x.x.x.x..x.x.x.x.x.x.x.x.x.x.x.x.x.x..x.x.x.x.x..x..x

Que quisiste decir con que estaríamos juntos pero no de esta forma?- pregunto el peli plateado horas después sobre la arena de una playa, el sol se empezaba a ocultar tras el horizonte anunciando la llegada de la noche. Kaname sostenía firmemente la unión de sus manos mientras miraba la agonía del sol, Zero seguía mirándolo lleno de curiosidad e intriga. – kaname!- insistió impaciente y el aludido por fin lo miro complacido en lo placentero que era que el oji amatista lo llamara por su nombre.

Sabes lo que deseo en estos momentos?- Zero enarco una ceja confundido ante su evasiva negando con la cabeza. La sonrisa del demonio se elevo lasciva y torva mientras sus ojos brillaban en posesión y necesidad- te deseo a ti Zero… – se limito a decir y basto para que el interior del ex ángel vibrara en respuesta.

Pero…- el oji amatista no quería pensar en el significado implícito en aquellas palabras ya que era totalmente impensable. – …ya me tienes no?…aquí contigo- objeto con tono inocente, kaname dejo que la lujuria inundara sus facciones sin importarle que aquello podría asustar a Zero, de todos modos no podía escapar de el y eso le parecía totalmente justo; kaname sentía o mas bien sabia que estaba condenado a la dependencia hacia Zero por la eternidad sin importar las circunstancias, era justo que Zero también fuera encadenado junto con el.

Es cierto…pero no del todo…no como me gustaría- ronroneo con lentitud acercándose a el para besarlo con un egoísta propósito. Como si fuera una orden acatada su mente revivió cierto recuerdo vergonzoso y reciente en su memoria hace unos días…

****flash back*****

Un sonrojado y desnudo albino se erguía frente a un fino espejo de cuerpo completo, obviamente la habitación no era suya ya que desbordaba lujo y elegancia; una gran cama con doseles negros y sabanas de seda, alfombras costosas y muebles de madera palo de rosa armoniosamente del mismo color de los doseles.

El cuerpo de Zero temblaba deliciosa y levemente, si algo sabia es que no era a causa del frio. El joven de cabello plateado volvió a sentir una cálida y dura presión contra sus nalgas abriéndose camino, aquello éxito su propia anatomía y su sonrojo se expandió por todo su cuerpo haciendo reír a cierto joven de cabellos oscuros a su espalda.

El hermoso rostro del heredero kuran apareció por detrás del albino para situarse justo sobre su hombro, su aliento cosquillaba en la suave piel de Zero mientras, sus manos se enrollaban tal cual depredador alrededor de la estrecha cintura del oji amatista atrayéndolo más hacia si de manera que su miembro termino de situarse entre sus nalgas. Zero arqueo levemente la espalda ante la atrevida intromisión tan personal soltando un delicioso jadeo que lleno de ansias imperantes a kaname.

Los labios del pelinegro se reflejaron a través del espejo tal cual demonio que luchando por salir y poseer al ángel entre sus brazos, alzándose como de costumbre en una arrogante y seductora sonrisa obligando a Zero a cerrar los ojos en un intento de salvar lo poco de pudor que aun le quedaba, la risilla de kaname no tardo en llenar el aire filtrándose a través de Zero, llenándolo…

Oh vamos Zero, deja de actuar como si fueras un virgen!- se burlo divertido mirándolo a través del reflejo, detallando en el sin descanso, en su cuerpo que solo le pertenecía a el, para siempre…

Zero bufo abriendo los ojos y arrepintiéndose al instante.

No es por eso! Es solo que…- realmente no sabia como explicarlo, normalmente el y kaname hacían el amor en una cama y no de esa forma tan…abierta y lujuriosa.

Es solo que, que?- siguió divertido pero Zero no contesto.

Ya déjame en paz- gruño el albino con el rostro tan rojo como una amapola volviendo a cerrar sus ojos cuando sintió la mano de kaname deslizarse tal cual serpiente por su vientre plano y trabajado hacia…

Abre los ojos…-ronroneo de forma demandante kuran y no supo porque se sintió obligado a obedecer.

El albino sintió vergüenza de si mismo al sentir mayor excitación con solo ver las acciones del oji carmín sin contar las sensaciones tan indecentes que lo recorrían, su rostro hizo una mueca placentera cuando su propio miembro se hincho de deleite ante el sensual roce de la mano de kaname que se deslizaba cada vez mas cerca, casi torturándolo.

Me encantas…- había susurrado kaname contra su cuello, aspirando su aroma cuando su mano se cerro en torno a su palpitante y erecta anatomía haciéndolo gemir inesperadamente.

Zero cerro inconscientemente los ojos cuando la mano de kaname empezó a moverse en torno a su presa en un lento y sensual vaivén, arriba, abajo…la mano de Zero voló inmediatamente hacia la ejecutora de kuran en un vano intento de protesta mientras su otro brazo se alzaba para tomar los largos mechos oscuros intentando permanecer atado a la realidad. – Abre los ojos – ordeno esta vez el dueño de mirada borgoña mirándolo fijamente a través del espejo, sus ojos refulgían candentes y a Zero se le dificultaba mantener el contacto y junto con el la cordura cuando su cuerpo se torcía en poderosas arcadas con las maniobras cada vez mas aceleradas del pelinegro. – te gusta?- incito kaname empezando a devorar su cuello y aumentando el ritmo de su maniobra sobre el indefenso albino.

Bast…ardo- balbuceo a duras penas soltando gemidos en una secuencia sin fin, aferrándose mas a los cabellos del moreno, su mano aun seguía sobre la de kaname solo para sujetarla y ayudarle en su labor. Kaname se limito a sonreír contra su vena yugular mientras era capaz de sentir la acelerada sangre corriendo bajo el cuerpo del oji amatista, caliente.

Creo que es hora…-ronroneo pero Zero ya no era capaz de oír nada, su mente se nublo por completo y un rayo se distribuyo por todo su cuerpo en poderosas descargas, inundándolo y sumiéndolo en otro mundo, su semilla se esparció en la mano de kaname libremente, todo al mismo tiempo en que kuran se separaba lo suficiente para entrar en el sin compasión de una sola estocada proporcionándole un orgasmo tan fuerte como nunca lo había sentido en su vida.

La respiración de Zero era agitada y si no fuera porque kaname lo sostenía por la cintura hubiera caído irremediablemente al suelo.

Su cuerpo perlado en un velo de sudo se doblo hacia delante agotado mientras kaname se situaba mejor en su interior.

Bien…ahora me toca a mi Zero…- volvió a ronronear kaname y el albino se volvió a estremecer inconscientemente deleitándose ante lo que venia.

*****fin del flash back*******

Los labios sensuales del demonio abandonaron los tersos del casi ángel en una suave caricia mientras, Zero boqueaba innecesariamente en busca de aire, una costumbre muy humana.

Ya No hace falta explicarme verdad?- hablo insinuante kaname viéndolo divertido. Zero no podía creer que el hubiera echo tales cosas y de tan solo pensarlo no sabia si sentirse indignado o…si quería probar nuevamente aquellos placeres tan humanos…porque eso eran…vanamente humanos…algo que un ángel jamás seria capaz de experimentar; el oji amatista no podría hacer aquello ni aunque quisiera…su composición no era capaz de hacer tales actos, su anatomía era inútil ante aquello…

Zero no quería admitir sus pensamientos ante aquel demonio de mirada carmín, era vergonzoso y aunque se había sincerado hace poco aquello era demasiado para el en un solo día.

Es imposible…- se limito a decir por toda respuesta y la sonrisa astuta marca "viejo zorro" de kaname lo perturbo, sus ojos brillaron en un claro rezo que decía a voces que el sabia algo que Zero ignoraba.

Oh no es tan imposible mi querido Zero – solto de manera misteriosa el demonio y el angel frunció el ceño.

De que hablas?- la sonrisa de kaname se hizo mas pronunciada.

Hice mas en el infierno que imponer simples jerarquías…- y aquello fue suficiente para Zero. ¿seria posible que…? Aquello era simplemente una locura, una locura totalmente deliciosa…

x.x.x.x.x.x.x.x..x.x.x.x.x.x..x.x.x.x.

N.A: a petición de una lectora q pidió segunda parte owo, gracias por sus comentarios me hacen felices espero comenten en este. No se preocupen ay tercera y ultima parte owo saludos-

Recuerden REVIEWS! ;D