AVATAR: THE LEGEND OF KORRA, NO ME PERTENECE.


Aún era temprano cuando el barco arribó en el puerto de la tribu agua. La puerta se abrió y Asami sintió una ráfaga de frío golpear su rostro. Hacía tanto tiempo que no vivía esas temperaturas, le había llevado meses acostumbrarse al cálido ambiente de la Nación del Fuego y ahora estaba en el extremo opuesto.
Suspira y comienza a caminar, con su maleta en mano. Una vez que llega al modesto hotel que había reservado para hospedarse, se acomoda en su cuarto. Se sienta en la punta de su cama y toma varias respiraciones antes de partir a su destino.
No sabía cuánto había caminado, estaba tan perdida en sus pensamientos que tranquilamente podría haberse perdido.

Inevitablemente, el complejo del Loto Blanco no pasó de ser percibido por ella. Caminó hasta la puerta, donde un guardia evito su paso.
–No puede entrar aquí – dice con voz seria.
–Vengo a visitar a Korra – dice con un suave desliz en su voz. Si así reaccionaba al decir su nombre ¿Que haría cuando la tenga frente a ella?
–No estoy autorizado a dejarla pasar para ver al Avatar – responde el guardia y entonces Asami baja la capucha de su abrigo, revelando su rostro. El joven traga saliva – disculpe señora Sato, no la reconocí.
–Deseo ver a Korra – repite nuevamente.
–El Avatar no está aquí... En realidad hace tiempo que no vive en este complejo – informa el joven – tiene su propia cabaña a un kilómetro de distancia, si desea puedo escribirle las indicaciones para llegar.
–Por favor – asiente la joven Sato.
Una vez que obtiene la dirección, Asami camina hacia su destino. Nunca imaginó que Korra dejaría la Ciudad, estaba tan encantada con el ambiente. Es por eso, que al llegar a Ciudad República, lo primero que hizo fue buscar a Tenzin para preguntarle el porqué de la decisión de la morena. Parte de ella temía que Korra se hay ido escapando de los recuerdos... Sus recuerdos.
"No puedo responder a eso, deberás averiguarlo tú misma" fue lo único que escuchó decir al maestro aire.

Y allí estaba, parada frente al nuevo hogar de la morena. Era una cabaña de madera, de tamaño mediano. La nieve se acumulaba sobre el techo de la misma, y sobre el pequeño tapete de felpa que había bajo la puerta.
Observa el papel de nuevo, esperando no estar equivocada.
Levantó su mano, dispuesta a llamar a la puerta, pero quedó en esa posición totalmente petrificada.
"Vamos, puedes hacerlo."

Dio un golpe suave y su corazón comenzó a latir cómo nunca. Esperó lo que le pareció una eternidad hasta que la puerta se abrió.
Unos ojos celestes se encontraron con los suyos y sintió ganas de llorar. Había extrañado su mirada.
– ¿Asami? – hablo en un suspiro ahogado Korra, sin creerlo.
La joven de tez blanca se tomo unos segundos para observar a la morena, antes de responder. Tenía su cabello mucho más largo, en una trenza. Un par de finos mechones habían escapado y caían al costado de su mejilla.
–Korra... – dice su nombre y luego se queda pensando en que decir –... Hace unos días volví a la Ciudad. Sé que hace mucho tiempo te mudaste aquí y pensé en visitarte.
Lo próximo que siente son los brazos de la morena a su alrededor y hace su mejor esfuerzo en no derramar una lágrima. Sonríe mientras le corresponde el abrazo.
Minutos después, ambas se separan lentamente.
–Me alega verte de nuevo – dice Korra, haciéndose a un lado – ven, pasa... Hay mucho de qué hablar.
Asami muerde su labio inferior sin saber que sería de la vida de Korra. Seis años habían pasado desde la última vez que la había visto... No se habían despedido en las mejores condiciones.

Entra en la cabaña y toma asiento mientras Korra iba a la cocina. La morena regresa minutos después con té para ambas.
–Gracias – Asami toma la taza de té y bebe sin atreverse a iniciar la conversación. ¿Que se supone que diría? ¿Perdón por haber sido una idiota? ¿Por destrozarte el corazón e irme?
–Entonces... Cuéntame que ha sido de tu vida – dice Korra con una sonrisa. Asami no podía creer como aún le sonreía, luego de todo lo que le había hecho.
–Pues... Algunas cosas han cambiado – comienza a hablar, mientras la infusión le proporcionaba algo de calor – volví a la Ciudad, esta vez me quedaré allí.
– ¿Tu esposo no tiene inconvenientes con eso? No lo tomes a mal, es sólo que pensé que vivirías en el palacio real – habla Korra y Asami se confunde por la naturalidad de la joven. ¿Acaso estaba haciendo como si nada hubiera sucedido?
–Hace tiempo que me divorcié de Iroh – dice Asami y Korra no puede evitar la sorpresa.
–Lo siento – susurra la morena.
–No lo hagas. No lo amaba realmente y eso tú lo sabes bien – responde Asami, un tanto desesperada por la reacción de la morena cómo si hubiera olvidado todo.
Mala idea. Korra se tensa un poco y un silencio se genera en el ambiente.
–Como sea... – Asami trata de arreglar las cosas – cuéntame de ti.
–Pues, yo permanecí un año en la Ciudad y luego me mude. Desde entonces vivo aquí – Korra toma un poco de su té – tengo que admitir que extrañaba la tranquilidad de la tribu agua.
Asami asiente sonriendo.

–Korra... – dice sin aguantarlo más – yo quiero pedirte perdón por...
–Está bien Asami – le sonríe cálidamente la morena – sé que vas a decir, y créeme que no tienes de que preocuparte.
–Es que en verdad debía hacerlo, luego de tratarte como lo hice.
–Tranquila – dice Korra –... Bueno, admito que al principio si me dolió y no entendía el porqué... Pero ya ha pasado mucho tiempo. He madurado mucho más y hace tiempo que te perdoné.
Asami sonríe, mientras se siente aliviada por primera vez en mucho tiempo. Siempre temió ese día, pensando que Korra la odiaría y que no querría ni siquiera verla. Pero no fue así, todo estaba bien.
– ¿Que ha sido de tu vida aquí? – pregunta, queriendo actualizarse.
–Pues... Un par de cosas han cambiado – sonríe suavemente la morena.
Antes de que prosiga, la puerta principal se abre.
– ¡Korra! – Asami reconoce la voz de Senna – ¡Ya estamos de vuelta!
La joven Sato se levanta de su asiento al ver a la madre de Korra entrar a la cabaña. La morena hace lo mismo y Senna no pueden evitar sorprenderse al verla allí.
–A-Asami – dice observándola – que sorpresa...

De repente, alguien entra corriendo a la cabaña. Una niña de características típicas de la tribu agua, con una pequeña muñeca de trapo en su mano, corre y abraza a Korra.
–Mami, mami – exclama la pequeña niña, emocionada – la pasé muy bien en el paseo. La abuela me compro esta muñeca.
Korra sonríe y sus ojos se iluminan.
–Asami, quiero presentarte a Kyra... – dice alzando a la pequeña en brazos –... Mi hija.


¡Hola!
Primero que nada quiero agradecer sus reviews :D
Bueno, hay muchas cosas que aclarar aquí:
1) Si, he decidido seguir la historia. Algunos me lo han pedido y pues comencé a pensar el ritmo que seguiría. Será bastante corta según tengo planeado, no mas de seis o siete capítulos (tal vez menos).
2)En el primer capitulo, Korra y Asami comienzan su relación a partir del libro dos y duran tres años hasta que Asami se va. Durante esos años no hubo ningún incidente, así que eliminé todo el asunto de Zaheer y Kuvira. Sólo quiero concentrarme en ellas.
3)Quiero dejar claro el tema acerca de las edades. En el primer capitulo, Asami (22) se va y deja a Korra (21) luego de tres años de relación. Ahora han pasado varios años (seis para ser mas exactos), por lo que Asami tiene 28 y Korra 27. Kyra tiene 5 años.
4)Seguro algunos están sorprendidos con lo de Kyra. Creanme que yo no lo planeaba cuando comencé a escribir el capitulo. Todo tomó un nuevo rumbo y pues decidí que no sería tan extraño ya que ambas han hecho sus vidas.

¡Eso es todo! Espero que el fic siga siendo de su agrado... Dejen sus comentarios acerca de lo que opinan.
¡Saludos!