Da Grinch -Parte I-

El muerdago, las guirnaldas; los colores y esa falsa alegria estaba comenzando a darme nauseas. Todos alegres y sonrientes; deseandose unas lindas navidades, pometiendose cartas y pergaminos para verse antes del fin del año. Todos riendo y compartiendo basura. Si basura. Pues la navidad es basura. Fechas donde tienes que fingir ser feliz en una cena imperfecta con una familia imperfecta, con regalos como soborno y sonrisas falsas. Quizás de niño la mágia de la navidad hubiera tocado mi corazón; pero ya no soy un niño, y he visto más que nadie los horrores de una guerra que hace menos de un año finalizo. Pues en la mesa, donde los elfos serviran la cena de navidad; vi como aquel genocida psicotico mataba a una de mis profesoras. Porque alli, en la salita de té donde nos sentaremos frente al árbol de navidad, sobre esa misma alfombra; mi tia torturo a Granger. ¿Y los regalos? Los regalos no auyentaran las pesadillas por las noches, ni absolveran mi alma de las torturas que presencie y no pare. Los regalos no me haran feliz. Pero quizás, y tan solo quizás pueda encontrar un modo de sonreir estas navidades; asi sea a costa del resto.

Hechice los muerdagos para que cuando alguna pareja incauta se besara bajo ellos, un bote de pintura cayera sobre sus cabezas. Divertido.

Por enesima vez me excuse de pasar las vacaciones y navidades en la Madriguera; pues los examenes finales estaban a solo meses de distancia. Hasta Luna me habia invitado a pasar las navidades con ella y Nott; con quien luego de haber "encontrado" el Lorax (mas bien fue algo asi como un muñeco de arcilla que cobro vida y por semanas sermoneo profesores y alumnos sobre el tema de la sustentabilidad y la ecologia, sin dejar de mencionar que él hablaba por los árboles porque estos no tenian lengua.) habian comenzado una relacion, curiosa además; pues porque Theodore no era de los que sociabilizaran mucho y Luna era muchas veces marginada por vivir en su propio mundo. Pero también decline su invitación; iba a quedarme en el colegio acompañada por un centenar de libros y con una rutina de estudio exigente.

Pocos alumnos se quedaron ese año, un puñado de Ravenclaw huerfanos de la guerra y menores de edad; dos Gryffindors de primer año, yo y Draco Malfoy. El cual no perdio tiempo para molestar a cualquiera "inferior" a él por los desiertos pasillos; estupido hurón. Parecia que la guerra no habia mermado en nada su actitud. Pero no iba a permitir que su amargura y aquella lengua maldita arruinara mis planes ni mi navidad. Asi que elabore una lista con la bibliografia que necesitaria para mis examenes, y fui a la biblioteca en busca de los libros.

La señora Prince bufo cuando me vio entrar; nunca entendere a esta mujer, no solo soy la que mas cuida los libros si no que siempre se los devuelvo en perfecta forma. Me acerque a su escritorio y carraspee para que fijara sus ojos en mi.

-Buen dia señora Prince; necesito estos libros, ¿Podria decirme en qué secciones ubicarlos?- dije lo mas amable que podia, mientras le tendia la lista. Ella fruncio el ceño y luego anoto al lado de cada titulo la ubicacion de los mismos.

Cuando me devolvio la lista, fui a elegir una mesa para acomodarme y buscar los libros. El primero en la lista era uno de criaturas magicas; fui por él y lo coloque sobre la mesa. Luego busque el de Encantamiento avanzado, y lo puse al lado del anterior. Cuando tuve varias pilas de libros amontonadas en la mesa, note que me faltaba el de Pociones. Mire la lista y un escalofrio recorrio mi espalda. Aula de Pociones. Mazmorras. Rayos.

Suspire y me enfoque en las otras asignaturas; dejaria Pociones para lo ultimo. Si, mejor asi.

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Realmente esto era aburrido. Solo dos niñatos cayeron en mi trampa de los muerdagos. Y McGonagall me sanciono mandandome a limpiar todos los dias el aula de pociones. Al estilo Muggle. ¿Es que acaso esta vieja bruja olvido quién soy? Un Malfoy no limpia; asi que me dedique a no hacer nada mientras uno de los elfos domesticos de Malfoy Manor hacia mi trabajo. El polvo de las sacudidas del plumero muggle del elfo, se elevaba en el aire, produciendome estornudos.

De repente el elfo dejo de mover su instrumento de limpieza y entonces escuche. El pomo de la puerta girando suavemente. Ahogue el ultimo estornudo, sintiendo una presion en las costillas por habermelo tragado, mire al elfo y este desaparecio con un Plop al tiempo que me ocultaba tras una estanteria con frasquitos e ingredientes para pociones.

La puerta se abrio con un chirrido irritante; pasos lentos pero seguros iban camino a la estanteria que estaba a un lado de la puerta. Asome la cabeza de mi escondite y sonrei cuando descubri la identidad del intruso. Granger. Que bien. Despues de la guerra y siendo ella heroina de guerra, cerebro del Trio de Oro y mejor amiga del niño inmortal; deje de tomarla con ella, no por miedo, ni por falta de ganas, simplemente por conveniencia, no me apetecia que se repensara mi causa ni que me condenaran a pasar una estadia en Azkaban. Pero quizás si le daba un pequeño susto, nadie se enteraria y las prontas navidades serian mas amenas.

La vi estirarse sobre la punta de sus pies para alcanzar un libro en lo alto de la estanteria. Lentamente sali de mi escondite, y me acerque sigiloso a su espalda. Simplemente iba a soplar en su nuca para asustarla y luego me esfumaria. Si eso haria. Un metro, cincuenta centimetros, quince centimetros; solo el aire separaba mi aliento de su nuca descubierta por el moño desarreglado con el que habia intentado domar su cabello. Su aroma golpeo mis fosas nasales desestabilizandome, miel y vainilla; jazmines y limon, todo. Olia bien, debia admitir. Demasiado bien para ser una sangresucia. Sople suavemente removiendo algunos cabellos sueltos tras sus orejas. Dio un saltito y perdio la estabilidad sobre la punta de sus pies. Su frente choco la estanteria con un ruido seco, y luego senti los cristales romperse sobre mi cabeza y estrellarse sobre el suelo a nuestro alrededor. Un vaho nos envolvio, picante, almizclado. Senti mis parpados pesados, pero antes de cerrarlos vi como el rostro de Granger se giraba confundido y como el horror y la sorpresa cruzaban sus facciones.

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Sabia que era mala idea. Una terrible idea ir al Aula de Pociones por aquel libro. Lo supe en el instante en que cruce la puerta, lo afirme en el momento en que vi el libro en lo alto de la estanteria al lado de unos frascos de pociones sin nombre; pero lo corrobore en el segundon en qué senti el aliento mentolado en mi nuca. Me sobresalte y accidentalmente perdi el equilibrio y mi frente choco con el estante delante mio; sacudiendo asi la estanteria y provocando que varios libros y frascos cayeran a mi alrededor. Me voltee lo mas rapido que mis sentidos atontados por el golpe en mi frente y el susto anterior; para encontrarme con Malfoy desvaneciendose. A su alrededor se elevaba un vaho verdoso y con olor repugnante, mientras que de su cabello goteaba los restos de alguna pocion o de varias, realmente no sabria decirlo.

Se desparramo en el suelo, como un peso muerto; y contra todo lo que mi cerebro decia corri a su lado pisando los restos de frascos, libros y pociones que yacian esparcidas en el suelo. Evidentemente estaba inconsciente, pero no sabria decir si por el golpe de los frascos o el vaho o que se yo.

Senti como el vaho nublaba mi vista, y de repente me sentia cansada. Pero debia levantarme e ir por ayuda, no sabia si Malfoy estaba o no respirando, si estaba vivo o si estaba... bostezo... si estaba muerto. Me acomode sobre su pecho, bostezando cada medio segundo, y el sueño me vencio.

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Calor. Comezon. Un peso sobre el pecho. Calor. Comezon. Comezon. ¿Un peso sobre el pecho? Abri mis ojos confundido, y mi mirada se topo con el cielo razo de un Aula, telarañas aqui y alla. El Aula de Pociones sin dudas. La comezon volvio a molestar en mi brazo izquierdo, asi que con mi mano derecha comence a rascarme. Pelo. Quede estatico en medio de mi tarea. Sentia pelo en la punta de mis dedos al rascar mi brazo. Levante la cabeza y una maraña de cabello me dio mas comezon pero esta vez en la nariz. Reprimi el estornudo, manteniendolo entre mis costillas. Ese era el peso sobre mi pecho. Una cabeza. Levante mi mano derecha y senti que el poco color de mi rostro desaparecia hasta convertirme en un fantasma.

Mi brazo derecho estaba cubierto de pelo. De pelo verde y largo. Horrorizado me deshice de Granger y me levante. Mis dos brazos estaban cubiertos de pelo largo y verde. Corri hacia un viejo espejo cubierto en la esquina mas alejada del salon. Alli frente a mi, en mi reflejo una criatura grotesca me regresaba la mirada. Mi rostro. Mi hermoso rostro aristocratico era un conjunto de arrugas verdes y pelo del mismo color. Mi nariz refinada era como un hosico de un verde mas oscuro. Mis ojos, mis ojos tan caracteristicos de los Malfoy eran verdes uva, palidos y felinos. Y mi cabello. ¡Ay Merlin mi cabello! Mi cabello era un jopo verde parado. Me tambalee hacia atras, preso de la impresion por la horrenda criatura que imitaba mis movimientos en el espejo. El aire no llegaba a mis pulmones, el aire era demasiado pesado. ¡Ay Merlin! ¿QUÉ CARAJO ME PASO?

Oi a Granger ahogar una exclamacion y me gire para gritarle todo lo que pensaba en aquel momento y recriminarle que por su culpa mi hermosura habia sido reemplazada por un monstruo. Pero entonces, la vi llevar sus manos a su rostro y cubrir con ellas su nariz y boca. Y luego la risa. Una risa suave y melodiosa, casi; casi contagiosa. Cuando su ataque de risa fue mermando, y sus manos abandonaron su rostro; fue mi turno de reir. Pues su nariz tenia en la punta una bola roja y brillante; como la nariz de un reno navideño, mire sobre su cabeza y pude distinguir dos astas crecer lentamente entre su cabello. No pude evitarlo. La carcajada salio de mis labios incluso antes de poder detenerla.

Su rostro se fruncio con confusion. Y le señale con uno de mis indices peludos el espejo. A gatas se acerco lentante y su grito agudo rompio mis timpanos.

-AAAAAAAAAAAAAAAAAAAHHHH- Comenzo a hiperventilar, y mi risa se incremento a ser mayor cuando de la pollera de su uniforme comenzo a crecer una cola de perro bastante tupida. Volteo su rostro aun tratando de captar aire y al ver su cola grito aun mas fuerte provocando que tapara mis oidos con mis peludas manos. -ESTO NO PUEDE ESTAR PASANDO. ES TU CULPA ESTUPIDO HURON OXIGENADO-

-Tu golpeaste la estanteria, es tu culpa que las pociones cayeran sobre nosotros- dije aguantando otro ataque de risa; ella estaba al borde de las lagrimas, su nariz roja se fruncia en sincronia con sus labios que temblaban.

-Si tu no me hubieras asustado no hubiera golpeado la estanteria.- dijo tratando de recuperar la compostura. - Ahora parecemos el Grinch y Max. Debemos ir a ver a McGonagall ella debe ayudarnos. Ay Merlin.

-Ah no. Yo no pienso salir de aqui en este estado. Mi reputacion quedaria arruinada.- dije simplemente. - ¿Y quien diantres ese ese Grinch?

La vi suspirar y tratar de calmar su respiracion; luego con voz monocorde comenzo a recitar quien era aquel personaje; pero no escuche una sola palabra hasta que algo capto mi atencion.

-... y entonces roba todos los regalos del pueblo de los Quien pensando que asi arruinaria su diversion- su voz denotaba simpatia por aquel cuento muggle. Y entonces una luz se encendio en mi cabeza. Digamos que soy aquel personaje, digamos que estamos a nada de la navidad. ¿Porqué no hacerla mas entretenida para mi, robandome la navidad de los que quedaron en el castillo? Era un golpe perfecto, solo deberia robarme los regalos que todos colocaron bajo el gran arbol del Gran Comedor, y hacerme el desentendido. Pero entonces, Granger me acusaria al instante. ¿A menos qué...?

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Siempre me he sentido muy encariñada con aquel pobre personaje con el corazón mas pequeño de lo normal. Lo cierto es que me hacia sentir mal que fuera discriminado; quizás porque yo lo era tambien. Le estaba contando al hibrido este sobre la historia del Grinch; hasta que sus dedos se posaron en mis labios cuando acababa de contarle que aquel infame y peludo bicho se robo los regalos de los lindisimos Quien para arruinar su navidad porque él se sentia muy solo.

Los ojos de Malfoy brillaban con maldad; mucha maldad habitaba en aquellos ojos amarillos. Nerviosa, una vez que retiro sus dedos, mordi mi labio con fuerza. Algo estaba cociendose en su verde y peluda cabeza, y yo sabia que aquello no podia ser nada bueno.

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Bueno, estamos a 24 de diciembre al mediodia probablemente; asi que como este capitulo es excesivamente largo y el chiste es que lo lean en navidad; decidi cortarlo en dos partes. Ahora la primera y despues de las 00 veran la segunda (si no cai en un coma etilico por tanto brindis)

Dicho aquello, que pasen linda noche buena nos leemos en 12hs jajaja