Diclaimer: Full metal Alchemist no me pertenece ni ninguno de sus personajes, sino a Hiromu Arakawa (mi idola, por cierto ¡!)

Hola a todos! ¿Cómo están? Espero que todo bien. Bueno como prometí, aquí está el segundo. Gracias a todos los que se han tomado la molestia de leer mi historia y un especial agradecimiento a la gente que se ha tomado la molestia de dejar reviews. Muchísimas gracias a: xLalaCleaox, (gracias de verdad, me alegro de que te haya gustado la historia, me alegra que aunque sea mi primera historia le haya gustado a alguien ejje) y laura-eli89, (gracias! Me alegra que te haya gustado, y espero que también te guste el resto jeje), bueno y con respecto a lo de los guiones, creo haberlo arreglado, la primera vez que escribí la historia los puse todos, pero al subirla se borraron, espero que ahora no pase, y sin más el segundo capítulo.

El día que te conocí


II

Uno es todo y todo es uno


Se encontraba nuevamente en el pueblo, Roy iba acompañado de Hawkeye y su hija. Se habían levantado temprano, la niña les había preparado un buen desayuno, y Roy agradeciendo se lo había terminado entero, ya que además de estar muy bueno, Hawkeye le había dicho que comiera bien, pues lo necesitaría.

- Señor Hawkeye, ¿me dice ya donde vamos? – Roy se mostraba inquieto, el camino de casa del alquimista al pueblo duraba veinte minutos largos, y no habían hablado casi, por no decir nada, a excepción de las preguntas de Roy que se repetían al igual que las respuestas de Hawkeye.

- Ya es la sexta vez que me lo preguntas, ¿o es la séptima?, bueno como sea, en cuanto llegue el momento lo sabrás.

Esa era la sexta vez también que Hawkeye le respondía lo mismo, eso lo puso más nervioso, el esperaba que lo llevara a hacer alguna prueba especial, para demostrar su uso de la alquimia o algo por el estilo, ya que la noche anterior, el hombre le había dicho que antes de aceptarlo definitivamente como su alumno, el debía superar una prueba y hacer ver que merecía convertirse en el alumno del alquimista. Por eso no dijo nada más durante los diez minutos restantes en los que estuvieron andando.

- Ya llegamos. – Anunció Hawkeye. Roy alzó la vista, se encontraban en una de las granjas del pueblo, la cual tenía extensos campos de cultivo como propiedad. No entendía que hacían ellos allí, y más él. ¿Quizás, se habría roto algo y el tendría que arreglarlo? Roy estuvo pensando en todas las posibilidades por las que los tres estaban allí, pero no encontró ninguna buena… una voz lo interrumpió.

- Buenos días, Hawkeye! – Un hombre que parecía un poco mayor que el último salía de la puerta de la casa, tenía el pelo corto y negro, con algunas canas, y los ojos marrones, era alto y de complexión fuerte, por los años de trabajo en el campo, pensó Roy. - Así que este es el chico.

- Si, buenos días Tomas, el es Roy Mustang.

- ¡Buenos días! – Se apresuró a decir Roy, Riza también lo saludó.

Tomas se acercó a Roy y le dio un fuerte apretón de manos.

- Encantado de conocerte Roy, entonces a partir de hoy trabajaras para mi, jeje prepárate jovencito!

- ¡Trabajar! – Roy se quedó mirando a Hawkeye con la boca abierta, Riza parecía divertida con la situación, el alquimista asintió y le sonrió.

- Así es, durante dos meses trabajaras en el pueblo, ayudando a la gente con sus granjas y campos. – Roy abrió la boca todavía más, su rostro perdía el color por momentos.

- Ellos en retribución te pagarán tu trabajo con comida y si lo consideran, algo más.

- Intercambio equivalente… - Masculló el por lo bajo, con fastidio.

- Así es, demuéstrame que podrás vivir en base al principio fundamental de la alquimia. ¿Quién dijo que la prueba ira a ser fácil?

- Está bien, trabajaré aquí durante dos meses. – Respondió con tedio, y vio como la sonrisa del mayor se ensanchaba un poco más, un escalofrió le recorrió el cuerpo.

- No, no solo trabajaras aquí, también lo harás en otras cuatro granjas del pueblo que hoy visitaremos, por supuesto mientras dure la prueba, queda prohibido el uso de la alquimia y también deberás encontrar un sitio en el que vivir, ya que esto es además una prueba de supervivencia.

Esta vez la cara de Roy parecía un dibujo en blanco y negro, el color definitivamente lo había abandonado. ¿Qué clase de prueba era aquella? Desde luego, la noche anterior cuando le había dicho que debía demostrarle ser un alumno merecedor de sus conocimientos de alquimia, no había esperado ni en lo más mínimo aquello. No, jamás lo hubiera siquiera imaginado…

FLASHBACK

Hawkeye se giró y empezó a subir las escaleras nuevamente, pero se detuvo. Roy no se movió del sitio, estaba sudando, incluso temblaba débilmente. ¿Acaso Hawkeye se habría arrepentido de su decisión de hacerle una prueba, y querría mandarlo ya a casa? La voz del alquimista interrumpió sus pensamientos.

- Empezaras la prueba mañana después de desayunar, apresúrate en enlistarte, pronto cenaremos, mi hija te enseñará cual será tu habitación. – Se giró para mirar al chico a los ojos.

- Enhorabuena, Roy Mustang, eres el primero que logra convencerme para que le enseñe alquimia, no hagas que me arrepienta. – Y sin más siguió subiendo las escaleras y se perdió por el pasillo junto con el ruido de sus pasos. Roy se quedó unos segundos más muy quieto con una gran sonrisa en la boca.

- Vamos. – Le dijo la muchacha, quien ya estaba al principio de la escalera, sacándolo de su ensoñación. – Tenemos que preparar tu habitación y yo aun tengo que hacer la cena.

El muchacho asintió y se apresuró a seguirla, pero se detuvo antes de empezar a subir, la niña volteó a verlo extrañada, pero su cara cambió a otra de asombro. El chico le sonreía y tenía su mano nuevamente extendida.

- Te dije que yo sería la excepción, supongo que nos veremos a menudo, ¿no, señorita Hawkeye?

- Riza, Riza Hawkeye. – Y le estrechó la mano.

- Es un placer Riza. – Le dedicó una sonrisa a la muchacha que hizo que se enrojeciera débilmente. – Un nombre muy bonito, por cierto.

Ella le soltó la mano y comenzó a subir las escaleras.

- Vamos, ya te he dicho que no tengo mucho tiempo, así que no te demores más. – Acto seguido subió lo que le quedaba de escalera, pero se detuvo allí, Roy hizo lo mismo extrañado unos escalones más abajo. El silencio reinó por unos instantes entre los jóvenes.

- ¿Sabes? Lo supe en cuanto te vi en la puerta… cuando te miré a los ojos vi algo, entonces supe que tú eras diferente a los demás. Y al parecer mi padre también lo vió. – Se giró y sus ojos rojizos se encontraron con los azabache de Roy. – En cuanto te vi, supe que eras la excepción.

Después le sonrió, se giró y se apresuró a llegar a la que sería la habitación de Roy.

- Gracias. – Y en sus ojos mostraba el agradecimiento que sentía por aquellas palabras, y Riza lo entendió, sus miradas se perdieron nuevamente una en la otra. Ella fue la que rompió el momento, y lo instó a preparar la habitación, Roy la siguió adentro. Estaba muy contento, pues no solo parecía haber empezado a ganar un lugar en la familia Hawkeye, sino también en el corazón de esa muchachita rubia de ojos rojizos.

Definitivamente, los días de lluvia no eran tan malos…

FIN DEL FLASHBACK

Aunque hubiera cambiado su opinión un poco respecto a los días lluviosos, lo que le esperaba no era ni mucho menos alentador, no, no lo era y Roy ya estaba empezando a lamentarse de su decisión.

Durante el resto de la mañana, visitaron las cuatro granjas restantes. Por las mañanas, a las siete debía estar ya preparado en la granja del señor Tomas, allí trabajaría en los campos, arando, plantando, recolectando… Hasta las once, Tomas le había dicho que le prepararía un buen almuerzo y después debía dirigirse a casa de los Craft, eran la familia con más ganado vacuno del pueblo, allí ayudaría al cuidado de las vacas, alimentación, limpieza…, además de ordeñarlas y también con las gallinas, había un almacén repleto de ellas. Los Craft lo tendrían trabajando hasta las dos, y después comería con ellos. A las tres iría a casa del señor Mathew, un hombre ya bastante viejo, para ayudarlo con su, enorme (a opinión de Roy), rebaño de ovejas, y con el campo de este también. Este le prestó algunas ropas a Roy para trabajar y le daría de merendar. A las seis, trabajaría en el campo de Marie, una mujer viuda y con dos hijas pequeñas, era muy amable y le daría la cena a Roy, este trabajaría en los campos de hortalizas de ella. Y a las diez y media iría a casa de los Roberts, estos criaban caballos, tenían quince y su mantenimiento era bastante costoso, así que Roy los ayudaría con el cuidado de estos.

Para cuando regresaron a casa de los Hawkeye ya era la hora de comer, así que Riza se dispuso a preparar la comida y Roy la ayudó poniendo la mesa. El resto del día transcurrió relativamente tranquilo. Después de cenar y antes de subir a las habitaciones, Roy mencionó su treintena frase de disgusto en lo que llevaba de tarde, por lo que tendría que realizar durante los próximos dos meses.

- Si sigues quejándote, mi padre cambiará de opinión. Aún puede hacerlo. – Riza lo miró con seriedad, ella nunca bromeaba.

- Lo sé, lo sé, solo es que, ¡no es justo!, ¿Qué tiene que ver todo esto con aprender alquimia? – Ella se encogió de hombros.

- No tengo ni idea, ¿no eras tú la excepción? – Ella sonrió con ironía. Roy la miró con desaprobación, y empezó a beber el chocolate que ella le había preparado. – Uaahh! ¡Auyy! – Se quedó mirando la taza de chocolate. - ¡Esta ardiendo!

Ella le cogió la taza de las manos y empezó a mover el chocolate con la cuchara, a la vez que soplaba, para enfriar el líquido, pero no pudo evitar reírse del muchacho, que aun tenia la lengua fuera por la quemazón, Roy la miró irritado.

- ¿Gué es gan gacioso? – Y ella se rió más todavía por como hablaba ahora él. Roy al momento también empezó a reír, si lo miraba desde otro punto sí que era un poco gracioso.

- Anda toma, ya se ha enfriado un poco. – Y le sonrió, esta vez con algo de picardía. – Así al menos has dejado de quejarte.

- Ya claro… - aunque no pudo evitar volver a reírse.

- Además anímate, piensa que esto es solo un pasó para cumplir tu sueño. – Le volvió a tender la taza de chocolate.

Roy cogió la taza, y volvió a tomar un sorbo, esta vez y como le había dicho Riza, ya no quemaba. – Muchas gracias.

- No puedes rendirte, no ahora, ya has dado un gran paso, pero ahora te queda otro aún mas grande.

Roy asintió, Riza no iba a dejar que se rindiera, aunque no se conocieran casi, ella parecía sentirse implicada en el sueño de él, se lo había dicho la noche anterior, que él era diferente, que lo vio en sus ojos. Apuró el chocolate y se apresuró a seguirla escaleras arriba.

- Roy. – El señor Hawkeye lo llamó antes de que entrara a su habitación para pasar allí la última noche en dos meses, aunque no para siempre, esperaba…

- Quizás mañana no nos podamos ver, así que te lo diré ahora. Todo es uno y uno es todo, dentro de dos meses espero una respuesta acertada. – Y se retiró a su despacho cerrando la puerta.

- Buff… ¿Todo es uno y uno es todo? – La pregunta iba dirigida a Riza, ya que la estaba mirando, pero ella negó con la cabeza y se encogió de hombros.

- No lo sé, lo siento.

El negó con la cabeza, debía encontrar la respuesta por sí mismo, definitivamente no iba a rendirse. Ella entendió.

- Encontraré la respuesta, te lo aseguro, buenas noches Riza. – Le sonrió y el también cerró la puerta de su habitación.

- Si, buenas noches, Roy…

¡Intercambio equivalente! SI LES GUSTÓ LA HISTORIA PORFAVOR DEJEN UN REVIEW! (ejej me siento como Ed al final del manga XD), ¿y bien, que tal?, bueno espero que les haya gustado prometo subir pronto los siguientes capítulos, el problema es que ahora no tengo mucho tiempo para ello, T_T pero los subiré siempre que pueda, ¡nos vemos! Andy!