AVATAR: THE LEGEND OF KORRA NO ME PERTENECE


Capitulo II


Habían pasado cuatro horas desde el amanecer, donde se percataron del secuestro de Korra.
Más de cincuenta oficiales buscaban en todos los rincones del clan y sus alrededores.
Lin trataba de comunicarse con Tenzin, para darle la noticia. Mako, Bolin y Asami se encontraban en la sala de estar. Ya habían colaborado en todo lo que podían, ahora debían esperar a que los oficiales regresen y den sus informes.
El maestro fuego miraba un punto fijo. Su mente estaba en cualquier lado. Pensaba los momentos vividos con la morena.
Un nudo se generó en su garganta al tan solo imaginar lo que estaría viviendo Korra.


Lentamente abrió sus ojos.
La luz del día la golpeo y su vista aun estaba algo borrosa.
Vio dos figuras frente a ella y sintió un leve balanceo, típico de un auto en movimiento.
Las imágenes de lo sucedido llegaron a su mente en cuestión de segundos.
Abrió los ojos de par en par e intento moverse. Descubrió en ese momento que estaba totalmente amarrada con una cuerda. También tenía una tela en su boca.
Por si esto no fuera suficiente, su cuerpo aún sufría los efectos del tranquilizante. Le costaba hacer movimientos rápidos.
Las personas frente a ella la miraban con calma, sabiendo que no podía hacer nada.

Korra comenzó a gritar moviéndose, en la medida que le era posible, para librarse.
-Se acabo Avatar - comento la mujer sin brazos, haciendo una mueca por sus gritos - no puedes hacer nada.
La morena no hizo caso alguno y siguió gritando y moviéndose.
-¿Podrían callarla? - pregunto tranquilamente el hombre calvo desde el asiento del conductor - intento conducir aquí.
Su voz no hizo más que incrementar la ira de la joven, quien lo miro callada desde su lugar.
Nunca deseó tanto hacer fuego control, o algo por el estilo, con la mente.

La joven estaba callada, observando a la mujer sin brazos y el hombre de cabellos largos.
Suspiro y movió sus brazos, los cuales respondían suavemente y estaban atados en su espalda.
Una idea surgió en su mente.
Volteo su mirada, intentando disimular e hizo una pequeña llama, para quemar y romper la cuerda.
Debía ser cuidadosa, pero también rápida. Cada segundo era clave.
Por más que intentaba con todas sus fuerzas, no podía hacerlo.
Desesperada, aumento la potencia de la llama, lo cual hizo que se quemara su muñeca, provocándole una expresión de dolor y un leve gruñido.
-Es una cuerda anti-fuego - comento el hombre de cabellos largos, quien entendió lo que trataba de hacer.
Suspiro y cerro sus ojos. Los abrió cuando sintió que se detuvieron.

Miro a Zaheer y los demás bajar del auto.
La puerta trasera se abrió y el hombre de bigote la tomo en sus brazos y la cargo en su hombro.
De no ser porque su cuerpo aún no respondía como quería, se hubiera movido como loca, intentando patearlo.
Observó como entraban en una especie de residencia con varios cuartos. Un enorme portón, el cual cercaba toda la propiedad, se cerró tras ella, privándola de la libertad.
Entraron a la casa y el hombre la bajo y sentó sobre el sillón.
Desató sus ataduras y saco la venda de su boca.
-Date por muerto - escupió en forma de amenaza la joven.
Él no le dio importancia y se alejo tranquilo.
Cuando estaba totalmente libre, movió sus extremidades en forma circular, recuperando un poco su movilidad. Le encantaría saltar a la yugular de cada una de esas personas, pero aun estaba débil.
El hombre calvo se puso frente a ella.
-Me temo que tendrás que aguardar aquí hasta que cumplamos nuestra misión.
-¿M-Misión? – pregunto con miedo ella.
-Restablecer el orden natural. Somos el Loto Rojo, lo que pretendía ser el Loto Blanco en un principio. Ahora no son más que un grupo de personas que obedecen a un líder como si estuvieran hipnotizados.
-¿Qué van a hacer conmigo? – pregunto esperando lo peor.
-Me parece justo que lo sepas – suspiro el – Vamos a terminar con el ciclo del Avatar, de una vez por todas.
Su sangre se heló y cerro sus ojos. Estaba muy débil aun y ellos la superaban en número y energía. No había escapatoria.
-Te dejaremos unos minutos a solas, para prepararte. Estaremos afuera, así que no intentes escapar.
Todos se retiraron y ella quedo allí, sin saber qué hacer.

Escucho un ruido y se levanto con dificultad.
Un hombre mayormente calvo, de tez morena apareció de repente.
-Aiwei – dijo ella con rabia -¿Eres uno de ellos?
-Solo les di una ayuda para que te encontraran – dijo mientras observaba su alrededor.
Al notar que no había nadie, el hombre se acerco sonriendo malvadamente.
Korra retrocedió. El saco una daga y la respiración de la joven se detuvo por un segundo.
-Tal vez los haya ayudado – comenta el mientras se acerca aun mas – pero no voy a darles el lujo de matarte.
La morena se preparo para pelear, pero no lograba hacer más que llamas débiles.
-El tranquilizante dura mucho tiempo Avatar – dijo para luego abalanzarse sobre ella.
-¡Aléjate! – grito ella.
Como si le importara el porqué de su grito, Zaheer entro y se quedo inmóvil.
El aprovecho y tomo a la morena por detrás, colocando la daga en su cuello.
-Aiwei ¡Suéltala! – amenazó Zaheer, mientras los demás venían ofreciendo ayuda.
-¿Cómo sabré que no me asesinaras cuando lo haga?
-Prometo no hacerlo - dice el, intentando que ceda.
El sonrió y apretó más fuerte la daga, consiguiendo una fina gota de sangre de la morena, quien estaba inmóvil.
-Déjame ir afuera ¡Ahora! – grito.

Todos abrieron el camino y el salió con Korra de rehén.
Abrieron la gran puerta y salió al exterior. El hogar donde estaban se encontraba en una montaña, separada del resto de los pueblos.
Aiwei se acerco al final de la montaña, la cual conectaba a un angosto puente para atravesarla. Miro hacia abajo, de seguro había diez metros hasta un suelo rocoso.
-Ya cumplimos con lo dicho – dice Zaheer intentando negociar – ahora suéltala.
El sonrió malvadamente.
-Como quieras – dijo para luego empujar a la morena hacia el precipicio.
-¡No! – grito Zaheer intentando alcanzarla, pero era inútil.
La morena sintió como chocaba contra las duras y puntiagudas rocas. Rodo por toda la montaña. Luego de varios metros, aterrizo en una porción de suelo, lo suficientemente grande para su cuerpo.
Lo último que sintió fue un fuerte golpe en su cabeza, luego todo se nublo.

Zaheer estaba furioso. El mismo se encargo de exterminar a Aiwei, mientras los demás rescataban a Korra.
Ghazan la tomo en brazos y la recostaron sobre una de las camas del hogar.
La morena sangraba en sus brazos y piernas. Ming-Hua, con sus pocas habilidades para curar, se encargo de eso.
Zaheer mojo un paño con agua fría y se lo coloco en la cabeza.
Escucho un par de pasos detrás suyo y se dio vuelta para ver a Ghazan
-¿El plan sigue en pie? – pregunta el.
-Por supuesto, solo debemos esperar a que despierte.
En ese preciso instante, la morena se movió y abrió lentamente sus ojos.
Los dos hombres la miraron esperando su reacción. A pesar de que al final terminarían asesinándola, ellos la habían salvado.
La joven largo un quejido de dolor y se toco la cabeza.
Alzo su cabeza y miro a los hombres frente a ella.
Zaheer se sorprendió cuando ella no mostró mueca alguna de desagrado por su presencia.
Lo próximo que oyó, lo dejo helado.
-¿Quiénes son ustedes? – pregunto suavemente la morena.
Zaheer trago saliva ¿Acaso no lo sabía?
-¿No nos recuerdas? – pregunto Ghazan, igual de sorprendido.
-No – susurro ella.

Antes de que Ghazan pueda decir algo, Zaheer lo saco del cuarto y cerró la puerta.
-¿En verdad perdió la memoria? – pregunta atónito.
-Así parece – responde Zaheer.
-¿Seguiremos con el plan aun en su estado?
El maestro aire pensó durante minutos. Una sonrisa se formo e su rostro y miro a su compañero.
-Tengo una idea mejor – dice tranquilo – ven.
Ambos vuelven al cuarto de la morena, quien logro sentarse en su cama.
Al verlos, ella se tenso.
-Tranquila, no te haremos daño.
Ahora Ghazan era el confundido. Miro a Zaheer en busca de alguna respuesta.
-¿Recuerdas tu nombre? – pregunto el maestro aire sentándose en la punta de la cama.
-No –dijo ella mirándolos con miedo.
-Tu nombre es Kya – dice Zaheer.
Ghazan voltea a mirarlo de nuevo ¿Qué estaba sucediendo? ¿Por qué le mentía?
-¿Quién eres tú? – preguntó ella de nuevo.
Zaheer suavizo su mirada. En cambio Ghazan, tuvo que contenerse para no caerse por lo que escucho a continuación.
-Mi nombre es Zaheer – dijo tomando la mano de la morena – y soy tu padre Kya.


Ya estaba por anochecer y Korra no aparecía. Tenzin ya había sido avisado. Dejo a su hermana Kya a cargo del templo y salió directo hacia el clan, para buscar a Korra.
Aun faltaba decirles a los padres de la morena. Nadie encontraba el valor para hacerlo.
Lin logro localizarlo por radio y lo cito en el clan.
Luego de unas horas, Tonraq llego con el Señor del Fuego, Zuko.
Ambos entraron a la sala de estar y vieron las caras de todos.
-¿Qué sucede? – pregunto el padre de Korra, imaginándose lo peor.
En ese preciso momento, Tenzin llego al clan y entro corriendo a la sala de estar.
-¿Saben algo de ella? – dijo para luego callarse, al mirarlo a Tonraq.
-¿De quién están hablando? – preguntó desesperado él.
Tenzin se acerca a él y baja la mirada.
-Zaheer se la llevo – susurra – lo siento.

Tonraq toma al maestro aire por el cuello de sus túnicas y lo estampa contra la pared, cosa que dejo a todos sorprendidos.
-¡Tu prometiste que la cuidarías! – Reprocha
-Lo sé – dice Tenzin con una mueca de dolor – y lo siento muc-
-¡No digas que lo sientes! – grita el maestro agua, interrumpiéndolo.
-¡Basta ambos! – grita Lin, a lo que Tonraq suelta a la antigua pareja de la jefa – Si queremos encontrar a Korra debemos trabajar unidos.
El golpea la pared y esconde su cara
-Mi pequeña – susurra con lagrimas en sus ojos.


-¡¿Puedes decirme que demonios fue eso?! – grita Ghazan a Zaheer.
Habían dejado descansar a Korra. Todos estaban reunidos en la sala de estar.
-Baja la voz, ella está durmiendo – susurra él.
-¿Qué sucede aquí? – preguntan las mujeres, quienes no entendían nada.
-Al parecer Korra perdió la memoria – dice el mirando a P'Li – y a tu enamorado no se le ocurrió mejor idea que decir que se llamaba Kya y que él era su padre.
-¡¿Qué?! – gritaron ambas al mismo tiempo.
-Silencio – dice molesto Zaheer – no queremos espantar a Ko…. Kya – se retracta.
-¿Por qué dijiste eso? – Exige saber Ming-Hua
-¿No lo entienden? – susurra el – esto es perfecto. Si Korra piensa que yo soy su padre, podemos inculcarle nuestras creencias. Ella podría ser una más del Loto Rojo.
-Ella es el Avatar, nunca podría ser miembro del Loto Rojo – comenta P'Li.
-¿Quién mejor que el Avatar, capaz de dominar los cuatro elementos, para ayudarnos a exterminar a los líderes del mundo? Ella es la clave. Si tenemos al Avatar, nadie podrá interponerse a nosotros.
Todos quedaron en silencio, pensando.
-Es una buena idea, lo admito – contesta Ghazan – pero ¿Qué harás si ella recupera la memoria?
-Entonces volvemos al plan inicial – contesta con una mirada fría.


¡Hola a todos! Volví luego de varias semanas.
Comencé a escribir este fic cuando se estreno el capitulo. Luego de ver el final, tenia sentimientos encontrados.
Amo a estos villanos y me hubiera gustado ver su lado mas "gracioso".
Luego de mucho pensarlo, decidí volcar ese lado en este fic. Básicamente tratara de Korra/Kya (ya se que le puse de la misma forma que la hermana de Tenzin, pero no tengo imaginación para los nombres) viviendo con su nueva "familia".
Es algo bastante obvio, pero ella sera una mas del Loto Rojo.
Espero que les guste el rumbo que tomara.
¡Saludos!