¡Hola a tod s! MUCHISIMAS GRACIAS POR LEER, POR EL APOYO, POR LAS RR, POR SEGUIR LA HISTORIA. En serio GRACIAS. Espero no haber tardado mucho en subir la actualización, supongo que no, además el capítulo es bastante largo... (Si me dejan hubiera seguido hasta acabar la historia XD jajaja) Espero que os guste el nuevo capítulo, n.- Ya me diréis.
PD. Si me he comido alguna falta o alguna coma, perdonarme… de verdad que intento limpiarlo .
Sandri.
Capítulo 2: Tensión sexual no resuelta
Draco estaba frente a la entrada del despacho del estúpido de Dumbledore dando vueltas, dudando si entrar o no, ¡y todo porque el subnormal de Weasley le había enfurecido! Y ahora no se acordaba de que era lo que le iba a decir al viejo, o de cómo se lo iba a decir, ahora solo podía pensar en joderle la vida a la maldita comadreja, bueno..., más bien en joder a su futura y perfecta novia. ¡¿Pero quién se había creído ese segundón?! ¡¿Cómo osaba hablarle así?! Si no fuera el mejor amigo del puto Harry Potter no sería nadie, un Weasley más, y merlín sabía que había demasiados como para prestarle atención a ese idiota.
Se detuvo, y tomo dos grandes bocanadas de aire. El ambiente de aquella noche era frio, los ánimos de los estudiantes ante el inminente y mal-encubierto regreso del señor oscuro hacia que los largos pasillos se volvieran más sobrecogedores. ¿Qué estaba haciendo? Él tenía otras prioridades, la marca en su brazo era un buen recordatorio de ello. Lo primero era lo primero, tenía que ver cómo conseguir estar en el bando vencedor sin que los perdedores intentaran matarlo por traidor.
Sí, ese era un buen argumento, para dejar apartado durante unos momentos la rabia contra ese don nadie. Ahora tenía que convencer al viejo, sin que se diera cuenta de las cartas que manejaba... Y aquello no era fácil, puede que Dumbledore fuera un anciano decrepito, pero no era idiota...
Trago saliva, y camino hasta la gárgola que protegía la entrada al despacho, anuncio su llegada y un segundo después se apartó para recibirle.
Ascendió por las escaleras de caracol hasta llegar al interior de la estancia que parecía vacía, solo las llamas a medio apagar de la chimenea constataban que allí hubiera o hubiese habido alguien, Draco estiro el cuello intentando llegar a todas las partes de la estancia.
-Señor Malfoy- Draco salto como un resorte asustado cuando oyó la grave voz a su espalda.- ¿A qué debo el honor de su visita? Y a estas horas... supongo que será algo importante...
Dumbledore pasó frente a él y se dirigió al sillón detrás del gran escritorio. Le hizo un gesto para que se sentara, pero Draco declinó la invitación, estaba demasiado nervioso como para sentarse. Carraspeo intentando recuperar la voz y la calma, alzo orgullosamente la barbilla.
-Creo que ya se lo imagina.
El director pestañeo sorprendido.
-Me temo que no le entiendo, joven Malfoy.
Draco apoyo su peso sobre la pierna derecha con un cansancio fingido y cruzo los brazos.
-Sé que su tiempo en este mundo es limitado.
Dumbledore sonrió ante aquello.
-Bueno, me temo que el de todos nosotros lo es...
Malfoy chasqueo la lengua, ya estaba el viejo dando lecciones y haciéndole quedar como un idiota, él quería haberlo dicho con tiento, pero bueno, si él lo prefería así…
-Sé que se muere- El poco color que tenía despareció de las mejillas del anciano, sus ojos se abrieron con sorpresa y su sonrisa murió. Draco no pudo evitar alzar la comisura derecha de sus labios, vaya, vaya, por fin tenía su atención.- Y no me venga con cursilerías de que todos nos morimos..., sé que a usted le queda muy poco tiempo. Menos que a los demás. Y lo sabe.
Dumbledore pareció escrutarlo unos instantes, luego se recostó débilmente y lo miro con auténtica curiosidad.
-¿Puedo preguntarle como lo ha sabido?
Draco negó con la cabeza.
-Cómo lo haya sabido es lo de menos en este momento. Lo importante es que lo sé.
-Muy bien Malfoy, pero espero que sepa que vivimos tiempos convulsos, una noticia así podría desestabilizar la armonía de la escuela, espero por el bien de sus compañeros y compañeras contar con su más absoluta discreción en este tema.
Draco alzo una ceja esta vez acompañando a la comisura de sus labios. Si él supiera... ¡él podía decirle la convulsión que iba a causar el anuncio de su muerte! Pero aquel recuerdo le trajo otro sin poder evitarlo. Su ceja bajo y la boca se volvió una fina línea al recordar al viejo director cayendo desde la torre, sus suplicas para que no lo matara... trago saliva con dificultad y se humedeció los labios.
-Tranquilo, no he venido aquí por eso. No tengo intención de anunciar su muerte.
-¿Y a qué ha venido?
-En teoría, a matarlo.
Lo dijo sin pestañear, y ambas miradas se encontraron en lo que parecieron una eternidad, ahí estaba, había dicho la verdad, y ahora el anciano estaba asumiendo la noticia de que uno de sus alumnos fuera un sicario del lord oscuro y tuviera como misión acabar con su vida. Estaba cara a cara con su verdugo.
-¿En teoría?
Draco asintió solemne.
-No tengo intención de hacerlo.
Dumbledore alzo las cejas blancas y pobladas sorprendido.
-¿Puedo preguntarle por qué?
-No quiero ser un asesino.
-No sabe cómo me alegra oírle decir eso. Estoy muy orgulloso de usted.
Draco sintió nauseas. ¿En serio? ¿Eso le funcionaba con Potter? Así de fácil. Él tomaba la decisión, él se enfrentaba a una más que probable horrible muerte, pero debía sentirse reconfortado porque el director de su escuela estaba orgulloso de él…
-Sí, estoy seguro de ello...- Draco descruzo los brazos y comenzó a subirse la manga despacio- Pero tenemos un problema. – Su tatuaje comenzó a aflorar, y una serpiente oscura, que salía de una calavera, serpenteaba en su antebrazo. Vio el miedo en los ojos del hombre, como susurro un apenas audible "la marca tenebrosa...", seguido de una enorme preocupación que lo invadía. – Si no lo mato, él me matara a mí, y a mi familia. De hecho podría matarnos a todos solo por lo que le acabo de revelar.
Lentamente Dumbledore asintió, se tocó su espesa barba meditando en silencio.
-Tendremos que tener cuidado..., pero le garantizo que haré todo lo posible para que usted y su familia salgan ilesos de esta situación.
-Creo que ya es tarde para eso. – y aquí venia su momento de actuación. Apretó los puños y los dientes como si aquello le estuviera doliendo, como si tratara de controlarse.- Si he venido a decírselo no es solo por buscar su protección señor.
-Tiene toda mi atención señor Malfoy.
-Creo que la única solución para salvarme a mí y a mi familia es que el señor oscuro muera, y sus secuaces sean enterrados en Azkaban. Y no sé ofenda, pero no puedo quedarme de brazos cruzados mientras la seguridad de mi familia- Y la mía- está en juego. Y menos aún si depende de Harry Potter o del estúpido de Weasley.
Dumbledore ladeo la cabeza observándolo de nuevo, como si quisiera leer a través de él. Era ahora o nunca, tenía que parecer decidido, porque asustado ya estaba, tenía que convencer al viejo de que el único motivo por el que estaba en aquello era ese. Su familia, bueno, y su negativa a ser un asesino. Finalmente la cabeza del director bajo en señal de asentimiento.
-Sera un honor que luche a nuestro lado. Sin duda alguna ha elegido el bando correcto señor Malfoy.
Draco sonrió y asintió solemne, intentando mantener a raya la emoción que corría por sus venas. ¡Acababa de cambiar el rumbo de la historia!
La sala común de Gryffindor aun rebosaba vida a pesar de la hora, la gente llenaba los mullidos sofás y se reunía en grupos, las voces y las carcajadas inundaban el lugar. Las compañeras de cuarto de Hermione estaban en uno de esos círculos sonrientes, por eso Ginny y Hermione habían decidido ir al cuarto de esta última para su habitual charla de chicas. Hermione agradecía mucho esas charlas, ella..., lo cierto era que no tenía, ni había tenido muchas amigas, de hecho solo consideraba amiga a Ginny, y puede que a Luna, pero... Luna era especial, por lo que era más complicado tener ese tipo de charlas con ella.
No es que no pudiera hablar con Harry y con Ron de cualquier cosa, pero había cosas que le gustaba más hablar con otra chica. Por ejemplo de chicos, como era el caso.
-¿De verdad crees eso?
Hermione miro sorprendida, pero con una gran sonrisa, la cara pecosa de su amiga. Ginny sonreía triunfante.
-Hermione tengo 6 hermanos, sé de lo que hablo.- Se colocó un mechón de pelo naranja tras la oreja.- Veras los chicos son todos idiotas. Está claro que mi hermano no se ha enamorado del gran intelecto de Fleur.- Al decir el nombre de su futura cuñada la nariz pecosa se arrugo en una muestra de deprecio.- A los chicos solo les importa una cosa... Por eso te lo digo, deberías cuidarte más, no sé… recortarte la falda o algo así, eres muy bonita. Estoy seguro que mi hermano Ron entraría en parada cardiorrespiratoria si te viera más arreglada.
Hermione dudo, pero aun así sonrió ante la idea, Ginny tenía un concepto muy elemental, pero a la vez muy acertado de los hombres, después de todo ¡vivía, literalmente, rodeada de ellos! A veces la envidiaba, ojala ella tuviera el valor que tenía ella para tratar a los hombres... Pero, bueno, tampoco es que fuera su máxima propiedad en la vida, estaba claro que su condición de adolescente hacia que sintiera curiosidad por los chicos, hormonalmente era completamente normal, y socialmente estaba en la edad en que comienzan los enamoramientos. Sí, todo era perfectamente lógico, pero eso no iba a suponer que ella cambiara su manera de ser, ella era así, la gustaba el uniforme ancho, era más cómodo, y no, por mucho que lo intentaba, Merlín maldijera la humedad de escocia, no conseguía que su pelo se quedara todo lo bien que quería y tendía al odiado encrespamiento, pero no por ello pensaba tirarse horas delante del espejo para arreglarlo, había problemas muchísimo mayores, ¡tenía que estudiar! apenas tenía tiempo para preparar las materias del año siguiente...
-Bueno, puede que tengas razón, aunque yo creo que lo bueno es que se enamore de ti, ya sabes…tal como eres.
Ginny elevo los ojos al cielo y se dejó caer en la cama abatida.
-¡Y luego tú eres la lista!- Hermione rio y la golpeo con una cojín divertida, Ginny aparto el cojín sonriente- Esta claro que se van a enamorar de ti por cómo eres, ¡eres genial Herms! Solo digo que los hombres son simples, y que una falda corta siempre ayuda a que te presten toda su atención.
Una ceja castaña se alzó curiosa.
-¿Eso hiciste con Dean?
Ginny rió.
-No, No me hizo falta...
-¿Y qué tal las cosas con él?
Desde el final del curso anterior, Hermione sabía que la pelirroja tenía una relación medio seria con Thomas, la verdad es que hacían una pareja bonita, aunque no sabía porque no acababa de ver a su amiga feliz del todo...
-Oh, nos va muy bien, ya sabes, Dean es un encanto. Y besa bastante bien...
Hermione volvió a golpearla con el cojín. ¡Cómo podía ser tan desvergonzada! ¡La adoraba!
-Si tus hermanos y Harry te oyeran...
-Mis hermanos morirían de coraje...- La sonrisa pícara desapareció de su rostro y se humedeció los labios con calma- Aunque Harry es diferente, dudo que a él le importase...
Oh, dios mío, ¡Ginny acababa de sonrojarse! Siempre había sabido, que Ginebra Weasley estaba completamente enamorada de Harry Potter desde el primer día que le vio, ¡era precioso! O lo seria si Harry no fuera un idiota y se diera cuenta de lo maravillosa que era Ginny, pero no, él había estado medio obsesionado con Cho... Aunque obviamente esa relación no había llegado a ningún lugar...
-¿Alguna vez pensaste en decírselo?
Ginny ladeo la cabeza.
-Muchas veces, pero él solo me ve como la pequeña Ginny, además ahora estoy con Dean.
Bueno, aquello era lógico, trágico, sí, pero razonable, si el idiota de Harry no veía la increíble mujer que era y Dean le gustaba y sí la veía, era normal... Hermione suspiro, quizás Ginny tuviera razón, tal vez era demasiado lógica en cuanto a chicos... Ralamente hasta ese día sus sentimientos se habían basado todos en ser razonables, por ejemplo, Krum era guapísimo, un ganador, era normal sentirse atraída por él, además ¡él la había elegido a ella! Y podía haber tenido a cualquier otra... sí, aquello había sido lógico, un baile, un par de cervezas de mantequilla, unos cuantos besos..., ella sabía que no era el hombre se su vida, pero había sido emocionante. Desde entonces había decidido que ese hombre era Ron, y era lógico, era un gran amigo, era fiel, era... sus pensamientos se nublaron, y donde debía aparecer un pelo naranja y unos ojos azules apareció un pelo rubio, casi blanco, y unos ojos increíblemente fríos de color mercurio.
¡Mierda! Lo único ilógico en su vida volvía para atormentarle. ¡Porque aquel estúpido beso no tenía sentido!. Ni siquiera debería pensar en él. Seguro que había sido solo una nueva forma de Malfoy para atormentarla. Y ni siquiera le había gustado... Bueno..., no mucho. ¡Aquello era lo más frustrante de su vida!
-Ginny... ¿puedo preguntarte una cosa?
Ginny pestañeo.
-Claro.
-¿Cualquier cosa?
-Supongo que sí.
-¿Aunque si con ello creyeras que me he vuelto completamente loca?
-Me estas asustando...
Tomo aire y trago pesadamente mientas se colocaba el pelo tras las orejas.
-Imagínate que, hipotéticamente, un chico al que odias y que te odia te besara un día. ¿Qué crees que significaría?
Ginny la miro sorprendida.
-¿Nos odiamos mucho?
-Muchísimo.
-¿Desde hace mucho?
-Desde siempre.
-Hummm. – Ginny se acarició la barbilla pensativa- ¿Y me gusto el beso?
Hermione noto como el calor tiño sus mejillas. ¡Esa no era la pregunta!
-¿Importa eso?
La pelirroja se encogió de hombros.
-Supongo que sí. En cualquier caso supongo que ese beso podría significar dos cosas- Un largo dedo surgió entre los demás para remarcar el número de su teoría- uno: No nos odiamos, todo lo contrario, pero por algún motivo disfrazamos nuestros sentimientos de odio- El entrecejo de Hermione se frunció, no le gustaba aquella opción, Ginny debía de dejar las novelas rosa...- o dos:- otro dedo se unió y una maliciosa sonrisa cruzo su rostro haciendo que una gota de sudor frio atravesara con anticipación la espalda de la castaña- Tensión sexual no resuelta.
-Todo esto puede ser una trampa del señor oscuro.
Albus Dumbledore no era un hombre que creyera en el destino, había aprendido que, a veces, no se podía dejar todo en manos de un caprichoso universo.
No había día que no pensara que por su culpa un excelente mago se había convertido en el ser más maléfico de toda la historia. Si hubiera prestado más atención..., las señales habían estado ahí. Pero no lo había visto, había pensado que todo lo que pasaba era por algo, que el señor Riddle era un alumno excelente, excéntrico, quizás, pero con una infancia como la de él no le había parecido extraño...
No, no había día que no se arrepintiera.
¿Qué no hubiera dado él porque Tom hubiera acudido a él ante sus dudas, sus inquietudes, sus miedos...? Y ahora, mucho tiempo después, tenía otro excelente alumno frente a él, quizás brindándole la oportunidad de enmendar sus errores. No, no abandonaría al señor Malfoy...
-¿Sabe que cuando tú viniste a mi tuve que hacerme la misma pregunta?- de pies, con su habitual rictus serio y totalmente vestido de negro, Severus lo miraba nervioso.- No hay día que no de gracias a Merlín por la decisión que tomaste.
Las oscuras cejas de Severus se juntaron.
-Mis razones... fueron muy diferentes a las de Draco. Bien lo sabes...
Una leve sonrisa apareció en el rosto añejo del hombre. Claro que sabía las circunstancias en las que Severus había decidido traicionar sus origines y al señor oscuro, y las entendía, a fin de cuentas, él también había amado una vez, y al igual que él, también lo había perdido...
Por eso estaba seguro que solo el amor podía llevar a un hombre a enfrentarse al mayor de los peligros. Puede que fuera también el amor lo que movía al joven Malfoy... él había insistido que era el amor a sus padres lo que le había llevado a cambiar de bando, pero nunca se sabe... tal vez el orgulloso y puro Slytherin se hubiera enamorado de una persona que no fuera de "sangre pura".
-Quien sabe Severus. La historia tiende a repetirse.
-¿Estas insinuando que Malfoy puede...- Severus dudo un segundo, y carraspeo aclarándose la voz.- enamorarse de una joven de origen "no mágico"?
La radiante sonrisa de Dumbledore pillo desprevenido a Severus.
-Creo que puede ser. – El director de la escuela camino desde la chimenea hasta su escritorio y se sentó en el sillón, cada vez le dolía más...- Cada vez me queda menos tiempo, y es innegable que la guerra es inminente, por supuesto que tendremos que vigilar a nuestro nuevo amigo, pero confió en que el señor Malfoy haya decidido ir por el camino correcto. Al menos tenemos que darle esa oportunidad.
Severus suspiro dándose por vencido. Se cruzó de brazos. Y ladeo la cabeza evitando su mirada.
-Sera un camino muy difícil para él.- Dumbledore asintió y se recostó en su sillón.- Y peligroso.- Añadió con un tono de preocupación mal disimulado en la voz.
-Lo es para todos, Severus. Siempre lo hemos sabido...
Estaba increíblemente orgullosa de Harry. Bueno, siempre lo estaba, pero ahora lo estaba más, si eso era posible. Sentada en las gradas del estadio, ni siquiera el frió y el fuerte viento que le cortaba la cara y arremolinaba el pelo conseguía borrarle la sonrisa. Harry Potter era el nuevo capitán de Quidditch de Gryffindor.
A ella no le gustaba el Quidditch, más bien todo lo contrario, pero a sus amigos les apasionaba, y había empezado a encontrarle la gracia a patearle el culo a Slytherin. Desde que Harry Potter había entrado en el equipo en primer año, Gryffindor había, incluso, vuelto a ganar la copa tras una larga sequía sin títulos.
Hacía ya cinco años desde su primer partido, y ahora, ahí estaba, de pies, con Ginny flanqueándolo a su izquierda, frente a un montón de muchachos que aspiraban a entrar en el equipo del gran Harry Potter.
Bueno, la verdad era que Harry no tenía muchas dotes de mando, en realidad en ese momento solo Ron y Cormac estaban rectos y preparados para las pruebas, los demás se golpeaban unos a otros, reían, hablaban, se gastaban bromas... No, Harry era más bien un gran compañero, pero un nefasto jefe, sobretodo porque Harry no quería destacar, no quería ser el mejor, solo quería rodearse de gente, ser aceptado y estar tranquilo y feliz.
Que injusta era la vida, porque eso era lo que le arrebataba una y otra vez, y por lo que tendría luchar incansablemente hasta que el lord oscuro hubiera muerto, Hermione sintió como el vello de su piel se erizaba solo de pensarlo, porque antes o después, y probablemente más antes que después, les tocaría luchar aquella batalla, y ella sabía, al contrario que sus amigos, que no sería una batalla fácil, ni limpia, que no tenían muchas posibilidades, y que habría bajas...
Trago saliva con dificultad intentando que la presión del pecho, que apretaba su corazón, se alejara con ella. Por eso era tan importante disfrutar aquellos momentos de adolescentes normales. Aplaudió.
-¡Animo Ron!
El pelirrojo ni siquiera la miro, estaba completamente concentrado, Hermione sonrió aún más, estaba ridículo con aquel traje de Quidditch... se le veía tan nervioso... el año pasado Cormac no había hecho las pruebas por una indigestión debida a una apuesta., menudo idiota..., pero ahora Cormac estaba ahí, a su lado, sacándole una cabeza y con sus grandes músculos llenando completamente el traje, luchando contra él por su puesto.
Hermione cruzo los dedos, cuando vio que tras un grito de Ginny todos los aspirantes se cuadraron preparados para comenzar.
-Por favor Merlín.- Rezó Hermione en un susurro- que Ron consiga el puesto...
Los ojos castaños de Cormac se alzaron hacia ella, y el muy idiota le guiño un ojo y le dedico una de esas sonrisas confiadas y coquetas. ¡Idiota!
Las escobas comenzaron a ascender, y cada jugador tomo su posición. Un segundo después los jugadores volaban de un lado para otro lo más rápido que podían detrás de la Quaffle y los Bludger, los cazadores los lanzaban uno tras otro contra los aros, pero el insufrible de Cormac, recto y seguro sobre su escoba estaba repeliendo todos los ataques.
Su ceño y sus labios se fruncieron, hasta ella podía ver que Cormac lo estaba haciendo impresionantemente bien, a este paso Harry tendría que elegirlo a él. Y eso sería algo de lo que Ron no se repondría, lo conocía perfectamente y sabía que si él no conseguía el puesto, mientras que su hermana pequeña y su mejor amigo triunfaban en el equipo, se sentiría como un perdedor, y solo los que le conocían sabían lo estúpido que se podía llegar a comportar Ronald Weasley cuando se enfadaba con el mundo.
No, no podía permitirlo. Ron también merecía sus momentos de felicidad normal, él luchaba contra seres horribles por sus amigos, y Harry se llevaba la recompensa social, ella el mérito académico, pero Ron no tenía nada de eso. ¡Y no era justo! Miro a ambos lados de las gradas vacías. Sabía que lo que iba a hacer no estaba bien... pero aun así se puso una mano sobre la boca y susurro el hechizo de confusión.
Desde ese momento Cormac no fue capaz de detener ningún tiro, y Ron comenzó a coger más confianza, a hacerlo francamente bien. Hermione aplaudió y vitoreo cada parada. Se sentía un poco mal por Cormac, pero Ron se merecía ese momento.
Finalmente el partido término, los aspirantes bajaron de sus escobas, y pisaron por fin tierra firme, algunos salían totalmente decepcionados, otros sonreían llenos de barro. Harry dio su decisión rápidamente, y Ron se abrazó a otro compañero, Hermione tomo aire llena de orgullo y felicidad al ver su alegría.
-Vaya, vaya, no sabía que la honrada y noble Granger fuera una tramposa...
La sangre y la sonrisa de Hermione se helo, reconoció la voz, el tono autosuficiente, el timbre cínico...
-Malfoy... –Hermione se volvió nerviosa sintiéndose descubierta. Draco estaba allí, con su uniforme de quidditch de Slytherin, sentado tranquilamente con los pies estirados y los brazos cruzados sobre el pecho. –No sé de qué me estás hablando...- fingió.
La comisura izquierda de sus labios se alzó socarrona, y sus cejas se elevaron divertidas.
-¿Vas a tener la desfachatez de negarlo? – Definitivamente odiaba a Malfoy. Maldita sea, como no se había dado cuenta que estaba detrás suyo, ¿y por qué demonios estaba ahí? – He visto claramente como hechizabas al estúpido de McLaggen...
Hermione fijo un instante la vista en el suelo de madera intentando pensar con claridad, podría negarlo, al fin de al cabo seria su palabra contra la de ella, pero claro Cormac podría contar sus síntomas, e incluso podrían abrir una investigación al respecto y se vería descubierta...
-¿QUÉ...?
Los ojos marrones de la chica se abrieron sobre manera por la sorpresa al sentir al Slytherin a su lado, Draco se había levantado y bajado los dos peldaños hasta llegar a su altura para sentarse a su lado, muy cerca, tanto que su brazo rozaba al suyo dejándole una corriente por la piel, su corazón se había acelerado, pero seguro que era por el susto, se tranquilizó, claro, era eso, tenía que ser eso, se obligó a calmarse. Estúpido Malfoy, ¿por qué tenía que mirarla tan cerca y tan fijamente?
-No voy a delatarte Granger. Así que deja de ponerte taquicárdica.
¿Qué? Hermione lo miro con desconfianza, ¿Lo decía en serio? Él, que se había tirado todos sus años académicos en Hogwarts haciéndole la vida imposible, chivándose de ellos cada vez que había tenido oportunidad, que había buscado su más ligero tropiezo para humillarlos...no pensaba delatarla ahora ¿Por qué? Y lo qué aun la perturbaba más ¿Cómo sabía a qué velocidad la latía el corazón?
-¿Y puedo saber por qué?
Una sonrisa surgió en el rostro pálido de Draco, dejando ver sus perfectos dientes blancos, era curioso, parecía un niño travieso cuando sonreía así...
-¿No puedes creer que lo haga solo por hacerte un favor? – Una ceja oscura se lanzó hacia arriba ¿Malfoy haciéndola favores a ella? Sí, claro, y Voldemort arroparía cariñosamente a Harry por las noches...- Esta bien- Alzo las manos en señal de rendición- Digamos que egoístamente, a mí me beneficia que su guardián sea el idiota de la comadreja- Hermione abrió la boca para defender a su amigo, pero Draco no la dejo acabar porque en seguida añadió un largo- y...- Las cejas de Hermione se juntaron, no le gustaba la forma en que sus ojos plata la miraban, la hacían sentir... extraña.- Me deberás un favor.
Hermione resopló totalmente ofendida.
-¿Y que podrías querer tú de mí?
Draco sonrió pícaramente mientras alzaba una ceja, y Hermione lamento profundamente aquella pregunta, ella la había formulado sin ninguna maldad, pero ahora... esa mirada, esa sonrisa... se humedeció los labios nerviosa y tomo aire mientras su corazón se aceleraba y maldecía a su piel por sonrojarse. Draco tardo lo que le pareció una eternidad en apartar la mirada.
-Quién sabe Granger. Pero esa es mi condición. ¿Aceptas?
-¿Quieres que acepte un trato con una serpiente como tú? Un trato que por ciento consiste en deberte un favor, sin saber cuál es. ¿Te has vuelto loco? O peor aún ¿Crees que estoy loca? No soy idiota Malfoy, sé que usaras ese favor para dejarme en ridículo o para dañar a mis amigos. O puede incluso que las dos cosas. Así que dime ¿Por qué crees que aceptaría algo así?
Dios, ¿por qué estaba tan tranquillo mirándose las uñas mientras ella le exponía su lógico razonamiento?
-Porque si no lo haces diré la verdad, y tu amigo Ron será humillado porque no puede entrar en el equipo sin ayuda de su amiguita, ni aún que su mejor amigo sea el capitán de ese equipo. Y no solo eso Weasley y San Potter serán sancionados y expulsados del equipo, ¿por qué quien en su sano juicio se creería que la honorable Hermione Granger ha actuado sola en un acto tan reprochable?- Hermione sentía hervir la sangre en su cuerpo, como la rabia corría a través de ella- OH, eso si no descalifican a Gryffindor directamente, aunque está claro que os quitarían bastantes puntos. Ah, claro sin contar con la mancha en tu inmaculado y perfecto expediente, porque una cosa querida es saltarse las reglas para luchar contra los malvados seguidores de quien tú ya sabes, y otra es para perjudicar a tu propio compañero de casa en detrimento del inútil de tu amigo...
Maldición, maldición, y ml veces maldición, Todo lo que escupía la estúpida serpiente tenía sentido, y ella no quería que nada de aquello pasara, pero su alternativa era horrible, porque ¿cómo iba a aceptar un trato en el que no sabía que se la exigía...? ¡No era lógico! Ni coherente, ni...Apretó con fuerza los dientes.
-Está bien. Tú ganas.
Draco amplio su sonrisa y se acercó a ella, mucho, rápidamente, tanto que por un momento Hermione pensó que iba a besarla de nuevo, y su corazón se detuvo de golpe, su cara se sonrojo sobre manera y sus pupilas se dilataron al máximo. Pero no, en el último instante Draco giro la cara y su aliento golpeo su oído.
-Tú también ganas con esto Granger. –Hermione contuvo el aliento, la piel de su cuello se agito bajo el calor húmedo de su aliento, las miles de terminaciones nerviosas se erizaron, era como si una corriente eléctrica la atravesara.-Que no se te olvide que ahora me debes un favor.
-¡Es increíble! ¡Estoy seguro que este año arrasaremos! No pienso dejar que nada alcance nuestros aros Harry, no te arrepentirás de haberme elegido.
Harry sonreía con auténtica alegría mientras veía como Ron lanzaba vitorees, lo abrazaba, alzaba los puños en señal de victoria y lo volvía a abrazar. Era increíble lo feliz que estaba su amigo, y él.
-Tranquilo Ron, no tienes que darme las gracias. Te he elegido porque has sido el mejor. –Y era verdad, por un momento se había sentido mal pensando que tendría que elegir a McLaggen, pero entonces este había empezado a fallar y se lo había puesto muy fácil.- Me alegro mucho de que estemos juntos en el equipo.
Ron sonrió aún más.
-Sí, es una pena que a Hermione no le guste el Quidditch.
Harry asintió.
-¿Sabes dónde está?- Ambos chicos miraron hacia los lados mientras Harry insistía- Dijo que vendría animarte...
Las gradas estaban vacías, el campo parecía mucho más grande así. Finalmente diviso a su amiga sentada en las gradas, junto a ella había alguien... alguien de Slytherin por el color del uniforme, y si su vista no le fallaba. ¡Dios! ese era...
-¡¿Malfoy?!- Harry frunció el ceño. Su vista no debía engañarle, porque Ron estaba viendo lo mismo que él... aunque no diera crédito...- ¿Qué demonios hace Malfoy ahí?
Harry noto como la ira acudía a su cuerpo y también el miedo, estaba seguro que Malfoy tramaba algo, que era un siervo de Lord Voldemort, y no le gustaba que un mortífago estuviera cerca de su mejor amiga...
-Estará molestándola...
-¡Pues no pienso consentirlo!
Harry asintió, y Ron y él tomaron sus escobas, se iba a enterar la serpiente esa de que pasaba cuando se metía con sus amigos, no iba a permitir que su plan, fuera el que fuera, tuviera éxito, y mucho menos que dañara a la gente que él quería.
-¿Y esas caras? Parece que queréis matar a alguien...
Los ojos verdes del chico y los azules de su amigo se volvieron contrariados hacia la pelirroja vestida de Quidditch que los miraba con los brazos en las caderas. Y que tenia esa mirada que los reprendía sin necesidad de hablar. Harry se sonrojo sin saber por qué, como cuando Molly Weasley lo pillaba en una travesura.
-Es que vamos a matar a alguien- Ron señalo a su amiga y al prepotente rubio con el dedo –A Malfoy.
Ginny estiro el cuello en la dirección que le señalaba su hermano para ver mejor la escena, pareció dudar un instante y luego sonrió sorprendida, como si acabara de descubrir la respuesta del mayor de los misterios. Definitivamente nadie entendía a las mujeres. Hermione hablando con Malfoy y Ginny con problemas de bipolaridad...
-¿Y exactamente por qué vas a matar a Malfoy? – la pelirroja ladeo la cabeza consciente de las múltiples razones que tenían.- aparte de lo habitual claro...
-¡Porque está molestando a Hermione! ¡Creía que eras su amiga!
-Ron...
Pero la advertencia de Harry llego tarde, los ojos de la chica ya habían centelleado mandando mil maldiciones contra su hermano. Se acercó a él muy seria y se puso a su altura.
-¡Precisamente porque soy su amiga no voy golpeando a los chicos que se le acercan! – Harry alzo las cejas, no estaría insinuando que Malfoy se acercaba a Hermione como... bueno, como un chico. ¡Era imposible! El clasista de Malfoy solo veía a su amiga como una sangre sucia apestosa, ¡se lo había dicho mil veces!-¿Qué os pasa estáis celosos?
¿Celoso?
-¿Qué? ¡Debes estar de broma! Yo NUNCA estaría celoso de ese hurón narcisista. Y seamos serios es ¡Hermione! Malfoy nunca se fijaría en ella. He visto a las chicas con las que a estado ese hurón, y pude que estén enfermas por gustarles alguien como él, pero eran increíblemente atractivas, de hecho, Harry- Harry miro sorprendido a su amigo- ¿Recuerdas esa Ravenclaw dos años mayor que nosotros que tenía aquellos enormes pe...
-¡Suficiente!- Ginny rodó los ojos.- No quiero oír como babeas por todas las chicas fáciles de Hogwarts.
-¡Yo no babeo por todas!
-Es verdad, ¡de hecho creo que no babeas por ninguna!
Ron estaba rojo de furia y vergüenza.
-¿Qué quieres decir con eso?
-Quiero decir, que lo que te pasa es que no has estado nunca con nadie Ron, no tienes experiencia ninguna en chicas, así que no creo que puedas opinar sobre lo que hace o deja de hacer Hermione.
-¡Hermione! ¿Qué experiencia tiene ella? Por favor, la experiencia que haya podido coger ella leyendo un manual no significa nada. Además por esa regla de tres tú tampoco deberías opinar.
-Yo sí puedo opinar, porque tengo novio.
¿Ginny tenía novio? La pregunta reverberó en la cabeza de Harry mientras veía como cambiaba la cara de Ron al más absoluto de los escepticismos. Vaya, eso lo había sorprendido... Él sabía que Ginny y Dean se estaban... conociendo, que salían alguna vez. Pero... ¿Novio?
-Bueno- Finalmente Ron pareció recuperar el habla-al menos si lo tuyo con Dean es una relación seria la gente no ira diciendo que eres una mujer "fácil". Porque hermanita deberías controlarte más, todo el mundo habla de los besos que os dais tú y Thomas. Pareces una...
Ginny apretó tanto los puños que Harry pensó que golpearía a Ron.
-¡Ni se te ocurra acabar esa frase! A mí me da igual lo que digan. Y lo que digas tú también, lo único que te pasa a ti, es que estas enfadado porque tanto tu "hermanita" como la empollona de tú amiga tienen más experiencia que tú con el sexo opuesto. Y ¿sabes qué? Si sigues así morirás virgen Ronald Weasley.
Dicho lo cual giro dignamente sobre sus talones y comenzó a caminar hacia la salida. Vaya con Ginny, a Harry le daba cierto miedo cuando se enfadaba..., aunque tenía que reconocer que se ponía bastante bonita cuando lo hacía. Negó con la cabeza, ¡que estupideces estaba pensando! Miro a su amigo que seguía sin moverse, completamente en shock con la boca abierta, mirando sin mirar el camino por el que se alejaba su hermana. Trago saliva y se acercó a él. Le dio una palmada de ánimo en el hombro.
-No le hagas caso. Estaba enfadada, no sabía lo que decía.
Ron lo miro angustiado.
-Harry...
-¿Si?
-¿Crees que moriré virgen?
Sus oscuras cejas se alzaron, realmente parecía horrorizado ante aquella posibilidad. No creía que Ron muriera virgen, pero había una cosa que debía tener en cuenta y era la posibilidad que tenía por ser su mejor amigo de morir en cualquier momento, porque estaban a las puertas de una guerra, aquello le recordó a Malfoy, giro la cara y vio como el rubio estaba increíblemente cerca de su amiga, como si le dijese algo al oído, la furia corrió por sus venas. el enemigo estaba cada vez más cerca.
-¿Harry? ¿Por qué tardas tanto en contestar? ¡Oh, dios mío!- Ron lo miro dolido echando los brazos al cielo.- ¡¿Tú también lo piensas?! ¡Mi mejor amigo cree que moriré virgen! ¿Pero qué mierda de destino es ese?
-Ron, yo no...
-Yo no me merezco eso Harry.
-Yo no quise d...
-No puedo morir virgen Harry, ¿no lo entiendes?
-Ron, calm...
-Fred y George se reirían en mi funeral, oh, por merlín- Ron había perdido el color en la cara, parecía al borde de desmayarse- seguramente lo pongan en mi tumba, aquí yace Ronald Weasley murió virgen. –Harry se rasco la nuca, su amigo acababa de perder la cabeza y lo miraba con los ojos desorbitados y pálido como el papel.-No les dejes Harry, ¡prométeme que no les dejaras!
Estaba a punto de volver a intentar decirle que nadie escribiría nada parecido, que era absurdo, que vivirían muchos años más y que tendría tiempo de sobra para... para hacer eso. Pero dudaba que le dejara hablar, de hecho ya le había sujetado por la túnica y lo zarandeaba rogándoles que se lo prometiera. Resoplo.
-Te lo prometo Ron, pero no deberías preocuparte por eso no creo que...
-Harry... no me encuentro bien... quizás ya estoy muriendo.
Desistió, cuando Ron se ponía así no había nada que hacer, había entrado en una especie de bucle autocompasivo-maniaco, le tomo el brazo y le ayudo a empezar a caminar, como si de verdad le pasara algo malo, hasta la salida. Quizás cuando lo pensara un poco se daría cuenta de la estupidez que estaba diciendo...
-Harry...- Lo miro- Si me pasa algo diles que estuve con un montón de chicas.
Harry suspiro, pero asintió. Tal vez haría falta que lo pensara mucho...
Draco estaba apoyado contra el muro del pasillo esperando que la chica saliera de clase. Necesitaba información y ella era su mejor baza sin ninguna duda.
Sonrió, el estar tan cerca de Granger le había gustado, bueno, no, más bien no le había disgustado. Al menos no tanto como cuando la había visto pasar frio para animar como una estúpida al idiota de Weasley, que encima no la prestaba ninguna atención. Al contrario que McLaggen, vaya que mal gusto tenía ese chico. Cuando lo había visto sonreírla así le habían dado nauseas, casi había deseado maldecirlo él mismo.
Entonces aquellas estúpidas pruebas habían comenzado, y como era lógico Weasley-inútil no había sido la mejor opción, como capital él no lo hubiera elegido ni en un millón de años. Ya lo podía ver llorando desolado por no haber podido entrar, de hecho ya tenía hasta la broma preparada:"¿qué pasa Weasley eres incapaz de entrar en el equipo aun que tu mejor amigo sea tu novio?" Pero entonces ella se había tapado la boca y McLaggen había comenzado a fallar, no había que ser muy listo para saber que acababa de pasar... Hermione Granger había hecho trampas.
Sonrió recordándolo, si no fuera una estúpida hija de muggels bien podía haber pasado por toda una slytherin en ese momento.
¿Quién se lo hubiera dicho de doña perfecta? Claro que eso no era tan bueno como a simple vista le había parecido, porque eso significaba una cosa, que la estúpida sabelotodo era capaz de romper las reglas por el cabeza de zanahoria. Y aquello no le venía bien... él sabía que iban a acabar juntos y felices, pero eso no significaba que él no pudiera divertirse mientras. Había tomado la decisión, y Hermione Granger se pasaría su vida recordando el día que perdió su virginidad con Draco Malfoy, una sonrisa malévola curvo sus labios, no solo eso, se pasaría la vida comparando al mediocre de Weasley con lo que él pensaba darle... ¡era demasiado genial para ser cierto! Y oh, Potter, por supuesto, él moriría de ira al saber que había deshonrado a su perfecta amiguita. El corazón se le aceleraba solo de pensarlo.
La puerta se abrió de golpe, y unos cuantos alumnos comenzaron a salir. Draco disimulo una sonrisa al ver a dos chicas de Huppelpuf sonrojarse al verlo ahí parado. Granger no lo vería durante mucho tiempo pero realmente le iba a hacer un gran favor... ¡Dios, le encantaba esa sensación! Igual que le había encantado volver a jugar al quidditch con sus amigos, o como los de primero se apartaban con miedo a su paso. ¡Su vida volvía a ser genial!
-¿Draco? –El rubio pestañeo y alzo la cabeza en señal de saludo, Pansy se acercó a él sonriente y orgullosa mientras todas las chicas la miraban con cierta envidia. - ¿Me estabas esperando?
-Necesito tu ayuda con algo.
Pansy ni siquiera pregunto con qué, se sonrojo ligeramente, alzo una ceja y la barbilla orgullosamente y se acercó a él.
-Claro lo que sea...
Draco se rasco la comisura del labio y hablo con todo el desinterés que pudo, tampoco quería parecer que aquello le interesaba demasiado.
-Quiero jugársela a Weasley.
La sonrisa de la morena se amplió. Y lo miro cómplice.
-Claro, ya me entere de lo sucedido anoche. Esa gentuza corriente...
-Exactamente.
-¿Y qué necesitas de mí?
Draco sonrió, esa pregunta en cualquier otro momento podía haber terminado en su cama, pero ahora tenía un plan que llevar a cabo, y parte de él pasaba por sacar a Weasley de la ecuación durante un tiempo. Si no hubiera estado tan preocupado la primera vez que había vivido todo aquello no necesitaría a Pansy, podría recordar el mismo, pero la verdad era que en cuanto a los temas sociales de esos días no recordaba muchas cosas.
-Necesito que me digas quien estaría lo suficientemente desesperada para salir con él.
-¿Con Ronald Weasley?
Draco asintió.
-Y por dios que sea medianamente atractiva a ser posible.
Pansy pareció pensarlo un segundo.
-Bueno... tiene algunas admiradoras, por supuesto no tantas como el estúpido de Potter. Pero claro... ¿Qué demonios le puede ver nadie a Ron Weasley? – Pansy lo dijo con una verdadera mueca de repulsión en su rostro y Malfoy asintió complacido, exactamente como él pensaba, quitando la loca del ratón de biblioteca dudaba que existiera alguien, pero si existía se lo pondría todo mucho más fácil- ¿Medianamente atractiva y que le guste Weasley?
Volvió a asentir y añadió rápidamente.
-Si dudas entre alguna dime la que sea más idiota.
Porque estaba claro que para que les gustara tenían que ser idiotas...
Los ojos verdes de Pansy brillaron con determinación, y Draco supo, incluso antes de que hablara, que tenía una ganadora.
-Lavender Brown.
Bueno pues hasta aquí. Tenía que pararlo en alguna parte, porque por mi hubiera seguido y seguido... pero no quería tardar más en subirlo... además es una capitulo bastante largo jajaja. Sé que aún no hay suficiente Dramione, pero confiar en Draco, puede ser muchas cosas pero es un maravilloso Slytherin, y se le da genial conseguir lo que quiere...
Por lo demás si queréis cualquier cosa RR, que la tendremos en cuenta y os responderemos.
Muchos besos!
