¡Buena! He vuelto para dejar otra actualización de esta historia que apenas esta empezando, ¡Tengo tantas ideas! Tanto que ya no sé cómo relacionarlos todo, ¡Gracias por los reviews! Y claro que seguiré con esta historia, es más, recién esta empezando~3 Muchas gracias por haberme leído También a Sheblunar, muchas gracias por haberme leído.
-Fantasía de una rosa
Cuenta la leyenda, que al principio de la historia, en una tierra sin luna, en oscuridad y miedo, renacieron los primeros dos guardianes, en lugares diferentes, en tierras diferentes. Cuentan que después de varios años llevando la luz y esperanza solos, ambos se encontraron, y que él al verla, se había enamorado profundamente, con el tiempo ambos se habían vuelto los seres más importantes para todos los humanos de la tierra, trabajando juntos en una labor que nunca terminaría. Él, podía traer luz en la oscuridad y con ello llenaba de luz a las aldeas espantando a los predadores que por ahí acechaban. Y ella, aunque casi no la recuerdan, se dice que era tan hermosa que los primeros cuadros se habían inspirado en ella, algunos decían que controlaba el agua, otros las plantas, y algunos simplemente la llamaban "La madre tierra"
Gritaba su pena en su silencio, mientras sus lágrimas apenas eran contenidas , ¿Acaso nunca tendría las respuestas a sus dudas?
Impotencia. Rabia. Y dolor. Una sonrisa. Jack fingió contentarse con la simple respuesta del mayor "Los niños necesitan de la diversión para seguir teniendo esperanza y sueños, ellos te necesitan, y una vez que cumplimos nuestro trabajo...-El gran hombre abrió grande los ojos para ayudar en la expresión -...¡Puf! Ellos crecen, se vuelven jóvenes y adultos independientes, que forman ellos mismos sus propias metas." Norte le había dado una buena respuesta para saber el porque existía, pero esa no era su pregunta.
Deseoso de olvidar por esta vez esa cuestión, había decidido ir a uno de esos barrios en los que los niños juegan por pandillas en la nieve, al instante observo a varios grupos de pequeños niños, decidió acercarse a un grupo 5 de niños, la mayor, una niña de aproximadamente 7 años se había acercado al guardián al reconocerlo, su mirada se llenó de alegría, y fue a abrazar al albino. Pasaron la tarde jugando a hacer muñecos de nieve, guerras, paseo en trineos, lo habían pasado muy bien, cuando los niños, ya cansados decidieron descansar y hablar un poco.
La misma niña que lo había reconocido, dio un suspiro y se cruzó de brazos.
-¿Lizzy? ¿Qué pasa? -Una niña un poco menor la miró con sus grandes ojos avellana esperando su respuesta.
-¡Es que yo quería ir a patinar con mi hermano!
- ¿Y porqué no fuiste? -Esta vez fue el guardián quien se mostró interesado en la respuesta.
- Tiene una novia, y me ha olvidado, siempre salen juntos y no me llevan...-La niña se cruzó de brazos en infló un poco las mejillas.
-¿Y tú tienes novia, Jack? -Uno de los niños hizo un gesto de besar a una bola de nieve.
-¿Yo? No tengo novia, ¿Para que querría una?
-Ya sabes, para hacer eso que hacen los novios.
-¿Y que hacen los novios?
-Salir a cenar, abrazarse, regalos cada mes...-La niña fue interrumpida por uno de los niños.
-Darse sus "besitos" -El niño hablo con voz tonta, a lo que todos emitieron una pequeña carcajada.
Todos excepto Jack, ¿Sería eso lo que hacía especial al invierno? ¿Pero porqué? Puedes enamorarte en cualquier estación y seguiría siendo lo mismo, ¿O no?
Al rato los niños fueron llamados por sus madre, así que Jack no tuvo otra que volver a deambular por las calles de la ciudad. Alzó la vista, y se sorprendió que las estrellas ya habían hecho acto de presencia, haciendo lucir aquella enorme bola luminosa.
-¿Y tú muchacho? ¿Te has enamorado alguna vez? -Se quedo en silencio observando la luna, hubiera jurado que sintió algo en ese momento, pero decidió olvidarlo- ¡Pero claro que aún no lo has hecho! Quién sabe desde hace cuanto tiempo estas allí arriba, campeón.
Ahora que lo pensaba, ¿El hombre de la luna siempre habrá estado allí? ¿Habría sido humano alguna vez? De nuevo las dudas asaltaban su mente, ¿cuando dejaría de hacerse esas estúpidas preguntas?
En un arrebato de furia, empezó a lanzar rayos de hielo a todos lados, pateo árboles, y se golpeó contra los troncos, y finalmente, se sentó sobre una gélida roca a descargar su impotencia en lágrimas.
No entendía el porqué de su llanto, tal vez lloraba por no ser como los demás, tal vez porque ya nunca podría caminar entre la gente normal como uno más de ellos, tal vez porque se sentía inútil, tal vez porque nunca sabría de amar a alguien tanto como te amas a ti mismo...¡Y al fin y al cabo! ¿de que serviría? El se odiaba, odiaba su condición de guardián, odiaba esa estúpida luna que nunca contestaba sus preguntas, odiaba ser un espíritu, se odiaba.
Pero sin saberlo, aquella luna que el estaba repudiando, en ese momento lo observaba, lo comprendía, pues alguna vez, esa misma luna, o más bien el hombre dentro de ella, había sufrido tanto o más que el, pues él había tenido la (des)dicha* de haberse enamorado alguna vez.
En otro lugar de la ciudad, desde su pequeño balcón, una niña estaba observando esa misma luna, siempre le había gustado, inspiraba en ella una especie de nostalgia.
-¡(T/N)! -Era su madre quien golpeaba la puerta de una forma muy enojada.- ¡Sí te pillo en el balcón de nuevo le cambiaré la cerradura y no te daré la llave!
(T/N) se había resfriado luego de que una gran cantidad de nieve se haya caído sobre ella en el parque, así que su madre no estaba de acuerdo con que salga al balcón con ese resfrío, no comprendía que necesitaba observar aquella luna. Rápidamente cerró en silencio la puerta y fue corriendo a abrir la puerta a su madre.
-¿Cuantas veces te he dicho que no salgas afuera con este frio?
-Lo siento, pero esta vez no lo he hecho, estaba acostada, el colegio me había cansado mucho, además, el golpe que me he hecho en la pierna duele bastante.
-Vaya...deberías de atender más por donde vas. Espero y lo que me has dicho sobre el balcón sea cierto. Buenas noches.
-Buenas noches.
Y seguido de eso, su madre abandonó lu habitación, y ella, con suma caradurez, abrió de nuevo el la puerta del balcón, pero esta vez, para despedirse de aquella luna amiga.
*(des)dicha: Lo había puesto para que se entienda la dicha y desdicha que produce enamorarse.
¡Gracias una vez más por haberme leído! Muchas gracias
