OTP challenge prompt: Armando un gabinete IKEA
Saruhiko despertó al escuchar el sonido de algo golpeando el piso, seguido de el estallido de una risa.
— ¡Aquí está el instructivo! —Reconoció la voz de Himori, conteniéndose para no seguir riendo.
— ¡No lo necesito! —Ese había sido Akira, tan terco como siempre.
Parpadeó un par de veces mirando al techo.
Los últimos días le había sido imposible dormir más de cuatro horas corridas y ese par de tontos no le apoyaban en absoluto. Tomó su almohada por los costados e intentó aislar el ruido presionándola contra sus oídos, pero era inútil.
— ¿Por qué acepté vivir con estos imbéciles? —se preguntó en voz alta, completamente exasperado.
Minutos después, decidido a terminar con aquel escándalo innecesario en la mañana de su domingo, se decidió a salir de su habitación. Misteriosamente, ahora ambos se encontraban en silencio, totalmente concentrados en lo suyo: Himori paseaba la mirada en el instructivo que tenía entre sus manos, mientras Akira intentaba adivinar dónde iba el tornillo que sostenía en su mano derecha.
— ¿Tenían que armarlo tan temprano? —se quejó Saruhiko, abrazando a Himori desde atrás y escondiendo su rostro en el hombro del contrario.
—Ya pasa de medio día, dormilón—rió el mayor, girando un poco el rostro para poder depositar un cariñoso beso sobre la desordenada cabellera del moreno.
— ¡Buenos días! —saludó Akira, poniéndose de pie de un salto para acercarse al bello durmiente—. ¿Quieres ayudarnos?
"Ayudar", claro. Eso significaba casi lo mismo que "terminaré haciéndolo todo yo" pero, si con eso conseguía silencio por el resto del día, no se negaría.
Saruhiko alzó la vista para confirmar la cara de idiota que estaba haciendo Akira, aunque el beso que recibió de su parte lo tomó por sorpresa, provocando que olvidara el insulto que había pensado decirle desde que se levantó.
—Parece que alguien se avergonzó—soltó Himori con sorna, al sentir cómo los delgados brazos que lo rodeaban se tensaban.
—No es verdad—susurró el menor, volviendo a su zona segura tras el hombro de Himori.
Como odiaba que le hicieran eso.
Saru también se chivea cuando lo agarran desprevenido; no es de hielo, señores (?) juasjuasjuas
See yah'~!
