Escrito original por Xesphanite

Traducción por Alondra Scarlett

Corección por RandomTranslations


Acto VIII – Primera Cita


Maria sonrió enormemente cuando la comida que habían ordenado les fue servida, acomodó las gafas solares de color amarilla que estaba usando, sintiéndose así medianamente consciente de donde estaban. Afortunadamente no parecía que nadie le estuviera prestando mucha atención ni a Maria ni a Tsubasa gracias a los "disfraces" que vestían para no ser reconocidas en su cita.

Maria estaba vistiendo unas gafas de sol con su cabello en una coleta de caballo, Tsubasa por su lado usaba sus gafas e igualmente se había peinado con una cola de caballo. Ambas estaban agradecidas de que no eran reconocibles.

—Deberíamos comer—Dijo Tsubasa frente a ella viéndose adorable como siempre, tomando la mano de Maria debajo de la mesa., quien no pudo evitar sonreír ampliamente mientras que acariciaba los nudillos de Tsubasa con su pulgar. La inocencia golpeó a Tsubasa haciéndola sonrojarse y Maria tuvo que resistir la urgencia de besarla allí mismo, de hecho ni siquiera quería soltar su mano, pero debía comer, por lo que un suspiro bastante pesado, dejó ir la mano de Tsubasa.

Era relajante simplemente charlar de cosas casuales mientras comían. Esta vez jugaron con sus pies por debajo de la mesa, aun no tenían el contacto suficiente para sentirse satisfechas; Maria adoraba que Tsubasa fuera así de cariñosa. Tsubasa le sonrió con cierta timidez pero viéndola con amor y adoración, Maria no podía imaginarse nada más lindo e irresistible que Tsubasa en ese momento.

— ¿Quieres pedir un postre? —Preguntó Tsubasa una vez que terminaron su comida, Maria lo pensó un momento antes de sonreír e inclinarse para capturar los labios de Tsubasa en un suave beso. Tsubasa se sonrojó increíblemente manteniendo la mirada fija en ella, estaba sorprendida por aquella demostración de afecto en público.

—Ya tengo uno—Maria lamió sus labios.


Acto IX – Primera Pelea


Tsubasa parecía una roca mientras caminaba al camerino de Maria, aquella escena tan desagradable se volvía a reproducir en su cabeza haciendo que apretase los puños en respuesta.

— ¡Tsubasa! —Llamó Maria desde atrás tratando de alcanzarla, Tsubasa le ignoró en gran parte o si no la confrontaría en público, así que una vez que arribaron al camerino exclusivo de Maria, fue capaz de encararla.

— ¿Qué estabas haciendo? —Preguntó con una calma mortal. Por un momento Maria se vio asustada, esto fue antes de tomar coraje y alzar la barbilla.

—Trabajando—Respondió con rigidez.

— ¡No me dijiste que tenías que besarlo para el video! —Exclamó. Sentía como si se quemara con ácido de tan solo recordar el momento en el que vio a su novia besarse con alguien más.

—Como dije, ¡es solo trabajo! ¡No hay nada entre él y yo! —Se defendió Maria pero no pareciera como si Tsubasa estuviera muy dispuesta a escuchar.

— ¡Para él no es solo trabajo, le gustas, lo sé! ¡Quiere arrebatarte de mi lado! —Esta vez, fue el miedo el que habló por Tsubasa.

— ¡Aun si lo hace, él no me interesa! ¡Yo te amo a ti! —Maria se vio sorprendida pero de todas maneras no dejó que eso se antepusiera y el miedo tenía el corazón de Tsubasa en sus manos haciéndole imposible creer en ella.

— ¿No confías en mí? —Imploró suavizando su voz. Tsubasa se congeló, dudando si responder, pero fue ese momento de duda suficiente para Maria para dejarle devastada una vez que suavizó sus facciones. Tsubasa intentó abrir la boca y hablar pero su orgullo acalló su lengua.

—Ya veo—Comentó Maria en voz baja sin mirar a Tsubasa una vez que se dio la vuelta, dejándola sola y con el corazón roto.


Acto X – Reconciliación


Maria se sentía completamente desdichada mirando distraídamente su celular. Habían pasado tres días desde su pelea con Tsubasa y Maria ya sentía como si estuviese muriendo. No podía comer y no podía dormir. Se regañó a si misma por haber sido tan dramática con Tsubasa pero solo había un agujero en su corazón y un horrible sentimiento en sus tripas que no quería irse. Ni siquiera Serena había sido capaz de animarla aunque fuera un poco.

Extrañaba demasiado a Tsubasa. Quería verla de nuevo, quería que volvieran a estar bien, quería disculparse, pero Tsubasa ignoraba sus llamadas y sus mensajes, lo que dejaba a Maria sin saber qué hacer y llorando en algunas ocasiones. Ni siquiera tenía ganas de trabajar o salir.

Maria miró por la ventana cuando escuchó el sonido de la lluvia, el clima parecía tan deprimente como lo estaba ella, suspiró con tristeza al mirar por la ventana cuando su corazón se detuvo. De pie en la esquina de la calle había alguien con un bastante familiar cabello azulado, inmóvil incluso bajo la lluvia torrencial. Sin dudar, Maria tomó su paraguas y salió directo hacia allá.

— ¡Tsubasa! —Maria se detuvo delante de la mencionada posando el paraguas sobre ambas cabezas. El corazón de Maria latía sin descanso mientras que la preocupación, la ansiedad y el alivio rondaban en su estómago. Los ojos añiles de Tsubasa estaban llenos de tristeza y arrepentimiento, lo cual hizo que el corazón de Maria se rompiera aún más al saber que Tsubasa igualmente estuvo sufriendo durante esos tres días.

—Lo siento—Murmuró Tsubasa, pero fue audible incluso a través de la lluvia, sonaba tan rota y tan sincera… Maria sintió como las lágrimas aparecían en sus ojos pero ella sentía como si ya hubiese estado llorando desde antes, envolvió a Tsubasa entre sus brazos sin importarle el mojarse ni que el paraguas ya no las estuviera cubriendo.

—También lo siento. —Maria besó a Tsubasa esta vez. El paraguas quedó en el olvido mientras que las lágrimas de ambas se mezclaban con la lluvia.


Acto XI – Mucho tiempo sin verse


Tsubasa se encontraba completamente exhausta una vez que entró a la apacible y callada habitación del hotel, Kanade rápidamente se excusó detrás de Tsubasa murmurando algo sobre un largo baño. A Tsubasa realmente no le importó y se dignó a patear sus zapatos y echarse sobre la cama, tomó su celular del bolsillo y fue recibida por mensajes de Maria a lo largo del día.

Había estado tan ocupada que no habia tenido espacio de revisar el teléfono, pero ahora, fue capaz de leer los mensajes de Maria antes de presionar el botón de llamar.

— ¿Aló? —Respondió Maria después de un par de timbres. Bastó sólo con escuchar su voz para que Tsubasa pudiera relajarse con una cansada pero alegre sonrisa en sus labios.

—Maria, soy yo—Dijo Tsubasa imaginándose ya a Maria de un lado a otro en su lugar.

— ¡Tsubasa, te extrañé todo el día! —Maria no desperdició ni un segundo en decirle como se sentía.

—También te extrañé—Respondió de vuelta sinceramente, y como no, había sido ya una semana que no la veía gracias a que estaba dando un pequeño tour con Kanade y le quedaba otra semana más antes de ser capaz de ir a casa y ver a Maria, incluso con su trabajo de Idols, raramente pasaban más de tres días sin verse, así que esta era la vez que duraban mucho tiempo sin verse.

Hablaron un poco, contándose como habían marchado las cosas durante el dia. Esto ayudó Tsubasa a sentirse mejor, pero también le recordó lo mucho que extrañaba a Maria.

—No puedo esperar a verte—Murmuró Tsubasa nostálgicamente.

—Yo igual—Respondió Maria con anhelo—No te preocupes, falta poco para que nos volvamos a ver.


Acto XII – De vuelta en casa


Maria estaba ansiosa y emocionada una vez que se recostó sobre la cama, Tsubasa volvía esa noche para ser capaz de verla otra vez al día siguiente. Fueron unas dos semanas que se le hicieron eternas y Maria la extrañaba como si no hubiese un mañana, necesitaba ser paciente solo un poco más…

Maria se sobresaltó al tiempo que tocaron la puerta y un mensaje llegó a su teléfono. Se levantó interiormente preguntándose quien podría ser a esa hora, antes de revisar su celular y que su corazón se saltara un par de latidos cuando vio que el mensaje era de Tsubasa.

"Estoy aquí" Decía el mensaje. Maria prácticamente brincó de su habitación a la puerta y la abrió. Como estaba prometido, Tsubasa estaba del otro lado por lo que fue incapaz de contener su emoción e imitó el tan conocido ataque de Kirika y Shirabe, lanzándose a abrazar a Tsubasa.

Tsubasa la atrapó rápidamente igualmente intensificando el abrazo. La puerta se cerró detrás de ellas una vez que Tsubasa estampó sus labios con los de Maria, besándolos como el mundo se acabase mañana, y ésta le respondía de la misma manera antes de que se separaran.

—Estoy en casa—Dijo Tsubasa con voz suave tratando de recuperar el aliento.

—Bienvenida—Respondió Maria antes de besarla otra vez.


Acto XIII – Primera vez.


Para Tsubasa, se sentía como una eternidad desde la última vez que besó a Maria así, no tenía suficiente de tu tacto, su aroma y su sabor.

Tsubasa besó a Maria con urgencia, sus manos tocaban cada parte que pudieran. De alguna manera fueron capaces de llegar al dormitorio y cama de Maria, areciera como si el fuego calentara por debajo de su piel una vez que sus besos se hicieron más lascivos. Tsubasa estaba tratando de recuperar el aliento cuando finalmente se separaron. Maria se veía hermosa toda enrojecida debajo de ella, viéndose sin aliento, pero todavía encantadora que Tsubasa pudo sentir como el amor y el deseo le cubrían como una cálida manta, y salpicó el rostro de Maria con besos.

Maria se rio debajo de ella y Tsubasa sintió como sus manos errantes se deslizaban por debajo de su camisa para acariciar su estómago. Por un momento, Tsubasa retrocedió sabiéndose incapaz de detenerse después, miró los ojos de Maria con seriedad preguntándole si eso era lo que quería. Maria recibió el mensaje inmediatamente y asintió con la cabeza una sola vez y se acercó a Tsubasa.

Todo el agotamiento de Tsubasa por el viaje había desaparecido y ciertamente no le importó el hecho de que no descansaría pronto.


Acto XIV – La propuesta


Maria sintió como si estuviera a punto de tener un ataque de nervios por lo ansiosa y nerviosa que comenzaba a sentirse. Apretó la pequeña caja de terciopelo en su mano antes de meterla en un bolsillo oculto dentro de su vestido.

—Lo harás bien—Serena probablemente se había percatado de sus nervios y posó una mano sobre sus hombros, apretándolo con confidencialidad.

— ¿Y si las cosas salen mal? ¿Y si me dice que no? —Maria no pudo evitar exponerle sus pensamientos a su hermana menor.

—Deja de agobiarte, Maria-neesan, has planeado esto por meses y todos han dado su mejor esfuerzo, todo irá bien, Tsubasa te ama tanto como tú a ella—Dijo Serena con firmeza tomando las manos de Maria entre las suyas y estrujándolas.

Maria respiró profundo decidiendo creer las palabras de Serena y mirando arriba al póster del evento que decía "Seventh Year Anniversary Concert" en negritas, mostrando la colaboración de los dúos Zwei Wing y Queens of Music. Sus ojos permanecieron en Tsubasa—Tienes razón—Asintió Maria con la cabeza.

—Este es nuestro concierto, pero lo más esperado son tú y Tsubasa-san—Afirmó Serena sonriendo de manera alentadora a su hermana. Maria sonrio de nuevo sintiéndose ya mejor, entonces Serena tiró de sus manos para ponerla de pie— ¡Es hora del espectáculo, Maria-neesan!