Graaaacias por todas las visitas y los reviews, me emociona que mis delirios al menos les gusten y les diviertan por un rato...A las chicas swanseanas, las quiero muxhooo...les agradezco el pasarse por aqui.. xoxo..sin más tonterias..aqui está ..

Todos los personajes pertenecen a S. Meyer.... los inventados me pertenecen obviamente... :P


La emoción, el susto y la impresión de aquel nuevo efecto visual, repercutieron en su corazón, haciendo que su mundo se desvaneciera rápidamente en negro…

El doctor se acercó velozmente a la chica quien estaba inconsciente en la silla; la tomó en sus brazos para recostarla en la camilla y llamó el nombre de la recepcionista, sabiendo que ella podía escucharle. Aquel hombre hacía tiempos no trataba con una paciente que fuese tan cálida al contacto; para él su piel tibia y clara, parecía la de una frágil muñeca de porcelana, de esas antiguas que son pulidas en el mas mínimo aspecto.

Al descargar a la chica en la lona de la camilla, Esme entró y se dirigió hacia el médico.

- cuenta su pulso – le dijo el rubio a la mujer al buscar mentol en la gaveta

- Carlisle, ¿qué pasó con la chica? ¿Que le hiciste? – dijo mirando a la castaña y contando mentalmente cada latido que percibía

- nada. Cuando entré, pude oír que se le aceleró el ritmo cardiaco y se desmayó. Yo no le hice nada – comentó Carlisle poniendo mentol en un algodón para despertar a la muchacha

- Yo sabía que atraes a las humanas, ¿pero hacerlas desmayar? Eso es nuevo – comentó con una sonrisa, mientras él le pasaba el algodón mentolado por la nariz a Bella. – ¿y para que me llamaste? Tú puedes lidiar con ella.

- eres enfermera, este es tu trabajo. Yo diagnostico –le entregó el algodón sonriente – Y eso de que se desmayó por mí, es por su arritmia cardiaca, si no lo notaste ya.

- sí, lo sé. Tiene taquicardia por el conteo de sus pulsaciones – la castaña comenzó a reaccionar – al menos ya está despertando. – el doctor se acercó mientras la muchacha abría los ojos. Mareada, confundida y aún sorprendida, la chica volvió en sí, pero casi para de desmayarse de nuevo, al ver el resplandor de los ojos de quienes tenía al frente. Isabella se quedó inmóvil sobre la camilla admirando la luminiscencia del cabello del hombre, estaba en una especie de shock.

- señorita Swan ¿Cómo se encuentra? – preguntó él, pero ella seguía abstraída el tercer matiz que había descubierto. - ¿señorita? – insistió el doctor Cullen

- ¿quiere agua? – Intervino Esme a lo que Bella ladeó la cabeza y afirmó con un gesto – ya vuelvo.

- ¿se siente bien? – preguntó Carlisle pero Bella no respondió – voy a ayudarla a sentarse. – le puso una de sus manos bajo la espalda y la otra agarró la de la chica, que inmediatamente se percató de la fría temperatura que poseía la piel de él, aunque aquello no era incomodo para ella, a pesar de que odiaba lo frío. -¿tiene idea del porque se desmayó? – Isabella suspiró imposibilitada para hablar - taquicardia según su expediente – él mintió un poco.

- no…exactamente – murmuró ella con mucha reserva – bueno, mi taquicardia y "eso" – miró de reojo el cabello del hombre y sus ojos, para luego voltear hacia un cuadro con tonalidades resplandecientes.

- ¿"eso"? – enarcó la ceja al mismo tiempo que Esme entraba con una bandejita con vaso de agua y unas galletas dulces. Se acercó a la camilla y le entregó el vaso a Bella.

- tómatelo y luego te comes las galletas, podría ser una baja de azúcar

- gracias…Esme – dijo Bella

- señorita Swan, no entendí bien que fue lo que la hizo de desmayar. ¿"eso"? – se tocó el cabello extrañado y a ella le hizo algo de gracia pues sonrió

- Doctor, no sé si usted sabe sobre la condición que sufro, supongo que la leyó en mi expediente; el punto es que sufro de acromatopsia y acabo de descubrir algo que… – suspiró para tomar aire – que me cambió el mundo por completo.

- sigo sin entender – la voz del hombre denotaba curiosidad

- cuando lo ví a…usted, comencé a ver un matiz más aparte del blanco y negro – ella tragó saliva y quienes estaban frente a ella se quedaron boquiabiertos y cortos de palabras – no tengo la más mínima idea de que haya pasado, solo comencé a ver ese …resplandor en su cabello y ojos. Me emocioné y me asusté demasiado; y eso combinado con mi arritmia me hizo desmayar – Bella se mordió el labio para retener la sarta de palabras que tenía en la mente en ese momento, además que omitió la parte de cómo el atractivo del doctor contribuyó a su desmayo.

- imposible – masculló Carlisle

- ¿estás segura?

- completamente. – respondió – incluso veo el mismo brillo en sus ojos, Esme. Antes no lo vi, antes de entrar a la oficina no lo vi, pero ahora si lo veo. –ella sorbió un poco del agua y la mujer se pasmó al oír a la chica

- esto es…

- medicamente imposible – completó el joven doctor – pienso que deberíamos llamar al neurólogo y al oftalmólogo. Esto es completamente bizarro. – Carlisle se pasó la mano por el cabello pensativo – Esme, ¿me harías el favor? Yo la voy a revisar.

- con gusto, Carlisle. – ella salió de la habitación

- ¿Cómo se llama ese color? – preguntó Bella al poner el vaso en la bandejita a su lado – el de su cabello y ojos ¿Cómo se llama?

- amarillo, en varias tonalidades derivadas. – aseguró él

- ah, amarillo! Es hermoso! – sonrió radiante – es increíble que algo sea tan…maravilloso! No puedo imaginar cómo podrían ser los otros. Rojo, azul, verde, violeta…- la chica trató de ensoñar con los otros colores mientras el hombre se sentía conmovido al extremo. Aquella chica no conocía los colores, solo uno y él podía ver ocho, uno más que los humanos.

- permíteme – se le acercó a la chica con una pequeña lamparilla para revisarle la pupila. Isabella al tener tan cerca a Carlisle, sintió su indescriptible aroma, mezclado con los residuos del mentol en su nariz y la colonia del hombre; aspiró fuertemente varias veces para disfrutar las fragancias, lo cual alertó al doctor - ¿te falta la respiración?

No – ella se sonrojó – no es eso, es…su colonia. Huele bien –apretó los labios algo avergonzada y él sonrió, haciendo que los latidos de ella se aceleraran.

- por eso la uso – "nota mental: no debo sonreír demasiado, le afecta el corazón", se dijo así mismo mientras se alejaba de la chica – los ojos están bien por lo que distingo. ¿Sigues viendo el color amarillo?¿no ha se ha desvanecido o se ha intentado desvanecer en el algún momento?

- no. Sigue igual.

- estoy desconcertado, no tengo explicación para esto. – el frunció el ceño

- siempre supe que no era muy normal que digamos. – sus miradas se cruzaron por un momento, y la respiración de Bella se detuvo para luego acelerarse delatadoramente.

- ¿qué pasa? ¿Segura que no te falta el aire?

- Carlisle, con permiso. – anunció Esme al entrar con dos hombres de bata blanca – el doctor Hill de oftalmología – señaló al doctor más entrado en años – el doctor Bryant de Neurología. – los médicos se saludaron de mano rápidamente – les expliqué el caso mientras veníamos hacia acá y también están confusos al respecto.

- quisiéramos revisar a la paciente, hacerle una serie de pruebas y determinar a qué se debe la anomalía en el monocromatismo – comentó el doctor Bryant

- es bastante …particular, que suceda algo parecido a la regresión de la acromatopsia y no la progresión de la misma – apostilló el oftalmólogo a lo que alguien tocó a la puerta, Esme caminó hasta ella y la abrió, dejando ver la cabeza de la mejor amiga de la castaña.

- ¿Bella?¿qué pasa? – todos le miraron con mala cara menos su amiga - ¿Por qué necesitas tantos doctores? Me preocupa.

- Alice, ahora no. – Bella habló entre dientes para hacerle entender a la chiquilla que no era bienvenida.

- como quieras, me tendrás que explicar luego. – sacó su cabeza de la oficina y Esme cerró a la puerta, mientras ella y Carlisle soltaban unas risitas por lo bajo.

- bien, comencemos. – dijo el doctor rubio cruzándose de brazos. - ¿eres mayor de edad o necesitas el consentimiento de tus padres?

-¿Qué? – Isabella arqueó la ceja

- es para hacer los exámenes, señorita Swan – comentó Esme con gracia.

- oh, necesito a mis padres, tengo 17.

- Esme, date a la tarea de llamarlos mientras los doctores Hill y Bryant le hacen revisiones básicas.

- sí, Carlisle.

[…]

Al llegar la madre de Isabella al consultorio, se sorprendió casi de la misma manera que su hija, al saber sobre la nueva condición oftalmológica de la misma. Tuvo que firmar al menos 10 documentos para tantas diferentes pruebas que tendrían que realizarle a la joven.

Pasaron las horas mientras la chica iba de un lado al otro del hospital, acompañada de su pequeña comitiva de doctores para hacerle los exámenes; algunas pruebas daban resultados predecibles acorde con la situación de la chica y las de resultado con retraso, serían revisadas luego.

Bella no le quitaba la mirada de encima al rubio, él era una distracción imposible de ignorar; lo rodeaba un halo de magnificencia y magnetismo que ella jamás había visto o sentido en alguien más, además de la luminosidad de sus ojos y cabello que la hipnotizaban. Claro que Carlisle notó la mirada de la chica en él; algunas veces le sonrió levemente por cortesía, otras apartó la mirada con algo de rara apatía y una solo vez, le sostuvo la mirada por más de 20 segundos; a la pobre chica se le descontrolaron signos vitales al igual que sus mejillas se tornaron rosas. Y eso no pasó desapercibido por Esme, quien se mostraba despreocupada por la atención que le prestaba Bella a su marido y viceversa.

- Señora Swan, los resultados de las pruebas que faltan saldrán en unos días – comentó Carlisle detrás de su escritorio – así que Isabella tendrá que volver el viernes como a eso de las 5 pm, para ver qué es lo que está pasando y cómo vamos a proceder. – eso no le molestaba en lo absoluto a la chica.

- no será nada malo ¿verdad? – preguntó Reneé

- no, señora, no lo creo. Antes pienso que algo maravillo que su hija pueda disfrutar de al menos un color, puesto que antes todo era blanco y negro para ella. – le esbozó una sonrisa a medias a Bella.

- sí, mamá. No creo que sea nada malo. Yo estoy muy feliz de poder ver por fin algo diferente!

- bien, creo que es todo por hoy. La señorita Swan debe de estar exhausta por todo lo que le ha tocado pasar. Le sugiero que descanse bien esta noche y tomé sus medicamentos cuando debe, por eso fue que se desmayó esta tarde – recomendó el doctor al pararse para llevar al par de mujeres a la salida de la oficina – si ocurre algo fuera de lo normal o dejas de ver el color, por favor vengan sin perder tiempo. Verdaderamente me interesa el caso de la señorita Swan, es muy poco común.

- Doctor Cullen, no dude que vendremos si pasa algo – Reneé sonrió con autentica alegría – muchas gracias por todo, en realidad gracias a usted ella ve el amarillo ahora. – Isabella miró sorprendida a su madre y luego al doctor.

- yo no hice nada, señora. Solo… pasó… – el rubio no sabía que decir al respecto.

- no le haga caso, doctor. – murmuró Bella – le agradezco por todo y…nos vemos el viernes…entonces… – ella se mordió el labio con la sola idea de volverlo a ver pronto.

- por supuesto. – repuso Carlisle – hasta luego, señora. Señorita.

- hasta lu…luego – tartamudeó Bella antes de voltearse a ver a su amiga sentada en la silla con la mandíbula desencajada.

- Adiós, señorita Swan – se despidió la secretaria

- hasta luego, Esme – ella se giró al hablarle a la mujer y dos segundos después tenía a su amiga agarrándole del brazo y saltando.

- Bella! Bella! Bella! –se la llevó por el pasillo lejos de su mamá, lo cual no molestó a Reneé pues conocía muy bien a Alice – Por Dios! ¿Quién era ese? ¿Cuántas veces te desmayaste en el consultorio? Oí que volverás el viernes ¿puedo volver contigo?

- calma, Alice. Respira, te va dar algo a ti. – le frotó el dorso de la mano – una cosa a la vez, aunque quiero decirte algo más importante antes, sobre mis ojos…-entraron al ascensor mientras Esme, que estaba a una gran distancia de ellas, aun podía escuchar su conversación. La enfermera oyó su nombre con toda claridad desde el interior del consultorio y no perdió tiempo en entrar.

- Todo el día te has empeñado en hacerme correr de un lado para el otro ¿no? – le dijo al hombre con tono juguetón

- como si te cansaras –ella rodó los ojos – quería que me apartaras una cita para el viernes a las 5 con la chica Swan. Eso es todo, ya no te molesto más.

- claro, lo haré. – se sentó en el escritorio y comenzó revolver los lápices del portapapeles – es muy especial ¿verdad?

- ¿Qué?

- Swan, es diferente…y linda, hasta para ser una simple humana. Eso hasta yo lo noté, claro que se vería espectacular si se arreglara un poco más. – ella le sonrió al confundido hombre

- ¿Cuál es el punto de esta conversación?

- solo trato de ser amigable, Carlisle. Lo más normal es que me pusiera celosa cuando alguien te coquetea o se desmaya por ti – ambos soltaron unas risillas – pero ya lo superé, o eso creo. – hizo un gesto contrariado – si, ya lo supere. Aprendí por fin, que ya no te tengo, que solo fingimos.

- no, otra vez la misma conversación. – él suspiró - ¿Qué no lo aclaramos ya? Aún me tienes. Si, hola, soy tu esposo. Únicamente en los papeles y el anillo. – alzó su mano para demostrarle su punto.

- eres tonto, me acabas de repetir lo que te dije pero en otras palabras – le pellizcó la mejilla al reír – mejor vuelvo a mi trabajo, o sospecharán que somos esposos de verdad. – comenzó ella a reír casi que histéricamente.

- lo somos! – le dijo él riendo mientras ella salía.

La pasaba tan bien con Esme; Carlisle se sonreía cada vez que pensaba en la alegre actitud de su esposa y como ella le hacía todos sus días rutinarios más amenos. Cuanto la quería y la llegó a querer en su momento, cuanto habían compartido durante sus años juntos; no le importaba el haber tenido que sacrificar su relación con ella por el bienestar de ambos y de la familia, para él seguía siendo su adorable Esme, la de cabellos de caramelo y ojos dorados.

El doctor se levantó de su silla y decidió pensar en su hermosa compañera en otro momento, pues le agobiaba un poco el hecho de no encontrar explicación para los sucesos con su paciente de la tarde; él siempre le encontraba la explicación científica a casi todo. La condición de la chica le intrigaba y le interesaba considerablemente como para echarle de nuevo un vistazo a los resultados de las pruebas en sus manos, además como para revisar el expediente de la muchacha hasta memorizarse en cuestión de segundos el archivo completo.

- Isabella – musitó mientras miraba la fotografía de la adolescente – tal vez Esme tenga razón…Vaya que eres todo un caso…


Ya sé, ya sé..que onda con Carlisle y Esme?..pff..eso se va aclarando mas adelante..aún no deben saber nada ..jojo..

Que me dicen? que les pareció? quieren otro cap?....por fa todas las dudas, opiniones, ideas..cualquier cosa..me dejan el review y yo les respondo..

bye... ^^