Disclaimer: Obveamente yo no soy Meyer. Uds lo saben, yo lo sé. bien, el punto quedó aclarado.
Capítulo 2
Llevábamos varios minutos en silencio, Claire se había abstraído en su mundo y evadía mi mirada, yo no aguantaba más el silencio y sabía a la perfección que yo era quien debía de empezar, debía de contarle las leyendas de nuestra tribu y hacerle entender que de leyendas y mitos solo tenían el nombre.
– Claire –Le hablé y tomé una de sus manos entre las mías–, ya eres toda una adulta –Le dije y giró su mirada hacia mi, sabía exactamente lo que ese significaba. Cuando era pequeña le dije que cuando fuera mayor le contaría todo; al parecer ella aun lo recordaba–. ¿Has escuchado las leyendas de la tribu?
– ¿Cuál de todas?
Sonreí de medio lado, nuestra tribu tenía tantas leyendas que a veces me sorprendía de la imaginación de mis ancestros. Aunque, claro, probablemente ninguna fuera una leyenda; después de todo la nuestra resultó real, ¿cierto?
–Ya sabes, las que inmiscuyen lobos –Especifiqué soltándolo como si no fuera nada.
Claire se quedó con la mirada perdida haciendo memoria, pero sabía que no requeriría demasiado, esas leyendas eran las que los padres les cuentan a sus hijos como historias de terror.
–Si –Me respondió–, si las he escuchado. ¿A qué viene todo eso? –Preguntó irritada y frunciendo el entrecejo. Por su cara estaba seguro de que pensaba que estaba cambiando radicalmente el tema solo para evitar lo que me había dicho. Cuan equivocada estaba.
–Ahora lo sabrás –Respiré profundamente y solté su mano– ¿Qué es lo que sabes de esas leyendas?
Me observó de nuevo confundida, aun así me contestó.
–Sam dijo algo…
–¿Sam? –Interrumpí, ¿Sam le había dicho algo? ¿Por qué?
–Sí.
–¿Qué exactamente te dijo? –Le pregunté de inmediato, ahora el confundido era yo. Se supone que no podemos hablar de lo que somos solo porque si y a quien sea, no podemos decirlos a alguien que no esté directamente relacionado… Bueno, literalmente ella si lo está, pero me correspondía a mi y solo a mi decírselo.
Claire se cohibió y supe de inmediato que sentía que había hablado de mas.
–Claire… –Apresuré.
Suspiró ruidosamente como si sintiera que había perdido la batalla y tuviera que hablar si o si.
–Sam contó algo sobre… –Se detuvo y echó una mirada a los lados como si no quisiera o no debiera terminar la frase– licántropos. –Susurró muy bajo mientras agachaba la cabeza como diciendo algo que no se debería mencionar, ni pensar siquiera.
– ¿Qué te dijo sobre ellos?
– Se supone que no debo de decir nada –Murmuró entrelazando sus manos–; se supone que no debería de saber nada –Agregó.
– ¿Por qué?
– Lo escuché por error –Admitió–, Sam le estaba relatando la leyenda a Emily –Me contó con la cara escondida de mi–. Recuerdo que habló de la primera gran batalla contra otra tribu, la cual perdimos. Habló del primer espíritu guerrero, que fue jefe de la tribu, y que consiguió un viaje espiritual o algo por el estilo –Se detuvo, seguramente tratando de recordar–. Habló de que lograron ganar gracias a la magia que poseía. Luego habló de otra batalla y de un guerrero que usurpó el puesto del jefe; esa parte de la historia no la recuerdo muy bien –Me aseguró en un susurro antes de continuar–. Dijo que el verdadero jefe logró encontrar un lobo que le dio su consentimiento para entrar en su cuerpo –Se quedó callada y con la vista al frente.
Aparentemente sí había escuchado bastante bien y lo recordaba, quién sabe hacía cuanto que sabía eso. No creía ninguna palabra de esa historia, lo observé en su mirada, tenía la misma mirada de quien lee un libro de ficción y sabe que cada palabra fue escrita con el simple propósito de divertir y entretener un rato a las personas. Ella creía eso mismo sobre las leyendas, y no la culpaba, normalmente se utilizaban solo como historias de Halloween que contenían enormes hombres lobos y aterradores vampiros. Si ellos supieran…
– Y desde entonces él y los guerreros se convirtieron a su antojo en hombres lobos. Y las siguientes generaciones tuvieron ese… –Titubeó sin saber cómo llamarlo– don –Se decidió a utilizar. Don, podía ser una forma de verlo.
– No es a su antojo –Intervine–, sólo deberían aparecer cuando fuera necesario –Aseguré, recordando por qué apareció hace mas de sesenta años y por qué habíamos aparecido hacía mas de quince años y esta vez de nuevo en casi todas las familias.
Vampiros.
Una amenaza que al final terminó siendo una amistad. Me sorprendía como incluso ahora parecíamos amigos, familia. Bueno eso era mas en el caso de la manada que formábamos con Jack, ¿Cómo no serlo? Nessie era su familia, su imprimación y con ella llegaban todos los Cullen, que ciertamente eran muy buenos inmortales.
No debería de pensar en eso ahora, estaba arreglando un asunto de suma importancia.
– Creo que eso fue todo lo que escuché –Murmuró Claire para hacerme reaccionar–; después Sam se dio cuenta de que estaba escuchando y me hizo prometer que no diría nada jamás, y también mencionó que yo no debería de andar escuchando pláticas de mayores –Resopló y se cruzó de brazos–. "Una buena niña no escucha tras las puertas, Claire" –Hizo una perfecta imitación de la gruesa voz de Sam y yo no evité sonreír un poco– Como si esas fueran pláticas de adultos, no eran mas que historias de miedo para los niños, no sé cómo es capaz de tratarla con tanta importancia, tan solo…
– ¿No crees que puedan ser verdad? –Interrumpí.
– Yo… –Vaciló y después se quedó callada retorciendo sus manos impulsivamente– lo creí por mucho tiempo; era la única manera posible de explicar muchas cosas…
– ¿Explicar qué? –Pregunté confundido interrumpiéndola.
– No me hagas caso –Me pidió y volteó su cara a la ventana.
Suavemente me acerqué a ella y tomé su barbilla entre mi mano, la hice girar y me quedé viéndola mientras sonreía.
– Quiero saber –Supliqué, las mejillas de Claire se sonrojaron y agachó su mirada mientras removía sus manos insistentemente. Estaba inquieta y nerviosa, muy nerviosa– ¿Qué querías explicar?
Siguió rehusando mi mirada y apretó sus labios como si estuvieran cerrados para siempre, como si no quisiera hablar… Eso era lo que pasaba, le avergonzaba.
– No me reiré –Prometí y Claire se quedó pensando un minuto antes de suspirar y verme. Yo la solté y esperé.
– Era la única manera de explicar quién eras; quiénes eran todos. Explicar su fortaleza, su apariencia, sus constantes desapariciones, su… su… –Se detuvo y respiró– Explicar todo lo que no podía tener una respuesta lógica –Sonreí de medio lado, Claire era inteligente, siempre lo supe– pero después…
Su voz me sacó de mis pensamientos, no esperaba que agregara algo más.
– ¿Después qué? –Insistí.
– Después pareció una tontería. –Aseguró viéndome fijamente– El que tú, Jake, Seth y todos ustedes parezcan no envejecer seguramente se debería a su buena salud, al ejercicio o yo que sé, cosas como esas. El que Nessie creciera tan rápido tal vez era porque tiene mucha hormona del crecimiento y el que los Cullen no envejezcan se debe también a lo mismo que ustedes, ¡tal vez es el ambiente, el agua! –Exclamó tratando de dar una respuesta racional a donde todo era irracional.
Me reí, claramente me reí. Ella por otra parte entristeció y sus ojos empezaron a llenarse de lágrimas.
– El que mis ideas sean estúpidas no te da derecho a reírte. ¡Prometiste no reírte!
– Si, lo siento –Pedí y ahogué mi risa. Me quedé viendo su cara, estaba seria y perdida– Tus teorías son interesantes –Dije poniendo énfasis en la última palabra, mas que interesantes eran extrañas, ¿por qué no creer en las leyendas?
– Eran. –Especificó.
– ¿Eran?
– Si, eran mis teorías antes de ver lo absurdas que se escuchaban.
– Y cuando lo notaste, ¿Qué nuevas teorías creaste?
– Ninguna.
– ¿Ninguna? –Enarqué una ceja, todo esto cada vez se podía mas extraño.
– Después me decidí por lo más sensato que podía hacer.
– ¿Qué cosa?
Las lágrimas que querían salir de los ojos de Claire ya habían desaparecido y me sonreía con esa linda sonrisa de oreja a oreja que siempre me tranquilizó y que últimamente me desquiciaba.
– Decidí que no era importante la verdad de lo que les pasara, al fin y al cabo, y por sobre todo, son mi familia, ¿no?
Sonreí de medio lado. Típico de Claire, restarle importancia a las cosas que la requieren y tomarlas a la ligera. Me quedé pensando en el pasado, una de las características que siempre me encantó de ella, desde que apenas era una niña, fue su capacidad de olvidar las cosas y dar la vuelta a la página, olvidar sus enojos, sus peleas y empezar el día como lo que era, un nuevo día, sin recordar el anterior; siempre viviéndolo por completo porque realmente sabía que todos los días son diferentes. Siempre dejando las dudas y temores de lado porque: "nunca se llega a nada bueno con ellos" me repetía una y otra vez.
– Quil… –Me llamó suavemente con una tristeza muy marcada en su voz.
Volteé de inmediato, por su mirada supe que sufría, y unas lágrimas sueltas en sus mejillas lo confirmaron.
– ¿Qué tienes? –Alcé mi mano con toda intención de presionar su mejilla, me detuve.
– ¿En serio te importó tan poco que te dijera que te amaba que cambiaste esa conversación por esta? –Preguntó de corrido y pronto.
– Antes de contestar a todo lo que me has confesado como se debería y como me gustaría –Sonreí; deseaba contestarle con un enorme beso en los labios, atrapándola entre mis brazos y decirle tantos "Te amo" como el aliento así me lo permitiera– necesito hacer algunas cosas, necesito…
– ¡Pero yo no necesito otra cosa mas a parte de que me respondas! –Gritó con varias lágrimas en sus mejillas y apretando la mandíbula reprimiendo sus sollozos– Sólo necesito que seas el hombre que sé que eres y que me digas esas explicaciones de por qué yo no debería amarte y de por qué tú no puedes amarme.
Negué varias veces con la cabeza y sonreí, si supiera que eso sería lo último que haría; lo que quería hacer era todo lo contrario.
Me acerqué a ella mientras cubría su cara y la abracé. Me cambié a su asiento y me senté junto a ella y la abracé, la rodeé entre mis brazos y hundió su cara en mi pecho, mi nariz rozó su cabello y un aroma floral inundó mi respiración. Escuché sus sollozos y empecé a acariciar una y otra vez su espalda tratando de que se tranquilizara.
En un segundo sus pequeñas manos estaban reclamando que me separara, me golpeaban el pecho; aunque claro estaba, no me hacían ningún daño, ni siquiera las sentía, solo veía los movimientos de Claire.
– No quiero tú lástima –Me dijo cuando la solté.
– No es lástima –Aseguré atrapando su cara entre mis manos– No es lástima –Volví a susurrar muy lentamente y cerca de su cara mientras acariciaba sus mejillas y me perdía en sus ojos, como muchas veces lo hacía.
– Entonces, ¿Qué es?
Sonreí sin contestarle la pregunta, aun no podía.
– ¿Qué pensarías si te dijera que esas leyendas de miedo son reales?
– Diría que estás loco –Soltó sin tapujos apartando su vista de la mía–, y agregaría que hay unos muy buenos psicólogos que te pueden ayudar, solo que probablemente te desfalquen con sus citas de una hora tres veces a la semana solo para terminar diciéndote que todos los problemas que tienes son resultado de un trauma con tu madre.
Sonreí tenuemente ante su contestación, ella siempre me sorprendía, siempre.
– ¿Y si te repitiera que verdaderamente estás historias son reales, que los licántropos existen? –Pregunté de nuevo y ella regresó su mirada a la mía. Buscó en mi cualquier signo de mentira, de juego, de lo que sea, cosa que no encontró, yo solo estaba mostrando sinceridad.
– ¿Hablas en serio?
– Muy en serio –Respondí con mi cara a pocos centímetros de la de ella, junté mi frente con la suya y nuestras narices chocaron, sentí su respiración en mis labios y cerré los ojos– Muy en serio –Repetí.
– ¿Me estás diciendo que tú…?
– Sí –Contesté antes de que terminara la pregunta.
– No bromees –Me pidió y abrí mis ojos, la observé y no quité la mirada en ningún momento, ni vacilé, estaba muy seguro de lo que estaba diciendo y ella tenía que verlo en mis ojos– No bromees –Rogó esta vez. Bajé la mirada y la comisura de mis labios subió un poco, increíble que no me creyera.
– No es una broma –Aseguré con un hilo de voz.
– ¿Por qué esperaste a decirlo hasta este momento? –¿Empezaba a creerme? No estaba totalmente seguro de ello.
– Porque dijiste que me amabas.
– ¿Qué tiene que ver eso en esto?
¿Qué que tenía que ver? Muy simple, yo la amo, con toda el alma, con todo mi ser, con cada parte de mi cuerpo, cada pensamiento es para ella, cada movimiento que hago es pensando en ella, cada cosa que hago es también pensando en ella, mi vida solo se rige por ella. La amo con locura, pasión y desenfreno; como alguna vez escuché a alguien decir. La amo por sobre todas las cosas y que ella me amará era lo mas maravilloso que me podía pasar, pero no podía esperar que ella amara al lobo en el que me convertía, no podía esperar que lo entendiera y aceptara, no era fácil, nada fácil sobrellevar una vida con un licántropo, tendemos a ser un tanto especiales.
¿Cómo resumirle todo eso a Claire?
– Claire… –Titubeé sin saber realmente qué decir.
Acaricié su mejilla con mi pulgar y me decidí, tenía que hacerlo de una vez y por todas. La vi directamente a los ojos y aun pude ver a la perfección el brillo de la niña que aun era y la pureza que conservaba, lo que una vez me provocó una tremenda ternura y en una segunda vez me enamoró. Sonreí y cerré mis ojos un minuto, aun no podía creer que lo que llevaba meses pensando cómo decirlo lo diría en ese preciso momento, pero tenía que hacerlo, mi corazón no iba a aguantar más el secreto.
– Te amo –Solté.
Claire se estremeció, se quedó con la cara congelada y sin reacción, sus ojos me observaban aun mas profundamente. Seguí acariciando su mejilla y con mi otra mano la abracé por la cintura y la estreché mas cerca; Claire seguía en un estado de shock con su mirada fija sobre mi y sus brazos apoyados en mi pecho. Mi mirada se quedó justo sobre la suya, sus enormes ojos negros me miraban expectantes y una pequeñísima sonrisa surcó sus labios.
– Te amo –Repetí muy lentamente y con mis labios casi sobre los suyos.
– No juegues con eso –Imploró.
– No lo estoy haciendo –Aseguré–. Jamás jugaría con algo así.
– Entonces, no trates de cumplir otra de mis peticiones solo porque yo lo pido –Trató de voltear la cara, no se lo permití.
– Claire –La llamé y de nuevo puse mis ojos sobre los suyos–, ¿Por qué crees que siempre trato de conseguir todo lo que quieres? ¿Por qué siempre estoy preocupado de que seas feliz? ¿Por qué siempre estoy junto a ti? ¿Por qué soy un completo celoso en lo que a ti respecta? –Me detuve a esperar que procesara todo eso, poco a poco su sonrisa empezó a crecer, enormemente. Sus labios se ensancharon por toda su cara y sus dientes ya no pudieron esconderse mas– Claire, te amo –Le repetí por tercera vez y esperaba que esta vez si me creyera, su sonrisa me decía que si. Sus brazos encontraron el camino para llegar atrás de mi cabeza y acarició el inicio de mi cabello, nunca lo había hecho, pero me encantaba.
– Yo… sólo… –Titubeó un segundo y después pudo tomar el control de sus palabras– Repítelo otra vez –Me pidió y yo lo haría complacido por completo.
– Te amo.
– De nuevo –Acercó su cara a la mía.
– Te amo.
– Otra vez –Su cara quedó a solo centímetros de la mía inclinada hacia un lado.
– Te amo.
– Yo también te amo –Me dijo y sin que lo esperara, pero si deseándolo, me besó.
Sus labios eran suaves sobre los míos, cerré los ojos y la abracé por la cintura con los dos brazos mientras sus manos seguían en mi cabello. Me moví lento y suave sobre sus labios, no con brusquedad ni impaciencia, quería sentir esa cálida sensación en mis labios, disfrutarla y dejarla guardada en la memoria, quería aprender cada uno de sus toques, de sus sabores, de sus movimientos. Quería dejar grabado en mi memoria el más mínimo detalle posible.
Hacía más de quince años que no besaba a nadie, pero podía volver a aprender.
Me moví sobre sus labios, besé una y otra vez sus labios pero eso ya no estaba siendo suficiente, atrapé su labio inferior entre mis labios una y otra vez, después su labio superior. Aun no podía creer que verdaderamente esto estuviera pasando, pero no podía ser un sueño, los sueños no solían ser tan reales; por mucho que quisiera no solían sentirse tan reales.
Mi corazón cada vez empezaba a palpitar más rápido pero no le prestaba atención, no me importaba, no iba a parar, era lo mas increíble que alguna vez hubiera probado, era aun mejor que el chocolate, mejor que la exquisita comida de mi mamá, mejor que el sabor de los pasteles de Emily, mejor que… mejor que… mejor que todo lo que alguna vez había probado.
Pero me recordé a mi mismo que Claire seguía amando solo al hombre que conocía, yo no iba a continuar hasta que ella conociera todo, hasta que ella también amara a esa otra parte de mi, si no me aceptaba por completo, si la asustaba, bueno, ella podría tomar la decisión de todo, yo no la obligaría a nada.
Le di un último beso y me separé dejando mi frente apoyada sobre la suya. Su respiración era agitada y sus mejillas estaban sonrojadas mientras que sus ojos brillaban. Era hermosa, simplemente hermosa.
– Claire –La llamé muy lentamente–, te amo –Le repetí y ella sonrió mas, aunque creo que eso no era posible, aun así lo percibí de ese modo–, pero no puedo esperar que también ames al monstruo en el que me convirtió, al monstruo que puede llegar a hacerte daño –Lo dije y ella seguía sin creerme, lo veía en su mirada.
– Te amo, me amas –Repitió y tomó mi cara entre sus manos–; lo demás no importa –Declaró. Claro, para ella no importaba, porque no lo creía.
Tendría que demostrárselo.
– No me crees –Dije amargamente y me separé de ella regresando a mi asiento.
– ¡No, no te alejes! –Exclamó y extendió una mano hacia mi– ¡No me dejes!
Encaré una ceja ¿Dejarla? Era algo que no quería hacer, ni siquiera estaba seguro de poder.
– Claire –Tomé su mano y la besé suavemente–, solo me iré si tu me lo pides –Aseguré con mis labios sobre su mano.
Sería difícil para ella y también para mí, la verdad es que yo no deseaba transformarme con ella ahí, cerca, pero Claire tenía todo el derecho de verme transformado, tenía el derecho de poder elegir si quedarse o no.
– Sólo no te asustes demasiado, ¿de acuerdo? –Le pedí con mis ojos sobre los suyos y volví a besar su mano. Me separé y salí del coche; Claire no tuvo oportunidad de decir algo mas.
Rodeé el auto para poder entrar en el bosque y transformarme, antes de llegar a los primeros árboles escuché el sonido de una puerta abriéndose, en seguida supe que era Claire.
– ¿A dónde vas? –Preguntó– ¿Me estás dejando sola?
Eso nunca.
Regresé sobre mis pasos y llegué junto a ella. Claire me llegaba por debajo de la barbilla; me agaché para quedar a su altura y la besé muy dulcemente, solo fue un roce, pero un roce maravilloso. Trató de seguir el beso, no se lo permití y me separé.
– Ya te lo dije, nunca te dejaré sola –Aseguré de nuevo–; sólo necesito mostrarte lo que soy, sólo eso. –Besé su frente y di media vuelta, regresé al bosque.
Los árboles eran enormes y reconocibles, había corrido por esos lugares muchas veces, aunque bueno, la verdad era que no había un lugar en toda la Push, y más allá de sus fronteras, que no hubiera recorrido ya y que fuera parte de mi hogar.
Me adentré varios metros, cuando fueron suficientes empecé a desvestirme, no me apetecía romper mi ropa. Me quité toda la ropa y la dejé a un lado, no tardaría mucho.
Me concentré para iniciar la transformación. Sentí el calor en mi cuerpo incrementarse y bajar por toda mi columna vertebrar y distribuirse a todo mi cuerpo, cerré los ojos y extendí los brazos al frente, el calor seguía a través de mis extremidades que empezaron a cambiar, alargarse, mi cuerpo se hacía cada vez mas grande y mis patas reclamaban el piso. Terminé sobre el suelo y el calor inundó mi espalda ensanchándola por completo hasta quedar enorme, mi cabeza desapareció, mis orejas crecieron y mi hocico apareció en vez de mi boca, mis ojos se hicieron profundos y terminé con la transformación en un enorme lobo con un pelaje color chocolate. Mis orejas se hicieron mas sensibles antes cada sonido y mi nariz sentía cada olor a varios kilómetros a la redonda.
La transformación ya era tan simple como vivir.
Ei Quil, ¿Dónde te habías metido? Preguntó Seth.
Genial, Seth estaba transformado, ¿Qué no tenía que estar en la escuela o en alguna parte?
Quil, hace varios años que salí de la escuela. Dijo enfadado.
Aun sigues pareciendo un chico de escuela y no lo niegues.
Tú también.
No me gustaba pensar mucho en eso.
Como sea, ¿Qué haces aquí? Pregunté incómodo de que estuviera, no me apetecía tener a nadie en ese momento, que lo vieran en mis recuerdos, no en mis pensamientos, no ahora.
¿Qué va a pasar?
Por eso era por lo que odiaba no tener privacidad.
No te gusta cuando va contra ti. Seth afirmó y pensó en cuando nos burlábamos de Jake por sus pensamientos melosos.
¿Qué haces aquí? Volví a preguntar.
Voy a casa, pero quise que fuera rápido.
Ve caminando. Le pedí, necesitaba estar solo.
¿Qué va a pasar? Insistió.
Voy a hablar con Claire. Afirmé y empecé a pensar en la comida de mamá.
¿Qué tratas de ocultar, Quil? ¿Cómo que vas a hablar con Claire? ¿Así?
Nada. Pensé fríamente.
¿Me puedo unir a su conversación? La voz de Jake entró.
Si. Pensó Seth.
Como si hubiera elección. Pensé yo.
Creí que Leah era la amargada. Dijo Jake.
No te pases, Jake. La voz de Leah nos tomó por sorpresa a los tres.
Y ahora ya había tres personas que debía de sacar de mi cabeza. Y lo estaba pensado deliberadamente.
¿Por qué nos quieres sacar? Preguntó Jake.
¿Por qué soy una amargada, Jake? Interfirió Leah, no iba a dejar pasar eso, ella no era así. No, no lo soy. Jake, estoy esperando.
No aguantas nada. Pensó Jake.
Ja, mira quien habla.
Esos dos siguieron peleando pero no les presté atención; aunque es imposible no hacerlo.
Idiota. Pensó Leah muchas veces.
Rata de alcantarilla.
Besador de pisos.
Amargada.
Besador de traseros vampíricos.
Uh… ese fue un golpe bajo Pensó Seth.
¿Qué fue un golpe bajo? Preguntó Embry.
¿Qué todos se habían puesto de acuerdo para transformarse en ese preciso momento?
¿Qué es lo que tanto te molesta? Preguntó Jake, ¿había parado la pelea? ¿Quién ganó? No me di cuenta.
Jake no quiso seguir, el último fue como una bofetada, y creo que le dolió. Se burló Leah y las carcajadas de Seth y Embry no se hicieron esperar.
Aunque probablemente Jake les diera trabajo extra por hacer eso.
Eso es una buena idea, Quil, gracias. Pensó Jake.
¡Quil! Gritaron Seth y Embry.
Si no se hubieran transformado, esto no estuviera pasando. Dije, pero no me prestaron demasiada atención.
¿Por qué no quieres que estemos aquí? Preguntó Jake.
Tengo cosas que hacer.
¿Qué cosas? Preguntó Embry.
Un silencio en mi cabeza.
Se trata de Claire. Pensó Seth y yo iba a golpearlo. ¿Por qué la agresividad?
¡Quiero estar sólo!
¿Cuál era la afición de convertirse en ese preciso momento? ¿No tenían algo mejor que hacer?
Yo quiero cazar un rato. Pensó Embry.
Yo voy a casa de Nessie. Pensó Jake.
Yo quiero estirarme un poco. Pensó Leah.
Yo voy a casa. Pensó Seth.
¡Yo solo quiero que me dejen solo!
¿Por qué? Preguntaron todos.
¿Qué por qué? Pues porque iba a hablar con Claire, al fin le había contado todo y le iba a demostrar lo que era, y no quería a toda una bola de voces en mi cabeza en ese momento.
¡Vaya, al fin me hiciste caso! Pensó Jake. Al fin alguien aquí sigue mis consejos.
Todos nos sordeamos.
¿Por qué me ignoran?
Normalmente tus consejos no terminan bien. Pensó Seth.
Embry empezó a recordar un consejo que le dio Jake para reconciliarse con Kim. Al final la idea de un león de regalo no pareció la mejor.
¿Qué? Es que en realidad no pensaba en una reconciliación con Kim, pensaba en Nessie, y pues, ella…
Si, si, no recuerdes mas detalles, por favor. Pidió Leah.
Me estaba hartando de ellos. Necesitaba silencio. SILENCIO.
¿Para qué? Preguntó Seth.
¡Para pensar!
¿Tú piensas? Trató de irritarme Leah.
¿Realmente quieres hacerlo? ¿Quieres que me enoje? Pensé y me preparé; si lo que querían era que los sacara a patadas de mi cabeza, lo haría.
¿Qué planeas? Preguntó Jake.
Como respuesta empecé a recordar los labios de Claire sobre los míos, todo era muy claro, habían pasado solo unos pocos minutos, sus brazos alrededor de mi cuello, mis brazos en su cintura, mis labios conociendo los suyos, probándolos, tocándolos, queriendo mas…
¡OK! ENTENDIMOS Gritó Jake por encima de mis pensamientos. QUIERES PRIVACIDAD.
Gracias.
¡Que asco! Pensó Leah ¡Me provocaras sueños que desearía no tener! ¡Ya me impregnaste tu pornosidad! ¡ASCO! La voz de Leah se calló, regresó a ser humana. Gracias a dios.
Embry estaba llenándose de nuevo de pensamientos de Kim para contrarrestar los míos, no con mucho existo. La cara de Kim se estaba convirtiendo en la de Claire.
¡Eres un idiota, Quil! Me gritó. Ya me las cobraré. Aseguró, no me importaba, los quería fuera y nada más.
Jake empezó a cantar una canción a la cual no le encontraba ni pies ni cabeza y Seth… Seth… ¿Aun seguía por ahí?
Sí. Me contestó; parece que a mi "querido" amigo no le quedó claro el mensaje. A mi no me importa pensar en Claire. No me provoca demasiadas cosas, los sueños vienen, se van, tú eres el que se enojaría después de ver lo que soñé. La boconería de Seth me irritaba.
¡Jacob! ¡Por favor! Pedí.
Jake seguía de lleno en su canción y yo empecé a pensar en insultos uno tras otro hasta que me hizo caso.
¿Qué pasa? Preguntó.
¿Acusándome? Nunca lo creí de ti. Seth podía parecer un angelito, incluso muchos le veían las alas, pero cuando quería fastidiar, lo hacía en serio. Así es hermano, esto es por… por… ¡no me acuerdo por qué, pero me las debías!
El león que no te dejó cazar. Le recordó Jake.
Cierto.
¡Jake! ¡Por favor! Supliqué.
Yo…
Empecé a llenar mi memoria de recuerdos de Claire y los sueños sobre ella que siempre tenía. Inundé mi memoria de ellos una y otra vez, jamás se acabarían; si Seth no se iba, continuarían cada vez que me transformara, por siempre…
¡ESTÁ BIEN! Gritó Jake. ¡ENTENDÍ EL MENSAJE!
¿No que no se iban?
Seth. Habló Jake con ese otro tono de voz que parecía estar en un canal diferente y con una potencia más escandalizada y profunda. Sabes que no me gusta hacer eso. Será mejor que lo hagas por tu propia voluntad.
¡Pero que aguafiestas! Pensó Seth antes de empezar a transformarse. Suerte. Dijo antes de desaparecer de mi mente.
Bueno, creo que lo hice. Se felicitó Jake.
Le costó mucho ser el Alpha, pero ya todo iba bien. No había problemas ni cosas por las cuales preocuparse.
Así es. Y ahora será mejor que vayas por tu chica y más tarde nos cuentas cómo te fue.
Ni de broma.
Como si pudieras evitarlo. La voz socarrona de Jake empezaba a molestar. Bueno, como sea, mucha suerte.
La voz de Jake desapareció y no hubo más que silencio en mi cabeza. Gracias al cielo. Era hora de la verdad.
Mis patas sintieron el suelo a cada pisada que daba, el crujido de las hojas inundaba el vació del bosque y mi corazón palpitaba cada vez mas fuerte. Estaba nervioso, no del tipo de nerviosismo que se tiene cuando se va a presentar un importante examen de ingreso a la universidad, ni siquiera el nerviosismo que se tiene antes de una batalla contra la muerte; no, era el tipo de nerviosismo que se tiene al sentirse vulnerable, al mostrarte tal cual eres y no saber qué esperar, al destaparte ante una persona que quieres y de la única que te importa lo que piense, y también de la única que tienes miedo que se entere y te desprecie, porque nadie mas importa, nadie mas que ella.
Suave brisa da contra mi pelaje, pero eso no quita el calor que siento, el nerviosismo que me consume. Salí de entre los bosques y vi a Claire de espaldas a mi, mordiéndose las uñas, nerviosa. Pisé una corteza y el crujido estremeció a Claire.
– Quil, ¿Por qué tardaste tanto? –Preguntó mientras daba la vuelta. Yo no quería que fuera así, el destino sí.
Me quedé completamente quieto. Claire se me quedó viendo fijamente con una mano sobre su boca y un grito contenido. Sus ojos mostraban lo que yo nunca quise, lo que nunca deseé: miedo.
Moví mi pata, quise dar un paso hacia Claire y ella lo dio para alejarse de mí, se replegó al auto y yo desistí. Di un paso hacia atrás para que se sintiera más segura. Su mirada seguía sobre mí y sus ojos se humedecían mientras me observaban inquisitivamente. Sé que tenía mil preguntas que yo no podía contestar, no estando de esa forma. Ahora si lo creía, era algo real, algo físico, pero algo que ella no podía aceptar.
Decir que algo no importa siempre es fácil, decir que se acepta también lo es; verlo y aceptarlo no.
Agaché la cabeza, debía irme, debía correr, debía…, debía… Quería aullar, aullar tanto como mis pulmones me lo permitieran, pero no podía, no debía asustarla más.
Giré mi cabeza, mi cuerpo entero, para regresar al bosque.
– Quil… –La suplica de sus labios llegó hasta mis oídos, volteé y la vi con una mano tendida hacia mí– Quil –Repitió y me di la vuelta, ella se sobresaltó un momento. No esperaba que realmente le hiciera caso porque no creía que realmente fuera yo– No te desmayes, Claire, no ahora –Se repitió en un susurro que yo era capaz de escuchar.
Puso una mano sobre su boca y respiró profundamente. Yo seguía ahí, quieto, sin saber qué hacer. Escuchaba el sonido de su corazón acelerarse como nunca.
– Claire, tienes que tranquilizarse –Se dijo a sí misma y con una mano en su cintura caminó un poco por la orilla del auto–. Tal vez te golpeaste en la cabeza y estás soñando –Se detuvo y yo quise bufar–. Sí, eso es, seguramente después de que me beso Quil me desmayé. –Hizo una pausa y se ruborizó– Quil…
Hizo una cara de idiota, sí, debía reconocerlo, era una cara ensoñadora que también debía reconocer, era encantadora. ¿Así que creía que yo podía hacerla desmayar? Me gustaría que esto fuera un sueño, por ella, pero no lo era, era la verdad.
– No, no, no –Repitió mientras negaba fervientemente con la cabeza–. No, no es un sueño, Quil dijo… –Se volteó hacia mí, yo no me había movido ni un ápice. Sus ojos temblaban y su boca estaba entreabierta, su mentón empezó a temblar y tragó saliva–. ¿Quil? –Preguntó en un susurro. Asentí lentamente y ella gritó–: ¡Oh por Dios! –Empezó a caminar de aquí para allá, probablemente haría un hueco en la tierra, mientras movía sus labios pensando rápidamente.
En verdad que me gustaría poder tener el poder de Edward y leer la mente de Claire, realmente quería…, no, necesitaba saber qué estaba pensando.
– ¡Todo es verdad! –Exclamó deteniéndose y quedando con la vista fija sobre mí–. Todo es verdad –Susurró con la vista perdida sobre mí, con la boca entreabierta y con su corazón acelerado– Todo es verdad –Susurró una vez más y agachó la cabeza con una sonrisa incrustada en sus labios.
En ese momento me sentí con la mayor confusión de mi vida.
Pasó sus cabellos sueltos por detrás de sus orejas y empezó a caminar hacia mí con pasos resueltos y calmados. ¿Qué estaba pasando?
Me quedé tan quieto como antes. Sentía que caminaba muy lentamente y eso me mataba, no sabía qué iba a pasar, qué tramaba, todo parecía confuso y peligroso.
Se detuvo justo enfrente de mí aun con una sonrisa en sus labios. Me veía con ternura y algo más… algo extraño, algo… algo parecido al amor que me había mostrado antes sus ojos; antes de mostrarle lo que soy. Lentamente alargó una de sus manos hacia mí y la sentí traspasar mi pelaje, fue lento y suave, sus dedos entre mi pelo; cerré los ojos y lo disfruté. No importaba qué siguiera, no importaba si ella me aceptaba o me rechazaba después de eso, todo lo que quería era un poco más así, y si era el último momento que tendría con ella lo aceptaría, sería una hermosa despedida.
Sentí sus brazos fundirse a mi cuello y su cara contra mi cara lobuna. Su corazón seguía destrozándose en su pecho. Lanzó una risita divertida mientras se movía contra mi pelaje.
– Tu pelo me pica –Dijo y se separó un segundo. Me quedé con la mirada fija en sus ojos y entendí lo que ellos me mostraban, seguía siendo amor, puro y verdadero amor–, me gusta –Hundió de nuevo sus manos en mi cara y me obligó a agacharme y tener mi mirada a la misma altura que la de ella.
El miedo de sus ojos había desaparecido y ahora… ¿brillaban? No sabía realmente cómo describirlo, pero eran encantadores.
– Tú me amas –Afirmó y yo asentí lentamente, aunque por mi complexión puede que haya terminado siendo muy brusco, ella rió ante mi movimiento–, yo te amo –Aseguró acercando su cara a la mía– todo lo demás no importa –Recordé haber escuchado lo mismo hacía unos minutos antes de sus mismos labios.
No cabía de felicidad, ella estaba diciéndome que me aceptaba, total y completamente. Me aceptaba aun y con lo que era. Inconscientemente sonreí y ocasioné que Claire se sobresaltara y se alejara de mí, sus ojos mostraban miedo y yo paré de sonreír y di un paso atrás. Había olvidado lo que mis dientes ocasionaban. Agaché la cabeza y antes de que terminara de bajarla sentí sus manos en mi cara obligándome a levantarla.
– Solo dame tiempo a acostumbrarme –Suplicó–, sólo… sólo me tomaste por sorpresa –Su sonrisa volvía a estar justo en sus labios completamente como adoraba.
Enterró de nuevo su cara en mi pelaje y sencillamente se sintió fabuloso. Está vez fue como un abrazo, con su brazos rodeándome el cuello, con su cuerpo junto al mío y con su cara lo mas cerca de mí y una sonrisa en los labios. Quería corresponder ese abrazo como era debido.
– Quil, ¿podrías… sería posible que… –Titubeó mientras se separaba un poco– puedes ser humano de nuevo? Por favor –Pidió mientras me sonreía– quiero escuchar tu voz –Se sonrojó y volteó su cara; no le gustaba mostrarse vulnerable ante alguien, pero a mi me encantaba verla así.
Con mi hocico acaricié su cara y empezó a reír.
– Quil, no; tu nariz está fría –Me dijo mientras volvía su mirada hacia mí y sonreía.
En ese momento supe que todo estaba bien, que ella me aceptaba, que ante todo me amaba.
Di media vuelta y regresé al bosque; casi corrí hasta donde estaba mi ropa. Me transformé mientras corría, sintiendo de nuevo mis pies y mis manos que reclamaban dejar de tocar el piso; seguí en dos piernas hasta donde había dejado mi ropa. Me cambié con rapidez y de nuevo corrí hacia ella con una sonrisa en mis labios, era feliz, mas que feliz, era, era… no sé, no existe una palabra capaz de describirlo por completo, solo sabía que me sentía completo, mas que nunca en mi vida y como siempre. Difícil de explicarlo con palabras.
Regresé al límite del bosque y Claire estaba justo donde la había dejado solo que de espaldas. No me aguanté la tentación, y sin hacer ruido me acerqué hacia ella y en cuanto me fue posible abalancé mis brazos a su cintura y la acerqué hacia mi.
– ¡Ay! –Se quejó mientras hundía mi cara en el hueco de su cuello y reía, simplemente reía– ¡Me asustaste, Quil! –Me acusó mientras me daba un suave golpe en mi brazo; pero nada importaba. Nada más a parte de que ella seguía queriéndome a pesar de todo.
– Te amo, te amo, te amo –Repetí una y otra vez, ahora sin tapujos, sin miedos, sin nada más aparte del amor que sentía por ella.
– Yo también te amo –Se volteó aun con mis brazos sobre su cintura–. Te amo –Reafirmó pasando sus manos por sobre mi cuello y poniéndose de puntitas para estar a mi altura–, te amo mas allá de lo posible y lo imposible.
Se aceró lentamente hacia mi mientras cerraba los ojos, la imité; deseaba besarla. Posé suavemente mis labios sobre los suyos mientras la apretaba más contra mi cuerpo logrando que sus pies dejaran de tocar el suelo. Realmente la besé, probando de nuevo sus labios que serían míos por siempre, moví mi cara un poco y volvía a besarla, acaricié sus labios suavemente para que los abriera, deseaba probarla por completo. Los abrió para mí y mi lengua rozó la suya en un compás de armonía y humedad que se conjugaba para hacer todo perfecto.
Escuché a lo lejos el batir de las alas de los pájaros por sobre las copas de los árboles, pero no les presté atención una mayor atención; nada importaba salvo que Claire estaba entre mis brazos como siempre lo soñé, como siempre lo deseé.
Nuestros labios aumentaron el ritmo del contacto y mi piel empezaba a quemar más de lo acostumbrado. ¡Rayos! ella sabía delicioso. Sentí sus labios sonreír bajo los míos y detuve el beso.
– ¿Qué pasa? –Pregunté y ella terminó por abrazarme y sentí su cara hundirse en mi pecho.
– Aun no puedo creer que esto esté pasando –Confesó y yo sonreí abrazándola fuertemente– Esperé mucho para esto.
– No más que yo. –Solté meciéndola entre mis brazos.
Se alejó un poco de mí y alzó una ceja mientras me veía confundida.
Aun no le había contado la segunda parte de la leyenda. Tragué saliva.
– Yo…
– ¿Hay algo más que debas confesarme? –Me preguntó directo.
– Yo… –Titubeé– Sí –Confesé mientras cerraba los ojos.
– ¿Qué cosa? –Preguntó inocentemente.
– ¿Has escuchado alguna vez sobre la imprimación? –Pregunté con mis labios en su oído. Claire pareció contrariada, confundida y con un signo de interrogación sobrescrito en la cabeza– No importa –Dije dándole un beso en la frente–, no hay razón para que la conocerías de antes.
– ¿Qué es eso? –Me preguntó.
– Es… ¿Cómo te lo explico? –Me sentía realmente contrariado– Los hombres lobos tenemos una capacidad… "mágica" de encontrar el amor con tan solo una mirada, ver a esa persona y reconocerla de inmediato, saber quién es ella e imprimarnos. Quedar atados a ella sin que nada ni nadie pueda evitarlo. –Sonreí viéndola fijamente. Al principio detestaba y no creía en esa magia que nos envuelve, pero con el paso del tiempo, y después de conocer a Claire, creo que es lo mas maravilloso que podemos tener, incluso mas maravilloso que la inmortalidad.
– Y con eso estás tratando de decirme que yo soy… que tú… ¿tú te imprimaste de mi? –Logró preguntar y su entrecejo se frunció mientas me veía con furia– ¿Me estás diciendo que el amor que dices tenerme es por una estúpida leyenda? ¿Qué el que me ames es porque tu condición te hizo amarme? –Empezó a romper el abrazo y alejarse de mí lentamente– ¿Solo me amas porque se supone que debes hacerlo?
– No, no, Claire –Dije y alargué la mano para detenerla– No te…
– Lo entiendo perfectamente y te absuelvo de todo compromiso –Sus ojos se humedecieron y se entristecieron por completo mientras caminaba hasta el auto– Llévame a mi casa –Ordenó, pero oh no, claro que no iba a dejar las cosas así. La había conseguido después de tanta espera, no la iba a dejar escapar, no señor.
– No, no malinterpretes las cosas –Dije tomándola de la muñeca y deteniéndola– No te precipites, no hasta que me escuches.
Me miró a los ojos y me quedé con la mirada fija sobre ella, suplicante.
– Entonces habla –Accedió.
– El poder que tenemos no es el de enamóranos, es el de la capacidad de reconocer a la mitad de nuestro corazón antes siquiera de haberlo conocido –Acaricié su mejilla y sonreí–. Claire, tú eres perfecta para mí, y sé que aunque no me hubiera imprimado me habría enamorado de ti, simplemente necesitaba verte un segundo para saberlo. La imprimación solo aceleró el proceso –Sonreí y ella tímidamente me correspondió; sabía que yo no mentiría con algo así– Te amo, y eso no cambiara para nada.
– Quil, ¿desde cuando te imprimaste de mi? –Soltó la pregunta que yo temía. ¿Me tomaría por un pervertido? ¿Por un… un…? No, no debía de pensar eso de Claire; ella me conocía– No me contestes, creo que lo sé. –Se abrazó a mi antes siquiera de que yo pudiera abrir la boca para decir algo– Por eso has estado siempre conmigo, siempre junto a mi, ¿no es cierto?
Sonreí de medio lado y la abracé.
– Esa fue una de las razones –Confesé–, la otra fue que eras la niña mas linda del planeta –Agregué con una sonrisa en mis labios; Claire se separó de mi y sonrió, sonrió como nunca, como siempre, y me enamoró un poco mas.
– Siempre has sido un adulador, ¿lo sabías? –Me preguntó con una enorme sonrisa en los labios y con sus ojos brillando–, pero eso en parte fue lo que me enamoró de ti.
Vi el brillo de esos ojos sobre los míos y no me resistí ni un segundo mas, la volví a besar.
Junté mis labios a los suyos y comencé a besarlos, saborearlos, hacerlos míos, reclamándolos por siempre, para siempre. Me separé de ella cuando nuestra respiración se volvió difícil.
– Oh… yo… esto… –Claire estaba mareada y se encontraba en otro universo, igual que yo. Y es que estar junto a ella siempre me llevaba a otra parte, otro mágico lugar donde no importaba nada a parte de nosotros– Creo que deberíamos irnos; mis padres deben de estar preocupados, ya tardé mucho en llegar.
Asentí y abrí la puerta del copiloto para que entrara, le ayudé a subir y cerré la puerta. Me detuve un segundo con mi cabeza por sobre el auto. Aun faltaba algo por hacer, algo por decir, algo por preguntar. Una valiosa respuesta que mi mente necesitaba, aunque mi corazón ya la hubiera encontrado.
– Claire –La llamé agachando mi cabeza y apoyándola en la ventanilla abierta. Ella centró la atención en mí y esperó a que hablara– ¿Serías mi novia? –Pregunté sin vueltas, sin reservas, sin dudas. Conocía la respuesta, solo necesitaba escucharla.
– Yo… –Una mirada maliciosa inundó su rostro–, no sé. Creo que debería pensarlo –Mi cara debió de convertirse en un chiste porque Claire empezó a reír, sentí mi corazón salirse, mi piel temblar y mi cara palidecer–. Ya lo pensé –Dijo cuando logró parar su risita y acercó su cara a la mía, acarició mi mejilla con la palma de su mano y contestó–: Sí, Quil, si quiero ser tu novia.
Volví a respirar y le robé un beso, un solo roce de nuestros labios; debía de recuperarme de alguna manera.
– Eres despiadada –Le dije y me hice el ofendido mientras caminaba dándole la vuelta al auto y yendo al asiento del conductor; Claire no podía dejar de reír–, una total y completamente despiadada conmigo –Me quejé de nuevo cuando me subí y cerré la puerta de un portazo.
– No te enojes –Me pidió y tomó mi mano entre la suya para entrelazarlas–, solo fue una pequeña broma –Agregó.
Sonreí de medio lado y acerqué nuestras manos entrelazadas a su mejilla para acariciarla.
– Nunca podría enojarme contigo, nunca –Aseguré con una sonrisa en mis labios y en los suyos, también.
Encendí la marcha del coche y metí el cambio, era el momento de irnos.
Todo lo que esperé durante años pasó en la última hora, todo lo que temí que pasara me sorprendió con los resultados, pero así era Claire, normalmente no iba con la corriente, siempre me sorprendía, me atrapaba, me enamoraba un poco mas cada día.
El destino nos lleva de la mano sin que nos demos cuenta de su tacto, nos observa, nos aconseja, nos guía; solo es cuestión de hacerle caso. La imprimación fue el destino que me unió con Claire, solo hizo falta que me dejara guiar, me dejara enamorar hasta crear realmente nuestra historia de amor. Una historia, un destino, que apenas iniciaba.
FIN
Melissa Granger, Psique46, Javier-6, blankiita de contreras, muchisimas gracias por su review :D espero que les haya gustado la segunda parte de esta historia :)
creo que tienen unos muchos errores de ortografía y así, pero no tuve tiempo de checarlo correctamente, lo que deseaba era subirlo ya :D
mmm... amé la conversacion entre los de la manada xD
cuidense mucho, espero sus reviews eh!!
XOXO
rosa . chocolate
