Escasez de Nupcias
Claroscuro
El campo de entrenamiento estaba impecable y sin rastro de ser usado desde hace mucho tiempo. Al fondo del campo, estaba una tabla con un blanco pintado en medio. Definitivamente iba ser un reto alcanzarlo si estaba a quince metros de él.
—Muy buen, Ichigo. —dijo Rukia con una sonrisa. —Enséñame lo que has aprendido hasta ahora en la academia.
El aludido suspiró.: —Sí. —suspiró nuevamente y posicionó sus manos. — ¡Desintégrate, perro negro de Ronald-!
Rukia lo interrumpió.: —Rondanini, idiota. —frunció el ceño.
— ¡Eso dije!
— ¡Bramaste como animal y dijiste: Ronald!
Ichigo sintió que una venita se sobresaltó en su sien.: — ¡Enana tonta!
Lo único que pudo sentir después fue un golpe en la boca.: — ¡Vuelve a decir eso y te quedas sin dientes!
Ichigo maldijo en sus adentros. Estaba enojado que no pudo controlar su fuerza espiritual.
Rukia notó inmediatamente esa elevación de reiatsu.: —O-Oye Ichigo…
Hizo sus movimientos de manos y su energía espiritual se elevó al máximo que hizo que Rukia se pusiera rígida y cayó de rodillas. Sin embargo, él estaba tan concentrado que no notó lo que ocurría a su alrededor: — ¡Desintégrate, perro negro de Rondanini! ¡Mírate a ti mismo con terror y después perfora tu propia garganta! —Ichigo observó que sus manos estaba acumulado mucha energía que no podía soportar su cuerpo. —Oh…
Primero se escuchó como si hubiese sido una pequeña explosión. Luego el sonido se fue intensificándose, la tierra empezó a levantarse y los muros de la mansión comenzaron a separarse de su cimiento. Los gritos de las sirvientas se escuchaban al sentir la gran oleada de aire que hacía que ellas volaran.
— ¡IDIOTA! —gritó Rukia a todo pulmón durante la explosión.
Byakuya frunció su ceño: — ¿Qué ha pasado?
El campo de entrenamiento… ya no existía. Sólo había un espacio vacío y negro por la explosión.
Rukia e Ichigo se encontraban en una habitación lejana de la mansión. Estaba oscura y casi no llegaba la luz solar. Era evidente que desde hace algún tiempo nadie ha entrado ahí. Olía a polvo y la ropa y vendajes de tela ha guardado.
Rukia se las ingenió de escapar de la explosión con su shumpo junto con Ichigo. Ambos estaban levemente heridos pero el más lastimado era el chico.
La pelinegra limpiaba y vendaba las heridas de Ichigo sin sumo delicado. Se merecería ese sufrimiento.:— ¡Idiota! —dijo por centésima vez y golpeó la cabeza por trigésima vez.
Ichigo gimió de dolor.: — ¡Si sigues maltratándome se reabrirán mis heridas, tonta!
— ¡Cómo si fuera mi problema! —explicó Rukia. — ¡Destruiste una parte de la Mansión Kuchiki! ¿Crees que te mereces delicadeza?
— ¡Fue tu culpa al hacerme perder el control! —Rukia apretó con fuerza la venda en la herida más grave de Ichigo. Él dio un grito al cielo.
— ¿Corregirte hace que pierdas el control? —la pelinegra se hizo la ofendida. —Das pena…
—Ya…—Ichigo no quería admitir que todo fue su culpa. —… lo compensaré, ¿sí? Sólo para que dejes de fastidiar.
Rukia frunció sus labios.: —Tonto. Reprochando el dinero del Clan por tus niñerías.
Ichigo le dirigió una mirada furiosa.
Desde que se enteró que su padre era un shinigami se sorprendió grandemente Ichigo. Casi le da un ataque al saber que su madre fue una Quincy. Pero finalmente saber que pertenecía a una familia noble en la Sociedad de Almas, Ichigo lo vio como una maldición. Sabía que él no tenía una vida normal pero esa noticia le llegó profundo en el alma. De todas las cosas que le pudieron haber pasado nunca se imaginó que dentro de los pocos días de haberse enterado estuviera en un riguroso entrenamiento para corregirlo de sus malos modales, entró en la academia, y debía de leer montones y montones libros de historia del Clan, de otros clanes, de la Sociedad de Almas, entre otros. Los ancianos pensaban que, como futuro líder, debía de re educarse y empezar desde cero. Era casi un caso perdido.
Aunque claro, nunca estuvo solo. Su familia se tuvo que trasladar a la Sociedad de Almas inmediatamente. Sus hermanas no les costó tanto en educarse como nobles tanto como a él. Tal vez por qué ellas sí colaboraban. Dejaron a sus amigos en el Mundo Real y comenzar una nueva vida totalmente opuesta a la que ya estaban acostumbrados, incluso Isshin admitía que le estaba costando adaptarse nuevamente.
Lo único bueno era que tenía apoyo de alguien pasó por esto antes que él. Rukia le hacía de mucha ayuda, aunque él no lo admitiera.
—Creo que con esto será suficiente. —dijo Rukia acomodando la última venda. —Ya puedes arreglarte el kimono.
— ¿Kimono? —Ichigo parpadeó lentamente. Repentinamente se sonrojó. — ¡Cuándo me lo bajaste!
Para la pesadilla de Ichigo, Rukia actuaba tan normal.: —No actúes como mocoso, tenías heridas en la espalda. —Rukia frunció su ceño. —No seas mal pensado, Kurosaki-kun. —fingió una voz dulce.
— ¡Pero pudiste avisar! —gritó Ichigo mientras trataba de arreglar su kimono. No obstante, las heridas en su espalda hicieron que Ichigo sintiera un dolor agudo. — ¡AHH!
Rukia parpadeó al ver la actitud de Ichigo. Él se comportaba tan…virginal. La pelinegra sonrió levemente. A pesar que era su nakama pensaba que no le veía nada de malo curarle las heridas. Ichigo exageraba las cosas.
— ¿Qué está pasando aquí?
Rukia, al escuchar la voz profunda y fría detrás suyo, se dio cuenta que tal vez Ichigo no estaba exagerando al actuar tan cohibido.
—¡Nii-sama! —Rukia se alejó rápidamente de Ichigo. —N-no es lo que parece…—se sonrojó.
Ichigo lo vio con horror.
—Kurosaki Ichigo. —habló Byakuya. Se le notaba que estaba enojado hasta la coronilla. —Si tienes sentido común: desaparece.
Él no lo pensó dos veces. Rukia se quedó totalmente perpleja como piedra. Esperaba que se lo estaba imaginando porque si no fuese así: Ichigo la abandonó en este embrollo y se las iba a pagar muy caro.
—Nii-sama, de verdad no es como pareció hace rato…
Byakuya no vaciló.: —Rukia, hay una cuestión que quisiera discutir en un espacio más privado. —explicó. —Veme en mi oficina.
La pelinegra dirigió su mirada hacia abajo. ¿Qué habrá querido decir? Debió ser algo demasiado importante para no haber matado antes a Ichigo al ver esa prometedora escena o sobre el destruido campo de entrenamiento. Ya tenía sus dudas ahora.
Ichigo regresó a la mansión Shiba en un santiamén. Respirando jadeantemente dentro de su habitación; se sentía muy rojo.
—Ha llegado, Ichigo-sama. —dijo una sirvienta tras una reverencia.
—¡NO! ¡No entrar! —gritó Ichigo tras a penas arreglar su kimono. La pequeña sirvienta dio un gritito y salió corriendo.
Todo esto es una pesadilla. Primero destruye casi la mitad de la mansión de los Kuchikis, Rukia le baja el kimono sin su consentimiento y eso que los sirvientes aparecen de la nada cuando él llega. ¿Seguros que son sirvientes normales? ¿Acaso cuando eran humanos no eran antes ninjas o magos frustrados?
— ¡Oh Ichigo! —destruyó la puerta shoji de su habitación. — ¡Me dijeron que estabas medio desnudo! —Gritó con entusiasmo— ¡Eso lo quiero ver con mis propios ojos!
Ichigo corrió hacia él y lo pateó.:— ¡Maldito vejete! ¡Sal de aquí!
Cuando Isshin iba volando por la patada se dio cuenta que Ichigo estaba vestido. Entonces los rumores eran mentiras. Fue una desilusión para él en ese momento. Al caer, el golpe no será tan satisfactorio.
—Oye, oye…tranquilízate hijo. —se dio cuenta que chocó contra la pared. Y la pared por ende se rompió. —No es para tanto…
Ichigo refunfuñó.
Isshin lo observó por unos momentos. Aún era un misterio en donde sacó lo gruñón. Es decir, Masaki era alegre y para nada tímida. Claramente, si él no se pareciera a él de joven y tenía el cabello de su madre, diría que su hijo es adoptado.
—Oye. —Isshin parpadeó. —Parece que la reunión de ancianos no lograron corregirte. —dijo Ichigo.
De ahí, el pelinegro reaccionó y recordó. ¿Acaso debía de discutir con Ichigo sobre la reunión que tuvo con el Clan Kuchiki? Es decir, él ya tenía una respuesta ante la propuesta dada a ambos clanes. No obstante, quería que Ichigo estuviera al tanto del asunto. Además, quiera ahorrarse las maldiciones y golpes que recibiría.
—Ichigo. —sonrió maliciosamente. —Te haré un examen para ver si has estudiado.
El aludido levantó una ceja.: —¿Jah?
—Dime todo acerca de lo que sabes de Shiba Kaien.
Ichigo quedó en blanco. A penas ha estudiado los orígenes del Clan. Qué diablos iba a estar a aprendiendo cada vida de los que fueron parte del clan.
—Uhh..
Isshin lo vio con despreció. Su hijo sí que daba pena. : —Él tomó el liderazgo del Clan después que yo estuviera en el Mundo Humano y también fue el ex teniente del escuadrón trece.
Ichigo parpadeó. ¿A qué venía con eso?
—Ichigo, tú conoces a sus hermanos…—el chico se veía confundido. —Hoy estás más tonto de lo normal…—dijo Isshin con sarcasmo.
—¡Qué dijiste! —gritó el chico. —¡Tú eres es el que me habla cosas que no tiene sentido! ¿A qué quieres llegar con Shiba Kaien?
—Kukaku y Ganju, ¿te suenan los nombres?
Ichigo calló inmediatamente. Shiba Kaien: ex líder del Clan, ex teniente y Kukaku y Ganju estaban envueltos en el asunto. En ese momento, los ojos de Ichigo se abrieron como platos. Aquella vez que entró por primera vez en la Sociedad de Almas y estaban en el Rukongai en un lugar de juegos pirotécnicos: Ganju mencionó algo sobre que un shinigami mató a su hermano.
—Sí. —dijo casi descifrando el rompecabezas. —¿Shiba Kaien fue hermano de esos dos?
Isshin asintió.: —Ellos son miembros del Clan Shiba.
Ichigo frunció su ceño.: —¿Pero cómo…? Ellos viven en el Rukongai…
—Desde que Kaien murió.
—No lo entiendo…—dijo honestamente Ichigo.
Isshin se acercó un poco más a él.: —Ichigo, la reunión de los ancianos trató de reestablecer el honor del Clan después de su eminente caída en desgracia. —el chico era todo oídos. —¿Sabes quién mató a Shiba Kaien?
Ichigo frunció más su ceño.: —No.
El pelinegro lo observó con detenimiento.: —¿Deseas saberlo?
—Oye viejo, ¿por qué tanto misterio en esto? —habló con cierto desprecio. —¿A dónde quieres llegar?
—Sólo di "sí" o "no". —dijo. —Si lo quieres saber entonces te contaré el verdadero motivo de la misteriosa reunión. —cerró sus ojos. —Si dices que no entonces dejaré que lo descubras por ti mismo.
Ichigo no lo pensó bien. Podría leer la historia del tal Shiba tanto mencionado en un libro del Clan y punto. Pero…
—De acuerdo…dime lo que tengas que decir…—si su padre daba mucha énfasis en el tema era porque era muy importante. Además, parecía que él si se lo estaba tomando en serio.
A decir verdad, Ichigo no estaba interesado, aún…
Rukia tocó la puerta shoji con cierto temblor. Sus extremidades estaban tiesas por la tensión que sentía. Dentro de su interior percibía que algo no estaba bien. Su hermano estaba más conservador de lo normal. Tal vez a simple vista no se notaba, pero la pelinegra sabía que había algo que inquietaba a su hermano.
—Entre.
Rukia tragó saliva nerviosamente. Casi se ahoga al sentir el pasar de saliva en su garganta. De verdad, estaba un poco ansiosa.: —Nii-sama. —dio una pequeña reverencia antes de entrar. —¿Necesitaba de mi presencia?
—Sí. —Byakuya le daba la espalda. Él seguía en su estudio sin detener su escritura en los papeles. —El tema de discusión de la reunión te concierne.
Rukia abrió un poco sus ojos.: —¿A mí?
Byakuya cerró sus ojos y dejó el pincel con tinta a un lado. Giró lentamente hacia Rukia mientras abría los ojos durante el trayecto. Sus ojos jamás se despejaron en el pequeño cuerpo de la chica. Se le veía muy rígida.
—Aún no se ha remendado por completo la muerte del teniente Shiba. —dijo sin rodeos. Rukia jadeó un poco. —El Clan Shiba pide más que sinceras disculpas.
Rukia tartamudeó.: —¿M-más? —frunció el ceño. —¿Qué quieren, Nii-sama? —sabía que eso se trataba de ella desde el principio. Todo eso se lo decía en la mirada de Byakuya— ¿Qué quieren de mí…?
Byakuya frunció un poco entrecejo.: —Nupcias.
—¿Nu-nu-nupcias…?— Rukia casi cae al suelo. ¿Eso lo que quieren? ¿No desean que la rebajen al estatus de sirvienta? ¿De pobre? ¿O su vida?
—Con su futuro líder…—dijo su nombre con cierta acidez y desprecio. No podía evitar sentir cierto escalofrío recorrer su espalda al tan solo imaginarlo. —…Kurosaki Ichigo.
De las miles pensamientos que tenía Rukia sobre la tensión en la mirada de su hermano desde hace rato, se redujeron a cero. Esa palabra, tan fácil pronunciarla, conllevaba con un gran peso su significado. Y más si juntabas "nupcias" junto con "Kurosaki Ichigo". Rukia palideció.
Byakuya al ver de tan impactada que estaba decidió continuar.: —La razón de emendar la muerte del teniente Shiba no es la única para las nupcias. —dijo. —Desean reestablecer la gloria que una vez tuvo el Clan Shiba. —la observó y se percató que Rukia recuperaba los sentidos. —Para que Kurosaki Ichigo le sea entregado el liderazgo primero debe de contraer matrimonio. —cerró sus ojos. —Salvar a la Sociedad de Almas y el Mundo Humano varias ocasiones no satisface con las condiciones para liderar correctamente.
Rukia bajó la mirada. Por la respuesta que dio su hermano pareciera que lo poseía aun desprecio al Clan Shiba por ser tan incompetente al tener un líder de calidad y no aprovechárselo. Era muy evidente que no habrá ningún matrimonio arreglado entre ambos clanes. De tan solo pensarlo le revolvía la cabeza por tantas emociones y reacciones.
—Sí entiendo…Nii-sama. —jamás se veía casada con Ichigo.
—Mi respuesta ha sido más que clara. —giró su cuerpo a sus papeles. —Retírate.
La pelinegra dio una reverencia.: —SÍ. —caminó hacia la salida. —Gracias por informarme. —y cerró la puerta shoji.
Ichigo empuñó su mano a tal punto que sus nudillos quedaron blancos. Su cuerpo estaba tieso y observó a su padre con incertidumbre. Era inconcebible. ¿Cómo pudo sufrir ella todo eso? ¿Por qué nunca se lo contó? Ahora entendía todo…pero por qué los ancianos jugaban con los sentimientos de Rukia. ¿Levantar al Clan de la desgracia? ¡Está mejor así! Menos líos para él.
—Ahora ya lo sabes…—dijo tranquilamente Isshin.
La voz de Ichigo tembló.: —R-Rukia…—pasó su mano entre sus cabellos. —No puede ser…
—Quiero que tomes una decisión, Ichigo. —dijo Isshin. —No quiero obligarte en algo que no quieres. —sugirió. —Probablemente los ancianos no lo ven así. Pero tú eres el que se va a casar con la que provocó la caída del Clan. —aunque el pelinegro ya tenía una respuesta fija.
Ichigo frunció el ceño.: —El Clan, el Clan, el Clan…—observó el cambio de expresión de Isshin. —¿Qué interesa el Clan? Sí nunca le interesamos a esos malditos ancianos como para preocuparme del levantamiento de nuestro apellido. —Isshin quedó mudo. —¡Al diablo el matrimonio! ¡Yo ejerceré el cargo de Cabeza del Clan Shiba como se me dé la gana! —bajó la mirada. —Además…le estaría haciendo un favor a los dos…
Isshin notó ese fuego en los ojos de su hijo. ¿Acaso toda esa palabrería motivadora que acaba de exponer era para proteger a la pequeña Rukia?
Él sonrió.: —Dime una cosa Ichigo. —se acercó a su oreja. El chico lo observó con curiosidad. —¿Me darás nietos de todas maneras?
Lo único que se recuerda Isshin de esa conversación fue que vio el cielo azul y un tremendo hoyo en el techo.
La habitación era tan estrecha que la oscuridad podía acomodarse perfectamente. Ningún rayo de la luz lunar podía reflejarse entre la ventana. La cortina estaba haciendo un perfecto trabajo de mantener la negrura. Por alguna extraña razón, Rukia sentía paz la tranquilidad que le brindaba esa noche. Luego de la tremenda noticia de esa tarde no podía despejar su mente con nada. ¿Ella casada con Ichigo? Ni en sus más locos sueños. Tan sólo eran amigos. Nada más. Una amistad fuerte. ¿Cierto?
—Kaien-dono…—suspiró Rukia. A pesar que se trató de enmendar los problemas; además que sus hermanos la perdonaron; sentía que no era suficiente. Lo que había hecho fue algo horrible. No merecería tanta piedad. Ella siempre fue la culpable de todo: de la muerte de él, del hundimiento del Clan Shiba, formar a un shinigami sustituto, romper las leyes una y otra vez. —Ichigo…
Pensaba que ya lo tenía superado. Sepultados en lo más profundo de su corazón. Pero esa noche, todos esos problemas salieron a la luz. Todos al mismo tiempo, para tormento de Rukia.
En eso, la puerta shoji se abrió lentamente. La luz de una candela iluminó la habitación que hizo que se enfocará primeramente el semblante pequeño de la pelinegra.: —Kuchiki Rukia-sama, está aquí.
La aludida giró su cabeza. Esa voz era desconocida para sus sentidos: ronca y vieja; parecía la de un anciano. Entonces, al confirmar sus sospechas, inclinó un poco su cabeza e hizo una pequeña reverencia.: —Buena noche.
—Kuchiki Rukia-sama, ¿qué hace en tal oscuridad que la oculta de toda mirada? —preguntó curiosamente el anciano. —La he estado buscando.
— ¿Lo hizo? —dijo extrañada. —Perdóneme. No fue intención. —sonrió un poco. —No es frecuente que me busquen a esta hora de la noche.
—Mi culpa, mi culpa. —exclamó el anciano con ánimos de entrar a la habitación. —La buscaba por tan sólo verificar un asunto.
Rukia parpadeó.: — ¿Asunto?
—Sí…—se sentó enfrente de ella. —Tras mis largos tres cientos cincuenta años al estar en servicio del Clan Kuchiki conozco mejor que nadie que Lord Kuchiki le ha comentado lo discutido ayer en la noche junto con el Clan Shiba.
Jadeó un poco.: —S-sí…
—Y si mis conocimientos no han variado, Lord Kuchiki ha expuesto ante usted la declinación del tratado. —sonrió. — ¿Me equivoco?
—N-no. Está en lo correcto. — ¿A dónde quería llegar? —Ahora… ¿cuál es el asunto que quiere hablar?
El anciano la observó detenidamente.: —Yo he presenciado toda clase de eventos ocurridos dentro del Clan. —confesó. —Pero debo de admitir que esta generación ha mostrado ser dramática y problemática. —Rukia lo observó con cierta desconfianza. — ¿Usted, está de acuerdo con las nupcias?
Rukia frunció levemente el ceño.: —Mi Nii-sama ya ha dado...
—Le pregunté a usted su opinión. La de Lord Kuchiki ya la sé.
La pelinegra bajó la mirada. Este tipo la quería confundir. Lo presentía. Simplemente debía de caso omiso a lo que debía de decir. Sonaba sencillo, pero su cabeza estaba hecha un desastre.
—Estuve cuando la recogieron de un estado de inconciencia del Cuarto Escuadrón esa noche. —dijo tranquilamente. —Escuché sus gritos por la noche por las pesadillas que tuvo por varios meses. —vio como Rukia se incomodaba. —Además, estuve presente durante la primera discusión de Shiba Kaien junto con el Clan Shiba sobre como emendar el error. —suspiró. — Leí su informe sobre Aaroniero en el Hueco Mundo—la pelinegra tragó saliva. — ¿Acaso ya no siente remordimiento? ¿Es tan cruel para olvidarse de ese terrorífico incidente esa noche?
Cada palabra penetraban su mente y se quedaba estancada. Sus ojos violetas estaba dilatados.: — ¿Cómo se atreve…?
— ¿Qué siente ahora? Le dan una vía para arreglar el accidente y va a desperdiciarla por una simple mirada fría y duras palabras de Lord Kuchiki.
—P-pero…ustedes bien saben…
—Sabemos que este trato es bueno para ambos Clanes. —la observó con cierto brillo en sus ojos. —Hasta para usted y para Lord Byakuya…
Frunció su ceño.: — ¿Nii-sama?
El anciano suspiró profundo.: —Aunque me cueste admitirlo, Lord Kuchiki no has deshonrado grandemente.
— ¡Qué! — ¿Era broma? — ¡Nii-sama jamás…!
—Matrimonio con su hermana mayor; romper lazos con el otro Clan con el matrimonio arreglado y adoptarla pesan considerablemente y manchan nuestro apellido. —la observó fríamente. —Al igual que matar a sangre fría a otro noble.
Rukia empezó a sudar frío. Tenía mucha razón que eso hizo que el corazón de Rukia se sintiera comprimido.: —P-pero...
—El Clan Kuchiki es muy meticuloso. —explicó. —Jamás aceptaría un tratado si no es de su beneficio.
El sonido de las ropas mover fue la única respuesta que obtuvo el anciano por parte de Rukia. Ésta se levantó y empuñó su mano.: —Por favor retírese inmediatamente. —cerró sus ojos. —Su presencia ya no es agradable.
Fue una señal para el peliblanco.: —Señorita Rukia-sama, por favor comprenda. —suplicó esta vez. —No sea ciego como Lord Kuchiki. —dio una reverencia. —Le hago saber todo esto para que abra los ojos y se percate de la dura realidad. —cerró sus ojos. —Nuestra esperanza de seguir en pie está en usted…
Rukia lo observó detenidamente. ¿Ahora de qué habla?
—Explíquese…
La observó con imploro.: —Sí. —dio una pausa. —Lord Kuchiki, a pesar de ser un buen líder, antes optó por decisiones imprudentes. No digo que no lo valoramos…pero piense, Kuchiki Rukia-sama, él no es eterno. Aun siendo shinigami, no lo es…
Rukia rechinó un poco sus dientes. Cuando se trataba asuntos familiares del Clan Kuchiki se sentía un poco insegura. No sabía cómo reaccionar o que hacer al respecto. Lo odiaba. Por esa cualidad podía ser manipulada fácilmente; algo que estaba pasando en ese momento.
—Debes de conversar vigente el apellido Kuchiki. —suspiró. —Un heredero…nunca nos dio la antigua Lady Kuchiki. Estamos vulnerables a la desgracia…
—Pero…yo…—cerró sus ojos y se relajó un poco. —No soy noble…y tampoco lo es Ichigo. —caminó un poco. —No le veo sentido nada de esto.
El anciano jadeó fuertemente.: — ¡Por favor, Kuchiki Rukia-sama! ¡Considérelo mejor! —gritó sin éxitos de detenerla. — ¡Hágalo por emendar el nombre de Shiba Kaien! ¡Por ser mejor Lady que lo fue la anterior! ¡Por asegurar la paz de Lord Kuchiki al no creer que es el último Cabeza del Clan Kuchiki! —cerró sus ojos. — ¡Por su Clan! ¡La necesita más que nada! ¡Solamente usted puede salvarnos!
Rukia paró.: —Perdón. —y cerró la puerta shoji.
La noche seguía siendo tan tranquila en esos momentos. A pesar de la pequeña agitada discusión con el anciano, Rukia quería buscar un momento de paz. Lo había encontrado en un pedazo de cimiento que antes fue un techo. Se encontraba en la parte destruida que Ichigo ocasionó.
Rukia sonrió un poco.: —Maldito tonto. —bajó la mirada. Su mente era un alboroto. Todo lo que dijo ese vejete era verdad. ¿Acaso ella era la única que podía salvar la situación que se encontraba el Clan? ¿Tan estancado estaba? —Ahora si me valoran. —dijo con sarcasmo. Al entrar al Clan nunca se preocuparon en tomarla en cuenta por ser parte de él. Una rata callejera era para los ojos de los demás. Aunque pudiese ser que ya estaban acostumbrados al estar al servicio de alguien del Rukon…— ¿Habrá pasado lo mismo con Hisana nee-sama…?—O incluso mucho peor…
— ¿R-Rukia?
La pelinegra parpadeó. Miró hacia abajo y jadeó un poco.: —Ichigo. —se extrañó bastante. Ya era muy tarde para que él estuviera ahí. — ¿Qué haces…?
El aludido se rascó la nuca con un poco de nerviosismo.: —Oh bueno…—observó por otro lado. —Digamos que a estas horas de la noche Byakuya no me pilla. —tragó saliva. —Quería ver que tanto daño cause…
Rukia sonrió.: —Tonto. No solo debes ver, sino que también pagarlo.
Refunfuñó.: —Ya lo sé. —la observó. — ¿Y tú qué haces a esta hora?
La pequeña chica abrió y cerró sus ojos rápidamente.: —No te incumbe.
Ichigo sonrió. Con el uso del shumpo se sentó a la par de Rukia rápidamente. Él no sabía si ella tenía conocimiento de las nupcias. Conociendo a Byakuya… él es muy raro e imprescindible. No sabía con exactitud si él se lo dijo.
Era mejor cerrar la boca.: —Una noche muy tranquila, ¿no?
—Sí. —bajó la mirada. —Oye Ichigo…
—¿Hmn?
—¿No te ha…—suspiró. —¿No te ha costado adaptarte a este nuevo estilo de vida?
Él bufó y observó a otro lado.: —Ni te imaginas lo difícil que es…
—Lo sé. —cerró sus ojos con cierta pena. —Lo sé perfectamente…
Ichigo frunció su ceño.: —Claro que no sabes lo suficiente…—Rukia lo observó confundida. —Por lo viejas que estás ya ni te acuerdas cuando comenzaste desde cero…
Rukia se sonrojó.: —¡Qué has dicho!
Ichigo se alteró.: —¡Shh! —su dedo índice estaba en sus labios. —Despertaras a Byakuya.
Rukia giró su cabeza.: —Entrar al Clan sin tener conocimiento de nada, estar graduada sin completar la academia y dejar tus amigos atrás. —frunció su ceño. —Claro que lo recuerdo estúpido.
Ichigo exhaló levemente. En su mente apareció el nombre de Shiba Kaien. A pesar que Rukia no lo mencionó sabía perfectamente que ella pensaba en ello. Ella era increíble, realmente lo era. Él no aguantaría en soportar tanto dolor y sin tener el apoyo total de su familia en aquella época, incluyendo a Byakuya.
—Sí. Has vivido mucho…—la madurez que reflejaba en los ojos de Rukia lo decía todo. —Y has soportado. —y sigue soportando. Él no sabía cómo lo hacía. Según ella, él era un total ignorante pero en este caso era al revés. Ella no sabía nada de nada que Ichigo sabía su secreto. —Enana.
Rukia abrió grandemente sus ojos. El brazo de Ichigo rodeó su pequeña cabeza y la atrajo hacia sus costillas. Ella era tan pequeña que ni siquiera llegaba a su pecho.
—¿Ichigo? —preguntó Rukia confundida y algo aturdida.
El mencionado cerró sus ojos.: —Cierra tu boca. —sonrió. —La noche está tranquila. —era la única forma de confortación que se le ocurrió Ichigo sin tocar el tema de Shiba Kaien a ella. Simplemente no la quería agobiar con eso. Quien haya sido ese primo suyo…fue alguien muy preciado para Rukia.
Rukia bajó la mirada. Era su segundo abrazo que le daban desde que tenía memoria. El primer y verdadero abrazo fue dado por Kaien. Cerró sus ojos y dejó que su mente se despejara. Realmente, no quería pensar en su muerte ni en las nupcias.: —Idiota. —sonrió y un poco de rubor en sus mejillas. Estaba agradecida. Y lo peor de todo, era que ella pensaba que Ichigo no sabía nada.
Al otro extremo del edificio, una puerta shoji estaba abierta. Dentro de la habitación, él era testigo de todo. No los podía oír pero si ver. Byakuya frunció su ceño. Si no fuera por el gigantesco reiatsu que emanaba de Ichigo no se percataría de su presencia.
Disclaimer: Bleach no me pertenece.
Uff... esta vez no me tarde tanto en actualizar (gracias al cielo) Sé que las cosas ahorita no están tan impresionantes como lo esperado pero poco a poco voy a ir desenvolviendo el trama :)
Y muchas gracias por tanto apoyo a esta historia xDDD. La verdad no creí que iba a intrigar a muchos (espero no joderla xDD)
Ahora para:
fresa-chan: muchas gracias por tu apoyo :) aquí está el siguiente capítulo. Espero que te guste :D
Ali: Ese Kubo mata de una vez por cualquier pizca de romance en el manga :( Solo nosotras las fans (y los fans si hay hombres por aquí) hay que mantener esa llama latente xDD a penas tenemos ichiruki en estos últimos capítulos. Y a decir verdad, no sé si el tema de Kaien salga a la luz nuevamente o que si Isshin sabe algo. ¡Saber! maldito Kubo xDD. y bueno... Hisana le ha aguantado a Byakuya a nivel legendario! xD eso hay que admitir :D. Gracias por tu apoyo.
Elenita-chan: ¡Hola de nuevo! :D ya verás que la trama poco a poco va ir formándose! ya lo tengo fijado en mi mente pero pueda ser que cambien mis ideas. No sé...espero no fregarla xDD. Muchas gracias por tu apoyo! :) Byakuya, el estirado, ya verás que hasta ilusiones verá para aceptar las nupcias xDD. Gracias por comentar y leer el fic.
Espero que les haya gustado y nos veremos en el próximo capítulo (que espero nuevamente no tardar tanto :S)
