Disclamer: Los personajes son creaciones de las famosas CLAMP tomadas de su famoso manga/anime Card Captor Sakura
La historia es de mi entera autoria
CAPÍTULO 2 - Juegos inocentes y peligrosos
Sakura´s POV
La brisa cálida de esta noche primaveral me encontró debatiendo sobre la situación que nos llevó a todos mis antiguos compañeros y yo a sentarnos en ronda como cuando teníamos 15 años. El juego en cuestión era muy simple la verdad, pero me pregunté si en mi estado podría participar sin lograr avergonzarme hasta las orejas. Una vez todos ubicados alrededor de un botella, esperábamos a que algún jugador la hiciera girar, quien era señalado por el objeto debía elegir verdad o consecuencia. Por su puesto habrán deducido que el que elige verdad deberá responder la pregunta de quien comenzó con total sinceridad, y el que elige consecuencia pues tendrá que llevar a cabo la prenda que esa persona decida. No hay posibilidad de echarse atrás una vez que el juego inició, esa era una norma implícita de la que todos estábamos al tanto.
- Muy bien, comienzo yo. – dijo Eriol, quien hizo girar la botella.
Por favor que no me toque a mí, por favor.
Pareceré una ridícula, lo sé, pero esta tontería siempre me puso nerviosa, como si fuera grato avergonzarse delante de todos!. La botella giró y giró mientras la taquicardia que padecía iba en aumento. El objeto acusador pasó lento por mi lugar pero pude exhalar un suspiro mental cuando éste señaló a Yamasaky. Lo único que me inquietaba es que no iba a salir ilesa toda la noche, pero el hecho de no ser la primera fue un peso quitado de los hombros.
- Verdad! - dijo inflando el pecho demostrando que estaba listo para recibir la bala con honor.
- Muy bien lawyer. Tú lo pediste. - Eriol parecía tener la pregunta perfecta para hacer flaquear a su amigo, su sonrisa maliciosa lo delataba y como un cazador que tiene en la mira a su presa, disparó - ¿Es verdad que Chiharu se negó más de una vez a que se la metas por detrás?.
- Uhhhhhhhhhh… - se escuchó que todos decíamos al unísono.
- Que atrevido eres Eriol! Ni se te ocurra contestar Yamasaki porque te juro que te mato. - Chiharu estaba tan molesta que sus puños de crisparon ante tal pregunta indecente.
- Pero mi reina, si sabes bien que no puedo negarme a responder. Además no es algo de lo que avergonzarse. - Yamasaki ya estaba bastante alegre debido al alcohol ingerido horas atrás y le importó un comino develar los aspectos más íntimos que mantenía con su prometida, después de todo estaban entre amigos.
- Entonces, ¿Contestarás o tendremos que esperar a que suceda la tercera guerra mundial?
Eriol estaba decidido a no retirar su pregunta, y era lógico que la temática sea de ese calibre, ya no somos unos niños y los chistes verdes eran de uso corriente en reuniones como esta, ¿Qué esperaba que preguntaran? ¿Si se habían besado con lengua?
- Es verdad amigos míos, por más que lo intente no logro convencerla, es muy frustrante. Hasta le prometí me casaría con ella inmediatamente el día que me entregue su tesoro, pero parece que no está muy ansiosa por casarse conmigo que digamos, tendría que haberle hecho algún otro tipo de promesa ahora que lo pienso mejor.
- YAMASAKIIIII!
Todos no reímos muy fuerte, si hubieran visto su cara de preocupación al contarlo lo hubieran hecho también. Yamasaki estaba sentado inclinado hacia atrás, con su rostro mirando al cielo como sopesando la idea de nunca llegar a satisfacer ese tipo de fantasía, y no es que el sexo anal sea mejor que el otro para nosotras, o eso creo yo, pero para los hombres es muchísimo más estimulante.
- No es tan malo como parece Chiharu, es casi como la primera vez… duele un poco pero si tienen paciencia al introducirlo luego verás lo gratificante que es.
Oh
Por
Dios
¿Yo dije eso!?
Maldito tequila.
- Ah bueeeeeno, pero mira de que cosas interesantes se entera uno en estos juegos eh!
Cuando Ryu dijo aquello fue como si una ráfaga helada me hubiera vuelto a la realidad para implorarle a las agujas del reloj universal que se detengan por un momento para no evidenciar mi inminente huida. Era tarde para pensar en imposibles o para justificar mis acciones no quedando más remedio que aceptarlo con dignidad. Ni que fuera lo más loco del mundo!. ¿Qué a nadie nunca se la metieron por atrás? Ni una sola?
- ¿En serio Sakura? Tú lo has hecho? No puedo creer que estés confesando estas cosas ante todos y yo ni enterada. - Tomoyo me miró con su orgullo de mejor amiga herido y por las facciones de todos los demás noté que se sorprendieron tanto que me observaban con la quijada por el piso.
- Oh vamos Tommy, no te vas a enojar conmigo por eso ¿no? Sabes que es culpa del tequila que ande diciendo estas cosas con tanta naturalidad. - por suerte no me puse roja ante mi confesión y mi amiga cambió su semblante a uno más amistoso y comprensivo, como siempre era conmigo.
- Bueno Saku… - dijo Chiharu quien se encontraba anonadada - Es que ¿quién diría que serías tan abierta? Creo que hablo por todos cuando digo que aún te hacíamos virgen.
Okey okey. ¿Me parece a mí o me están insultando?
Si, te están poniendo en ridículo querida amiga.
- Me parece un poco desubicada tu acusación. No es que ande por la vida dando monólogos explícitos de mis intimidades, que por algo así se llaman, y por supuesto que no soy virgen, tengo 25 años por favor, ¿qué soy, de piedra? - ya me estaba mofando, es que ¿quiénes se creen que son? ¿La madre Teresa de Calcuta? - Además solo traté de distender el bochorno que estabas sufriendo por la respuesta de tu novio, creo que merezco un agradecimiento de tu parte antes que ponerme en tela de juicio.
Estaba calmada por fuera y furiosa por dentro pero decidí tomar el asunto con la seriedad que debería, aunque no dejé de evidenciar lo molesta que estaba.
- Tienes razón, discúlpame, aquí la reprimida soy yo. Perdóname Sakura.
Chiharu parecía arrepentida así que decidí relajarme y sonreír un poco, aunque la tensión aún se podía percibir en el ambiente.
- Sakura tiene razón, no es nada del otro mundo, y todo caso no me parece mal que ser abierto o cerrado sexualmente sea un problema. Si la persona con quien estas no lo acepta pues problema de él, así que ninguno debería sentirse presionado a hacer cosas que no quieren solo por satisfacer a su acompañante, después de todo aún nos queda demasiado por experimentar. Dicho esto cierro el tema. ¿Por qué no seguimos con el juego?.
- ¡Que agua fiestas eres Shaoran! Se estaba poniendo interesante, ¿qué no tienes curiosidad?. - Ryu estaba tan decepcionado de que la discusión haya concluido que no pudo evitar ponerse en contra de su amigo.
- Si la tengo o no es problema mío. Nadie debería avergonzarse por lo que haga o deje de hacer el otro, así que si vamos a seguir en este juego que justamente consiste en que el otro confiese o haga cosas bochornosas no deberíamos sorprendernos. Y si Sakura u otra persona quisiera revelar sus intimidades porque se le da la gana nadie podrá objetarla ¿entendido? Porque si no pongámonos al jugar al "yo nunca" a ver quién queda libre de pecado.
- No por favor!. Estaría arruinada. - dije sin pensar.
Yo y mi bocota.
¿No te quieres poner unas piedras en los tobillos y aventarte al río querida? Sería mucho más sencillo que hundirte a paso lento.
- No me estas ayudando mucho diciendo eso Sak. Estoy tratando de defenderte. - me susurró al odio para que nadie escuchara.
- Lo siento.
Le agradeceré con creces a Shaoran el haber dicho aquello y que mis neuronas hayan hecho la sinapsis necesaria para cerrar el pico de una buena vez.
- Bueno, entonces sigo yo.
Yamasaki rodó la botella y otra vez mis plegarias al cielo fueron escuchadas, esquivandome por el momento, pero el anfitrión de la fiesta no podría llevar la misma suerte. La venganza sería dulce como caso resuelto.
- Muy bien lawyer, dispara aquí, justo en el corazón.- dijo Eriol inflando el pecho al estilo macho Alfa - Elijo consecuencia.
- Ohh sabía que ibas a decir eso. Muy bien, muy bien. - parecía pensarlo bien, su mirada iba de un lado a otro recorriendo el lugar buscando su objetivo. Cuando sus ojos rasgados se cerraron más de lo habitual entendimos que lo había encontrado.
- ¡Lo tengo! Te reto a que te acerques a la señorita que está allí parada cerca de la piscina, aquella, la de rojo, y les quites la parte superior de su bikini, luego deberás tomarla en brazos y arrojarte al agua con ella.
Auch!
- Eres un ser vil, malvado y chupa sangre ¿Lo sabias?
No es que a Eriol le molestara jugarse una de esas bromas pero su reputación frente a las damas se verá arruinada, después de todo él era un caballero y así siempre logró conquistarlas. Por si fuera poco seguro se ligaría un cachetazo de aquellos y tras cartón la mirada de desaprobación de Tomoyo.
- Lo lamento charming pero no puedes negarte, ni decirle nada de la apuesta, ya lo sabes Eriol. No seas cobarde y ve.
- Ya me las pagarás pequeño mafioso.
A duras penas Eriol se acercó a la piscina, todos estábamos expectantes, realmente lo iba a hacer. Se acercó al blanco indicado, le habló un segundo, hizo una reverencia como disculpándose de ante mano por lo que iba a hacer y acto seguido…
- Aaahhhhhhhh ! maldito atrevido. Degenerado!
Eriol había cumplido su promesa y por su puesto se ligó más de un cachetazo. Cuando regresó, Yamasaki no pudo contener más la risa. El resto tratábamos de ocultar el rostro para que no se enoje, porque eso había sido alucinante.
- No puedo creerlo!. Si hasta le hiciste una reverencia, ¿Acaso se te hirió el orgullo de caballero?, eh, Charming?.
- Deja de regodearte maldito.
El juego continuó con más risas y confesiones de por medio hasta que era el turno de Ryu y no pude tener peor suerte de que me tocara justo a mí ser su víctima.
- Muy bien pequeña Sakura, vas a elegir verdad ¿cierto? Ya que no te animarías a hacer lo que tengo pensado para retarte.
¿Huelen eso?. Sí. Era un desafío y no iba a rechazarlo por nada del mundo. Ya no soy una niñita inocente y se los iba a demostrar como que me llamo Sakura Kinomoto. Con mi mejor cara de guerra lo miré y se la declaré.
- Consecuencia. - dije sin una pizca de arrepentimiento.
- Perfecto, me alegro que estés madurando.
Ashhhhhh, porque tenía que ponerme de tan mal humor este tipo. Ya verá que lograré hacer lo que me pida.
- Dilo de una vez Ryu, no te tengo miedo.
- Ohhh tranquila corazón que lo estaba meditando pero ya tengo el reto ideal para ti. - todos estaban pendientes de lo que Ryu iba a decir y no sé si fue mi imaginación pero me pareció que Shaoran lo miraba con ganas de asesinarlo - Tendrás que ir con ese sujeto de allá, el que está sentado en la barra con remera celeste, ¿lo ves? De alguna manera tendrás que conseguir quitarle el cinturón y traerlo aquí.
¿Qué le quite el qué a quién?
Tranquila Sakura, tú puedes, solo tienes que seducirlo e ir quitándoselo de a poco.
Sí, claro, lo haces parecer tan fácil tú, pedazo de masa amorfa pensante.
- Oyeee, ¿Y qué pasa si el sujeto se da cuenta que se lo estoy quitando y malinterpreta mis intenciones? Irán ustedes a defenderme? Porque no tengo ganas de ser abusada el día de hoy, o por lo menos no por ese hombre.
- Si se propasa contigo solo haznos una señal con la mano e iremos en tu rescate princesa.
- Todo estaba dicho, Ryu no cambió su postura y yo estaba decidida a no perder. Me levanté, desaté mi pelo y lo revolví un poco para que cayera suavemente por un lado, no estaba demasiado largo, pero aun así era una buena arma de seducción si quería ligar con alguien. Me subí un poco el short del mono, descubrí un poco mi escote y listo. Manos a la obra.
Me acerqué al blanco señalado a paso lento, contoneando mis caderas al pasar mientras pensaba en la mejor estrategia para abordarlo. No podía embriagarlo porque no tenía toda la noche para hacerlo, tampoco podía hablarle y tratar de quitárselo sin distraerlo con algo y ninguna frase de coqueteo podría hacer que el sujeto no prestara suficiente atención mientras mis manos paseaban por la zona roja cerca de su entrepierna. Se me estaban acabando las opciones y lo único que me iba a llevar a la victoria era una sola opción.
- Hola lindo. ¿Solito?
Sin pedir permiso me arrimé tanto a mi víctima que su aliento casi roza con el mío cuando sin dudar contestó. Había adoptado una postura de nena atrevida, mordiendo mi labio inferior y jugando con los mechones de mi cabello mientras le hablaba muy cerca de su boca sin dejar de mirarlo a los ojos. Yo no era ingenua, sabía que no era para nada fea y que mi condición de mujer era lo único que podría atraerlo. El sujeto no estaba mal, si puedo confesar, lo que tornaba un poco más agradable mi flirteo.
Las palabras sobraron porque él adelantó la jugada capturando mis labios con los suyos. Era un hombre que iba al grano.
Traté de no profundizar demasiado el beso, pero dada la manera en que me presionaba esas no eran las intenciones del sujeto, así que tuve que dejarlo embriagarme con su lengua. No besaba mal y tras recorrer su espalda con mis manos descubrí un cuerpo bien trabajado.
Comenzaba a disfrutar cuando por fin recordé que es lo que estaba haciendo allí, así que dejé que mis manos tantearan cada parte de su torso para acostumbrarlo a mis caricias y posteriormente poder descender sin que se exalte por el hecho, metiéndome así en problemas.
Mientras intentaba despegar un poco nuestros cuerpos para poder llevar una de mis manos cerca de la hebilla, él me recorría la espalda de arriba a abajo hasta que llegar a mi trasero para sujetarlo bien fuerte. Me sorprendió un poco pero el hecho de estar en abstinencia provocó reacciones involuntarias en mí. Me estaba excitando.
Basta, concéntrate, no eres una zorra desmedida, solo lo haces por el reto. Tu orgullo está en juego pero no tu dignidad, por lo menos no delante de todos.
A veces la voz de mi conciencia era como el llamado de los ángeles incitándome a hacer cosas buenas, otras dejaba que me consumiera en las llamas pero ahora me estaba salvando de quemarme viva y tenía que actuar rápido si no quería que esto pase a mayores.
Con una habilidad dudosa ante los ojos de cualquiera, pude desabrocharle la hebilla, ahora solo tenía que deslizar el cinto con cuidado para que no se percate del roce.
Ya falta poco, casi sale, un poquito más, listo!
Ni bien logré mi cometido me separé del hombre empujándolo suavemente con una mano mientras la otra la llevaba detrás de mi espalda con el trofeo entre mi puño cerrado.
- Lo siento, la pasé muy bien pero debo irme. Mi novio me está esperando y se debe preguntar por qué tardo tanto. - el discurso del novio siempre funciona cuando quieres deshacerte de algún pesado.
- A mí no me engañas corazón, así que vayamos a una habitación, terminamos con esto y luego puedes irte con "tu novio" .
Oh oh, esto no estaba saliendo como esperaba. ¿Por qué no funcionó?. El hombre me agarró fuerte de la muñeca dejándome sin otra opción más que hacer la seña para que los chicos aparecieran a mi rescate; era obvio que me estaban mirando así que no deberían de tardar. Mientras tanto pude zafar del agarre del sujeto para recomponerme.
- Amor, te estuve buscando por todas partes, ¿Dónde te habías metido hermosa?
Shaoran se acercó a mí tan solo dos segundos después de que hiciera la seña acordada, me tomó por la cintura simulando ser mi novio o acompañante, eso no importaba, pero me había encantado sentirlo rodeándome con sus fuertes brazos.
¿Ya les dije que hacía mucho no tenía sexo?, todo este jueguito se me estaba yendo de la manos. Si tendría que elegir a alguien para que actuara como mi salvador en ese momento, definitivamente lo hubiera señalado a él.
- Perdón amor, me distraje hablando con este hombre porque no te encontraba y como no traje mi celular le pedí el suyo para llamarte, pero no fue necesario porque justo viniste a mí, mi vida- ladeé mi cabeza un poco depositando un sutil beso en la comisura de sus labios para darle mayor credibilidad a nuestro falso compromiso.
- Oh! Muchas gracias por ser tan amable con mi chica. Ahora si nos disculpa, ya nos vamos.
El tipo quedó perplejo en su sitio sin decir una sola palabra. Y sin su cinturón. Mientras nosotros nos alejábamos agarrados de la mano.
No sé porque ese contacto me había gustado tanto. No sé porque me había atraído desde un primer momento. Era tan confuso que después de ser amigos por tanto tiempo sienta esta corriente eléctrica recorrer mi cuerpo...todo provocado por su mano rodeando la mía, importunando sensaciones ambiguas.. es como una daga en mi corazón y por un lado, quería que se esfumara pronto.
.
Cuando llegamos donde los chicos deshicimos nuestro agarre pero tuve la impresión que Shaoran estaba molesto por algo, dándome vuelta la cara, dirigiendo su mirada hacia cualquier lugar lejos de mí. Me lo quedé mirando un momento hasta que Ryu acaparó mi atención cuando me llamó.
- Sakura, creo estamos muy arrepentidos de dudar de ti. Nos dejaste helados, mira que gatita traviesa resultaste ser.
No me gustaba lo que me estaba diciendo, ni cómo me lo estaba diciendo, pero por las dudas quise dejar todo bien en claro.
- Ey, que conste que quien puso el reto fuiste tú y que a mí no me quedo otra que actuar de esa manera. - crucé mis brazos en señal de reproche - Además, bien sabias lo que iba a tener que hacer para conseguirlo así que quita esa mirada lasciva de tus ojos Ryu que hace mucho que no nos veremos pero recuerdo bastante de ti, no te propases conmigo.
- No parecía que la estuvieras pasando mal Kinomoto. - era Shaoran el que hablaba ahora.
¿Kinomoto?
¿Qué demonios le pasa ahora?
Estamos todos locos o tengo que rendirle cuentas a alguien por andar besando a quien se me antoje?.
- Oh disculpe, ¿fui demasiado atrevida para el Sr. Li? Porque no recuerdo estar comprometida con usted ni con nadie como para andar dando explicaciones de a quién quiero llevarme a la cama.
- Ah! entonces lo reconoces! Ya deja esa mascarilla de niña buena porque no te queda Sakura. Ya no más.
La discusión y todo lo acontecido se me estaba yendo de las manos. Estaba furiosa y a punto de mandarlo a él, a Ryu y a todos a la mierda, pero no sin antes decirle lo que tenía en mente y sin mediar más palabras, estallé.
- Hace siete años que no nos vemos ni hablamos, ¿con qué derecho vienes tú a juzgarme ahora?. Y sí!, soy abierta sexualmente pero eso no quita que siga teniendo un poco de decencia y que sea buena persona para con el otro. ¿O acaso todos son María Santísima a la hora de buscar acostarse con alguien?. Y por otro lado, si quisiera encamarme con todos los hombres de esta fiesta lo haría pero no me sentiría una puta, simplemente estaría disfrutando de mi libertad, ¿o acaso a ustedes los basurean cuando están con más de una mina en la misma noche? Porque los hombres son así, orgullosos, engreídos, y se creen la gran cosa cuando ganan más de un polvo por noche, pero cuando nosotras queremos hacerlo se sienten con el derecho de humillarnos. ¿Saben qué? Váyanse al carajo todos, y métanse sus suposiciones donde no les da el sol. Yo me largo de aquí.
Todos se quedaron mirando como mi rostro se transformaba, pasando en la transición de colores, formas y facciones. Nunca había hablado de esa manera en toda mi vida. Tomoyo agitaba sus manos tratando de callarme porque estaba elevando mucho la voz pero a mí no me importaba, que se entere todo Japón si es necesario, ya estaba más que saturada de la situación. Me cansé de ser la comprensiva, la dulce, la tierna nenita que todos creían que seguía siendo.
Y para rematar agregué:
- Y para que sepas Li, SÍ lo disfrute! y MUCHO! - eso no era del todo verdad pero ya me encontraba al límite y me importaba un pito lo que diga. La noche había terminado para mí, di media vuelta y me dirigí a adentro para tomar mi bolso e irme.
- Sakura, esperaaaa!
.
Tomoyo me pisaba los talones gritándome que no me valla y no sé qué otras cosas más que dudo puedan convencerme de algo.
- No me voy a quedar. No se quienes se piensan que soy, pero tengo sentimientos sabes? Ya no me siento cómoda Tomoyo, después organizamos para vernos tú y yo.
- Pero es que… No quiero te vayas. ¿Por qué no nos quedamos un ratito aquí hasta que te calmes, dejamos que las aguas se apacigüen un poco y tratamos de disfrutar, ¿si? Por favor Sakurita.
Si no conocen a Tomoyo entonces no saben que cuando quiere algo puede ser la persona más molesta del planeta. Pero está llena de buenas intenciones y no quiero enojarme con ella, quizás si me distraía como ella decía lograría volver a tener el mismo ánimo de siempre. Todo caso, yo no tendría porque huir con un cartel de culpable, que se condenen ellos por no tener ni sentido del humor ni respeto.
- Está bien tú ganas, pero tú te quedarás conmigo hasta que se me pase.
- Por su puesto! Ven! Vamos a bailar un poco que esta canción me encanta.
El DJ estaba pasando "La Gozadera" de Marc Anthony ft Gente de zona. La letra no tenia sentido para mí pero la música era super alegre y caribeña.
"Y se formó la gozadera, Miami me lo confirmó.
Y el arroz con habichuelas, Puerto Rico me lo regaló
Y la tambora merenguera, Dominicana ya repicó.
con México, Colombia y Venezuela y del caribe somos tu y yo
repicando!"
No es mi música preferida para escuchar pero es imposible que no quieras mover el cuerpo con esta canción y lo más oportuno era que Tomoyo y yo teníamos una coreo propia de este tema. ¿Cómo sucedió se preguntarán? Ella estaba en París si no lo recuerdan, y para no perder la cotidianidad, hablábamos mucho por mensaje o mail, pero por lo menos una vez por semana tratábamos de coordinar y vernos por Skype para no olvidar nuestros rostros, para compartí un vaso de té a la distancia o para improvisar coreografías cuando a ambas se nos mueven las caderas involuntariamente al surgir la canción del reproductor.
No pude evitar ensanchar la sonrisa y dejarme ser arrastrada por ella mientras el ritmo que marcaba mi cuerpo se movía al compás de la música. Quizás sí lograría distenderme después de todo.
.
Shaoran´s POV
No sé qué me impulso a seguirla. Estaba cabreado por la discusión que tuvimos, pero más me molestó que haya dicho lo bien que la pasó con "su apuesta". Sé que no tengo derecho a reclamarle nada y que me sobrepasé con lo que dije, por eso después de recapacitar unos diez minutos para bajar los humos me dirigí por donde se había ido ya que no hubo indicios de verla salir. No tenía ni idea de lo que iba a decirle pero supongo que con disculparme era un comienzo.
La busqué por todas partes hasta que mis ojos dieron con su silueta. Estaba en la pista con Tomoyo bailando un tema movido que me pareció haberlo escuchado antes. Era español así que no entendía de que trataba pero la melodía era bastante pegadiza, hasta a mí me daban ganas de unirme a ellas y eso que bailar no era lo mío. Se veía tan divertida que no quería interrumpirlas, solo me quedé mirándolas un buen rato.
Sus piernas parecían remolinos, sus cabellos ahora sueltos danzaban con gracia mientras elevaba sus brazos al aire y sus caderas… Ay Dios, no me permitas seguir mirándola o cometeré homicidio en primer grado.
Cuando se cansaron de bailar Tomoyo se fue a algún lugar dejando libre a Sakura quien pasó por la barra, cruzó unas palabras con el barman y después se fue hasta la cocina. No dudé ni un segundo en seguirla, de seguro allí iba a poder hablarle mejor, lejos de la música, de todos y del quilombo en general.
Aparecí por el umbral observando como revolvía la heladera buscando algo, pero ella no se percató de mi presencia hasta que me decidí a hablarle para romper el hielo.
- ¿Hambrienta? - no quería volver a ver la cara de furia que tenía antes mientras discutíamos, y la mejor opción para ello era sonreír un poco.
Sakura dio un respingo llevándose una mano a la altura del pecho mientras me miraba con asombro.
- Aaay!. No te aparezcas tan de repente - tomó un sorbo de la botella de agua que sacó de la heladera, seguro que en la barra no tenían algo tan puro como eso - ¿Buscabas a alguien?
Habré tardado unos dos segundos en responder y por un momento pensé que me iba a devolver la sonrisa o a salir con un chiste pero aparentemente aún estaba molesta por lo sucedido. Como no obtuvo una respuesta inmediata dejó la botella de agua y se dirigió a toda prisa hacia la salida de la cocina sin voltear a verme.
Pero no se iba a escapar tan fácil.
- Ey ¿A dónde vas? A ti te estaba buscando. – a pesar de sus claras intenciones de huir la tomé por la cintura impidiéndole seguir su rumbo.
- Pues yo no tengo ganas de hablar contigo así que suéltame. – estaba enojada y no dudaba en ocultarlo. Tan transparente..
Tomé aire y suspiré.
- No vine a molestarte, vine a disculparme así que solo te soltaré si me dices que no vas a escaparte. No tienes ninguna obligación de hacerlo pero por lo menos ten la amabilidad de escucharme. – Traté de no sonar autoritario, sino más bien algo lastimero y creo que eso ayudó un poco porque sus facciones se relajaron.
A duras penas solté el agarre de su cintura cuando hizo un ademán con su cabeza dándome la pauta que iba a quedarse.
- Fui un estúpido. No sé a ciencia cierta porque me molesté tanto, ambos somos grandes y sabemos los que hacemos. Es que nunca te había visto tan segura de ti misma, tan distinta a como te conocí y el verte en brazos de otro tipo .. no sé, me molestó. No me pidas más explicaciones porque no las tengo. Quería aclararte que no pienso nada malo de ti, fue una discusión sin sentido y si podría volvería el tiempo atrás. Espero puedas disculparme.
Dije todo esto a velocidad luz y casi sin mirarla porque de verdad me estaba costando un perú doblegar mi orgullo. Cuando finalicé, Sakura se me quedó viendo casi inexpresiva, no sé si me estaba escuchando o no porque no podía decodificar lo que en el fondo me gritaban sus pupilas.
- Bueno, si no vas a decir nada, creo que mejor me voy, ya no te molestaré más.
Esas parecieron ser las palabras mágicas para despertar a Sakura de su trance, porque ni bien di la vuelta para regresar por donde vine una delicada mano me sostuvo el antebrazo y pude visualizar como una pequeña sonrisa se asomó por sus dulces labios.
- Oh Shaoran, que gusto verte de nuevo. Tantos años sin verte!. Pero mírate no más que guapo estás.
Capté al instante sus intenciones de "borrón y cuenta nueva" tratando de imitar la primera charla que tuvimos en la noche y por más de que haya dicho que estaba guapo, no lo hizo de manera sugerente, como si fuera lo más natural del mundo, como viejos amigos.
- Encantado de volver a verte Sakura. Aunque guapo no fue exactamente lo que me dijiste hace unas horas – le sonreí de lado dando mi costado más sexy. Quise acercarme pero me pareció que no podía tentar tanto a la suerte.
- No te pases Li o me arrepentiré de esto. –
Y estaba en lo cierto.
Esa no fue una amenaza, de hecho sonó muy divertida, como si le hubieran contado un buen chiste. Me sentí muy cómodo y dejé que la charla siguiera su curso regular sin intentar seducirla demasiado.
- Mala mía!, vamos de nuevo. ¿Por qué no me cuentas un poco de ti?. Hace tanto que no te veo. ¿Te sigue costando levantarte en las mañanas?
- Ja, como ni te imaginas.
Estábamos apoyados en la mesada y algún agente extraño me mantenía estático en mi lugar, no podía despegarme de su lado. Sakura sonreía en todo momento, la conversación se estaba dando de maravilla y por su puesto estaba encantado de escucharla. Me enteré que estaba estudiando diseño de imagen y sonido en la universidad de Tokio, le faltaba solo un par de finales así que pronto se recibiría, tardó un poco en decidirse a entrar en la carrera después del instituto y fue por eso que aún no la había finalizado, pero se la notaba muy entusiasmada porque tenía grandes proyectos con Tomoyo. Aún le seguía apasionado el arte, era muy buena pintora pero más como hobbie que otra cosa, en cambio su pasión por la fotografía podía ir de la mano con lo que estaba estudiando. Me contó tenía varios books de fotos de cuando se fue un mes a Europa que prometió mostrarme algún día si nos volvíamos a ver.
Por su puesto que nos volveremos a ver.
Yo no la aburrí tanto con mi vida, solo le comenté brevemente alguna que otra cosa no muy relevante, tampoco es que le daba respiro a preguntarme. No quería hablar de mí, necesitaba saber que era de ella, de su vida, de sus aspiraciones, sus romances, sus pasiones, sus debilidades, todo lo que estos años me perdí.
Conforme los minutos pasaban me di cuenta que seguía siendo la misma Sakura que conocí, tan amable y servicial, solo que mucho más hermosa, más segura de sí misma y con un gran futuro por delante. Esta mujer me tenía maravillado.
Como siempre.
.
-.-.-
La noche avanzaba a pasos agigantados y la fiesta seguía en pie mientras nosotros disfrutábamos de nuestro universo paralelo, o por lo menos eso sentía yo, tampoco es que pareciera desagradarle demasiado que le estuviera quitando su tiempo. Prefería estar con ella aún así me esté puteando a tener que fingir con los demás toda la noche.
Mi dedo indice repicaba en la mesada desde hacia un tiempo prudente evidenciando mi ansiedad, y es que había una sola cosa que me estaba carcomiendo los sesos como un gusano silencioso. No quería arruinar lo ameno del momento pero de alguna forma u otra debía hacerle la pregunta. Necesitaba saber si estaba con alguien, necesitaba escucharlo de su boca, y si bien los sucesos de la noche me habían dado pauta que no estaba en nada serio, ya que no había posibilidad de que Sakura estuviera de novia y fuera infiel solo por una estúpida apuesta, ¿no?, pero bien podría estar enamorada, o en alguna relación sin compromiso, y aprovechando que estábamos hablando de todo un poco me atreví a preguntar y que me caiga un rayo si se molestaba con ella.
Me arrimé un poco apoyando mi brazo en la mesada muy cerca de ella y sin apartar mi mirada le susurré de forma casi imperceptible entre serio y divertido, dándole a entender que la respetaría si su respuesta fuera positiva pero dejándole claro que mi cuestionario no era meramente informativo.
- Inteligente, divertida, independiente y hermosa. Dudo que te falten hombres alrededor. ¿No hay nadie que te robe el sueño Sakura?
Giró su rostro para verme directo a los ojos y se irguió un poco para quedar casi a mi altura. Nuestros alientos se rozaron evidenciando la cercanía y no pude evitar que un escalofrió me recorriera por toda la columna dorsal, pero con toda la poca fuerza de voluntad que poseía al tenerla tan cerca me quedé paciente esperando su respuesta.
- No, no estoy con nadie ni hay hombre que me impida dormir en las noches… Hasta ahora. – esta última frase la pronunció en un tono meloso que pude identificar bien y se arrimó un poquito más dejándome apreciar con mayor detenimiento los diferentes tonos de verde que me cautivaron tantos años de mi adolescencia.
Se quedó en silencio unos segundos que se me hicieron eternos, pero no quise desviar mi atención hacia su boca porque dudo que pueda resistirme en ese momento. Esbozó una leve sonrisa y se alejó unos milímetros para permitirse hablar un poco más relajada. No cabía duda que sabía cómo seducir a un hombre, porque tenía que ser muy idiota para no darme cuenta de sus jueguitos, y me encantaba que me los esté demostrando a mí.
Mi experiencia con mujeres me había enseñado a ser paciente cuando el premio era de tal calibre, y ninguno se comparaba con el placer que esta mujer en particular me hiciera sentir, guardaría la artillería pesada para otro momento y me dejaría seducir por ello.
- Estuve "enamorada", si así quieres llamarlo, de un compañero de la universidad en su momento, pero no funcionó. Estoy ... libre. ¿Y a ti? De toda la lista de mujeres que debes tener ¿no hay ninguna lo suficiente buena como para cautivar al gran Li Shaoran?.
Una risita triunfal salió de mi boca antes de permitirme acortar la distancia que ella misma había creado un minuto antes. Se me estaba dificultando resistirme a esos labios delicados que no pude evitar rendirme por un segundo. Estos acercamientos me estaba desquiciando, hubiera querido dejarle en claro mi situación sentimental de otra manera más convincente, pero con el poco atisbo de raciocinio que me quedaba regresé mis ojos hacia los suyos.
- Todavía no tuve el placer de encontrar a alguien interesante, pero me encantaría conocerla si se me diera la oportunidad.
Acomodé un mechón de cabello que se asomaba distraídamente cerca de su boca y podría jurar, que si Tomoyo no hubiera aparecido, en este momento estaría deleitándome con el sabor de su boca.
- Sakuuuu! yo ya me voy a casa, por qué no vienes conmigo que ya es tarde, y mañana temprano puedes ir a visitar a tu padre. ¿Qué te parece?
Ambos nos distanciamos al instante que la vocecita inconfundible de Tomoyo la llamara antes de presentarse frente nuestro, y aunque pensé no había llegado a ver el preámbulo que armamos nos miró con picardía dándome una respuesta tácita del asunto, Tomoyo no era nada tonta. Quería odiarla pero tenia razón, ya era tarde y aunque la fiesta no tenía ni pinta de querer terminar seguro que la intención de las chicas no era de quedarse hasta que amanezca.
- Pero… aún es temprano Tommy. ¿Quieres irte ya?.
Oh por Dios, no se quiere ir. ¿Prefiere quedarse conmigo?
Congelen el tiempo y déjenme gritárselo a los cuatro vientos.
- Es que.. estaba tan a gusto charlando con Shaoran, recordamos muchas anécdotas que ni si quiera sabía que teníamos. Sé que mañana debo levantarme temprano pero un ratito más no le hará mal a nadie.
Hizo un puchero que me pareció de lo mas infantil, pero tierno por demás. Pronto me di cuenta que nunca podría aburrirme a su lado y sus gestos me recordaron porque me había gustado tanto de niños. Y ahora.
Esta era mi oportunidad de invitarla a salir, no había chances de desaprovecharla.
- Tomoyo tiene razón, - no debía sonar tan desesperado - ya es tarde y si mañana tienes que ir de tu padre creo que será mejor que descanses, además no es como si no nos volviéramos a ver ¿cierto? Por qué no arreglamos para juntarnos los cuatro otro día? Eriol, Tomoyo, tú y yo.
- Me parece perfecto - dijo la amatista casi dando brinquitos.
- Pero es que .. Tomoyo, ¿Estás segura?
Diablos, olvidé el asunto de Eriol y Tomoyo.
- Si Saku, tú tranquila, con Eriol está todo más que bien y me encantaría rememorar nuestras andanzas.
Sus ojos soñadores no tardaron en aparecer y tuve la leve sospecha de que Tomoyo ocultaba algo. Sea lo que fuere no quería presionar las cosas así que decidí decirles de invitar a los demás a la reunión, aunque en realidad lo iba a decir solo por compromiso, no quería tantos intrusos en nuestra salida.
- Bueno, también podemos decirles a los demás para juntarnos, no se cuánto tiempo se queden, eso ya corre por decisión de ustedes a mí me da lo mismo mientras nosotros arreglemos.
- Sería grandioso pero me gusta la idea de que sea algo un poco más íntimo. Además Chiharu iba a pasar este fin de semana con la familia de Yamasaki y luego se volvía a Tokio. Rika también necesitaba volver a su trabajo y Naoko vino exclusivamente para la fiesta ya que el lunes debía tomar el vuelo de regreso para una presentación. Yo me pienso quedarme un tiempo, y como solo me quedan finales solo tengo que volver para rendir los exámenes y nada más, porque ya no curso.
Gracias Dios, por escucharme mis plegarias.
- No se hable más entonces. Vayan tranquilas que luego nos hablamos para arreglar.
Los tres asentimos y nos dirigimos al jardín para que puedan despedirse. Como esta noche me quedaría con Eriol no pude acompañarlas, además de que Sakura andaba con su Citroen DS3 turquesa, por lo que ni la excusa de llevarlas pude utilizar.
Nos estábamos despidiendo cuando de un momento a otro me di cuenta que no tenía su número de celular ni ella el mío.
- Sakura, permíteme tu teléfono así te anoto el mío.
- S-si. - no sé porque la vi sonrojarse, hace unos minutos podía ver el deseo en su mirada y ahora ¿se cohibía? Era una actitud extraña luego de todo lo sucedido pero actitud que me dejó encantado. Ser dulce y sexy a la vez era una combinación perfecta. Permanecí en calma sin observarla más o me sonrojaría yo también, necesitaba mantener la cordura.
- Tomoyo, ¿Tú sigues teniendo el mismo número?
- Si claro Shaoran, solo que se te ha olvidado escribirme por un par de años ¿no es así?
Okey, eso había sido incómodo. Aunque no lo dijera con malas intenciones fue un golpe bastante bajo. Culpen a mi muy herido amigo por aquello.
- Ohh, lo siento es que … tú sabes .. después de lo que pasó.. yo .. no tengo excusa pero todo puede solucionarse de ahora en más.
- No te preocupes Shaoran, solo estaba bromeando. - dijo con su característica risita amistosa - Nos vemos pronto. Bye!
Ambas se despidieron con la mano y cuando las vi partir, por fin, suspiré.
Sakura. Sakura. ¿Qué diablos me has hecho?
.
- Hasta la coronilla eh? wolfie?
- Erioool, n-no te me aparezcas así.
¿Tenía que ser tan oportuno? Debía de tener la cara del estúpido del mes.
- No te sientas mal my friend, porque somos dos idiotas incomprendidos.
No hacían falta más palabras para entender a lo que Eriol se refería, por lo que tomé valor y proseguí a contarle todo lo sucedido cuando estuve hablando con Sakura, sobre la invitación y que a Tomoyo le pareció una muy buena idea el juntarnos los cuatro.
Ambos nos miramos como queriendo decirnos tantas cosas, pero las palabras sobraban. Él estaba dispuesto a recuperar a quien robó su corazón desde que tenía 16 años y yo iba a conquistar a Sakura de una vez por todas así sea lo último que haga.
