Disclamer: Los personajes no me pertenecen si no que son de J.K Rowling, yo únicamente los uso sin ánimos de lucro y por el más puro entretenimiento
N/A: Aquí volvemos nuevamente, muchas gracias a las que habéis dejado review que realmente anima a seguir escribiendo, muchas gracias!. Aquí os dejo otro capítulo, si en algún momento veis que me estoy yendo del personaje me encantaría que me lo dijeseis no hay nada peor que un fic con personajes que no son realistas… =) sin más os dejo con la lectura, espero vuestros coments!
Volví a subir el capítulo porque la verdad había varias cosas que no me gustaban, agregado cosillas a la nota de autora y he cambiado un poco el formato.
Capítulo 1: Ningún descanso es eterno
Poppy se arregló su bata en un movimiento casi mecánico mientras miraba a Harry hablar con Hermione, era realmente triste lo que le había pasado a aquella joven, realmente una pena. Decidió a apartar esos pensamientos de su cabeza y pensó en la forma de poder ayudarles, además del obvio cariño que sentía por ese par de jóvenes en su enfermería en todo el tiempo ejerciendo Hogwarts nunca había salido un paciente de ahí sin haber mejorado o sido sanado y Poppy no es de las que se dan por vencida, rodeada de niños año tras año había aprendido que las cosas no siempre son como lo parecen y sobre todo, que no hay una respuesta absoluta.
- Poppy está todo bien con el traslado? ¿Quieres que te mande a alguien para ayudar a Hermione?- La voy de Harry sonaba sincera en ayudar a la ya mayor enfermera de Hogwarts con todo lo que pudiese aportar ya que él bien sabía que podía ser muy agotador. Poppy abandonó sus pensamientos y resoluciones para responderle
- No te preocupes Harry, lo tengo todo controlado, leeré su historial para estar preparada frente a cualquier situación y si encuentro algo de ayuda te lo comentaré- No pensó en comentarle su resolución de ayudar a Hermione pues bien sabía que a veces la falsa esperanza podía ser demoledora.
- No es necesario, si quieres te puedo traer la investigación que yo hice a partir de los nulos resultados en San Mungo aunque tengo que avisarte que es bastante caótica y no llega a ningún sitio…- Harry se sentó en una de las sillas al lado de la castaña y suspiró cansadamente, - Seguro que Hermione ya lo hubiese encontrado si fuese yo el que estuviese en coma… ella era realmente brillante
- Nunca hay que perder la esperanza señor Potter, muchas veces la respuesta se encuentra en frente nuestro y solo hace falta abrir los ojos para verla- Harry asintió quedamente aunque sin muchas esperanzas, le parecía bastante curioso como el personal de Hogwarts siempre se debatía entre su nombre de pila o Señor Potter" para no perder la costumbre, como él decía.
- Bien, me tengo que ir a por sus cosas y a cerrar trámites pero mañana por la tarde volveré después del entrenamiento y le traeré todo, quería agradecerte nuevamente por acoger a Hermione aquí, sabemos que ya tienes suficiente con los de primero como para además añadirte una carga así que si quieres piénsate lo de la enfermera que de verdad, para mi no sería un problema y aliviaría mi mente.
Poppy pensó en volver a denegar pero de pronto tuvo una idea - Señor Potter, puede que haya algo que sí que me ayude, ¿podría usted adquirir una esfera de vigilancia?
- ¿Una esfera de vigilancia? ¿Hay algo que vaya mal?- Preguntó Harry preocupado
- Oh, no no- se apresuró en responder Poppy - únicamente es para poder tener controlada a Hermione a todas horas para poder ver si existe algún estimulo que genere alguna reacción o algún cambio que a mi se me pase-
Harry asintió y se despidió de la estricta pero bondadosa enfermera.
Poppy se dirigió a la cama de Hermione y puso un encantamiento de vigilancia y otro de alerta por si despertaba, se fue hacia su despacho y se comunicó con el despacho de la Directora para informarla.
Las llamas verdes anunciaron a la cabeza de Poppy que brevemente le informó que Hermione ya se encontraba en la enfermería instalada.
- Muchas gracias Poppy, ¿qué tal la has visto?- Preguntó Minerva.
- Qué quieres que te diga Minnie… no he visto nada igual en todos mis años de ejercicio, es como si estuviese durmiendo, perpetuamente durmiente… tendremos que indagar más, ahora si me disculpas tengo algunos informes que completar-
- Bien… espero que se encuentre algo, y Poppy, muchas gracias- La conexión se cerró y Minerva suspiro con cansancio
- Siempre me gustó Poppy, es una mujer realmente fuerte- Dijo Albus desde su cuadro en el espacio honorifico de los directores.
- Así es Albus pero me temo que necesitaremos algo más que solo su fuerza para ayudar a la señorita Hermione, probablemente, un milagro…-
- Oh mi estimada Minerva, ¿Aún no lo has notado? Si se siente en el ambiente, espero que por el bien de ambos no tardes mucho en verlo - Dijo Dumbledore mirándola por encima de sus gafas mientras abría uno de sus caramelos de limón
- A qué te refieres?- Preguntó intrigada aunque para cuando quiso terminar la pregunta Dumbledore ya estaba en el cuadro de la mesa de poker jugando una baraja y apostando sus caramelos mientras se ponía la barba sobre su propio hombro para mostrar que no tenía cartas ocultas a los perros que jugaban recelosos- Realmente… hasta cuando está en los cuadros se le va la cabeza- dijo mientras volvía a su escritorio apartando las palabras de su mente.
*.*
En las mazmorras Severus sintió un fuerte temblor en toda la habitación como si un gigante hubiese dado una patada. Se sintió levemente mareado y afortunado por estar sentado en su escritorio.
- Estupendo, parece que esta nueva generación de trogloditas son aún más descerebrados que la anterior, espero que para mañana todos estén en la enfermería por idiotas, Dios menos mal que no ha sido en mi clase- "¿Has pensado que tal vez es que te estás haciendo demasiado mayor?" Susurró una voz en su conciencia aunque la acalló soltando un improperio por lo bajo "insulta lo que quieras pero el que está hablando solo no soy yo". Que Severus Snape era increíblemente desagradable con los incompetentes y muy estricto en clase era sabido en todo el Castillo aunque lo que realmente se ignoraba era que aunque no lo pareciese él realmente disfrutaba dando clase algunas veces aunque hacía ya de eso bastantes meses…
Sinceramente, aunque hubiese algún alumno este año que mereciese la pena tampoco estaba como para notarlo desde hacía una temporada se sentía más débil, los mareos y vómitos eran frecuentes, Severus los achacaba a que después de una vida intensa sirviendo a dos amos una vez que fue libre su cuerpo se relajó y le estaba haciendo pagar todo lo sufrido durante su vida pero lo cierto era que no estaba en su mejor momento y quien mejor que desquitarse que los mocosos de primer año... Era una suerte que fuese un excelente maestro de pociones, de esa forma no tenía que ir a la enfermería y que todo el mundo conociese su debilidad. Porque algo que Severus no soportaba es que se viese su humanidad.
*.*
Hermione Granger se consideraba una persona muy racional con la que se podía dialogar y encauzar las situaciones a través de la razón, la preparación para la guerra había sido cruenta y hubo momentos en los que se sintió desfallecer, nunca estarían lo suficientemente preparados, Harry necesitaba más tiempo. Pero de un día a otro la Gran Batalla Final llegó y se encontraron rodeados de la peor calaña del mundo mágico, cuando la desesperación se podía oler en el ambiente y las bajas parecían interminables de su lado a lo lejos un gran fogonazo de luz y los gritos de carne quemada advirtieron que uno de los dos había muerto, la consecuente huida del bando enemigo esclareció cuál de los dos y de pronto en un momento de respiro, en un momento de guardia baja Hermione sintió como le golpeaba un hechizo de curación, se giró para agradecerle a quién fuese y se encontró con un encapuchado recitando palabras en latín bajas e inteligibles para posteriormente encontrarse en medio de la oscuridad y completamente aislada.
Al ser hija única sabía que a veces la soledad puede ser demoledora y aunque durante el tiempo que estaba en Hogwarts con Ron y Harry no lo sintió en los veranos la atacaba y cuando más cruda se volvía la guerra más se acentuaban sus miedos, aunque por supuesto de ello nadie supo.
Al principio a Hermione le pareció casi cómico que después de ganar alguien la maldijese y en ese estado interior de reclusión esperó pacientemente a que la encontrasen y la llevaran nuevamente a la superficie para poder festejar la victoria.
Supo que la habían encontrado cuando percibió al cabo de varias horas la presencia de distintas personas, la Profesora McGonagall, Hagrid, Harry, Draco, Neville, Luna, Ginny, Fireze y la señora Pomfrey, cuando se dio cuenta que era movida se alegró puesto que había comenzado a notar que en aquella oscuridad algo sigilosamente se escurría, no estaba sola y peor aún, que su compañía no la deseaba ningún bien.
Al pasar un día empezó a sentir nerviosismo y angustia. Y no despertó.
Al cabo de una semana descubrió que aquellos ojos rojos que la acechaban en la oscuridad era su demonio que comenzó a soltar a los pequeños egos que en las sombras la torturaban y la hacían perder el norte respecto a lo que sucedía a su alrededor. Ayudaba que constantemente estaba rodeada de gente conocida que aunque ni sabía lo que decía ni podía moverse al menos su presencia hacía retroceder a las sombras momentáneamente.
Cuando pasó el primer mes se dio cuenta de que no iba a despertar, que no habían logrado el contra hechizo y en su mente las palabras oídas del encapuchado se desvanecían sigilosamente sin querer ser retenidas. La tortura se iba haciendo más latente, ni sus gritos, sus lágrimas, sus suplicas o su sufrimiento lo frenaban y la única luz que tenía además de la de las alucinaciones con las que la martirizaban era la presencia de Harry y Ron que estaban con ella unas horas al día y ocasionalmente de algún otro visitante.
Sabía que se encontraba con una presencia que iba y venía pero su esencia mágica no le era familiar así que supuso que estaría en algún establecimiento, seguro que San Mungo. Pasados unos meses sólo se pudo aferrar con seguridad a Harry que siempre estaba con ella por la tarde y algunos días pasaba el día con ella sentía levemente su desesperación y su tristeza, pero aun cuando contase con él casi ya no se podía mover, poco a poco todos los egos se le habían ido adhiriendo a la piel en una masa viscosa y la ataban amordazándola, cada vez subían más y ella sabía que al terminar la devorarían y todo se habría acabado, se ensañaban con ella, con el progresivo abandono que había sufrido, eran suyos y la conocían perfectamente por lo que sabían que tocar para que no fuese una simple tortura si no la peor nunca concebida. Ella gritaba, y su cuerpo ni se movía, nadie la escuchaba, no se cansaba de gritar pero sin embargo el dolor y el comienzo de la locura se asomaban en su interior.
Un día como cualquier otro, la verdad ya ni la cuenta llevaba pudo notar levemente la ira y frustración de Harry, quería decirle que estaba bien que todo pasaría, que no se preocupase más pero Harry se fue y con su ida volvieron sus torturadores sedientos de sangre, hubiese corrido, aunque de nada servía pero se encontraba inmovilizada hasta el pecho y no sentía nada de lo que estaba debajo de sus captores, Hermione sabía que no era solo un juego, el demonio que la acechaba iba a acabar con su esencia mágica y ella nunca podría retornar a su cuerpo, moriría y su cuerpo dejaría de responder.
No supo cuántas horas habían pasado pero supo que Harry la estaba trasladando y sabía a donde, conocía esa esencia mágica Hogwarts y pensó que todo había terminado, la llevaba allí para morir, para que conociera el descanso tan deseado y se lo agradeció porque ese era su segundo hogar.
Al llegar no se lo podía creer, sentía la presencia de la Señora Pomfrey y aunque Harry se fue por la tarde ella se quedó para acompañarla, pasadas unas horas parecía que flotaba en ese agujero un aroma limpio y sano a hierbabuena, canela y romero, y se preguntó si se estaba muriendo y por eso se le permitía un último deseo pero contrario a todo lo que pensaba los demonios se enloquecieron y aumentaron el nivel de tortura a niveles que la hubiesen hecho perder la conciencia para siempre de no ser que esa presencia aromática no estuviese allí. Su cuerpo se convulsionaba del dolor y su mente se retorcía frente al sufrimiento, frente a la oscuridad.
*.*
Poppy despertó abruptamente cuando la esfera activó el hechizo y corrió todo lo que su regordete cuerpo le permitió hasta la cama de Hermione, cuando la miró nada la pareció distinto aunque le parecía que su ceño estaba levemente fruncido.
- Revelare- susurró a la esfera y como si fuese un holograma le mostró como sin previo aviso Hermione había hecho una mueca, un grito mudo mientras su cabeza y sólo se cabeza se convulsionaban hacia atrás. Poppy estaba atónita en todos los informes que había leído e incluso en la bitácora de Harry nunca se anotó ningún cambio facial, nada en general. El estado de Hermione era vegetativo sin ningún tipo de respuesta muscular. Lanzó una serie de hechizos y horrorizada se llevó la mano a la boca, el estado de Hermione comenzaba a empeorar, de hecho si seguía así en dos semanas como máximo fallecería. Anotó en el informe todos los datos recogidos y decidió que le daría la noticia mañana a Harry, que tuviese una última noche "tranquila" desde luego ella no la iba a tener. Sin poder conciliar el sueño se dispuso a volver a revisar todas las investigaciones, anotaciones y averiguaciones que ella había hecho una y otra vez, una y otra vez.
A la mañana siguiente estaba adolorida, cansada y además frustrada. No había notado nada interesante y salvo que el episodio de Hermione se repitió, dos veces más. Cuando llegó Harry y le comentó al situación tuvo que consolar al joven y prometerle que seguiría haciendo lo que pudiese.
Harry decidió tomarse el día libre para quedarse con Hermione, se pasó todo el día leyéndola la Historia de Hogwarts con voz cadenciosa pero llena de matices. – En ese año, 1924 el Director era Phineas Nigellus Black…
- Sra Pomfrey- Dijo apenas entró Severus a la enfermería,- ¿Se encuentra aquí la Direc..- Un terrible mareo le atacó y se encontró de rodillas en el suelo sujetándose con las manos para no caer e intentando recobrar el aliento al mismo tiempo que Harry saltaba de su silla y se caía al suelo tras tropezarse con la misma por el desgarrador grito que Hermione profirió al mismo tiempo que todo su cuerpo se arqueaba convulsivamente.
- Severus!- Gritó Pomfrey al mismo tiempo que Harry gritaba
– Hermione!
…
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N/A: Bueno, lo dejamos aquí, lo sé, soy mala! xD ya sabéis si queréis continuación pronto vuestros comentarios son la mejor forma! =) Esto ya va teniendo forma, acepto teorías del carácter de la maldición... muajajjajaj xD
