Quería dejarme vencer, arrojarme a la niebla para sobrevivir, rogaba para que mi dolor por lo menos aliviara el que Edward sentía, ¿Cómo fui capaz de dejarlo ir? Siendo yo el monstruo que él nunca quiso mostrarme, me odie a mi misma, me reconfortaba pensando que por un amor, una mujer es capaz de todo; hasta de hacer traición a su amor, si la traición es por salvarle.

Charlie me dio un ultimátum sobre Jacob, logrando que mi vida se volviera tediosa a un nivel que ya sobre pasaba mis capacidades, sentía que en cualquier momento caería agotada sin ganas de levantarme, mi padre me obligo a ir a La push para pedirle una disculpa por mi actitud.

Fue un alivio ver su rostro tras el manto de cabello que cubría sus ojos, entre la lluvia y los rugidos de mi monovolumen, él me sonrió, sorprendido, una mezcla de emociones se asomaba en su cara- miro mi mano y negó risueño- las cuales yo intente ignorar, sólo quería estar con él para que fuera menos angustiante cada segundo de mi existencia.

- ¿Te ha dado permiso tu sanguijuela para venir?- pregunto cuando me acerque un poco más.

- ¡Jake…!

- Oh, ¡ya! tu vampiro te dejo venir- se auto corrigió- ¿Te sucede algo?

No fui capaz de contestar, en lugar de eso, me puse a llorar y Jacob, torpemente, intento consolarme con palmaditas en la cima de mi cabeza, disfrutando y sufriendo a la par conmigo.

- ¿Te ha hecho daño?- pregunto comenzando a temblar por la ira advirtiendo su próxima conversión.

- No, es sólo que…-solloce, no quería que se convirtiera ahora que lo necesitaba tanto- Ya no estamos juntos, lo deje ir-Jake calló unos minutos.

- Espero que él haga lo mismo contigo- murmuro, fue inevitable que yo lo mirara furiosa entre las lágrimas rebeldes que osaban recorrer mi mejilla.

- Jake, no…

- Lo siento pero no puedo mentirte acerca de eso, y tú lo sabes- exclamó- aún así, si te duele tanto como puedo percibir, ¿Por qué no vuelves con él?- me sorprendió la sinceridad en su comentario ya que había pensado [erróneamente] que Jacob se alegraría de mi rompimiento con Edward.

Edward

Debía dejar ese nombre atrás…olvidarlo, pero me dolía tan sólo considerarlo, pensar en ello, era literalmente la muerte, me regañe a mi misma por pensar en semejante estupidez, aunque siendo objetiva, parecía que ese era mi comportamiento actual para todo.

Jacob intento consolarme con cuanto estuvo en sus manos, me propuso ir por las motos y dar un paseo hasta Port Ángeles con ellas pero yo no tenía animo para soportar a Charlie y su sermoneo por el medio de transporte más odiado por él.

Así que nos conformamos con pasear en First Beach hasta llegar a los acantilados, sin embargo, Jake cambio el rumbo abruptamente al ver mi anhelo por las profundidades del océano, recordando como me había salvado un par de semanas atrás de morir en ese lugar.

Reconocer el 'hubiera' de la situación, acentúo mi deseo por darme la vuelta y correr directo a la orilla, arrojarme y gritar con todas mis fuerzas lo que me frustraba.

- No lo intentes- me atajo Jake en mis pensamientos- De nada serviría que te mojaras.

- ¿Cómo puedes saberlo?- inquirí mirando las olas, ondearse una y otra vez, llevándose cosas y lanzando otras a la orilla.

- Porque volvería a salvarte- expresó él un poco preocupado.

- Y que pasaría si yo no quiero ser salvada- musite anonadada por el ritmo del mar.

- No te pediría permiso- insto.

- Es obvio, nunca lo haces- reclame esbozando una sonrisa.

Caminamos otro tramo en un silencio incomodo, Jacob me miraba con ansiedad, temiendo por mi estado mental, de seguro pensaba que yo tenía un daño permanente y ¿cuál sería la mejor forma de hacérmelo saber? decírmelo o peor, ayudarme.

Esto era algo de lo que yo tenía que salir sola, algo que simplemente debía superar y si tenía suerte, olvidar cuando muriera.

- ¿Sabes? Sam piensa que la chupasangres esa…

- ¿Victoria?- aventure.

- Si, ésa, está cerca, Embry captó su esencia hace unas horas- informo orgulloso de su manada- La ocasión es perfecta.

- ¿Realmente crees que anda por aquí?

- Estamos casi seguros, aunque con la velocidad con la que se mueve es difícil calcular sus movimientos, confío en que podremos atraparla al fin- enmudeció un instante al procesar el deseo curioso en mi voz- Espera, ¿No serás capaz de…?

Sabía a lo que se refería y decidí no responder, por lo que intente caminar más rápido provocando una estrepitosa caída entre los árboles que me causo algunos rasguños en la mano que no estaba cubierta de vendas, la otra que corrió con menor suerte al estrellarse contra el lodo, sentí una punzada cuando las use como amortiguador.

Esto era el colmo, no bastaba con la pésima vida que afrontaba, sino que tenía que agregarle mi torpeza inquebrantable para que fuera aún más patético.

- ¡Bella! ¿Estás bien?- corrió a auxiliarme pero yo me resistí a sus brazos, ¿acaso nadie entendía que yo podía valerme por mi sola?

- Déjame- Exigí y Jacob obedeció dándome mi espacio.

Me dejo tanto tiempo como fue necesario, sin quitarme la vista de encima para verificar que no me hiciera daño yo sola, cuando lo creyó prudente se acerco y me abrazo, como todo chico sin experiencia hizo su mejor intento para animarme y se lo agradecí, aunque sus palmaditas me generaran jaqueca.

No deje que la situación se alargara, me deshice de sus brazos en cuanto el calor se hizo demasiado sofocante para mi, lo mire con los ojos rebosantes en lágrimas secas y él me sonrió.

- Te ves horrible- bromeó.

- ¿Qué querías? ¿Una miss universo?- conteste limpiándome la mejilla.

- Nop, sólo te quería a ti, mi chica lobo.

- Eh…Jake- tuve que carraspear dos veces para poder hablar con claridad- Esto no es fácil para mi…

- Lo sé y seré tan paciente como sea necesario- interrumpió.

- No creo que crearte falsas expectativas de nuestra amistad ayude-insistí preocupada por sus ilusiones- sólo conseguirás agravar la culpa que ya siento.

- Correré el riesgo- dijo emocionado.

- Tú, pero no yo.

- No seas masoquista- me pidió- tampoco puedes privarme de la lucha y lograr que yo caiga en el pesimismo que te caracteriza, no Bella Swan, de algo debes estar segura y eso es que yo no te dejare nunca, mucho menos te lastimaré.

- Por favor- rogué- no es el momento.

- No, no, ¡No! ¿Acaso es la única palabra que conoces, Charlie no te ha enseñado más?

Eso me dio la pauta para dejarlo hablando solo, no necesitaba discursos de mi bajo perfil y menos de que mi léxico ahora estuviera reducido a la palabra "no", era algo inconsciente, yo no deseaba que mi mejor amigo se hiciera ilusiones conmigo, era sencillamente imposible, yo nací para amar a una persona y por azares del destino, una ciega obstinación, ese amor no debía seguir.

Debía quedarse varado en la nada de un todo, ese lazo que unía al planeta con la luna se había roto, arrojando al pequeño satélite a vagar en completa soledad por el oscuro espacio, sin la ilusión de encontrar otro astro de semejante magnitud que pudiera cargar con una pequeña y desvalida luna. Esa metáfora no era la mejor para describir la situación pero se acercaba bastante.

Me despedí de los Black desde el Chevy, tenía que huir antes de que Jacob se acercara lo suficiente para seguir con su propuesta de guerra pacifica por un fin vació, el amor.

Creo que esa palabra se volvería mi tabú personal, un "te amo" sería una blasfemia, no había nadie en mi vida-salvo Charlie y Renée- que merecieran esas palabras en el sentido más amplio, el amor, era obsoleto para mi.

Salí a la carretera en pocos minutos, fue cuando lo vi…El flamante volvo estaba a las afueras de La push, justo en el borde de los limites establecidos por Carlisle y Ephraim Black, examine el auto de arriba a abajo, no cabía duda, era él.

Trate hasta donde me fue posible de ignorar su presencia, con total indiferencia seguí mi camino, pero el inútil de mi corazón palpito emocionado por su ajena presencia, él estaba ahí, cuidándome, no sabía si me había perdonado del todo o cual era su intención al venir tras de mi, sin embargo, todo mi cuerpo lo llamaba, fisiológicamente lo necesitaba, mi piel quería su frío, mis labios estaban obsesionados con el gélido toque que sólo él podía otorgarles, mis pulmones rogaban por una única inhalación de su aroma.

Me siguió hasta que estuve en el respaldo de mi casa, pasó por lentamente por el camino, observando con sus ojos cautivadoramente dorados, entre a mi casa confundida, al punto de cerrar con más fuerza de la necesaria la puerta.

- ¿Bella?- pregunto Charlie desde el sofá- ¿Regresaste?

Su pregunta era un tanto estúpida, quien mas podría abrir la puerta de nuestra casa que no fuera él, yo o un ser con poderes sobrenaturales.

- Si papá- conteste con voz seca- ¿quieres que haga la cena?

- No, ya ordene una pizza porque creí que no regresarías pronto de La Push, ¿Te la haz pasado bien?

- Dentro de lo que cabe- murmure después de hacer una larga pausa.

- ¿Jacob se a puesto rudo contigo?- me cuestiono intrigado por mi bajo perfil después de tantas horas con mi amigo.

- No todo bien, sólo soy yo.

- ¿Segura?

- Si, estoy un poco susceptible y me puse cursi con Jake- insté.

- Si tú lo dices- finalizo, volteando su atención al partido lo que evidentemente, daba por terminada nuestra "larga y profunda" conversación.

Viendo su claro rechazo a seguir platicando conmigo, opte por irme directo a mi alcoba. Habían pasado varios días desde que le mande el último mail a Renée, probablemente mi bandeja ya oscilaba entre los treinta o cuarenta mails, todos con suplicas de mi madre por una respuesta, así que encendí el ordenador y le di su tiempo para cargarse, aprovechando el tiempo para pensar en el misterio que representaba la presencia del volvo, por ende de Edward.

Él seguía ahí, cuidándome, aunque…

…Eso ofendía, no me creía capaz de cuidarme por mi misma, bueno, eso era magnifico, podría estar cerca de él sin que ninguno sufriera un daño aparente.

- No- me recrimine- Bella Swan, eres un ser egoísta. ¡Déjalo libre!

Me arroje en la cama, ahogada por el sufrimiento atroz que nuevamente me atacaba, mi amor por Edward sería mi delirio y mi destrucción. Maldita la hora en la que me mude a Forks, maldita la hora en que lo mire…Maldito el minuto que me hizo enamorarme de él.

Mis ojos parecían grifos abiertos, dure más de media hora en controlar mi llanto ya que necesitaba salir de mi recamara para asearme y me negaba a que Charlie me viera así, ¿Cómo le explicaría?

Tome el neceser y entre al baño, estuve a punto de quedarme dormida en la ducha y eso me hizo darme cuenta de que era hora de salir, quite el plástico que usualmente usaba sobre mis vendajes, tendría que cambiar la venda para quitar la suciedad que había adquirido en mi caída.

Pobre Jake, él siempre tenía que ver mis peores facetas y para colmo, él tenía que ser el que me consolara y no quien me hiciera sufrir, Jacob deseaba cambiar por lo menos una vez con Edward, ser él quien fuera dueño de mi corazón, porque eso era lo único que podría ofrecerle, un pequeño pedazo de mi.

Mi vida, mi alma, mi cuerpo…Mi sangre, todo eso era para Edward.

Pero era estúpido de mi parte ofrecerle lo más muerto que tenía, mi corazón no funcionaba para Jacob, no de la manera que mi mejor amigo deseaba.

Sacudí bruscamente la cabeza para despejarme, evidentemente, yo era masoquista, me encantaba buscar excusas para pensar en Edward y causarme dolor, punzadas vacías en el pecho, aunque quizás también era sádica, disfrutaba de la manera mas oscura del lastimar a los que amaba.

Me puse el pijama- mi conjunto roto- y me arriesgue con mi bandeja de entrada la cual estaba llena de mails de mi madre, todos con recados pequeños que imploraban por una respuesta, así que se la di:

Estoy bien mamá, no he tenido tiempo para responder por el regreso de Edward.

No tengo mucho que contarte, así que por favor… ¡Trata de enviar un mail por día!

Te quiero.

PD: Te escribiré en cuanto haya algo que contar.

Apague el ordenador, me vi un poco cortante en ese mail y Renée lo notaría, sin duda recibiría una llamada suya al día siguiente cuando abriera su correo y viera mi nada explicito mail, hasta para eso me estaba volviendo egoísta.

Cuando mire la cama sentí desasosiego, llevaba días sin dormir bien, creía que era una huelga de mi inconsciente por apartarlo de su contraparte pero no estaba ya en mis manos solucionarlo, y si era el precio a pagar, lo haría gustosa.

Resople antes de acostarme, era innecesario, sabía que sería otra noche sin dormir o que soñaría con algo que me aterraba, una pesadilla constante de abandono que no me dejaba en paz desde hacía mucho tiempo.

Palmee la almohada para hacerla un poco más cómoda, me deje caer sobre ella decidida a por lo menos no pasar la noche desagradable, ¿Cómo diablos los Cullen soportaban esto? El no dormir era horrible, bueno, ellos no lo necesitaban, en realidad, el sueño era un simple escape temporal de la realidad y ellos, no clasificaban dentro de algo muy realista.

Seguramente Emmett y Jasper estarían buscando la manera de jugar apostando a quien era mejor en tal cosa, Alice los observaría junto con Rosalie, Carlisle estaría leyendo en su enorme biblioteca en compañía de Esme, y Edward…no pude imaginarlo, la imagen que venía a mi mente era la mía, tendida en una cama, pensando en cosas absurdas.

Pase la última hora rasgando mis entrañas con visiones suyas, buscando la más acertada a nuestro dolor, fue imposible llegar a la que encajara perfectamente, me quede dormida justo cuando imaginaba a Edward fuera de mi ventana.

Estaba en mi alcoba, la luna iluminaba un poco el ambiente y me dejaba ver el hermoso rostro que me acompañaba, Edward estaba ahí, sonriéndome de la manera que yo adoraba, su sonrisa torcida, el gesto que me hacía derretirme y perder mis estribos en cuestión de segundos.

Él me decía te amo sinceramente, lo repetía una y otra vez,

- Te amo, no sabes cuánto.

Yo también te amo, pensé en el intento de decirlo, por alguna razón las palabras se quedaban atoradas en mi garganta.

- ¿Acaso tú no me quieres?

¡Dios! Me estaba preguntando semejante tontería, algo tan evidente.

Claro que te amo, trate de decir, su rostro se derrumbo ante mí, Edward estaba triste y lloraba por mi indiferencia…Espera, ¿Lloraba?

- Esta bien, no es necesario que lo digas…Ya no me amas.

¿Qué sucedía? ¿Por qué no se lo podía decir?

No, no te vayas, implore mentalmente pero era tarde Edward se había marchado.

- Te amo- susurre.

- Jamás debes decírselo- ordeno Jacob- No si deseas que él deje de sufrir.

Me desperté jadeando y con lágrimas en los ojos, yo quería gritarle que lo amaba con toda mi alma y eso sería insuficiente, sin embargo no podía, ¿Qué pasaba? ¿Porque Jacob me decía aquello?

Tuve que sentarme en la cama para controlar mi respiración, recargue la cabeza sobre mi mano, confundida, no quería pensar en la pesadilla en ese momento, mucho menos quería divagar en el mensaje implícito por el cual mi boca se negaba a decir la única verdad de mi.

Fue por un instante en el que algo llamo mi atención desde la ventana, estaba oscuro pero logre verlos, unos ojos alterados por el dolor, observándome pasmados desde ese punto.

- No espera no te vayas- rogué nuevamente saltando de la cama por lo que me enrede entre las sabanas y caí- Espera Edward- Tal como en el sueño él huyó.

- ¿Bella?- me llamo Charlie desde la puerta y fue en mi auxilio- ¿Estas bien?

- Si- gimotee- sólo fue una pesadilla.

- Eso espero, no quisiera saber que Cullen…Bueno, ya duerme otra vez porque mañana tienes escuela- me ordeno y se retiro a su cuarto.

Fue imposible recobrar el sueño, la imagen de sus eternos ojos topacio se mezclaba a cada momento con mis pensamientos, sin darme la oportunidad de olvidarlo por un solo segundo.

Sentía una enorme frustración en el pecho, y ¿Sí no había sido un sueño? Que tal que Edward en realidad había entrado y me había susurrado mil veces "Te quiero" torpemente me había quedado callada ante sus palabras con ruegos de amor implícitos, pero, entonces ¿Qué diablos hacía Jacob ahí? ¿Por qué me advertía del dolor que sentiría Edward? Esto era demasiado confuso, como saber que había dicho y escuchado él.

Me senté en el marco de la ventana, retando al destino, la fina brisa que caía mojaba mi rostro en lo que yo intentaba enfoscarlo entre las cortinas de agua, deseaba verlo para preguntarle y tratar de explicarle, pero ni la lluvia cooperaba ausentándose un poco ni mis ojos pausaban sus propios ríos.

- Edward- susurre, llamándolo, lo necesitaba, quería que volviera.

Me establecí ahí toda la noche, tiritando de frío, todo por ver aunque fuera su sombra entre los árboles pero siendo racionales, él no regresaría, no tenía porque hacerlo.

El despertador sonó varias veces, ni siquiera me di cuenta cuando dejo de hacerlo, Charlie, hartó por la característica música que tocan esos aparatos fue a mi habitación y lo silencio.

- Bella hazme el favor de apagar eso cuando te hayas levantado- me ordeno hubo algo que lo hizo notar mi ausencia- ¿Hija?

- Si, claro- respondí.

- ¿Estas bien?- pregunto preocupado, acercándose para mirarme mejor.

- Si papá, estoy perfectamente- dije con voz congestionada.

- En realidad no te oyes muy bien.

- ¡Estoy bien!- grite entre sollozos- no necesito que te preocupes por mi ahora.

Corrí al baño, cerré con fuerza la puerta, el sonido fue seco pero bastaría para que Charlie se diera por vencido y dejara de preguntarme si estaba bien, no quería que notara el vació, sabía que eso lo molestaría, para mi padre saber que aún sufría por Edward sería como dar la pauta a un repudio de mi progenitor al hombre que amaría por siempre.

Tuve que permanecer en el baño hasta que Charlie se cansó de golpear la puerta, aunque debió ser porque ya era tarde y necesitaba llegar a la comisaría, si fue por eso que se apartó.

- Gracias por venir Srita Swan- me reclamo el entrenador Clapp cuando llegue al gimnasio- es un placer contar con su presencia.

- Yo…Lo siento- Intente decir pero mis palabras eran sofocadas.

- Bien, como ha llegado tarde se ha perdido de la repartición en los equipos- me informo de mala manera, aunque era evidente que eso le alegraba, siempre que podía evitaba colocarme en un equipo, prefería que yo fuera…er…la aguadora, por decirle de alguna manera, así se evitaba la pena de que yo dañara a alguien o de mandarme a la enfermería cada dos por tres.

- Excelente- gruñí y me senté en las gradas del gimnasio.

- Bien chicos, el deporte de hoy será el Baseball- grito el entrenador- Newton coge un Bate y muéstrales como se hace.

¿Baseball? Necesitaba algo más para sentirme miserable, de seguro mi karma apestaba tanto que hasta mis materias me lo recordaban, fue una clase horrible, en definitivo el baseball no significaba nada sin los truenos de fondo, Mike era tan lento comparado con Emmett y el lanzador tan antiestético poniéndolo al lado del saque espectacular de Alice.

Era demasiado para mi, estaba dentro de mis limites emocionales, llevaba una hora sin llorar casi imponía una marca personal en ese mes y lo logre gracias a que alguien desvío la pelota, la cual fue a parar justo en mi cabeza.

Se escucho un sonido hueco, fue cuando perdí la noción de tiempo y espacio, todo se puso oscuro.

¡Hasta cuando no jugaba me iba mal!

Podía escuchar muy a lo lejos mi nombre…Bella…Bella… BELLA

- Diablos, ¿Estas bien?- me preguntaron.

- ¡Dejen de preguntarme lo mismo!- ordene sujetándome la cara e intentando levantarme para ir por un analgésico.

- Newton, llévala con la Sra. Cope- dijo el entrenador.

- No es necesario, puedo ir sola- vocifere.

- Vamos Newton.

Salimos del gimnasio en silencio, Mike luchaba por mantener su mano en mi cintura para mantener mi equilibrio, lo que en una escala del uno al cien, jodio mi día en un 1000% Edward estaba recargado en la puerta.

- Veo que lo pasas grandioso- susurro dolido.

- ¿Edward?- bien, no se me ocurrió nada más, debía ser por el golpe en la cabeza- er, Mike me llevaba…

- En verdad, no debes explicarme, no es de mi incumbencia- rugió entre dientes- No se porque le hice caso a Alice.

Se marcho, mientras caminaba guardando las apariencias con su paso particularmente humano, le grite en varias ocasiones, incluso lo quise seguir pero Mike seguía enganchado a mi como un chicle en un zapato.

- Debes ir a la enfermería- me recordó.

- Es inexistente una cura para mi mal- cuchichee en voz baja mirando anhelante el pasillo vació.


Hola.

Espero les esté gustando o por lo menos que vayan entendiendo de qué va.

Sé que algunos/as ya lo han leído y los he dejado con la interrogante prometo actualizar hasta el capítulo 7, después, tengo que volverme a adaptar a los perfiles de cada personaje para brindarles una historia decente. Así que posterior al capítulo siete (Que es el último escrito) quizá me tarde un poco (sé que me van a odiar por eso)

En fin, gracias a los que leen... pero más le agradezco a los que se animan a dejar un review.

Sin los reviews no hay inspiración y mucho menos actualización.