Segunda parte. YAY! ¡Lo termine!

Muchas gracias a todos aquellos que pasaron a comentar o agregaron la historia a sus favoritos. Para todos ustedes, me apliqué y aquí esta el capítulo ;)

Y claro, gracias a aquellos que pasan a leer. Esto es de una Klainer para muchas Klainers :*

Traducción autorizada por Imaperson1995.

Disclaimer: Nada me pertenece más que los errores en la traducción ja'. Klaine pertenece a la mente creativa de Ryan Murphy y la historia es de Imaperson1995.


Parte 2: Hoy su barista es...

"Lo siento, ¿qué?" se rió Blaine. Hace una mueca por lo histérico que sonó. "Estás bromeando. Tienes que estar bromeando, ¿verdad?"

La mirada en el rostro de Marie le dice que no lo está.

"Pero… ¿cómo? ¿Él te dijo eso?"

Marie se encoge de hombros y continuó reponiendo las bolsas de azúcar. "Bueno… no con tantas palabras…"

"¿En qué palabras, exactamente? ¿Qué fue lo que dijo?" rogó Blaine, dándole a Marie los mejores ojos de cachorrito que pudo hacer.

Ella suspiró ante la mirada y señaló a Blaine una mesa para que se sentaran. "Me dijo—y déjame decirte que pasé por mucho para poder sacarle esto, de nada—que él no piensa que sea de tu tipo".

Blaine la miró sin comprender. "¿Eso es todo? ¡Eso no significa que piense que soy hetero!".

"Sí, bueno, tú no viste su cara. Parecía un cachorro lastimado," Marie señaló tristemente.

Blaine pasó sus manos nerviosamente sobre su cabello y gruñó. "¿Qué es lo que voy a hacer? ¡Estaba tan cerca de invitarlo a salir!"

Marie le lanzó una mirada escéptica, que—al igual que estaba haciendo antes—Blaine decidió ignorar.

Miró hacia el reloj de la pared que estaba detrás de Marie y se le ocurrió una idea.

"Oye, Marie… ¿a qué hora trabajas mañana?"


Pasaron el resto del día en un modo de planeación-fijando horarios y probando cada uno de los posibles escenarios. Terminaron con un plan a prueba de tontos, y-en caso de que su plan fallara-como unos trece planes de respaldo.

Blaine se fue a la cama esa noche dándose una charla mental. Sabía que lo que quería hacer. Involucraba un montón de valor de su parte, pero decidió que Kurt lo valía.

Haciendo caso omiso de la persistente voz de la razón en el fondo de su mente, Blaine puso su mochila debajo de su cama, asegurándose de que el pequeño letrero de menú estuviera fuera de vista.


Al día siguiente, Blaine se despertó temprano e hizo su rutina matutina habitual. Llegó al Lima Bean justo cuando Marie estaba abriendo—dos horas antes de lo que habían planeado.

Marie rodó sus ojos ante su obvia emoción.

Se dirigieron al mostrador y mientras Marie empezaba a preparar la tienda para el día, Blaine comenzó a pensar acerca de lo que tenían planeado.

El día podía ir sólo de dos maneras:

Cualquiera, Kurt apreciaría el gesto; aceptando salir con él; casarse después de haber estado cuatro años en una relación estable; tener bebés hermosos, angelicales y a-punto-de-reventar-de-talento.

O podría rechazar a Blaine. En ese caso, Blaine renunciaría a su trabajo y se mudaría a la Antártida.

"Detente". La voz de Marie se oyó detrás del mostrador, "te estás psicoanalizando. Puedo verlo en tu cara".

Blaine aclaró su garganta de manera incómoda. "¿Soy tan fácil de leer?"

Marie le arrojó un paño de cocina. "Definitivamente. Ahora empieza a limpiar, te ayudará a relajarte".


Cinco horas pasaron y Blaine se estaba cansando de estar escondido detrás del mostrador.

El plan consistía en que Blaine se escondiera hasta que Kurt llegara. Entonces, Marie se moviera a la fila de la segunda registradora y darle a Blaine el tiempo suficiente para preparar todo. Hablaron con otros dos compañeros—quienes ahora estaban sentados de incógnitos en cada lado de la puerta— y su trabajo era pararse en la fila de la registradora de Blaine, bloqueándolo de la vista de Kurt. Kurt vería la fila corta y se formaría ahí, y al momento que viera a Blaine en la registradora…bueno, Blaine esperaba que su brillante plan funcionara hasta ese punto.

Para las cinco en punto, Blaine ya había atado, desatado y vuelto a atar los zapatos de Marie demasiadas veces como para contarlas. También contó el número de bolsas de papel que había escondido ahí—diez—e hizo una nota mental de ir a comprar más. Estaba empezando a cabecear cuando Marie le dio una ligera patada.

Saltó y volteo a verla, pero ella ya había empezado a mover la fila a la siguiente registradora.

Alcanzó su mochila y sacó el cartel que había hecho la noche anterior. Marie se había reído de él por eso, pero él estaba convencido que funcionaría. Conocía a Kurt-había sido amigos durante seis meses ahora. Esto seguramente sacaría una sonrisa.

Y también mandaría, Blaine estaba convencido, el mensaje correcto a Kurt. Marie le había dicho lo despistado que podía llegar a ser, así que aquí estada—exponiéndose por el bien del amor.

Colocó el letrero frente al pequeño menú que mostraba la especialidad del día, sonriendo a sus compañeros quienes le sonrieron de vuelta. Tomó una respiración profunda y asintió hacia ellos, se movieron a un lado para revelar a un Kurt de aspecto cansado.

Blaine vio como la expresión de Kurt fue de la sorpresa a la incomodidad. Se pasó de un pie a otro, Blaine se dio cuenta de que debería de hacer alguna clase de movimiento. Estiró sus brazos, no muy sutilmente, para sí hacer notar el pequeño cartel que estaba a su lado.

Los ojos de Kurt se dirigieron al letrero y Blaine dejó salir una risa nerviosa mientras Kurt lo leía, sus ojos agrandándose con cada palabra:

Hoy su barista es:

1. Hola jodidamente gay

2. Un soltero desesperado

Para su orden de hoy le recomiendo:

Darme tu número.

Miró a Kurt esperanzado, suplicando con sus ojos para que Kurt supiera que estaba hablando en serio. Kurt levantó una ceja hacia él, caminando al mostrador casualmente.

Blaine contuvo el aliento al momento que Kurt abría su boca para hablar.

Eso era todo…el momento de la verdad—

"¿'Hola'? ¿En serio Blaine?". El borde de la boca de Kurt inclinándose hacia arriba con picardía.

Blaine sonrió. "Lo intento"

"Fallaste". La sonrisa se extendió por su cara de la forma que Blaine siempre encontraba adorable: ojos ligeramente entrecerrados, nariz arrugada, lengua puesta por encima de esos perfectos dientes.

Blaine se puso una mano a la altura de su corazón y tambaleándose hacia atrás como si le hubieran disparado. "Eso duele, Hummel".

Kurt se encoge de hombros. "Lo intento"

Blaine se ríe, ignorando las miradas extrañadas que son enviadas en su dirección. "Entonces…acerca de ese número…"

Kurt se inclinada sobre el mostrador, Blaine tiene que contener el aliento cuando se da cuenta de cuan cerca están sus rostros.

Si tan sólo se inclinara un poco más—

"Qué tal si me haces uno de esos mochas mágicos tuyos, entonces hablaremos"

Le manda a Blaine una pícara sonrisa-bastardo arrogante-y se dirige a su mesa habitual.

Blaine lo mira sentarse, y cuando está preparando la bebida de Kurt se corrige a sí mismo: Su mesa.


¡Listo! UY, me encanta hacer esto :D Y espero que ha ustedes les guste leerlo.

Quiero seguir subiendo One Shots, así que si les gusta mi trabajo aquí estaré por un tiempo xD Y si no...pues lo siento, pero no me quiero ir tan rápido xD

Por cierto, los links de las autoras los pueden encontrar en mi perfil :)

Nos leemos luego. xoxo