Hola! Bueno aquí la continuación espero les guste...

Kiba, Hinata ni ninguno de sus personajes (a excepción de Llia y Jake) me perteneces, todos son prpiedad de Masashi Kishimoto


Capítulo anterior…

Terminamos el día de esa forma comimos y después nos despedimos para ir a nuestras respectivas casas, como siempre Kiba me llevó a la mía, mientras que Neji se perdía con Ten-Ten y llegaban un poco más tarde que nosotros.

***

Una presión en el pecho…

La semana había pasado desde aquel lunes aburrido y la escuela estaba por terminar de nuevo, para, por fin, poder disfrutar el tan esperado fin de semana. Toda esa semana me la había pasado con Kiba, era…extraño, en cierto modo ya que normalmente estaba con él, era mi mejor amigo, pero por alguna razón esa semana en especial había pasado más tiempo de lo normal con mi mejor amigo y, por alguna razón la cual mi retorcida mente desconocía, esa remota palabra que era nada más y nada menos que: "amigo" se empezaba a tornar un poco molesta en la "relación amistosa" Hinata-Kiba.

***

Me levanté el viernes, de nuevo, para ir a la escuela, en los últimos días algo raro me estaba pasando y lo peor de todo es que no tenía ni idea de lo que era. Me vestí y bañé—aunque más bien sería al revés—como flash, cepillé mi cabello y le puse un pequeño broche, realmente insignificante, pero se veía bien en mi confundida cabeza.

Bajé a desayunar a toda velocidad como siempre. Hoy era uno de los desayunos que más odiaba, cereal. No era que personalmente odiara el cereal, pero después de desayunarlo 3 días seguidos una terminaba harta. Cuando terminé de desayunar subí de nuevo a mi habitación y metí todos mis libros de un jalón, también metí mi i-pod y mi "súper" bolsa de maquillaje, junto con un montón de basura que era ya parte de mi mochila.

Bajé, de nuevo, a la máxima velocidad posible, y me paré en la entrada de mi casa, alguien llamó a mi celular, sabía perfectamente quien era pero…por alguna razón, que no sabía, no quería contestarle, aun así tuve que hacerlo…

-Bueno—contesté

-¡Hola!—me dijo él con ánimos.

-Mmm—musité

-¿Qué tienes?—me preguntó y pode notar en su voz un deje de preocupación. En ese momento algo extraño, algo así como una fuerza magnética de otra planeta, me hizo levantar los ánimos, me hizo pensar que yo le importaba… ¡¿Pero que rayos…?! Por qué maldita sea estaba pensando eso, no era que Kiba me gustara… ¿O si?

-No nada, no te preocupes—dije notablemente más feliz.

-Que bien—exclamó con más tranquilidad.

Todo esto de "mis sentimientos encontrados" me había estado pasando desde hacía más o menos tres días, bueno en realidad todo comenzó el martes por la tarde a la hora de la salida en el tan concurrido pasillo de la enorme escuela…

Flash Back

El martes por la tarde unos 10 minutos antes de saliéramos para ir a nuestras casas, Kiba y yo nos encontrábamos guardando nuestras cosas para así, al fin, poder irnos. Ya íbamos a la salida cuando descubrí que uno de mis tenis tenía la agujeta desabrochada, ya que ese día, por fortuna, nos tocaba deportes. Le pregunté a Kiba que si me esperaba en lo que yo ataba ese molesto cordón.

Cuando me agaché para amarrarlo, aún nos encontrábamos en la zona de los casilleros, así que Kiba se recargó en uno de ellos frente a mí para, así, poder esperarme. Cuando terminé de atar en rebelde cordón, me levanté y quede frente a frente con Kiba, lo cual, a decir verdad, era poco extraño entre nosotros dos. Estábamos apunto de emprender camino hacia la concurrida salida, cuando, de repente, una chica accidentalmente me empujó, producto de las "miles" de personas que pasaban por ahí asiendo así que…que…

¡Mis labios chocaran de lleno contra los de Kiba! Me quedé en blanco por más de medio segundo y después, sin saber bien el por qué, cerré los ojos por puro impulso al igual que Kiba. Me dejé llevar por el tan repentino beso, abrazándolo por el cuello y él tomándome de la cintura. Después de unos segundos más, los dos abrimos los ojos como platos y nos separamos más o menos a un metro de distancia uno del otro.

Kiba tenía un sonrojo bastante notorio en sus morenas mejillas y las pupilas dilatadas, con una cara de sorpresa irreconocible. Yo, en cambio, estaba que echaba humo por los oídos, mi cara estaba absolutamente bañada en rojo, bueno eso era lo que suponía por el ardor intenso que sentía en mis redondeadas mejillas, sentía que estaba tan roja que podría poner celoso a un tomate.

Sin decir palabra alguna salimos en silencio del bullicioso edificio, al parecer todos estaban tan ocupados en lo suyo que nadie se había dado cuenta, eso, para mí, era un gran alivio.

Caminamos a paso lento hasta su moto, donde el se subió y espero a que yo hiciera lo mismo pero sin mirarme o decirme nada, hasta cierto punto agradecía que no me mirara, ya que, no sabía cuanto tiempo podría resistir con su obscura mirada directa en mis ojos, seguramente me desmayaría de la pura vergüenza, lo cual, era muy común en mi.

No hubo ni una palabra durante todo el viaje, lo único que se pudo llegar a escuchar fue un quejido de Kiba al encontrar mucho trafico en una gran avenida, y así en completo silencio llegamos a la mansión Hyuga…mi casa.

Me levanté silenciosamente del asiento soltando a Kiba con delicadeza, cubriendo mi aún sonrojado rostro con mi cabello me apresuré hacía la puerta de mi gigantesco hogar, que ahora, por alguna razón, tenía tantas ganas de ver, cosa que, en un día normal, no me imaginaría nunca.

Antes de que pudiera salir huyendo de Kiba, este me tomó por la muñeca con fuerza, no suficiente para lastimarme pero el agarre era firme.

Dis… Discúlpame—titubeó—yo…yo lo siento…no…no quería—decía cosas incomprensibles mientras se sonrojaba. Abrí los ojos desmesuradamente y emití un pequeño ruido de sorpresa, me acerqué a el haciendo que rompiera su agarre y le dije:

-No…no fue…tú…tu cul…culpa, Ki…Kiba—mencioné en un susurro y sin más le di un beso en la mejilla, aunque en realidad fue al aire tan afortunado, y me fui, estaba ves, sintiendo como el humo salía por mis oídos.

Fin flash back

Desde ese día había sentido todas esas cosas extrañas que normalmente no sentía, era…era como si una presión en mi pecho se apoderara de mi cada ves que veía a Kiba, eso… ¿podría significar algo?

El y yo no habíamos hablado del tema desde ese día, pero, algo… algo me decía que tenía que resolver el asunto.

Llegamos a la escuela y el ambiente se destensó por fin, después de tres largos días, y Kiba por alguna razón, posó su brazo alrededor de mis hombros, en ese momento sentí como un ardor—humillante—se acumulaba en mis mejillas.

-¿Ki…Kiba?—pregunté insegura y tartamudeando— ¡Uff! Rarísimo en mi…—

-¿Si Hinata?—me preguntó.

-¿Qué…que haces?—pregunté sin pensarlo demasiado.

-¿Te…te molesta?...yo…lo siento—Genial me había metido en un problema, lo que menos quería era herir los sentimientos de mi…mi… ¿Qué se suponía que era Kiba exactamente? ¿Mi mejor amigo?

-¡No!—exclamé rápidamente mientras tomaba su mano y la ponía alrededor de mis hombros de nuevo.

Kiba quedó con una cara de sorpresa que jamás había visto, pero después de "captar"—por así decirlo—mi acción, sonrió mostrando todos sus dientes como solo a veces, cuando estaba muy feliz, lo solía hacer.

Entramos sin decir una palabra más, Kiba tomándome por los hombros, y yo con un sonrojo que se podía notar del otro lado del mundo, aunque, aun así, estaba extremadamente contenta, ni yo sabía por qué, pero… así lo era.

Como todos los días llegamos a nuestros casilleros y fue entonces cuando Kiba me soltó. Sentí un pequeño y casi insignificante vacío cuando los fuertes brazos de mi mejor amigo, aunque en realidad no estuviera segura de lo que era de mi, se separaron de mi cuerpo dejándome así libre para poder sacar las cosas de mi amontonado casillero.

Después de mencionarle a Kiba las materias asignadas para el viernes continuamos nuestro viaje y de nuevo rodeó mis hombros con sus fornidos brazos productos del ejercicio.

Llegamos con los demás y, la mayoría, nos miró como si por fin obtuvieran algo que hacía mucho tiempo estuvieran esperando. Cada quién se fue a su salón destruyendo de nuevo nuestra perfecta ensoñación ya nombrada como: Los chicos que estorban en el pasillo mientras platican de no-se-que cosas.

Antes de que todos nos dispersáramos por ahí Ino, Sakura y Temari me susurraron:

-Ya era hora Hinata, creímos que nunca iba a pasar—terminaron mirándome pícaramente y sonriendo como tontas.

Me fui corriendo del lugar por que se hacía tarde y sin comprender bien las palabras de las chicas me puse a un lado de Kiba esperado, de nuevo, a que sus brazos me rodearan para así sentir esa emoción en mi estómago que no sabía describir.

Mientras iba caminando Ten-ten me miró con una sonrisa y después miro a Kiba, de lo cual este ni se inmutó, y fue en ese momento que pasó…

Lo comprendí todo…

¡Ellas…Ellas creían que Ki…Kiba y yo éramos…éramos novios!

Eso no podía ser ¿Cómo…cómo iban a pensar eso…?

Me sonrojé en el mismo momento que todo se ordenó para mí. Ahora comprendía perfectamente lo que era esa extraña emoción que sentía en mi estómago, esa…esa presión en el pecho que me atormentaba cada vez que estaba cerca de Kiba.

Yo…yo…

¡Me había enamorado de mi mejor amigo!

-Imposible—susurré en un tono casi inaudible, fue entonces cuando todo lo que estaba a mí alrededor encajó. Fue entonces cuando mi extraña mente lo entiendo todo.


Hola! De nuevo...
Pues sé que es my corto este cap, lo sé lo sé, soy una bruja malvada del mal xD. Lo que pasa es que estas dos semanas estuve llena de trabajos y exámenes, como ya se acercan las vacaciones de Navidad (Wiii) mis maestros se volvieron locos y empezaron a dejar trabajos a lo tonto, pero la parte buena del asunto es que mis calificaciones mejoraron INCREIBLEMENTE, el periodo pasado me fue de la patada y esta ves me fue un poco mejor...creo aun no tengo las calificaciones pero confio en MI inteligentud (claro, esa palabla ni exciste xD) que, por sierto, es MIA de MI xD .

Aire: Yo siempre seré el más afontunado jojojo Soy Santa xD

Bueno Aire y yo nos despedimos
Bye bye~!!

Hasuki chan~!! y Aire~!!