Nota: jajajaja la verdad si me siento algo torpe y novata, y se me hace un poco complicado, mas que potterfics, pero ya me iré acostumbrando espero y les gusten mis fics, :')
Esos caracoles.
Habían pasado un par de semanas de aquella que se podría decir quinta luna de miel, y aun Lucius no podía creer todo lo juguetona que poda llegar a ser su esposa, aun guardaba muchas sorpresas su mujer.
El señor Malfoy llegaba del Ministerio, eran pasadas las 2:30 de la tarde, llego ordenando a su elfo la comida, y preguntando por su esposa
-¿y Narcissa, donde esta?
-Amo, señor, no he visto en toda la mañana a la señora, disculpe.
-¿Cómo que no la has visto?
-No señor, después del desayuno con usted, no la he visto.
-Elfo estúpido, le pudo haber pasado algo y tu ni cuenta.
-Señor, Dobby tiene la culpa, Dobby se castigara.
-Cállate elfo inútil, mejor ve a servir la comida, yo buscare a Narcissa.
Se fue a buscarla a la biblioteca que tenían, y no estaba, se fue a los jardines y no la encontró, luego al cuarto de juegos, donde a Narcissa le gustaba pintar o practicar música tampoco estaba ahí, y no se le había ocurrido hasta al último irla a buscar a su cuarto donde la encontró dormida, esto se le hizo rarísimo a él, porque Narcissa se levantaba junto con él y ya no se volvía a dormir hasta en la noche.
Se sentó junto a ella en la cama y la despertó con besos
-Despierta dormilona, no es hora de dormir.
-Lucius, déjame dormir-se revolvió en la cama-
-Vamos arriba, que es hora de comer.
-No quiero, quiero dormir, estoy cansadísima-Tomo una almohada y se tapó la cara.
-¿Cansada? ¿Pero si ayer nos dormimos tempranísimo?
-Pero estoy cansada y tengo sueño.
-¿Qué hiciste? ¿O que tomaste?
-Nada, ni hice ni tome nada.
-¿Entonces qué te pasa?
-Tengo sueño, me siento muy cansada, hoy tuve muchas náuseas y vomite un par de veces.
-Te lo dije, esos caracoles te han de haber hecho daño, yo no sé porque te hice caso en traerte de esas cosas para que comieras aquí.
-Aun así estaba deliciosos.
-Anda vamos a comer, tal vez y te sientas mejor, acompáñame.
-no-lloriqueo como niña-.
-Vamos Cissy-la levanto a la fuerza-.
Ya estaban en el comedor y le ordenaron la comida al elfo, la comida estaba cérvida, Narcissa estaba muy somnolienta y de pronto le llego un apetito feroz, comenzó a comer en altas cantidades, Lucius estaba sorprendido, nunca había visto comer así a su esposa.
Después de todo lo que comió, la rubia pido el postre, a Lucius que había comido mucho menos que ella no le cabía ni un alfiler en el estómago.
-¿Segura que te sientes bien?
-Si, ya se me ha pasado el sueño, pero tengo hambre aun, tal vez y con el postre se me quite.
-Has comido más de lo usual.
-Tal vez porque estoy con el estómago vacío por estar vomitando.
Llego el postre, de igual manera Narcissa se atacó, casi se comía ella sola un pastel grande, luego pidió nieve, para al terminar.
-Ufff, al fin, satisfecha, aunque podría comer algún mini pastel de calabaza, pero no, mejor me iré a recostar, que de vuelta tengo muchísimo sueño.
-Te acompaño-Dijo el rubio aun asombrado, pues nunca había visto comportarse así a su mujer-.
Llegaron a la habitación, se recostaron juntos, y Narcissa se empezó a quejar
-¿Qué te pasa?
-Mi estómago, me duele, y quiero vomitar.
-Me extrañaría si no lo hicieras, después de comer todo lo que yo puedo comer en una semana, y aparte, más ganas te han de dar por esos caracoles -La regañaba su marido-
-Ya no me regañes, que me siento mal, consiénteme es lo que deberías de hacer.
-Te lo dije, pero no me haces caso, berrinchuda-le empezó a acariciar el suave cabello-.
-Creo que tienes razón, ya no volveré a comer caracoles.
-Ves, ya relájate y respira profundo.-Dijo mientras la abrazaba por la espalda, en posición de cuchara-.
-No puedo, mi estómago esta muy revuelto.
Narcissa se levantó apurada para salir corriendo al baño, se agacho a la taza del baño y empezó a vomitar. Lucius fue detrás de ella, cuando termino de vomitar se quedó sentada en el suelo, pálida y sin fuerzas
-Arriba, vamos a que te recuestes, le voy a hablar al medimago Lex.
-No, no hace falta, solo necesito recostarme
-Tiene que revistare puedes estar intoxicada.
-No, con un te me sentiré mejor, y claro contigo a mi lado.
-¿Segura?
-Si, así estaré mejor.
-Bueno vamos-le ayudo a levantarse-recuéstate mientras le pido yo un té a Dobby.
Luego de varios minutos llego Lucius con el té, Narcissa estaba recostada, muy pálida
-Amor, aquí está el té, levántate a tomarlo.
-Déjalo ahí, luego lo tomo
-No ya anda, tómatelo, es más te ayudo- le ayudo a que se sentara y la recargo en su pecho- toma pequeños tragos-le empezó a dar el mismo el té en la boca-
-Gracias amor, ¿Qué haría sin ti?
-Comerías más caracoles.-dijo riéndose-.
-Te lo juro ya no volveré a comer caracoles.
-Para que me haga caso, oyó señorita mimada malcriada.-le beso la cabeza-.
-Pero aun así me amas.
-Claro, tú eres mi niña caprichosa, ¿terminaste el té?
-Si ya termine
-¿Cómo te sientes?
-Parece ser que mejor.
-Bueno pues mucho mejor, ahora si descansa cielo, yo iré a terminar un trabajo, ahorita vuelvo contigo.
-Gracias cariño.
La arropo con una manta, le dio un dulce beso en los labios y se fue a su despacho a trabajar. Luego de varias horas llego una visita sorpresa, su cuñadita Bellatrix
-Hola cuñadito, ¿Qué haces tan trabajoso?
-Tú lo has dicho, estoy trabajando.
-Espero termines eso pronto, porque tendremos reunión con el Lord, y es de gran importancia.
-Lo sé por eso quiero terminar ya, pero si sigues molestando no terminare.
-Uy que genio cuñadito.
-¿Bueno que quieres? ¿A qué vienes?
-Vengo a ver a Cissy, que desde que se fueron a hacer sus cochinadas a París no la he visto y necesito hablar con ella.
-¿Qué necesitas?
-Cosas de mujeres, necesito hablar con ella personalmente, ¿Dónde está?
-Está en nuestro cuarto, pero ni se te ocurra molestarla, que se siente mal y está descansando.
-Qué raro, si mi hermanita es muy sana, ¿Qué le pasa?
-Ha estado con náuseas y vomito toda la tarde.
-A caso no habrán encargado bebé aprovechando que estaban en París, con eso de que los bebés los trae la cigüeña de París-bromeo-.
-No lo creo-dijo pensativo y dudoso-
-¿Seguro?-pregunto seria Bella-.
-Como se te ocurre, Narcissa ya lo sabría, se supone que las mujeres luego se dan cuenta de eso ¿no?
-Eso no lo sé, como nunca he estado embarazada y no fuchi, no soportaría a una criatura en mi vientre menos cargarlo y cuidarlo, no, no.
-Que gran ayuda eres Bella, pero no lo creo, lo que tiene es que se intoxico con unos caracoles hechos sopa, y lo pero cocinados por muggles, que me hizo que le comprara.
-¿Caracoles?-pregunto extraña-
-Ya ves cómo es tu hermana de caprichosa, es más me hizo que le comprar varias porciones para que se las comiera aquí, y por no hacerme caso esta así.
-No pues ya veo, que asco, y más siendo tocados por muggles, pero así es nuestra Cissy, ya aprenderá la lección, esos muggles no son de fiar.
-Lo mismo le dije yo, pero en fin, ¿para que la buscabas?
-Necesitaba que me acompañara al callejón Diagon, ya se acerca el cumpleaños de mamá y quiero buscarle algún regalo.
-Bueno si quieres le digo yo, porque la verdad ahorita está indispuesta.
-Como sea cuñadito, mejor me voy, ese Rod anda insoportable, nos vemos, ha y no se te olvide hay junta hoy a las 11 tú ya sabes dónde.
-No se me olvida.
-chao cuñadito
Lucius no le prestó atención, mejor se enfocó a su trabajo, al fin lo termino y subió a ver a su esposa, que ya se sentía mucho mejor, la encontró leyendo
-Ya te sientes mejor, ¿verdad?
-Si ese té me sirvió bastante, gracias amor.
-Vino Bella
-¿A qué?
-A buscarte, pero le dije que estabas indispuesta, quería que la acompañaras al callejón Diagon.
-Otro día mejor la veo.
-Eso le dije.
Lucius buscaba su túnica negra especial, la encontró y comenzó a alistarse.
-¿vas a salir? -Pregunto su esposa-.
-Si el señor no está llamando.
-¿A qué hora sales?
-dentro de media hora
-¿Llegaras pronto?
-No lo sé de verdad, no se para que nos ha llamado, pero en cuanto termine la reunión vendré para acá.
-Está bien, te esperare despierta.
-No tú necesitas descansar, si, maña tal vez no trabaje, y me estaré aquí contigo todo el día, así que mejor descansa.
-Bueno está bien.
Se terminó de arreglar, para despedirse de su enferma esposa, y salir hacia la dichosa reunión.
