Disclaimer: Yuri! on Ice no me pertenece.
Primer encuentro
Esa mañana en especial, cuando Yuri despertó, de alguna manera supo que ese día sería terrible. Y quizás supo también que todo se iría a la mierda; pero si era sincero, Yuri siempre se levantaba teniendo malas expectativas de lo que sería el día, así que no le tomó mucha importancia y se levantó de la cama.
Tomó una toalla de la ropa sucia y corrió al baño, aunque no había ni una necesidad porque probablemente Yuuri ya se hubiese bañado y ahora estuviese preparando el desayuno, aun así las viejas costumbres eran difíciles de olvidar.
Después de estar como diez minutos bajo el chorro de agua disfrutando la calidez de esta, se enjabonó el pelo, el cuerpo y se enjuagó. Volvió a su habitación donde se cambió y arregló su mochila y solo después de esto caminó hasta la cocina donde la escena frente a él le dio ganas de golpearse la cabeza contra la pared.
–¿Por qué sigues invitando a ese raro, cerdo?
Yuuri y su molesto invitado, Phichit, quien por cierto era un completo idiota que se autoproclamaba mejor amigo de Yuuri, voltearon a verlo y ambos le dieron una sonrisa. Le provocaban nauseas… al menos ver la horrenda cara de Phichit lo hacía.
–Es nuestro amigo, Yuri. Y le gustan los desayunos tanto como a ti.
–Pues entonces puede ir y preparárselo solo, en su maldito apartamento. – en realidad a Yuri no le molestaba tanto la presencia de Phichit, después de tenerlo ahí como una lacra cerca de tres años, uno terminaba por acostumbrarse. Más o menos.
–No seas pesado, Phichit siempre desayuna aquí, ya no deberías quejarte. – el japonés dejó un plato con tres panqueques frente a él y eso bastó para calmar su mal humor.
–Como sea. Siempre que no vuelva a escabullirse dentro de mi habitación todo bien, ¡pero si vuelve a hacerlo secuestraré a sus ratas y las haré borchs!
–¡Yuuri, está amenazando a mis bebés, detenlo! – lloriqueó el moreno tomando la mano de Yuuri. –¡Y ya deberías superar eso Yurio, fue hace eras y ni siquiera lo notaste! – se defendió metiéndose otro panqué a la boca.
–¡Porque estaba dormido maldito psicópata!
Yuri siempre recordaría esa noche cuando despertó al escuchar un ruido y vio la horrenda cara de ese raro sobre él, tomándole malditas fotos mientras dormía, a las putas dos de la mañana.
No tenía idea de porque Yuuri seguía siendo su amigo, a pesar de las miles de veces que Yuri le aconsejó que no le dirigiera la palabra de nuevo y ofreciera mudarse. Pero si Yuuri creía que ese idiota valía la pena, Yuri no se inmiscuiría; al menos no mucho, después de todo era su trabajo cuidar del pequeño tonto japonés.
Desde que iniciaron su primera conversación en esa cafetería cerca del campus de su escuela, Yuri decidió que Yuuri Katsuki era suyo. Y siendo su dueño era su deber cuidarlo, cuidarlo de la misma manera en que lo hacía con su bella Puma Tiger Scorpion, o Potya de cariño, quien era su hermosa gatita.
Así pues, Yuri se había comprometido y decidido que no dejaría que nadie lastimara o se llevara a Yuuri, quien era su único amigo en el mundo y la única persona en la que podía confiar.
Yuuri salió de su apartamento esa mañana, después de alimentar a Yurio, Potya y Phichit, asegurándose de que los chicos fueran a tiempo para sus clases, y tomó su camino favorito hacia la universidad.
A pesar de que Phichit y él asistían a la misma universidad, difícilmente compartían el mismo camino, pero estaba bien, a veces Yuuri necesitaba un poco de tiempo a solas para sentirse algo solitario y dedicar todo el trayecto a él mismo y sus pensamientos.
Desde que llegó a Detroit hace cuatro años su vida había mejorado un montón. Yuuri había llegado como un chico tímido y nervioso, que apenas y podía hablar, mucho menos pensar en hacer amigos por su propia cuenta; entonces Yurio había aparecido y lo había salvado.
Lo había escuchado en su torpe inglés, el cual escupía debido a los nervios, y lo había comprendido; Yurio, siendo un año menor que él, había llegado con su abuelo a Estados Unidos tan solo dos años antes, así que era fácil para él entender porque Yuuri se sentía tan nervioso. Yurio lo había ayudado y un par de semanas después le había ofrecido vivir juntos.
Conocer a Yurio y Phichit había sido un increíble golpe de suerte, ellos eran los mejores amigos que había tenido –aunque en realidad no tenía mucho con que comparar-, y habían estado siempre para él, desde sus momentos felices al pasar un examen con nota máxima; hasta sus momentos tristes, cuando la depresión y la ansiedad lo atacaban.
Y definitivamente no esperaba que más cosas así de buenas pudiesen pasar en su vida. Él estaba, en realidad, bastante satisfecho con lo que ya tenía.
…
–¡Lo siento tanto! – Yuuri miró un poco horrorizado al chico frente a él y la que parecía una muy cara cámara en el suelo a su lado.
Internamente rogó porque esta estuviese bien o tendría que vender su virginidad en algún sitio web para poder pagársela al apuesto chico que lo miraba fijamente.
Dios, de todas las cosas que podían pasarle ¿por qué tenía que tropezar con el chico más hermoso que hubiese visto en su vida? No era justo que la vida gozara avergonzándolo así.
–Lo siento mucho, de verdad lo siento– se agachó para recoger la cámara y se sorprendió cuando su cabeza chocó contra del otro chico, alzó la mirada sorprendido y se encontró con los ojos azules más bonitos que hubiese visto en la vida entera.
Se alejó con las mejillas sonrojadas.
–Hey, está bien, uh, está bien, no le pasó nada– el chico se agachó y recogió su cámara, limpiando ligeramente el lente con un pañuelo que sacó de su bolcillo. –No tienes que disculparte.
La sonrisa que le dio el chico lo sorprendió. Su corazón dio un salto en su pecho y Yuuri decidió volver a hablar.
–Yo lo… uh, es decir, debí haberme fijado, tenía prisa y no te vi…
–Entonces también es mi culpa, estaba distraído y tampoco te vi, lo cual es raro teniendo en cuenta lo increíblemente lindo que eres– le dio otra deslumbrante sonrisa con ojos brillantes que lo hacía parecer alguna clase de modelo y sintió su rostro sonrojado y caliente.
¿Ese chico, que parecía imposiblemente guapo, lo acaba de llamar lindo? Imposible.
–Soy Victor Nikiforov– le tendió la mano y lo miró con sus increíble ojos azules.
Yuuri podía jurar que había perdido el aliento.
Tomó su mano lentamente y se derritió cuando Victor aprisionó su mano entre las suyas.
–Yuuri Katsuki.
Su voz apenas había sido un susurro. Se estaba ahogando, Yuuri se estaba ahogando en la calidez de Victor.
–Bueno, Yuuri, que tal si en compensación por haberme chocado me dejas invitarte un café
Yuuri podía decir que no sonaba muy justo, tomando en cuenta que él había sido el descuidado, tendría que ser Yuuri quien pagara, pero su mente y corazón se sentían demasiado nublados por la presencia de Victor, quien aún no soltaba su mano y quien también lo tenía atrapado en su brillante mirada igual a la de un niño.
Así que olvidándose del hecho de que Victor era un total extraño que bien podría ser un asesino en serie o secuestrador, y obviando totalmente la regla que Yurio le había impuesto la primera semana de conocerse de 'Si alguien extraño se acerca a ti, golpéalo en las bolas y corre lejos', le devolvió la sonrisa a Victor y aceptó.
–Mi café favorito está como a dos cuadras de aquí ¿está bien para ti o…?
Las mejillas de Victor adquirieron un suave tono rosa y parecía algo sorprendido, aunque un segundo después su sonrisa volvió. Soltó su mano, por fin, y llevó las suyas detrás de su espalda.
–¡Es perfecto! Podrías darme un tour, soy nuevo en la ciudad así que me serviría mucho.
–¿De verdad? Tú inglés es muy bueno, aunque tienes un poco de acento, ¿de Rusia tal ves?
Comenzando a caminar con Victor a su lado, Yuuri suspiró internamente. Estaba haciendo un amigo.
–Oh, Dios ¿cómo lo supiste? ¿soy muy obvio? – Victor preguntó mirándolo verdaderamente sorprendido y él apretó sus labios para no soltar un suspiro.
–Tengo un amigo que también es de Rusia, lleva como cinco años viviendo aquí y aun no pierde el acento, creo que lo hace a propósito porque así suena rudo.
–Que coincidencia. Quizás después pueda conocerlo, Yuuri debería también llevarme a sus lugares favoritos, ahora que somos amigos tenemos que conocernos mejor. Tienes que guiarme Yuuri.
Y Yuuri lo hizo. Deslumbrado y dejándose llevar, Yuuri decidió que a lo que sea que Victor lo llevara, iba a estar bien.
Así que por una vez decidió despreocuparse, se olvidó de la clase que ya había perdido y guío a Victor a su cafetería favorita.
Y sonrió, porque este era su día.
Hola:)
Espero que les haya gustado, pensaba subir esto el miércoles pero ya no tuve tiempo:( Aun así aquí está.
Los quiero-corazón-.
