Capítulo 2: Yendo más allá, Torneo de Campeones.
Después de muchas horas en barco, los humos comenzaron a caldearse ¿Dónde seria este mentado torneo? Las dudas surgían cada vez más entre los miembros del poderoso gremio de Fairy Tail y notando este ambiente tan tenso fue que Makarov se decidió a cortar con el suspenso y revelar la pequeña sorpresa que tenía preparada, tras él un gran objeto era cubierto por una manta, este media alrededor de dos por seis metros y el maestro no permitió que nadie se acercara hasta que todos estuvieran reunidos.
—Sé que todos están dudosos de porque este barco a navegado tanto y sobre todo, el porque nos alejamos tanto del continente—El pequeño hombre caminaba suavemente en una línea recta, sus manos a su espalda, antes de dar una vuelta para verlos—Eso es… porque ¡No iremos a los Grandes Juegos Mágicos de Fiore!—Declaro de golpe, en cuanto dijo esto la mayoría de los miembros comenzaron a gritar.
Mil cosas fueron dichas en unos cuantos segundos pero principalmente, y por parte de los mareados Natsu y Gajeel, insultos y blasfemias dignas del más malhablado de los camioneros del noreste de Texas.
—¡Maldito viejo! ¡¿Entonces porque rayos nos subiste a esta maldita tortura flotante?!—El Dragón Slayer bramo furioso antes de ser sujetado por su adorada compañera Lucy ante un nuevo ataque de nauseas, ella lo cubrió desde los hombros con una manta mientras acariciaba su espalda suplicándole que se calmara un poco ya que tanto gritar solo empeoraría su estado.
—¡A callar Natsu! —La voz seria del maestro les hizo callar a todos al instante, su sorprendente tono avasallo a los presentes—Esto no es un simple torneo nacional, esto va más allá—Su señor fruncido no vaticinaba nada bueno—Ustedes saben lo que son los grandes juegos mágicos, participar en ellos es un gran honor y ganarlos aún más… pero siempre hay algo más, y esto es lo que hay más allá. ¡Mis jóvenes magos! —Alzo sus manos viéndose un tanto importante, los ojos se concentraron en él—Participaremos, como el Gremio número uno de Fiore… en el gran, Torneo…de… ¡Los Campeones!—
El silencio se apodero de la sala, nadie se atrevió a hacer el mas mínimo sonido. Incluso los mareados Dragón Slayer se habían silenciado ante las palabras de su maestro ¿Podía referirse a lo que ellos creían?
—Anciano…—La voz de Laxus se atrevió a romper el silencio que llevaba ya casi medio minuto y ya se había vuelto demasiado incomodo—Te estas refiriendo a…—
—¡Si! ¡Laxus! —Le apunto al rostro con un mano y su dedo índice alzado—Ustedes, Si ¡Ustedes! ¡Como campeones de Fiore defenderán el honor no solo de nuestro Gremio o el suyo propio! ¡Irán al mundo y lucharan contra los gremios más poderosos de todos los países que hay en este que es nuestro continente de Ishgal! Solo la Elite, solo equipos que como ustedes ganaron los primeros lugares de los grandes juegos de su país ¡Y lucharan por obtener la legendaria Copa de los Campeones! —
El maestro dio un paso hacia el objeto oculto que ya había sido olvidado por los miembros de su grupo, rápidamente tomo la manta arrancándola de su lugar mostrando una vitrina de vidrio transparente donde dentro había nueve hermosas copas de gran tamaño hechas de un metal que asemejaba a la plata y con múltiples piedras preciosas. Pero lo que más llamaba la atención no era eso, si no el hecho que todas las copas tenían un nombre escrito en grandes letras "Fairy Tail"
—Ustedes no lo saben, no saben la historia de su propio gremio ¡Pero Fairy Tail es el gremio que más veces ha ganado este prestigioso torneo! ¡Fairy Tail desde la época de la gran primera maestra siempre ha estado presente en este torneo !—Su voz más que molesta o reprochante rebosaba de orgullo a cada palabra, frente a él los seleccionados del gremio comenzaron a sonreír—De estas nueve copas ¡Yo gane tres! ¡Una conmigo peleando y dos bajo mi mandato! Pero eso fue hace mucho ya…. —Un pesado suspiro escapo de el—Mis viejos magos se han ido, solo Gildarts queda…y el no vendrá, ahora díganme ¡Laxus! ¡Erza! ¡Gajeel! ¡Mirajane! ¡Gray! Y sobre todo tu ¡Natsu!—Bramo mientras les apuntaba con su mano— ¿Están listos? ¡¿Listos para representar con honor la historia de su gremio, su honor y todo lo que representamos?! —
El silencio se produjo una vez más, un silencio de casi veinte segundos mientras los miembros que no eran parte del equipo observaban a los seis que tenían la cabeza gacha y no parecían querer alzar la mirada.
—No vamos a fallar—La voz del pelirrosa favorito de todos retumbo en el silencio ganándose un mar de miradas, este puso una sonrisa en labios como no le fallaba jamas antes de dar un par de pasos hacia adelante con determinación impropia de si mismo estando sobre un barco—No vamos a temer a esos gremios poderosos ¡Porque somos más poderosos! Nunca temer, nunca rendirse, nunca seguir lo que nos dicen que es correcto ¡Si no lo que dice nuestro corazón! ¡Eso es Fairy Tail! —La mano del mago de fuego se alzó, sus dedos índice y pulgar estaban alzados haciendo la ya famosa señal del Gremio, las sonrisas invadieron los rostros que en su momento estuvieron serios, las manos se alzaron y los puños se apretaron con convicción.
—¡Fairy Tail! —Fue un grito casi unísono de solemne felicidad ante las palabras del chico que motivo sus corazones aún más de lo que ya lo estaban.
—Maestro. ¡Mi alma está ardiendo por entrar a este torneo! ¡Vamos a aplastarlos a todos! —El mago de fuego sonrió abiertamente, de oreja a oreja. El viejo Makarov sonrió por igual, unas ligeras lágrimas amenazaban con escapar de sus ojos ante la alegría que sus jóvenes le generaban. A pesar de todas las cosas, de todos los problemas esos chicos eran mucho más que simples miembros de su gremio para el maestro de Fairy Tail todos, desde el más joven hasta el más viejo, eran sus hijos y los quería a todos por igual y a su vez los quería a cada uno de una manera especial.
Mientras tanto, sobre el tejado del gran barco un espíritu aterrizaba en un borde del mismo viendo la gran y enorme luna con una sonrisa en sus labios y un sonrojo en sus mejillas.
—Ah, mi Gremio está en buenas manos…—
Mientras sus pequeños pies se agitaban de arriba abajo la primera maestra del Gremio, Mavis Vermillion se sentía feliz y mucho más que orgullosa, ese muchacho Natsu podía ser muchas cosas pero el verdaderamente era un impulso para el gremio, mucho más que eso, él era el corazón y la alegría que hacía a Fairy Tail ser lo que era. Los recuerdos de su viejo amigo llegaron a ella y suspiro con melancolía.
—Esfuércense, mi gremio…—Se dijo mientras desaparecía en el aire, dejando sus buenos recuerdos atrás y solo palabras de apoyo que nadie oiría pero que seguro llegarían a los corazones de sus pequeños discípulos.
Mientras tanto, dentro del camarote donde todos alababan al buen Natsu la joven rubia más querida del lugar sonreía suavemente, algo había cambiado dentro de Natsu, ella lo veía cada vez más maduro, más fuerte pero sobre todo lo veía más especial, el fijo sus ojos en ella, su mirada de determinación y convicción le saco un ligero sonrojo que aumento cuando él le otorgo una de esas amplias sonrisas de oreja a oreja que tanto lo caracterizaban. Dio un paso hacia ella pero en cuanto lo dio sus ojos se desorbitaron y se sujetó la boca con una mano y el vientre con la otra, la chica lo atrapo rápidamente entrando en pánico: Su mareo volvió, el momento de ser héroe solo se lo quito por un rato.
Las risas invadieron el lugar ante este hecho, pero el ambiente estaba mucho más tranquilo de cómo había estado tiempo atrás. Una sonrisa se formó en el rostro del maestro Makarov que miro por la ventana como a solo unas horas ya estaba su destino, la gran isla de Ilporto donde se llevaría a cabo todo el evento.
—Prepárense todo mundo ¡Aquí va Fairy Tail! —
