Alguien: VANESSAAAAAA!!
La chica se sobresalto. Miro nerviosamente hacia atrás y dijo a su acompañante:
-Me buscan. Nos vemos luego, adiós! –Beso cortamente sus labios, se incorporó y se escabulló entre las plantas. Llegó hasta un muro de ladrillos y se encaramó en la ventana. Apenas acabó de traspasarla, los pasos provenientes del pasillo llegaron frente a la puerta y ésta se abrió de golpe.
-Vanessa! Aquí estas muchacha! ¿Dónde te habías metido?
Vane: Siempre he estado aquí señora Hawkins, en el estudio. Estuve ayudando a Lucas con... –dudó- con matemáticas. Ya.., ya sabe usted que aquella materia no se le da muy bien señora Hawkins –mintió-.
Sra. Hawkins: -algo extrañada, dudando si creerle o no a la joven morena- Espero que eso sea verdad.
Vanessa se quedo ahí, de pie, junto a la ventana.
Sra. Hawkins: ¡Que espera! Muévase!
Por segunda vez en cinco minutos, Vanessa se sobresaltó.
Vane: ¡Ah, si! Disculpe señora.
Menuda y ágil, Vanessa voló escaleras arriba, hasta el refugio y la protección de su pequeña buhardilla. Se dirigió a su cama y se tendió en ella, pensando.
La paz no le duro mucho tiempo, porque luego de pocos minutos alguien toco a su puerta.
Vane: Adelante..
Alguien: Vane! ¿Dónde te metiste? ¿Cómo es eso de que estabas ayudándome con mates? Cuando la señora Hawkins me dijo tuve que mentirle, no sabía de que rayos estaba hablándome! –hubo una breve pausa, Vanessa seguía mirando el techo. De pronto, él se acercó y agachó junto al camastro de Vanessa y le dijo en tono paternal- Hermanita, ¿dónde te metiste?
Vane: Gracias por cubrirme Lucas :) –contestó simplemente-.
Lucas: ¿Sigues en esas cosas extrañas? ¿En esas que no quieres contarme, ni a mi que soy tu hermano?
Vane: Ya te he dicho Lu que no hago nada. Solo he salido a tomar algo de aire –"Por Dios, debo dejar de mentir tanto" se dijo para sus adentros-.
Lucas: ¿Acaso no confías en mi Vane? –dijo algo dolido-.
Vane: ¿Acasooo no confías en mi Lu, cuando te digo que no sucede nada? –respondió con otra pregunta-.
Lucas: Esta bien, no me digas... Sabes que igual te ayudare siempre –intento esbozar una sonrisa- Para eso estamos ¿no?
Vane: Ay Lu no me digas eso.. Sabes que somos no solo hermanos, sino amigos también, y debes confiar en mi cuando te digo que no sucede nada. Estate tranquilo ¿si? –tomó su cara entre sus manos y le estampó un delicado beso en la frente- Te quiero hermanito favorito. –sonrió abiertamente-.
Lucas: Yo también hermanita que esta en cosas raras y no me las quiere contar. Y en todo caso, soy tu único hermano –rió.
Vanessa le dirigió una divertida mirada de reproche y ambos estallaron en risas.

Era de noche, y Vanessa no podía dormir. Daba vueltas en su cama sin poder encontrar una posición cómoda. Se pusiera como se pusiera, su cuerpo no lograba acomodarse contra aquel blando y delgado colchón. Quizás su inquietud física fuera el reflejo de lo intranquila que estaba mentalmente. No era la primera vez que le pasaba: Otra vez habían estado a punto de encontrarla, y lo que era peor, descubrirla. Descubrirlos. Si eso llegaba a pasar, sería el fin. Después de todo, ni siquiera Lucas lo conocía. Al pensar en Lucas, un remordimiento llegó a tomar el control de sus pensamientos: No había querido contarle a su hermano del alma que estaba pasando. Y lo sucedido en la tarde en su habitación no era la primera vez, y tampoco la segunda, ni la décima. Tampoco sería la última, ella lo sabia. Pero todo sería mejor si nadie conocía su secreto.
Pero por muy mal que se sintiera, jamás le diría a nadie su mejor guardado tesoro.
Sabia que los problemas empezarían el día que se conociera.