Los personajes de Naruto no me pertenecen, son propiedad de Masashi Kishimoto


EN SILENCIO

CAPITULO 1

Activo su Byakugan después de un día de partida, por primera vez giro hacia atrás y miro hacia su alrededor. Sentía un pequeño dolor en su cabeza, pero no era nada por lo cual alarmarse. Justo después de que le impusieran el sello la distancia de su Byakugan había disminuido, pero no le impidió ver que una de las trampas estaba por ser activada. Ya comenzaron a buscarla.

"-Hemos llegado a nuestro veredicto- dijo uno de los ancianos del consejo Hyuuga- el clan necesita una persona fuerte y con la capacidad de liderar a nuestra gente- todos miraban al padre de la heredera del clan. Todos pensaban igual.

No cumplía con los aspectos necesarios.

-Hiashi- el anciano lo miro- le impondremos el sello a tu hija mayor, ella no tiene el potencial como tu hija menor-

-¡Acaso están locos!- reprocho el líder del clan- a ella no se le impondrá el sello.-decía Hiashi indignado.

No permitiría que a su hija le impusieran el sello. Sería una vergüenza total que la incompetencia de Hinata los hiciera llegar a esos extremos. Hinata podría ser débil ante sus ojos, tal vez nunca lleno sus expectativas por ser la heredera.

Pero eso no quitaba que dentro y profundamente de esa coraza que armaba frente a su hija hubiera amor hacia ella. La quiere, como un padre ama a su hija. Ella es cálida, adorable y amable; lo que la hacía un blanco fácil en batallas, sabe muy bien que su hija odia los conflictos, por eso siempre obedece lo que le imponen.

Incluso Hiashi es su juventud, siempre acato órdenes. Por eso la relación que tenía con su hermano era superficial; solo eran el Souke y el Bouke, el gran abismo entre ellos. Por más de 20 años de su vida siguió órdenes y se convirtió en el líder, nunca pensó o vio necesario cambiar las reglas por las cuales el Clan se regía.

Pero ahora cambiaba, no quería a su primogénita mostrando el sello de sumisión. Por primera vez se rebelaría contra el consejo.

-Me rehúso a eso- Hiashi retaba al consejo a que lo desobedecieran ahora que era el líder.- de mi vida corre que a mi hija no le ponen el sello.-

Los ancianos del consejo murmuraban el uno con el otro, la escena parecía un juicio. Uno de los ancianos. Hideki, el padre de Hiashi. El más importante del consejo se levantó de la mesa. Era el hombre con más antigüedad en el consejo, el antiguo líder y el más sensato en cuanto a los problemas del Clan. Hiashi siempre lo había admirado como persona y más cuando ese hombre se había encargado de su entrenamiento.

-No hay otra solución Hiashi- le hablo calmadamente. Como siempre lo había hecho.- Simplemente no vemos otra, tu hija no lleno nuestras expectativas. Nos vemos forzados a hacerlo, aunque encuentres otra solución queremos el sello. Para que tengamos una líder como lo es tu hija menor, mi nieta tendrá que pasar a la rama secundaria y sabes que es lo que significa- el hombre se acercó a paso lento a Hiashi y toco su hombro, provocando que el líder lo mirara.- Decide…. Que tu hija se quede en el Clan como la prometida de tu sobrino y con el sello impuesto, o desterrada no solo del Clan; haríamos lo posible que fuera de Konoha.- finalizo el hombre regresando a su lugar sin sentarse- tienes hasta mañana para pensarlo Hiashi-"


…..

"Al final había terminado yéndose de Konoha" – el líder del Clan pensaba al estar en su despacho. Esta mañana le habían informado la huida de su hija, solo para seguir el protocolo armo a un grupo de 3 personas para buscarla. Pero como deseaba que no la encontraran, se arrepintió de ser un padre egoísta y haberle impuesto el sello. Vio por meses como la luz de su primogénita se apagaba poco a poco, lo mejor era haberle dado la libertad a su hija.

Envió a su hija en ese equipo, Neji se había propuesto unirse a buscar a su prometida. También Kou se unió al grupo. Hiashi secretamente le dijo a Kou que impidiera que encontraran a su hija, era mejor que ella siguiera libre que enjaulada en el triste destino que le estaba tocando. A pesar de ser severo, frio con ella; incluso como padre la lastimo. Solo por miedo lo hizo… era tan parecida a ella. La quiere y esa es la verdad, la alejaba de el para no hacerla sufrir a ella y a él.

El equipo de búsqueda había salido esa mañana, ya tenían 4 horas corriendo sin parar, a Hanabi le pareció un buen momento para atrasar al equipo y darle más ventaja a su hermana.

-¡Kou, Neji!- grito mientras se detenía en seco- estoy cansada descansemos- y se tiro al suelo.

-Hanabi-sama eso imposible, tenemos que seguir con la búsqueda- Neji trato de levantarla y ella se oponía.

Kou sabía que tenía que impedir que encontraran a Hinata y si Hanabi quería descansar no desobedecería las órdenes de la Hyuuga de 15 años.

-¿Qué haces Kou? ¡Tenemos que seguir con esta búsqueda!- lo regañaba Neji al ver como Kou le ofrecía la cantimplora de agua a Hanabi-

-Además de la búsqueda de Hinata-sama también está la de cuidar de Hanabi-sama-

Kou también se sentó y Hanabi vio otro momento oportuno.

"todo lo que sea para que te adelantes Nee-san"


Debían de ser como las 4 de la tarde y Hinata no había descansado en un solo momento, era primordial tener una gran distancia para poder encontrar un lugar donde resguardarse. Cayó rendida y se recargo en la rama de un árbol. Bebió un poco de agua y respiro profundamente. Activo por segunda vez su Byakugan y no veía rastros de que la siguieran, eso la alegro; tendría aunque sea unos minutos de descanso.

El bosque estaba tan tranquilo que se le hacía doloroso, lo único que le hacía era pensar en sus últimos recuerdos. Volvía a pensar en su equipo, en Kurenai, en Hanabi y en el rubio hiperactivo que le había roto el corazón.

"-No puedo responder a tus sentimientos… yo amo a Sakura-chan".- fue lo único que le dijo cuando ella se le confeso. Era la pequeña luz con la que se podía a ferrar a la oscuridad que se negaba a cubrirla. Y con esas palabas la oscuridad la envolvió. Esa luz que solía tener se había esfumado, resignándose a lo que pasara; convirtiéndose en la futura esposa de Neji. Obteniendo la indiferencia de Tenten, quien siempre amo a Neji y siendo la prometida ingenua que estaba en boca de todas las mujeres porque su prometido veía a otra mujer a sus espaldas.

Pero termino rompiéndose, ver como todos eran felices la hacía más miserable. ¿Qué había hecho mal? ¿Por qué precisamente tenía que sufrir ella? Solo ella.

Una lagrima traicionera cayo por su mejilla y seguía su recorrido, paso por su barbilla y detuvo su recorrido. Hinata cayó en cuenta que tenía la cinta que la identificaba como ninja de Konoha.

La desato de su cuello y lo guardo en su mochila. Si quería huir tenía que pasar desapercibida, la cinta solo haría que la gente la notara.

Unos sonidos la pusieron alerta y bajo su nivel de chakra, se escuchaban personas corriendo y muy cerca de aquí.

-¡Corre Ryo! – Hinata vislumbro a una niña de unos 12 años corriendo por el bosque, tenía una bolsa de papel y la abrazaba como si fuera importante. Varios metros detrás de ella un pequeño niño trataba de seguirle el paso.

-E-espérame Ai- Aiko- le costaba alcanzar a la niña de cabellera rojiza y por no fijarse tropezó con una de las raíces de los árboles y cayó.

El pequeño intento levantarse, pero se quejó de su tobillo. Justo antes de levantarse de la rama y auxiliar al pequeño escucho el grito de 2 personas más. "Tal vez sus padres" pensó la Hyuuga.

2 hombres se acercaban y se veían furiosos, el pequeño observo a los hombres acercarse y se alteró.

-¡Aiko!- grito desesperadamente- ¡agh! Mi tobillo-

-¡Ahí está el mocoso!- uno de los hombres grito. Observo como aquellos hombres tenían unas espadas y seguían acercándose peligrosamente al niño.

Hinata actuó sin pensar y saco un kunai el cual arrojo y cayó frente a los hombres provocando que se detuvieran. Ambas personas buscaban el lugar de donde provenía el arma y de entre los arboles salió Hinata con la capucha de su chamarra puesta.

Tenía otro kunai en la mano, la cual temblaba sin que los hombres lo notaran. Se posiciono frente al niño que la miraba sorprendido.

-Dejen en paz al niño o… ten-tendrán que ver-vérselas conmigo- era el peor momento para tartamudear y mostrar inseguridad.

Ambos rieron ante las palabras de la Hyuuga. El pequeño de también cabellera rojiza veía a la mujer que se había posicionado frente a él, pensaba que la mujer no podría, eran dos hombres contra ella.

La ojiperla giro su vista por un momento al pequeño y se sorprendió al ver esos ojos blancos, nunca había visto unos así y dudaba que volviera a ver algo así. Se arrastró hacia atrás como si los ojos de la chica le dieran una orden.

-Dudo que una niña como tú pueda hacer algo- se burló uno que traía una especie de bate. Mientras el otro confirmaba con una gran sonrisa y la navaja en su mano.

Hinata analizaba la situación, tenía que encargarse rápido de aquellos tipos, para poder salvar al niño. Una pelea con taijutsu la haría perder la vista al niño y uno podría aprovechar su lejanía. No era muy buena con las peleas a distancia, pero para ello el niño debería estar más lejos.

Tomo una posición firme y activo su Byakugan sin que los tipos lo detectaran, rápidamente corrió hacia el hombre de la navaja. Quiso darle un golpe certero para inmovilizarlo, pero el tipo supo cómo esquivarlo y con la navaja rasgo la manga de su chamarra haciéndole un corte superficial.

El hombre del bate, que era más grande corrió hacia ella para atacarla y gracias a sus ojos pudo anticipar el ataque y giro hacia atrás. Choco con el tronco de un árbol, aprovechado por el más grande que le dio un golpe en la pierna con su bate. Afortunadamente no llego a lastimarla gravemente, Hinata logro eludirlo y devolverle el golpe en el brazo con el cual sostenía el bate.

El hombre perdió la sensibilidad en su brazo izquierdo y se dio cuenta que la movilidad se le iba.

El de la navaja se dirigía hacia Hinata por detrás, ella actuó tarde y se llevó otro corte, esta vez más profundo en el brazo.

Para el niño que seguía postrado en el suelo sin poder moverse por culpa de su tobillo, todo le aterraba pero no podía apartar la vista de la pelea. La forma en que veía como se movía la mujer le atraía, era como si viera a un hada. Una hada bailando, usando la danza para defender. Para defenderlo a el de esos maleantes que quieran asaltar a él y a su prima.

Hinata volteo hacia su atacante y de un hábil movimiento el la sujeto y trataba de inmovilizarla. Mientras que el otro le dio un golpe en el estómago. Hinata se quedó sin aire y la tiraron al suelo, el hombre de la navaja la ignoro y fue en dirección del niño y el más grande decidió levantar a Hinata y quitarle la capucha. Para su sorpresa ver esos ojos con las venas levantadas lo asusto. Hinata aprovecho ese descuido y golpeo su pecho con la palma de su mano, dejando al hombre en el suelo. Giro hacia atrás y vio al hombre muy cerca del pequeño que trataba de huir.

Corrió lo más rápido que podía, aunque el dolor de su estómago la hiciera más lenta. Lo tomo por la camisa que llevaba y el giro para darle un golpe el cual Hinata pudo esquivar y remato golpeándolo en el estómago, haciéndolo caer en el suelo.

El niño se cubría con los brazos creyendo que el hombre aún seguía parado ante él, sintió que aún no le hacía nada por lo que decidió ver y solo encontró a Hinata frente a el preocupada. Como una madre lo haría con su hijo.

-¿E-es…estas bien?- Hinata aun jadeaba por la falta del aire, pero eso no le impidió levantar al niño y alejarlo de aquí. Al estar en una distancia prudente coloco al niño con cuidado en el suelo.- ¿Pue-puedo ver?- Hinata señalo el tobillo y el pequeño asintió.

Solo era un esguince, no era nada grave pero no podría sostener su pie por varios días. Saco un poco de ungüento de su mochila y se la coloco. Después busco una venda y comenzó a enrollarla.

-Estas sangrando- dijo el pequeño a ver su brazo con unas heridas.

Hinata se limitó a sonreír y ver determinadamente al niño. Su cabello rojizo era lo que más llamaba su atención, sus ojos eran muy oscuros y tenía una piel tan blanca como la suya. Y lo que le pareció lo más atrayente de ese pequeño eran sus mejillas sonrojadas, por haberlo atrapado cuando el pequeño la miraba fijamente.

-¿Cómo te llamas?- el niño tenía curiosidad de saber el nombre de su salvadora y heroína.

Hinata dudo en decirle su verdadero nombre, pero era solo un niño que tanto sabría del Clan al que ella había pertenecido.

-Mi nom-nombre es H-Hinata- pronuncio tartamudeando por la profunda mirada del pequeño.- ¿Cuál es el tuyo?-

-Ryo- respondió rápidamente. Y aparto la vista de la ojiblanca, le molestaba que ella lo mirara de forma tan maternal, nunca lo habían mirado de esa forma y le incomodaba. Estaba tan acostumbrado a frías y penetrantes miradas que la simpleza de ella lo hacía enrojecer.

-Qué bonito nombre- dijo Hinata mientras apretaba el vendaje y con cuidado ponía el pie de Ryo en el suelo.- No lo muevas en un par de días ¿entendido? – Hinata había adoptado la forma en que trataba a un infante en el hospital.

Desde que Hinata había encontrado la pasión por ser un médico, usualmente trataba a niños y le encantaba tratar con ellos. Había tomado cariño a cada pequeño paciente que atendía.

-¡No es bonito! Es el nombre de un hombre y yo ya soy un hombre- Ryo se sentía orgulloso de sus palabras y nunca se retractaría-

-¿exactamente cuántos años tienes Ryo-kun?- pregunto

Ryo bajo su cabeza ocultando una pequeña pincelada de rubor y se rasco su mejilla.

-Cinco años- respondió.

-Eres muy valiente Ryo- sonrió la ojiperla provocándolo otro sonrojo a la ojiperla. Ella le dio la espalda y le indico al niño que se montara- vamos te llevare a tu casa-

El niño obedeció.

-Demo…- Ryo titubeo por unos segundos- mi casa está muy lejos-

Hinata se detuvo por un momento, se estaba distrayendo de su objetivo. Había olvidado que la estaban buscando, pero no podía dejar al niño solo y más si su hogar quedaba lejos. No podría arriesgarse a que pasara otro caso similar.

-No importa- respondió- quiero que llegues a salvo.-


….

Intentaban detener la hemorragia.

El ataque no había sido grave, pero sí muy sorpresivo. La herida era demasiado profunda a tal grado que podía notársele el hueso de su hombro.

El chico de cabello blanco y dientes puntiagudos detenían al herido, mientas una pelirroja trataba de administrarle primeros auxilios.

-Puedo detener la hemorragia demo necesitamos un médico- hablaba sin despegar la vista de la herida. Sintió una punzada en su hombro derecho; el Uchiha la mordía para poder curarse.

La hemorragia se detenía poco a poco, pero la gran herida negaba a cerrarse.

-¡Basta Sasuke!- gritaba Suigetsu al ver como su compañera se ponía débil, le estaba quitando más chakra de lo normal.

Juugo tomo a la chica de los hombros y la separo del Uchiha. Él no había interferido hasta ahora y con no hacerlo, él había sido el culpable de que Sasuke estuviera herido. Había perdido el control de nuevo.

-Regresemos…-es lo único que pudo pronunciar el Uchiha.

Suigetsu negó con la cabeza.

-La pérdida de sangre te afecto en la cabeza. – Decía- estamos demasiado lejos, tardaríamos un mes en llegar y mucho…..-

-¡Regresemos!- aun herido Sasuke aun imponía las ordenes y nadie se atrevía a llevarle la contraria.

El resto de Taka se observó poniendo en duda por primera vez el juicio de su líder. Pero aun así no podrían desobedecer. Emprendieron camino lo más rápido posible.

Sasuke aún seguía consciente, pero se percataba de lo débil que estaba. Tenía que regresar, debía de ver como estaban las cosas por allá y había más. Otra razón por la cual quería regresar, razón la cual Taka ya estaba enterada. Ver a una persona en especial.


notas de autora:

Bueno aqui les traigo el primer capitulo

¿que les parecio?

respecto a mis otras historias, me tardare en actualizarlas, no he podido pasar de una hoja de Word. Ademas estoy en examenes en la uni y tengo que entregar varios trabajos por lo que tengo menos tiempo libre.

que opinan de el personaje de Ryo, le pondré un papel interesante a ese pequeñín.

Gracias por sus Rewiews nunca habia tenido 15 en tan solo una publicacion. Muchas gracias! me dan mas animos de seguir escribiendo e ir mejorando mis historias.

Dejenme un Rewiew eso me pone feliz

Saludos!