Hola guapos y guapas, gracias por entrar aquí. Hoy les traigo el segundo capítulo de este three-shot, espero que les guste.
Como siempre agradezco a todas las personas que leen mis historias, a las que dejan reviews, a las que marcan mis historias o a mí como favorita y/o siguiendo, y a las que simplemente leen. Gracias totales.
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Capítulo dedicado a las personas que me dejaron un review en el primer capítulo de este fic: Mrs Akatsuki, BlueVulpix, EsmeSan, Coeli Nara, ANABELITA N, Karma3985, MarFer Hatake, Roronoa Saki y Miros. Muchas gracias por comentar, les mando un beso y un fuerte abrazo.
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También le dedico este capítulo a Morrigan7. Gracias por marcar casi todas mis historias como favoritas y siguiendo, te mando un abrazo.
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Disclaimer: Naruto y todos sus personajes son propiedad de Masashi Kishimoto. La historia es mía y la publicó sin ánimos de lucro.
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Celos, problemáticos celos
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Capítulo 2.- Segunda rencilla.
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Era poco más de las dos con treinta de la noche, cuando el matrimonio Nara se retiró de la mansión de Orochimaru-sama, lugar donde se estaba celebrando la bienvenida de Nara Inc. al conglomerado internacional. La pareja no se veía muy contenta, se notaba a leguas que acarreaban un problema. Caminaban en silencio rumbo al estacionamiento, cuando de pronto, uno de ellos decidió romperlo.
—Desde el miércoles en la noche, comenzaste a maquinar esto, ¿cierto? —habló secamente, el moreno, mientras miraba de reojo a su mujer.
—¿De qué estás hablando? —Temari, volteó su rostro con curiosidad, mientras continuaba caminando, aunque en el fondo, ella sabía muy bien de qué estaba hablando.
—No te hagas la desentendida, mujer —respondió con un deje molestia, Shikamaru. En su rostro se podía ver su enfado.
—No soy adivina, Shikamaru —espetó con seriedad, la rubia, mirando fijamente los ojos de su esposo—, si no hablas claro, no podré darte una respuesta.
El moreno chaqueó la lengua y alzó su mirada hacia el negro cielo, continuando su andar.
—Sabes, mejor vamos a continuar esta conversación en casa —señaló fastidiado, el pelinegro, mientras buscaba las llaves del carro en el bolsillo del pantalón —, porque quiero conducir tranquilo y llegar vivo al apartamento.
—Eres un exagerado, Shikamaru —acotó, la rubia, bajando el perfil al asunto.
—Ves que sabes de lo que estoy hablando —contraatacó, Shikamaru, dirigiendo nuevamente la mirada al rostro de su mujer.
—Ayyy, Shikamaru, te estás comportando como un verdadero problemático —artículo con sorna, Temari, deteniéndose al lado del vehículo.
—Tsk, la que se comportó como una problemática, hoy, fuiste tú —espetó crispado, el pelinegro, pero luego suspiró volviendo nuevamente a su centro—, pero como te dije anteriormente, no continuaré está discusión aquí.
Shikamaru desactivó la alarma del automóvil, y la rubia al percatarse de eso, rápidamente se subió en éste, cerrando la puerta con un fuerte golpe. El moreno al ver la reacción de ésta, bufó cabreado, y enseguida se subió también al carro.
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El pelinegro llevaba más de treinta minutos conduciendo en silencio, con la vista fija en el asfalto. No quería ni mirar de reojo a su rubia esposa, ya mirarla significaba recordar todo el mal rato que había pasado en dichosa fiesta —Y yo que pensaba arreglar el impasse del miércoles, hoy en la fiesta, mendokusai —se dijo mentalmente, ensimismándose en sus pensamientos.
—Shikamaru, disminuye la velocidad que el semáforo está en rojo —espetó fríamente, la rubia, a dos cuadra del semáforo.
—Pero en el apartamento aclararemos todo, mujer problemática, ya verás.
—¡Detente, Shikamaru! —alzó la voz, Temari, volteando su rostro para observar a su marido.
—No tengo duda que todo lo hiciste en la fiesta, lo hiciste para vengarte de mí
—¡Shikamaru, frena! —gritó, Temari asustada; haciendo que pelinegro frenará en seco.
Al moreno casi se salió el corazón con ese grito, pero era mejor eso que pasarse la luz roja y provocar un accidente. Éste enseguida miró a su acompañante para ver cómo estaba.
—Menos mal que quería llegar vivo al apartamento —profirió encolerizada, la rubia. Sus ojos literalmente echaban chispas —, casi nos matamos. Apuesto que hubieses conducido más atento, si hubiésemos discutido todo el trayecto.
—Está bien, lo reconozco, me desconcentré —espetó, Shikamaru, luego de respirar hondo un par de veces para no alterarse tanto—, pero sabes porque me desconcentré, fue por tu culpa.
—Yo no hecho nada para que te desconcentres —alzó la voz, Temari, retándolo con su mirada aguamarina.
—Dentro del auto, no, pero en la fiesta, sí —respondió molesto, el pelinegro, dirigiendo su mirada hacia el asfalto y retomando la marcha.
—Estás haciendo una tormenta en un vaso de agua, Shikamaru.
—Continuaremos está conversación en el apartamento, falta solamente dos cuadras para llegar.
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Con los ánimos bastante alterados, pero en silencio, la pareja ingresó al apartamento. La rubia encendió la luz de la sala y tranquilamente caminó hasta el sillón, donde dejó su cartera y se sentó; apoyó la espalda en el respaldar, cruzó una pierna sobre la otra y entrelazó los brazos.
—Te escucho, Shikamaru —la rubia miró con desdén a su marido, quien estaba parado en medio de la sala, con su típica postura.
—Vaya, pensé que tendría que ir detrás de ti, tal como el otro día —habló con sorna, el pelinegro, mirándola fijamente a los ojos.
—Déjate de ironías, Nara —alzó la voz, la rubia, desafiándolo con la mirada—. Habla claro, sino me iré a acostar.
El moreno le sostuvo la mirada y le sonrió falsamente. Enseguida sacó el encendedor del bolsillo del pantalón, con el cual comenzó a jugar.
—Mujer problemática —murmuró entre dientes, Shikamaru, mientras abría y cerraba la tapa del encendedor—, ¿y más encima te molestas?
—Suficiente, Shikamaru, buenas noches —espetó, Temari, colocándose inmediatamente de pie, y avanzando a paso firme hacia la habitación.
Al pelinegro no le sorprendió la actitud de ella, pero éste no iba a dejar que se fuese así como así, no señor. En un par de segundos, llegó hasta donde comienza el pasillo y la tomó firme del brazo; tenía que tomarla firme, sino ésta se escabulliría velozmente para cerrarle la puerta en la cara.
—No hemos terminado, problemática —habló en su tono habitual, Shikamaru, tratando de mantener la compostura.
—Suéltame, que me vas a dejar moreteado el brazo —acotó fríamente, la rubia, mirándolo de reojo la mano que la sujetaba.
—Querías vengarte de mí, ¿cierto? —preguntó con seriedad, el moreno, soltándole el brazo a su mujer.
Temari giró su cuerpo para quedar cara a cara con su marido, y sin dudarlo, lo miró con altanería.
—Se dio la ocasión y la aproveché —sonrió de forma maléfica, la rubia, mirando con atención el rostro de su esposo. Ésta no quería perderse detalle de su reacción—, me debías una Nara.
—Eso ya te lo expliqué el miércoles en la noche, no fue mi culpa —espetó con un deje de molestia, el pelinegro, sin desviar sus orbes de los ojos aguamarina de su esposa—; pero hoy, tú actuaste con alevosía.
— ¿Actué, Shikamaru?..., simplemente disfruté la fiesta —respondió con sorna, Temari, lo que hizo que el moreno frunciera el ceño —hace mucho tiempo que no la pasaba tan bien en un evento. Se nota que Orochimaru ha vivido en los lugares más extravagantes del mundo, tiene excelentes gustos e ideas.
—No me cambies el tema, mujer —elevó un poco la voz, el moreno. La paciencia se le estaba agotado—, no estoy para comentar la decoración, ni la música, ni mucho menos lo que sirvieron en la fiesta. ¿De a dónde conoces a ese tal Kimimaro?, porque estoy seguro que lo conocías de otro lado.
—Vaya vago, hasta que te decidiste ir al grano —Temari sonrió. Su sarcasmo se le notaba a leguas.
—No me quedaba de otra, así que respóndeme —acotó, Shikamaru, con cara de no muy buenos amigos.
—Kimimaro fue un gran amigo en la preparatoria, fuimos compañeros de curso. Él estuvo un año como alumno de intercambio en Suna.
—Nunca lo habías mencionado —articuló, Shikamaru, mientras la escrudiñaba con el ceño fruncido.
—¿Y por qué debía mencionártelo? —espetó de forma altiva, la rubia, sonriéndole a continuación.
—Porque se supone que era tu amigo —respondió entre molesto e irónico, el pelinegro.
—Hace años que habíamos perdido contacto, pero por esas casualidades de la vida lo encontraré en esta fiesta —explicó con un deje de alegría, Temari, sin perderse de vista los gestos en el rostro de su marido —, y no es nada menos que el sobrino de Orochimaru-sama, ¡qué chico es el mundo!, ¿no crees?
—Sí, por desgracia es así —contestó secamente, Shikamaru, y luego de unos segundos, arremetió con falsa ironía—. Y veo que su pusieron al día, ya que apenas lo viste fuiste corriendo a sus brazos.
—Años que no lo veía, tenía que abrazarlo —espetó con indiferencia, la rubia.
—Pero nunca más lo soltaste, y él a ti tampoco —reprendió crispado, el moreno. Sus ojos reflejaban una mezcla entre rabia y celos, lo que provocó que a Temari se le erizara la piel —. Si no me acercó a ustedes, ni siquiera me lo presentas.
—Es que al verlo, después tantos años, me olvidé que venía contigo —explicó, la rubia, muy consciente que su respuesta, tal vez, alteraría aún más a su marido, por lo que audazmente espetó algo para atacarlo— a cualquiera le puede pasar…, a ti te pasó el otro día ¿o no?
—Si querías vengarte, mujer, ¡lo lograste!, ¡quedé como imbécil delante de todo el mundo! —profirió encolerizado, el pelinegro. Estaba realmente furioso, la ira se reflejaba en su rostro.
—Cada uno queda como lo que es, Shikamaru —contraatacó alterada, Temari, ya que éste le había levantado la voz —, ¿por qué no reconoces que te estabas muriendo de celos?
—¡¿Celos?!... ¡lo que sentí fue rabia!, ¡me dejaste en ridículo al quedarte con ese idiota toda la noche!, ¡mejor hubiese regresado temprano a casa!
—¡¿Y por qué no lo hiciste, Shikamaru?!... si fue porque pensaste que no tendría en qué regresar, ¡te equivocaste!; no hubiese faltado quien me trajera de vuelta a casa —profirió furibunda, la rubia, levantando los brazos. Ella no podía quedarse detrás de su marido, si él levantaba la voz, ella lo haría el doble—. Estoy segura que Kimimaro gentilmente se hubiese ofrecido a traerme.
—¡Jamás te hubiese dejado sola en ese lugar!, eres mi mujer, llegaste y te fuiste conmigo —espetó exaltado, Shikamaru, tomando a Temari de la muñeca izquierda, acortando casi todo el espacio personal entre ellos.
—Vaya, veo que tu lado machista hizo su aparición —profirió con sorna, la rubia, pero enseguida ésta volvió a elevar su tono de voz — ¡No soy ningún objeto para dispongas de mí!, ¡me oíste Nara!
Temari tiró bruscamente su brazo hacia atrás, soltándose del agarré de su marido, y comenzó a avanzar por el pasillo.
—Sé muy bien que no eres un objeto, pero ese tipejo se está metiendo con algo que es mío —espetó enrabiado, el moreno, yendo detrás de ella y tomándola otra vez del brazo.
—¡Te dije que no soy ningún objeto!
—Lo sé, mujer, lo sé —acotó, el pelinegro, bajando un poco las revoluciones. Si no lo hacia él, la discusión nunca acabaría —, pero reconoce que la culpable de toda esta discusión eres tú.
—¿Me estás echando la culpa? —preguntó ofendida, Temari, girando su cuerpo para encarar nuevamente a su marido— ¡tú comenzaste el día que la zorra colorada se te colgó del cuello!
—No fue mi culpa que esa loca hiciera eso —se defendió, Shikamaru. Su tono de voz se notaba bastante más calmado—, ¿acaso viste que yo le coqueteé o hice algo por el estilo?
—¡No! …, pero tampoco te vi incómodo con la situación, hasta podría decir que lo disfrutaste —espetó crispada, la rubia, con el ceño fruncido—, tal al como hoy... ¡cuando bailaste con ella a vista y paciencia de todos!
—¡Con qué cara vienes a recriminarme eso, mujer! —exclamó entre sorprendido y extrañado, Shikamaru—. ¡Tú también bailaste con ese imbécil!
—¡No lo sigas llamando imbécil!, ¡él es mi amigo!
—¿Quieres saber por qué, después de tanta insistencia de Tayuya, acepté ir a bailar con ella?—preguntó con sorna, Shikamaru, mirando con detenimiento el rostro de su mujer—, porque quería llamar tu atención y al parecer lo logré ¿o no?
Temari miró con rabia a su marido, ya que éste le sonreía triunfante.
—Volviste a sentir celos, ¿cierto problemática?, ¿por qué no lo reconoces?
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CONTINUARÁ…
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Gracias por leer, espero que les haya gustado. Cualquier cosa que quieran decirme, pueden hacerlo a través de un review, me encanta leerlos y responderlos.
Nos vemos en mi próxima actualización, no sé qué subiré, pero algo saldrá.
No olviden comentar, siempre es muy motivador.
Que tengan una linda domingo.
Besos y abrazos.
