Holo gente, aquí les vengo a dejar el primer capitulo de este especial. Espero el prologo les gustara, sin hacer esto largo, sólo quiero agregar que cada capitulo ira acompañado de una frase. Cada frase va acompañada del personaje que la dijo y del anime, manga o drama al que pertenecen. Todas las frases son parte de una colección privada ¬¬ ok, no tan así, pero cada una son realmente frases que me han cautivado.


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Sol & Luna


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Capítulo 1


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«Aquellos que mantienen sus promesas y aquellos que las rompen.

Ambas son cadenas de las que no se puede escapar.

Pero, las promesas no son algo que dependen de una sola persona.»

Minashiro Soshi (Soukyuu no Fafner)

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Érase una vez… en un reino casi en ruinas.

Pero este reino era diferente a todos los demás, pues su rey no tenía el poder otorgado por el sol. A pesar de ello, extrañamente todos le obedecían y la razón era porque ese hombre se había casado con la verdadera reina, una hermosa y amable mujer, que sí fue bendecida por el sol. Pero que lamentablemente había muerto, durante el parto de su primer y único hijo.

El rey no era un rey injusto y al no aparecer otro bendito en el reino, los aldeanos habían dejado que él tomara el control del reino, hasta que un nuevo heraldo apareciera… Tenían grandes esperanzas de que su príncipe, fuera bendecido al igual que su madre.

Con el paso de los años el príncipe creció siendo amado por todos excepto por el rey, su padre.

El rey lo odiaba y culpaba de la muerte de la mujer que amó… por lo que siempre trataba al príncipe duramente. El rey ansiaba y añoraba porque un demonio blanco apareciera. Quería que tomara la vida del príncipe mientras aún era joven, dándole así la oportunidad de que él fuera bendecido por el sol…

Y sus ruegos fueron escuchados, días antes de que el príncipe cumpliera 20 años.

Descendió en el momento en que la luna llena iluminaba desde lo más alto el cielo nocturno.

Todos los habitantes del reino, aterrados corrieron al castillo para pedirle a su rey… que detuviera al monstruo infernal.

La ira llenó al rey, sabiendo que el príncipe era fuerte, justo y amado por muchos. Por lo que las posibilidades de que el sol eligiera al príncipe, eran muchas. Mientras que él, ahora era viejo.

Pero a pesar de eso… cuando todos los hombres y mujeres del reino corrieron en su ayuda, les sonrió amablemente. Pero por dentro, una idea se formó. Transformando su sonrisa amable en una llena de dolor y tristeza.

—Yo soy muy viejo para enfrentarle—, toció el rey, levantándose tembloroso de su trono—Pero mi deber como su rey… es detenerle. Y eso es lo que haré…

Varios hombres y mujeres admiraron el valor en las palabras del rey y se creyeron la falsa sonrisa que adornaba su cara.

Muchos de los más viejos y leales, levantaron la voz e intentaron detenerle.

—Su majestad por favor…

—Nuestro rey, deténgase…

—Está usted enfermo señor. Sería injusto el obligarle a luchar en ese estado.

—Así es nuestro rey… sería como enviarlo a su muerte.

Suplicaron de inmediato y ante las palabras de los ancianos, los más jóvenes hicieron conciencia de que lo que pedían era injusto. Fue entonces que de inmediato, todos buscaron con la mirada por todo el lugar a alguien en particular.

El príncipe estaba caminado entre la multitud aun antes de que le miraran. Pero el sentir todas las miradas sobre él, no le hizo detener su andar.

—Yo iré, padre. —anunció de pronto el príncipe, haciendo crecer una sonrisa en rey.

La exclamación de sorpresa se regó por todo el recinto y todos observaron cómo los ancianos se alejaban del rey, mientras que el joven príncipe se acercaba.

—Yo iré, padre, es mi deber.

—Bien dicho príncipe… ve, y muere. —le susurró el rey cuando el príncipe se acercó para abrazarle.

El príncipe se detuvo al escuchar las palabras de su padre y sus hombros se hundieron de tristeza… después de todo, el príncipe amaba a su padre.

Fue así como el príncipe partió y jamás volvió al reino.

Tanto él como el demonio blanco desaparecieron esa noche.

Y un nuevo día fue iluminado con la cálida luz del sol y en el pecho del viejo rey… una marca apareció.

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Varios años atrás. Muy lejos de ese reino...

Una mujer de una tribu ancestral, dio a luz a dos pequeños. Trayendo a la vida algo que se consideraba como tabú. A la mujer se le ordenó matar a uno de ellos, pero ella había pasado años deseando ser madre, que fue incapaz de cometer tal atrocidad.

Escondió a uno de los pequeños y cuidó de ambos en secreto. Tanto como pudo, la mujer les amó y ocultó para evitar que mataran a uno o a ambos.

Crió en su hogar, junto a su esposo y frente a todos, a una niña. Y en las afueras del bosque, ocultó al niño. Con el paso del tiempo ambos dieron sus primeros pasos, aprendieron a hablar e incluso sin necesidad de aprender, tenían el control sobre sus poderes y fue entonces que su madre se dio cuenta del por qué todos temieron cuando nacieron.

Sólo una vez cada cuatro días, llevaba a la niña para encontrarse con su hermano. Pero este, parecía saber en dónde estuvo y qué hizo la pequeña. Cuando estaban juntos su poder crecía enormemente, no dependían de nada para hacer magia, sus manos desnudas eran suficientes.

Fue de ese modo que ella misma comenzó a tenerles miedo. Su amor por ellos poco a poco comenzó a ser devorado por el miedo, hasta desaparecer.

Cuando ya sólo había temor en su corazón, quiso hacer lo que antes no pudo, mientras su hija dormía. Pero fue detenida por su propio hijo. Aterrado, el esposo que fue testigo de todo, salió de la casa y avisó a los demás habitantes. Ocasionando la ira de los líderes, que al verse engañados,organizaron una caza.

El niño, temeroso de que hirieran a su amada hermana, la encerró en una cúpula de cristal y peleó contra todos los que fueron a terminar con su vida. La niña lloró impotente y sintió en su piel y carne, cada una de las heridas que su hermano recibía.

Le vio caer y gritó súplicas que simplemente fueron ignoradas. No fue hasta que casi acababan con él… que los mayores decidieron ir a por la joven.

Debido a la falta de poder, el cristal había perdido su fuerza y ante los ataques comenzó a cuartearse. Fue entonces que con su último aliento… el hermano envió a la hermana lejos. En su mente le suplicó por sobrevivir y al mismo tiempo, le recordaba que le amaba.

—Vayan tras ella. —ordenó un hombre cubierto por un manto rojo.

Una capucha negra cubría su cara y una estola de plumas blancas cubría sus hombros. Con sus manos manchadas de sangre, tomó su báculo y envió con él a varias mujeres con vestimenta similar.

—Muere… muere… —gritan los hombres y mujeres que acribillaban y pisaban el cuerpo aún con vida del joven.

El joven dejó de mirar el lugar donde antes, había estado su hermana, y levantó la mirada para mirar el cielo oscuro.

—Abominación…

—Muere…

—Jamás debiste ver la luz…

Cada palabra era nada para él… su única razón de pelear era su hermana. Y ahora ella estaba a salvo… dudaba que le encontraran, no con el hechizo que había puesto sobre ella.

Jamás le verían.

—Basta. —gritó el mismo hombre que envió a las chicas.

Ese debía ser el líder, pensó.

—Encadénenlo. Lo mataremos en el lugar donde debió haberlo matado la desdichada de su madre.

Cadenas fueron colocadas en sus manos, pies y cuello. Le arrastraron todo el camino hacia el altar. Pero no se inmutó, ni siquiera cuando alguien pasaba a su lado y pisaba algunas de las heridas abiertas. De su boca no salió ni un solo gemido, pero en su mente seguía escuchando claramente el llanto de su hermana.

"Tranquila preciosa… mantente oculta, no tardará mucho en que tu esencia se desvanezca y entonces no podrán verte."

"Pero, estás herido… Quiero estar contigo… no me importa morir si es a tu lado."

"No digas eso… por favor, no hables de la muerte."

"Pero estaré sola… no quiero… prefiero morir."

"Jamás preciosa… eres lo único que tengo, no puedo perderte."

"¿Y crees que yo puedo perderte a ti? No puedo."

"Aunque yo muera, estaré a tu lado siempre…"

"Están aquí…"

"Calmate preciosa… Eres mi bella hermana, eres más fuerte que cualquiera… incluso que yo…"

El enlace fue cortado por sólo unos breves instantes, segundos que para ambos hermanos parecieron eternos.

"Háblame te lo suplico… preciosa, háblame."

"Yo… maté a alguien… Hermano… yo maté a alguien."

"Perdóname preciosa, esto es mi culpa…"

"No… no digas eso… yo estoy bien… una sola persona no es nada… tú has hecho más por mi… aguanta hasta que llegue a ti…"

"Mi bella hermana…"

"Promételo…"

"¿Estás bien? … ¿Qué pasó? No te siento bien…"

"Estoy bien… su magia sólo me rozó. Estoy bien… sólo queda una más y entonces iré a tu lado."

"No debes venir… preciosa, lo siento…"

El joven abrió los ojos debido a que ya no era arrastrado, al parecer habían llegado hasta el lugar donde daría su último aliento.

"Iré a por ti… "

"Lo siento… tus bellas manos, nada de ti debió ser teñido jamás… mi preciosa estrella."

"No puedes morir… no puedes dejarme… nosotros nacimos juntos…"

Lo subieron al altar y ataron fuertemente las cadenas para impedirle que se moviera. Casi sonrió al ver que tenía una gran vista del cielo.

Ese cielo que vio solo tantas noches, un cielo que prometió mostrarle a su hermana. Ese bello cielo oscuro con miles de pequeñas luces brillantes, pero ninguna de ellas brillaba tanto como su hermana.

—Brillas más que todas ellas… iluminas mi cielo. Eres tú, mi luna privada. —susurró entre restos de sangre.

—Tu existencia es un sacrilegio para todos nosotros. La pecadora ha sufrido su castigo en tus propias manos, qué final más adecuado para esa infiel. La sangre de todos los nuestros no habrá sido derramada en vano…

El joven sintió una punzada y sus ojos se mostraron preocupados. Todos sus sentidos se pusieron alertas y comenzó a pelar con sus ataduras. Su hermana le necesitaba… estaba en problemas. Lo sabía, lo sentía. Desesperado sintió otra punzada y lucho aún más.

—Tú y ese otro engendro pagarán por haber roto la paz y equilibrio que hemos mantenido siempre.

"¿Preciosa…mi luna?"

Le llamó pero no obtuvo respuesta.

—Como ejemplo y castigo, les cortaremos las piernas. Les cortaremos los brazos y por último, la cabeza. Por separado, cada parte será quemada hasta que no quede nada de ninguna de las abominaciones.

Un gran ardor en su pecho le quitó el aliento… no era ninguna de sus heridas. Estas eran nuevas, pero no eran infringidas a él. Pues todo ser se encontraba lejos de él, el castigo y ejemplo que el líder había decretado, estaba siendo preparado. Por lo que ese ardor, ese dolor no era otro que el que provenía de su hermana.

Sin importar cuántas heridas tenía y cuánta sangre estaba perdiendo, peleó contra las cadenas. Pero ninguna de ellas cedía.

"Escuchame preciosa… lucha… no puedes morir… yo estoy luchando… siéntelo. Yo estoy luchado, no me he rendido… te lo prometo, moriremos juntos. Pero no será ahora… no hoy… huiremos juntos. Encontrémonos en la gruta del árbol…"

Pedía una y otra vez desesperado. Las personas a su alrededor reían de sus intentos de liberarse, pero poco le importaba. Lo único que quería es que ella sintiera. Transmitirle ese sentimiento de que no se había rendido aún cuando él sabía que no tenía cómo salir de ese lugar vivo. Moriría encantado con tal de que ella viviera, ella lo era todo. Su aire, su corazón, su alma y vida entera.

"Lucha, sobrevive y encontrémonos. Te llevaré a conocer cuánto quieras preciosa."

Vio a un gran grupo dejar el altar, de seguro irían a por las cosas que usarían para cortarle. Le pareció tonto que aun cuando todos ellos tenían magia, le mataran de forma tan precaria. Pero qué rayos importaba, si lo que quería era tiempo. Tiempo para asegurarle que no se estaba dejando morir y que su hermana lograra sobrevivir.

Tenía que hacer algo. Lo que fuera… lo que sea para que sus palabras y sentimientos le llegaran por completo.

"Iremos a un lugar muy lejos, donde nadie nos encuentre… donde no importe lo que somos. O viajaremos de un lado a otro para conocer todo el mundo."

"Viajar… eso… me… gustaría…"

Casi lloró de alegría al escuchar en su mente la voz entrecortada de su hermana.

"Estoy por salir de aquí… quedan pocos de ellos…"

Le mintió.

"No creo poder… ella… es fuerte…"

"Nadie es más fuerte que tú… comparado a ti, yo soy nada"

"No puedo… hermano… no puedo…"

"Si puedes preciosa…"

Luchó más contras las cadenas…

"Iré a por ti… sólo lucha"

Un fuerte dolor atravesó su cuerpo y un trueno resplandeció en el cielo. De pronto se dio cuenta que la conexión que tenía con su hermana, esa fuerte, única y especial conexión con la que habían nacido. Aquella por la que aun estando lejos les decía del otro. La que les hacía sentirse uno junto al otro… ya no estaba más.

Gritó lleno de dolor y rabia al no poder sentir más esa cálida y brillante luz que era su hermana.

El suelo comenzó a temblar y los presentes que no habían ido a ayudar o que simplemente se quedaron para burlarse de él. Observaron cómo el cuerpo del joven, comenzó a brillar de tal forma que les fue imposible seguir mirando. Lo siguiente que supieron fue que algo como una fuerte explosión les arrojó lejos del lugar, y llamas plateadas lo cubrieron todo.

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Gracias por leer, espero recibir sus rw, besos a todos.