Terry acomodo bien su máscara, su cabello se estaba aplastando en esa cosa.
Habían aparcado muy lejos de la casa de esa chica Susana porque el vecindario ya estaba lleno de carros. Stear llevaba esos antifaces ridículos y el colorido traje de Robín el chico maravilla y el… bueno… él era Batman.
A su favor tenía que decir que Stear había sido el de la idea y el que había conseguido los disfraces en la tienda de segunda mano tan pronto como los vio.
Y no es que ser Batman fuera una vergüenza, pero Stear había conseguido los disfraces un poco pequeños…
Las ramas de los arboles estaban cubiertas con papel sanitario que colgaba sin más, en el jardín había algunas manos de plástico enterradas en el césped y una enorme calabaza con luces para alumbrar, junto a la puerta había algunas chicas vestidas de conejitas playboy con vasos de plástico con ponche en mano y un poco borrachas ya.
— Esta fiesta se ve muy bien. — dijo Stear moviendo las cejas sugerente y Terry rio por lo bajo.
Inmediatamente les recibió Susana la anfitriona, la chica llevaba un corto vestido rosa con un pequeño logo que decía Barbie y flequillo que tapaba su frente. Sí que parecía una Barbie… Terry le sonrió y Susana a él.
— Adelante chicos, hay ponche y cervezas en la cocina.
La casa estaba llena de gente cayéndose de ebria y música tan fuerte que hacia retumbar las paredes, en los sofás algunas parejas se besaban y una de ellas era el hermano menor de Stear, Archie, besándose con una chica pelirroja como si no hubiera mañana.
Terry soltó la risotada cuando se dio cuenta de quien se trataba. — Oye, Stear ¿esa no es tu prima Elisa?
Las mejillas de Stear se cubrieron de carmesí y mejor se encogió de hombros. — Mañana se estará lamentando.
Terry asintió, no era tan incestuoso porque Stear le había explicado anteriormente que eran pariente lejanos, y bueno pues Elisa siempre le estaba tirando los tejos a él y su a hermano y ahora que había conocido a Terry tampoco había perdido la oportunidad.
En la cocina había una pirámide de latas de cerveza y sobre la barra de mármol estaba el enorme cuenco con ponche rojizo, también había cajas de pizza fría y algunos tazones con pretzels y cheetos. Terry observo entonces a una chica disfrazada de Miss Piggy devorando lo que parecía un tazón con brownies de los que nadie se había percatado, la chica tenía la boca cubierta con chocolate y sus ojos ya rojos…. En eso llego la gordita de su clase de química, vestida de Velma de Scooby-Doo algo escandalizada porque esos Brownies tenían el ingrediente secreto, a cortesía de Cuki…
— ¡Candy! — grito Velma alarmada arrancándole el tazón con brownies. — ¿pero qué haces?
La chica rubia trato de limpiarse el chocolate de la boca y sonrió feliz. — Comiendo, están muy buenos, ¿no quieres? Son de chocolate.
— ¡No! —su amiga la miro como si hubiera dicho algo muy estúpido. — ¡Tienen marihuana!
A Terry se le hizo conocida Miss Piggy, ese cabello rubio rizado y alborotado era el de Candy, la chica que le miraba en la cafetería y en las clases que compartían desde la última fila, la chica que les había invitado.
Se estaba drogando con los brownies y no lo sabía.
En eso Stear se le adelanto y fue con ambas chicas a "ser de ayuda".
— ¿Esta bien tu amiga?
Velma de Scooby-Doo asintió.
— Ha comido muchos pastelitos, su tía la va a regañar si se entera…
Miss Piggy reía descontroladamente tratando de alcanzar el bowl de brownies que su amiga tenia agarrado fuertemente contra su pecho, mientras, Stear no perdía oportunidad para coquetear con la gordita, y bueno, la amiga de Candy estaba tartamudeando para ese entonces, Terry ya no sabía quién era más patético en esa fiesta; si el por llevar un disfraz dos tallas más pequeño, la cerdita Candy con los ojos rojos de tanta hierba en los pastelitos de chocolate, o Stear con la amiga tartamuda.
El muchacho se agarró a reír tan fuerte que varias personas voltearon a verle y entonces Candy se unió a él y ambos rieron.
Para ese entonces ya se había quitado la nariz de plástico de Miss Piggy y en su lugar vio una naricilla respingada con un montón de pecas y escucho el timbre de su risa que era muy peculiar, le hizo reír más, tenía una alegría impresa que le hacía sentir bien.
Era como cuando ves un rostro que se destaca por ser más interesante que los demás y se te queda grabado en la memoria, Terry sabía que no iba olvidar esa risa.
Terry tenía muchos recuerdos de Candy y con ella.
Tenían muchos años de amigos.
Y si, su amistad era un poco… extraña.
Ella era algo escandalosa y el como el caballero de brillante armadura que no era, siempre corría a su auxilio.
Le quería mucho y ella le quería a él, Candy se había convertido en una extremidad que no estaba en su cuerpo, o en otro órgano que necesitaba para vivir y aunque a veces se peleaban mucho y dejaban de hablarse por semanas hasta que uno de los dos recapacitaba y hacia las paces con el otro.
Era solo que tenían muchos años de ser amigos, y la gente cambia.
Ella seguía siendo la misma, pero el no.
Los simples juegos y los flirteos ya no eran lo mismo.
Terry ya no estaba seguro de seguir viendo en ella a la chica disfrazada de Miss Piggy que comía pastelillos con receta secreta.
Candy ya no era esa chica que tenía que cuidar como si fuera la hermanita que nunca tuvo, no es que alguna vez le hubiera visto como a una "hermanita".
Habían hecho cosas que los hermanos no hacen…
Pero para Candy todo eso había sido experimentación, o al menos eso le había dicho la última vez que se habían visto cuando el había tratado de decirle lo que sentía.
Ya no soportaba ser su pañuelo de lágrimas cada vez que tarzan pecoso tenía una decepción amorosa (como siempre), la última con ese tipo Anthony que nunca le había caído, tal vez era muy mal amigo si por dentro se alegraba de que al fin hubiera botado a Candy….
Había algo que le hacía sospechar de Anthony Brown y su pasatiempo con las flores.
Terry miro el cuadro que enmarcaba una fotografía de ambos de la navidad pasada.
De pronto el teléfono comenzó a sonar, Terry sabía que era ella, cualquier persona normal hubiera colgado al minuto, pero no Candy…
El teléfono sonó y después el ruido cesó, pero volvió a sonar y Terry camino a la cocineta donde decidió cocinar sin molestarse por atender el teléfono.
"Terry… sé que estás ahí. Ya sé que dije cosas muy feas y me lamento, oye, ¿no era en serio lo que me dijiste, verdad?"
"Hoy estaba recogiendo algunas cosas porque mi compañera de piso se va a mudar y no quiero que se confunda y se lleve algo mío, ¿a que no sabes que encontré? Bueno supongo que no es importante pero tu disfraz de Batman estaba en uno de mis cajones, ¿te acuerdas? El disfraz que Stear te consiguió para la fiesta de brujas… "
-beep-
"¿Te veré el Domingo? "
