Capítulo I

Pan se levantó temprano al día siguiente del incidente en la cafetería. Todavía recordaba que su amiga de pelo azul no dejó de reclamarle por haberle escupido el jugo encima, pero no había sido su intención hacerlo. Bra debía comprender que una noticia como esa no se daba a la ligera; al menos la morena hubiese querido que se lo anunciara con calma.

Se puso una falda de estilo ejecutivo negra, una blusa blanca y unos zapatos de taco alto negros. Un hermoso collar de oro adornó su cuello y con un maquillaje suave terminó de alistarse para una -según Bra- innecesaria entrevista con su posible jefe, aunque su amiga le aseguró que era una entrevista para que no se levantaran sospechas, porque era un hecho que ella trabajaría con Trunks Briefs como su asistente.

Con delicadeza roció un suave perfume sobre sí, era la primera vez en meses que se arreglaba de esa manera tan elegante, pero si trabajaría en una de las más importantes empresas a nivel mundial era normal que quisiera dar una buena primera impresión, pues como dicen: la primera impresión nunca se olvida.

Para la joven Son era extraño volver a ver a Trunks después de casi seis años sin saber absolutamente nada de él. Ella tenía catorce años de edad cuando se enteró de que el chico de pelo lila se iría a estudiar a una ciudad lejana, y aunque ya llevaba dos años que había vuelto, no tuvo la oportunidad de verlo... hasta ahora.

¿Cómo reaccionarían ambos al verse de nuevo? Ella estaba muy nerviosa, de eso no había duda. A Pan le emocionaba la idea de ver de nuevo al chico que consideraba como un amigo cercano, y también deseaba saber si en esos años había cambiado o seguía igual. Trunks ya no era aquel adolescente con el que en ciertas ocasiones llegó a discutir mientras estaba de visita en la casa de los Briefs, él debía ser ya un hombre adulto de 26 años, responsable y respetable. Y comprometido, sobre todo.

Suspiró.

Trunks Briefs en unos cuantos meses sería un hombre casado.

Aunque le doliera admitirlo, le tenía envidia. Sí, envidia. Envidia porque a él ninguna chica se atrevería a dejarlo plantado en el altar, porque Trunks Briefs daba la imagen de ser el hombre perfecto, el hombre que cualquier mujer desearía tener, y cómo no. Los atributos que poseía eran varios: era guapo, fuerte, hábil, respetuoso… todo un caballero.

Pero una pregunta le vino de repente a la cabeza. ¿Su prometida en realidad lo amaba? Porque Trunks podría ser perfecto, pero para algunas mujeres era mucho más importante el dinero que había en la cuenta del banco que los verdaderos sentimientos, así que tal vez aquella mujer solo quería eso: su dinero.

Pan estaba demasiado ocupada en descubrir las razones por las que la misteriosa prometida de Trunks Briefs uniría su vida a él como para ver la hora en su reloj, por lo que cuando lo hizo, vio que faltaban veinte minutos para su entrevista, y llegar al edificio en el que trabajaría le llevaría media hora.

Maldijo internamente su "pequeña" distracción y se apresuró para poder llegar a tiempo. Rezó durante todo el trayecto a Kami-Sama para poder llegar a tiempo e incluso lanzó varias maldiciones contra los demás conductores que, al igual que ella, deseaban llegar a tiempo a sus empleos.

— ¡Muévete imbécil!— gritó uno.

— ¡Mi abuela coja conduce más rápido que tú!— agredió otro.

— ¡Parece que está manejando una tortuga!— gritó una mujer.

Pan trataba de mantener la compostura, pero le era casi imposible. Cada vez que veía la hora en su celular era un minuto más tarde, pero el tránsito era mucho más lento.
Mientras tanto, Bra al darse cuenta del ligero retraso de la morena, decidió que era el momento de ayudarle un poco.

— ¿Se puede?— preguntó la chica de cabello azul.

—Adelante. — respondieron al otro lado de la puerta.

Trunks revisaba algunos documentos sobre su escritorio, pero al ver a su hermana entrar a su oficina, los dejó para ponerle atención.

— ¿Qué se te ofrece Bra?— preguntó él con una sonrisa.

Ella le devolvió el gesto.

—Trunks, quiero pedirte que respetes la decisión de mamá. — respondió seriamente.

— ¿Decisión? ¿A qué te refieres con eso?— preguntó sin comprender.

—Sabes muy bien a qué me refiero con eso. — dijo ella con tono enojado. —Me refiero a que mantengas la apariencia de que sí le hiciste la entrevista a Pan, pero que en realidad no la hagas, ¿entiendes?

—Ah, era eso. — replicó despreocupado. —Te refieres a que me quede unos minutos mirándola sin que ninguno de los dos haga absolutamente nada, ¿no es eso? — le cuestionó Trunks.

—Bueno, no precisamente. Podrían empezar a platicar de lo que ha sido de sus vidas últimamente. — le respondió.

— ¿Y porqué deberíamos platicar de eso, Bra? Creo que podríamos empezar a ponernos de acuerdo con su sueldo y esas cosas, ¿no crees?— dijo Trunks.

— ¿Por qué te incomoda tanto contarle de tu vida a Pan? Desde que nos hicimos amigas tú no has dejado de portarte distante con ella, inclusive te peleabas con ella por cualquier tontería. Y cuando te marchaste a estudiar lejos me prohibiste que le avisara para que pudiera despedirse de ti. Ah, y desde hace dos años que la evitas, ¿por qué, Trunks?— le preguntó su hermana.

—Tú lo has dicho Bra: ella y tú se hicieron amigas, eso me excluye de su amistad. Y si no quise que le avisaras cuando me fui, fue porque ella en ese momento estaba en un campamento muy lejos como para despedirnos. Y cuando volví, ella y yo no éramos más que dos completos desconocidos con vidas y metas distintos. — finalizó el joven un poco exaltado.

—Wow, por un momento sonaste como el ex de Pan, jajaja. — bromeó Bra, sin saber la verdadera intención de las palabras de su hermano.

Trunks se limitó a observar a su hermana reír, para después concentrarse en los documentos que necesitaban ser revisados y firmados por el chico de ojos azules. Por fortuna para él, uno de sus más grandes secretos estaba a salvo.

—Y ¿cómo está ella?— le preguntó la chica al tratar de ganar un poco más de tiempo para la morena.

— ¿Ella? ¿Te refieres a...?

—Sí, a tu prometida— dijo ella fingiendo interés.

—Vaya, pensé que no te agradaba. — expresó el joven de cabellera lila.

—Hum. — no pudo evitar una mueca de desagrado, aunque ésta no fue percibida por su hermano —Creo que tienes razón en decir que serás tú quien se case con ella, no yo. Tal vez con el tiempo logre aceptarla como un miembro más de nuestra familia. — mintió.

—Me alegra bastante que hayas comprendido, aunque quisiera que papá también la aceptara. — mencionó en tono triste.

—Eso será difícil, Trunks. Ya sabes cómo es papá. — trató de consolarlo.

—Si esas palabras eran de consuelo, no funcionaron Bra. — le dijo.

— ¿Responderás a mi pregunta o no?— insistió Bra.

—Ella está muy bien, ya sabes, algo atareada por la boda. — respondió sonriendo.

— ¿La amas mucho, verdad Trunks?— cuestionó su hermana

.
La sonrisa del rostro de Trunks estuvo a punto de desaparecer ante esa pregunta. No, él no la amaba, ni siquiera estaba seguro si podría ser lo suficientemente valiente como para pararse frente a ella el día de su boda y decir "acepto", porque él de ninguna manera se veía como un hombre feliz al lado de una mujer a quien no amaba. Pero sabía que si no se casaba con ella, haría una cosa de la que seguramente se arrepentiría siempre.

—Sí, la amo muchísimo. — sostuvo la sonrisa. —No imagino mi vida sin ella.

Pan estaba en el elevador esperando llegar a su entrevista. Tenía quince minutos de retraso y deseaba que por alguna razón extraordinaria, su jefe no hubiera preguntado por ella. Un pequeño papel que sostenía en sus manos estaba totalmente arrugado por el constante doblar al que lo habían sometido.

—Por favor Kami, que esté ocupado con algo, te lo ruego. — Se sintió de nuevo como una adolescente que no quiere que su profesor llegue al salón de clases porque no hizo su tarea o porque no estudió para un examen. Pero eso no era el colegio, ese sería el primer empleo serio que tendría en su vida y por ello necesitaba llegar a tiempo.

Las puertas del elevador seabrieron mostrándole la blancura de las cuantas columnas que había ahí, porque la demás superficie era de vidrio. Una mujer rubia que se le hizo conocida tecleaba concentrada en su computadora, y como el ángulo en que se encontraba no le permitía, verla con detalle, Pan se acercó un poco para mirarla mejor.

—No puede ser... ¡Marron!— exclamó con alegría. La rubia la miró alegre y le brindó una cálida sonrisa al tiempo que se levantaba de su asiento y la abrazaba por encima del escritorio que las separaba.

— ¡Pan! ¡No sabes el gusto que me da verte! ¿Qué te trae por aquí?— preguntó mientras la liberaba del abrazo.

— ¿Qué? ¿No lo sabes?— preguntó la morena confundida.

—No. — respondió Marron. —Espera... — la rubia dedujo el motivo de la visita de Pan. —No es posible, ¿tú serás la nueva asistente personal del señor Briefs?— preguntó emocionada.

La joven de cabellera azabache asintió en respuesta y Marron tuvo que contener un grito de alegría. Y mientras ambas jóvenes platicaban animadamente, dentro de la oficina del chico de ojos azules la conversación había tomado un rumbo un tanto incómodo.

— ¡Por Kami, Trunks! No sé qué le harás a esa mujer, pero una cosa es segura: ella grita demasiado. — se quejó Bra.

Trunks estaba totalmente sonrojado; era la primera vez en mucho tiempo que le decían algo como eso.

—Pero no puede ser posible, Bra, debes estar bromeando.

— ¿Bromeando?-— se burló. —No creo que los sonidos que se escuchan detrás de esa puerta sean una broma. ¡Ah, sí, Trunks, más rápido, más rápido!— imitó una voz chillona, lo cual provocó un sonrojo aún mayor en su hermano.

"¡Demonios!" pensó. "Pero se supone que las paredes son especiales"

—Sí, las paredes podrán ser especiales, pero esa puerta es común y corriente: es una vil puerta de madera. — reclamó la de cabello azul. Trunks tomó el teléfono de su oficina y se comunicó con Marron.

—Si Marron, necesito que consigas una puerta nueva para mi oficina, pero que sea a prueba de ruidos, por favor. — pidió Trunks. Del otro lado de la línea creyó distinguir un "Gracias a Kami" pero no pudo asegurarlo. Su hermana reía a carcajadas y él la miraba como si quisiera estrangularla. Cuando paró de reír, supo que era momento de dejar a su hermano seguir con sus labores.

—Bueno Trunks, creo que debo retirarme. Recuérdalo, ella aprende rápido, y hagas lo que hagas, no podrás evitar que trabaje aquí, ¿de acuerdo? — amenazó la de pelo azul. Trunks sólo asintió en respuesta y miró largamente la puerta de su oficina, pues por esa misma puerta entraría la mujer que estaba relacionada con su secreto. Un secreto que era de ambos, pero que ella no sabía.
Era momento de que fuera profesional y afrontara los hechos. Fijó su vista en espera de la que sería, de ahora en adelante, su asistente personal.

—Hola Bra. — saludaron ambas mujeres al ver a ésta salir de la oficina.

—Hola chicas. — respondió alegremente ella, para luego dirigir su mirada hacia la morena. —Es momento de que entres... Buena suerte. — dijo en tono dramático.

Pan soltó una risita.

—Vamos Bra, no es una prueba de álgebra. ¡Nos vemos luego!— se despidió la de cabellera azabache antes de entrar a la oficina del joven Briefs.

— ¿Crees que le vaya bien?— preguntó la blonda.

—Eso espero. — respondió Bra. Ambas chicas dirigieron la mirada hacia el ascensor: alguien se acercaba a ese piso. Las puertas del elevador se abrieron mostrando la elegante figura de la mujer. Delgada, el cabello que naturalmente era lacio, ahora era ondulado y caía sobre sus hombros y espalda. Llevaba un vestido color crema corto, junto con un costoso bolso negro. Las gafas negras contrastaban con su piel, al igual que el color carmesí de sus labios. Sin duda era una mujer bella, pero su andar altivo daba una mala impresión de ella.

—Buenos días. — dijo la rubia por cortesía. La aludida no contestó el saludo y preguntó por Trunks.

—Está en su oficina, pero está ocupado en este momento. — respondió esta vez la de pelo azul, mas la morena hizo caso omiso a sus palabras y entró en la oficina.

Las dos chicas se miraron en confusión.

—Bueno, al menos no nos preocuparemos de oír sus gemidos. — bromeó la rubia. La de cabellera azul tenía el ceño fruncido.

—Sí, pero espero que Pan no tenga problemas. Esa mujer no me da confianza. — dijo con seriedad.

—Bra, ya sabes cómo es Pan. No se quedará callada ante cualquier provocación. — trató de tranquilizarla.

—Lo sé, eso es lo que también me preocupa. Podría costarle el empleo. — dijo la de cabello azul.

—No te preocupes, cualquier cosa yo te aviso. —la tranquilizó Marron.

—Está bien. Yo debo irme; tengo una cita con un chico guapísimo y no quiero llegar tarde. — dijo Bra con una gran sonrisa.

Se despidieron y desearon que la pequeña Son estuviera bien.

Pan al entrar a la oficina buscó con la mirada a su jefe, pero no estaba en su asiento como suponía, sino que miraba por el gran ventanal que le daba una vista panorámica de la ciudad. Le daba la espalda y por un instante llegó a pensar que evitaba mirarla.

—Puedes tomar asiento. — Tanto tiempo sin escuchar su voz y le pareció totalmente extraña. Estaba ansiosa por ver su rostro.

Trunks estaba todavía nervioso. Desde el momento que escuchó la puerta de su oficina cerrarse, un suave perfume invadió todo el espacio, y no podía negar que ese aroma le fascinó, pero aún no estaba preparado. Cuando reunió el valor suficiente para mirarla, se dirigió hacia el escritorio y tomó asiento frente a ella. Justo en el momento en que iba a hablar, la puerta se abrió y su prometida entró por ella.

—Mai. — saludó levemente impresionado y con una falsa sonrisa.

—Hola amor. — dijo ella en tono meloso. Parecía no haber notado la presencia de Pan, pero lo había hecho desde antes de entrar ahí. Se dirigió hacia su prometido y tomándolo por el rostro lo besó profundamente, para después lanzarle una mirada a la joven como diciéndole que él era suyo, algo que hizo fruncir levemente el ceño a Pan.

Descaradamente se sentó sobre las piernas de Trunks, y éste trató de impedirlo, pero con rapidez la morena ya estaba sentada en su regazo. Pasó uno de sus delgados brazos detrás del cuello de su novio y lo acercó más a su cuerpo.

— ¿Quién es ésta niña? ¿Acaso vino para hacerte unas preguntas para un trabajo escolar? — preguntó la morena al percatarse de la presencia de Pan. Ésta frunció el ceño cuando escuchó que la llamaban niña; una joven de 20 ya no se considera una pequeña.

—No, Mai. — respondió él incómodo con la cercanía de la mujer. —Ella es la señorita Son Pan, mi nueva asistente personal.

— ¿Asistente personal? No entiendo para qué la necesitas si justo en el corredor está tu secretaria. — replicó con cierto tono de enojo en la voz.

—Ya te dije que Marron no es mi secretaria, ella es la recepcionista de piso. — rectificó con seriedad.

—Pues es casi lo mismo, además hace muy mal su trabajo. — Mai hizo un puchero.

— ¿Y puedo saber el motivo de tu visita? — cambió de tema el chico de cabellera lila.

—Ah, pues solamente vine a recordarte nuestra cena de ésta noche. Aunque tengo muchísimos asuntos que atender, los dejé a un lado para venir a verte. — volvió a usar el mismo tono meloso de antes.

—Pues, de ahora en adelante no tendrás que dejar tus asuntos, porque la señorita Son se encargará de recordarme nuestras citas. ¿No te parece fantástico?— dijo él en tono alegre.

—Por supuesto, maravilloso. — contestó ella sonriendo falsamente. —Bueno cariño, es hora de marcharme.

Mai se levantó de su regazo y le dio un beso rápido en los labios, pero antes de retirarse se acercó a Pan y estiró su mano.

—Creo que esta no será la última vez que nos veamos, ¿verdad?— preguntó ella.

—Espero que no. — respondió la otra chica estrechando su mano.

Para Trunks ese gesto era inocente, pero para ambas morenas sería el primero de muchos momentos en que la hipocresía y las sonrisas forzadas no faltarían. Después de ello, Mai se marchó tan rápido como había llegado.

—Creo que me odia. — murmuró la chica de cabellera negra al mirar marcharse a Mai.

—No lo creo. — aseguró Trunks, quien en ese momento estaba tecleando en su computadora. —Mai no siempre es así. En estos momentos está muy estresada con todos los preparativos de la boda, eso la tiene paranoica. — bromeó.

—Ya veo. — dijo ella.

—Tengo entendido que te ibas a casar, ¿no es así?— No era su intención obtener muchos detalles de la chica frente a él, pero era una pregunta que rondaba por su cabeza desde el momento en que Bra se lo platicó.

—Sí, pero la boda se canceló. — respondió la chica de cabello negro visiblemente incómoda.

—Oh, lo siento. No debí preguntar. — se disculpó profundamente avergonzado por su falta de tacto.

—No, no es nada. Ya casi pasó medio año desde ese día. — expresó ella sin darle tanta importancia. Pero en el fondo, dolía.

—Se supone que deberías iniciar la entrevista, ¿no?— preguntó Pan tratando de romper el incómodo silencio que se formó.

—Creo que no es necesario, porque el puesto ya es tuyo. — le respondió Trunks. —En cuanto a tu sueldo, será el sueldo base, ¿de acuerdo?

— ¿Sueldo base?— preguntó la morena confundida.

—Sí, 20.000 zenis quincenales— le informó.

— ¡¿20.000 zenis por quincena?!— la chica estaba sorprendida.

—Claro, pero si crees que es poco, puedo aumentar tu sueldo. — expresó en tono servicial el joven de pelo lila.

—No, al contrario, me parece que es demasiado. — dijo ella todavía sorprendida.

—Pues, creo que es lo justo; Pan, tu trabajo no será fácil: deberás organizar diariamente mi agenda, programar reuniones, conferencias de prensa, cenas con empresarios y socios de la C.C., además de que en varias ocasiones me acompañarás a estos eventos y viajes, y sobretodo, debes ser capaz de soportar la presión que este trabajo te provocará. Pero no te preocupes. — la tranquilizó al ver que ella comenzaba a jugar con sus manos. —Yo te ayudaré para que te acostumbres, y cada vez que lo necesites, yo estaré ahí. — Trunks le brindó una sonrisa sincera para después levantarse de su asiento y ofrecerle su mano para estrecharla. Ella hizo lo mismo y no dejaron de mirarse directo a los ojos.

—Bienvenida, señorita Son.

—Muchas gracias, señor Briefs

Pan se sentía extraña y sinceramente no sabía qué pensar. Mai Sato, la extraña prometida de Trunks, no le había dado confianza, además de su andar petulante y sonrisas fingidas que no le agradaron en absoluto; Trunks debía amarla en serio.

Al llegar a casa de sus padres no encontró a nadie, así que aprovechó para descansar un poco. Ella no estaba acostumbrada a usar calzado alto, por lo que era normal que le incomodara, y en cuanto tuvo oportunidad, se quitó los zapatos.

Alrededor de dos horas después escuchó un gran alboroto afuera, y cuando miró por una ventana, vio que su padre discutía con su tío Goten.

— ¡No puedo creerlo, Goten! ¡Te embriagaste y empezaste una riña en un bar! ¡¿Pero qué rayos te sucede?!— Gohan estaba muy exaltado y Videl trataba de tranquilizarlo. Pan observó a Goten agachar la mirada y quedarse callado ante todos los insultos y reclamos de su hermano.

Luego de unos instantes, el rostro de Gohan se suavizó y los tres entraron a su hogar. Goten se dirigió a su alcoba y Videl llevó a su esposo a la cocina, mientras que Pan sintió curiosidad por saber qué había sucedido. Escalón por escalón subió sigilosamente para que sus padres no la escucharan, y cuando llegó frente a la recámara de su tío se dio cuenta de que la puerta estaba entreabierta.

—Hola Goten. — dijo ella en voz baja.

—Hola. — respondió él sin muchos ánimos.

— ¿Qué fue todo ese alboroto de hace un momento?— preguntó Pan sin tantos rodeos.
Goten la miró con los ojos brillosos y una sonrisa triste se hizo presente en sus labios.

—Creo que lo escuchaste todo, ahora tu padre debe estar más que furioso. — contestó él.

—Pero, ¿por qué lo hiciste? Vamos, uno no empieza una pelea por que sí, debe existir una razón. — indagó la chica de cabellera azabache.

—Pares, la razón fue Pares. — dijo él con un nudo en la garganta. Pan se sorprendió levemente porque sabía que Pares era una chica con la que Goten en ocasiones salía, pero jamás imaginó que fuera algo tan serio, así que quiso saber más.

— ¿Qué sucedió con ella?— preguntó.

—Yo...— respiró profundo. —pensé que ella era la chica correcta, ya sabes, la chica indicada para iniciar algo serio pero me equivoqué... ella no se sentía lo mismo que yo. Y en la mañana cuando fui a buscarla, vi cómo se besaba con otro sujeto. — relató el tío de Pan al momento de recostarse en su cama. Por su parte, Pan tomó asiento en una silla que estaba cerca de su cama para escuchar la historia.

— ¿Y lo golpeaste?— indagó ella. Su tío negó con la cabeza. —Fui a un bar cercano y bebí más de la cuenta; sé que fue estúpido de mi parte, pero tú sabes cómo se siente eso. Y cuando estaba en la barra, ese tipo entró al bar del brazo de una pelirroja y, no sé de qué manera me abalancé sobre él y comencé a lanzarle golpes al rostro; fue casi como si algo me impulsara a pelear... Y después llegaron los policías, nos arrestaron y tuve que llamar a tu padre para que pagara la fianza. — Cuando terminó de relatar lo sucedido, Goten se sentía más aliviado. Pan todavía no creía lo que había escuchado: su tío Goten, un mujeriego que creyó encontrar a la mujer perfecta para iniciar algo serio, inició una pelea en un bar después de ser engañado. Vaya, era mucha información para procesar.

—Entonces supongo que ya no saldrás por las noches, ¿eh?— preguntó Pan, su tío sólo asintió con la cabeza y se cubrió con las sábanas.

—Buenas noches Pan. — susurró el chico para cerrar los ojos y dormir. No saldría de casa en un buen tiempo.

Ese día había sido de locos. Su "entrevista" con Trunks, conoció a su prometida, Goten peleó por una mujer y descubrió que su padre perdía el control cuando se enfadaba. Si así había sido ese día, ¿cómo sería el de mañana? Era mejor no imaginarlo. Miró la hora en su reloj. 11:23. Recordó la cita de Trunks y Mai, e involuntariamente frunció el ceño. La sensación de incomodidad la invadió al imaginarlos besándose y ella sabía qué era esa sensación: celos. ¡Pero ella no podía estar celosa! Trunks era el hermano de su mejor amiga y ahora era su jefe. Estaba comprometido y (seguramente) no era un matrimonio forzado. Aunque no pudo evitar sonrojarse al recordar la manera en que ninguno de los dos era capaz de soltar su mano cuando se despidieron. ¡Pero era una locura! Estaba celosa por un hombre que no vio en más de seis años, un hombre que nunca le dirigió la palabra por propia cuenta, un hombre que le era totalmente indiferente y ni siquiera sabía que un estúpido la plantó en el altar... Y ahora estaba dormido entre los brazos de la mujer más arrogante que haya existido.

Por un momento deseó ser ella esa mujer.

Tal vez no estaba celosa por él, tal vez estaba celosa de lo que tendría en unos meses: un matrimonio feliz, algo que soñó por mucho y todos sus sueños se vieron frustrados cuando un idiota le rompió el corazón.

Suspiró y cubrió su cuerpo con las sábanas.

Mañana sería otro día. Al día siguiente sería presentada oficialmente como la asistente personal de Trunks Briefs.


N/A: ¡Hola! De nuevo estoy por acá subiendo un nuevo capítulo que espero que les haya gustado. Perdón por la demora. ¡Nos vemos pronto!