¡Hola! –asoma la cabeza, asustada (?)-
¡Ok, no saben lo que me ha costado terminar éste cap! Desde que subí el anterior hasta hoy xD. Razones: flojera, falta de inspiración y que cuando ésta llegara me la cortaran :C
Dedicado a Jell Brown que lo pidió. A HikariCaelum que ama a la pareja, a quiénes dejaron review y lo pusieron a favoritos y a quién lo lea y sea fan de la pareja xD.
Summary: A veces vivimos en un mundo demasiado bueno que una extraña situación, por simple que sea logra desestabilizarnos. Eso es algo que conocerán Kari y T.K. Por culpa de una confusión los sentimientos de ambos sobre su relación se han distorsionado, pero, ¿la confianza y la esperanza de ambos serán más fuertes en ellos para volver?
Pareja: Takari (Takeru "T.K" x Hikari "Kari").
Rating: K+ (aun sigue manteniéndose).
Palabras: 5.670.
Disclaimer: Digimon no me pertenece, pertenece a sus respectivos creadores que terminaron de arruinar mis ilusiones fangirlistas x2(?).
Las explicaciones de todo están abajo.
-.-.-.-
Lo que esto ha logrado…
Capítulo anterior: Confusión.
Capítulo dos: Palos en la rueda.
-.-.-.-
El agua pareció ser como un tranquilizante para la joven de cabellos castaños. Su cara ya no se encontraba empapada sólo por las lágrimas sino también por el agua de la canilla. Suspiró con cierta pesadez y levantó la cabeza, lo suficiente como para ser escuchada. Era increíble pensar que aquella acción tan banal la había hecho sentir mejor que las palabras esperanzadoras y poco confiables de su hermano y amigos.
Apoyó sus manos en el lavamanos, recargándose en el mismo. Su cabeza estaba gacha y no podía verse su rostro, sólo las gotas que caían del mismo. Luego, miró la puerta, su rostro estaba algo rojo, sus ojos cristalinos debido al llanto. Aquella puerta…era enfrentarse a esa realidad…esa realidad que…no supo de dónde había salido.
¿Era posible que algo saliera de la nada…? ¿Como si fuese un brote mágico…?
Quiso acercarse, quiso que sus piernas dejaran de estar casi entumecidas y moverse pero no pudo, su cuerpo no quería reaccionar por más que su mente y alma quisieron.
—¡Ah!
El sonido de unos golpes a la puerta atrajo su atención y el escuchar su nombre sólo atrajo más su atención.
—¡Kari! ¡¿Me oyes?! —era la voz de T.K.
—¿Qué quieres? —frunció el ceño, mas, no se acercó ni abrió la puerta.
—¿Eh? ¿Qué otra cosa voy a querer? ¡Hablar contigo! —gritó el rubio, casi exasperado y molesto. Aquello sólo logró enfadar a la chica.
—Pues lo siento pero yo no. "Ya no hay nada más que decir", T.K….
Y ésas fueron las mismas palabras que él le había dicho. Del otro lado de la puerta T.K estaba sorprendido, sin habla. De verdad… ¿le estaba diciendo esas palabras…? ¿Qué quería decir?
—¡Por favor, Kari! ¡Sal de aquí, tenemos que hablar! —T.K. alzó su voz y golpeó nuevamente la puerta pero con más fuerza logrando que Kari se sobresaltara.
—¡No, T.K! ¡Déjame! Ve con tu amiga que a ella le crees —dijo Kari, cruzándose de brazos.
—¿Amiga? ¿Cuál amiga? —la voz de T.K se oyó confusa.
—Tú ya sabes…
Takeru, harto de toda aquella telenovela intentó abrir la puerta pero se dio cuenta de una cosa.
—¡Eh! ¡¿Qué?! ¡¿Por qué cerraste la puerta?! —ésta vez la voz de Takeru se oía en verdad enfadada, no era para menos, la persona con la que trataba de hablar cara a cara había puesto una puerta en medio, separándolos.
—¡¿Por qué iba a ser?! —gritó esta vez la pequeña de los Yagami, de manera defensiva.
—¡Por favor, Kari! ¡Estamos discutiendo sin vernos las caras! ¡En un baño! Y yo afuera, ¡como un jodido imbécil! —frustrado, así se sentía.
Hikari sopesó sus palabras y suspiró, tenía razón. No sabía qué rayos le sucedía. Por qué se había molestado tanto y entristecido al ver cómo Takeru era casi convencido por las palabras de Catherine.
Estuvo unos segundos, quizás dos o tres minutos pensando si abrir o no la puerta…
Pero justo cuando iba a abrir la puerta vio algo que la sorprendió nuevamente, ésa…esa Catherine de nuevo abrazándolo y casi llevándose a rastras. Kari le miró sin entender y pudo ver que él también la miraba. ¿Acaso…no tenía poder de decisión sobre esa francesa?
-.-.-.-
—¡Catherine! Deja ya de hacer este circo, no me causa gracia —de nuevo estaba molesto, frustrado y molesto. Aunque Catherine estaba casi igual.
—A mí tampoco, T.K. ¿Viste lo que pasó ahí? —señalando la puerta del baño. Takeru miró la puerta antes de irse.
—Sí, ¿y? —arqueó una ceja.
—¡Ajá! ¿Y? —continuó.
—No sé a qué quieres llegar con esto…—ni tampoco quería saber.
—¡Oh, por amor de Dios! ¡T.K, es obvio! —notó como el rubio quería evitarla y se paró enfrente suyo, deteniéndolo.
—No, no sé a que te refieres con eso, Catherine —trató de tenerle la mayor paciencia posible, pero era difícil, condenadamente difícil.
—¡T.K! ¡No te hagas el tonto! ¡Qué te lo tengo que decir…!
—Baja la voz… —el rubio se acercó para poder susurrarle, mirándole en serio enfadado. —Estás llamando demasiado la atención…
—¡P-pero! —bufó. —¡¿Cómo es que puedes decirme eso cuando tu novia te acaba de mandar al demonio?! O mejor dicho…tu exnovia…encima de esa manera, sin darte la cara —la francesa se cruzó de brazos.
—Esto es sólo un malentendido, Catherine…se solucionará, te agradecería que dejaras de meterte en donde no te llaman…además, tengo clases, ya estoy retrasado gracias a ti. Adiós —dicho de decir aquello se largó dejándola sola.
La chica apretó los puños y golpeó el suelo con su zapato, ¿cómo es que podía ser tan terco? Ya, ya sabría cómo hacer para que T.K dejara de creer en Kari, y viceversa. Ella conseguiría separar a la parejita más feliz de la escuela.
-.-.-.-
La mirada rojiza de la castaña se encontraba perdida en aquél libro, miró tan sólo dos o tres segundos la figura de su recién proclamado exnovio que no se encontraba al lado de ella, no, ahora él estaba cerca de la ventana. Al lado de esa francesa que a cada rato llamaba su atención o mejor dicho trataba.
—Chsst, Kari… —la voz de Daisuke logró que dejara de estar absorta en su mundo.
—¿Eh? ¿Qué sucede, Davis? —preguntó, tratando de sonar lo más calmada posible.
—¡A ti que te sucede! Yolei ya nos contó todo a mí, a Cody, a Joe e Izzy… —dijo, mientras contaba con los dedos. —Ahora ya seguro lo sabe toda la escuela.
—Motomiya si sigue hablando en clases hago que limpie los baños con ayuda de Takaishi —¿más claro? Imposible.
Daisuke miró un momento al rubio, pensó un poco y se dirigió a su profesor.
—Sí, castígueme… —aquello tomó por sorpresa a los demás alumnos en especial a Hikari y a Takeru, ¿por qué quería que lo castigaran?
—Eh…—el profesor no supo ni qué decir, se aclaró la garganta antes de hablar y dijo con voz poco convencida. —M-Muy bien. Quédese después de clase con el joven Takaishi y espere a que llegue el conserje. —Daisuke asintió levemente.
—¿Por qué…? —la voz de Kari atrajo su atención y él la miró, luego se sonrió.
—Tengo que hablar con T.K...
¿Por qué aquellas palabras no le habían sonado muy bien?
-.-.-.-
El sonido del celular de Mimi llamó su atención. Miró quién la llamaba y atendió.
—¿Matt? ¿Sucedió algo? —preguntó, mientras se dirigía fuera del salón de clases para el salón de informática donde estaría Koushiro.
—Eh, sí…al parecer las cosas ente T.K y Kari se han complicado —la voz del rubio sonó algo confusa.
—¡¿Cómo?! Creía que ya con hablarlo estaría todo bien…
—Sí, creímos, pero bueno, de nuevo Catherine hizo de las suyas…y Davis se está pegando mucho a Kari…haciéndose el amigo consolador…
—No creo que Davis esté fingiendo…él está aún muy enamorado de Kari, se nota, pero no creo que él aproveche la situación para intentar una jugada, él es un buen amigo dentro de todo, ¿no?
—Eres muy ingenua en creer aquello, Mimi —pudo escuchar un suspiro del parte del rubio. —Aún así, si Catherine mueve los hilos y convence a Davis…
—¿Tú crees aquello, Matt? ¿Crees que…alguien puede enamorar a otra persona a base de mentiras y manipulación…?
Sólo pudo escuchar desde la otra línea un suspiro: —Si la otra persona no se entera de nada y le cree ciegamente…sí…
Ésas eran las palabras que no quería escuchar…
—Pobre, T.K, hay que ayudarle a como dé lugar…
—Lo sé, Mimi…pero, trata de entender. Ellos ya son grandes, no podemos estar siempre detrás de ellos…
—Pero no podría ser un empujón o algo, me duele verlos tan distanciados, no parecen ellos…
—Ya vamos a salir de esto… —suspiró. —Tengo que irme, nos vemos...
—Está bien —dijo ella un poco entristecida. —¡Te quiero!
—Y yo a ti. Adiós.
—¡Adiós!
Y la conversación quedó allí. Abrió la puerta de la Sala de Informática. Estaba como siempre, pero sin los chicos considerados "nerds" usándolas.
—¡Izzy! ¡¿Estás?! —miró la computadora que usaba su amigo lástima que él no se encontraba, luego miró a toda la sala y la notó más desordenada de lo normal. Vio algunos pendrives en el suelo y algunos papeles también ¿Qué había pasado ahí?
Y por mera curiosidad se acercó a la computadora de su amigo y se sentó en la misma, observándola mientras arqueaba una ceja.
—¿Un sintetizador de voz…? —murmuró, mirando una de las carpetas que había en la computadora que era ocupada por su amigo. Pero fue otra cosa que le llamó aún más la atención, vio en el suelo algo de color rojo, salió del asiento y se agachó para inspeccionarlo. Luego lo tomó entre sus manos.
—¿Un pendiente…? —una chica había entrado ahí, eso era seguro… pero, ¿quién?
-.-.-.-
Sintió cómo su celular vibró en su jean y frunció el ceño, ¿de quién podría ser ahora? ¿Acaso no sabían que estaba en la Universidad?
—¿Sora, sucede algo? —preguntó Tai, un tanto dormido y recostado sobre el pupitre.
—Nada…un mensaje —sacó su celular con discreción observando a cada tanto que el profesor siguiera concentrado en su lectura y no levantara la vista.
—¿Mensaje de quién? —se incorporó mejor en su asiento. —Si estamos aquí… —bostezó.
—Eso lo sé… —abrió el mensaje. —Es de Mimi—dijo extrañada.
—¿De Mimi? Qué extraño… ¿Le pasó algo? —Yamato levantó una ceja; escuchándoles curioso.
—No por lo que dice en el mensaje…—decía la pelirroja, leyendo el celular.
—¿Entonces de qué es? —preguntó el moreno exagerado.
—Por lo que me puso al parecer las cosas con Kari y T.K se han complicado debido a la metiche de Catherine y Davis…
En el momento en que Sora nombró el nombre de Catherine su voz había sonado molesta, nunca le había caído bien la francesa, puesto que le parecía la clase de persona que siempre buscaba la aprobación ajena, además de que Tai se sintió un tanto atraído por la belleza de la misma. Logrando que sintiera celos y un cierto rencor, y obviamente enfado con ella misma por ése mismo sentimiento rencoroso, pero era inevitable sentirlo por una chica que se creía especial sólo por saber dos idiomas y ser bonita, ¡dios! Ni Mimi hacía lo que ésa hacía…
—¿Sora…estás ida…? ¡Sora, Sora! —la removió con una de sus manos.
—¡Aah! ¡Eh! ¡Tai, no hagas eso!
—¡Yagami! ¡Takenouchi! —el profesor levantó la vista del periódico y los fulminó con la cabeza, en respuesta la pareja bajó la cabeza en señal de educación y entendimiento. El profesor volvió a lo suyo como si nada hubiese pasado.
Yamato que se encontraba atrás de ellos los miró sin entender y se acercó a Sora.
—¿Qué pasó? —le susurró en voz baja y Sora en respuesta le alcanzó su teléfono con el mensaje aún en él. Yamato aceptó el teléfono con duda y leyó el mensaje de su novia dirigida a su amiga.
—Oh, mierda…
Y con ésa palabra se podía entender que nada bueno había sucedido.
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Los ojos negros del muchacho observaron con curiosidad los ojos azules de la chica. Sabía que algo ocultaba con esa cara inocente de "yo no fui". Lo sabía gracias a que Yolei era la reina de las chismosas y había contado a todo el mundo lo del rompimiento de Kari y T.K.
—Catherine, sé que tomaste algo del Salón de Informática. Necesito que me lo devuelvas, es algo privado —dijo Koushiro, suspirando.
La rubia le miró como si no entendiese lo que le había dicho.
—¿Acaso tienes pruebas como para venir y culparme como si nada…?
Era curioso, le parecía curioso como las personas para defenderse se auto incriminaban.
—Claro que las tengo, si no, no te estaría echando la culpa…
La francesa se sonrió y se cruzó de manera elegante los brazos, mientras negaba.
—Y dime, Izumi, ¿cuáles son tus pruebas? ¿Dónde supuestamente me viste…?
¿Acaso estaba jugando con él? ¿Tratando de tergiversar sus palabras como si aquellas sólo fuesen unas piezas? ¡Claro que era ella! Basándose en la siguiente situación densa en la que se encontraban su interés romántico, la pareja de ése mismo interés y los sentimientos de ella y del otro muchacho sentía por la pareja de ése amor casi platónico era obvio que la francesa lograría lo que estuviese al alcance de sus posibilidades para lograr la ruptura y así poder tener la chance de engatusar al rubio.
Pero primero, había que conocer a los especímenes involucrados. Y si la chica no era demasiado fantasiosa sabría que con aquél rubio había entre pocas y nulas posibilidades de que sintiese algo de atracción más allá del físico por la chica en cuestión, y más, si se sumaba al hecho de que si lograba la ruptura de su chico anhelado aún podría sentir cosas por su ex pareja y/o no querer saber nada de tener una nueva pareja.
Cosas que había aprendido de escuchar a sus amigos y de las revistas de adolescentes que Mimi solía tener en su bolso cuando ella iba a su casa a hacer trabajos escolares y la mitad y un poco más del trabajo lo terminaba haciendo él y la castaña preparaba algo de merienda.
Finalmente habló, luego de tantas cavilaciones: —Esto no llegará a ningún lado, así que te pido nuevamente lo que te estoy diciendo o tendré que hablarlo con el profesor de Informática, Catherine…
Aquello pareció ofender a la francesa que sólo se dio media vuelta y se acomodó el cabello hacia atrás, ése gesto era muy parecido al de Mimi cuando se molestaba porque él se concentraba más en su laptop o tenía una discusión con Yamato, temas de pareja (u otras cosas que lograban molestar a su mejor amiga), pero en Mimi era hasta lindo y gracioso. En Catherine era algo lleno de soberbia.
Y justo al haber hecho aquél gesto se pudo percatar que no tenía nada en el lóbulo de la oreja derecha. Lo que era extraño puesto que era conocida por usar los pendientes más extravagantes que podría haber, tal y como había dicho Mimi una vez. Quizás era una de esas modas extrañas de las revistas que tenía Mimi a menudo. Como la de llevar aretes en las uñas o cosas así.
—Lo siento, Izumi. Pero soy una persona de categoría como para que me tachen de ladrona o algo así. No me llamo Catherine Deneuve por nada. Si no tienes una prueba concreta de que yo te robé algo no pronuncies nunca mi nombre… —luego se alejó sin más, con ese aire soberbio que recién había demostrado.
Koushiro abrió sus ojos con sorpresa, ¿qué rayos había sido todo eso?
—Se lo tengo que informar a alguien —y sacó su celular de su pantalón, decidió mandarle un mensaje de Mimi, ella siempre atendía sin importar qué igual que Miyako, pero, prefería evitar hacerlo con ella, sabía muy bien cuáles podían ser las consecuencias.
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Salió de la Sala de Informática "ligeramente ofendida", ¿dónde rayos se había ido Koushiro? ¡Justo que por fin había logrado hacer su tarea ella sola sin ayuda de nadie él no aparecía! Necesitaba verle con urgencia para verificar si estaba bien y que le explicara unas cosa de matemáticas y, no estaba en la sala, corrección: no había NADIE en la sala. ¡Ni siquiera Miyako!
Lo único que halló de interesante fue aquél pendiente que ahora tenía en uno de sus bolsillos de su cartera de marca y esa cosa de sintetizador de voz. Aunque no entendía muy bien qué era, sabía que algo tendría que ver con Vocaloid pero, más que eso, no. Además, ¿por qué iban a estar esos geniecillos electrónicos haciendo música digitalizada? ¡Nada tenía sentido!
Sintió de pronto que su celular sonaba y lo sacó, mirando quién era.
—¡Ahora me va a escuchar! —casi gritó, al ver que se trababa del pelirrojo. —¡Tú…!
—¡Ya! Lo sé, discúlpame por no haber estado en la Sala como prometimos, Mimi. Hubo un problema…
Mimi se quedó en silencio unos instantes y luego habló: —¿Cuál problema?
—Verás, alguien entró a la Sala, revolvió todo y robó unos archivos que estaban en la computadora. Lástima que no pude copiar los archivos, tenía la plena confianza de que nadie tocaría nada… Pero, por lo menos ya tengo a un sospechoso… —Mimi abrió los ojos sorprendida.
—¿Quién...?
—La chica transferida de Francia, Catherine.
Si Mimi estaba sorprendida, ahora estaba anonadada.
—¡Aaaaaaaaaah! —el grito chillón que había soltado Mimi seguramente había logrado alejar a Koushiro de su celular. —¡Eso lo explica! ¡Ahí en tu computadora estaba abierta una carpeta vacía con el nombre de "Sintetizador de Voz" y justo encontré un pendiente.
—¿Un pendiente?
—Sí, es bastante pesado y llamativo, de color rojo. No es un pendiente que se usaría en la escuela y de día. La chica debería saber que se tendría que usar algo más discreto, como unas perlas o…
—¡Bueno, bueno! E-eso no importa, Mimi. Allí ya tenemos la prueba cabal de que Catherine ha sido la culpable. No pierdas el pendiente.
Mimi frunció los labios y el ceño al escuchar aquello, sintiéndose ofendida. Infló las mejillas de manera infantil.
—¡Ay, Izzy! ¡¿De verdad crees que podría yo perder el pendiente?! ¡Además, está en mi bolso! Y yo sin mi querido bolso no salgo.
Koushiro ante ese válido y lógico argumento no discutió. Le recordó a Mimi que tuviera cuidado y se despidió, cortando la llamada.
Mimi se quedó unos instantes pensativa. ¿Por qué Catherine habría hecho aquello? No tenía lógica. Alguna maniobra tendría que ver para quedarse con Takeru, de eso no había duda, pero, ¿qué?
Decidió que hasta no saber si aquél hurto que había hecho tendría que ver con Takeru, no se lo comentaría a nadie.
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Estúpido pelirrojo. Se creía Sherlock Holmes sólo por ser uno de los alumnos más inteligentes de la escuela. ¡Cómo le molestaba esas actitudes de la gente! Pero aquello no le importaba, había salido sana y salva de ése chico.
Se fue directamente al baño de mujeres, concretamente al espejo del baño de mujeres (agradeció que estuviese vacío después de todo el curso de T.K, Kari, Davis y ella tenían hora libre) fijándose si su maquillaje y su cabello estaban en orden pero se dio cuenta de algo. Le faltaba el arete de la oreja derecha.
—Quizás se me habrá caído por ahí —murmuró para sí, quitándose el otro arete y guardándolo en su bolso. Luego sacó de su bolso rojo chillón dos aretes de color verde y se los puso en la oreja. Se sonrió, aquellos aretes combinaban perfectamente con el uniforme escolar. Catherine (al igual que Mimi) eran esas clases de chicas que podrían sentirse desnudas si no llevaban algún accesorio en el cuerpo.
Se perfumó luego y observó la hora en su reloj de pulsera. Sonrió. Aún tenía tiempo para planear muchas cosas. No iba a dejar que la rarita de Yagami se quedara con el lindo de Takeru, no, claro que no. Ella no se lo merecía. Takeru iba a ser suyo, a como diera lugar. Después de todo, ellos ya habían desconfiado de ambos por sí solos, ahora sólo era cuestión de confundirlos aún más y hasta lograr que se pelearan.
Con aquellas ideas en su cabeza y una sonrisa en los labios salió del baño, sin darse cuenta de nada más. Si la miraban o no.
Y la persona que justo la había estado no había sido otra que la encargada del periódico escolar y una de las chicas más chismosas de la escuela.
Miyako Inoue.
—Así que la francesita está jugando a ser la villana de la historia —dijo la chica de cabellos morados en voz baja, con una lapicera y un block de notas en la mano. Garabateó unas palabras en el mismo y se levantó de su "medio escondite" que eran simplemente unas sillas y mesas rotas apiladas en un rincón y una tela oscura que lo recubría. Sí, Miyako podía ser una Ninja contorsionista si la situación lo requería, mejor dicho, ella podía ser cualquier cosa. Y no tenía límites en hacerlo.
—No sé saldrá con la suya —frunció el ceño, mirando hacia donde se había dirigido la extranjera.
Porque Miyako se había convertido en la sombra de Catherine cuando la segunda tuvo su primer intento de joder la relación de su mejor amiga y su novio. Y ella no se lo permitiría, no en el nombre del amor y la inocencia. Porque eso era algo que a esa rubiecita le faltaba y mucho.
—¡Yolei! —escuchó unos gritos provenir detrás de ella y ocultó su block entre las ropas de su uniforme, encarando aquellas voces.
—¡Chicos! —gritó la chica sorprendida al ver ahí a su novio Ken y a su amigo Iori. —¿Qué hacen aquí?
—¡¿Qué haces tú aquí?! El profesor de Informática te anda buscando y la directora igual —Miyako palideció al escuchar las palabras del menor.
—¿Por qué? —preguntó tímidamente.
—Por lo que sucedió en el Salón de Informativa, parece ser que un intruso robó información y como Izzy y tú son los presidentes del mismo los anda buscando. Además de que te saltaste las dos primeras clases, ¿qué andabas haciendo, Yolei? —preguntó el chico de cabello azul, un poco avergonzado por tener una novia tan…interesante.
—¡Asuntos de mujeres! —contestó rápidamente la joven de anteojos, había sido lo primero que se ocurrió.
Los dos chicos se miraron sin entender mas, dejaron el tema ahí. No querían saber qué clase de "asuntos de mujeres" debía tratar Miyako, ni querían imaginárselo.
—Bueno, si tú lo dices; sólo acuérdate de ir allá o la directora se enojará conmigo —dijo el menor de los tres luego se despidió, dirigiéndose rápidamente a su salón de clases.
—Yolei, yo —comenzó a hablar pero no pudo terminar la frase al ver una hoja de árbol entre los cabellos de la chica. Con cuidado se lo retiró. —Yolei, creo que deberías pegarte un baño —dijo el muchacho, con una sonrisa en sus labios.
Ella se sonrojó sin poder evitarlo y asintió nerviosa. —S-si, ¡eso haré! —odiaba no decirle la verdad a su novio y ocultarle cosas, pero, ¿qué más podía hacer?
—Está bien, oye, ¿tú te has enterado de lo de Kari y T.K? Los he escuchado pelear cerca de aquí y vi que T.K se fue con ésta chica, ¿cómo era? La francesa, así que se lo comuniqué a Matt por medio de su teléfono —comentó el muchacho de cabellos oscuros.
Ella pestañeó, sorprendida.
—¿Eso cuándo fue?
—Antes de que comenzáramos las clases, ¿tú dónde estabas?
—¡Aah! ¡Sí! Estaba con Izzy, haciendo el proyecto que tenemos pensado…
Ken frunció el ceño, pensativo. —¿La aplicación de software?
Ella asintió: —¡Bingo! Del sintetizador de voz, eso mismo; ya tenemos la voz de Kari, de T.K, Davis, Cody y Mimi, además de la de nosotros dos y la de Izzy —comentó la chica, más segura de sí misma al ver que la discusión iba para otro lado.
Ken la miró un poco sorprendido pero al final sonrió. —Me parece bien, Yolei. Yo iré a mi próxima clase, ¿te espero a la salida? —ella asintió con entusiasmo, el correspondió el entusiasmo de la joven con esa clásica sonrisa encantadora y tranquila, tan común en él.
Una vez el chico hubiese desaparecido de su vista la joven no pudo evitar chillar de emoción. ¡Cómo amaba a su novio! ¡Era tan perfecto, dulce, atento! Y…pero luego cayó en cuenta de algo. Ella estaba en una misión y esa misión era ayudar a sus amigos a que volviesen juntos y desenmascarar a la francesa de Catherine a como diera lugar.
-.-.-.-
—¡Oh, pero si ésa es Hikari Yagami! —se escuchó una voz despectiva hablar, claramente la de una chica.
—¡¿Ésa es?! —luego se oyó una risa. —Pensé que sería alguien más bonita, siendo hermana de Taichi Yagami.
—¡Jaja, te creo! No salió al hermano, ¿viste su cara? ¡Parece una muerta viva!
—¿Qué es lo que le habrá visto Takeru-kun? —ésa fue una nueva voz.
¿"Takeru-kun"? Se sorprendió de la familiaridad con la que le llamaban.
—Quizá Takeru-kun quiso ser bueno con ella y se compadeció —opinó la primera voz, se podía sentir la ira y al envidia en sus palabras.
—¡Pero qué mal gusto tiene!
—No tiene el mismo buen gusto que su hermano mayor.
—¡Ah! ¡¿Te refieres a Yamato Ishida?! ¿El cantante de Teenage Wolves? ¿Con quién sale?
—Con Mimi Tachikawa. La chica más bonita, rica y popular de la escuela.
—¡Pfft! Seguro sale con ella por su dinero.
—Pero por lo menos eligió a alguien mejor —unas risas inundaron el lugar y por primera vez Hikari las observó.
Se encontraban en el patio, aprovechando la hora libre que tenían, no sabía dónde estaba T.K y aquello lograba hacerla sentir casi como desorientada, como si le faltara algo. Suspiró y pudo darse cuenta de que aquellas chicas se habían acercado a ella.
—¡Vaya, vaya! Con que aquí está la pequeña Yagami —murmuró una de las chicas, de cabello negro azabache y mirada verdosa.
—¿Y? ¿De nuevo andas haciéndote la mosquita muerta? —rió otra de las chicas, de cabello castaño oscuro y mechas de color violáceas.
Hikari las miró fijamente a las tres, pasando su mirada cobriza por cada una.
—¡Oh! ¡¿Qué sucede?! ¿A la señorita le han comida la lengua? —espetó la última, ésta tenía el cabello rubio cenizo y al igual que la otra cubierta de mechas de colores sólo que ésta los tenía oscuros. Llevaba un piercing en la comisura del labio inferior y otro en la ceja izquierda. Cosa que no entendía muy bien Hikari porque estaban prohibidos esos accesorios.
—No, no me ha pasado nada —contestó, levantándose de su sitio. —Con permiso…
—¡Ey, ey! ¡¿A dónde crees que vas? —la primera chica la tomó del brazo, impidiendo su "fuga", las otras dos la rodearon.
—¿Por qué no jugamos a "Kagome Kagome"? —rió de manera cínica, soltando a la chica de una manera un tanto brusca, logrando que Hikari retrocediera hacia atrás pero justo ambas chicas la empujaron hacia delante, Hikari terminó cayendo de rodillas al suelo.
—¡Vamos, Yagami! Sólo es un juego…
—¿Acaso no quieres ser buena compañera y jugar con nosotras?
¿Por qué le hacían esto si ella ni las conocía? Trató de levantarse del lugar pero se lo impidieron.
—¿A dónde crees que vas? —una de ellas la agarró del brazo, con bastante fuerza. —No te vamos a dejar ir, Yagami. No luego de lo que hiciste…
—No sé a qué se refieren ustedes, sólo déjenme ir. No tengo tiempo para esto —dijo Hikari con voz firme, mirando ceñuda a las chicas.
—¡Oh, no! ¡Tú pareces no entender! Rechazaste a uno de los chicos más lindos de la escuela, ¿crees que eso quedará así como así? Todas nosotras, esperando, soñando con que uno de ellos al menos nos diga un cumplido y tú… —la miró con rencor —…rechazas a Takeru-kun como si nada, ¿quién te crees que eres? No eres nada especial, no eres bonita, tienes corte de niño, tu voz es tonta, eres aburrida, no eres la más inteligente, ¿qué cosa especial puede ver alguien en ti?
—¡Oigan, déjenla en paz! —gritó una voz detrás de ellas. Hikari abrió sus ojos con sorpresa al ver de quien se trataba.
—¡Da-Daivis! —gritó Hikari, sorprendida al ver que se trataba del moreno.
—¡Dai-Daisuke-kun! —se sorprendió una de las chicas, algo asustada.
—¡¿Qué le estaban haciendo a mi amiga?! —gritó nuevamente, enfadado con ellas.
—¡Nada, nada! ¡Sólo estábamos jugando! —exclamó otra voz.
—¡S-sí! ¡¿Verdad, Hikari-chan?! —una de ellas la miró rogándole, Hikari quiso decir algo.
—¡No mientan, vi cómo la trataban! ¡Ahora váyanse! —ordenó con voz firme y las chicas huyeron, dejándolos solos. Él se acercó rápidamente a ella, alargando su mano para ayudarla a levantarse.
—Gracias, puedo sola —le sonrió de manera amable y se levantó, acomodándose su cabello.
—¿Estás segura? —preguntó el moreno con obvia preocupación en su voz y mirada.
—Sí —ella sonrió de aquella manera que parecía iluminar lo que veía.
Él creyó estar convencidos de sus palabras. —Si tú lo dices —sonrió. —Por cierto, Kari. ¿Qué pasó entre tú y T.K? —Daisuke puso sus manos detrás de su cabeza, de manera relajada.
Ella hizo un gesto con los labios, no esperaba que le preguntara aquello. Trató de darle su mejor sonrisa, pero no pudo.
—Nada, s-sólo una confusión —ella asintió con la cabeza. Él ladeó la cabeza, no creyendo sus palabras.
—¿Segura? Kari… —él la tomó de ambas manos y la miró a los ojos. Hikari se sorprendió por aquél gesto pero igual lo miró, era la primera vez que veía esa intensidad en sus ojos que logró hacerle latir el corazón con fuerza. —Kari, a pesar de los sentimientos fuertes que yo tengo por ti, sigues siendo mi amiga y quiero tu sonrisa luminosa en tu rostro; todos queremos lo mejor para ti y para T.K ante todo.
Ella se sorprendió por sus palabras pero no pudo evitar sonreír. Abrazó a su amigo con fuerza y éste correspondió aquél gesto, tratando de controlarse. Era casi un sueño hecho realidad, la chica de la que estaba enamorado lo abrazaba con aquella fuerza, con aquella intensidad, no le importaba que no lo abrazara con los sentimientos que él esperaba, pero lo importante para él era su acción; y él estaba conforme con eso.
—Gracias, Davis…
—¡Ey! ¡Para eso están los amigos! —y con una mano despeinó sus cabellos.
—¡Ey! —rió la chica al ver sus cabellos revueltos y que unos mechones interferían con su vista.
—Estás más linda con una sonrisa… —halagó el muchacho. Ella se volvió a sorprender por sus palabras y no pudo disimular aquél rubor en sus mejillas.
—De nuevo, gracias…
-.-.-.-
Una sonrisa triunfadora se vio en sus labios al ver la foto que tenía en su celular. Sí, aquella foto sería perfecta para mostrársela a él. Sí, sin dura será meterle más traba a todo. Sabía que eso era lo que tenía que hacer, crear mentiras con imágenes que podrían lograr que la gente mal pensara sobre aquello.
Y no era tan difícil ya que justo, justo, la persona involucrada, el momento indicado, y la persona indicada para lograr que aquello fuese malentendido.
Parecía ser que la suerte le sonreír y que el mundo conspiraba a su favor.
Al menos, por esos momentos.
-.-.-.-
—¡Maldición! —bufó el rubio, tratando de encestar sin éxito. Estaba tan frustrado y enojado consigo mismo por toda la situación estresante que estaba viviendo.
Y no era para menos, su novia (o exnovia al parecer) le había "cortado el rostro"; su grupito de fanáticas buscaban explicaciones y ya regalándose ante él y ni hablar de la francesa que también quería ser algo más que su simple compañera, pero que hacía todo de manera más…¿cómo decirlo? Sofisticada.
Negó con la cabeza, no, no era esa palabra la que buscaba.
Y en aquél momento nunca había sentido tanta empatía con su hermano mayor.
Trató nuevamente de meter la pelota de baloncesto en el cesto, pero no, no pudo. La pelota tan sólo rozó el lugar y cayó fuera de la canasta.
Bufó con enfado. Su idea de venir a la cancha de baloncesto era descargarse de lo que sentía dentro, no frustrarse aún más.
Se pasó su mano derecha por su cabello, despeinándose sus cabellos rubios, agarró la pelota y dio media vuelta para salir de la cancha y tomar una ducha que quizá le hacía mejor efecto y le calmara pero se detuvo al ver a la persona que se encontraba allí.
—Catherine —murmuró de mala gana. Ella sonrió sin percatarse del tono que había usado.
—Sabía que te encontrarías aquí —ella sonrió, sintiéndose inteligente por haberlo encontrado.
—Bueno, no hay que ser adivino para saber que por el momento que estoy sintiendo me encontraría aquí. Es demasiado obvio… —descalificó el rubio, pues estaba demasiado molesto con Catherine como para ser considerado con ella.
—No me trates así —puso una cara que la pondría una niña de cinco años al escuchar el regaño de su padre, Takeru rodó los ojos.
—Catherine, agradezco ese interés que tienes por mí, pero, por favor déjame en paz —pidió él, tratando de llenarse y seguir teniéndole paciencia. —Quiero aprovechar los quince minutos de hora libre que tenemos antes de que llegue el siguiente profesor, SOLO —hizo énfasis en la última palabra. —¿Quedó claro?
Ella se molestó por aquellas palabras, pero le entendía, después de todo, no siempre uno se pelea con su pareja por una confusión que con sólo explicarla (y quizás dar una prueba verídica) quedaba en el olvido. No, porque se trataban de Hikari Yagami y Takeru Takaishi, la pareja más feliz y perfecta de todas.
—Lo sé, Takeru-kun —ella sonrió. Él frunció el ceño ante ese apodo. —Pero, debo mostrarte algo, SÍ o SÍ y no, no acepto un "NO" como respuesta —ella rápidamente sacó un grabador pequeño que cabía en la palma de sus manos. —Escucha esto… —ordenó con voz firme.
—"¿Hice bien en discutir con Takeru por algo tan tonto para así poder separarme?" —el rubio abrió sus ojos con sorpresa, ¡¿ésa era la voz de Hikari?! ¿Por qué sonaba tan extraña? Parecía que le costaba hablar.
—"¡Claro que sí, Hikari! Así los dos podemos estar juntos, ¿no?" —casi se le salía el corazón del pecho, ¿ése era Daisuke?
—"Creo…que tienes razón. Además, ya no sentía nada por él. Tan sólo…se había vuelto costumbre…" —¡¿Costumbre?! ¡¿Había sido para ella todo una costumbre?!
—"¡Pero, ya! ¡Olvídate de él! Ahora estoy aquí contigo, ya no tienes que fingir ser feliz…" —y ya no escuchó más nada. Pestañeó un par de veces, perdido, era casi como si hubiese tenido una pesadilla. Como si el mundo estuviese dando vueltas y él…no sintiese nada, sólo confusión, aturdimiento.
—Y falta algo más… —aquella foto de ella y Daisuke fue la gota que rebalsó el vaso. Fue, como si le hubiesen tirado un balde de agua fría.
No, Hikari no era así, ella jamás le engañaría con alguien, ni tampoco a esa persona le engañaría. En conclusión, ella nunca podía serle infiel a nadie.
—Te lo dije. Eres demasiado bueno y confianzudo, Takeru-kun…no te mereces esto…
Y era la primera vez que le creía aquellas palabras. O eso creía él…
-.-.-.-
Ok, ¡aquí está el segundo capítulo! En realidad pensaba terminarlo en éste cap, pero por alguna razón seguí escribiendo y escribiendo y no me medí. Primero se me ocurría algo, luego mi mente estaba vacía y luego algo se me ocurría xD.
Creo que le dí más protagonismo a todos menos a Takeru y a Hikari D: fail mío xD. Pero es que si me concentraba en sólo ellos dos y que nadie hiciera nada, el capítulo hubiese sido (al menos para mí) excesivamente cortito y ni se hubiese disfrutado xD. Además, de que a éstos dos hay que meterles drama y mucho drama para que sea una pareja no tan cursi D: Así que, perdón si les ha parecido que todos menos los verdaderos protagonistas del fic han tenido su momento de brillar.
Como siempre, no sé si hubo OoC por parte de los personajes (en especial Izzy, Yolei y Ken que nunca los he usado). Pero sé que ustedes me lo dirán, confío lol.
Bueno, voy aclarando algunas otras cosas del fic como por ejemplo lo de la aplicación de software de síntesis de voz, ¿qué es eso? ¿Un ejemplo claro? ¡Vocaloid! Aquellos programas que pueden cantar. Aquí pueden usar también a Loquendo que es lo mismo sólo que éste habla xDD.
¿Kagome Kagome? Es una canción infantil japonés, donde un niño es seleccionado como el "oni" (demonio) o "cosa" debe sentarse con los ojos cubiertos en medio de un círculo formado por los demás participantes, como una ronda. Los demás niños unen sus manos y caminan en círculo alrededor del oni mientras cantan la canción del juego. Cuando la canción termina, el oni habla y pronuncia el nombre de la persona que se encuentre detrás de él en ese momento. Si acierta, esa persona cambiará de rol con el oni; justamente Vocaloid hace la referencia de ese juego en una canción (claro que es una canción que da miedo xDUu).
Bueno, volviendo al tema del fic, quizá exageré en meter tanto a Catherine como manipuladora, pero es que, ¡lo necesito! Quiero que el Takari sufra mucho –okno- xD
Y de que Tai, Sora y Matt esté en la Universidad, pues, leí en Wikipedia –haciendo publicidad de manera subliminal (?)- leí que o pueden hacer el bachiller o pasar ya a la secundaría. Pero ya decidí que estuviesen en la Universidad y no complicármela tanto.
Le dí una oportunidad a Cody de aparecer, vieron (?). A mí personalmente me agrada, a veces me aburre con su personalidad xDD pero, bueno. No soy mala con la gente y le di su momento de aparecer. Sólo falta Joe y listo, todos juntitos –hace arcoiris con sus manos (?)- Y de nuevo, perdón si hay mucha confusión entre los tiempos y esas cosas e.e Me mezclé mucho xDUu. Y también si es que ven OoC, traté de darle…más personalidad dulce y amable a Takeru, sino que se enojara y esas cosas, creo que más adelante, con Daisuke y Hikari se verá rencoroso xD y traté de darle un poco más de depresión a Hikari que ésta vez si es justificable (?).
Como siempre, espero que les haya gustado, o mejor dicho, les haya parecido pasable xD. Yo me iré a cuidar un foro que me necesita, a contestar roles y a leer fics pendientes :C
Así que la próxima actualización tardará un tiempo (no sé cuánto porque recién termino este cap y lo subo xD). Pero trataré de siempre escribir algo y terminarlo xD.
Sin nada más qué agregar (o eso espero) me despido por ahora.
¡Hasta luego!
