En vistas de la buena acogida que ha tenido este primer fanfic serio que me decidí a escribir... Me he dicho a mí misma, ¿por qué no escribir sobre el día de después? No sé si será lo que muchos esperabais, pero fue lo que se me cruzó por la cabeza tras finalizar la primera parte. Eso sí, ya aclarar que esta es la última. No me veo con suficiente imaginación como para continuar esta mini historia que he montado. ¡Gracias por leer!
**Los personajes ni el argumento principal del manga me pertenecen.**
No era su cama, pero poco le importaba. Se sentía completamente cómodo en aquel lugar y por eso mismo, no quería abrir los ojos. Sentía la tremenda necesidad de continuar dormido en esa cama, apoyado contra esa almohada y notando (sin saber muy bien cómo) unas suaves caricias que le enredaban el cabello blanco y negro al mismo tiempo.
Fue entonces, cuando comenzó a tener cierta conciencia de su persona, que sufrió verdadero pánico. Repentinamente, la mano que le estaba acariciando la cabeza había empezado a ejercer más presión de la debida, como si pretendiera ahogarlo contra la almohada. Callando contra todas sus fuerzas una exclamación de sorpresa, Sasaki se levantó de la cama para encontrarse a la joven con la que había pasado la noche anterior a su lado.
-Oh, ya te despertaste. Temía que hubieras caído en un estado de coma. Estabas tan calladito y apenas te movías, ni siquiera roncas -comentó con una sonrisa la mar de divertida Takatsuki.
El inspector de la CCG llegó a la conclusión de que lo sentido antes había sido solamente una jugarreta de su mente. Después de todo, no sería la primera vez que se lleva ese tipo de sustos por culpa de... esa otra persona que parecía habitar su cuerpo.
Viendo que sin querer había creado un momento la mar de silencioso e incómodo entre ellos, Sasaki se dedicó a reírse para despreocupar a Takatsuki.
-S-Sí... La verdad es que hacía mucho tiempo que no dormía tan bien -y no era mentira.
-Quizá tu trabajo no te deje tan cansado como yo.
Y simplemente fue capaz de seguir riendo de forma bastante estúpida a pesar de la vergüenza que había dominado su cuerpo. Recogió la camisa negra del suelo y se la puso con toda la dignidad que le quedaba (que era más bien poca).
-¿Te quedarás a desayunar? No tengo nada para preparar, pero podemos ir a alguna cafetería y continuar con la conversación que dejamos a medias.
-Me encantaría, pero debo regresar a casa... -esperaba que en su noche ausente, los Quinx no hubieran incendiado el chalé-. Aunque me encantaría volver a quedar contigo, Takatsuki.
Al girarse para despedirse de la escritora, se encontró con el cuerpo pequeñito pero bien curvado de ella completamente desnudo salvo por algunas partes que estaban escondidas bajo las sábanas. Sasaki recordaba perfectamente la noche anterior, y aún así no se lo creía. Se despidió de la manera que él consideró correcta pensando al mismo tiempo cuándo volvería a tener una tarde libre para poder volver a verla.
Ya de vuelta en el chalé, lo que se encontró fue un absoluto caos, aunque por suerte, no había fuego (todavía, claro). Mutsuki fue el primero en acercarse a un Sasaki consternado al verlo cruzar la puerta.
-¡S-Sasaki! ¡Ha ocurrido algo terrible! -estaba sumamente nervioso, aunque eso tampoco era extraño en él.
-Con calma, con calma...
Shirazu entró entonces en escena.
-¡Sassan! ¡Ha sido todo culpa de Saiko! La muy maldita quería cenar y al ver que tú no regresabas de... -al percatarse de que realmente no sabía dónde había estado y que había vuelto con la misma ropa que el otro día-. ¡Bueno, que ha sido todo culpa suya!
Con todo el panorama que le habían montado, ya no sabía qué esperarse. Cuando pisó la cocina, lo entendió todo. Ninguno de los Quinx habían provocado un incendio, pero seguramente Sasaki habría preferido eso... Al menos habría desaparecido toda aquella mugre que cubría la cocina y el resto de electrodomésticos.
Y entre toda la suciedad, Sasaki se encontró con una Saiko llorando entre grandes lagrimones.
-¡Maman! L-Lo siento mucho... Tenía mucha hambre y...
Suspiró, simplemente pudo suspirar. ¿Qué les iba a decir? Estaban bajo su responsabilidad y en parte, les había fallado al haber pasado la noche en casa de otra persona. Eso sí, no podía decir que se arrepintiera de esa decisión.
Como estuvo toda la mañana ocupado con papeleo de la CCG, mientras que los Quinx entrenaban, Sasaki no pudo ocuparse del desastre de la cocina hasta bien entrada la tarde. Ahí fue cuando Akira Mado decidió hacerle una visita a Sasaki. Después de todo, ella era realmente la única persona que sabía lo de su cita con Sen Takatsuki.
-¿Vengo en mal momento, Haise?
-Ah... -Sasaki, ataviado con un delantal, un par de guantes de goma y un pañuelo en la cabeza, no pudo evitar reír-. Un par de manos no me vendrían nada mal, pero...
-No pienso ayudarte en ese destrozo -respondió rápidamente Akira-. Simplemente quería saber cómo lo pasaste ayer. ¿Fue bien? -obviamente, la inspectora era muy observadora y el tener el caos delante le indicaba que Sasaki no había pasado la noche en el chalé. Y se alegró, estaba claro. Akira pensaba que su subordinado necesitaba vivir más momentos como aquel... que lo hicieran sentir humano.
-Genial, sí... Estuvimos hablando de nuestros libros favoritos toda la tarde. Resulta agradable tener a alguien con quien hablar de esas cosas -explicó mientras pasaba la bayeta por el suelo, intentando sacar las manchas-. Y quiere que nos volvamos a ver...
-Uh... Eso suena algo serio. Quién me iba a decir que ibas a llamar la atención de una escritora -soltó Akira con toda la intención de picar a Sasaki.
-Sí... Y quién me lo iba a decir a mí -respondió él con un tono casi soñador.
Haise Sasaki tenía grandes esperanzas puestas en su "relación" con Sen Takatsuki. Lo que no se podía imaginar, es que Sen Takatsuki tenía grandes esperanzas puestas en Ken Kaneki.
