Amar

es compartir la misma estrella

que nos une a la distancia.

Capítulo 1: A pesar de la distancia…

"Querida Riza:

Apenas tengo tiempo de escribirte unas cuantas líneas, pero por lo menos se que la próxima semana tendré noticias tuyas y de verdad espero, Riza, que no te vengues de mi enviándome una respuesta corta por la brevedad de mi carta. Recuerda que yo soy el que nunca tiene tiempo, o no sabe aprovecharlo según tu opinión, mientras que tú sabes organizar las cosas.

Espero que ya no estés molesta por la decisión del general Grumman, sabes que el hace lo que considera mejor y lo entiendo. Tú también debes hacerlo.

Maes debe haber llegado hace dos días a ciudad del Este, le pedí que fuera a verte, pero no confío ciegamente en que cumpla mis ordenes, ¡que demonios!, si ni siquiera consigo que me obedezca por completo cuando esta a mi mando, pero si ha ido, espero que no le digas nada de esto y que te guste el obsequio.

Ya debo terminar la carta, están esperando fuera para enviarla.

Espero tu respuesta y… ya falta muy poco.

Roy."

Riza suspiro un poco frustrada mientras releía la carta de Roy y luego la doblaba cuidadosamente para meterla en el sobre. En verdad esa vez hacia sido una carta breve y no sabia que la molestaba mas, si el tener tan pocas líneas de el o el hecho de que no entendía que le quería decir con aquello de que "faltaba poco"

Además, a él no parecía importarle en absoluto la decisión tan injusta que había tomado el general.

Oyó el sonido de la puerta de la casa abrirse y dando por hecho de que seria su abuelo que llegaba del cuartel, decidió cerrar la puerta de su cuarto con llave. Aun estaba furiosa con Grumman por lo que había ocurrido.

En el fondo, sabía que estaba siendo egoísta, irracional e inmadura, pero ¿Qué podía hacer si era lo que en verdad sentía y deseaba? Hubiera dado cualquier cosa porque fuera Roy quien hubiera llegado de Central en vez de su amigo, pero el general decidió que necesitaba mucho mas a Maes que a Roy en ciudad del Este, a pesar de que Riza prácticamente le había rogado que cambiara de opinión.

Por ese motivo, desde hacia casi dos semana que apenas hablaba con su abuelo. El seguía mostrándose cordial y amable con ella, como si nunca hubiera ocurrido nada, mientras que Riza se sentía tan frustrada y furiosa que estaba segura de que en cualquier momento estallaría.

Los golpes en la puerta la alertaron de que Grumman ya estaba frente a su cuarto esperando que lo dejara entrar. Lo había intentado desde principios de esa semana cuando se dio cuenta de que su enojo no pasaría tan rápido, pero ella seguía siendo intransigente en ese tema. Hasta que no se le pasara el enfado por la de Roy, ella no hablaría con su abuelo.

-Se que estas ahí y tenemos que hablar, Elizabeth- dijo el anciano mientras esperaba paciente su respuesta, la cual no llego-. Se que sigues enfadada conmigo, y lo entiendo, pero tu sabes como es esto…

¡Maldición!, claro que lo sabia. Llevaba mas de la mitad de su vida dependiendo de las decisiones de otros para intentar ordenar su vida. Cambiando de una ciudad a otra, cambiando de amigos, de escuelas… Y ahora que ya era mayor, ahora que se suponía que todo debería ser mas fácil, las cosas volvían a complicarse y eso hacia el dolor aun mas profundo.

-Entiendo lo que has hecho. Lo mejor para la milicia y para tu trabajo. Pero no para mí, abuelo, así que no quiero hablar contigo.

-Yo solo te comete lo de Roy porque era una posibilidad, pero también sabias que podía ser Maes Hughes o cualquier otro. El caso es que tuve que tomar una decisión y espero que la aceptes.

Riza se levanto furiosa y abrió la puerta. Grumman la miro con tranquilidad antes de entrar al cuarto y sentarse en al cama de su nieta.

-Roy no esta molesto por lo ocurrido, el sabe como son las cosas y aunque tenia ganas de trabajar aquí durante un tiempo comprendió mis motivos para elegir a Maes. Se que es tu amigo y que hace mucho tiempo no lo ves pero…

-No lo veo hace once años- le dijo la joven molesta-. Porque cuando el aun tenía tiempo para venir a casa, tu decidiste que lo mejor seria que nos fuéramos a otro sitio, y ahora que hemos vuelto al Este, Roy ya no puede venir.

Grumman suspiro con frustración. No sabia como poder hacer entender a su nieta que las cosas no siempre seria como ella deseaba, y se sentía un poco mal por como habían resultado las cosas últimamente.

Durante todos los años que llevaba cuidando de Riza, ella nunca le dio mayores problemas. Se marchaba con el cuando debía ser trasladado y nunca se quejaba, solo recordaba una vez que en que su nieta estuvo tan furiosa como ahora. Y el responsable era el mismo: Roy Mustang.

Diez años atrás, Grumman se vio en la necesidad de ser trasladado al Norte, cuando le comunicó a Riza lo que ocurría, ella se negó a irse con él aunque en el fondo sabia que eso no serviría de nada porque de igual forma tendría que seguir a su abuelo. Luego, a través de Gracia, el supo que el motivo de la negativa de su nieta era que Roy había prometido visitarla en un par de meses mas.

Cuando le planteó a Riza el por que no podían ser así las cosas, ella simplemente se echo a llorar durante días, hasta que finalmente se fueron y el tiempo y la necesidad de adaptarse a otro sitio calmaron su pena.

Pero dudaba que ahora pudiera ocurrir lo mismo.

-Lamento que se hayan dado así las cosas- comento el anciano mientras se ponía de pie para marcharse-. Pase lo que pase entre nosotros, Elizabeth, recuerda esto, te quiero y no pretendo hacerte daño ni arruinarte la vida. Estoy muy orgullos de ti y lo sabes, sin embargo creo que en algunos aspectos es necesario que madures un poco. Con el enfado no conseguirás nada, lo mejor es tomar decisiones con la cabeza fría y despejada.

Grumman la dejo sola aun con un leve peso de culpa. Sabía que Riza recapacitaría sus palabras. Por su lado el también tenía muchas decisiones que tomar.

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-Se que no soy justa, pero realmente no la soporto. ¿Crees que por eso soy peor persona, Riza?

Riza miro a Gracia que seguía horneando galletas como para un batallón, y quizás las necesitaran para la reunión de esa tarde que había organizado su amiga, aunque aun no le había dicho el verdadero motivo que tenía para hacerla, pero de todas maneras la estaba ayudando para aliviarle el trabajo.

-Claro que no, a nadie se le puede obligar a que le guste todo el mundo. Se que Layla a veces es algo… complicada, pero por lo general se porta bastante bien.

-Conmigo no, eso te lo aseguro- Gracia se aparto el cabello de la frente y se dejo la cara con harina-. Desde que la conocí, supe que no podríamos ser amigas así que simplemente había decidido no invitarla hoy, pero Maes pensó que seria mejor hacerlo para evitarme problemas.

La joven rubia asintió mientras terminaba de poner las galletas en una lata para hornearlas, luego pregunto intrigada.

- ¿Por qué es importante la reunión de Maes en esta reunión?

Las mejillas de Gracia se encendieron pero ella se limito a encogerse de hombros y mirar para otro sitio.

-Nada importante, lo sabrás luego.

A Riza no le gustaban especialmente los secretos, para ella siempre había sido mucho mejor conocer las cosas a las que se enfrentaba antes que las sorpresas, pero desde hacia casi una semana que se amiga se mostraba así de extraña y no parecía dispuesta a revelarle sus secretos esta vez.

También se había cumplido ya una semana desde que ella y su abuelo habían solucionado sus problemas, llegado a una tregua silenciosa en la cual el nombre de Roy no salía en ningún momento a colación para evitar conflictos.

Y también se había cumplido ya una semana desde la llegada de la ultima y breve carta de Roy.

Quizás fuera aquel retraso en la correspondencia mas que otra cosa la que la tenia tan desanimada. Había esperado con impaciencia encontrar esa mañana como todas una carta de su amigo pero no había sido así.

¿Estaría Roy demasiado ocupado para escribirle una líneas? O pero aun, ¿le habría pasado algo malo, estaría enfermo?

Su preocupación debió ser evidente, porque cuando sintió el contacto de la mano de Gracia sobre su hombre se volvió sorprendida.

-No le ha ocurrido nada, simplemente el correo debe haber tardado un poco mas esta vez, así que tranquila.

-Yo no estaba…- empezó a decía la muchacha pero sabiendo que seria inútil mentirle a Gracia suspiro-. ¿Cómo has sabido que eso era lo que me angustiaba?

-Porque si hubieras recibido ya la carta de Roy, tendrías una sonrisa radiante en el rostro y me habrían contado todo lo que te decía, pero parece que hoy vas a asistir a un funeral y no me has contado nada de él, así que sumé una mas uno y ya esta.

-Tienes razón, creo que después del mal entendido con mi abuelo estoy un poco susceptible. Solo ha sido un retraso.

Gracia miro de reojo a su amiga mientras se limpiaba las manos. No le gustaba mentirle a Riza, pero no tenía más opción… aun.

Durante el último tiempo ella había albergado una pequeña esperanza de que tanto Riza como Roy abrieran los ojos y se dieran cuenta de que deberían estar juntos como algo más que amigos, pero al parecer ambos estaban demasiado ocupados con sus complicadas vidas como para prestar atención a lo que en verdad sentían, pero ahora que las cosas sufrirían un quiebre…

-Me encantaría saber por que estas tan contenta, Gracia. Quizás podrías convidarme algo de tu buen humor para la reunión de hoy en la tarde.

-Bueno, supongo que últimamente tengo motivos para sentirme feliz- le guiñó un ojo a la joven que estaba sentada frente a ella-. Yo y Maes… bueno, llevamos saliendo un tiempo, ¿sabes?

Riza la miro con incredulidad. Durante un tiempo había supuesto que a Gracia le gustaba Hughes pero nunca había llegado a pensar que su amiga tenia una relación con el joven militar.

- ¿Tú y él? ¿Pero… como? ¿Cuándo?

-Ya va cosa de un año, en que decidimos hacerlo algo formal, antes solo era… no se, mas casual. Él venia a veces y yo lo esperaba ansiosa, pero cuando se iba, intentaba no apegarme demasiado, lo entiendes, ¿verdad? Pero en este momento nuestra relación es todo lo seria que podría ser una relación.

-No puedo creer que no me lo hayas dicho o que yo no lo haya adivinado- dijo ella aun confundida. Luego una idea se formo en su cabeza-. Roy lo sabe.

-Lo dudo. Maes estaba convencido que era mejor guardar el secreto por el momento.

- ¿Pero ya no?

Gracia se encogió de hombros y sonrió.

-Ya no. Parte de la reunión de esta tarde es hablarles de ello y… bueno, hay otros asuntos que también son de importancia.

-Después de lo que me has contado dudo que algo pueda ser mas importante- Riza la abrazó y le sonrió abiertamente-. Me alegro mucho por ti, por ambos. Creo que merecen ser felices juntos y espero que todo salga bien.

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Los últimos días del verano aun eran agradables. A pesar de que el calor no era abrazador aun era lo suficientemente adecuado como para ir a nadar.

Riza llegó al lago después de haber ayudado a Gracia. Tenía intención de pasar el resto de la tarde relajándose antes de arreglarse para la reunión con sus amigos.

Dejó sus cosas ordenadas y sacó el libro que le había enviado Roy como obsequio. Sonrió mientas acariciaba las letras de la tapa intentando contener las lagrimas de angustia que aun se le acumulaban en los ojos al pensar en lo que pudo haber sido.

Tener a Roy de amigo había sido una estabilidad constante en su agitada vida, no importaba donde estuviera o la distancia que los separaran, él siempre le había escrito con regularidad inclusive cuando su relación con Layla había llegado a su fin. Para Roy siempre había sido importante recodar sus cumpleaños o las cosas que a ella le gustaban. Había sido un puerto seguro en el que sabia que podría atracar si alguna vez lo necesitaba.

Pero ahora… Ahora tenia la sensación de que lo que Roy podía ofrecerle se le hacia insuficiente. Algo dentro de ella necesitaba más, aunque no podía especificar muy bien que. Tenía que verlo, hablar con el frente a frente.

Intentando apartar aquellos pensamientos de su cabeza, dejo el libro con el resto de las cosas y se quito la ropa para poder meterse al lago a nadar. Necesitaba descargar energías.

El agua estaba helada, pero al poco tiempo le resulto agradable y sonrió complacida por haberse decidido a ir esa tarde.

Siempre le había gustado ese lugar. Cuando era mas pequeña solía pasar horas allí leyendo en el invierno y nadando en el verano, solamente se había sentido moleta e insultada cuando Roy llegaba con su arrogancia característica y la molestaba por cualquier cosa hasta que ella furiosa, agarraba sus cosas y se marchaba.

Como le hubiera gustado no haber tardado tanto en darse cuenta de la amistad que tenían por delante. Cuanto tiempo desperdiciado…

Durante unos veinte minutos Riza se dedicó a nadar sin descanso. Intentando relajarse y concentrarse tan solo en ese momento y en el placer que le provocaba estar allí. Sin embargo cuando vio que la hora pasaba decidió salir para secarse y leer un poco andes de regresar a casa.

Cuando comenzó a buscar sus cosas y no las encontró la desesperación se apodero de ella, sin embargo al oír una carcajada tras ella se volvió molesta y dispuesta a regañar al autor de la broma.

-Vaya, vaya, pero que guapa estas. La verdad es que estaba tan ansioso por verte que me decidí a arriesgarme a venir a buscarte aquí, era solo una corazonada pero veo que he acertado. ¿Me has extrañado, Riza?

Ella se quedo mirándolo con los ojos muy abiertos, incapaz de creer que su presencia allí fuera real y no solo una jugarreta de su imaginación, pero claro que no podía ser así. El recuerdo que tenia de él era de un adolecente de diecisiete años que aun estaba creciendo, y ahora frente a ella estaba un hombre de veintiocho que le sonreía con el mismo encanto que once años atrás.

-Roy- murmuró sin poder evitarlo, y antes de darse cuenta de lo que estaba haciendo se echo en sus brazos para abrazarlo

Ya había terminado la espera.

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Ya chicas, fin del chap y espero que les haya gustado. Por supuesto les agradezco el apoyo a todas las que han leído y dejado su opinión, eso me anima a hacerme un tiempo para seguir escribiendo. Bueno, besos y nos leemos la próxima semana si Dios quiere, que estén bien, ciao.