Gui: 414 palabras para la segunda entrega. Este es especial para mi, representa una de las ideas que mas me ha marcado en los libros, creo. Sigo con Johanna por darle una coherencia al reto.

Por cierto, mis notas de autor son sin acentos porque no se usar un teclado azerty de forma que los escriba.

Segundo drabble: frase exclusiva de las peliculas. Esta la pronuncia Peeta en En Llamas, cuando en el libro la escena no es mas que un parrafo sin dialogo.

Disclaimer: Collins tuvo una idea, yo solo la rentabilizo.


Remordimientos


Demasiado resistente, como el roble

Cuando puso un pie en su distrito, de vuelta, venía con una sonrisa pegada en la cara. Ni siquiera la fingía. En algún lugar de su mente, estaba feliz de haber vuelto.

En cuanto vio a su hermana mayor, sin embargo, se puso a llorar. Gina la consoló como siempre la había consolado, no le dijo nada sobre cómo había matado a la gente, no le puso cara de "eres un monstruo". Sólo lloró con ella y le contó chistes. Le contó quién había ido a casa a ver con ellos los Juegos, le contó lo que se rieron con su atuendo, lo que se alegraron cuando supieron que había ganado.

Luego la dejó, ojos menos hinchados y un poco de alegría en el cuerpo, con sus amigos. La sacaron de casa, se la llevaron a jugar, se escondieron de los agentes para beber una botella de alcohol que había robado Ben. Se quedaron hasta muy tarde recordando anécdotas. Disch le dio un beso y Johanna se lo devolvió.

Esa noche fue un error. Johanna la quería con fervor, estirarla hasta el infinito. No quería saber nada del Capitolio pero el Capitolio lo sabía todo de ella y Snow se aseguró de que entendiese el orden lógico de lo que ocurrió. Ganaste. Volviste. Besaste a un chico. Te negaste a participar en mi proyecto. Lo maté porque no tenía edad para entrar en los Juegos.

Johanna se lo explicó todo a Ben. Tenía que decírselo a alguien.

–Yo casi me creo lo del beso –se reía con voz irreal, pensando en todo el historial de Disch–, pero Snow se lo tomó demasiado en serio. Disch besa a cualquier chica.

–Entonces hay que tener cuidado con darte besitos ahora, ¿eh?

Johanna no había sido tan estúpida como para decirle a Snow que se había equivocado de chico. Pero Snow no escatima en muertos. Johanna lo subestimó dos veces. A la tercera su hermano moría en los Juegos, su casa se había incendiado (con la familia dentro, no habría sido gracioso) y el cuerpo de Ben yacía en los postes, desgarrado por los látigos por haber robado alcohol de manzana otra vez.

Tardó un año en conocer a Haymitch Abernathy. En seguida se reconocieron como iguales, había más amargura en sus voces que en las de otros. No frecuentaban el Capitolio más de lo estrictamente necesario, lo que ya indicaba que no los habían doblegado, o no activamente. Vivirían deprimidos el resto de sus vidas.


Punto dos.

Gui
SdlN