Como cada mañana Ren era despertado por una llamada de su amigo de infancia. Pero de nada servía aquel detalle, pues el peliazul le llamaba desde la escuela, cuando este ya había llegado puntual a clases.

-¡Maldición! Llegaré, tarde otra vez -refunfuñaba buscando su uniforme que estaba disperso en su habitación. - Hoy Ringo si se va a enojar.

Su profesor era una persona muy agradable y todo, pero como cualquier ser humano, también tenía un límite y este estaba claramente registrado en el libro de asistencias de clases. Y qué decir de su expediente escolar, nada de lo que estar orgulloso.

Luego de haberse vestido lo más rápido que pudo, fue a la cocina donde se sirvió en un boll cereales y por poco deja caer todo el contenido de la caja en el recipiente. Maldiciones e insultos para los alimentos no tardaron en llegar. La jodida leche no estaba por ningún lugar ¿Es que sus hermanos se la habían tomado toda? Al demonio, solo cogería un pan y alguna fruta … Pero no había manzana, que era lo que quería comer, por lo que tuvo que conformarse con una naranja.

-Si tan solo Masato me llamara un poco antes. - su amigo simplemente le castigaba de esta forma "Es tu responsabilidad cumplir con tus obligaciones" Decía cada vez que a Ren se le ocurriera reprocharle algo. - O me podría pasar a buscar por las mañanas y yo no tendría que pasar por esto cada día.- ¡O sea, el chico vive en la casa contigua a la suya! No le cuesta nada pasar por él antes de iré a la escuela.

-¡REN-CHAAAAAAAN! ¡APURATE QUE YO TAMBIÉN VOY ATRASADO! - se escuchaba gritar desde fuera de su casa. Ese era su amigo y compañero de parrandas, Reiji Kotobuki. El muy idiota también se durmió, solo por esa razón pasaba tan temprano por su casa.

El pelinaranja corrió al responderle por el citófono. Qué vergüenza que su amigo se ponga a gritar en plena calle la situación en la que se encontraban. Además, los vecinos eran unos quisquillosos y cualquier ruido les molestaba, por mínimo que fuera.

-Reiji, deja de gritar. Que los vecinos después le hacen escándalo a mis hermanos y ya sabes cómo se ponen.

-Ren-chan es ultra tarde y no quiero ver a Ringo enojado. Dicen que es peor que un demonio.

-Ya lo sé, me falta poco y salgo.

Y otras de sus costumbres, mala costumbre mejor dicho. Era tomar las llaves de la moto de su hermano mayor. Al menos si iba tarde lo haría con estilo. Y solo por eso Reiji se pasaba a su casa cuando también se quedaba dormido.

Luego de aproximadamente una hora de viaje, ambos chicos llegaron a la escuela. Ren hizo un derrape con la llanta trasera de la moto al detenerse, llamando la atención de un chico que compraba en el puesto de comida que solía ponerse a diario fuera de la escuela. Este muchacho tenía unos hermosos ojos celestes y el pelo del mismo color. Además, este último estaba bastante alborotado, y le llegaba un poco más abajo de los hombros.

El primero en bajar de la moto fue Reiji que se sacó su casco y sacudió su esponjoso cabello, como si promociona un comercial de shampoo.

-No seas ridículo, eso no te hace ver sexy ni mucho menos. - reprochaba el pelinaranja, intentando ignorar la vergüenza ajena que estaba sintiendo.

-Esa chica linda de ahí, no piensa lo mismo. Solo mira lo deslumbrada que la he dejado.- decía el castaño sacando pecho, sintiéndose orgulloso. Ren, solo lo miro sin poder decir nada al respecto. Bueno esta vez no refutaría las palabras de su amigo. Pues este, muy idiotamente no se dio cuenta que esa "chica" en realidad era un chico.

-Entremos pronto, si tenemos suerte Ringo no nos encontrará.

Y con un ágil movimiento ambos saltaron el portón de la entrada. Pero únicamente con eso tuvieron suerte. Ya que a tan solo unos metros más allá estaba Ringo esperándolos.

Ringo era famosísimo en la escuela, no solo por ser un buen profesor. Referente a él hay dos rumores. El primero, y el del que no se puede estar seguro es que trabaja en un bar nocturno vistiendo de mujer, muchos estudiantes afirman haberlo visto; pero considerando la personalidad del hombre era algo difícil de creer. Y otro rumor es que es el hombre más escalofriante cuando está furioso y no le importa nada, solo sigue sus formas de hacer las cosas. Por ejemplo, ahora, con estos amigos que habían llegado atrasados a la escuela. Les estaba castigando por llegar tarde y por brincar el portón principal del colegio… Ya el pelirrosa había dejado pasar varias, pero ahora no se irían inmunes.

-¡Aaaaaahg! Ya no mas Ringo-sensei- gritaba de dolor el pobre Reiji Kotobuki su voz hacía eco en el gimnasio de la escuela. Ambos estaban recibiendo la nalgada suprema del abanico de papel del maestro. ¡Demonios! Sí que tenía fuerza ese hombre, a simple vista no lo parecía.

Ambos chicos estaban apoyados de manos y pies en el piso, tal como si estuvieran haciendo flexiones de brazos, recibiendo aquel castigo por haber llegado considerablemente atrasados a la escuela.

-¡Y tu Ren! Tendremos que volver a llamar a tus hermanos-exclamaba mientras daba un golpe certero en el trasero del susodicho. Este solo hizo una mueca de dolor. Él si aceptaba su castigo como todo un hombre y no lloriqueaba como su amigo. - ¡¿No te da vergüenza que tengan que venir casi todos los días?!

Ahora ambos recibieron un golpe. Ringo no tenia piedad. Le daría una buena lección a esos chicos que solo manchan la intachable reputación de la escuela.

-Esta vez, no se le darán más oportunidades. El director citará a sus padres y en tu caso Ren, a tus hermanos. Y será Shiny, quien dictará si son expulsados o no- sentenció antes de irse y dejarlos solos.

Ambos se dejaron caer al piso, cansados por haber mantenido aquella incómoda posición por tanto tiempo. Reiji, por su parte se masajeaba completamente adolorido su retaguardia, Ren simplemente recuperaba las fuerzas para irse a clases luego.

-¡Mi pobre trasero! - lloriqueaba el castaño, hace tanto que no sentía tanto dolor. Los rumores eran ciertos, Ringo era un demonio enojado. Ahora el chico nunca más llegaría tarde.

-No seas llorón, ni que hubiera dolido tanto- le reprochaba, haciéndose el fuerte. Pero no confesaría nunca que también tenía adoloridas las nalgas. Ese ringo se había excedido- Ahora vámonos a clases.

-¿Crees que con estos golpes se me vea más grande el trasero?- preguntó Reiji en son de broma, el pelinaranja solo le miro con reproche y dejó escapar un largo suspiro. Su amigo era un payaso.

Por otro lado, un chico peliceleste. El mismo que fue confundido por Reiji en la entrada de la escuela, corría por las calles apresurado por llegar a su casa cuanto antes. Llegó agitado a dicho lugar, pues había corrido tan rápido como se lo permitían sus piernas.

- ¡Padre, quiero regresar a la escuela! - exclamó nada más entrar a la casa, caminando en dirección a la oficina de su único familiar. - ¡Padre, quiero ir a la escuela Saotome!

-¿Ai, que has dicho? - exclamó incrédulo, sin poder confiar en su sentido auditivo.

-Que quiero ir a la escuela.-Sí, el hombre había escuchado bien, pero fue tan repentino que le costaba asimilar aquella información. Había creído que este día nunca llegaría. Sin dudarlo abrazo a su hijo contento, sin molestarse en esconder aquella expresión de felicidad que se extendía por su rostro.

-Bien, ahora mismo iré a hacer todos los trámites para que puedas asistir cuanto antes.

El hombre feliz por la decisión que había tomado su hijo, no lo pensó dos veces y emprendió la marcha a dicha escuela, preguntándose qué fue lo que había impulsado a su hijo a querer regresar nuevamente retomar sus estudios.

Al día siguiente de que Ringo les castigará severamente, ambos chicos habían decidido llegar puntualmente a clases. Ren sorprendió a su vecino y amigo de infancia, que le vio salir de la casa a la misma hora que él. De hecho, el pelinaranja estaba esperando a que Masato saliera para poder presumirle el hecho que no llegaría tarde esta vez. Y que no necesitaba del peliazul para despertar.

Masato, claramente se sorprendió al salir de su casa. Ren nunca se levantaba con el canto de los pájaros al amanecer, pero lo conocía tan bien, que no le dio el gusto de verlo sorprendido, ya que seguramente eso quería y así comenzar a alardear.

-Al parecer, tuviste un buen castigo ayer- comentó pasando a su lado- ¿Ahora tienes miedo de llegar tarde?

-Claro que no, simplemente anoche no tuve ningún panorama. Reiji se acobardó y no quiso salir.- mintió convincentemente, ni loco confesaría que no quería ser castigado otra vez.

-Al menos él si aprende de sus errores, deberías seguir su ejemplo.

-Créeme, seguir los ejemplos de Reiji será lo último que haga. - no estaba en sus planes volverse un idiota que la mayoría del tiempo hace alguna payasada. Bastaba con que solo uno sea él que no le teme al ridículo.

-Si tú lo dices. - respondió para nada convencido el chico de cabellos azules. Pero bueno, le dejaría ser.

Al llegar a la escuela, incluso sus compañeros de clases se mostraron sorprendidos al verlo llegar temprano, pero, es más ninguno hizo comentario alguno, no eran tan idiotas para meterse uno con esos chicos problemas, tal vez solo Masato, pero al pobre no le quedaba de otra, conocía a Ren desde que tenía memoria y luego también se hizo amigo de Reiji. Así que a él le daba igual que ellos sean unos chicos tan problemáticos, pues no le afectaba en nada con su rendimiento en la escuela o su comportamiento.

Masato tomó asiento en su pupitre, este estaba en los primeros puestos de enfrente. En cambio Ren se ubicaba en la última fila junto a la ventana a su lado Reiji y el puesto contiguo a este estaba vacío. Nadie se quería sentar cerca de ellos.

Sonó el timbre y puntualmente Ringo hizo ingreso al aula de clases. Seguido por un nuevo estudiante. Reiji no pudo evitar quedar boquiabierto, completamente asombrado. Era la linda chica de ayer, vistiendo el uniforme masculino de la escuela. Ren, por su parte estaba controlando el ataque de risa que amenazaba con interrumpir la clase y ganarse los reclamos del Ringo-sensei.

-Hola, mi nombre es Ai Mikaze. Es un placer conocerlos. - se presentó a la clase, su rostro era bello, pero no muy expresivo, por lo que se podía apreciar.

-Como podrán ver, hoy ha llegado un nuevo alumno a nuestra clase, él viene de un prestigioso instituto de ciencias, al que ninguno de ustedes puede llegar a soñar entrar. incluso ha estado primero en su clase en todos los cursos. Así que sean amables con él.

Terminado de presentar al chico nuevo, recorrió con la mirada el salón de clases apreciando los lugares vacios. No había mucho de donde elegir.

-Muy bien, que lugar puedo darte... - meditaba el mayor evaluando a sus alumnos, no quería perjudicar a un súper dotado con un mal puesto, pero el chico no le prestó atención y se dirigió al lugar vacío de la última fila.

-¡Pero, ese es el peor puesto!- exclamó el maestro, incrédulo.

Reiji le miraba molesto, más consigo mismo que con el alumno nuevo. No podía creer lo idiota que fue, el día anterior hasta se había sentido flechado por la "chica" y resulta que era un hombre ¡UN HOMBREEEE! Esto era una traición. Su orgullo estaba dolido.

-Oyeee. Hay más asientos libres, búscate otro - el castaño habló de mala manera, él no quería ser grosero, pero su orgullo hablaba por él- Vete.

-Mucho gusto. ¿Tú eres Reiji Kotobuki verdad? Llevémonos bien - al susodicho le pareció ver un amago de sonrisa en ese casi inexpresivo rostro. No, no, no, no se dejaría engañar otra vez.

-¿Y qué si lo soy? Solo vete.- le miraba mostrándose molesto y agresivo, esperaba con eso ahuyentarlo.

-Ohh, tienes una lagaña.- rápidamente llevó una mano a su ojo para limpiarlo.

-Ya lo sabía- respondió orgulloso el ojigris.

-Es en el ojo izquierdo.

-Ahahhahaha - a su lado Ren ya no pudo contener la risa. Su amigo era tan idiota. - Oye, que ese chico es divertidísimo- agregó poniendo énfasis en la palabra chico.

-¡No te burles!

Y así el chico nuevo, con una inteligencia superior al del resto de sus compañeros, no se separó de ellos, por más escandalosas que fueran las protestas de Reiji. A Ren le daba igual, mientras ese chico no le molestara no veía que fuera un problema incluirlo al grupo.

-Ren-chan, después de la escuela tenemos que ir a ver a Ranran, hace días que no sabemos de él.

-Tienes razón, espero que este bien.

-¿Quién es Ranran? - preguntó el ojiceleste.

-Es el dueño legítimo del asiento que estas usando- Reiji respondió- Así que no te acostumbres ahí.

-Ya veo entonces … ¿Tu quieres mucho a esa persona? - Ren volvió a estallar en risa al oír eso. Que inocente era ese muchacho, no se dio cuenta que sus palabras adquirían otro sentido a oídos ajenos.

-Claro, es mi amigo y yo quiero a mis amigos.

-Entonces me quedaré aquí, hasta que me consideres tu amigo.- O tal vez el chico desde el principio lo había dicho con aquel sentido. ¿Sera que estaba románticamente interesado en Reiji? Pobre niño, era un ciego si se enamoró de un idiota como el castaño. Bueno a Ren le daba igual, no era su problema.

-Haz lo que quieras. - dijo fingiendo seriedad, mientras su corazón latía acelerado. El castaño se sonrojó ante la declaración el chico. Puede ser que el chico nuevo, no haya querido dar a entender otra cosa en sus palabras, pero para Reiji, así como para Ren, tuvieron otro significado más. El cual mandó a volar en el mismo instante en que se posó en su cabeza, ya había y tenido mucho con haberlo confundido con una chica.

Ese mismo día luego de la escuela, Ren, Reiji y su nuevo integrante Ai; fueron a visitar a Ranmaru a su trabajo, el pobre se veía agotadísimo.

-Buenas tardes Ranran- saludo el chico nuevo. Reiji reaccionó tarde y le tapó la boca luego que este ya haya dicho el apodo secreto que le habían dado a su amigo.

-¿Ranran? -inquirió molesto, un leve tic se hizo notar en uno de sus ojos. ¡Diablos se había enojado! - ¿Quién es este mocoso?

-Soy Ai Mikaze, nuevo amigo de Reiji y Ren.

-Oye, que aún no eres nuestro amigo- le atajó el castaño. Interfiriendo en la conversación. ¿En verdad este chico era un súper dotado? No lo parecía para nada.

-Tsk... Me da igual, solo no me llames así mocoso.- Ranmaru lo dejo pasar por esta vez. ¡Un milagro! Seguramente porque estaba agotado de tanto trabajo.

-Al juzgar por nuestras apariencias, tenemos solo unos cuantos años de diferencia. Me aventuro a decir que unos 2 años. Así que me llames mocoso, es algo sin fundamento- alegó el chico de cabellos claros como el azul del cielo del mediodia. El peliplata mejor decidió ignorar a ese idiota.

-¿Y a que han venido?

-Hace tiempo no te has dejado caer por la escuela y nos preguntamos si estarías bien.- hablo Reiji, mostrando su preocupación.

-Pues, no estoy en mi mejor momento. Mis abuelos empeoraron. Hasta tuve que dejar la banda para poder trabajar a tiempo completo.

Los tres guardaron silencio mientras oían al chico, este se veía triste. Sus amigos sabían cuánto amaba a su banda y el rock, Ai lo suponía con solo ver su expresión tan dolida en su rostro.

-Espero que pronto tus abuelos estén mejor, Ranran- Dijo Ren, ya que más daba el peliplata ya había descubierto el apodo que le tenían. - No dudes en acudir a nosotros si necesitas algo.

-Gracias, lo haré… Y no me llamen Ranran, es un apodo ridículo. - se quejo frunciendo el ceño.

-Vamos Ran, no seas aguafiestas, si se escucha genial.

-Tsk… hagan lo que quieran, ahora debo regresar al trabajo. - Y sin decir más regreso a sus tareas. Sus amigos le veían marchar preocupados. Sin duda el rockero estaba muy mal y no era mucho lo que podían hacer por él.

Ren llego cansado a su casa, nada más entrar en esta comenzó a deshacerse de su estorbosa ropa.

Esperaba que hoy hubiera una buena cena. Buscó en el refrigerador, pero no encontró nada. ¿Tal vez le dejaron la comida en la mesa? Pero en la mesa solo se encontraba una cámara de vídeo y un sobre. Conectó el aparato a la televisión que tenían en el living y comenzó a ver el vídeo.

En este salían sus hermanos, sentados en el sofá de tres cuerpos que tenían en casa. Precisamente el mismo en el que se encontraba ahora. Su hermano mayor se sentaba despreocupado como si le diera igual estar ahí y Seiichirou lo hubiera obligado. Pero por su parte, su segundo hermano mayor, el de en medio, se acomodaba sus gafas para comenzar a hablar.

" -Ren, esperamos que por lo menos hoy te hayas comportado en la escuela. Y..

-Solo él, lo espera, -Interrumpió el mayor de los tres- Por mi puedes hacer lo que quieras.

-No me interrumpas, y mucho menos le des rienda suelta a este chico.-Le miro con reproche, antes de fijar la vista a la cámara y continuar con su discurso.- Hermano, eres demasiado para nosotros. Por esos nos marchamos de casa. Yo particularmente estoy aburrido de tener que dar la cara todas las semanas en la escuela. Por eso te dejaremos solo, para que aprendas lo que es la vida y te vuelvas responsable de ti mismo. Y el día en que te vuelvas todo un hombre, regresaremos. Hasta entonces buena suerte. … Ahh y casi lo olvido, te hemos cancelado todas tus tarjetas de crédito, pero te hemos dejado 500 dólares, es más que suficiente para un estudiante. Así que sé prudente con el dinero"

-¡Cobardes! ¡Como se atreven a dejarme solo! -grito indignado, lanzando el control de la televisión contra el piso- ¡Y SOLO CON ESTOS MISEROS PESOS!-Despechado tomó los billetes en sus manos arrugándolos.-Ya verán como pongo en orden mi vida. - sacos su móvil dispuesto a llamar a todos sus amigos. Hoy se divertiría de lo lindo por la noche.