¡Saludos, queridos amigos!
Espero se encuentren muy bien, seguro se han preguntado el dónde he estado en todos estos días. Bueno, me he tomado un descanso de todo esto, lo he dejado de lado (temporalmente, claro está) aunque el error que he cometido fue en no dar aviso de ello y me disculpo sinceramente, espero que este nuevo capítulo pueda compensarlo.
Con respecto a las demás historias, hay ideas con "Mi ángel guardián", posiblemente sea el próximo fic a actualizar, con las demás todavía nada, hay bloqueo lamentablemente, espero que pueda pasar pronto.
Pasaré a responder sus comentarios rápidamente:
-"DdraigTrueEmperor9": Hola amigo! Gracias por tu comentario. Para responderte (y revelar unos pequeñísimos spoilers de antemano) diré que ésta historia transcurre de manera paralela a "Mi ángel guardián" (con eso respondo en parte tus dudas de Rias y Akeno y el por qué Issei tiene cabello negro), pero si te han quedado dudas no te preocupes que las respuestas te las iré dando de a poco, de el por qué esta historia es paralela. Tratando el tema de Ddraig, él sintió algo por esa chica en un primer momento… pero yo te recomiendo que no hagas conjeturas apresuradas porque lo que vendrá después será algo… increíble.
-"inuyashadaiyoukai": Hola amigo! Gracias por tu review. Voy a citar parte de mi respuesta anterior para ti, y con ello ya estoy afirmando que sí, Issei será bastante poderoso, pero habrán ciertos acontecimientos que lo pondrán a prueba mucho más.
-"Darkness-1997": Hola amigo, gracias por tu comentario. Sí, aquí habrá un Issei muy diferente, y si bien es tal como lo describes aun habrán muchos sucesos que pondrán a prueba su carácter, espéralo y verás.
-"TRYNDAMER95": Hola amigo! Muchas gracias por tu review! Espero que te guste el nuevo capítulo.
-"hvick": Hola amigo! Gracias por exponer tu comentario y dudas. En sí Issei es bastante poderoso, pero no te preocupes que eso se nivelará con el tiempo. Aclaro que el grupo de Rias es de utilidad, se muestra en éste mismo capítulo. Bueno… en realidad no, pero ciertamente ellos ayudarán en todo el proceso. La historia tratará de otros temas también, no sólo de la relación que tendrán a partir de ahora Issei y la chica dragona, y si ellos tendrán un romance pues eso es algo que no tiene respuesta aún. Te recomiendo que sigas leyendo, no te defraudaré.
-"ZeruXT": Hola! Gracias por tu comentario de apoyo, querido/a amigo/a.
-"Nico48825": Gracias por comentario, querido amigo!
-"Zafir09": Muchas gracias, querido/a amigo/a. Espero te guste éste nuevo capítulo.
-"lux-kun": Muchas gracias por tu review, querido/a amigo/a.
Bien, habiendo terminado con ello pasemos al capítulo. Sin más que decir (y perdón por la repetición) espero les guste.
Cómo educar a tu dragona
Capítulo 1: Reunión de emergencia / Después del desastre
Issei soltó un pesado suspiro mientras se tomaba la frente, como si estuviera lamentándose lo que ocurría. Frente a él estaban sentados los dos maou Sirzechs Lucifer y Serafall Leviatán además del ángel Michael, todos juntos en una mesa redonda donde cabían perfectamente ellos cuatro.
¿Y qué era lo que hacían allí reunidos? La respuesta era simple: estaban tratando el gran accidente ocurrido hace tan sólo unos cuantos minutos en la ciudad de Kuoh: el ataque de aquella chica dragona, quien había reducido más de la mitad del lugar a escombros y asesinado a muchas personas.
—De acuerdo, yo me encargaré de todos los daños de infraestructura. Hablaré con varios arquitectos expertos en el inframundo, estarán gustosos de ayudar en esta causa. Podremos terminarlo todo en tan solo unas horas —habló Sirzechs, levantando su rostro luego de estar meditándolo, exponiendo parte de su idea con una sonrisa segura.
—Yo me voy a ocupar de que ésta noticia no se propague más allá de los límites de la ciudad, y si se ha filtrado por internet… bueno, será algo difícil, pero tenlo por seguro que nadie sabrá de esto, Isse —dijo la maou, observando con una sonrisa interesada y cariñosa al pelinegro, el cual le devuelve dicha mirada de igual manera.
—Eso estaría muy bien, Sirzechs, gracias. Y gracias también para ti, Sera, confío en ti —responde el muchacho con la misma expresión, causando que la aludida se sonrojara y mirara hacia un lado, un poco nerviosa, pero viéndosele feliz.
—Y yo te ayudaré a asistir a los heridos, Isse-kun, también tendré que hacer una excepción y revivir a todas las personas que hayan muerto en esta desafortunada experiencia que nos tocó vivir, ya que no era el plan divino —comentó Michael de manera calmada aunque sonando también afligido por esa desgracia.
—Te lo agradezco, Michael, aparte haremos que todas las personas olviden este suceso. En muy poco tiempo todo volverá a la normalidad… al menos para ellos —dijo Issei, recalcando en lo último que dice. Era claro que para los demonios y los ángeles esto sería algo difícil de lidiar y de olvidar también.
—Sí, pero si en la Tierra todo está en calma entonces los ánimos se estabilizarán tanto en el inframundo como en el paraíso —comentó el ángel nuevamente, ahora sonriendo.
—Aun así no podemos permitir que esto vuelva a ocurrir, ¿y si la próxima vez es peor? —preguntó Serafall, oyéndose y viéndosele algo preocupada.
—Concuerdo con Serafall, Isse. Sé que no has acabado con aquella… muchacha, quien atacó la ciudad, y ahora la mantienes bajo control, pero… sabes bien que, en cuanto tenga la oportunidad de liberarse, volverá a atacar la ciudad y si eso ocurre puede que no logremos detenerla a tiempo… —dice el hombre de largo cabello rojizo, estando de parte de la maou con aquel pensamiento.
—Así es, Sirzechs, por lo que sabemos, en su gran mayoría, los dragones son impulsivos, arrogantes, inestables e incontrolables, esa dragona no está exenta de dichos puntos, sin contar que, si llega a despertar, estará muy furiosa… —recalcó Michael.
Issei sólo soltó un breve pero pesado suspiro al escuchar los comentarios, que iban como a modo de queja y reprenda, de aquellos importantes tres personajes.
—No va a suceder nada más, estén completamente seguros de ellos. Esta chica, que como bien ya saben, está bajo mi cuidado, no va a liberarse y no va a cometer ninguna otra tontería por un largo tiempo. Si lo intenta recibirá un duro escarmiento, ya he pensado en todo eso —responde seriamente el pelinegro, sin flaquear en su mirada ante los tres personajes más importantes junto a él.
—Yo estoy muy segura de que llevarás a cabo y muy bien lo que prometes, Isse —expresó Serafall, viendo al muchacho de la misma manera como lo había hecho antes, mostrando así que confiaba ciegamente en él.
Isse sonríe ante el buen gesto de la chica como parte de su agradecimiento. Sirzechs observó a ambos jóvenes y luego suelta un suspiro, viéndose además apenado. A su vez, él era observado por Michael, quien parecía divertirse con sus reacciones.
—No es que no esté consciente de todo lo que has hecho por nosotros, Isse, y tampoco de tus convicciones, es sólo… que me preocupo por el equilibrio entre los mundos, eso es todo —habló el demonio de largo cabello rojo.
—Descuida, Sirzechs, te comprendo a la perfección así que no pasa nada —expresó el pelinegro —Bueno, entonces creo que daremos por terminada esta reunión de emergencia. Ya cada uno de nosotros sabe lo que hay que hacer, mientras más rápido trabajemos mejor será para todos —.
Los presentes asintieron ante el comentario del muchacho, y acto seguido se levantaron de sus asientos.
—Cuando terminemos con todo esto me gustaría charlar contigo, Isse —dijo el hombre pelirrojo, seriamente, sin perder de vista al pelinegro, el cual también lo observaba de la misma manera.
—… Por supuesto —responde afirmativamente y a secas el aludido.
Sirzechs asiente con una pequeña sonrisa para luego retirarse al inframundo. Después de eso Serafall se acerca repentinamente al pelinegro.
—Isse, cualquier otra cosa que necesites no dudes en llamarme, estaré encantada de ayudarte —pidió Serafall mientras tomaba de repente ambas manos del muchacho y lo miraba con ojos soñadores. Issei le sonríe ante el buen gesto de predisposición.
—Agradezco tu voluntad para querer ayudar en más, Sera, pero por el momento sólo nos ocuparemos de los deberes presentes. Aunque no tengas dudas de que, si surge algún otro problema, te llamaré para que nos puedas asistir, ¿de acuerdo? —
—De acuerdo —responde Serafall, agitando la cabeza para asentir con energía mientras mostraba una gran sonrisa. Después de eso se despidió de Issei y de Michael para ir a desempeñar el papel que le correspondía en todo el problema.
—Bueno, daré aviso en el paraíso para que así todos los ángeles disponibles puedan asistirnos, vendré en unos momentos con toda la ayuda posible —y con eso dicho Michael partió, dejando a Issei soló en la habitación.
El joven, a paso lento, se levantó y se dirigió hacia la ventana de la sala para después abrirla y contemplar el paisaje más el gentil soplo de viento en su rostro. El pelinegro profirió un suspiro algo pesado, como si se estuviera arrepintiendo. En eso una nube rojiza aparece en su hombro derecho, materializándose en el conocido dragón de tamaño pequeño.
—¿Qué sucede, Isse? —pregunta Ddraig, observándolo.
—Pues… todavía me pregunto si fue una buena idea el no haber terminado con la vida de esta… chica dragona. Sirzechs puede tener razón, ella guardará rencor hacia mí y si logra escapar no me podré esperar nada bueno —responde el muchacho, sonando cansado sin dejar de observar el paisaje. Ddraig pareció escuchar que esa respuesta iba también a modo de reprensión por haberle sugerido el dejar viva a la joven.
—Parece que me estás recriminando por ello… —comenta el dragón, algo enojado. Issei no le responde —Sólo te lo he sugerido porque me ha parecido que sería correcto el que la puedas apaciguar. Quizás tus métodos para lograrlo no sean tan buenos… pero creo que serviría el tenerla "atada" por un tiempo y enseñarle algo de modales, ¿no te parece? —pregunta de nuevo.
Issei no le respondió, sólo cerró los ojos por unos instantes hasta que los volvió a abrir y finalmente ladear su cabeza hasta encontrarse con la mirada de su compañero escamoso.
—Puede que tengas razón… Tendré que intentarlo entonces. Va a ser duro y agotador, estoy casi seguro de ello, porque por lo que vi en su aura parece que es terca, alguien que no le gusta seguir órdenes y además salvaje. Sí, de nuevo tengo otro desafío —dijo el pelinegro, irguiéndose lentamente para ir al encuentro con los ángeles y así empezar con la reconstrucción de la ciudad.
…
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—¡! —.
Aquella jovencita, poseedora de un largo y ondulado cabello rubio y la cual fue la gran culpable de la destrucción de la ciudad de Kuoh, despertó abruptamente, casi saltando de la cama en la que se encontraba dormida, aunque parecía ser que ella no reparó en el hecho de que estaba ahora en una habitación, bastante cómoda aunque algo… escasa de color. Sólo procedió a tocarse varias partes de su cuerpo, como cerciorándose de que sólo hubiera sido una fantasía.
—Uuuufff… —la chica soltó un suspiro de alivio —Sólo… fue un maldito sueño… una maldita pesadilla. Bueno, después de todo jamás podría dejar que un débil humano me derrotara —comenta luego, tallándose aquellos bestiales ojos de iris amielados.
Pero, en eso, ella logra percatarse por fin del detalle que se ha mencionado aquí… el lugar en el que se encontraba.
Con lentitud fue sacándose las manos de su rostro, y abriendo los ojos, procedió a examinar la zona con una expresión que iba mostrándose más y más aturdida, sorprendida y sin poder creer nada de lo que vislumbraba. Se hallaba sentada sobre una cómoda cama, ubicada en la esquina de una habitación algo amplia, con algunos muebles y de escasa decoración. No era tan agradable a la vista puesto que carecía de colores, pero aun así quien sea que se hospedara allí debería de sentirse a gusto.
Aunque… eso no era en lo que la rubia estaba pensando.
—¿Q-Qué… mierda… es éste lugar? —se pregunta ella, mirando hacia todos lados una y otra y otra vez, percatándose de que nada fuera otro sueño o pesadilla, inclusive volvió a tocarse su cuerpo para más seguridad, dándose cuenta –para su pesar- que todo a su alrededor era verídico. Cuando intentó levantarse de su catre pudo apreciar que vestía un camisón largo, lo increíble era que ella no se haya dado cuenta antes de ese detalle —¿¡P-Pero por qué carajos estoy vestida así?! —exclamó luego, sin poder contener ese tono elevado, que demostraba su sorpresa y su enojo. El descubrir ese ropaje en su cuerpo la alentó a levantarse con más rapidez, tomándose la prenda y observándola como pudo, con un rostro de incredulidad total, empezando a temblar no sólo por el miedo sino también por el enojo y la negación. Sus ojos se levantaron para posarse en la ventana de la habitación, a través de la cual se filtraban los rayos del sol. A paso rápido se dirigió a ella, corriendo las cortinas y descubriendo el paisaje que se mostraba ante ella.
—N-No… No, esto… no puede estar pasando… —susurra ella. Todo su cuerpo, inclusive su voz, tiritaban más que antes por el miedo y la sorpresa. Sus orbes oculares vislumbraban un jardín amplio y con un color verde vivaz, además de un par de árboles pero sobretodo un montón de casas alrededor, más el cielo azul despejado que adornaba todo. Ciertamente esa era una escena muy bella… aunque la chica de cabello rubio parece que pensaba lo contrario —Este… es el mundo humano, pero… ¿¡cómo?! Si esto no es un sueño, entonces… quiere decir que terminé destruyendo casi toda esta ciudad, esos edificios en la lejanía… los destruí por completo, ¡es imposible! Si no fue un sueño… ¡¿Qué demonios hago aquí parada!? —.
La chica rubia se tomaba la cabeza con ambas manos, todo eso resultaba una completa locura, ni siquiera sabía bien lo que decía, cómo pensar o reaccionar adecuadamente ante una situación de tal calibre. Si todo lo que soñó fue solo eso, un sueño, debería de estar de vuelta en su mundo… pero no era así, ella estaba en la tierra de los humanos, seguía allí, entonces ¿cómo? ¿Por qué? Luego recordó un hecho puntual… el final de su "pesadilla" en dónde era derrotada por ese extraño humano joven de cabello negro, después notar a dos presencias más que vinieron para estar junto a él, hablarle cosas que ella no entendió y finalmente dejarla inconsciente. Juraría que ella sintió además la presencia de otro dragón… pero por alguna extraña razón le era muy difícil el poder demostrar que esas sospechas eran ciertas.
Mientras ella seguía observando el paisaje del exterior, una presencia ajena se coló en el cuarto sin que se dé cuenta.
—Bueno, hasta que al fin has despertado —dijo aquella figura humana con aquella masculina y fría voz.
La joven rubia se asustó a tal grado de pegar un buen salto y chocar contra la pared, golpeándose y lastimándose un poco, aquella reacción era la más obvia puesto que pensaba que estaba sola y que no aparecería nadie.
Después de sobarse la cabeza y un par de leves gemidos de dolor, la muchacha se incorpora con lentitud hasta poder quedar erguida nuevamente. Sus ojos se abren de par en par hasta descubrir la imagen de la presencia que yacía con ella en la misma habitación, y su rostro no pudo más que desdibujarse en expresiones de gran sorpresa… e ira.
—T-Tú… ¡TÚ! —gritó la chica, observando con mucho rencor al joven pelinegro que estaba parado enfrente al mismo tiempo que su cuerpo temblaba más y más y sus puños se cerraban con fuerza. Sí, era Issei, y él sólo le devolvía una mirada indiferente y a la vez cansada —¡Maldito desgraciado, hijo de perra! ¿¡Qué carajos es lo que está suc…?! ¡A-AAAAGHHH! —.
La jovencita, movida por la ira, intentó acercarse con rapidez hacia el azabache para poder asestarle un fuerte golpe, pero fue abruptamente detenida por una intensa y corta descarga eléctrica, proveniente de un lugar desconocido, y la cual logró que la chica cayera al suelo como si fuera un saco de papas.
—¿Q-Qué… de-monios…? —balbuceó ella, temblando y tratando de comprender lo que le había sucedido… pero obviamente sin tener ninguna respuesta.
—Deberías calmarte —habló Issei nuevamente, con el mismo tono que demostraba su impasibilidad ante esa escena.
La rubia, como pudo, alzó su cabeza y le dedicó una mirada de furia tremenda, al parecer lo que le sucedió no era suficiente como para "calmarla", e Issei lo sabía muy bien, ella tenía un espíritu salvaje e indomable.
—¿C-Calmarme? —pregunta ella entre dientes, riéndose brevemente para luego empezar a hacer fuerza.
Inmediatamente la presión en el ambiente subió muchísimo, a tal grado que era muy difícil respirar. El pelinegro sabía perfectamente lo que la rubia estaba tratando de hacer… quería transformarse en dragón otra vez.
—¡GY-YYYYAAAAAAAAAAAAGH! —.
Pero al parecer no tendría ninguna oportunidad de lograrlo…
Otra descarga eléctrica, más fuerte que la primera, recorrió todo el cuerpo de la joven de cabello dorado tosco, causando que quedara tirada en el suelo, muy agitada y sin casi nada de fuerzas.
—Te lo advertí —dijo Issei nuevamente, dando un par de paso hasta quedar frente a ella y luego acuclillarse y acercarse más a su rostro.
La joven tenía una mirada que expresaba su agotamiento y confusión, aparte de tener un hilo de saliva escurriendo por un lado de su boca. Issei soltó un breve suspiro para después acercar su mano izquierda a ella y emitir una tenue luz de color verde.
—Esto ayudará a que recobres un poco la consciencia —expresó él al momento que terminaba aquel tratamiento. Después de eso él se irguió y extendió su mano derecha en señal de querer ayudar la chica postrada en el suelo, la cual lo mira con una expresión seria y a la vez confundida —Vamos, levántate —dijo el muchacho.
La rubia entendió cuál era la intención del joven pelinegro, y sin más apartó aquella asistencia con un manotazo.
—A-léjate… de mí —masculló en voz alta la chica gruñona, levantándose como pudo sin la ayuda de Issei, quien la observaba con una mirada reprobatoria y un suspiro de agotamiento. La chica aun temblaba y parecía que en cualquier momento se iba a desplomar —¿Qué… carajos… está pasando aquí? Quiero saberlo… todo, y quiero saberlo ahora —exigió seriamente la muchacha, mirando con la misma expresión de antes al pelinegro, el cual seguía mostrándose impasible, lo cual colmó la paciencia de la chica dragona gruñona en muy pocos segundos —¡Contéstame, desgraciado hijo de p…! —.
…
El chocante sonido de aquella fuerte bofetada se escuchó en toda la habitación, puede que hasta en toda la casa. La mejilla izquierda de la chica de cabello rubio lucía ahora enrojecida por ese golpe y su ojo izquierdo lagrimeaba levemente mientras ella se tomaba la zona afectada con una mano y contemplaba al pelinegro con una expresión atónita.
Sí, Issei le había propinado una cachetada para que se pudiera calmar.
—Será mejor que te controles y empieces a respetarme si no quieres tener más castigos —dijo el joven fríamente, sin dejar de sostenerle la mirada a aquella joven frente a él.
Ella no dijo nada, sólo agachó su mirada enfurecida, reprimiendo cualquier demostración de odio que sentía por él.
—Te voy a explicar como son y serán las cosas de ahora en adelante, a ver si con eso logro que te puedas calmar aunque sea un poco —dijo el pelinegro —Primero que nada estás en mi casa, ésta es una habitación para huéspedes. No tengo que aclararte que sigues en el mundo de los humanos, eso ya lo debes de saber, ¿no? Y la ciudad que destruiste hace tres días ahora está totalmente reconstruida, por lo que no llegaste a destruir absolutamente nada —aclaró luego.
La rubia ahora abrió sus ojos tan grandes como si fueran platos. ¿"Hace tres días"? ¿Han pasado tres días hasta ese momento? Es decir que ella estuvo inconsciente por todo ese tiempo, todo fue real después de todo, pero aún más impresionante… ¿sus esfuerzos por querer reducir esa ciudad a escombros fue… completamente en vano? Ella no podía creerlo…
—Como bien sabes ambos luchamos entre sí, intenté hacerte entrar en razón, intenté hacer que cambiaras de parecer y dejaras de destruir cuanto se te cruzara en el camino… pero no lo logré, por lo que tuve que optar por la fuerza, por ello fuiste derrotada y luego te dejé inconsciente. El motivo por el cual has despertado aquí después de tres días es por el castigo que decidí imponerte antes que tu inminente muerte: serás mi sirvienta por la eternidad… o hasta que yo decida que sea el momento apropiado para reducir tu condena. Hasta ese momento me servirás, me ayudarás con los quehaceres cotidianos, ya sean de la casa u otros, además de otras cosas —.
La joven rubia ahora lo miraba totalmente atónita, sin poder creer lo que había escuchado. Bajo la seria contemplación del azabache, una sonrisa empezó a dibujarse en el rostro de la muchacha hasta que decantó en una risa burlona.
—¡Jajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajaja! —.
La risotada que pegó la rubia bien podía echar abajo las paredes de la casa. Al parecer aquella explicación fue tomada como una burla por su parte.
—¡Esta debe ser la mejor broma que he escuchado en mi vida! —exclamó la chica. Sí ella no creyó lo que Issei le dijo…
Por su parte, el azabache sólo la observaba con la misma seria mirada de antes, sin flaquear en su demostración de serenidad y frialdad a la vez. Quería que su compañera entendiera que no estaba más en posición de querer desafiarlo de ninguna manera, pero al parecer esto no estaba funcionado.
—¡¿Yo, sirvienta de un asqueroso humano que hizo trampas para poder derrotarme?! ¡JA! ¡Muy buena broma, aparte de estúpida! ¡Jamás me rebajaría a tal nivel! ¡Ni en sueños! No me arrodillaría ante un ser de una raza tan miserable como la tuya, idiota. ¿Ser tu sirvienta para "ayudarte en quehaceres de la casa y demás"? ¿Y luego aprovecharte de que "tu sirvienta" tiene tal aspecto femenino para poder abusar sexualmente de ella? Sé cómo piensan ustedes, cucarachas. Sólo son unos cerdos asquerosos, son basura, son… —
¡PLAF!
Otra fuerte cachetada se escuchó en la habitación. Ahora la mejilla derecha de la joven estaba enrojecida, más que la otra. Inmediatamente ella se tomó la zona afectada, y estalló en furia contra el muchacho de cabello negro.
—¡MALDITO HIJO DE PUT…! ¡G-GAAAAAAAAAAAAAAAAAGH! —
La chica intentó lanzarse sobre él nuevamente para vengarse del golpe, pero le fue imposible por otra descarga eléctrica, la tercera que sufría en el día, y la cual la dejó tiritando en el suelo.
Issei observó el deplorable estado en el que su acompañante se encontraba ahora. Él sintió un poco de pena, pero por otra parte consideró que era lo justo, ella se lo merecía después de todo y además no era un ser humano, era un dragón que provocó un tremendo caos en el pasado, por lo tanto el castigo se lo estaba teniendo bien merecido.
—B-Bas-ta… basta… yo n-no merezco… esto —se quejó la chica dragona, habiendo después recuperado algo de su aliento. Issei se cruzó de brazos, luego se agachó para poder agarrar el cuerpo de la chica y cargarla.
—Suél-tame… —ordena ella, pero el pelinegro no le hace caso, hasta el momento en que él decide dejarla nuevamente en su cama.
—Dices no merecer esto pero bien que casi desapareces a toda una ciudad. Provocaste un caos allá afuera, por lo tanto te tienes bien merecido todo esto. Yo estaba por asesinarte dado el nivel de tus crímenes, pero han apelado a ti porque creyeron que podrías redimirte, que podría cambiar lo que hiciste —le susurra el muchacho a la jovencita mientras ella estaba tendida en su catre. Ella sólo le dedicaba una mirada furiosa y nada más —Todo lo que te dije, todo acerca de tu castigo, es completamente real, así que yo te aconsejo que lo aceptes y cumplas con dicho castigo lo mejor que puedas si es que quieres tener una mínima oportunidad de irte —dijo Issei, sin dejar de mirarla a los ojos.
La rubia sólo esboza una mueca de desagrado total.
—Tsk… sigue soñando… jamás seré una sirvienta de un humano, ni ahora… ni nunca —dice la chica.
Issei la observa ahora enojado, realmente estaba siendo bastante dura.
Después de eso él se levanta con pesadez, y lentamente se dirige a la puerta, no sin antes darse la vuelta y encarar de nuevo a la nueva integrante de la casa.
—Vendré en un par de horas, y no me importará si estás descansada o no, vendré y haré que te levantes de esa cama, empezarás con tu labor hoy mismo. No me importa cuántas quejas pongas, no me importa las estupideces que digas, vas a cumplir con tu castigo y lo harás bien si no quieres morir —.
Y con esas palabras, dichas con bastante enojo, Issei se retira de la habitación, casi azotando la puerta tras de sí.
La chica de larga cabellera rubia sólo pudo apretar con fuerza sus dientes y sus puños mientras contemplaba la puerta, maldiciendo en voz baja en un lenguaje inentendible por su malísima suerte.
¿Qué será de ella de ahora en adelante? Nadie lo sabe a ciencia cierta, sólo el tiempo lo dirá.
Continuará…
Y hasta aquí ha llegado por el momento.
Espero les haya gustado, si fue así les agradecería dejar su comentario.
Nos estaremos viendo en unos cuantos días con otras actualizaciones. Mucha suerte a todos!
Saludos y hasta luego!
