Hola de nuevo, pues aquí les traigo el capitulo dos de este fic...

Discleimer: Todos los personajes y la trama son propiedad de Suzanne Collins, yo solo me imagino que pudo pasar con Peeta durante Sinsajo.

Besos.


CAPITULO 2

MIEDO

La veo está a unos metros en compañía de su madre, ríe y da vueltas mientras el aire juega con ella, es libre, más libre de lo que nunca nadie lo fue, escucho a mi padre en la lejanía decirme «¿Ves esa niñita? Quería casarme con su madre, pero ella huyó con un minero». Entiendo como mi padre estaba enamorado de su madre, porque yo siento lo mismo por esa niña, todo gira a mi alrededor, ella está cantando frente a mí y toda la clase, y sé que es el único que lo nota, las aves han dejado de cantar por escucharla, es melodiosa, esa melodía llega a mí y cuando nuestras miradas se conectan su rostro cambia, se transforma en un mutos, deja de cantar y al abrir la boca sale un grito de su garganta ¡El fuego se está encendiendo! ¡Y si ardemos, tú arderás con nosotros! Y frente a mi todo lo que existe, la escuela mis compañeros todo lo que hay delante explota para convertirse en nada.

Abro los ojos asustado, no sé donde me encuentro, mi piel me duele como si estuviera en carne viva, recuerdo la tortura, me agarro mi cabeza que está a punto de estallar y me inclino hacia la orilla donde vomito todo lo que tengo en el estomago si es que aun hay algo, no sé cuando fue mi última comida.

- Peeta vamos te ayudaré – escucho en la lejanía a Portia, me sienta en la cama y veo que estoy vestido aunque mi traje está un poco arrugado.

- ¿Qué paso?

- Tienes que ir a ver a Caesar, ¿estás bien?

- Si

- Recuerdas lo que tienes que decir. – busco en mi mente miro a mi alrededor y varios agentes de paz me esperan para escoltarme, mis piernas parecen no responder, me miro en el espejo y me sorprendo, pues se que el que me mira del otro lado no soy yo, o si es así ha pasado mucho tiempo desde que me vi en un espejo, estoy maquillado pero eso no oculta las bolsas bajo mis ojos y parece que he perdido por lo menos quince libras, todo mi cuerpo me duele mientras me dirijo al estudio.

- Siéntate – me dice uno de los agentes de la paz. Miro a Caesar que me sonríe con ¿lastima? Quizá, pobre chico tonto enamorado de esa mujer que solo jugó con él, esos pensamientos entran en mi mente, ¿Por qué? ¿de dónde salen? Intento borrarlos pero la veo una y otra vez jugando conmigo y con mi corazón y un dolor lacerante invade mi ser.

Al llegar Caesar me vuelve a mira con esa expresión de lastima, me rio de mi mismo, ¿acaso el Capitolio puede sentir lástima por aquellos a los que asesina? Niños inocentes muertos solo por su propia diversión, no lo creo, más bien pienso que es porque no le daré un show como el que el espera. Me sientan frente a él y le doy un saludo con un movimiento de cabeza.

- ¿Y dime Peeta has estado bien? – me pregunta Caesar y sonrió ante su pregunta tonta, ¿acaso me veo bien?

- No me quejo, sigo comiendo y me dejan ducharme. – el silencio es atronador en todo el estudio, el comentarista me mira y vuelve la vista al pódium y después a mí.

- Dime Peeta qué opinas sobre Katniss y los rumores que está grabando diversos propos de los rebeldes en los distritos.

- Están usándola, obviamente – digo – Para avivar a los rebeldes. Dudo que ella realmente sepa siquiera qué está sucediendo en la guerra. Lo que está en juego.

- ¿Hay algo que te gustaría decirle? – me pregunta. En mi mente hay tanto que quisiera decirle, tengo miedo de que al final con quienes esta vuelvan a usarla, todos se lo dijeron aun el capitolio la clasifico como "pura" ¿acaso sabe lo que en verdad está en juego?

- Lo hay —digo y miro la cámara intentando que mis ojos choquen con los de ella allá donde se encuentra. - No seas tonta, Katniss. Piensa por ti misma. Te han convertido en un arma que podría contribuir en la destrucción de la humanidad. Si has adquirido alguna influencia real, úsala para ponerle freno a esto. Úsala para detener la guerra antes de que sea demasiado tarde. Pregúntate a ti misma, ¿realmente confías en las personas con las que estás trabajando? ¿Realmente sabes lo que está sucediendo? Y si no es así… averígualo.

- Gracias Peeta.

Las cámaras cambian de programación y de nuevo me arrastran a ese lugar oscuro donde he pasado una gran cantidad de días y noches.

- Vaya así que sigues defendiendo al Sinsajo –dice uno de ellos y me golpea en el estomago, siento que el aire sale de mi cuerpo y caigo de rodillas, de nuevo inicia la tortura, ¿Qué es lo que pretenden?

- Iniciaremos la segunda fase, daremos el doble de la dosis cada cuatro horas. –dice uno de ellos me sientan y amarran mis pies y brazos y siento nuevamente ese dolor que penetra por mis venas, el veneno de las rastrevíspulas, y sé que están jugando con mi mente, veo una y otra y otra vez diversas imágenes de Katniss, de la guerra, el asesinato en los distritos no solo en el 12, en el 8, en el 2, en el 4 todos niños, mujeres y la población entera cayendo y frente a esta muerte Katniss, solo ella.

Abro los ojos y miro donde me encuentro, estoy mirando un reloj que cuenta en reversa, frente a mí la Cornucopia se levanta en todo su esplendor a mi alrededor los veinticuatro tributos están listos para ir a un baño de sangre miro a mi derecha pero no logro ver a Katniss se que está del otro lado de la Cornucopia pero debo ir a rescatarla.

Sin saber porque corro hacia el bosque, escucho la voz de Haymitch "vayan a tierras altas, busque agua, será su nueva mejor amiga" así que olvidándome de lo demás corro mientras en mi mente busco como hacer un plan para salvarla, para dar mi vida por ella.

Mientras camino por el bosque, la noche va cubriendo todo con su manto, puedo escuchar el ruido de los animales, cerca de mis pies veo una trampa y después de pasar varias horas con ella en el modulo de trampas se que le pertenece a Katniss así que he encontrado su rastro, escucho risas mas allá una fogata anunciando aquí estoy, me acerco y veo a una niñita no recuerdo de que distrito era, ¿cinco? ¿Seis? Nunca le puse atención, siempre mantuve mi mirada puesta en los profesionales, aquellos que marcaron a Katniss aun antes de que los juegos empezaran.

Los profesionales llegan y la escucho gritar, se quienes son Cato y Clove, Marvel y Glimmer, entrenados para matar, nadie tiene ventaja con ellos a menos que seas uno de ellos, por mi mente comienzo a urdir el plan.

La niña grita y de pronto el cañón, la mataron sigo adelante hasta quedar a su vista.

- Miren a quien tenemos aquí al enamorado del 12.

- Yo lo mataré – escucho a Marvel mientras truena su cuello y sus huesos listo para atacar.

- ¿Acaso te vienes a suicidar niño? – dice Glimmer en tono encantador.

- Probablemente – les digo mientras sigo caminando hacia ellos con las manos en alto. – Oh si lo prefieren puedo entregarles a Katniss. – no imposible eso no pudo salir de mi boca pienso, pero así es me veo a mi mismo delante de ellos, dándoles ventaja.

- Piensas entregar a la niña de la cual estas enamorado – se ríe Cato y mira a Clove, y en ese segundo se que ellos dos se aman tanto como yo la amo a ella.

- No la encontraran si mi ayuda, es una excelente cazadora y sabe cómo sobrevivir en el bosque, es más seguro que ustedes caigan a que ella lo haga.

- Bien –dice Cato – Toma – me arroja una lanza y yo la pesco en el aire – Guíanos pero si es una trampa créeme rogaras no haberte aliado con nosotros.

- Por aquí –digo mostrándoles la trampa – Ella se fue por aquí.

Mi corazón se acelera, ¿acaso puedo culparla? Puedo decir que ella fue la que actuó siempre con mentiras frente a mí en compañía de Haymitch, cuando yo urdí esta trampa para los profesionales sabiendo que de este modo podría mantenerla con vida.

Todo parece acelerarse, la vemos en la distancia, esta herida, corre para intentar ocultarse y sube a un árbol donde intentan matarla, pero propongo que pasemos la noche allí, de todos modos tiene que comer, durante la noche no puedo dormir la veo y sé que ella me mira a mí, puede saber porque lo hago, no lo dudo, ella cree que todo fue una mentira, mi declaración, la forma en que la miro, ahora mi protección, el himno comienza y veo que Marvel se ha quedado dormido y Clove va hacia donde mismo, miro hacia arriba y veo a Katniss moverse hacia por lo visto Haymitch le ha conseguido un paracaídas, sonrió por esto, al parecer piensa hacer lo que le pedí, me acomodo y espero a que pase la noche.

Abro lo ojos y no sé donde me encuentro, ¿estaba esperando a que Katniss bajara del árbol? Entonces porque estoy tirado en el suelo lleno de sangre, intento recordar, las rastrevíspulas nos atacaron después de que Katniss dejara caer el nido y todos corrimos, yo volví por lo andado y vi a Katniss, al parecer las rastrevíspulas la habían picado. "corre" le grito pero ella parece no comprenderme, escucho a Cato y la obligo a correr mientras me quedo a luchar con Cato antes de que mis sentidos queden nublados por el veneno.

Su espada atraviesa mi pierna, pero logro golpearlo y dejarlo un poco mareado mientras corro hacia el lago, se que la herida es profunda y si no hago nada moriré desangrado o por septicemia, me oculto entre las rocas y trato de no moverme, para que deje de sangrar lo más posible, ahora me arrepiento de haberle pedido a Haymitch que todo fuera para ella, pero si eso la mantiene con vida mi muerte no será en vano ni un sacrificio en honor del Capitolio.

"Peeta" "Peeta" escucho su voz llamándome, ¿estoy muerto?

- ¿Has venido a rematarme, Preciosa?

- Peeta, ¿Dónde estás?

- Bueno no me pises. – abro los ojos y la veo sorprendida, es ella, Katniss la mujer de mis sueños y de mis pesadillas. ¿pesadillas?

- Cierra los ojos – me ordena y al hacerlo una descarga eléctrica me hace estremecer.

Abro los ojos y me encuentro en la habitación nuevamente, los agentes de la paz me rodean y me siguen azuzando con un bastón lleno de electricidad.

- ¿Acaso no ves lo que le han hecho? no es ella – grita uno y me jala del cabello para que mire la pantalla, no imposible no puede ser ella, es un muto pero es Katniss, su misma persona, sus ojos aguerridos pero Katniss no lideraría una guerra, una matanza de inocentes y niños.

- Otra dosis.

- No – intento decir pero no me quedan fuerzas al soltarme las agarraderas caigo al suelo y siento mi cuerpo retorcerse el dolor del veneno es cada vez más grande, y me pierdo en mi mente entre recuerdos y realidades que no se distinguir.

Abro los ojos y estoy en mi habitación, no sé cuánto tiempo ha pasado desde que todo esto comenzó, pero me siento y veo mis manos las cuales tiemblan, intento recordar que estoy haciendo aquí, miro mi reflejo y mis ojos parecen los de un lunático, quiero salir y veo que la puerta está cerrada, me visto con parsimonia y vuelvo a sentarme, ¿Por qué me hacen esto? Siento las lagrimas correr por mis mejillas mientras pienso en mi hogar, ¿hogar? Todo destruido, destruido por Katniss Everdeen, la ira crece en mi interior y quiero destruirlo todo, destruirlo, destruirla, matarla, debí haberlo hecho en la arena, cuando la vi herida en el suelo, desangrándose, debí haberla matado en el momento en que… los recuerdos se agolpan en mi mente, la veo curando mi herida hecha por Cato y después con una sopa que sabe horrible, pero me ayuda a sentar mi estomago, pero después la veo asesinando a niños inocentes en los distritos, asesinando a Marvel y a Glimmer, todo parece tan real y a la vez no, mis palabras salen de mi boca "quiero morir siendo yo" caigo de rodillas y empiezo a repetir esta frase hasta que el cansancio me vence allí en el suelo y todo se llena de pesadillas y temor.

- Peeta, Peeta, abre los ojos – escucho una voz conocida me trae de la oscuridad y al verla se que la conozco.

- ¿Portia?

- Peeta, despierta debemos arreglarte, tienes otra entrevista.

- ¿Entrevista?

- Si el presidente estará allí, vamos, debemos arreglarte – Me ayuda a levantarme del suelo y casi caigo, siento mi cabeza arder y mi cuerpo no responde como yo quisiera.

- Vamos –dice llevándome al baño donde me mete en la tina para dejarme descansar.

- ¿Qué no piensan dejarlo un momento? –dice ella.

- Son órdenes del Presidente Snow.

- No creo que escape, no con todo ese veneno en sus venas.

- Te mantenemos con vida solo por sus órdenes, no abuses de tu suerte. – La siento acercarse a mí y comienza a lavarme el cabello y el cuerpo, estoy inmóvil, me siento como un muñeco de trapo, mis ideas son absurdas, veo mi casa, de allí el bosque durante los juegos, y al verla a ella siento rabia contenida, aprieto mi boca y siento la mano de Portia sobre mi hombro, pronto todo cesará.

- Vamos, tenemos que vestirte. – Al terminar ella me abraza, siento como si se estuviera despidiendo de mi.

- Hoy atacaran el distrito 13 debes advertirla –me dice en un susurro, la miro confundido, el agente de la paz la mira sorprendido y después se la lleva arrastrando mientras grita.

- Debes decírselo.

- Andando –dicen cuando yo los miro sin responder.

Me sientan en una silla a la izquierda del Presidente Snow, está atrincherado y el aroma de su rosa es penetrante que siento ganas de vomitar, antes de salir me han vuelto a inyectar, siento mis manos apretarse y mi pierna falsa moverse de una manera irregular, el sudor perla mi frente, no se han molestado en dejar a Portia que me arregle, todos pueden verme como estoy, como un ser torturado por su gobierno.

- Peeta, sabemos que tienes algo que decir –dice el locutor que esta vez no es Caesar – lo miro y después comienzo a recitar.

- Es necesario, que todos en Panem me escuchen, es necesario el alto al fuego, ¿acaso no vemos los daños que esto causara a los sobrevivientes? La mayoría de los distritos han dejado de producir sus bienes, lo que nos está llevando a una época de escases y hambre, la infraestructura de muchos edificios esta colapsando, solo algunos distritos permanecen bien, la destrucción de la presa en el distrito 7, ¿acaso era parte de su plan? Eso ha cortado el agua a muchos distritos que ahora morirán de sed, los residuos tóxicos del tren descarrilado, ¿saben lo que provocara en las generaciones futuras? Los incendios por todos los distritos, las muertes, todo esto generado por los rebeldes, ¿acaso no lo ven? Es necesario que… - ¿Cómo es que se todo esto? El silencio en mi oído me dice que hemos perdido la comunicación y de pronto en la pantalla frente a mí la veo fuera de la Panadería, escucho sus palabras, me está hablando a mí directamente " Peeta, este es tu hogar. No tenemos noticias de nadie de tu familia desde el bombardeo. El 12 ha desaparecido. ¿Y tú estás pidiendo un cese al fuego? No hay nadie que te escuche.

Veo al camarógrafo hacerme señas, me siento confundido, mi mente esta partida en dos.

- Deben ver que la planta de purificación del agua destruida causara estragos durante mucho tiempo, ¿eso es lo que quieren los rebeldes? Un mundo destruido.

De nuevo veo a Finnick hablando en otro propo, las escenas empiezan a luchar, dirigió mi mirada hacia el presidente el cual está molesto, hace un movimiento de cabeza para detener la programación de los rebeldes, hasta que logran estabilizarlo.

- Los rebeldes –dice el presidente Snow con su voz serena –están intentado trastocar la difusión de información, pero al final reinara la justicia, aunque ellos piensen estar actuando con ella, ahora viendo lo acontecido esta noche, Señor Mellark tiene algo que decirle como despedida a la Señorita Katniss Everdeen, después de lo demostrado, podemos ver que no habrá redención para ella ni para nadie que este con ella. – Al escuchar su nombre vuelve a resurgir la ira dentro de mí, intento no demostrar todo lo que siento en mi interior, giro mi rostro hacia la cámara y la miro.

- Katniss... ¿cómo crees que terminará esto? ¿Qué quedará? Nadie está a salvo. Ni en el Capitolio. Ni en los distritos. Y... el Trece... –inhalo fuertemente mi mente está luchando, "debes protegerla" grita una voz, pero la otra dice "no es ella, debe morir" lucho contra eso y dirijo mi mirada de locura a la cámara ¡Será destruido por la mañana!

- Apaguen la cámara —ordena Snow—. ¡Finalicen esto!

- Escúchame Katniss, esto… aaaaargh – siento el dolor en mi cabeza y veo la sangre comenzar a brotar mientras mancha las baldosas del suelo, me llevan a rastras por los pasillos hasta lanzarme a la habitación donde he vivido torturado por meses, años, siglos.

- ¿Quién le dijo eso? –dijo Snow entrando a la habitación. Todos los agentes de la paz se miran y se remueven en silencio.

- ¿Quién lo permitió? Ahora todos a sus puestos inicie el ataque ahora.

- Señor –dice un agente de la paz, lo reconozco esta mañana estaba conmigo en el baño.

- Acaso fuiste tú – pregunta apretando los puños, mi mirada esta nublada por la sangre que cae de mi frente.

- La estilista Señor, creí escucharla decirle que atacarían esta noche.

- Tráiganla y a él terminen con la transformación, lo necesito listo antes de que se presenten por él, o mejor lo dejaremos en libertad.

- Sí Señor.

El presidente se sienta frente a mi mientras comienza una y otra vez la tortura, las imágenes me invaden el cerebro y mis pupilas se cubren de diversas visiones, algunas claras como el agua otras tan brillantes que no puedo permanecer con los ojos abiertos.

- Ahora –dice al ver a Portia a mis pies – Tu traición te costará caro, al igual que la de tu hermano.

- Si mi muerte me dará la libertad y la libertad de todo Panem no me importa, usted es un dictador que ha oprimido con…

- Portia – intento decirle que se calle, que debe guardar silencio si no puede morir como todos en el 12. La puerta se abre y veo una silueta es una mujer pero no alcanzo a verla.

- Peeta – susurra Portia – Peeta no es – pero la mujer con unas garras afiladas atraviesa por el estomago, su rostro se contrae de dolor y palabras vacías salen de su boca por donde empieza a manar sangre.

- Portia – susurro el dolor es lacerante.

- Inyecten toda la dosis completa.

- Pero Señor –dice una de las personas que comienzan a conectarme diversos aparatos en los brazos mientras veo a Portia desangrarse frente a mí.

- Sobrevivirá – dice el presidente -es más fuerte de lo que crees Señor Mellark – escucho la voz del presidente mientras su aliento a sangre fresca me hace un revés en el estomago mientras el veneno entra en mi organismo – La Señorita Everdeen es quien ha matado a su equipo y a todas esas personas en los distritos, ella no es quien usted cree, es una creación del Capitolio, no lo olvide y cuando la vea, mátela, ella no lo reconocerá.

- Terminen de darle la dosis –dijo presionando el botón. Mis gritos resonaron en la habitación, mi corazón latía rápidamente, sentía la necesidad de morir, por favor mátenme. Cada centímetro de mi ser bombardeado por miles de de aguijones, mi mente está a punto de colapsar. Escucho un sonido ensordecedor en mis oídos y de pronto mi corazón se detiene.

- Peeta, tenemos que irnos ya. – escucho una voz dentro de mi cabeza cerca de mi oído. Busco de donde viene la voz pero estoy sumido en una oscuridad que no reconozco, mi cuerpo es como el de un muñeco, inmóvil y flácido.

- ¿Irnos? - pregunto, aturdido mientras busco donde estamos -. ¿Adónde?

- Lejos de aquí.

- Katniss, mi corazón no lo resistirá, porque no me matas como lo hiciste con Portia.

- Porque no puedo hacer eso –dice Katniss sonriendo radiante – te dije que iba a ponerte en algún sitio en el que no puedan hacerte daño, solo quédate conmigo.

- Estoy muy cansado.

- Quédate a mi lado. – Siento su mano en mi frente como aquella vez en la cueva mientras curaba mis heridas, esa era Katniss no él muto que vi frente a mí, no sé si son sueños o pesadillas, pero mi corazón quiere dejar de latir, solo quiere descansar y yo también.


Bueno queridos lectores espero que mi historia no los este decepcionando, gracias por sus rieviews y por entrar a leerlo, bueno la verdad desde que leí Sinsajo me pregunte ¿que paso en la mente de Peeta? en cada momento, ¿porque sembro las primorosas? bueno todo esto yo lo desentraño jajaja o eso intento, en verdad espero que el fic les guste y por favor dejen reviews con criticas o con buenas palabras, a todos los que escribimos nos alienta a seguir y aun sin ellos seguire jajaja pero vamos, no dejen de dejarlos.

Un beso

IRES