Desciende con lentitud cada ruidoso peldaño, descubriendo el resto de la antigua vivienda.
Cada pared lucía rayada, deteriorada, y a cada andar hacía crujir la madera bajo sus pies. Polvo por doquier, ventanas rotas.
Una abandonada, amplia y vacía casa ...
A lo lejos, en uno de los cuartos, oía voces entabladas en una amena conversación, voces masculinas entre ellas la del ojiazul siendo el tema central un partido de fútbol reciente y una voz femenina un tanto chillona los silenciaba alegando que el asunto no era de su interés, que se hablara de un tema en el que ella se manejara para que pudiera participar en lugar de saberse excluida.
Risotadas desinteresadas, despreocupadas, y los comentarios siguieron indiferentes a la mujer que refunfuña insistente.
Se detiene antes de entrar y se apoya en la sucia pared sin importarle.
Aprieta sus labios ... ¿Cómo es posible que semejante aire de convivencia se esté dando cuando tienen a una mujer secuestrada?! ; se aparece en el cuarto callándolos a todos de súbito, atrayendo sus miradas.
Descubre una mesa redonda en medio del cuarto que hacía de cocina aparentemente, no obstante en el amplio terreno no había más que la mesa.
Comían alrededor de ella unos pastelillos, muy a gusto, muy relajados, tanto que le indignó a la peliazul.
Con sus puños apretados a cada lado y sus labios apretados con mas fuerza, se quedó ahí, de pie, sin nada que decir porque la necesidad de lanzar todo de una vez ejercía el efecto contrario.
Ranma sonríe lentamente, antes de deslizar su dedo índice sobre el merengue que cubre su pastelillo e introducirlo dentro de su boca saboreando su dulzura con ociosidad, viéndola directamente.
-Hola - la saluda Mousse sonriendo de medio lado y apuntando al pastelillo que reposa en el centro, todavía cubierto por la envoltura añade- ¿Quieres comer? Están deliciosos.
La chica mientras tanto asimila la información, creyendo que tal vez algo esencial había pasado por alto.
Esos tres la habían secuestrado, habían llamado a su padre para que les tendiera una 'módica suma' por su 'rescate' y todo esto se reduce a un crimen, uno bastante grave... y ahora, ¿Le ofrecen un pastelillo invitándola a una amena convivencia siendo ellos sus raptores?
-Hummm -se da a entender Shampoo, apuntando a la peliazul -Ranma... ¿Qué le dijiste a la chica cuando subiste a hablar con ella?
-No le dije nada que la asustara - responde risueño y añade divertido- Vamos, Akane, ven siéntate con nosotros no seas tímida.
-Ustedes... - comienza a hablar la chica de un modo inseguro-... me secuestran, y luego me invitan a desayunar con ustedes, ¿Tiene eso algún sentido?
-¿Y qué ?! - dice Shampoo de golpe, dándole una mordida a su desayuno - ¿Quieres que te amordacemos, te amarremos a una silla y que te demos comida incomible? - la ve de reojo -¿Eso quieres? ¿Eres masoquista o algo así, niña?
Akane traga con dificultad, antes de exclamar:
-¡Quiero irme a casa! Eso es lo que quiero.
-No puedes- responde Saotome encogiéndose de hombros y le explica con toda tranquilidad- Ya te expliqué cómo funciona esto, Akane, a las dos tu adorable padre acudirá a tu rescate y te irás con él y yo con mis millones.
La joven se revuelve el cabello con frustración y lo encara:
-¡Esto es...
-Akane - la interrumpe Mousse de golpe y con una determinación espeluznante- Si no cooperas de verdad tendremos que acudir a las sogas y al pañuelo, y nosotros no queremos eso. Así que o te sientas aquí y comes callada, aguardando a que sean las dos, o atente a las consecuencias porque por muy amables que seamos, odiamos los berrinches.
-Maldito - masculla Akane sintiendo cómo se le humedecen los ojos a causa de la intensidad de su cólera.
-Vamos, niña - empieza a hablar Shampoo - ¿Por qué lo complicas todo, ah? Sólo ven, siéntate, imagina que somos un grupo de amigos que se reúne a desayunar y hacemos todo este procedimiento lo más placentero posible, ¿Quieres?.
-Ellos tienen razón, Akane- intervino el ojiazul- Imagino que eres lo suficientemente inteligente como saber discernir entre lo conveniente y lo que no.
-¡Son unos descarados! - exclama la joven mujer antes de dar media vuelta y desaparecer de la vista de los tres.
-Va a huir - exclama Ranma levantándose de sopetón para recorrer con rapidez la distancia que lo separa de la salida, y dar alcance a la joven a mitad del pasillo.
La agarra del brazo y la voltea con brusquedad hacia sí, encorvándose un poco para que su rostro quedara a la altura del de ella.
Helada se quedó al ser receptora de un mirar sulfurado, de una tosca expresión que la dejó sin aliento por algunos segundos por el repentino temor que le infundió poderosamente.
-R-Ranma? - pronuncia temblorosa, agitada y asustada, quiso retroceder pero él la tenía firmemente agarrada.
Le intimidaba su cercanía, su ira que parecía contener con sus labios apretados pero que en sus ojos era visible, demasiado visible, demasiado palpable como para ser pasado por alto.
Traga con dificultad, en cuanto el apuesto hombre respira hondamente queriéndose calmar.
-Su-suéltame - tartamudea la chica, con la angustia cubriendo sus facciones- Si quieres puedo darte la suma que desees, pero por favor déjame ir...
Una sonrisa cruel surca sus labios, en el momento en que acerca ese cuerpo menudo al suyo haciendo que el rostro de ella chocase con la dureza de su torso.
Acerca sus labios hasta su oreja, exhalando para que los cabellos de ella fueran removidos. Un escalofrío le recorre a la chica al percibir su aliento cálido chocar contra su piel sensible, y el tono gutural con que el hombre expuso lo siguiente le costó la respiración:
-No seas tonta, Akane. Tú no irás a ninguna parte.
La mano de él se pasea por el cuello de piel nívea, bajo sus cabellos y presiona con la yema de sus dedos los puntos indicados para que la testadura joven cayera inconsciente entre sus brazos.
Murmullos a lo lejos, eco con sus vibraciones y sus reiteraciones fantasmales.
Frío, mucho frío; se estremece y levanta sus párpados hallando oscuridad y una luz al final junto a unas siluetas, unas que asoció enseguida.
-Vaya, ...- dice una voz femenina y divisó a la preciosa china acercarse con cautela- miren quién ha despertado...
Se hinca a su lado y la agarra por los cabellos incorporándola dolorosa y bruscamente.
-¡¿Qué demonios pasa con el inepto de tu padre?! - grita encolerizada con ojos desorbitados.
La agredida cierra sus ojos con fuerza. Las palabras hicieron eco en el sitio.
¿Qué sucede? No comprende...
Parece otra, no es la misma que le ofreció una convivencia agradable con pastelillos esa mañana, ella que la zamarrea con una violencia rabiosa que raya en la locura.
-Hey, Shampoo, déjala - le ordena una voz potente y que reverbera en el sitio con mayor fuerza que los gritos alocados de la china.
Se detiene y observa con enfático desprecio a la despeinada y confundida joven que tanto desea morir ahí mismo, porque el golpe de la realidad chocó de lleno con ella, porque el dolor anidado de la noche anterior junto a su presente le quebranta el corazón mientras más asimila, mientras más comprende que su vida es una basura.
-¡¿Qué haremos?! - exclama Shampoo soltando a la chica de golpe, empujándola contra el suelo. Se levanta del suelo y encara al molesto ojiazul- ¡¿Qué haremos Ranma?! Sabes que necesitan el dinero.
El apuesto joven se limita a desviar la mirada ... Era cierto, con urgencia requerían la fortuna demandada. Cuantiosa cantidad monetaria que se le escurre de los dedos, justo cuando cree poseerla.
-Oye, niña, ¿Estás seguro que tu papá te quiere? - bufa Mousse e inquiere en un tono que evidencia ansiedad- Digo, ya son casi las tres y no ha llegado.
Adolorida y quejumbrosa se incorpora con lentitud del suelo, sin alzar la mirada.
-Y-yo... - comienza a decir con voz ronca, sin embargo, no finaliza la oración; se queda en esa posición, sentada con el rostro gacho y el ánimo desmoronado.
Ranma de un movimiento extrae su celular vibrante del bolsillo de su negra chaqueta de cuero y contesta de un ágil movimiento.
Abre sus ojos a más no poder y aprieta con mayor fuerza el dichoso aparato que sostiene, antes de que la furia golpee su rostro hasta hacerle enrojecer; Shampoo y Mousse observaron con temor cada uno de los gestos reflejados en el ojiazul y silenciosamente realizaron sus propias conjeturas ...
Finaliza la llamada, guarda el aparato en el mismo bolsillo de su negra chaqueta de cuero y da algunas indicaciones rápidas, cubiertas de ansiedad y nerviosismo que la joven Tendo no pudo captar. Sólo se deja sostener por los brazos del chino y se siente agitada cuando el hombre corre con ella en compañía de los otros dos en dirección a un automóvil plateado.
Continuará...
¡Hola! , muchísimas gracias a 97pupi, allissha y L-na012 por darse el tiempo de escribirme.
¿Qué les ha parecido? Es importante para mí conocer cómo va la historia según el punto de vista del lector... ¿Críticas? ¿Sugerencias? :) Se los agradecería mucho.
¡Saludos!
