Un peliplateado llegaba a su departamento, parecía cansado así que con pesar colocó sus llaves en una mesa cercana a la puerta que igualmente colocó el videojuego. Para luego dirigirse a su habitación para darse un baño al término del baño se vistió con algo más cómodo como un pants ligero así como una camiseta con una imagen de Minecraft. Una vez listo fue a la cocina a preparase algo de comer ya que para salir mas temprano se pasó el descanso trabajando.

Ya satisfaciendo su hambre, tomó el juego y se dirigió a un cuarto diseñado especialmente para relajarse.

Comenzó a jugar sin percatarse del tiempo sólo en su mente existía el objetivo de tener la mejor puntuación así como terminar en juego en un solo día.

Entrada la noche el clima se tornó terrible, iniciando con una lluvia ligera para posteriormente convertirse en tormenta eléctrica, aunque esto pasó desapercibido por el chico quien siguió jugando hasta las tres de la mañana hora en donde la tormenta se tornó más fuerte, y solo fue que en cuestión de minutos hubieran apagones en la ciudad.

–¡¡Maldición!!– dijo levantándose de golpe de su asiento. –¡Justo cuando iba a romper una marca!– se lamentaba para luego ver la hora en su celular –Con que son las tres de la mañana...bueno cuatro horas de sueño son suficientes– saliendo de esa habitación sin apagar el equipo. –"Y yo que pensaba no dormir"– y con este pensamiento se encerró en su habitación dispuesto a dormir desconociendo que en su sala de juegos la pantalla se encendió.

La alarma de su celular lo despertó, chasqueando la lengua y con pesar se dirigió al baño; en su recorrido observó que varias de sus armas de colección de los juegos que ya había jugado con anterioridad se encontraban regados por casi todo el departamento, causando asombro en él ya que vivía solo y recordando que ayer no hizo tanto desastre para llegar a su cuarto, y cambiando de dirección fue rumbo a dónde estaba la noche anterior encontrándose con la puerta entreabierta, al momento de cruzar un golpe se escuchó y todo se volvió oscuro.

Al cabo de unos minutos despertó con un fuerte dolor encontrándose atado en una silla pero antes de que hablará una voz femenina se escuchó.

–Al fin despiertas– se escuchaba molesta.

Alzó la vista y lo que vió lo dejo más confundido.

–Creo que debo seguir soñando– se dijo, haciendo que la desconocida alzara una ceja.

Continuará...