Sansa volvió a mirar a los pantalones de Robb, ¿él se había sentido mejor cuando se estuvo tocando y hablándole al mismo tiempo? "Quieres tocarme ahí?" ella le pregunto y sintió que algo le volvía a bajar por su vagina mientras veía de nuevo que algo temblaba dentro de los pantalones de Robb.

Él se sorprendió, su plan era verla masturbarse y después el hacer lo mismo, o al mismo tiempo, pero no masturbación mutua, aun así eso sonaba mejor, "Si quieres. Pero si lo quieres hacer tu misma mientras yo veo. . ."

Ella paso saliva, eso significaba que le tocaba que quitarse las bragas, pero al paso que iba de todas formas lo tendría que hacer, deberían estar supermojadas, "Yo también quiero ver. . .te."

"Yo lo pedí primero." Robb sabía que no era una buena idea dejarla vérselo, su tamaño mínimo la asustaría, tenía que esperar a que ella estuviera más emocionada para por fin quitarse los pantalones y tenerla no importándole su gran tamaño.

Sansa dudo, eso estaba mal, él se lo había dicho, pero entonces porque. . . pero lo quería, "Bueno." ¿Dijo, pero no supo que más hacer, "Que debo hacer?" Veinte segundos después estaba acostada sobre su espalda, y apenada porque su hermano le quitaba las enaguas junto a sus calzones.

Robb tocó la parte mojada, ¿cómo podía mojarse tanto una joven tan inocente? Tuvo el impulso de llevárselos a la cara y olerlos, pero se contuvo, no sabía que reacción iba ella a tener a eso. Los iba a poner en el suelo, pero no pudo, se los llevo a la cara y enterró su nariz en la parte húmeda mientras respiraba profundamente, su pene latió nuevamente y sintió como se agrandaba dolorosamente otro tanto, las primeras góticas de semen dejándolo, absorbió de nuevo el olor y paso su lengua por ahí mientras miraba a Sansa, los ojos de ella estaban dilatados y estaba respirando mas rápidamente, se había excitado aún más por eso, "Sansa, eres una delicia." Le dijo mientras se acostaba boca abajo a su lado. Ella no le dijo nada, parecía muy nerviosa como para moverse. Desde esa posición pudo sentir un vaho del olor de su hermana.

Sansa estaba alagada y nerviosa, estaba esperando a ver que iba a suceder cuando en vez de tocarla ahí abajo como le había dicho lo vio haciendo algo en sus pantalones y después respirar aliviado, supuso que se los había desabrochado y sacado esa cosa que debería de hacerle sentir bien, como el había dicho, "Me liberé" le dijo al ver que ella trataba de mirar hacia donde el tenía su mano, masajeando un poco su polla, "es un poco doloroso para un hombre esperarse tanto."

Ella asintió y el posó su mano primero sobre el estómago de ella, ahora que la tenía donde la quería la quería hacer esperar un poco, para que cuando la tocara toda esa espera explotara. "Se va a sentir bien rico, ya verás." Le dijo y su mano en vez de ir hacia abajo fue hasta su cara y le toco cariñosamente los cachetes, él le sonrió, "solo cálmate y disfrútalo, que no va a doler." Su mano descendió otra vez y la oyó gemir cuando coloco su mano abierta sobre una de sus tetas y la empezó a masajear fuertemente, sin causarle dolor, "Solo te va a fastidiar un poquito, como tú lo dijiste, pero la verdad no creo que la palabra fastidiar sea la apropiada." Cogió el pezón entre sus dedos y le empezó a dar vueltas, "es como esto, no creo que ahora mismo te esté fastidiando ¿verdad?"

"Se siente bien." Dijo ella entre quejidos, "Se siente bien, Robb." Saber que no le iba a doler era un bono, teniéndolo tocándola la hacía olvidar de sus miedos. Vio que el aproximó su boca a su oreja y lo oyó susurrar un 'tócate ahí abajo tu primero, para que veas que rico se siente' e inmediatamente sintió la lengua de el lamiéndole la oreja lo que la hizo temblar. Ella hizo lo que el pidió, sintió su humedad y no se imaginó que podría haber tanta allá, se siguió tocando, pero se sintió un poco desanimada pues no sentía las cosas buenas que el decía iba a sentir. Tras un minuto sintió que él le jalaba de la mano, creyó que era para darle permiso para el empezarla a tocar pero no fue así.

Ella abrio los ojos y vio que el le estudiaba las manos, "estas mojadita, Sansa" dijo respirando fuertemente, le hizo separar los dedos y vio que un hilo de sus jugos se quedaba entre ellos, el trajo los dedos a su boca y los lamio mientras ella en un principio trataba de alejar su mano de su boca, ella mínimo pensaba que era asqueroso. "Y sabes muy bien."

Al principio a Sansa le había sorprendido ver a Robb llevarse sus calzones a la cara y olerlos pero al mismo tiempo le había llamado la atención bastante, pero verlo lamerle los dedos que ella había colocado allá abajo y que estaban húmedos con esa sustancia fue un poco asqueroso. Oírle decir que ella sabía bien hizo que su corazón se agitara, ¿también el se pondría húmedo allá?

Robb dejo la mano de su hermana y se decidió por hacer lo que había dicho, lentamente y mientras la miraba a los ojos, llevo su mano hacia su vagina y le abrió las piernas mucho más, dejando una contra el colchón y la otra contra la pierna de él, abriéndola completamente. De una puso su palma completa ya la empezó a apretar fuertemente con movimientos circulares lo que le gano varios temblores de Sansa, él le sonrió, "Se siente bien ¿cierto?" Sansa asintió y él le sonrió y se detuvo. Sintió su mano empapada, lo que le daba a entender cuanto ella había estado disfrutando de su seducción. Su mano subió un poco hacia su monte de Venus y volvió a sentir los vellos cortos y delgaditos, lo que hizo que su pene saltara de la alegría recordándole que todo eso era tabú.

Luego deslizó dos dedos hasta tocarle la rajita suavemente. Bajó todo el camino y sintió que los jugos de ella en poco resbalarían entre sus nalgas. Volvió a subir mientras ella se estremecía. Ella fuertemente lo cogió del brazo, no para detenerlo sino para aferrarse de algo, era mucho más rico de lo que se había imaginado, necesitaba que la tocara más, sentía una pequeña rasquiña ahí abajo y quería rascarse, escuchó el sonido de sus jugos, supuso, mientras el dibujaba unos círculos grandes, "aquí tienes un huequito, ¿lo sientes?" le preguntó rodeándole en espiral el musculo que se empezó a contraer, él se sonrió mientras ella le decía que sí. Con cuidado hizo presión poco a poco, ella quejándose, pero no deteniéndolo, y pronto se empezó a abrir camino, primero la punta de su dedo, después el primer nudillo y desde allí ya sabía que tendría paso libre, "de este huequito sale lo que te moja y que demuestra cuanto te gusta lo que te estoy haciendo." Segundo nudillo, y tercero, "esto es muy estrecho, pero se hace grande," extrajo su dedo completo y lo volvió a introducir lentamente pero cuando no pudo continuar hizo presión fuerte hacia ella para que lo sintiera completamente, Sansa gimiendo y abriendo más las piernas mientras levantaba del colchón las caderas y empujaba de la misma forma hacia él. Robb excitado ante su respuesta aflojó la presión, "¿Se siente bien verdad?"

Sansa estaba asustada pero no podía negarlo, "Sí…mucho," respondió, cerrando sus músculos sobre aquel dedo y quejándose bajamente. Robb volvió a empujar su dedo y dejárselo metido fuertemente, su cuerpo reaccionando por cuenta propia al aquello gustarle.

"Aquí, uno puede meter los dedos, la lengua, un pene y otras cosas." A cada palabra ella gimió seguramente imaginándoselo. Pero cuando dijo las dos últimas palabras ella lo miró sorprendida y contrayéndose sobre sus dedos, y él le dio a entender que eso no iba a suceder. Esperó unos segundos para que ella descansara de su asalto y mientras descansaba con su primer nudillo adentro empezó a acariciarle con otro dedo aquel huequito, la humedad era tanta que le facilitó la entrada, aunque fue una ajustada, demasiada. No había forma que la pudiera desvirgar sin dolor. Ni aquí ni en su anito. Empezó un mete saca suave, adentro y afuera, adentro y afuera, adentro y afuera, adentro y afuera, adentro y afuera. Quería introducirle otro dedo, pero se tendría que esperar un buen rato, aunque le estaba haciendo esta clase de cosas en sus planes no estaba desvirgarla todavía, hasta allá no iban a llegar, pero tener su cabeza entre sus piernas era algo que quería hacer desde que lamio sus dedos, y que lo haría, esa misma noche. La haría disfrutar tanto para que no se lo pudiera sacar de la cabeza. Para que fuera ella quien lo buscara de aquí en adelante.

Sin poder detenerse Robb empezó a rozarse contra el colchón y empezó a contener sus propios gemidos, por un segundo se imaginó a Sansa con su mano alrededor de él, o mejor su boca, chupándoselo, la cabecita, el hoyito, el tronco, la base, las bolas, sería fantástico, pero ella era una dama, no una prostituta de burdel. Sus dedos dejaron su huequito y subieron hasta sus bien lubricados labios menores "Esto Sansa, se llaman labios menores, son suavecitos y se ponen rojos cuando estas como estas, se abren…arriba de ellos se esconde una pepita que te va a volver más que loca." le dijo tocándole suavemente esa parte, ahora si pasaban de aquí no habría regreso, "Sansa, quieres que te toque ahí, y que te haga correr como nunca lo has hecho?" le colocó la mano en el estómago bajo y la empezó a masajear, "Si he hecho bien mi trabajo debes estarte sintiendo bien aquí pero con una sensación nueva, una que quieres que estalle-"

"Sí." Dijo cerrando los ojos y remojándose los labios. "Se siente tan bien…y raro. No sabía que uno se podía sentir así…que esas cosas se podían hacer."

Robb le sonrió, "esa explosión que vas a sentir, es como una explosión pequeña y deliciosa que recorrerá todo tu cuerpo, cuando estés ahí me pedirás que no pare."

"¿Es eso verdad Robb? ¿Se va a sentir mejor que esto?"

La inocencia, "Sí, mi amor. ¿Quieres que te la toque?" Sabía que las probabilidades de que ella le dijera que no continuara eran muy pocas, pero no pudo evitar estar sorprendido cuando ella volteó la cara y lo beso en la boca.

Era la primera vez que se besaban.

Era la primera vez que se besaban y él le iba a enséñale a hacerlo correctamente mientras la masturbaba. Aún así no se apuró, "¿Y esto?" le preguntó, remojándose los labios.

"No sé. Lo quería hacer."

Robb le asintió, volviendo a besarla como ella lo había hecho, a boca cerrada. Lentamente le rozó el estómago mientras llevaba la mano entre sus piernas, en cuanto la rozó directamente ella se alejó un poco para quejarse, aprovechó aquello para masajearle los labios con los suyos abiertamente y para cuando tocó su clítoris y lo empezó a masajear suavemente le metió la lengua buscando la de ella. Se rio contra ella cuando Sansa prácticamente salto de la cama, trató de alejar su cuquita de sus dedos, "¿Que fue eso?" pregunto ella jadeante mientras él no detenía su mano.

Él le sonrió, "te lo explico cuando acabemos, ahora estate quieta y disfrútalo..."

Sansa quería que le explicara, pero a lo último le asintió. Lo vio que la fue a besar y le devolvió el beso.

La podía sentir alerta mientras lo besaba, pues estaba seguro que nunca lo llegó a hacer de aquella manera, seguramente se imaginaba de besos aquellos que había leído en sus historias románticas. En vez de continuar masajeándole el clítoris, le introdujo un dedo y después el otro, empezándolos a mover dentro de ella, con su pulgar le rodeó el clítoris y ella se derritió contra él, quejándose y permitiéndole nuevamente buscar su lengua, esta vez la sintió moviendo la de ella contra la de él suavemente. Sus músculos internos cerrándose placenteramente sobre sus dedos y sus caderas se empezaron a mover.