-¿En serio tienes tantos trastos en tu casa?- preguntó Kirsten dejando una casa encima de la mesa del comedor.

-Si.- respondió Remus dejando otras dos.

-Estoy muerta. Continua tu...-Kirsten iba a ir hacia el sofá cuando Remus la agarró por el brazo y tiró de ella. La morena se giró y el la besó.- No seguiré porque me beses...- el sonrió y volvió a besarla mientras bajaba la mano por su cuello. Con la otra seguía sujetando su nuca suavemente. Kirsten descendió sus manos por la espalda del chico y llegó a su culo.

-¿Hacemos un descanso?- preguntó el.

-No...- dijo ella. Le enganchó por el cuello del jersey y tiró de el hacía el sofá.- al final eso de vivir juntos va a estar bien...

-Va a estar muy bien...- murmuró Remus hundiendo la cara en el cuello de su novia.


-¿Por qué estabais tan contentas tu y Lily ayer?- preguntó James a Bridget mientras ejercían su misión.

-Estoy embarazada.

-¿Qué¿Y trabajas?

-Embarazada, no enferma terminal

-Peter es un loco... no sabe lo que hace.

-James, tu mujer también está embarazada y sigue trabajando. Y ella, esta de cinco meses

-Con esa no se puede hablar...

-¿Tenéis problemas?- le preguntó Bridget poniendo su mano en el brazo de James. El la miró a los ojos.

-Si.

-¿Qué os pasa James?

-No... no lo sé... hace cosa de siete meses comenzamos a discutir continuamente y... no me deja ni tocarla, dice que esta gorda y fea y que la da vergüenza... no comprende que esta preciosa y que a mi me daría igual que estuviese en realidad fea y gorda... ayer me... me mandó a dormir al sofá. Puede que sea mi jefa en el trabajo, pero no lo es en casa...

-Alto ahí. El problema deriva de que tu estás celoso de su trabajo. Ella es la subdirectora coordinadora del escuadrón élite de los aurores y tu acabas de recibir tu primera misión...

-No es eso.

-James, eso a ella le da igual.

-Cree que soy un inútil. Se lamenta de haberse casado conmigo, de haberse quedado embarazada de mi... pensaba que sacaría un partidazo y mírame...

-Me parece muy fuerte... ¿estás diciendo que Lily no te quiere?

-Ya no se que pensar...

-Los tíos sois lo más estúpido que te puedes echar a la cara... en serio. Lily esta enamorada de ti hasta las pestañas.

-¿No es ese nuestro hombre?- preguntó James.

-No me camb...

-¡Bi, mira!

-¡Es el¡Vamos!- comenzaron a andar rápidamente mientras se ponían las gafas de sol. El hombre miró por encima de su hombro y los vio. Empezó a ponerse nervioso pero no corrió por disimular.

-Pues parece que no nos ha reconocido...- dijo Bridget sin dejar de andar.

-¿Ves es ese parque? Se va a meter ahí. Y una vez dentro, será imposible encontrarle así que ve por la derecha y yo por la izquierda. No puede entrar en el parque.

-De acuerdo...- se separaron y fueron cada uno por un lado. El hombre echó a correr y James le siguió. Estaba ya muy cerca de la puerta del parque donde se suponía que estaba Bridget. Al no ver aparecer a la rubia hizo un esfuerzo aún más grande del que ya estaba haciendo y corrió hacía el hombre. En un intento desesperado se tiró contra el y milagrosamente cayó encima de el. El perseguido intentó zafarse pero James le puso la varita en la nuca.

-Chts, chts.- chistó en negativa.- ¿Estás seguro de que quieres hacerlo? Esta usted detenido, señor Macklois.- el hombre gruñó y Bridget llegó sosteniéndose el costado.

-¡James! Se me rompió el tacón y...

-¡Tienes que aprender que no puedes ser una barbie trabajando!

-¡Bueno James¡Vale¡no pagues conmigo tus problemas!- gritó la rubia.- Encárgate de el tu.- dijo señalando al detenido.

-¿Más de lo que ya lo he hecho?

-Vete, a, la, mierda.- le contestó ella lentamente.

-¿Por qué todo el mundo me manda allí siempre últimamente?

-¡Porque eres un gilipollas!- le respondió Bridget, mientras se marchaba, sin volverse.


Llamaron al timbre y Lily fue a abrir.

-¿Qué querías?- preguntó Kirsten entrando en la casa.

-Necesito hablar contigo...

-¿Qué pasa, Lils? Haber esos ojos...- Lily levantó la cara y la miró. Kirsten pudo percibir la apariencia cristalina de los ojos esmeralda.

-¿Es muy grave decirle a tu marido que no duerma contigo?

-¿Qué has hecho qué?

-Anoche... anoche James y yo discutimos, para variar y...yo le dije que se fuera al salón. Que no quería que durmiese conmigo.

-¿Tan mal están las cosas?

-Cada vez peor... estamos metidos en un pozo del que no veo la salida... – confesó la pelirroja echándose a llorar. Su amiga la abrazó.

-Tranquilízate... ¿tu le quieres?

-Más que a mi vida.

-¿Entonces cuál es el problema!

-Que James ya no me quiere... que ya no esta a gusto conmigo. ¿Sabes cuanto lleva sin tocarme¡cinco meses! Hay veces que estamos bien pero de repente... y es que le oigo hablar y me... me cae mal. No le soporto. ¿Soy horrible verdad?- Kirsten la miró.

-No, no lo eres. A veces... las parejas... dejan de quererse.- Lily rompió a llorar.

-¿Crees que es eso lo que nos ha pasado a nosotros?

-Bueno, no sé Lily... puede.- Lily lloró más fuerte.

-Creo que tienes razón. Yo...- se levantó.- Necesito estar sola...

-Como quieras...- dijo Kirsten cogiendo sus cosas.- Pero deberías sentaros a hablarlo. Los dos.- Lily la miró.

-Gracias por tu ayuda.- la morena sonrió de lado y la abrazó.

-No hagas ninguna tontería.

-No estoy loca.

-Pero si deprimida. Y eso es mucho peor en tu caso...


-¿Qué te pasa?- preguntó Sirius a Kim durante la cena.

-¿A mi?- respondió ella.- Nada...

-Kim, dímelo.

-Simplemente... no me encuentro bien. Creo que... me voy a ir a la cama...

-¿No quieres postre?

-No... no tengo hambre...- dijo ella levantándose. Sirius la miró preocupado mientras se encerraba en la habitación. Por su parte Kim entró en el dormitorio y se sentó en la cama. Cogió la foto de la mesilla de noche. Eran Sirius y ella en su primer fin de semana juntos en una bonita casa rural. Kim notó una lágrima salir de sus ojos y apretó la foto contra su pecho y rompió a llorar. Se sentó en la cama aún aferrando la foto. Cerró los ojos y oyó la puerta abrirse. Notó el colchón bajarse con el peso de Sirius.

-¿Me lo vas a contar? Sabes que no me gusta verte llorar...-la dijo tumbándose de medio lado, y apoyando el peso en un brazo, se pegó a ella.

-No... no me pasa nada... el trabajo... el estrés...

-Ya... me tienes preocupado.

-No tienes por qué...

-¿En serio piensas que no?- ella asintió con la cabeza y se incorporó.

-No pasa nada.- acarició la cara de su prometido.- Te quiero, te quiero muchísimo, muchísimo más de lo que imaginas. Te adoro, te quiero, te amo... solo quiero que sepas eso.- el sonrió y se encogió de hombros.

-Vale.- dijo simplemente. Kim le dio un beso.- Pero no quita que siga preocupado...- Kim le puso un dedo en los labios.

-A partir de ahora, durante esta noche, solo somos tu y yo, fuera trabajo, fuera boda, preocupaciones... solo tu y yo.

-Me gusta el plan...- dijo el quitándose el jersey.

-Me alegra que te guste...- respondió ella inclinándose en la cama y tumbándose encima suya a ahorcajadas. Le besó de nuevo.- Te quiero...


James entró en la casa y vio a Lily tumbada en el sofá. El creía que estaba dormida, así que sin quitarse el abrigo, fue a por una manta y se la echó por encima. Pero cuando se retiró vio que la pelirroja tenía los grandes ojos verdes enfocándole a el.

-Pensé que estabas dormida...

-Tenemos que hablar.

-Iba a cenar...

-Vale. Cena, pero luego hablamos.- James la miró y asintió con la cabeza. Fue a la cocina y se preparó un sándwich. Volvió al salón y se sentó en el sofá y empezó a desabrocharse los zapatos.

-Yo que tu no haría eso.

-¿Por qué?

-Quiero que te vayas de casa.- James alzó la cabeza y la miró.

-¿Qué?

-Bueno... o yo. Pero... creo que... deberíamos darnos un tiempo. Separarnos. Lo nuestro ha dejado de funcionar y para vivir discutiendo...

-No, no... no puedes decir eso.

-Tu lo sabes y lo piensas igual que yo.

-¡Pero no lo digo en alto!

-Ese es el problema James... no duermas aquí esta noche, por favor.- James la miró y se volvió a abrochar los zapatos. Recogió su abrigo y se fue de la casa con un portazo. Lily caminó hasta el teléfono.

-¿Si?

-Remus, dile a Kirsten que se ponga.- El castaño obedeció.

-¿Qué quieres?

-Lo he hecho. Se ha ido de casa, bueno, yo le he echado...

-¿Qué? Lily te dije hablar. ¡Solo hablar¡No echarle de casa!

-No se hacer nada bien...- comenzó a llorar la pelirroja.

-No... no, tranquilízate... ¿sabes donde ha ido?

-No.

-Bien... supongo que a casa de Sirius...

-¿Sabes lo peor Kirsten? No me importa ni lo más mínimo donde este. Ni lo más mínimo...

-Lily...


Pero James no estaba en casa de Sirius sino en el primer bar muggle que encontró.

-Otro wisky- dijo James a la camarera.

-Señor... ¿no cree que ya ha bebido demasiado?

-¿Eres tonta o qué¡Te he dicho que me pongas otro!- la chica se echó para atrás y se metió corriendo en una trastienda. Un hombre de cuarenta años salió.

-¡Ya esta bien! Váyase...

-Usted no me echa. Me voy yo de este tugurio.- respondió James levantándose y caminando bamboleándose. Salió a la calle y se sentó en un banco. Vaya... estaba realmente borracho... Miró el reloj. Eran las dos y media... no podía ir a casa y menos en ese estado... su única alternativa era ir en busca de sus dos amigos.

-¿Qué es lo que...- preguntó adormilada Kim.

-Han llamado al timbre.- respondió Sirius dándose la vuelta.

-¡Ve a abrir!

-Ve tu...- y acabó la frase con un ronquido. Kim bufó y se levantó pesadamente. Se envolvió en una bata y salió a abrir.

-¡James¿Qué es lo que pasa¿Lily esta bien?

-Me importa un mierda lo que le pase a Lily...- dijo James con voz de borracho.

-¿Habéis discutido?

-¿discutido? No... jaja... me ha echado de casa... pero discutir, lo que se dice discutir... pues no.

-¡Sirius¡Ven ayudarme!- Sirius apareció en calzoncillos y con cara de sueño caminó hasta ella.

-¡James¿Qué pasa?

-¿Puedo quedarme aquí? Lily me ha echado de casa...- dijo el castaño. Puso una cara rara y comenzó a gimotear.- ¡Oh Díos! Mi mujer me ha echado de casa... ¿qué me esta pasando¡Mi vida es una mierda!- Kim le abrazó.

-Tranquilízate... échate y mañana estarás mucho mejor... venga... ven...- le guió hasta el salón y le tumbó en el sofá.

-¡No¡El sofá no! Otra vez no...

-¿Otra vez?

-Lily me mandó allí ayer...

-Esta bien... ven a la cama...

-¿Piensas dormir en sofá?- le preguntó Sirius a la rubia. Ella sonrió y negó con la cabeza.

-Y entonces como piensas que...- se calló porque acababa de comprender.-¡Oh no! No Kim...

-Es tu amigo...

-Y el tuyo...

-Buenas noches Sirius...- Kim tumbó a James y se tumbó ella a su lado. Apagó la luz y dejó a Sirius de pie en medio de la habitación.


Lily pasó toda la noche en blanco. Kirsten apareció en su casa antes de irse a trabajar.

-¿Qué tal has pasado la noche?- preguntó mientras preparaba el té. La pelirroja la miró desde la banqueta donde estaba sentada.

-No he dormido nada... y la niña me ha estado dando patadas todo el rato... supongo que como reprimenda por haber echado a su padre de casa...

-Lily, creo que deberías llamarle.

-No sé donde esta... ¿lo olvidabas?

-Pero nena, trabajáis juntos, no es tan difícil... pero bueno, aparte de eso, está en casa de Kim y Sirius.

-No querrá volver a casa...

-Y tendría sus motivos.

-¡No me lo eches más en cara! Ya tengo suficiente, gracias.

-Me tengo que ir a trabajar. Habla con James. Hazme caso.


-¿Qué tal el trabajo?- preguntó Peter mientras le daba un beso a Bridget.

-Hemos pillado a Macklois. Bueno, James lo ha pillado.

-¿Y qué pasa con la mejor aurora del ministerio?

-¡Se me rompió un tacón!- se excusó la rubia.

-¿Un... tacón?- preguntó incrédulo Peter.

-¡Mis botines de Prada¡Eran mis preferidos!- Peter puso los ojos en blanco.- ¡Y ahora el bolso no tiene zapatos¡Qué difícil es ir bien vestida!- se quejó.

-Bridget, son solo unas botas.

-¡No! Son unos botines de 224 libras.

-¿Te has gastado 224 libras en unas botas?

-No... ¡en los botines! Eran preciosos... y por culpa de un gilipollas me he quedado sin ellos. Y el bolso ya no me pega con ningunos.

-¡Pues nada¡Cómprate otros!

-¿En serio¡Oh que bien! Gracias mi amor... voy a hacer la cena...- contestó la rubia contenta.

-No hablaba...- la chica cerró la puerta de la cocina.-... en serio.


Kirsten salió del trabajo para ir a comer y se encontró con Remus en la puerta de su despacho.

-¡Ey¿Qué haces aquí?

-Venir a verte...- respondió el besándola.- Me he escapado del trabajo...

-Pues eso esta muy mal... muy pero que muy mal...

-Ya pero es que tenía que decirte algo...

-¿A si¿Y qué es?

-Me han ascendido.

-¿En serio?- el asintió.-¡Es genial!- gritó Kirsten abrazándole.

-Y... bueno, mira lo que he comprado...- siguió el sacando dos "cartulinas" rectangulares.

-Dime que no son unos billetes de avión.

-Son unos billetes de avión para un fin de semana en París.- la morena abrió la boca.

-Eres genial.

-Lo soy.- ella sonrió ampliamente.

-¡Lo eres!- repitió antes de besarle.


Lily paseaba por su despacho revisando los documentos de la nueva misión que se estaba planeando. Llamaron a la puerta.

-¡Adelante!- dijo distraídamente.

-Traigo... el informe del caso.- reconoció esa voz y levantó corriendo la mirada. James tenía ojeras y no se había afeitado.

-Déjalos encima de la mesa.- respondió ella sin dejar de mirarle.- ¿Cómo... cómo a acabado?

-Bien, supongo. Atrapamos a Macklois.

-Enhorabuena.

-Gracias.- dijo el antes de salir del despacho.- Lily caminó hasta su asiento giratorio y se sentó. ¿De verdad eran un matrimonio?

-¡Ey James¿Qué pasa?- preguntó Sirius parando al castaño por el pasillo.

-Vengo del despacho de Lily.

-¿Por qué?

-Tenía que llevarle unos informes...

-¡Es verdad¡La misión¡Tu misión¿Qué tal?

-Barbie aurora se rompió el tacón y tuve que coger yo solito a Macklois.

-¿Ha soltado algo?

-No... es un pringao... mano de obra... se pasará el resto de su vida en Azkabán mientras los verdaderos responsables siguen en la calle matando.

-Ya...- respondió el chico frotándose la cara.

-¿Y qué se cuece por arriba?

-¡Oh! Bueno... vamos a entrar en la mansión de los Geriwell. Una pérdida de tiempo según mi parecer pero... nadie me escucha.

-¿Quién la lleva?- el moreno calló.- ¿Quién dirige esa operación?- Sirius le miró a los ojos.

-Lily.

-¡Lo sabía!

-Pero... no es que lo haga mal es que... simplemente... esta como ausente. Vuestra separación la a afectado.

-Sirius, solo llevamos separados una noche. ¡Y me echo ella!

-Ya pero... quizá si hablarais...

-No pienso hablar con ella.

-¿La quieres?

-¡Pues claro Sirius!

-Entonces...

-La pregunta es¿Me quiere ella a mí?


-¿Qué noticias tenemos?- preguntó un hombre de tez pálida.

-Nada de momento, mi señor.- respondió otro un poco más joven.

-¿No planean nada?

-Si...- rió el joven.- Entrarán en la mansión de los Geriwell. Pero ya tenemos una maniobra de distracción...

-Así me gusta... las cosas marchan sobre ruedas... ¿alguna noticia de la profecía?

-Una posibilidad mi señor.

-¿Quién no cumple las cualidades?

-Los Potter, mi señor.

-¿Los Potter? Entonces se reduce a...

-Los Logbotton, mi señor. Ya se están ocupando de ellos.- el hombre de tez pálida, que estaba sentado en una butaca sonrió malévolamente.

-Ríndete ante mi, Dumbledore...- murmuró cuando se quedó solo.


-¿Quién será a estas horas?- preguntó Frank Longbotton caminando en pijama hasta la puerta. El hombre abrió la puerta y su rostro se heló.

-Sorpresa...- dijo Barty Crouch sonriendo con cara de psicópata.

-¡Alice, vete¡Escapa!- gritó Frank mientras uno de los tres mortífagos le daba un puñetazo.

-¿Qué es lo qué...- preguntó la mujer ,entrando en el recibidor, mientras se ponía la bata sobre el camisón.

-¡Vete!-gritó el hombre desde el suelo.

-Vaya, vaya... si tenemos una dulce palomita...- dijo Bellatrix cogiéndola del pelo.-¿Para cuando tu retoño?- preguntó imitando un tono dulce. Alice la escupió en la cara. Bellatrix la empujó enfadada y la mujer cayó sobre su marido.

-¿Estás bien?- le preguntó el.

-¡Oh que tierno!- se burló Barty.- Ven aquí, cielo.- le dijo a Alice con una sonrisa. Ella no se movió y el mortifago con ademanes bruscos la levantó del suelo.

-¿Ves bien desde ahí Frankie?- preguntó Bellatrix. El se levantó pero el tercer mortífago le mandó un petrificus totalius.

-Se lo que me vais a hacer...- dijo Alice retándoles con la mirada.

-¿A si¿Y qué es, palomita?

-Me echaréis la crucio hasta que confiese si mi bebé es el elegido... pero no lo haré. Podéis torturarme todo lo que queráis.

-¿Estás segura?- preguntó Bellatrix apuntándola con la varita.

-Segurísima.- asintió Alice con un rictus de dolor en el cuerpo. Al decir esto calló y comenzó a murmurar.

-¿Qué dices?- preguntó Barty Crouch. Alice cerró los ojos y siguió murmurando.- ¡Qué que dices!- repitió. La mujer siguió sin hablarle y sin parar de decir sus palabras. El hombre enfurecido apretó la varita con más fuerza e intensificó el hechizo. Alice se dobló pero no abrió los ojos. El tercer mortífago se unió al hechizo produciendo más esfuerzo en el cuerpo de Alice que veía su cercano final. Barty apretó los dientes asiendo con toda su fuerza la varita. Pero entonces Alice cayó al suelo de rodillas para más tarde desplomarse de lado en el suelo. Abrió los ojos, unos ojos totalmente desenfocados. Barty no soltó la varita pero Bellatrix le tocó en el hombro.

-Déjalo, ya no hay nada que hacer.- El asintió y caminó hasta Frank. Furioso por lo ocurrido con su esposa le pegó una patada en la boca y esperando que el colaborase un poco más pero estaba bastante lejos de eso...

-¡Ataque en casa de los Longbotton!- gritó Lily mientras corría por el pasillo.- ¡Sirius reúne a tu equipo! Jekers, Leany, César¡conmigo!- el revuelo se iba extendiendo mientras los aurores se iban desapareciendo.

-¿Piensas desaparecerte?- preguntó James llegando hasta ella.

-Si.

-No es bueno. No en tu estado.

-¡James¡Han atacado la casa de Alice y Frank¡Necesito ir¿No lo entiendes?- gritó Lily. El asintió y le tendió la mano. En mucho tiempo, desaparecerse, fue lo único que hicieron juntos.

Cuando llegaron a la casa vieron la marca tenebrosa en el techo.

-¡Oh díos...!- murmuró Sirius, uno de los primeros en entrar. Se arrodilló ante el cuerpo de Frank y cuando fue a cerrarle los ojos vio que estaba vivo.- ¡Eh¡Eh! Está vivo. ¡Frank esta vivo!- corrió hacía Alice.- ¡Alice también¡Hemos llegado a tiempo¡Están vivos!- gritó contento. Los medimagos del ministerio se acercaron y negaron con la cabeza.

-Su cuerpo si, pero su alma ya no está aquí.- dijo uno de ellos. Sirius cerró los ojos y se apoyó en la pared.

-Son los cuartos este mes...- salió de la casa y vio a Lily y a James aparecerse. La pelirroja fue corriendo hacia la entrada pero Sirius la sujetó.

-No entres.

-¿Qué pasa¿Están vivos¡Quiero verlos!

-Lily, no... no entres... no lo veas.- dijo Sirius.

-¡Tengo que verlo!- gritó ella. Sirius la soltó y la pelirroja abrió la puerta. Se quedó de pie en el umbral. Viendo los cuerpos inertes tirados en el suelo con medimagos a su alrededor. Comenzó a llorar descontroladamente. James entró y Lily le abrazó.

-Eran nuestros amigos...- dijo ella. El no contestó y simplemente la besó en el pelo. Quizá a Lily se le escapaba el detalle de que era el cuarto matrimonio de aurores, en el que ella estaba embarazada, que caía. Los únicos que quedaban eran... ellos.


Lily se balanceaba nerviosa en el sofá. James la llevó un té.

-¿Qué tal estás?- preguntó sin mirarla. Ella se envolvió un poco más en la manta mientras cogía la taza.

-Asustada. Muy asustada... No he querido decirlo antes pero... Frank y Alice eran los cuartos que...

-Lo sé.- la cortó James. Yo también me he dado cuenta.- se miraron.

-Y... tu y yo...

-Somos los últimos.- ella asintió con la vista fija en la taza.

-James... ¿podrías... podrías...- el la miró y la pelirroja cerró los ojos.- ... puedes quedarte conmigo esta noche?

-No. Tu me echaste y... lo siento. He... quedado.

-¿Quedado?

-Pues si. Con Stacey.

-¿La de recepción?- dijo ella levantándose del sofá.

-Ajá...- comentó el.- Al contrario que tu... algunas mujeres ¡me encuentran atractivo!- ella asintió.

-Si... ¡te recuerdo que seguimos casados!

-No por mucho tiempo.

-¿Qué?

-He hablado con el ministerio... y con mi abogado... dentro de poco te llegarán los papeles del divorcio.- ella cerró la boca y le miró con los ojos abiertos.

-Papeles que firmaré con gusto. ¡Vete, revuélcate con la primera que pilles¡Y no vuelvas James!- gritó ella llorando. El hombre recogió su chaqueta y salió dando un portazo.


Bridget llegó a casa con los ojos rojos.

-¡Bi¿Qué pasa?

-Ha... habido un ataque... por eso tuve que irme... han... han... torturado hasta la locura a los Logbotton.- acabó con lágrimas en los ojos. Peter la abrazó.

-Ya... ya princesa, no llores.

-Es que...-Bridget no acabó la frase y lloró aún más fuerte.

-¿Quieres un té?- ella negó con la cabeza.

-Abrázame, por favor.- pidió con vocecilla aguda. Su novio obedeció.- No sé como puede haber gente tan horrible... ¿cómo puede alguien hacerse mortífago?

-No lo sé, mi vida...


-¿Cómo puedes ser tan gilipollas?- le dijo Kim a James cuando llegó a casa.

-¿Por qué?

-¡Te pidió que durmieras con alguien¡Signo clarísimo de reconciliación¿Los tíos no sabéis leer entre líneas¡¿Es que sois tontos o qué?

-¡No! Le estaba pidiendo que hiciese de perro guardián, no de marido.- intervino Sirius.

-¿Qué? Sirius estaba aterrorizada y no es para menos...- justificó la rubia.

-Si de verdad quisiese volver con el se lo diría...

-¿Estás diciendo que no quiere volver conmigo?

-¡tu le dijiste que os ibais a divorciar!

-Pero, pero... ¡porque ella le presionó!- Kim fue a replicar pero se mareó. Sirius y James la sujetaron.

-¿Estás bien, cariño?- preguntó Sirius preocupado.

-Si, si... creo que me voy a dormir ya... estoy muy cansada. Buenas noches.- le dio un beso en los labios a Sirius y otro en la mejilla a James y se metió en la habitación.


Kirsten y Remus aterrizaron en el Charles de Gaulle. Cogieron un taxi hasta su hotel: el Prince Albert, muy cercano al Louvre, y tras dejar sus maletas salieron a dar un paseo por la ciudad. No les dio tiempo a mucho pues enseguida se hizo de noche.

-¿Por qué no vamos a ver la torre Eiffel? Me han dicho que iluminada por la noche es preciosa...- Kirsten sonrió.

-Vamos.- contestó cogiendo la mano del chico.


Lily estaba sentada en el sofá sin quitar la vista de la puerta y con la varita en la mano. Tenía que reconocer que tenía miedo. Mucho miedo. Y así se la hizo de día. Sobresaltada escuchó el teléfono sonar.

-¿Si?- preguntó.

-¿Lily¿Qué tal has pasado la noche?

-No he dormido. Llevo toda la noche vigilando la puerta.

-¿Por qué no te vienes con nosotros? Siempre estarás mejor...

-No Bi, no quiero estorbar.

-Bueno...,te llamaba porque estoy en el ministerio y Dumbledore esta aquí.

-¿Dumbledore?

-Si... quiere veros, a ti y a James. Creo que debéis enteraros de algo...

-¿De qué?

-Ven al ministerio y te enterarás.- la rubia colgó dejando a la pelirroja sumergida hasta el cuello en la curiosidad.


-Levántate y date una buena ducha.- dijo Sirius subiendo las persianas del salón. James se revolvió en el sofá.-¡Vamos!- gritó Sirius.- Corre prisa. Dumbledore te espera en el ministerio.

-¿Qué coño dices, tío?

-Que Dumbledore esta en el ministerio esperándote. ¡Levántate de una vez¡Mira como me tienes el salón!

-¿Te estás volviendo amo de casa o qué?

-¿Tan malo es que quiera tener mi casa ordenada¡Levántate de una vez¡Y dúchate!

-¿Y Kim?

-En la redacción. ¡Vamos¿Hace cuanto que no hablas con la señora Gillette?

-Tres días...- gruñó el castaño incorporándose.

-¡Pues también reclama tu atención¡Vamos gandul!- James se levantó a regañadientes y caminó en calzoncillos hasta el baño, mientras se rascaba la espalda y bostezaba.

-¡Da gracias a que no esta mi novia aquí¡Ni se te ocurra pasearte con esas pintas cuando ella este aquí!

-Sirius... conozco a Kim desde muchísimo antes que tu, es mi amiga desde hace muchos más años que tu.

-Si, si... todo lo que tu quieras.


Lily salió de la cabina acabando en el hall del ministerio. Reconoció una cabeza castaña de pelo alborotado y su corazón dio un vuelco. ¿Es que no iba a haber ni un día que no le viese? Así no se afrontan las separaciones.- pensó. Fue hacía el mostrador de recepción donde la rubia estúpida recepcionista la sonrió.

-¿Sabes donde esta Dumbledore, Stacey?

-¿Dumbledore¿Dumbledore está aquí?- la pelirroja gruñó y le preguntó a la otra recepcionista. Una mujer mayor, de pelo corto y canoso y gafas de montura roja.- ¿Dónde esta Dumbledore, Edna?

-Planta séptima, pasillo cuarto derecha.

-Muchas gracias, es un alivio encontrar alguien competente en el trabajo...- dijo Lily.

-Cuanta razón tienes...- murmuró Edna mirando a Stacey que se limaba las uñas.

-¿Alguien sabe que hace aquí?

-Tubo una reunión de suma importancia con el coordinador jefe.- dijo Edna en tono confidente.

-¡Ah! Eso lo explica todo...- rió la pelirroja.- Bueno, me marcho. Adiós.

-¡Adiós, querida!


Iba a entrar en el ascensor cuando el se coló. Sus miradas se cruzaron pero la pelirroja rápidamente apartó la suya.

-¿A qué piso vas?- preguntó el.

-Al séptimo.

-Yo también.

-¿A qué vas tu al séptimo piso?

-¿Y tu?

-Yo he preguntado primero.

-No tengo porque darte explicaciones de mi vida.

-¡Es verdad! Total... nos vamos a divorciar...¿no?

-Claro.- Lily le miró a los ojos, James la miró a los ojos. Y en cinco segundos estaban unidos en un beso. James pensó que se le habían cruzado los cables, Lily pensó que su cita de anoche no había salido bien... Ambos pensaban que el momento no estaba nada mal... pero las puertas se abrieron y llegaron al séptimo piso. Se separaron con la respiración agitada y Lily echo a andar. James tomó el mismo camino.

-¿Por qué me sigues?

-No te estoy siguiendo.

-¿Se puede saber a donde diablos vas?

-A hablar con Dumbledore. ¿Y tu?

-A... hablar con Dumbledore.- se miraron extrañados.

-¿Sabes por qué?

-No... ¿y tu?

-Tampoco.

-Esto es muy raro...


Lily abrió la puerta de el despacho indicado y James entró detrás de ella.

-¡Vaya, muchachos!- exclamó alegremente Dumbledore.- Esperaba su llegada... pero no que vinieran juntos...

-Omitamos ese detalle.- pidió Lily.- ¿Quería vernos, señor?

-Si, señorita Evans.

-Po...- Lily se calló, a fin de cuentas, se iba a divorciar ¿no? James la miró y bajó la mirada.

-Siéntense por favor. Lo que voy a contarles es algo muy importante e impactante...

-¿No será que somos el destino del mundo o algo así no?- dijo James en broma.

-Pues no, pero casi, señor Potter.- el castaño mudó de inmediato.

-Pues usted dirá...- dijo Lily.

-Verán. Hace cinco meses se realizó una profecía... una profecía de la que yo fui testigo. Tom Marvolo Ryddle, o Voldemort, como se hace llamar, fue informado de parte de esa profecía. Pero no entera ya que el señor Snape no pudo escucharla entera...

-Snivellus... siempre estando donde no debe...- murmuró James.

-Deja el comportamiento infantil. Esto es serio.- le regañó Lily.

-¡Deja de regañarme¡No tengo cinco años!

-¡Lo parece!

-¡No me gustaría ser nuestra hija!

-¿A si¿Y por qué no?

-¡Porque te tendrá como madre! Es más... no me gusta ser yo mismo porque estoy casado contigo.- A Lily le tembló el labio inferior y giró la cabeza, ocultando así sus ojos cristalinos.

-Veo que las cosas no andan muy bien entre ustedes... pero tendrán que estarlo pues la situación lo requiere. Verán esa profecía decía, resumidamente, que un niño, de padres aurores, que habían enfrentado dos veces a Voldemort y habían salido con vida, sería el Elegido para luchar contra Voldemort. Solo el podría vencer a Voldemort. Solo ese niño.

-¿Y que tenemos que ver nosotros con eso?

-Los Longbotton eran los penúltimos en una lista de posibles candidatos. Los últimos son ustedes.

-¡Pero yo no he enfrentado dos veces a Voldemort!

-Puede ser a sus secuaces...- añadió Dumbledore.

-En ese caso... yo si.- admitió Lily.

-¡Pero yo no!

-¿Esta seguro señor Potter?- James le miró extrañado.

-¿Debería no estarlo?

-Si. Debería.

-Pues... si no se explica...

-Cuando usted tenía dos años los todavía no denominados mortífagos intentaron matarle. Pero usted escapó. Y cuando tenía seis, cuando mataron a sus padres.- el rostro de James se tensó.- había un mortífago escondido en la casa. Usted debía morir y sin embargo no lo hizo.- Lily inclinó la cabeza mientras entornaba los ojos.

-¿Está diciendo que mi hija es una... superbruja?- preguntó.

-Su hijo, será el único ser capaz de frenar el poder de Voldemort.- James y Lily se miraron extrañados.

-Pero... es una niña.

-¿Están seguros?

-Me dijeron que esperaba una niña...- se excusó Lily.- ¿Tendré un niño?- el anciano director asintió.

-Un niño...- murmuró James.

-Pero... no solo quería informarles de eso. Hay un movimiento anti Voldemort. Un movimiento del que ustedes no saben... Se llama La Orden del Fénix. Sus amigos Sirius, Bridget, Remus y Kimberly forman parte.

-¿Qué¿Y no nos habían dicho nada?- preguntó cabreada Lily.

-Por su seguridad. No estaba claro que ustedes fueran los elegidos... pero lo son, son los últimos. Pero eso Voldemort aún no lo sabe... por lo cual, aún no corren peligro.- el director se levantó.

-¿Me esta diciendo que Voldemort, tarde o temprano, vendrá a matarnos?- preguntó Lily.

-Más o menos. Lo que es cierto es que no esta confirmado del todo que su hijo sea el elegido pues el hijo de los Logbotton...

-Pero después de lo que le ocurrió a Alice...- cortó Lily.

-Alice Longbotton pronunció un poderoso hechizo de herencia druida para proteger a su bebé. Su cuerpo sigue funcionando a la perfección aunque no su cerebro. El bebé seguirá desarrollándose dentro de Alice y nacerá cuando llegue el momento.

-¿Quién se hará cargo de el?- preguntó James.

-La madre de Frank.- el castaño asintió.

-Pero entonces, corremos peligro. No podemos estar tan tranquilos por la vida...

-No, no pueden señor Potter. Por eso la Orden a decidido que deben mudarse a la casa de sus abuelos.

-¿El Valle de Godric¿Usted bromea? Esa casa lleva años sin que nadie entre...

-¿Ocho años, quizá?

-¡Si¡Cuando murieron mis abuelos!

-La Orden se ha encargado de eso... la a dispuesto adecuadamente. No se preocupen.

-Pero... verá nosotros no vivimos juntos.- le explicó Lily al director.

-¿Tanto te molesta vivir conmigo?- preguntó con una amarga carcajada James.

-No. No me molesta.- contestó ella mirándole a los ojos.

-En ese caso... se mudarán al valle de Godric. Pero no se lo digan a nadie... tendrán medidas protegiéndoles... y un hechizo en su actual casa para que aparente su estancia.- la pelirroja y el castaño asintieron.

-No tengo nada más que decirles.- el matrimonio se levantó y salió al pasillo donde cogieron el ascensor.

-Si te digo que tengo miedo... ¿piensas que soy una tonta?- preguntó Lily.

-¿Te importaría que lo pensara?

-No lo sé.