¡Hola a todos de nuevo!

Aquí les tengo este nuevo reto para presentarles.

Espero que les guste como mis anteriores historias, esta historia es miá de mí para ustedes.

Los personajes pertenecen a S. Meyer, yo solo juego con ellos. Por favor pasen, lean y dejen sus reviews, ya que eso me motiva para seguir escribiendo. Gracias.

ATTE: *Little Saturnito*


By Love

Capitulo 2

- ¿Y ya conoces a las famosas chicas de las que tanto hablan Jazz y Axel? - pregunto Rose mientras leía distraídamente unos papeles de su trabajo mientras yo terminaba de decorar las tartas de frutas rojas.

- No, pero en todo caso el único que habla de ella es Axel, Jazz se la vive pegado al móvil por estar hablando con ella - respondí dándole los últimos toques.

- ¿Que te parece mini tartas de mango y menta para la recepción? - cuestiono mostrándome algunos diseños del salón de eventos que estaba decorando.

Y es que Rose tenia una pequeña empresa de organización de eventos, tenia casi un año desde que había iniciado por su cuenta después de que renunciara a su antiguo trabajo en una compañía donde era acosada por el esposo de la dueña, así que después de dejar tirado al sujeto mientras se retorcía de dolor por un golpe en la ingle, tomo sus cosas y para después marcharse. Obviamente no presentaron cargos contra ella ya que su suegro era uno de los mejores abogados que se podría encontrar en el pueblo.

Así que después de pensarlo por unos días y hablarlo con la familia, decidimos apoyarla en este nuevo proyecto. Al principio quería poner su oficina en casa para poder cuidar de Kyle pero conocía a mi pequeño sobrino y sabia que sé las ingeniaría para entrar a cualquier habitación cerrada por lo que era un peligro tener documentos importantes a la vista.

Ella me había ayudado a hacer mi sueño realidad de tener una cafetería, ahora era su turno de cumplirlo y ya que ella era copropietaria de la cafetería le ofrecí uno de los cuarto que no usábamos en el local para poner su oficina. Claramente trabajaba más en su casa pero había días en los que necesitaba preguntarme algunas cosas sobre los postres que se presentarían en los eventos por lo que era cuando venia a la cafetería y es que en poco tiempo había ganado una gran fama por el éxito en los eventos que preparaba, llegando a ganarle algunas de los mejores clientes a sus antiguos empleadores.

También, gracias al éxito que ella tenia la cafetería se había vuelto muy popular.

Como dicen por ahí; dos pájaros de un golpe.

- ¿Y? - cuestiono una vez que termino de guardar todo documento importante y se había instalado en una de las mesas en el interior de la cafetería.

- ¿Que? - deje una taza de su te favorito frente a ella antes de tomar asiento.

- Las chicas de los hombres Swan - respondió mirando distraídamente a Angela atender a un cliente.

- No les digas así, parece primitivo - la reprendí falsamente antes de llevarme un pedazo de pastel de coco a la boca - No las conozco aún, Jazz dice que Alice tiene que cuidar por las tardes a su sobrina y las veces que he ido a la escuela a buscar a Axel, me comento que el papá de Victoria había pasado por ella para que fueran a comer juntos.

- Me sorprende como ese niño sabe todo sobre Victoria - comento poniendo un falso tono de preocupación en su voz - Pronto dejare de ser la chica favorita - fingió limpiar una lagrima imaginaria de su rostro antes de que las dos comenzáramos a reír - ¿Ahora si me dirás le que te pasa? - no pude evitar mirarla con algo de sorpresa ante su pregunta pero sabia que mi amiga era muy observadora y tenia casi siete años de conocerme por lo que le era fácil saber que algo me pasaba.

Y es que regresar a la escuela después de la muerte de mis padres y el nacimiento de Axel fue algo difícil, ya que mis "antiguas amigas" dejaron de hablarme y la mayoría de las personas me veían con mucha lastima y pena.

Fue ahí cuando conocí a Rosalie Hale.

La familia Hale se había mudado desde Nueva York hacia tres meses, el señor Paul Hale era director ejecutivo de una de las sedes de un reconocido banco que abriría pronto en el pueblo y la señora Liana, era ama de casa pero tenia una gran pasión por la repostería, por la cual se hizo muy famosa en el poco tiempo que tenían viviendo en el pueblo.

Rosalie era una gran belleza de hielo, o eso era lo que se rumoraba por los pasillos de la escuela. Alta, con un cuerpo de infarto, sonrisa de ángel, cabellos dorados y unos fríos ojos azules, algunos chicos hacían apuestas sobre quien podría llevarla a la cama y las chicas morían de envidia por la atención que atraía, incluso las más populares querían hacerse sus amigas pero Rose siempre se mostraba indiferente y cortante.

Muchos podrían pensar que era la típica chica rubia hueca pero me había bastado una conversación con ella para saber que eso no era su caso. Al haber entrado un poco tarde algunas materias se me hacían un poco difícil por lo que después de hablar con algunos profesores me recomendaron pedirle ayuda a ella, al principio me sentí un poco nerviosa preguntarle si podía darme algunas tutorías, creí que me ignoraría pero me sorprendí cuando acepto rápidamente.

Así fue como iniciamos con las clases de tutoría después de la escuela, como no podía aprovecharme de la amabilidad de Amanda de cuidar a Axel y a Jazz, le pedí que hiciéramos las clases en mi casa. Debo decir que al principio se mostró algo fría pero cuando se entero de mi historia, de una mirada a mi bebé y algunos chistes malos de Jazz comenzó a mostrarse más amable.

Y al final, por alguna extraña razón terminamos siendo mejores amigas tan solo algunas semanas después de conocernos. Los señores Hales también fueron muy amables desde que los conocí y estuvieron más que felices que su hija encontrara una amiga, ya que debido a su carácter frio no ayudaba mucho. Fue gracias a la señora Liana que despertó mi amor por la repostería y me enseño un poco acerca de hacer postres.

Cuando llego la víspera de nuestro cumpleaños, los señores Hale y McCarthy, quienes se habían hechos muy buenos amigos, decidieron celebrar el cumpleaños de Axel y mio haciendo una pequeña fiesta.

Fue ahí donde ellos hicieron "click".

Emmett había entrado a la universidad para estudiar fisioterapia, ya que quería abrir un gimnasio y se había ido días antes de que yo volviera a la escuela por lo que no había podido volver durante los seis meses en que había comenzado mi amistad con Rose, como le gustaba que la llamaran.

En el instante en que se la presente no pudo apartar la mirada de ella y por más que mi amiga lo niegue, sé que ella también cayo rendida de amor por el a primera vista.

Por muchos meses Emmett trato de hacer que mi fría amiga aceptara una cita pero siempre obtenía una negativa hasta que una noche en un baile de Halloween, al año siguiente de conocerse, y una Rose con algo de alcohol en las venas, obtuvo algo más que un simple beso.

Desde ese momento comenzó su historia de amor apache.

Cuando ella cumplió veinte, Emmett le propuso matrimonio. Tres meses después, iniciaron una de sus típicas peleas y por algún extraño motivo, la pareja, una pobre victima de la calle y yo terminamos en la alcaldía del pueblo y la pareja felizmente casada.

Un año y medio después de eso, nació Kyle, el primogénito de la pareja.

Sabia que solo había dos personas a las que no les podía ocultar nada; Rosalie y Emmett.

Y es que desde esa primera noche en la que el extraño sexy apareció en mi mente mientras me masturbaba había pasado un mes en el que no dejaba de aparecer en mis sueños o en mi mente durante mis solitarias noches.

- Bella, ¿Sabes que puedes contar conmigo si necesitas hablar con alguien? - dijo mientras sujetaba mi mano por encima de la mesa y le daba un ligero apretón.

- Lo sé y no sabes cuanto agradezco a mis padres en el cielo que me mandaran personas que se preocuparan por nosotros - le di una mirada de disculpa pero no estaba lista para hablarle sobre el extraño sexy que me hacía humedecer con tan solo pensarle.

¡Por Dios!¡Como si un hombre así existiera!

Continuamos hablando sobre algunas cosas del nuevo evento que haría Rose, una fiesta de aniversario de una pareja pero fuimos interrumpidas cuando la puerta se abrió de golpe mientras un pequeño huracán entraba corriendo mientras sujetaba la mano de una pequeña niña.

- ¡Mamí!¡Mamí! Mira ella es mi amiga Victoria - dijo con entusiasmo Axel una vez que llego hasta donde estábamos aún algo sorprendidas ante su repentina entrada - Mira Victoria, te dije que mi mamí se parecía mucho a ti - lo escuche decir mientras miraba sonriendo a su acompañante.

Sus palabras llamaron mi atención por lo que me quede mirando a la pequeña a lado de mi hijo.

Y es que si Axel era mi mini copia en masculino a excepción de sus ojos, la niña a su lado si era una clara versión infantil miá. Su piel clara se parecía a la de Axel, al igual que el tono de su largo cabello ondulado pero al contrario que mi hijo, ella tenia los ojos color chocolate iguales a los míos pero un poco más claro, había visto algunas fotos miás de cuando era pequeña y debo decir que era como si esa niña hubiera salido de ellas.

Incluso si no supiera que solamente había tenido a Axel en mi vientre pensaría que ellos dos eran gemelos.

Victoria se mostraba algo tímida, sujetando con fuerza la mano de Axel mientras se ocultaba detrás de él.

- Te dije que mi mamí era la más hermosa de todas - continuo diciéndole mientras le sonreía a su amiga sin soltar sus pequeñas manos.

- ¿Y que dice de tu tía Rose?¿Yo no soy hermosa? - le interrumpió mientras se llevaba una servilleta hasta sus ojos fingiendo secar sus lágrimas a lo que mi hijo respondió acercándose a ella aun tomando a su compañera de la mano.

- Claro que eres muy hermosa tía Rose pero mi mamí es la mamá más hermosa - dijo mientras le daba un pequeño beso en su mejilla - Mira, ella es mi amiga Victoria, su papá investiga las cosas que hacen los chicos malos casi como el abuelo Charlie... - y así comenzó a platicarle varias cosas sobre su amiga, en ese momento se volvió a abrir la puerta dejando entrar a un Emmett algo asustado cargando a Kyle debajo de su brazo pero nada más ver a la pequeña pareja de niños hablando con su esposa el alivio se mostró en su rostro.

- Enano, casi me matas del susto - dijo una vez que llego hasta nosotros.

- Lo siento mucho tío Oso pero es que no te apurabas - respondió mientras se apoyaba en mi costado.

- Axel Charles Swan, ¿Quieres decirme porque te soltaste de tu tío y corriste por la calle solo? - pregunte severamente dándole una mirada seria a lo que el solo bajo su cabeza en forma de arrepentimiento.

- Lo siento mucho mamí, prometo no volver a hacerlo pero es que el tío Oso estaba platicando mucho con otro señor y no se apresuraba y yo quería que Victoria te viera - respondió con un tono de voz triste mientras sus hermosos ojos se comenzaban a humedecer, con el rabillo del ojo pude ver como lo mismo sucedía con Victoria.

- De acuerdo pero que sea la última vez que lo hacer, sabes que es peligroso - mientras reprendía a mi hijo pude escuchar como Rose también lo hacía con Emmett por apartar la vista de Axel.

La puerta de la cafetería volvió a abrirse por tercera vez en menos de cinco minutos antes de que escucháramos una muy dulce e infantil voz.

- ¡Papí! - vimos como Victoria soltó la mano de Axel por primera vez y correr hacia donde se había abierto la puerta.

- Victoria Cullen, ¿Sabes el susto que pase al no encontrarte a mi lado? - pregunto mientras se colocaba a su altura. El tono ronco de su voz despertó algo en mí, algo que solo se despertaba en las noches mientras me tocaba imaginando a mi sexy extraño; deseo, pasión y lujuria.

Pero juro que mi corazón casi se detuvo cuando dirigió su mirada hacia donde estábamos mientras se ponía de pie.

Un hombre musculoso pero no tanto como Emmett, su piel tenia un ligero tono bronceado, tenia una barbilla fuerte, unos labios que hacían querer besarlos apasionadamente, tenia unos hermosos ojos esmeralda que brillaban con algo de alivio pero lo que más me llamo la atención era su extraño cabello rebelde, tal como en mis sueños e imaginación, era de un tono cobrizo.

Lo vi acercarse a nosotros con un andar casi felino mientras su mano grande tomaba delicadamente la mano de Victoria.

- Rose, Bella, él es Edward Cullen un ex compañero de la marina - dijo Emmett mientras le daba un ligero - un poco fuerte - golpe en la espalda - Edward, ella es mi bella esposa Rosalie y mi pequeña hermana Bella.

- Mucho gusto, Edward Cullen y ella es mi hija Victoria - dijo mientras extendía su mano hacia Rose y después a mí, en el momento en que nuestras manos se tocaron sentí una enorme excitación llegar a mi centro haciendo que mi ropa interior comenzara a mojarse sin que lo pudiera evitar y sabia que si no tuviera puesto el delantal que solía usar, se hubiera notado lo duro que se habían puesto mis pezones por la delgada tela de mí sostén de encaje.

- Bella es la dueña de la cafetería y la mamá de Axel - dijo después de aclarar falsamente su garganta al ver como aún no soltábamos nuestras manos, cosa que hicimos de inmediato.

No podía creer que este hombre que acababa de conocer fuera el mismo que dominaba mis sueños y mi mente, sabia que nunca lo había visto pero aun así entro en imaginación.

Me moví algo incomoda al sentir mi excitación aumentar, mojando mis bragas aún más.

Ambos hombres tomaron asiento en la mesa mientras comenzaban a platicar sobre quien sabe que cosa, la verdad no le estaba prestando atención por estar luchando por el deseo que sentía.

Sentí una intensa mirada en mí, por lo que levante mi mirada para encontrarme con la mirada azulada de mi amiga, quien me veía con algo de duda, preguntándome silenciosamente si estaba bien.

Gracias a Dios, Bree eligió el momento perfecto para tener un momento de torpeza, lo que me daba la oportunidad de salir de esa atención que tenia.

- Si me disculpan, iré a ver que fue ese ruido - dije mientras hacia un enorme esfuerzo para evitar que mis piernas cedieran - ¿Quieren algo de tomar? - pregunte tratando de no ver a mi amiga a los ojos.

Después de darle la orden a Angela, me escape rápidamente al baño.

Necesitaba tranquilizarme, sentía mis muslos húmedos y mis pezones rozar contra mí sostén, sentía mi respiración dificultosa, en un momento levante mi vista y lo que me encontré en el espejo me dejo sin habla.

Era la primera vez que me veía así, ni siquiera cuando terminaba de tener relaciones con Tayler.

Frente a mí se encontraba una mujer con las mejillas sonrojadas mientras sus labios entreabiertos dejaban salir respiraciones dificultosas que hacían subir sus senos llenos cada vez que intentaba calmarse, pero lo que más llamo mi atención fue la lujuria y pasión que se mostraba en su mirada.

- Bella, ¿Te encuentras bien? - escuche la voz preocupada de Rose del otro lado de la puerta.

- S-Si - logre decirle mojando rápidamente mi rostro antes de respirar profundamente un par de veces y abrir la puerta encontrándome con la mirada preocupada de mi amiga - Lo siento, es que creo que pronto tendré mi periodo, ya sabes como me da mucho calor de pronto - le dije, ambas sabíamos como mi cuerpo se volvía loco cada que se acercaba mi periodo, así que tal pareció que eso la calmo un poco - ¿Y los chicos? - tan pronto como recordé a Edward, mi cuerpo volvió a reaccionar pero trate de mantenerme en calma para no preocupar más a Rose.

- Jasper llamo y dijo que tenia que hacer una tarea en la biblioteca por lo que no podría venir a buscar a Axel y lo más seguro seria que se quedara en casa de un amigo para terminar un proyecto, así que Emmett y Edward llevaron a los niños al parque y pasarían por algo de comida italiana para que cenáramos todos juntos en nuestra casa - sus palabras hicieron acelerar mi corazón mientras que nos dirigíamos a mi oficina para tomar nuestras cosas.

Logre convencer a Rose de que tenia algunas cosas que hacer en casa antes de la cena por lo que rápidamente, necesitaba bajar un poco la excitación que sentía. Era muy rara la ocasión en que tuviera la casa para mi sola, así que sabia que tenia aprovechar esta oportunidad.

Rápidamente llegue a mí habitación cerrando la puerta con seguro antes de empezar a desvestirme caminando hacia mi closet y buscar mi baúl para sacar a "Max". No sé en que momento lo introduje dentro mio ni como comencé a penetrarme rápidamente, en mi mente podía pensar solamente en la sensación que me provoco el contacto de la mano de Edward contra la miá, su intensa mirada esmeralda, su voz ronca, por fin podía susurrar el nombre de alguien mientras llegaba al orgasmo mientras mordía mi labio con fuerza para evitar gritar por el placer.

Al final quede tendida en el piso de mí habitación, mis senos subían y bajaban con cada respiración, sentía mi centro palpitar por el orgasmo y mis piernas temblar.

No podía creer lo que había hecho.

Llevaba un mes soñando con un sujeto que nunca había conocido anteriormente y el día que por fin lo conozco, termino huyendo hasta mí habitación para poder obtener un orgasmo antes de volverlo a ver.

¿Que me pasaba?¿Como podía sentir todo esto por alguien a quien ni siquiera conocía?

Tome una ducha rápida antes de baja a la cocina y hacer algún postre rápido, aun tenia un par de horas antes de la cena por lo que ocuparía mi mente en algo más que el sexy extraño.

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- Vaya Bella, te vez como si acabaras de cooo... mer algo muy bueno - comento Emmett soltando una carcajada, sabia muy bien lo que quería decir pero como había niños presentes cambio la palabra a propósito, no pude evitar sonrojarme cuando note la mirada de Edward en mí, vi que habían decidido cenar en el patio trasero ya que tenia las pequeñas luces de la piscina encendidas.

- ¿Es verdad mamí?¿Comiste algo rico? - pregunto inocentemente Axel, quien traía a Victoria tomada de su mano, era como si fuera natural para ellos andar así.

- Claro que no bebé, pero probé el pay de queso que hice - respondí acariciando sus rebeldes cabellos haciéndolo reír.

- Pero todo lo que tu haces esta muy rico mamí - no pude evitar sonreír ante la mirada tierna de mi hijo, antes de correr por donde había venido.

- Apuesto que si... Ouch Rosie - escuche quejarse a Emmett mientras se acariciaba el brazo con un gesto de dolor.

- Callate y ven a ayudarme - siguió quejándose mientras Rose lo jalaba hasta la cocina y me dejan a solas con Edward.

Me sentía algo nerviosa y excitada ante su presencia pero reuní valor para caminar hasta la silla de sol donde está sentado frente a la piscina.

- Siento mucho lo que hizo Axel ese rato - dije cuando llegue hasta donde estaba, pude ver que tenia una botella de agua en la mano - Por lo general en muy buen niño.

Sentí como mis piernas se volvían de gelatina cuando me dirigió una sonrisa ladeada por lo que me senté en la silla frente a él, pude ver como sus ojos recorrieron mi cuerpo por un rápido momento, lo que hizo que me cuerpo reaccionara haciendo que mis pezones se pusieran duros, por un momento maldije en haberme colocado una blusa pegada que dejaba ver el valle de mis senos pero es que era una de esas noches en las que hacia más calor que en el día.

En parte, la forma en que sus ojos recorrieron mi cuerpo me hizo sentir muy sensual.

No tenia un cuerpo escultural como el de Rose, quien aun después de tener a Kyle era delgada, mi cuerpo tenia las curvas perfectas y unos senos que daban ganas de follar, según las palabras de mi amiga.

Era un poco llenita y baja de estatura pero yo me sentía orgullosa de mi cuerpo.

- No se preocupe, Axel me explico lo sucedido - su voz ronca mando corrientes eléctricas a mi centro haciendo que juntara más mis muslos discretamente pero al parecer el lo noto ya que dirigió su mirada a la piel desnuda donde no cubría mi corta falda de mezclilla.

- Hablame de tu, creo que tendremos la misma edad - no pude evitar llevar mi mirada hasta sus labios, preguntándome como se sentiría tenerlos recorriendo mi cuerpo hasta llegar a mi centro...

- ... hermana - la última palabra llamo mi atención de nuevo hacía donde estaba.

- Disculpa, ¿Que dijiste? - pregunte algo apenada al recordar mis pensamientos.

- No sabia que Emmett tuviera una hermana - volvió a repetir pero pude ver como sus ojos brillaban con diversión.

- En realidad no somos hermanos pero crecimos juntos - me encogí de hombros haciendo que mis senos se levantaran llamando la atención de Edward quien llevo la botella de agua hasta la boca sin apartar la mirada de mí, pude notar un brillo oscuro en sus ojos que hizo que mi centro se humedeciera.

- ¿Tu esposo no va a venir? - pregunto tratando de sonar casual pero sabia que ya se había dado cuenta que no tenia ningún anillo ni marca de alguno.

- Soy madre soltera - le confirme - ¿Y tu esposa no va a venir? - me miro con diversión al saber que pasaba.

- Me divorcie hace tres años cuando me entere que me engaño mientras estuve en servicio y como no era buena madre me cedió la custodia de Victoria - se encogió de hombros.

El ambiente se volvió algo pesado siendo llenado por un silencio que fue roto por la voz de Rose.

- Bella, ¿Crees que podrías prestarme tu ensaladera? Recordé que se la preste a mi madre y aún no me la regresa - dijo algo apenada.

- Claro, iré por ella - respondí mientras me ponía de pie al igual que Edward.

- ¿Crees que la puedas acompañar Edward? Ya está algo oscuro - le pregunto mi amiga.

- Claro, me iba a ofrecer a acompañarla de todas maneras - se encogió de hombros.

- Oh, no te preocupes, yo puedo ir sola -

- No es ninguna molestia, es algo noche como para que deje ir a una mujer sola a su casa - su mirada era tan intensa que me dejo sin palabras.

- Por favor Bella, no quisiera que el viejo Jacob te viera y saliera a molestarte - mi amiga si sabia como jugar sus cartas y que decir, al final no me quedo más que aceptar.

Rose vivía a tres casas de la mía y de los McCarthy pero cada casa estaba algo retirada, todo el camino hasta mi casa fue en silencio únicamente se escuchaban nuestros pasos.

- ¿Quien es el viejo Jacob? - pregunto Edward después de unos segundos.

- Es un viejo rabo verde, le gusta molestar a las chicas - respondí mientras miraba hacia una casa, él siguió mi mirada y asintió - Esta calle es muy tranquila, lo único malo es ese tipo.

- ¿Te molesta muy seguido? -

- No, Emmett y mi hermano han tenido una conversación muy seria con él para que me dejara tranquila - me encogí de hombros.

- ¿Tienes un hermano? -

- Si, Jasper tiene dieciocho, está en la universidad - respondí mientras llegábamos hasta el porche de la casa - Hoy se iba a quedar en casa de un amigo para hacer unas tareas.

Entre a la casa sin encender las luces siendo seguida de cerca por Edward, estando aquí a solas con el hacia que mi excitación volviera a despertar y más cuando recordé como me había estado tocando pensando en él. Rápidamente me concentre en buscar la ensaladera antes de que me olvidara de todo y le saltara encima para probar sus labios.

Había olvidado que Jasper era más alto que yo cuando la encontré en la parte más alta del gabinete. Trate de tomarla mientras me apoyaba en la encimera de la cocina pero por más que me estirara no lograba llegar hasta ella.

- Dejame ayudarte - pronto sentí un cuerpo caliente detrás de mí antes de que un fuerte brazo se enredara en mi cintura y se apoyaba en mí haciéndome recordar mi primer sueño con él hace un mes por lo que rápidamente me di la vuelta quedando frente a su firme pecho.

Lentamente levante mi mirada para encontrarme con unos ojos esmeralda llenos de fuego.

El mismo fuego que en ese momento yo sentía.

El mismo fuego que quería que él apagara.


* Uf, ¿Soy yo o hace calor? ¿Que les pareció este capitulo? Espero les este gustando esta historia...