Primera Publicación: Junio 2012
Reedición: Junio 2017
Un hombre moreno de cabellos oscuros como la noche estaba recostado sobre su cama con los brazos extendidos, pensando en las locuras de su prometida. Soltó una pequeña risa pensando en lo tozuda que se iba a portar todos esos días con tal de que él no pudiera cumplir su cometido.
—¡Eres tan predecible! —sentenció cerrando los ojos y se sentó en la cama—. ¿Habrás llegado a casa ya? —se levantó hacia el teléfono y tocó el número dos en el teclado.
"Marcado rápido, borrado" —dijo la contestadora y negó con la cabeza.
—Se me había olvidado que mi cabeza de chorlito borró su número —tomó aire—. Pobrecita, seguro que pensó que no me lo sabría de memoria —sin más marcó una serie de números y se llevó el tubo a la oreja.
«Hola, buenas noches» sonó la voz de una mujer del otro lado.
—¡Hola mamá! —contestó con una sonrisa, su suegra lo había adoptado rápidamente cuando se enteró de su noviazgo, no tanto así su suegro… pero ese era otro tema.
«¡Darien!» exclamó emocionada la señora «¿Qué Serena no estaba contigo?»
—Sí, pero se fue rápido —respondió pensante—, significa que aún no llego…
«Pues para que estés tranquilo, te informó que…» dudo un poco «sí, acaba de entrar» le confirmó.
—Qué bueno, pero no le diga que habla conmigo.
«¿Por qué?»
—Es que planeo una sorpresa y quiero que me ayude, si es posible.
«¡Por un hijo lo que sea!»
Siempre era un agrado hablar con la madre de Serena, la señora Ikuko tenía la personalidad muy parecida a la mujer que tanto amaba.
—Verá… —pero fue interrumpido con la voz de su novia del otro lado.
«¿Con quién hablas, mamá?»
«Serena, no seas entrometida. Y vete a lavar las manos que ya vamos a cenar» la reprendió su madre con voz severa.
«Está bien, ya voy…» dijo con pena la rubia, subiendo las escaleras.
—Ésta Serena —no pudo evitar reírse ante su comportamiento aniñado.
«Disculpa hijo, ¿qué me decías?»
—Que un amigo mío le va a llevar algo a Serena de mi parte, pero prefiero que se lo entregue usted a su hija.
«Oh…» exclamo asombrada «un obsequio para Serena. ¡Que lindo! Sí, yo sabía que mi hija parece tonta, pero se buscaría un excelente marido»
—Gracias —dijo algo apenado por aquellas palabras.
«No te preocupes Darien, en cuanto llegué yo se lo doy a Serena personalmente así que estate tranquilo»
—Muchas Gracias.
«De nada, recuerda que el domingo es "Día de Familia"» le recordó animada «Y Kenji quiere hablar contigo antes de la boda, tú sabes, cosas de papás celosos.»
—Si, lo recuerdo. No sé preocupe ahí estaré. Buenas noches.
«Buenas noches Darien, cuídate y come bien entre las guardias, no quiero que te vayas a enfermar.»
—Sí mamá —afirmó contento, se sentía como un niño regañado. Realmente esa pequeña le había dado una bonita familia donde sentirse cómodo. Ahora tenía una mamá atenta, un padre que a veces se lo quería comer crudo y un hermano con quien conversar «cosas de hombres».
Sonrió mientras regresaba a su recamara, mañana sería un largo día pero era su día libre y eso le facilitaba las cosas…
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En la casa de los Tsukino, Serena estaba peinando su larga cabellera dorada mientras hablaba con su gata Luna, ésta última estaba furiosa por la idea loca de su princesa.
—Será divertido… estoy segura de ello —abrazó un almohadón y lo estrujó contra su pecho—. Realmente muero de curiosidad por saber que hará mi amado príncipe…
Sus pensamientos y suspiros fueron interrumpidos por el sonido de la madera de su puerta.
—Serena, ¿puedo entrar? —preguntó su madre del otro lado.
—Claro mamá —afirmó con una sonrisa—. ¡Pasa!
La mujer de cabello violáceo entró a la habitación de su hija portando en sus manos una carta y un pimpollo de rosa roja.
—¿Y eso? —preguntó curiosa tras pararse de su cama.
—Te lo mandó tu novio —respondió con una sonrisa de lado—. Tienes muy enamorado a ese chico. Debes cuidarlo.
—Eso mismo pienso yo —agregó la gata en un susurró que sólo fue escuchado por Serena que le dedicó una bonita mirada de soslayo.
—Sí, sé de más, que Darien es el mejor —suspiró enamorada al ver con los ojos brillosos, el pimpollo. Recordó la carta y la abrió emocionada, no tardó en reconocer la caligrafía de su novio. El suspiro que volvió a escapar de sus labios fue tomado por su madre como la orden para salir y dejarla sola. Le echó una mirada a la gata negra para que la acompañara y dejaran a la rubia sola.
"Querida Serena:
Hoy me diste la oportunidad de hacer algo que siempre quise. ¡Conquistarte! Te amé como Serenity cuando era Endymion, te amé como Sailor Moon mientras era Tuxedo Mask, pero hoy quiero demostrarte que te amo simplemente por ser la torpe, llorona y cabeza de chorlito de Serena Tsukino. La niña más linda que he conocido que me entregó mucho más que amor, me entregó una familia, y un motivo por el cual superarme día a día.
¡Espero que estés preparada para lo que viene a partir de mañana!
Darien.
PD: El pimpollo de Rosa Roja es por el inicio."
—¡Darien! —exclamó dejándose caer sobre la cama—. Aún no puedo creer que vayamos a casarnos —miró el anillo en su mano izquierda—. ¡Todo parece un sueño!
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Conquístame, Si Puedes
Capítulo 01: Planificando una conquista.
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Los cálidos rayos del alba se filtraban traviesos por las cortinas del departamento, su único habitante caminaba descalzo por la sala; esa noche había dormido poco y nada, y realmente agradecía no tener que trabajar. Definitivamente, acostarse cuando uno tiene tantas cosas que hacer era un buen estimulante para el insomnio.
Se acercó hasta un estante donde tenía varias fotos con su novia, les dio los buenos días y tras rascar su cabeza con la mano derecha ingresó a la cocina.
Se preparó un desayuno ligero, necesitaba pensar muy bien como actuar para no caer en los clásicos clichés; salir a correr seguro despejaría sus pensamientos. Lavó lo que ensució y se dirigió hacia su habitación, pero en el transcurso algo raro paso. El timbre comenzó a sonar de una forma tan infantil que sólo podía ser Serena. Pero era imposible, apenas eran las ocho y media del día y sabia perfectamente que su novia no era de las que les gustara despertarse temprano, debido al amor desmedido que sentía por la almohada.
Se rió imaginándola abrazada a su almohada a esas horas de la mañana, pero el insistente timbre lo volvió a la realidad. Realmente intrigado se acercó a la puerta y la abrió, en ese momento y sin darse cuenta, un rayo rosado saltó a sus brazos tan rápido que apenas si pudo mantener el equilibrio.
—¡Darien! —exclamó emocionada una joven—. Te extrañé tanto…
—¡¿Rini?! —preguntó sorprendido mientras tomaba a la chica de coletas rosadas, que colgaba de su cuello para dejarla en el piso—. ¿Qué haces aquí? —la observó detenidamente, era obvio que ya era toda una adolescente. Su cabello rosado estaba largo, vestía una camisa celeste y una falda tableada de color azul por encima de las rodillas, en sus pies lucía unos bonitos zapatos de tacón bajo también en tono azul.
—Estoy en una misión especial como Sailor Scout —afirmó con un movimiento de su cabeza y una enorme sonrisa. Estaba muy feliz de regresar junto a sus amigos.
—Ya veo —dijo mientras cerraba la puerta, invitándola a entrar hacia la sala—. Es decir, tus padres saben que estas aquí.
—Bueno, mamá no lo sabe —comentó risueña cayendo sobre el sillón—. Creo que, si ya se enteró, mi papá debe estar escondido en algún lado del palacio rogando por no ser encontrado.
—¿Y eso por qué? —preguntó curioso, si aquello era verdad, el carácter tan explosivo de su princesa no variaría con los años.
—Mi papá sintió ayer un extraño movimiento en la puerta del espacio-tiempo —aspiró profundo—. Tememos que Serena tonta haya hecho algo tonto para variar y por eso me envió a investigar a escondidas de mi madre.
—Ya entiendo —dijo llevando su mano al mentón adquiriendo una postura seria—. Piensan que algo puede estar por cambiar en el futuro.
—Así es —afirmó con un movimiento de cabeza—. Por cierto —buscó en el bolsillo de su falda—, mi papá te envió esto —dijo entregándole un sobre color lavanda.
Darien tomó la nota, sus ojos azules se abrieron al máximo al reconocer su letra en aquel papel.
"Estimado Darien, creo suponer que ocurre en aquella época. Penosamente no puedo darte más información al respecto para no alterar el espacio tiempo, pero sí puedo darte un consejo: 'Es más fácil conquistar a una mujer enojada que una enamorada, más tratando de Serena'. Endymion. "
Estaba realmente sorprendido, no sólo había venido a visitarlo su querida Rini, sino que además había recibido una especie de «iluminación» desde el futuro. Y no era nada más que la verdad, si quería vencer el orgullo de su princesa, nada mejor que hacerla rabiar un ratito. Sonrió mirando la nada mientras guardaba la nota en el sobre.
—¿Hoy tienes que ir a estudiar? —preguntó la jovencita.
—No —la miró y negó con su cabeza—, ya no estudio tanto como antes. Ahora trabajo, ya soy todo un doctor —alardeó con una sonrisa enorme en su rostro—, en su día de descanso.
—¿De verdad? —los ojos rojos se vieron iluminados por completo, llevando los puños cerrados frente a su rostro— ¿Podrás hacer lo que yo quiera?
—Este —titubeó llevando la mano derecha a la nuca—, digamos que tal vez —la veía festejar como si fuera la niña pequeña de años atrás, sin duda al verla podía reconocer perfectamente los genes de Serena en ella.
—Gracias Darien —agradeció tomando compostura de una señorita educada—. Quiero volver a ver a mis amigos.
—De acuerdo —respondió el moreno— déjame ir a cambiarme y nos vamos. Puedes comer lo que quieras ahí en la cocina. Creo que queda un trozo de pastel de mamá Ikuko.
—¿En serio? —Darien vió como la joven salía disparada hacia la cocina, negó con la cabeza mientras una risa se escapaba de sus labios.
— Estas Serenas no le hacen honor a sus nombres— resignado se dirigió hacia su habitación para quitarse el piyama, se colocó un pantalón azul y una camisa blanca de mangas cortas. Salió a buscar a su hija del futuro y la encontró limpiando el plato que había usado para comer el trozo de pastel—. Eso es nuevo —exclamó asustando a la joven.
—Darien… —protestó—, no sólo tengo genes de Serena —le recordó como si supiera claramente que pensaba el hombre.
—Ya, no te enojes. Hablando de Serena —comentó buscando las llaves de su coche—, ¿sabe que estás aquí?
—No, quería darle una sorpresa —declaró con una sonrisa—. Quiero que vea que al fin me he convertido en una educada señorita.
—Estoy seguro que se sorprenderá tanto como yo —afirmó mientras volvía a observarla de pies a cabeza, no entendía muy bien porque de pronto sintió ganas de que Rini llevara un poco más larga la falda. Sacudió su cabeza para sacar esos pensamientos cavernícolas de la mente y la invitó a salir.
—¡Vamos caminando! —pidió la pelirrosa al esquivar el auto—. Es bueno para la salud, mi padre me lo repetía todo el tiempo.
—Tú padre es muy sabio —afirmó mientras guardaba las llaves en su bolsillo poniéndose en marcha.
En el camino, Darien estaba a punto de recibir un colapso mental. Las miradas que atraía la pequeña no eran pocas y estaba experimentando una sensación incómoda, que lejos de desaparecer, parecía ir expandiéndose a medida que avanzaban.
—¿Por qué te miran tanto? —le preguntó por lo bajo, para que sólo ella pudiera escucharlo.
—Es que soy una chica muy bonita —confirmó con los ojos cerrados elevando el mentón con grandeza—. Mis padres me hicieron con mucho amor —terminó entre carcajadas que contagiaron al doctor.
—De eso no me queda dudas —acotó.
—¡Darien! —exclamó de golpe una voz a sus espaldas que detuvieron el caminar de ambos —. Sí Serena te ve en compañía femenina te va a matar —continuó entre risas la voz masculina.
—No pasa nada Andrew —respondió volteando a ver a su amigo de cabello rubio—, ¿verdad Rini? —le preguntó a la jovencita que afirmó aún con los ojos cerrados.
—¿Estás diciendo que esta jovencita es Rini, la prima de Serena? —Darien afirmó—. Increíble, ¿hace cuánto que no te vemos?
—Cuatro años —dijo mirándolo—. Ya soy una alumna de secundaria.
—Ya veo —una sonrisa picara se dibujó en el rostro de Andrew—, luces igualita a Serena cuando empezó a salir con éste —señalando a Darien—. Ten cuidado de los chicos que te traten de "Cabeza de Chorlito", pueden tener una doble intención contigo.
—¡Andrew! —reclamó el pelinegro mirándolo de reojo—. ¡No le digas esas cosas!
—Oh no, claro —dijo irónico llevando los puños a la cintura—. Tú estás para espantarlos, ya que pareces un padre celoso. Estaba viendo como fulminabas con la mirada a todos los chicos que pasaban mirando a Rini.
—¡¿Qué?! —se exasperó ante el comentario. Aunque ahora comprendía bien lo que sentía, estaba sintiendo los arrebatos de un padre celoso.
—¿De verdad? —preguntó la joven observando el rostro nervioso de Darien.
—Sólo la cuido —declaró moviendo su mirada hacia la calle cruzándose de brazos—, nada más.
—Rini —Andrew la miró detenidamente—, de verdad me recuerdas mucho a Serena ahora. No lo había notado antes.
—Somos primas —respondió con un tono de voz seria y también movió su mirada hacia la calle y se cruzó de brazos.
—Nunca había visto primas tan iguales —volvió a sonreír—. Aunque a decir verdad, también suenas muy parecida a Darien —en eso se quedó en silencio y empezó a reírse.
—Y ahora, ¿qué? —preguntó el hombre de ojos zafiros que estaba ya bastante molesto.
—Rini se parece a Serena y tiene tu personalidad —explicó entre carcajadas dándole un golpe en el hombro del chico—. Es como ver a una hija de ustedes en el futuro.
Darien y Rini comenzaron ahora a reírse sin parar ante aquella conclusión.
—Claro Andrew —respondió Darien recuperando el aire—. Eso es tan posible como que Serena y yo éramos Sailor Moon y Tuxedo Mask respectivamente —los tres continuaron riéndose hasta que Andrew se detuvo en seco.
—Eso… —quedo perplejo mirando a Darien mientras parpadeaba.
—Lo siento amigo, tengo que llevar a Rini a la escuela —sonrió—. Nos vemos.
Padre e hija se alejaron de Andrew y siguieron su camino a la secundaria Junbai. Una vez ahí, ambos se despidieron.
—Nos vemos entonces a las tres de la tarde en la cafetería Crow —le recordó Darien antes de que la chica desapareciera en la entrada de la escuela.
—¡De acuerdo! —respondió despidiéndose con la mano derecha en alto—. Nos vemos Darien.
—Hasta luego —se despidió.
El joven doctor siguió caminando por las calles del distrito número diez, pensando que hacer con Serena. Enojarla era muy fácil, con sólo depositar unos segundos su vista en alguien que pasara por la calle ya era causante de los celos de la rubia y por ende, de que no le hablará en todo el día. Pero ahora, tenía que hacer algo distinto…
Iba tan metido en sus pensamientos que no notó a una persona y se la llevó por delante.
—Lo siento disculpe —dijo estirando su mano para levantar a la señorita.
—No te preocupes, veo que estar tanto con Serena hizo que se te pegaran sus costumbre —la respuesta lo extraño tanto que miró detenidamente a la mujer que tenía frente a él.
—Disculpa… —seguía mirándola—, ¿eres Molly?
—Así es —afirmó con una sonrisa—. Regresé de Inglaterra por el casamiento de mi mejor amiga.
—Serena debe estar feliz —comentó con una sonrisa ladeada.
—Mucho —cerró sus ojos con una sonrisa—. Vamos a reunirnos en la cafetería a las tres con las chicas para ver como van los preparativos.
—Ya veo —su sonrisa se profundizó aún más.
—¡¿Quién iba a pensarlo?! —exclamó de pronto, atrayendo la atención del moreno—. Pensar que se llevaban tan mal, y ella sólo te llamaba: ¡Arrogante, antipático, odioso, insoportable entre otros! —comentó haciendo hincapié con los dedos en cada adjetivo. Él solo giró los ojos ante aquellos calificativos—. Y ahora están a punto de casarse, si yo sabía que esa forma de tratarse de ustedes dos era todo lo contrario a lo que demostraban.
Aquellas palabras de Molly hicieron clic en la mente de Darien, quien siguió profundizando la sonrisa en su cara.
—¿Qué sucede? —interrogó curiosa por las muecas del chico.
—Voy a necesitar tu ayuda. ¿Será posible?
—¿Sobre?
—Es una sorpresa para mi querida princesita —ante aquellas palabras, la muchacha de cabellos ondulados no lo dudo dos veces.
—Claro Darien —asentó con la cabeza—, lo que sea por mi querida amiga Serena.
