Una chica de 19 años, cabello y ojos castaños era perseguida por su hermano gemelo que tenía su misma descripción y por otra chica de cabello negro con una mecha roja y ojos grises, Mabel seguía tratando de ocultarse en alguna parte del bosque pero su hermano y su cuñada conocían cada rincón incluso mejor que ella.

Terminó tropezando y rodando por una especie de acantilado.

— ¡oh no! ¿Que haremos ahora? Hay que salvar a Mabel. — el castaño se puso las manos en la cabeza, desde que Bill casi le arrebata a Si hermana una segunda vez el se ponía paranoico solo al tardar mucho tiempo en verlo. La chica de ojos grises lo hizo bajar los brazos y sostuvo por el hombro

— Dippy, mírame. - le habló firme- Mabs esta bien. Bajaremos y todos subiremos aunque tenga que atar una soga a sus caderas para arrastrarlos.

Dipper asintió y tomó la mano de su novia que sonreía alegremente y se lanzaron, tardaron más tiempo en caer del que pensaron y terminaron con heridas en codos y rodillas. Miraron al cielo y todo parecía de noche.

— ¿Que Es este lugar? - preguntó la fémina.

— No lo se, no está en ninguno de los diarios - señaló el Pines ojeando el diario número cuatro, con los años el y su tío Ford reescribieron los diarios anteriores y agregaron uno y medio, el quinto aún no estaba terminado pero Dipper ya sabía sobre que iba a escribir en el próximamente.

— Es como otro mundo aquí... se siente feo.

— He sentido esto antes - murmuró Dipper recordando el escalofrío que corrió por su espalda cuando se liberó el raromagendon.

— ¡Aquí reina brillante a dippititoc! Hermano, me tienen... son... vengan — se escuchó la vos de Mabel por el radio, había estática y luego nada, se escuchó desesperada.

— ¿¡quienes!? - gritó Dipper al aparato en su mano. Nadie respondía.

— Dipper tranquilo, Mabel es imparable con su garfio, sabrá mantenerse a salvo hasta que lleguemos.

La pareja se tomó de las manos y fue sigilosamente por aquella parte del bosque que estaba sumergida en penumbras. Cada paso que daban el miedo los invadía, como si lago realmente malo estuviese a punto de suceder.

Escuchaban ramas y hojas moverse mientras por todos lados había estatuas de Bill y criaturas haciendo reverencia y hasta prevaricando sacrificios.

— Esas estatuas se ven diferentes a las qué hay en la parte alta del bosque - señaló la chica

— Creí que fui el único en notarlo.

Gritos y forcejeos los hicieron empezar a correr con la esperanza de que Mabel estuviese al final del camino. Así fue. La chica usaba su garfio para golpear a unos extraños duendes con ojos rojos.

— ¡Mabel!

— ¡No se queden ahí! Ayúdenme.

La orden fue acatada de manera rápida y Dippee tomó un palo de algún árbol que había en el suelo mientras la de ojos grises se colocaba unas nudilleras con púas que Stan le había regalado. Los tres rodeados por esas extrañas criaturas eran imparables cuando estaban unidos.

Dipper Los mantenía a raya con la vara y las chicas con sus instrumentos.

Los duendecillos repugnantes empezaron a retroceder para terminar corriendo en dirección opuesta a los chicos.

— ¡Eso es! ¡Huyan malditos! - gritó la de pelo oscuro.

Celebraban internamente y en su celebración la chica Dio unos pasos hacia atrás chocando con alguien cosa que la llenó de pánico, más al ver el rostro de los gemelos.

Fue levantada por una fuerza y luego girada a ver a su futuro agresor, un hombre más alto que ella, de cabello rojo en la parte superior y negro a los lados, el único ojo descubierto era completamente rojo a excepción de una pupila rasgada que era negra. Vestía un elegante traje rojo su sonrisa mostraba los colmillos que tenía por dientes. Un bastón en su mano que giraba a su antojo. Acercó a la chica a él y la hizo quedar frente a él.

— _(T/N) Blake, el diablo me sonríe... es toda una sorpresa verte por aquí. - dijo ese ser con ronca voz.

— ¡Suéltala Bill! - exigió Dipper siendo levantado en el aire también.

— Bill es un ser completamente inferior a mi, pequeño pino.

— Déjanos ir. — Blake se revolvía en si misma con la esperanza de caer al suelo.

— Descuida, no te haré daño. - dijo riendo.

Mabel uso su garfio para atacarlo pero fue detenido. Junto a su hermano fue suspendía en el aire.

— Me están dando ganas de apagar una Estrella.

— No te atrevas a dañarlos, Maldito demonio. - dijo la de pelo oscuro. De alguna se liberó y los gemelos también cayeron al suelo. Empezaron a correr por donde llegaron.

Ya en la parte Clara del bosque estaban acostados en el suelo recuperando el aliento, el cansancio llegó de golpe cuando la adrenalina se fue. Ambos pensaban lo mismo pero ninguno lo decía, aquel ser no era Bill, se sentía aún más poderoso y su aura era asfixiante. Solo estar cerca de él aterraba.

— Hay que regresar a la cabaña y hablar de esto con el Tío Ford.

— Seguro, capitán Nerd. - respondió su hermana.

— ¡esto es tu culpa! Si no hubieses corrido con el diario seguiríamos investigando a las Ninfa a de agua.

— investigar, investigar y más investigar, ¡diviértete un poco!

— ¡ya basta Pines! - gritó la espectadora de esa discusión. - iremos con el señor Ford, nos curaremos las heridas y haremos algo divertido sin peleas. ¿Correcto?

— Si, Blake. - contestaron ambos al unísono. Casi siempre llamaban a la chica por su apellido al igual que ella a ellos porque cuando conoció a los gemelos dijo que era más da ok de recordar.

Empezaron a caminar de regreso a la cabaña y una voz hizo eco en la mente de Blake.

Tu misma les harás daño.