Capítulo 2.-Freljord parte 1
Una semana duró el viaje, y Riven había logrado acabarse la botella de ron que había en su cuarto y que nadie reclamó. No era alguien que acostumbraba beber, pero con el paso de los días vió resultados en su aguante. Cada vez le costaba más el sentirse mareada con la acostumbrada media taza, así que lentamente fue subiendo hasta poder aguantar una taza completa. Riven recogió sus cosas y salió de su habitación hacia la cubierta, guardando la botella para luego, aunque solo le quedaran unos cuantos tragos.
Allí, la recibió el capitán quien ahora estaba cubierto por un gran abrigo. Las temperaturas se sentía como bajaban mientras se acercaban al Freljord, y tanto que Riven no se molestó en conseguir prendas de invierno dado que pensó que podía aguantar. Eso pensó hasta que salió, cuando las temperaturas bajaron drásticamente. Tomó un profundo aliento e intentó estabilizar su respiración, sin éxito.
Aunque le ofrecieron prendas para cubrirse, ella se rehusó y salió del barco. Buscó el mapa que le había dado el hombre en Jonia e intentó ubicarse. El mejor sitio para estar era el sur, donde el frío no era tan notorio. Pero aun así, tenía que rodear un par de montañas y cruzar por varios terrenos cubiertos totalmente de hielo. No permitió que esto la desanimara y emprendió camino al sur basándose en la posición del sol, que en esa tierra parecía completamente inútil.
Caminó durante muchas horas, pero se iba a acabar el día. En medio de la nieve, intentaba buscar un refugio, pero no vió nada entre tanto blanco. El frío la estaba traspasando la piel, sintiendo como se congelaba hasta los huesos. Intentó solucionarlo comiendo algunas raciones que guardó del barco; ya que los primeros días inteligentemente había pedido que además de su ración diaria le cocinaran la carne que había cazado días antes, y las raciones las guardó para el viaje.
La comida hizo poco efecto, solamente sintió como recuperaba las fuerzas, pero no servía de nada si el frío le impedía seguir. Cansada, se arrodilló y pensó si realmente venir a Freljord había sido la mejor desición. Meditó acerca de las trivialidades del universo hasta que escuchó unos pasos a poca distancia de ella. Suspirando, volteó.
Detrás de ella estaba la fuente de los pasos, una mujer joven albina con un arco que parecía hecho de hielo. Riven se levantó y se dirigió a la extraña, con una mano detrás de ella por si necesitaba su espada.
"¿Qué haces aquí afuera? En esta zona hay muchas tormentas de nieve, es peligroso"
"¿Crees que vine aquí sin conocer lo mínimo? Vengo de viaje. Ya sabes, explorar el mundo y todo eso"
"Ya veo. Mi nombre es Ashe, líder de la tribu de los Discípulos de Avarosa"
"¿Ashe? He oído acerca de ti. Es impresionante lo que quieres hacer, pero confío en que lo harás. Yo soy Riven; nadie importante, solo una ex soldado que quiere pasar página"
"Gusto en conocerte. ¿Quieres venir al pueblo? No está muy lejos, pero imagino que no sabrás donde está"
Riven iba a negarlo, pero ni siquiera sabía hacia donde estaba caminando, así que afirmó con la cabeza. "No me vendría mal sentarme al lado de una fogata"
Ciertamente sentía envidia de la joven. Parecía mucho más joven que ella y aguantaba el frío como si fuera una simple brisa. Aunque considerando que lleva viviendo ahí toda su vida, tampoco es de extrañarse que con tan poca ropa pueda aguantar. Riven por su parte se estaba congelando, pero además de que no llevaba un abrigo, no estaba acostumbrada a climas tan fríos. Riven siguió a Ashe por la pradera nevada, y el sonido de sus botas pisando la nieve no era suficiente la inquietó lo suficiente para empezar una conversación.
"Imagino que no ves muchos extranjeros"
"En efecto, es poco común ver a uno. Freljord no es un sitio muy turístico, y además las varias tribus siguen en guerra"
"Pero es el único lugar donde hay nieve, aunque sea algo salvaje"
"Por cierto, ten cuidado en la ciudad. La gente no está acostumbrada a extranjeros, y digamos que no pareces una lugareña"
Riven meditó acerca de esto un momento. Su piel era de un color moreno claro tras días y días en su entrenamiento, y los varios días en las montañas jonianas. La gente de Freljord tenía ojos azules y ella tenía ojos color carmesí; lo único que tenían en similitud era el cabello blanco, que compartía con varios habitantes de la tierra nevada.
"Tienes razón, pero no creo que sean agresivos a menos que los ataque"
"No hablo por eso… ya sabes, como no hay mucha gente de piel morena, a varios y varias se les hacen… atractivos"
"…Oh"
Y eso fue todo lo que pudo formular como respuesta.
Permanecieron en silencio hasta llegar hasta el pueblo, donde la gente cercana abría paso a Ashe y su acompañante; extrañamente, los hombres no le prestaban atención a Riven y seguían con sus tareas mientras que las mujeres le examinaban lugares indebidos. Riven era mucho más alta que Ashe, y también sobrepasaba en altura a algunos varones de la ciudad.
"Qué bueno que al menos dentro de los pueblos hay paz y unión" señaló la arquera
"Cierto. Siempre es bueno tener un respiro de los problemas"
"¿Tienes hambre? Puedo mandar a que me hagan algo para ti"
Riven estaba viendo a un grupo de chicos jugar en la nieve, y tras escuchar las palabras de la arquera, Riven recordó que Ashe le llegaba al pecho y miró hacia abajo. La diferencia era muy amplia que incluso aunque Riven estaba del lado de una casa y Ashe del lado de la gente, recibía las corrientes de aire. Una bola de nieve que un chico había lanzado sin medir su puntería volaba en su dirección.
El tiempo parecía detenerse justo cuando la bola de nieve pasaba por encima de la cabeza de Ashe hacia Riven, dando un punto a favor para la gente de estatura baja.
…
Ploff
"¡Y estoy muerta!"
Riven gritó mientras la bola la golpeaba y la hacía caer al suelo, acabando boca abajo y dejando a Ashe en shock. Sacudió la cabeza y se agachó para ayudarla, volteándola boca arriba para que respirara. Estaba consciente, sólo fue un golpe de nieve, pero el golpe la había desubicado y se veía descentrada, tanto que ni prestó atención a que Ashe la miraba con un ligero sonrojo.
"No estoy diciendo que haya ventajas a ser bajita, pero…"
"Al menos di que lo sientes" dijo Riven levantándose y quitándose la nieve de la cara.
"¡Lo siento!" dijo un niño desde lejos, haciendo referencia al golpe.
"¡Buena fuerza!" le respondió con sus pulgares arriba.
Riven sonrió y se levantó, sacudiéndose la nieve del resto de su ropa. Miró a Ashe a la expectativa de algo, y ella se volteó y cruzó los brazos, mirando hacia arriba.
"S-si ya terminaste de hacer el imbécil podríamos seguir"
Riven se encogió de hombros
"Ya acabé. Vamos, que tengo frío"
Siguieron caminando, y el 'palacio' de Ashe apareció. Era una casa de madera de dos pisos con un par de guardias en la entrada. Comparada con las cabañas y casas del resto de la gente, era una casa de la realeza. Ashe hizo una señal y los guardias se apartaron para abrir paso a Riven y a ella. Ashe solía traer visitantes y los guardias sabían que era gente de normal casi siempre perdida por Freljord que tenía su salud descuidada, así que los guardias no se molestaban en vigilar a la guerrera.
Ashe bajó su arco en la entrada e invitó a Riven a que hiciera lo mismo con su espada. Se sentaron en la sala al lado de una fogata, donde conversaron acerca de temas sin importancia como los sitios en el Freljord, su historia, con algún chiste de por medio. Ahora sintiéndose mejor, Riven se levantó y se despidió. Cuando agarró su espada de la entrada y se dio la vuelta, Ashe la agarró del brazo.
"¿Qué pasa?"
"No tarda en oscurecer, es mejor que te quedes aquí por la noche"
"Pero-"
"Pero nada, mandaré arreglar la habitación de huéspedes"
Y Ashe se fue, dejando a Riven confundida. Podía cuidarse sola, pero luego pensó que estar afuera en la noche en un lugar tan peligroso tampoco era tan buena idea, así que se resignó y se volvió a sentar. Minutos después apareció Ashe, quien le hizo un ademán para que la siguiera. La esperó y subieron al segundo piso, donde abrió una puerta a una pequeña habitación; le recordaba a Riven de su cabaña de guardabosques.
"Esta es tu habitación. Mañana puedes partir si quieres"
"Muchas gracias, en serio"
"No es por nada"
"Déjame compensártelo. Te haré un té de Jonia. El mejor de Valoran"
Antes de que Ashe pudiera decir algo, Riven ya había bajado las escaleras y pescado un par de cosas de su mochila. Corrió a la cocina y buscó de dónde sacar algo de agua. Le tomó un rato, pero encontró un contenedor grande de donde sacó lo que necesitaba. Ashe bajó tranquilamente y vió como Riven ponía a calentar el agua con algo que no pudo ver qué era.
Charlaron a la distancia, y Riven sacó la bebida ahora caliente y con un color café. Se sirvió en su taza y sirvió a Ashe en una taza de su cocina. Le llevó su bebida y juntas tomaron el té. Ashe notó como Riven sostenía su taza con las dos manos y tenía una postura firme. Le daba un aire muy zen.
Ashe dio un sorbo a su taza con los ojos cerrados, dejando que la bebida calentara su cuerpo, tenía un sabor que ella conocía pero no solía probarlo, así que no podía colocar bien de qué era.
"Ahh… sabe bien"
"¿Te gusta? Es de canela, bueno para la digestión"
Riven había aprendido muchas cosas después de vivir por varios meses en un país con gente tranquila y sabia.
Una hora después de charla, ambas se fueron a sus habitaciones a dormir. Riven se dejó en camisa interior y disfrutó de la suavidad de las mantas de su cama, cayendo dormida en minutos.
…
Al día siguiente Ashe se había aseado y vestido, mientras que Riven apenas se había levantado pero no había abierto la puerta. La arquera se acercó a su puerta y pegó la oreja.
"¿Estás despierta?"
"Si"
"Voy a pasar"
"¡¿Eh!? ¡N-no, no entres!"
"No acepto un no como respuesta"
Ashe abrió la puerta, y se paralizó cuando vió a Riven en su habitual ropa interior, una camisa ajustada de manga corta que marcaba sus músculos del abdomen y un bóxer… de corazones.
No pensaba en otra cosa que en el shock hasta que vió su espada apoyada en la pared del fondo. Era gigante. Riven la había reforjado por un momento para sacarle filo y quitarle la nieve. La espada era del tamaño de su dueña, incluso más grande que la de Tryndamere. Sólo era un matrimonio por conveniencia, pero le encantaba su arma de batalla. Las armas grandes eran su punto débil.
Ashe se sonrojó al darse cuenta que Riven ahora le parecía más un guerrero fuerte y valiente que una mujer perdida en el Freljord. Al desvestirla con su mirada, su sonrojo no hizo más que empeorar y lentamente se retiró.
…
Ashe cerró la puerta y se paró en el pasillo
"¡¿Qué demonios haces en ropa interior!?"
"¡Me acabo de despertar!"
"¡Estamos en Freljord, aquí hace mucho frío!"
"¡No importa, si me duermo con ropa me da calor!"
Unos minutos después, Riven salió voluntariamente de su habitación junto con el resto de sus cosas, además de su espada que ahora tenía su tamaño habitual. Juntas fueron a la entrada y justo cuando Riven iba a salir, Ashe la jaló para atrás. La noxiana se volteó y le fue lanzado un abrigo a la cara.
"No querrás salir así, te dará una pulmonía. Quédatelo, de todas formas me los regalan los ciudadanos cada fin de semana"
Era una especie de gabardina marrón que no era muy gruesa, pero calentaba sorprendentemente bien. Riven se acercó a la fogata pero no sintió calor con la prenda puesta. Era de muy buena calidad y se notaba que fue hecha con mucho cuidado. Regresó a la entrada, y rebuscó entre su mochila y sacó una brújula y se ubicó en su mapa. Según se veía, el sur solo había una cordillera de montañas, así que tenía que rodearlas por el Este. Guardó el pedazo de papel y la herramienta en las bolsas de la gabardina. Es entonces cuando notó que Ashe ya no estaba, y salió de la casa. Bajó los escalones custodiados por los guardias y justo cuando empezó a dirigirse a la salida, alguien llamó su nombre.
"¡Riven!" volteó a ver quién la llamaba, y era Ashe, quien se acercaba con un caballo
"¿Pasa algo?"
"Nada, sólo quería darte un obsequio"
"¿Otro? Con el abrigo-"
"Créeme, ningún visitante se ha ido de nuestra tribu sin recibir al menos dos gestos de aprecio, y como a ti te encontré en sorprendentemente buen estado, los dos son de parte mía"
"Oh… gracias, mi reina" dijo haciendo una reverencia a modo de broma
La más joven del par se sonrojó ante el gesto. Mucha gente se dirigía a ella de esa forma, pero esta vez se sentía extrañamente nerviosa y a la vez emocionada.
"Bien, en ese caso tengo que irme. Debo seguir explorando el mundo"
Riven montó a caballo y salió del pueblo. Ashe la miró irse con la mente en la imagen mental que había tomado esa mañana.
Un rato después, Riven avanzaba tranquilamente por la tierra nevada, ahora sin sentir frío gracias al abrigo.
"Qué alivio haber encontrado alguien amable que me haya ayudado"
Un grupo de animales se agruparon detrás de ella y su caballo. Osos, tigres de nieve, hienas, etc.
…
Run
Riven comandaba al caballo para que galopara con todas sus fuerzas, intentando escapar de sus perseguidores. Por suerte podía aguantar el ritmo del galope.
"No mires atrás, no mires atrás, no mires atrás" se recordaba
El Freljord… digamos que no es una buena opción turística.
