Accidentalmente destinados
Cap.1
Después del fin algo comienza
La batalla casi había terminado, Harry apretó con más fuerza su varita y de pronto…una gran explosión inundó todo el bosque. Después de unos minutos de incertidumbre el humo causado por el choque de la luz y la oscuridad se disipó, ambos, Voldemort y Harry yacían en el suelo. Ninguno se movía y los ojos de Hermione y Ron estaban llenos de terror. No sabían qué hacer, la profecía decía que uno de los dos sobreviviría… ¿Pero cuál? La mano de Voldemort se movió y las lágrimas comenzaron a salir de los ojos de Hermione mientras que Ron parecía estar en estado de shock. Parecía que todo estaba perdido, pero entonces el movimiento paró y la varita que se encontraba apresada por los dedos del señor oscuro se liberó. Estaba muerto.
Un suspiro escapó de los labios de Ron, y él y Hermione se postraron de rodillas ante el cuerpo aún inmóvil de Harry. Dumbledore se acercó a ellos, permaneció de pie y miró intensamente al chico de pelo negro. Aunque ninguno de ellos se percató de su presencia.
-Hermione: ¡Vamos Harry! ¡Tienes que vivir! ¡Él está muerto!-Miles de lágrimas recorrían su angustiosa y sucia cara.
En ese momento el chico comenzó a moverse y a respirar con dificultad. Dumbledore sonrió aliviado, Ron lo imitó y Hermione seguía llorando aunque esta vez de felicidad.
Harry con mucho esfuerzo se inclinó un poco.
-¿Por qué siempre acabamos tan sucios?
El pelirrojo y la castaña rieron y abrazaron a su amigo.
-Tan fuerte no…-Dijo con una sonrisa.
Ron miró hacia tras pero no podía creer lo que estaba viendo, era Dumbledore. Pero no podía ser, él estaba muerto. Los tres chicos lo miraron con una increíble alegría. Y antes de que pudieran decir nada éste les interrumpió.- No hagáis ninguna pregunta, después lo aclararemos todos.- Y les dedicó una sonrisa tranquilizante.
- Profesor Dumbledore, usted y Ron tienen que llevarse a Harry de este lugar.- Hermione se había levantado, secado las lágrimas y ahora miraba al viejo Gryfindor a los ojos. Dumbledore no necesitaba preguntar, hizo que Harry y Ron se agarraran a él y desaparecieron.
-Vaya que lista eres sangre sucia.
-¿Cómo has sabido que estábamos aquí?
-Puede olerse vuestro asqueroso hedor a kilómetros.
-Encima de lista, graciosa, pues lo siento por ti, pero vamos a borrarte esa sonrisa arrogante de tu cara.
El mortífago elevó su varita pero antes de que pudiera pensar en algo Hermione pronunció-¡Expelliarmus! – La varita y su dueño volaron por los aires. Los demás mortífagos desaparecieron, quien sabe por qué, pero antes de irse Hermione pudo apreciar que murmuraban algo. ``¿Sería una maldición?´´ Se preguntaba. Pero no tenía tiempo para eso, pues aún quedaba uno. Este se levantó, lanzó un hechizo lleno de furia y derribó a Hermione. Iba a matarla, los segundos pasaban más rápido que nunca mientras nuestra Gryfindor intentaba encontrar algún modo de salvarse.
-Antes de matarte voy a divertirme un rato torturándote, pero tranquila no voy a usar ningún hechizo, prefiero usar el modo manual, como los muggles.
Mientras este le pegaba patadas en el estómago o donde a él le parecía nuestra chica agarró con fuerza su varita y gritó- ¡Sectum-sempra!- El mortífago se quedó parado y entonces la sangre comenzó a brotar de su boca, cayó desplomado al suelo, todo do su cuerpo se estaba tiñendo de rojo…Hasta que por fin el último aliento de vida que le quedaba expiró.
Hermione se sintió aliviada, aunque exhausta. Está claro que podría haber acabado con ese mortífago más rápido pero después de la gran batalla sus fuerzas flaqueaban. Aunque por desgracia el destino quiso ponerla aún más a prueba. El cielo ennegreció por completo, cientos de dementores se aproximaban a ella, a quitarle la poca vida que le quedaba. Estaba muy asustada, le costaba respirar. Tumbada ya en el suelo, casi moribunda comenzó a recordar que ni Harry ni Ron le habían fallado, que si ellos estaban vivos ella también tenía que estarlo. Volvió a apretar la varita todo lo que pudo, levantó el brazo hacia el cielo, sonrió al recordar y en una voz casi inaudible pero llena de fuerza dijo- Specto Patronum- Una enorme luz inundó todo lo que podía verse, el cielo volvió a ser azul, y los dementores se esfumaron.-Lo conseguí.- Pudo decir Hermione antes de soltar la varita y que todo se volviera negro…
Cuando Hermione comenzó a abrir los ojos, sintió que estaba tremendamente dolorida y que alguien la llevaba en brazos. Miró hacia arriba para ver quién era. ``¿Sería otro mortífago?´´. Pensó.
-¿Pro…profesor Snap…?-Pero éste la cortó antes de que terminara.
- No debería hacer ningún esfuerzo señorita Granger. Su estado es más que lamentable.
-¿A…a dónde vamos?-Snape le dirigió una mirada severa, como haciéndole entender que le había desobedecido.
- A Hogwarts señorita Granger. Y ahora cállese. –Hermione volvió a cerrar los ojos, aunque esta vez estaba totalmente consciente.
Cuando llegaron al castillo, Snape se dio toda la prisa que pudo en llevarla a la enfermería. El profesor Dumbledore se encontraba allí, junto con Harry y Ron que parecían estar profundamente dormidos a causa del cansancio.
-Severus...Tienes que llevártela de aquí, hemos gastado todas las pociones y vendas al emplearlas en los señores Potter y Weasly. Además no puedes dejar que sus amigos la vean así.
-¿Y qué propone que haga? ¿Dónde más puedo llevarla? Va a morir si no hacemos nada Albus.
-Pues por eso mismo Severus, tú al igual que yo sabemos perfectamente que otro lugar está tan capacitado como Hogwarts para atenderla.
- ¿Estás insinuando que la lleve a…?
- No, no lo estoy insinuando, es una orden, mientras hablamos el tiempo corre para ella.
Una mirada de furia llenó los ojos del profesor, pero no tardó en comprender. ¿Por qué siempre terminaba haciendo lo que Dumbledore le pedía? Quizás fuera porque es la única persona que ha confiado plenamente en él.
-Tenéis que tele-transportaros-Dijo Dumbledore.
-Pero es demasiado arriesgado para ella, no lo soportará.
-Lo hará si en cuanto lleguéis conjuras el hechizo que tú sabes.
-Pero ese hechizo conlleva…-Fue interrumpido.
- Sé lo que conlleva, ¡vamos Severus!-Snape miró de nuevo a la débil Hermione que aún tenía en sus brazos y desapareció.
Aparecieron en una casa tremendamente grande, a un lado había un inmenso bosque y al otro una playa desierta por completo, cuyas aguas parecían murmurar cosas. Snape llevó a Hermione a una habitación amplia e iluminada por los rayos del sol. La tumbó en la cama y acto seguido sacó su varita y pronunció ``Magna vidae´´ y el cuerpo de Hermione comenzó a brillar. Cuando cesó estaba igual que antes, pero aún así Snape hizo un gesto de agrado casi inapreciable. Después se levantó de la cama, buscó en uno de los cajones de una cómoda y sacó un frasco con un líquido de color rojizo. Se sentó de nuevo al lado de Hermione, levantó su cabeza con cuidado e intentó que ésta bebiera.
-Beba esto Granger, ayudará a su recuperación.
-¿Qué es?-Dijo la joven Gryfindor con esfuerzo.
-No haga preguntas y bébaselo.
Cuando tomó hasta la última gota notó como un calor sofocante inundaba su cuerpo y comenzaba a sudar.
-Uno de los hechizos del mortífago la envenenó, pero no se preocupe, cuando deje de sudar lo habrá expulsado todo de su cuerpo y el mayor peligró habrá pasado.-Explicó el profesor con una mirada indiferente. Unos segundos después todo cesó y Hermione volvió a su temperatura normal.
-Me encuentro mucho mejor profesor, gra-gracias. Pero debería ducharme, si no lo hago la suciedad penetrará aún más en mis heridas y terminarán por infectarse.-Dijo mirando hacia la gran cantidad de profundos cortes, arañazos y moratones que recorrían su cuerpo.
-Veo que no puede dejar de ser una insufrible sabelotodo incluso en un momento como este.-Dijo el Slythering con desagrado.
En cualquier otro momento a Hermione le habría molestado el comentario hiriente de su profesor pero en esa ocasión sintió como si la situación se hubiera relajado un poco.
-¿Está segura de que puede moverse?- Hermione hizo un gran esfuerzo por intentar moverse de la cama pero no pudo.
-Como esperaba…bueno con un hechizo bastará. Aunque de todos modos tendré que limpiarle las heridas.- Snape movió con soltura su varita y Hermione quedó como nueva, incluso su ropa se cambió por un bonito y cómodo camisón que dejaba ver sus hombros.
Hermione se sentía un poco confusa, ¿Snape tenía gusto para estas cosas? Además enseñaba demasiado para llevarlo puesto delante de su profesor.
-Lo ha mandado la profesora Macgonagall para usted señorita Granger, no me mire con esa cara.
Hermione se sonrojó un poco al ver que su profesor de pociones había interpretado su mirada a la perfección. Snape se dirigió a la cómoda de nuevo y sacó unas gasas y unas cuantas pociones. Se sentó a su lado y comenzó a examinarla de arriba abajo. Mojó una de las gasas con el líquido de una de las pociones y comenzó a untarla en la profunda herida que la chica poseía en uno de sus hombros.
``Lo hace con bastante delicadeza´´ Pensó Hermione que no podía evitar dejar escapar algún gemido que otro por el dolor.
-Pronto habré terminado Granger.-Dijo Snape con un tono de amabilidad del que él mismo se sorprendió, carraspeó un poco y volvió a adoptar su tono severo.- Así que no se queje tanto.
- Pero no puedo evitarlo profesor…- Nuestra Gryfindor esperó a que éste le correspondiera con uno de sus comentarios pero no dijo nada, siguió limpiando las heridas de sus hombros. Después se deslizó hasta sus piernas y repitió el mismo procedimiento.
-Ahora necesito que se quite el camisón.-Dijo secamente.
-¿Qué?
- ¿No me ha oído? Necesito que se quite el camisón.
- No si ya le había oído profesor pero…
-Si le sirve de consuelo es porque me entorpece a la hora de curar sus heridas.-Dijo el Slythering rodando los ojos. Hermione le miró indecisa, pero no tenía otra opción si quería curarse pronto. Aunque tuvo que hacerlo con mucho cuidado porque el mínimo roce le dolía consiguió quitárselo. Sus mofletes estaban rojos y era incapaz de mirar a los ojos al profesor Snape que cogió otro frasco, se echó un poco del contenido en los dedos y comenzó a untarlo suavemente sobre los moratones del estómago de la castaña.-Bien ahora dese la vuelta.-Dijo.
Hermione le hizo caso, Snape desabrochó su sujetador para sorpresa de ella que no podía estar más muerta de vergüenza aunque el hecho de que estuviera boca abajo hacía que no se le viera nada; Snape untó con sus dedos una especie de sustancia pegajosa sobre otro corte.
-Bien, por hoy es suficiente, puede vestirse.
Hermione volvió a ponerse lo más rápido que pudo el camisón y después de que Snape guardara todo en la cómoda, antes de que se fuera dijo: -Disculpe profesor, ¿dónde estamos?
-En mi casa.-Dijo el profesor fríamente y se fue.
``En su casa´´. ``No sabía que Snape tuviera casa´´. ``Pensé que vivía en Hogwarts´´.
…..
Mientras Hermione quedó profundamente dormida a causa del cansancio Snape permanecía sentado en el sofá, sumergido completamente en la lectura de uno de sus libros. Pero algo desvió su mirada, hasta la chimenea que se encontraba frente a él.
-Buenas noches Severus.
-Buenas noches Albus.-Dijo Snape sin levantarse.-Toma asiento.
-Oh no te preocupes Severus, solo venía para preguntarte por el estado de la señorita Granger.
-Pues…todo está bien, se recuperará para alivio de sus molestos amiguitos.
-Por lo que veo pudiste realizar el hechizo, lo que quiere decir que…
-Lo que quiere decir que solo lo hice porque sentía que era mi obligación, no podía dejarla morir, ella arriesgó su vida para protegeros.
-Muy noble por su parte, ¿no crees Severus?
Pero Snape no respondió, solo miró con sus ojos negros y penetrantes.
-El deber….es algo relativo…o al menos así lo pienso yo…
-Mira Albus, no sé a dónde quieres llegar pero ya te he dicho que solo lo hice por deber. Esto no cambia que siga odiando a esa sabelotodo.
-Puede ser…puede ser…-Y tras decir esto, desapareció dejando a Snape desconcertado.
-¿Se puede saber que pretendía?-Se dijo a sí mismo.-Este hombre cada día está más loco…
Fin.
Este capi va dedicado a mi prima, que ha sido la primera en leerlo ^^.
Espero que te haya gustado.
