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Sougo VS Kagura

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Capítulo 1

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Entre la multitud de jóvenes adolescentes y promiscuos se encontraba un grupo de amigos pasándola demasiado bien. Gintoki, el dueño de casa estaba junto a su amigo travestido Zurako. Sarutobi y Zenzou mirándose las caras intentando descifrar lo que el otro quería decirse, y por último estaba la amiga de la parejita, la joven Tsukuyo.

Próximos a dejar la preparatoria y entrar en el mundo universitario y laboral, Sakata Gintoki decidió hacer una última fiesta en secreto. Aprovechando la ausencia de la bruja de su madre, Otose, invito a toda la preparatoria a beber y divertirse en grande.

Encontrando un momento de despiste, mientras Gin se alcoholizaba completamente con un coro que gritaba ´´ ¡Fondo, fondo, fondo!´´ de forma rítmica, la pareja subió hasta una de las habitaciones buscando consumar su acto de amor.

― ¿Realmente tengo que pasarte la crema antihemorroidal?― cruzada de brazos, Sacchan lo miraba de manera desaprobatoria mientras su pareja se bajaba los pantalones.

― Es normal, es una actividad de pareja que todo el mundo hace―estiraba el pomo mientras su trasero gritaba ser curado.

Enarcando una ceja, Sacchan tomo el pomo de crema con desconfianza.

― Dudo que todas las chicas tenga de novio a un idiota con hemorroides―comento molesta― ¿Me puedes decir porque me di por vencida con Gin-san y termine contigo?―era una pregunta hiriente, pero ambos sabían lo difícil que era para la chica de anteojos expresar sus sentimientos por Hattori.

― ¿Sera porque te falta algo entre las piernas?―pregunto divertido, no obviando ese pequeño incidente entre Gin y su compañero mayora. Un accidente que término en la cama y que más de uno recordaba― Agradece que acabaste conmigo, soy el único al que le atraen las mujeres tan feas como…―una patada en su trasero lo hizo gritar de dolor mientras el sangrado volvía a reanudarse.

― Iré a darme una ducha―aviso molesta― Arréglate tu solo―

Con su insensible novia lejos de su sensibilidad, el pobre joven de preparatoria comenzó a pasarse la pomada con mucho esfuerzo. En medio de su ocupada vida la puerta empezó a abrirse hasta dejar expuesta a una chica enmascarada. El pobre de Zenzou suspiro preocupado, él no estaba para sus juegos masoquistas.

― ¡Oh! Ayame, veo que si decidiste volver para ayudarme―volvió a extender la pomada― Por favor pon la crema y…― al verla directamente se dio cuenta que no se trataba de su novia con uno de sus intentos de practicar el sadomasoquismo― ¡Tú eres…!―

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Desde el infierno, Sougo se preocupaba al no recibir noticias de las muertes. Aun no sentía que la sangre de algún imbécil se hubiese derramado. Comenzó a exasperarse cuando el reloj del infierno marcaba el paso de más de una hora desde su partida.

― Estúpida china―maldijo hastiado.

Usando el poco poder que le quedaba, se presentó en el mundo humano como una nube densa de humo. Sin ser visto por nadie, se trasladó a la ubicación de esa chica pelirroja. pero al momento de hacerse presente en la habitación, Sougo no pudo dar crédito a lo que veía.

Sangre fluyendo del cuerpo de un joven posicionado horizontalmente sobre el suelo. La asesina empuñaba un objeto en su mano, mientras el chico pedía clemencia por su cuerpo adolorido.

― ¡Para! ¡Para! ¡No lo frotes tan fuerte que me duele!― descreído de lo que veía, Sougo se mantuvo quieto en un costado.

― ¡Cállate! Si quieres que te ayude no grites. Esto es demasiado asqueroso para…― mientras ella trataba de sanarle las heridas, el demonio de las pesadillas se acercó a ella y la tomo del cuello de su campera.

― ¿Se puede saber que mierda haces?― su pregunta venia llena de molestia, ¿Dónde estaba la asesina despiadada con más muertes en su espalda que las que él portaba?

― No puedo trabajar tranquila de este modo, nadie me dijo que el idiota tendría hemorroides―el castaño la miro confundido enarcando una ceja― Me refiero a que es un desperdicio si es un debilucho como este― movió su mano restándole importancia.

― Ese no es el punto. Mataras a tipos más fuerte de acá en adelante, pero ahora tienes que terminar con su vida porque…―estaba a punto de decir la causa. Él realmente necesitaba acreditarse un par de muertes para escalar en su nivel de poder. Claro que a Sougo tampoco le gustaba asesinar sujetos tan débiles como ese, pero en esos momentos estaba desesperado por subir a la tierra de forma indefinida.

Molesta por la reprimiendo de parte de ese idiota, Kagura se levantó no sin antes golpear ligeramente las heridas de Hattori.

― ¿Por qué?―se cruzó de brazos mientras agudizaba su mirada por futuros cambios en sus muecas. Ese sádico tramaba algo― ¿En qué te afecta que lo mate o no? ¿Cómo sabes que estoy acá para acabar con la vida de este sujeto?―dejo un pequeño silencio antes de acercarse acusatoriamente con su dedo― ¿Qué tramas chihuahua?―

― No tramo nada china―dijo molesto― Escuche por boca de tu hermano que habías hecho una apuesta―sonrió socarronamente al pensar en un perfecto plan para no ser descubierto― Le dije que a lo sumo matabas a tres, pero no mas que eso. Si sigues así perderé, es una pena que te haya tenido un mínimo de fe― burlón como era de costumbre encendió la ira de la pelirroja.

― ¿Qué mierda dijiste? ¿Crees que solo puedo con tres?―sus dientes chirriaban y sus manos presionados en puños se destensaron por unos segundos para tomarlo de su remera con patrón a rayas ― ¡Puedo hacer eso y mucho más, sádico! Si pierdes no será porque saque tres cadáveres de este inmundo lugar, sino porque superare con creces ese insignificante numero―

― Cuanta fluidez en tu respuesta―amplio aún más su sonrisa― ¿Has estado leyendo? Bien por ti, china―

Zenzou, quien hasta el momento se mantuvo ajeno a la conversación –su principal problema era ponerse esa endemoniada crema- se levantó de su estado de reposo. Esos dos desconocidos parecían estar en medio de una discusión de pareja. Comprendía que él chico se sintiera amenazado por su presencia, pero el joven Hattori no tenía interés en mujeres que no fueran feas, y Kagura era bastante bonita. Zenzou ya tenía una novia con las características a las que más aspiraba.

― Disculpen…―toco el hombro de la pelirroja para pedir unos segundos. Si esos dos no se iban ahora, cuando Sarutobi saliera del baño seguramente pensaría en orgias o cosas sadomasoquistas, ¡Y por dios, que él no era de ese tipo!

Insistió una, dos y hasta tres veces. Al último intento este palmo insistentemente su espalda, sin esperar que ella lo alejara con semejante fuerza de su discusión.

― ¡No molestes!― grito.

Para su mala suerte la ventana estaba abierta. Su cuerpo salió disparado, su conciencia no llego a asimilarlo, e incluso el propio Sougo se sorprendió de la forma tan estúpida y accidental de morir. El deceso de Hattori Zenzou fue prácticamente instantáneo.

― ¡Ahhhhh!―grito a todo pulmón cuando los huesos de él estallaron contra el piso― ¡Se murió! ¡Fue sin querer!― Kagura tenía el rostro azulado sorprendiendo mucho más a Okita, ¿Acaso ella…?

― ¿De qué te preocupas?―la detuvo en medio de su ataque de histeria. Parecía como si jamás hubiese matado, ni siquiera a una mosca― Eres una asesina, esto es normal o… ¿No?― la mueca de ella demostraba que no era así… aunque no en parte.

― ¡Siempre se mueren por accidente!―grito desesperada― Nunca lo puedo hacer yo―explico antes de largarse a llorar por culpa de la depresión. Siempre quiso hacer lo mismo que su hermano, pero el destino caía antes de que su hacha le rebanara el cuello a una de sus víctimas. Parecía ser un castigo divino.

― ¿Me estás diciendo que esas cientos de muertes son… solo hechos desafortunados?―ella asintió con pesar.

Él no sabía si seguir creyendo en sus palabras o realmente tenía que buscar a otro sujeto. Mal o bien el propósito final estaba hecho. Miro nuevamente a la chica quien, contra todo pronóstico, volvía a tener una sonrisa de suma satisfacción.

― Pero a la próxima los matare yo misma―golpeo su pecho segura de ello― Lo prometo por todo el sukonbu del mundo… Bueno no todo―arreglo al final, no quería apostar a su preciado manjar por un par de cadáveres que morían gracias a la magia del infortunio.

Saliendo disparada de la habitación, Sougo suspiro exhausto. Mientras que ella asesine todo estaría bien, aun si era una loca. Usando las cuchillas de sus guantes, este escribió unas palabras: ´´Dulces sueños´´ en el suelo. Estaba seguro que esa muerte seria adjudicada a él.

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Con paciencia, el oficial de policía y comandante de esa estación, Matsudaira Katakuriko, ojeaba sus nulos antecedentes. Los cuatro jóvenes al frente suyo parecían un grupo de púberos sin ninguna neurona en su cabeza. Una chica con gafas que no paraba de llorar mientras se lamentaba de su temprana viudez, a su lado otra mujer de cabellera rubia que trataba de consolarla sin que el alcohol se le salga por la boca. De pie se encontraba un travesti con un vestido violeta y su cabellera negra bien peinada, parecía no comprender la seriedad de la situación. Y por último, y no menos importante, el dueño de la casa donde se había realizado la tal fiesta, Sakata Gintoki, un joven que parecía –a cada segundo- entregarse al mundo de los sueños.

― Bien, ¿Quién comenzara con él interrogatorio?― pregunto golpeando la mesa para llamar su atención. El sonido alarmo a Gin, quien se levantó rápidamente de su siesta. La saliva caía por la comisura de su labio mientras sus parpados oscilaban en mantenerlo despierto o viajar directamente a Wonderland.

Zura se acercó de forma determinada llamando la atención de Matsudaira. El sujeto del que menos esperaba, se veía muy decidido a aportar algo en esta investigación: ¿Quién había matado a Hattori Zenzou?

Levanto la mano haciéndose notar.

― Antes de empezar… ¿Podría decirme donde está el baño de señoritas?― El comandante cerro sus ojos tratando de aminorar su furia. Con cansancio y fatiga le pidió a Yamazaki –un subordinado- que lo dirigiera al dichoso baño.

Llevándose todo el glamour, Zurako dejo la habitación.

― ¿Ustedes saben que en casos como estos, donde abundan los adolescentes idiotas que solo beben y hacen fiestas tan grandes, donde hay una pareja, y donde uno de ellos muere trágicamente, suele adjudicársele a un crimen pasional? Claro, como primera instancia― aclaro lo último intentando presionarlos ― ¿Sabe algo, señorita Sarutobi?― esta vez se dirigió a la más afectada. Tal vez tenia algún ex novio, un hombre que quiso cortejarla y no lo consiguió, una ex novia de él, o tan siquiera un nombre de alguien muy sospechoso.

Ella asintió mientras limpiaba sus lágrimas.

― Gin-san―dirigiéndose a su ebrio compañero, Sarutobi se levantó compungida― ¿A pesar de que te rechace durante nuestro año pasado… sigues detrás de mí?― al susodicho se le cayó la mandíbula al escuchar tremenda acusacion.

¿No había sido al revés? En aquella ocasión… ¿Él no la había rechazado?

― Entonces serás el principal sospechoso― acuso rápidamente― Estos jóvenes de ahora no saben cuándo se les dice no―negó con la cabeza. La sociedad estaba podrida y los adolescentes perdidos.

― ¡No! Espere un segundo. Zenzou era un idiota sin precedentes, seguramente murió por culpa de sus hemorroides. Siempre las tenía y sangraban muchísimo. Sachan lo sabe ¿No? Ella siempre le pone sus cremas antihemorroidales― Explico aterrado por las esposas que pendían de las manos del policia.

― Puede ser, pero él murió porque su cuerpo cayó desde el segundo piso― Gintoki se mordió la lengua cuando este lo dijo. Él pobre no sabía nada de lo que sucedía, gran parte del tiempo estuvo durmiendo su siesta de ebrio― Y por lo que dicen…―

― ¡Pero no es verdad! Esta perra se está armando una telenovela en su cabeza― sujeto los hombros de Sarutobi y comenzó a zamarrearla para que entrara en razón― Sabes que lo que dijiste no es verdad, esas cosas solo suceden en tus doramas― le grito desesperado, pero su amiga no escuchaba sus quejas― Incluso tengo la coartada perfecta― Katakuriko enarco una ceja bastante interesado― A Zenzou le gustaban las feas― señalo a Sachan― Y a mí no me…―Tomando el sujeta papeles de la mesa, Sachan defendió su buen nombre. ¿Quién era fea? Lo lamentaba por Gin, pero tenia que protegerse.

― ¿Cómo puedes ser tan poco delicados en estos momentos, Gin-san?― mientras ella se quejaba dejando a un lado al estudiante de último año de la preparatoria, Matsudaira decidió esposarlo.

― No me estas dando suficientes pruebas para que pueda creerte, así que…― Tsuki, la única persona que aún se mantenía en silencio, detuvo las acciones de Katakuriko.

― Gintoki no tiene razones para matar a Zenzou―explico tranquilamente― A él no le interesan… las mujeres― miro a un costado recordando los sucesos del año pasado, y como la decepción y las pequeñas esperanzas que tenia se iban al retrete― Sakata Gintoki es de esos que gustan de los Justaway― mordiendo su labio inferior, retiro una fotografía de hace un año. En ella se podía ver como el estudiante, de la permanente plateada, descansaba -desnudo- en un futon mientras en su pecho el rostro de otro hombre se encontraba reposando― Él es Hijikata Toushirou, el ex de Gintoki―

Con un silencio incomodo en la habitación, Gin gritaba internamente… ¿Realmente estaban destruyendo su reputación?

― ¡Fue culpa del alcohol!― grito desesperado, pero sus palabras ya no servian.

Matsudaira los libero antes de disculparse por las molestias ocasionadas. Ignorando la explicación burda de Gintoki, el hombre se despidió antes de comenzar con sus investigaciones.

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Después de regresar a su hogar con una vieja Otose esperándolo en la puerta para darle el golpe de su vida y mandarlo a dormir sin comer dulces. Y es que Sakata Gintoki no solo había entregado su casa para hacer una fiesta sin su consentimiento, sino que había sido llamada por teléfono porque su estúpido descendiente esta ebrio en la comisaria.

¿Pero por eso había llorado hasta dormirse? Claro que no. Todo era culpa del susodicho accidente que tuvo hace un año, donde se embriago hasta no saber que había hecho durante la noche. Y donde su compañero de clases despertó a su lado completamente desnudo. Si le agregas a esa situación una incomodidad en tu coxis y el entumecimiento en tus piernas… bueno.

Ahora comprendo todo― fue la respuesta de Tsukuyo después de encontrarlo en esas condiciones

Y decías que era por culpa de tu disfunción eréctil― Zurako concordó con ella ― Él misterio de ´´Por qué nunca correspondió nunca a Tsukuyo-dono y Sarutobi-san, esta resuelto´´―

Nunca tuvo una buena reputación que digamos, desde muy joven se lo había emparejado con el madao que dormía en la escuela por mera compasión, y eso solo ocurrió porque se compadeció de él y le entrego una moneda.

Después de esa noche todo fue mucho peor. Sarutobi Ayame acepto su derrota y encontró una pareja que se dejase sodomizar, aunque sea un poco. Por otro lado, Tsukuyo solo se resignó y comenzó a verlo como el montón. Incluso, Gin se atrevía a decir que ella estaba más interesada en verlos como una pareja. Parecía que su lado fujoshi comenzaba a brotar de sus poros.

Pensando en sus errores, que de alguna manera era impulsado por grandes dosis de alcohol, Gin se replanteo –por enésima vez- dejar de tomar.