Paradigmas y principios: lo que ves es lo que tienes.
¿Qué
es un paradigma?
Los paradigmas son la serie de conceptos
equivocados que tenemos sobre el mundo según nuestros puntos
de vista, marcos de referencia o creencias. Con frecuencia son
reverendas idioteces y crean limitaciones. Tal vez estés
convencido de que el donabe y el kotatsu están peleados entre
sí. Pero recuerda que Colón estaba igualmente
convencido de haber encontrado un camino alterno para llegar a la
India.
Los paradigmas son como anteojos. Si son equivocados, es como si te pusieras lentes que no son de tu graduación y te hacen ver todo chueco, borroso, abombado o reducido. Así, lo que ves es lo que obtienes. Si piensas que eres un desgraciado, eso te hará actuar como un verdadero maldito. Si piensas que el Sumo Sacerdote (sí, estoy hablando de Clarinet) es gay, buscarás pruebas para apoyar lo que crees, las hallarás (falsas o no), y él seguirá siendo gay ante ti. Por otra parte, si piensas que eres un héroe noble y desinteresado, esa creencia hará que veas todo de color de rosa (aunque sea mentira).
Tenemos paradigmas de nosotros mismos, de los demás y de la vida en general. Let's see.
Paradigmas
de nosotros mismos
¡Medio momento! Antes de continuar,
quiero que te pongas la mano en el corazón, como si fueras
cardiocirujano, y respondas con sinceridad a la siguiente pregunta:
¿te ayudan o te estorban los paradigmas que tienes de ti
mismo?
Me asombré al ver a Hamel, de pie, ponerse la mano en el pecho y concentrarse. Se lo estaba tomando en serio.
—No tengo idea —respondió al cabo, con solemnidad.
—¡Idiota!
Esto lo pregunto, aparte de por un interés morboso y una obsesión por torturar tu psique, porque del mismo modo en que los paradigmas negativos de nosotros mismos pueden limitarnos, los paradigmas positivos pueden hacer surgir lo mejor que hay en nosotros.
Cuenta la leyenda que el hijo de Luis XVI de Francia, al ser depuesto y aprisionado su padre, fue conducido a un lugar lejano donde intentaron destruirlo moralmente a base de sexo, drogas, rock n' roll y cantidades industriales de comida, aparte de que usaban un lenguaje nada refinado a su alrededor y afrentaron a su honra numerosas veces. Esto durante seis meses. Pero el príncipe jamás cedió a la tentación. Finalmente, le preguntaron porque no se sometía. El adorable jovencito respondió "No puedo hacer lo que me piden, porque nací para ser rey".
¿Comprendes ahora? Si tú pasas por la vida con lentes que dicen "Oh, soy el hijo del rey de los demonios y eso me obliga a ser un verdadero infame, y no importa lo que haga no podré evitarlo", estás en serios problemas. Podrías acabar dentro de la caja de Pandora, muchachito. Pero si tus anteojos dicen "Soy humano", esa creencia hará que todo lo demás tenga un giro positivo.
—… ¡es demasiado directo! —jadeó Obo, y lanzó una mirada hacia Hamel, que estaba sentado, aparentemente concentrado otra vez. Tragué saliva y seguí leyendo.
¡Ah, qué será de ti si tu paradigma está distorsionado! .¿Cómo podrás solucionarlo? Una forma sería estar en compañía de alguien que crea en ti. Tal vez suene imposible, dadas tus costumbres de arrojar o intentar cocinar a tus amigos para salvar tu pellejo, o cobrar cantidades descomunales por realizar labores sencillas. Pero siempre hay alguien que crea en ti y te forme. Excepto en mi caso, que no me he topado con alguien que me reafirme cuando dude de mí. Como sea, si encuentras a esa persona (te daré una pista: comienza con F…), te lavará los lentes cuando sea necesario. No te preocupes, sólo necesitas a una sola persona y no importa quien sea. Incluso podría ser un cuervo parlante.
De cualquier forma, si no tienes en quién apoyarte (creer eso sería un error, cariño), resolveremos eso en el siguiente capítulo.
Paradigmas
de otros
Ver las cosas desde un ángulo distinto puede
ayudarnos a entender por qué los demás actúan de
tal forma.
¿Por qué Obo es tan severo, eh?
—¡.¿Qué demonios?.!
¿Te has puesto a pensarlo? Considera que te ha cuidado desde que eras un niño y pasó ya-sabes-qué en Anthem, que nos lleva al porqué te odia Raiel. Y mira a Trom, a quien juzgas con tanta dureza sin recapacitar que sólo es un pobre huérfano como… ¡sí, como tú! De hecho, como todos ustedes. Bene, bene. Tal vez no tengas derecho a quejarte de eso, Hamel. Después de todo, tus señores padres siguen vivos.
—¿Significa eso que Pandora…?
—¡Sigue leyendo, Flute!
En resumen: con frecuencia nuestros paradigmas son incompletos, imprecisos o totalmente equivocados. Por tanto, no deberíamos precipitarnos para juzgar, marcar, o formarnos opiniones rígidas de los demás o de nosotros mismos. ¡Hay que abrir la mente…! Pero no tanto que se nos salga el cerebro.
Te advierto que este libro tomará muchos de tus paradigmas, los volteará, retorcerá y desgarrará; y con suerte, espero, te ayudará a crear paradigmas más precisos y completos. ¿O eres demasiado cobarde para eso?
—… en serio me hace enojar.
Paradigmas
de la vida
Vuelve a poner la mano sobre el corazón y
responde: ¿Cuál es la fuerza que te impulsa en la vida?
.¿Qué es en lo que piensas más tiempo? .¿Qué
o quién es tu obsesión?
Hamel, repitiendo el gesto que había adoptado antes, volvió a concentrarse.
—… eres un completo idiota si crees que se lo voy a decir a un metiche como tú, psicópata.
—¡Hamel, deberías tomar esto en serio!
—¡Tú cállate y sigue leyendo!
Lo que sea que hayas elegido guardarte de declarar como lo más importante para ti, y que seguramente implica a una damisela que tiene una cruz en la espalda, es el centro de tu vida. Hay varias clases de centros, la mayoría te conducirán al desastre. Afortunadamente, hay uno en el que puedes confiar la mayor parte de las veces.
Centrado
en amigos
No hay nada mejor que tener un buen grupo de amigos.
Bueno, sí lo hay: tener un buen grupo de amigos
multimillonarios que suelten el dinero con suma
facilidad. Y aunque tuvieras amigos así, nunca deben ser tu
centro. ¿Por qué? (o vamos, .¿es en serio?).
Porque se equivocan con frecuencia. Muchas veces son falsos. A veces
hablan a tus espaldas o desarrollan nuevas amistades y olvidan la
tuya. Tienen cambios en el estado de ánimo. Se mueven. Puedes
arrojarlos a alguien y matarlos en el proceso. Puedes comértelos
por error (cuando sepas lo mal que saben, sabrás que fue un
verdadero error).
En resumen, no son una constante en la vida salvo notables excepciones. Haz todos los amigos que puedas (necesitarás municiones), pero no bases tu vida en ellos.
Centrado
en cosas
Vamos, material boy. No voy a intentar
convencerte de que tu materialismo es casi patógeno. Tu
avaricia sólo es un cliché del mundo del manga, aunque
he de reconocer, te da un encanto insuperable.
—… eso lo escribió un psicópata ho-mo-se-xual
—¡Ha-chan!
Aunque vivamos en un mundo que nos enseña que "el que muere con más juguetes es el que gana", ya deberías saber que el que muere con más juguetes de todas maneras muere. A veces las "cosas" pueden ser logros, reconocimientos, títulos y cosas así.
Lo resumiré así: nada de eso vale. Aun así, no voy a negar que sea satisfactorio. De hecho, todas esas cosas son tan deliciosamente embriagantes que no deberías privarte de ellas. Es más, olvida lo que dije antes. Sigue cobrando cada vez que toques más de tres notas y alguien aparte de ti resulte beneficiado. Si puedes, cobra por dar la hora (aunque la des mal) o hasta por dar los buenos días.
—¡Ah! .¡Cuánta sabiduría! —exclamó Hamel, con lágrimas en los ojos.
—No puede ser que hables en serio —comentó Trom, incrédulo. Hamel extendió un papel hacia él—. ¡.¿"Diez millones de yens por contradecir"?.!
—¡Sí, es alguien muy sabio! .¡Sigue leyendo, Flute!
Centrado
en la pareja
No te atrevas a centrar tu vida en tu pareja. No
sólo te verás estúpido, sino que además,
mientras más centras tu vida en alguien, menos atractivo eres
para esa persona… y para la mayor parte de los seres inteligentes
en las constelaciones cercanas. He dicho.
Centrado
en los padres
Tus padres pueden ser la mayor fuente de amor y
guía y debes respetarlos y honrarlos. Ahora, cuando tienen
propósitos tan contradictorios entre sí, centrar tu
vida en ellos y vivir para agradarles se convertirá en una
pesadilla.
Otros
posibles centros
Veamos. Podrías centrarte en
deportes o pasatiempos, pero en estos tiempos no hay tiempo para
eso. Ya sé que fue redundante y monofónico, pero me
vale. También está el centrarse en héroes,
pero como tú mismo eres un héroe, la veo difícil.
O puedes centrarte en enemigos, lo que sería
interesante por un lado y desesperante por el otro. No creo que seas
capaz de centrarte en el trabajo.
El que sí es un verdadero riesgo es centrarte en uno mismo, o pensar que el mundo gira alrededor nuestro y de nuestros problemas. Cuando se es el protagonista de la serie, o el héroe de la película, resulta que, en efecto, todo gira alrededor de ti y de tus problemas. Trata de actuar como si pensaras que no fuera así.
Centrado
en principios: la neta metralleta.
No sufras,
hay un centro estable. Los principios. Suena a moralismo, lo sé.
Aun así, funciona. Los principios de cada quien son
diferentes, pero sólo en apariencia. Es una cosa impresa en el
código genético, no me preguntes por qué ni
cómo. Basta con que sepas que tu pequeño, retorcido,
agujereado y maltratado corazón siempre podrá
reconocerlos, así como una brújula siempre apunta al
norte (por cierto, deberías conseguirte una). Así que
no seguiré con esto.
Basta con que sepas que cada uno de los 7 hábitos se basa en uno o dos o tres o veinte principios básicos. ¿Ya te entró en esa cabeza dura y cornamentada que tienes? Bien, vayamos a la segunda parte del libro.
Próximas
atracciones:
Te revelaré una manera de volverte
asquerosamente rico que nunca habrías imaginado.
Iba a dar vuelta a la página, pero Hamel me quitó el libro de las manos.
—Suficiente. Debemos seguir hacia el norte.
—Hamel… ése no es el norte.
