¡Nya! *va pasando con pastelitos para todos y le entrega uno a cada uno* ¡Arigatou minna-san! De verdad no me esperé todas estas reviews nwn, espero de verdad que se queden pegados con esta historia y todas las sorpresas (tal vez malvadas…) que les tengo preparadas a nuestras heroínas… pobres incautas MUAHAHAHAHAHA. (¿)

¡Perdón por tardar tanto en actualizar! T-T Estos días no he tenido pc propia y me costaba escribir así… pero sin más excusas, les traigo el nuevo cap nwn

Seven Minds: Por varios días estuve rompiéndome la cabeza jsdfhsdjgh "¿A quién rayos pondré de madre?" Y como una bola de nieve lanzada de repente, la respuesta vino a mÍ hjsdghfsd. XD Gracias por tu bonita review *O*

Nael Tenoh: ¡Muchísimas gracias por tu review! Y para nada, más bien muchísimas gracias nwn (de nuevo sdgashgas) *le da una dotación ilimitada de puerros*

JM Scarlett: ¡La mía también *O*! Arigatou Scarlett-san nwn, aquí te dejo el siguiente capítulo hecho con mucho cariño (¿)

Patricia: Infinitas gracias por tu review patricia-san! *O* Ya verás el destino que le espera a nuestra pobre Luka, MUAHAHAHAHA. *se ahoga con su risa malvada*

Anialexa: ¡Hontoni arigatou, anialexa-san! *O* -le pasa infinitos pastelitos- Aquí traigo la continuación nwn

Fersi Lovedeath: ¡Ugu! ;-; *se esconde* Ara… ¿no usarás a bate-san? *O* Arigato fersi-san nwn, *come las galletitas y las comparte* Frozen también; w; como sería… si… oh, dios… Necesito leer una historia Frozen-negitoro *O* Alguien escriba esa maravilla, ¡ya! ;w; Oh… creo que me he desviado de la review nwnU, ¡en fin! Muchísimas gracias por la review nwn, SeeU nos seguirá sorprendiendo con sus dotes… maternales sdfgshfsgf. Luka-chan al rescate de nuestra Miku ;w; *se la imagina con traje de super Man pero que diga super L… wait, what*

MegurineChikane: *reverencia* Arigatou, Megurine-san! *O* ¡Aquí está el próximo capítulo, espero sea de tu agrado!*O*

Advertencia: ¡Ugu! Capítulo laaaargo XD me disculpo por eso, pero aquí sabremos también la historia de nuestra Luka-chan, y como se las arreglan para- ¡HABLE DEMASIADO! SJDGSHF, sin más, aquí les dejó el cap nwn.

Disclaimer: Vocaloid y sus personajes no me pertenecen, todo es propiedad de Crypton Future Media. Asimismo Tangled tampoco me pertenece, es propiedad de Walt Disney Animation Studios.

¿Una rapunzel moderna?

Capítulo 2

La luz de la luna bañaba, a través de la ventana, el rostro durmiente de Miku. Un poco adolorida se levantó del suelo, dejando caer la manta blanca en el camino.

Esto me gano por dormir en el suelo…

Cubrió el televisor con una sabana, aún más dormida que despierta, y escondió la caja de películas bajo el sofá de la habitación.

Caminó por los pasillos apenas despierta, todo lo veía doble, el techo en el suelo y el suelo en el techo. Se llevó una mano a su boca, ya bostezando por 5ta vez. Quería dormir y no levantarse en unas cuantas horas, desvelarse viendo de nuevo aquella película traería sus repercusiones mañana.

Entró a su modesta habitación y se dejo caer en la cama. Ya estando en ese punto donde no distingues los sueños de la realidad, escuchó algo que no era habitual en la casa, y mucho menos a estas horas.

La ventana del pasillo…

Un flashback vino de repente a su cabeza. La noche anterior había abierto la ventana para limpiarla un poco, y luego cuidadosamente volvió a cerrarla con seguro… o eso creía al menos.

Pero… le coloqué el seguro… ¿no?

Miku se apoyó en sus codos y se levantó un poco, tratando de analizar la situación. Se burló de ella misma con una risita y se metió entre las cobijas calentitas. Madre SeeU debe haber abierto la ventana, debe haberse estado muriendo de calor… vaya tonta, Miku-chan.

Abrazó su almohada y se recostó hasta hallar su posición ideal. Ya de nuevo en el punto donde se desvanece la línea sueños-realidad, la pequeña abrió los ojos como platos, todos sus sentidos alerta.

Madre SeeU odia abrir las ventanas, ¡incluso cuando hay calor!

Sintió todo el color desvanecerse de su cara cuando se dio cuenta de otro hecho.

¡Y ESTAMOS EN INVIERNO!

-o-o-o-

Luka miró a sus acompañantes una última vez y con pasos agigantados se encaminó a la mansión. Trataba de repasar una y otra vez la conversación que había tenido con Rin, Gumi y Len. Algo realmente no le cuadraba.

"¿No les parece que esta casa debería estar un poco más… resguardada?" Le preguntó a los chicos, hesitando un poco antes de seguir.

"Si master nos envío aquí es por algo, Luka-chan" Le respondió Rin, aunque un poco insegura por sus palabras, también.

"Rin-chan tiene razón. Master jamás nos enviaría a la ligera a "cualquier" lugar" Respaldó Gumi.

Entras, tomas, sales. Entras, tomas, sales.

Sin estar muy convencida aún, llegó al patio de la mansión. Todas las puertas laterales estaban tapadas con tablas de madera al igual que las ventanas, justo como lo indicaban los relatos. Un escalofrío recorrió su espalda y sus miedos infantiles volvieron. Trató de decirse a sí misma que no eran más que eso, mitos. Aún así… estoy por averiguarlo.

Divisó de repente una ventana que no estaba sellada y le indicó a Len a través del walkie-talkie que había encontrado una entrada.

La ventana estaba prácticamente abierta, tal cual como si a alguien se le hubiera olvidado cerrarla. Esto se pone aún peor. Pero…

"Estamos bastante cerca de la casa, ¿han visto algún guardia?"

Entras, tomas, sales-

Un ruido la sacó de sus pensamientos y notó rápidamente que se había estado recostando contra la ventana. Una alarma se encendió en su cabeza y se separó rápidamente, esperó unos 3 minutos, respirando nerviosamente y suspiró. Nadie lo ha notad-

"¡Luka-chan!" Sonó su walkie-talkie nuevamente, sacándole otro susto.

"¿Qué demonios, Len? ¿N-no puedes hablar más suave?" Replicó tratando de mantener su tono calmado, pero fallando rotundamente.

"Es que te estás tomando tu tiempo- Luka-chan, ¿estás nerviosa?" Se oyeron risas al otro lado del aparato, "Esto vale oro"

Luka intensificó el agarre del walkie-talkie, casi rompiéndolo. Este idiota… ¿por qué demonios no entro él?

"Lo que sea, Len. Entraré"

"¡Ya era hora!"

Con muchísimo esfuerzo, tuvo que aguantar las ganas de lanzar el walkie-talkie (o a Len) contra la pared. Empujó la ventana y, tomando un poco de aire, entró a la casa.

-o-o-o-

Miku, arropada hasta la cabeza, miraba con recelo la puerta. Debería ir a cerrarla…Madre se enojará.

Usando su cobija como abrigo se levantó con pereza.

"Vaya que hace frío… debe estar nevando" Se dijo a sí misma con una sonrisa triste. Toda esperanza de ver sus amados fuegos artificiales fue abandonada ese mismo día. Miku se llevó una mano a su pecho, sus ojos llorosos.

"Nunca… eso suena a mucho tiempo" Volvió a sonreír sin ánimos. Recordó de repente el motivo de su inquietud y se encamino al largo pasillo.

Nada, solo el silencio la acompañaba.

Miku se dio cuenta de lo decrépita que se veía la casa de noche. Los pasillos parecían no tener fin, los murales de las paredes, a medida que se perdían en la oscuridad de los corredores, se degradaban a negro. La poca luz que entraba entre las rendijas de las tablas que cubrían los enormes ventanales le permitía ver más o menos el camino.

De pequeña, amaba correr por los pasillos, le servían también como escapatoria cuando Madre se enojaba con ella y corría para reprenderla. Jugaba con los jarrones, le hablaba a las esfinges y se sentía acompañada por los cuadros, los cuales veía por horas algunas veces, inventando historias sobre lo que podía estar ocurriendo en ellos.

Pero, a esta hora, todos los recuerdos se esfumaron. Ésta vez solo se sentía acompañada por la oscuridad y la luz ocasional que se filtraba entre las tablas. Una sensación de soledad le oprimió el pecho, era como si… algo le faltara, no estaba segura de qué.

Pronto, sintió gotas resbalar por sus mejillas. Se llevó una mano a su cara y se extrañó al momento.

"¿Por qué estoy llorando?" Se cuestionó. Ya había sucedido varias ocasiones, aunque la mayoría de las veces que lloraba era debido a que Madre SeeU la regañaba, se empezaba a sentir diferente. Algunas veces pasaba cuando se encontraba picando cebollas, de la nada, otras cuando simplemente reposaba en el mueble del gran salón, con la mente en blanco y mirando el techo.

Se limpió las lágrimas con la cobija que usaba como abrigo y siguió caminando. Trató de ignorar el molesto sentimiento de su pecho mientras buscaba la famosa ventana, pero falló de nuevo como muchas otras veces. El sentimiento seguía presente allí, en su corazón, y no parecía querer irse pronto.

Divisó la ventana a lo lejos y se acercó a ella, sus ojos abiertos de par en par como puertas de garaje, todo el sentimiento de opresión desvaneciéndose al instante.

Esta abierta…

Miró a todos lados nerviosamente y cerró la ventana, asegurándose de no hacer ningún ruido que pudiera despertar a Madre.

"Al menos no la ha visto" Se dijo en voz alta, tratando de calmarse.

Se rió de sí misma y se dirigió con prisa a la cocina, un vaso de leche y podré dormir en paz, pero al ver que la cocina estaba aún más oscura que los corredores, se decidió de una vez por todas a encender las luces, ya había tenido suficiente de la oscuridad por una vida.

Justó cuando tenía su mano en el encendedor, unos ruidos provenientes de un pasillo en el ala sur de la casa hicieron que se detuviera en seco. Analizó un momento la situación, madre SeeU dormía en el ala este, ella, cerca de la cocina, y en el ala sur…

En el ala sur solo hay salones… la ventana… el ruido… ¡SANTOS PUERROS! ¡ENTRÓ UN CANÍBAL A LA CASA!

Miku sintió todo el color de su cara desvanecerse como aliento condensado en una noche fría. Madre SeeU se lo había dicho incontables veces cuando era más pequeña.

"Si dejas las puertas abiertas en las noches, pueden entrar caníbales a la casa y, como es ovbio, nos van a comer, Miku-chan" Le contaba… o advertía muy "seriamente".

Tomó lo primero que encontró en el almacén de la cocina y se encaminó muy lentamente al ala sur, el ruido persistiendo en la oscuridad. ¿Acaso iba a luchar contra el caníbal? No tenía ni la más remota idea, pero despertar a Madre SeeU no era una opción tampoco.

Se acercó a la fuente del ruido, dando 1 paso para adelante y 2 para atrás a medida que avanzaba. Era una de las primeras veces en su corta existencia donde sentía temor, y del verdadero, ya que nunca antes había sucedido algo así.

Pálida como un papel, identificó que el ruido venía exactamente del salón principal, y, a duras penas, obligó a sus pies a avanzar al lugar. Sus manos temblaban, sus pies le fallaban y sentía que en cualquier momento gritaría por el más mínimo sustito que recibiera.

Ya considerablemente cerca del salón, la muchacha se detuvo y se asomó por el arco sin puerta que daba entrada al lugar, sin distinguir nada a parte de muebles y enormes gaveteros de madera tallada donde madre SeeU solía guardar adornos navideños o manteles de mesas que nunca se usaban. Se adentró un poco más aún con los nervios en punta de flor y entrecerró los ojos.

Una silueta parecía estar escudriñando en uno de los gaveteros.

Miku tomó todo el aire que pudo y abandonó toda esperanza de que la silueta pudiera ser SeeU, ya que ella no hacía este tipo de cosas, y menos a estas horas.

Tal vez si lo espanto…

Posicionó su mano en el interruptor de la luz y sin dudar lo encendió.

Silencio…

Ninguno de los dos presentes se movió un milímetro. Miku detalló muy bien al perpetrador antes de hacer acción alguna, pero no logró distinguir muy bien su rostro ya que estaba casi cubierto en su totalidad por una capucha negra.

No parece ser un caníbal… más bien una caníbal… pero… ¡si ni siquiera sé como son!

Azul profundo se encontró con turquesa claro y ninguna de las dos se atrevió siquiera a articular una palabra.

Luka, por su lado, estaba igual o hasta más petrificada que la peliturquesa. Mierda… mierda… mierda… ¿Cómo pudiste ser tan descuidada? ¡Estas cosas no pasan!

Un walkie-talkie rompió el silencio de la habitación, con la voz exasperada e impaciente de Len haciendo acto de presencia.

"¡Luka-chan¡ ¡Ya llevas más de 20 allí dentro! Es peligroso, deberías salir"

Miku, sin salir del asombro la pobre, movió sus ojos de Luka al walkie-talkie y del walkie-talkie de nuevo a Luka, no sabía que pensar, hacer y ahora parecía que había olvidado cómo moverse también.

Luka observó curiosa a la chica, ¿acaso no pensaba moverse? Ya de por sí que la situación era tensa, la chica lo hacía aún más raro.

"Eh…yo solo-" Trató de hablar Luka, solo para ser cortada de repente por la chica que de repente venía corriendo hacia ella.

"¡LARGO LARGO LARGO! ¡ME CONTAMINARÁS!" Gritó Miku mientras avanzaba "peligrosamente" hasta la mujer. Ni ella misma sabía que la había llevado a hacer eso, solo pensaba en que quería que el intruso se largara.

Luka, aún más sorprendida (si es que eso era posible) retrocedió unos pasos, por un momento temerosa, pero al observar el "arma" que portaba la otra chica, dejó escapar una risita involuntaria.

Se está riendo… esto es malo.

"¿Qué es tan gracioso, intruso-san?" Dijo Miku deteniéndose unos pasos antes y tratando en vano de sonar "amenazante".

"No creo que con un puerro me hagas mucho daño" Respondió burlona señalando a los brazos de Miku, quien llevaba un puerro empuñado como si de una espada se tratara.

¿Qué…? ¡Se supone que debía traer un cuchillo!

Miku se detuvo en seco y soltó accidentalmente su "arma". ¿Y ahora qué?

Luka por su lado, después de analizar la situación rápidamente, se acomodo mejor su capucha y le habló a la peli turquesa.

"Si no dices que estuve aquí, no te haré daño, ¿bien?"

Miku, quien nunca antes había sostenido una conversación con otra persona que no fuera SeeU o varios de sus socios, se halló sin palabras. ¿Estaría bien dejarlo ir así como así? ¿Debería decirle a madre SeeU? Tal vez-

"¡Miku-chaaaaan! ¿Qué es toda esa gritería?" Escucharon ambas desde el salón, congelándose a la vez pero por distintas razones.

Miku, al ver que Luka no tenía salida, le hizo seña de que se escondiera en uno de los almacenes o closets del salón. La otra sin chistar le hizo caso y se apresuró.

Respiró varias veces y se acomodó el pijama tratando de verse normal. ¿Por qué de repente había decidido proteger al intruso?

"¡Miku-chan!" Habló de nuevo SeeU, esta vez entrando al salón.

"¡B-b-buenas noches, madre!"

SeeU la miró extrañada, interrogándola con la mirada.

"¿Sucede algo? ¿Por qué estás aquí a esta hora? Escuché gritos"

Miku tragó grueso y jugó con su bata de dormir, pensando en que disparatada decirle.

"Es que algunas veces… ¡Algunas veces hablo con los cuadros!* cuando estoy aburrida suelo contarles…cosas" Le replicó, tratando de fingir convicción. ¡De todas las cosas…!

Una enorme gota recorrió la cabeza de SeeU, la verdad es que esta niña es una caja de pandora… pensó.

"¿Y se puede saber que les "contabas"? No creo que las conversaciones normales se lleven con gritos"

Miku miró al suelo y pensó un poco antes de continuar la disparatada pero su corazón se coló en sus pensamientos y habló primero, olvidándose del verdadero asunto un momento.

"Sobre lo que quería para mi cumpleaños…"

SeeU arrugó la cara en una mueca de clara molestia. En un arranque de rabia se acercó hacía Miku y la sacudió por los hombros.

"!¿ No te dije que te olvidaras de tus tonterías?! ¡Cuántas veces me harás repetirlo, niña!"

"M-madre…. Me haces daño…"

"¡Eres tan insistente! No te basta con haberme oído las primeras 1000 veces, ¿no es cierto?" Gritó de nuevo SeeU. Estaba más o menos cegada por la rabia, aunque no era la primera vez que reprendía a la joven de esta forma.

"No quise-"

"¡Ya es suficiente Miku!" Apretó el agarre que tenía en sus hombros "¡No me quedará otra que encerrarte en tu habitación toda la semana!"

"¡Madre! ¡Me duele!" Lloriqueó Miku, refiriéndose al dolor proveniente de sus hombros. SeeU había encajado sus uñas con fuerza y ya empezaba a doler.

SeeU dejó ir los hombros de la muchacha y se quedó observando el suelo por unos momentos. No estaba arrepentida, o triste, solo se encontraba frustrada. Ya sabía bien que Miku no se daría por vencida con eso, no lo supo prevenir bien desde que estaba pequeña. Se daba coraje repitiéndose a sí misma que entre más dura fuera con la chica, mejor.

"Madre…" la llamó la pequeña, casi tímidamente. "Lo único que quería pedirte de cumpleaños era esa colección de libros de álgebra que le seguía al que tengo"

SeeU la miró de reojo, se relajó un poco y se volvió hacia la pequeña.

"¿Solo eso?"

Miku la estudió un momento, aún temerosa de que se fuera a enojar.

"Sí…"

SeeU cruzó los brazos y suspiró con molestia, ¿y ahora que le diría? Tal vez si le llevaba sus tontos libros la chica se callaría para siempre y no volvería a insistir, ¡hurra! ¡Tal vez había dado en el clavo!

"¿Si te traigo los libros podrías dejar de ser tan persistente con el tema, Miku-chan?" Inquirió, dirigiéndose a la peliturquesa.

Miku la miró a los ojos y asintió. SeeU pareció convencerse y cambió de nuevo a su semblante burlesco.

"Si sabes que tus libros los venden a 2 días de aquí, ¿no? ¡Tu pobre madre va a ir a arriesgarse a la calle para buscar tus libritos! Y tú sigues siendo igual de malagradecida… yare, yare, siempre me hieres, ¡Miku-chan!"

Miku intentó forzar una sonrisa, sabía que estaba bromeando, pero entre el intruso escondido en el armario y sus emociones encontradas, no podía hacer mucho. Respiró y exhaló profundo antes de responder.

"Trataré de ser una buena, hermosa y talentosa como tú, madre SeeU" Recitó como si estuviera leyendo un libreto.

SeeU hizo el ademán de limpiarse una lágrima por orgullo y abrazó a su "hija".

"¿Sabes, Miku-chan? Siempre veo a una mujer talentosa, hermosa y buena, como dices" Dijo, abrazándola más fuerte.

Miku la abrazó también más fuerte, imitándola, y habló con voz esperanzada.

"¿Enserio, madre?"

"Sí, siempre"

"Nunca te voy a fall-"

"¡Claro! ¡Y luego estás tú!" Se burló SeeU, riendo con ganas. Miku solo le respondió con un puchero y se cruzó de brazos.

"Debes dejar de tomarte las cosas tan enserio, ¡Miku-chan! Te arrugarás como una pasa" Le pellizcó una de sus mejillas, "En fin, creo que debería ir empacando mis cosas para ir por tus susodichos libros, tardaré unos días"

La chica volvió a forzar una sonrisa y asintió. "Necesitarás ayuda, ¿madre?"

"No hace falta, niña. La pregunta es, ¿estarás bien aquí 3 días?" Inquirió Madre SeeU, un tanto preocupada. Con las intenciones que traía la peliturquesa con su tonta idea de salir, no sabía que podía intentar. Internamente se encogió de hombros y se le vino otra de sus ideas estrafalarias a la cabeza: le dejaré carteles con imágenes de epidemias y escenas apocalípticas y se quedará quietecilla aquí.

SeeU se volteó, con claras intenciones de salir del salón.

"Madre, ¿te irás tan rápido?" Le preguntó Miku.

"Ovbio que no, chiquilla. Necesito mi mascarilla de aguacate y una buena noche de sueño o no pondré un pie fuera de esta casa, ¡Oyasumi, Miku-chan!"

Miku se despidió tímidamente con la mano, y antes de que pudiera hacer otra cosa SeeU volvió a entrar rápidamente al lugar.

"Miku-chan, ¿Qué demonios está haciendo un puerro en el suelo?"

La chica volvió a palidecer y recogió el puerro que yacía en el suelo con sus temblorosas manos.

"¿Es que también le ofreces comida a los cuadros?" Inquirió SeeU con una risita antes de retirarse del salón.

Miku miró el armario y suspiró pesadamente, dejándose caer en el suelo.

"Le debería ofrecer el puerro es a otra persona"

-o-o-o-

Luka llevaba más o menos media hora en el armario. Sus extremidades se empezaban a acalambrar y se preguntaba una y otra vez como demonios fue a parar allí. Se supone que sólo se llevaría cosas de valor, pero en vez de eso, terminó escondida en el closet como le había indicado la chica de dos coletas y pelo turquesa, y, como decía ella, de dudosa procedencia.

¿No se supone que aquí solo vivía la viuda de Hatsune?

"Sobre lo que quería para mi cumpleaños…"

Luka abrió un poco los ojos y pegó más su oreja a la puerta del armario. No podía oír mucho pero se notaba a leguas que estaban teniendo una discusión. ¿Pero qué…?

Se recostó aún más contra el armario. No podía encender el walkie-talkie o la mujer de afuera la descubriría, pero estaba segura de que los chicos debían estar más que preocupados.

Kami-sama… por favor, haz que esos 3 no se atrevan a hacer algo estúpido en mi ausencia…

Jamás, en los 3 años que llevaba de aprendiz en la casa de Master, le había pasado algo parecido. Ni incluso en uno de las misiones más difíciles asignadas por Master, había fallado.

Luka lo recordaba con gracia, ese fue el "Caso Kamui". Entre disfraces de "Maids" y actitudes dulces fingidas, Luka y Gumi habían logrado entrar en la casa de Gakupo Kamui, uno de los hombres más adinerados de Tokio. Gumi, usando sus "encantos" había logrado enamorar al incauto joven, y, cegado por el amor, éste le había revelado las contraseñas de varias cuentas bancarias. Después se saquear una muy notable cantidad de dinero, Luka y Gumi desaparecieron en la oscuridad una noche. A Gumi no le hacía mucha gracia recordar la historia, pero Luka se divertía mucho molestándola con "su futuro esposo rico e idiota"

Es verdad, corroboraba Rin, lo que tiene de rico lo tiene de idiota.

Una sonrisa se dibujó en la cara de Luka, a pesar de todo, le gustaba pasar el rato con los muchachos de la casa "Vocaloid" (el nombre que les había asignado Master a los chicos, vaya dios a saber por qué), había crecido con ellos y eran su única familia.

De pequeña, había quedado huérfana. De su temprana infancia sólo recordaba las peleas en el orfanato donde vivió hasta los 6 años, donde no pasaba un día sin que arrastrara a algún niño o niña por la tierra, y los castigos que le asignaban, como arrodillarse sobre granos de arroz o agacharse con los brazos extendidos, un ladrillo en cada mano.

Aunque hubo un día que ella recordaba muy bien. Fue una tarde de invierno, donde el frio calaba hasta en los huesos. Ella se encontraba dibujando, cosa que amaba hacer a pesar que nadie le había enseñado como hacerlo, cuando un hombre con traje "gracioso" (como ella le gustaba llamarle) entró al cuarto de los niños.

El hombre parecía escanear la habitación con sus ojos. Luka se quedó mirándolo de pies a cabeza hasta que un empujón la sacó abruptamente de su trance.

"¿Ahora qué quieres, Luna?"

La aludida solo intensificó su sonrisa, tomando uno de los dibujos de Luka con sus manos.

¿Qué te crees que estás-"

"Mitte mitte, Oliver-Kun, ¡Luka-chan está tratando de aprender a pintar!" Exclamó mientras agitaba el dibujo como si de un trapo sucio se tratara.

"¡Alguien debería enseñarla!" Agregó el otro niño, fijándose con cuidado en el dibujo.

Luka había dibujado un pulpo rosa, una comida que le gustaba bastante, solo por el hecho de que se estaba muriendo de hambre y también porque le causaba gracia.

"¡Y dibujó un pulpo! Además, se parece a tu cabello, ¡feo, horroroso y extraño!" Dijo la pequeña rubia con dos orejas de conejo.

Luka apretó el puño hasta el punto de hacerse daño en su mano.

"Luna, dámelo"

"¿O qué? ¿Le dirás a la Madre Mako? Vamos, hazlo" Amenazó la chiquilla.

"¡Igual jamás te harán caso!" Parloteó el niño de sombrero blanco.

Al ver que Luka no se movía de su sitio, Luna tomó el dibujo y lo partió a la mitad, ganándose una mirada entre asombro y rabia por parte de la pelirosada.

Sin que alguno de los dos niños pudiera preverlo, Luka ya se había lanzado encima de la otra niña, tomándola de las orejas y de sus cabellos con fuerza.

"¡SUELTAME! ¡MADRE MAKO! ¡MADRE MAKO!" Chilló. Luka se calmó un poco, pero antes de que pudiera apartarse de la niña, tres monjas ya la tenían bien agarrada de los brazos.

"¿De nuevo, Luka?"

"¿Es que acaso nunca cambias?"

"¡Eres terrible! ¿Te das cuenta del daño que haces?"

Luka solo se dejó caer en el suelo, esperando sin más el castigo seguro que le asignarían, cuando unos pasos que no supo reconocer se acercaron a toda la conmoción.

"Es ella" Declaró firme y seco una voz masculina.

Luka levantó la mirada y se encontró con el hombre a quien había estado mirando antes.

Las monjas se miraron entre sí preocupadas y hasta trataron de persuadir al hombre, pero no había manera de que cediera. Rato después, le indicaron a la pelirosa que empacara sus pertenencias, y, más confundida que nunca, partió del orfanato de la mano del "hombre con traje gracioso"

Varias horas de carretera más tarde, llegó a una casa bastante grande, bien decorada y con un ambiente muy cálido.

"¡Master-san! ¡Master-san! ¿Quién es esa chica?" Llamaba una extraña niña con cabello rojo en forma de taladro, recogido en dos simpáticas coletas, de la mano con otra más pequeña que apenas caminaba, de cabello verde oscuro corto.

"Ella es Luka, Teto-chan. Espero que sean buenas amigas" Replicó el hombre, dejando su maletín caer en el suelo e invitando a Luka, quien se encontraba rígida en el pórtico y temblando, a que se adentrara en la casa "No hay que ser tímidos Luka-chan, todos seremos buenos amigos. ¿Dónde están Rin y Len, Teto-chan?"

"Durmiendo en sus cunas junto a Miki-chan, ¡master-san!"

El hombre sonrió y le revolvió los cabellos a la niña.

"Has sido una gran niñera, Teto-chan. Ahora te encargo a Luka, creo que tú, Kaito y ella serán buenos amigos"

Desde ese día, Luka vivió en la casa Vocaloid como parte de la familia, viendo crecer a los otros niños y jugando con ellos desde su más tierna infancia. Master estaba ocupado la gran parte del tiempo, por lo que Kaito, un chico de cabello azulado un año mayor que Luka, Teto y ella se la pasaban la mayor parte del tiempo jugando a ser "niñeras". Master se ocupó de la educación de los mayores personalmente y fue su tutor particular, por lo que Luka podría entrar a la universidad que quisiera con tan solo presentar un examen, debido a sus excelsos conocimientos inculcados por master en todas las áreas.

Justo al alcanzar los 16 años, Master solicitó una pequeña "audiencia" con todos los jóvenes de la mansión Vocaloid, ya que eran lo suficientemente mayores como para entender lo que tenía que decirles. Para sorpresa de todos, Master les reveló su verdadero oficio, era un estafador profesional. No como esos que encuentras en la calle y te estafan con el cambio después de comprar dulces, me refiero a un verdadero estafador profesional, un bandido que había chantajeado al menos 4 empresas importantes.

Al principio todos se mostraron sorprendidos, pero después de pensarlo un poco llegaron a aceptarlo con el tiempo. Conforme fueron pasando los años, Master entrenó a todos sus chicos en el ámbito de la delincuencia, les enseñó sus mejores maniobras, como estafar fácilmente una industria y hasta como entrar en una casa a robar pertenencias sin dejar un solo cabello como evidencia.

Luka seguía dudando, pero sabía que Master no era una mala persona. Había sacado a 7 niños de la miseria y los había criado el mismo con cariño, no para beneficio personal, sino como deseo propio, ya que no los obligaba a participar en su "negocio"

Y el resto es historia… se dijo a sí misma, si Master nos dejó sus mejores tácticas… ¿Cómo es que acabe escondida en el closet de esta casona?

Luka recostó su cabeza en sus rodillas, abrazando sus piernas. Ya no oía la discusión en el salón y se alivió un poco. Sin embargo, el silencio la extrañaba. Lo único que atino a escuchar fue el ocasional ruido de fuegos artificiales. La muchacha se encogió de hombros.

Probablemente es una boda… o hay gente impaciente que no se aguanta hasta año nuevo.

Justo cuando estaba a punto de asomarse por las puertas del armario, oyó el inconfundible sonido de unas llaves cerrando el ropero.

"¿Q-que te crees que estás haciendo, niña? ¡¿Por qué rayos me estás encerrando?!"

Solo se oyó silencio afuera. Luka comenzaba a desesperarse y pateó con molestia el mueble.

"¡¿Hola¡? ¡Se bien que estás allí afuera! ¿Por qué me estás encerrando?" Pidió saber con desespero e impaciencia.

Ahora sí que estoy en problemas.

Una débil y tímida voz se escuchó del lado de afuera. Luka tuvo que pegar su oreja de nuevo contra las puertas del armario para poder entender lo que decía.

"¡No entiendo nada de lo que dices!"

"… no te voy a dejar ir…aún, t-tengo una idea"

¿Y ahora qué demonios?

-o-o-o-

Una vez que Madre SeeU se hubo marchado, Miku recordó de repente que tenía a una extraña escondida en el closet.

Se abrazó los brazos, tenía frío y mucho. Su manta-abrigo estaba en algún pasillo de la casa y ahora mismo no iría por él. Justo cuando estaba por ir a avisarle al intruso que no había peligro, un ruido muy familiar la hizo estremecer.

Un… un fuego artificial. Pero… aún no es…

Corrió a toda velocidad a la ventana sellada del salón y se asomo entre las tablas, apenas veía el exterior.

¡Acabo de oír otro!

Con su corazón a mil, llevó una mano hasta su pecho. Su mirada denotaba felicidad, ilusión e inocencia, de nuevo olvidándose de la intrusa en su ropero.

Cuando no sonaron más, Miku miró al armario, y una idea pareció venir a ella con la rapidez de una bola de nieve lanzada rápidamente.

Voy a ir a ver esos fuegos artificiales.

Sin que el inquilino se diera cuenta, Miku revolvió los gaveteros, entre adornos, cajas y papeles, hasta dar con lo que buscaba.

Se acercó temerosa al armario y pasó llave. No podía dejar que se le escapara, y menos ahora que la idea de su vida había invadido su cabeza.

"¿Q-que te crees que estás haciendo, niña? ¿Por qué rayos me estás encerrando?"

La muchacha empezó a arrepentirse de su decisión y estaba a punto de quitar la llave, cuando la imagen de los fuegos artificiales (que había contemplado, como cada año, en el techo a escondidas y por muy corto tiempo) se disparó en su cabeza. No… esto tiene que funcionar.

"¡¿Hola!? ¡Se bien que estás allí afuera! ¿Por qué me estás encerrando?"

Y si me contamino… podría morir por una enfermedad… pero, no se ve enferma… ¿Y si me cazan? No volveré a ver a madre SeeU... ¡santos puerros! ¿Y si madre SeeU se entera? ¡Me va a encerrar por una semana! Pero… ella se irá por 3 días, es conveniente…

Ajena a las protestas por parte de la persona encerrada, Miku siguió divagando en todas las posibilidades que tenía su plan de fallar. Tenía las de perder, sí, pero iría a ver sus susodichos fuegos artificiales y ni 3 tsunamis podrían pararla, nunca se había sentido tan segura en toda su vida.

"¿Puedo confiar en ti?" Habló tímidamente al closet.

"¡No entiendo nada de lo que dices!" Reclamó la otra chica desde el closet.

"… no te voy a dejar ir…aún, t-tengo una idea"

Silencio…

"¿Qué…? ¡Si no me dejas salir de aquí te juro que-"

"Intrusa-san, solo q-quiero que me ayudes con algo…" Habló con miedo, casi temblando. Era la primera vez en su vida que pedía algo con seriedad y, pues, le estaba costando horrores.

"¿Crees que te voy a ayudar si me tienes confinada aquí?"

Miku abrió los ojos como platos. Tal vez no quiera…

"Si n-no lo haces, gritaré y Madre vendrá y lo contaré todo" Mintió. Ni en un trillón de años haría eso, pero tenía que presionar a la intrusa.

"¡Serás idio- bien, bien, ¿Qué rayos quieres?"

Miku miró al suelo y luego al armario. Tenía que articular bien sus palabras o no convencería a la intrusa de ayudarla con su "gran" plan.

"¿S-sabes los fuegos… los fuegos artificiales?"

Casi pudo percibir la mirada confundida de Luka desde afuera.

"¿Qué con ellos?" Inquirió.

"S-si me llevas a verlos y me cuidas de los caníbales, y las enfermedades, no le diré nada a madre SeeU, y luego podrás irte" Le explicó, jugando con sus dedos y sonrojándose un poco.

Pasaron 10, 15, 30 segundos y la pelirosada aún no respondía. Rayos… creo que la asusté, pensó.

"… ¿Enfermeda -? ¿Por qué… por qué no los vas a ver tú sola? Espera, ¿has dicho caníbales?" Respondió por fin la otra chica, más desconcentrada que nunca. Nunca había oído tantas palabras sin sentido juntas en una oración. ¿Le faltará un tornillo a esta chica?

"No puedo… deseo ir a un lugar donde pueda verlos en todo su esplendor, esa es toda mi petición, intrusa-san" Culminó Miku, haciendo una reverencias de disculpas a pesar de que Luka no podría verla.

Otros 15 segundos pasaron antes de que Luka volviera a hablar. Ésta, tomando aire y suspirando por costumbre, recostó su cabeza en una de sus manos. Solo debo llevarla a ver sus estúpidos fuegos artificiales y fin de la historia. Puedo decirle a Master que se trata de una amiga… pero, ¿y los chicos? Demonios… si no acepto, la mocosa se pondrá a gritar.

"Bien, te llevaré a ver tus alabados fuegos artificiales. PERO, una vez que acabe todo, te irás por tu lado, y yo por el mío, ¿trato?"

Los ojos de Miku se llenaron de ilusión, y, sin poder aguantarlo, dio un saltito de felicidad. La verdad era que no esperaba conseguirlo tan fácil, pero ya que intrusa-san había accedido…

"¡Debes jurarlo por el dedito!" exclamó infantilmente la chica, extendiendo su brazo hacia la puerta con emoción.

"Estoy encerrada, ¿recuerdas?" Le recordó Luka, aguantando una risita ante la ingenuidad de la joven, "Tal vez si me libera-"

"¡De ninguna manera!" Interrumpió bruscamente, "debemos esperar a que madre SeeU se vaya…"

Luka golpeó una vez más su cabeza contra la madera.

"Debes estar bromeando…"

-o-o-o-

2 horas más tarde, exactamente a las 5 de la madrugada, SeeU se despedía de Miku antes de partir a la prefectura de Kagawa, en la isla de Shikoku, bastante lejos de Tokio. Tendría que tomar un barco después para llegar, solo allí vendían el susodicho libro de álgebra que tanto "anhelaba" Miku.

"¿Podrás cuidarte sola, Miku-chan?" Repitió por décima cuarta vez SeeU a Miku.

"Sí, m-madre" trató de no tartamudear la muchacha, estaba hecha un manojo de nervios, pero no podía dejar que madre SeeU lo notara.

"Miku-chan," levantó una ceja "¿Estás bien?"

Miku forzó una sonrisa y abrazó a madre SeeU, para sorpresa de la última… y tal vez un poco para Miku también, ni ella misma se espero esa acción.

"E-es solo que te extrañare, madre"

SeeU le pellizcó una de sus mejillas.

"¿Quién no me extrañaría? ¡No sobrevivirías una semana aquí sin mí! En fin, te dejé notas sobre lo maravillosa que soy pegadas a tu cuarto, en el refrigerador también, en caso de que me llegues a extrañar, puedes leerlas… y releerlas" Le dijo, tomando su flamante maleta amarilla con brillantina. Quien viera de lejos la escena diría que la mujer se estaba despidiendo para irse unos cuantos meses. Pero no, esos 3 maletines y 2 bolsos de mano eran tan solo el equipaje para 2 días.

"¡Nos vemos, Miku-chan! Ya sabes, ¡los caníbales, insectos gigantes y epidemias asechan! La casa es-"

"… Lo mejor" Completó Miku con una media sonrisa mientras miraba a Madre marcharse en su auto naranja chillón.

Cuando vio que la mujer estaba lo suficientemente lejos, corrió con todo lo que su alma le permitía al salón principal, buscando las llaves del ropero en su bolsillo y dirigiéndose al mismo con pasitos pequeños.

"Intrusa-san, voy a a-abrir" avisó.

"¡Ya era hora!" Replicó una molesta Luka. Ya no sentía sus piernas y tenía un dolor de espalda del infierno. Se las había tenido que ingeniar para informarles a Len, Rin y Gumi (los cuales estaban al borde de la desesperación) que todo estaba "Bien" y que saldría en un rato (y por fin) de la casa, dejándolos en el sitio ya que no tenían ni la más mínima idea de que le había tomado tanto tiempo.

Miku giró la llave y abrió lentamente la puerta.

Es… es muy linda.

Al abrirla, se encontró con la mirada entre molesta- incómoda de Luka. Sin la capucha de su chaqueta, pudo apreciar su hermoso cabello rosado, del color de los árboles de cerezo, y sus facciones finas que hacían juego con sus ojos azul profundo.

"¿Tengo algo en la cara, niña?" Inquirió la pelirosada mientras salía del armario. Se estiró y bostezó. Sabía que era peligroso que la pequeña la viera sin estar cubierta por su capucha, pero por alguna extraña razón que no supo explicar, confiaba en ella. No pensaba que fuera capaz de hacer algo malo.

"N-no, intrusa-san. S-solo…" Dijo mientras miraba al suelo, ya como un reflejo.

Vaya que es tímida, pensó Luka.

"También tengo un nombre, mocosa"

"¡Y yo no me llamo mocosa!" Hizo un puchero la menor mientras se cruzaba de brazos.

Se siente tan natural hablar con ella…

Miku ya había empacado un pequeño maletín (robado de Madre) con algunas cosas que pensó que necesitaría en su "aventura". Se aseguró de dejar abierta la única ventana que no estaba sellada (y la que ocasionó todo el lío) abierta para poder entrar después.

Mientras ambas se dirigían a la ventana, Luka divisó algo que captó inmediatamente su atención y paro de repente.

"¿Sucede algo?" preguntó confundida Miku.

Luka se acercó a su objetivo y lo examino mejor. Esto es…

"¿Intrusa-san?"

"Chiquilla, cambio de planes" Anunció Luka, una sonrisa pícara plasmada en su cara "Yo te llevo a ver tus fuegos artificiales Y tú me dejas llevarme esto"

Miku pareció estar confundida unos momentos y luego asintió con la cabeza, sonriendo.

"Es solo una caja, puedes llevártela. Creo que madre tampoco notará que no está"

Luka quedó estupefacta. Miró a Miku de nuevo y se encaminó rápido a la ventana, tratando de no pensar mucho en el asunto. Vaya familia de locos…

Cuando Miku sintió la nieve tocar su pie, se regocijó. Al principio la sintió suave, luego fría y después…

"¡ITTAI!"

Luka, quien ya iba unos cuantos pasos delante de ella, se volteó preocupada y corrió al lado de la chica.

"¿Y ahora que sucede?"

"Q-quema… mi pie…"

La mayor miró hacia los pies de la chica y se palmeó la cara.

"¡Serás idiota! ¡No traes zapatos!"

Fin del capítulo 2.

*1: Referencia a Frozen, cuando Anna estaba tan aburrida que hablaba con los retratos.

Y…y, ¿Qué les pareció? La opción de dar batazos, amenazas de muerte, otambiendejarunareview dusfsdjgfsdfsdsigue vigente nwnU. En el próximo capítulo, empieza el negitoro de verdad o Nuestra bandida Luka y la ingenua Miku… ¡no puedo esperar!*O* Gracias a todos los que dejaron Review y a los que leyeron, los invito a dejar una nwn realmente me inspiran *O*

Ou! ¡Por cierto! Sevenminds y yo los invitamos a leer nuestra historia de Frozen-Negitoro que próximamente estaremos publicando aquí nwn (siguiendo con los cuentos de Disney… dfgshdfs ¡no podemos evitarlo!) Tengan una bonita noche/día/tarde/madrugada (?)