HOLA!! Ahí os dejo el segundo capítulo.

A leeeeeer. ;P


CAPITULO 2º- "Ese Olor"

-Como podrá suponer… - comenzó el ministro condescendientemente – estamos aquí por motivos que urgen de su presencia, y que deben ser resueltos lo antes posible – siguió inmutable en su sitio, de pie al lado del moreno, mirándolos ambos directamente a los ojos con impaciencia - ¡Tenemos una misión para usted!...

Al oír esto se quedo desconcertada, hacía tiempo que no le habían necesitado para nada especial, quitando los típicos casos de personas desaparecidas o mortífagos por fin encontrados, simples tramites de auror.

-… Ya sé que le ha pillado totalmente desprevenida, por ello es importante que la pongamos al día cuanto antes de lo que ocurre. La esperamos mañana en mi despacho a primera hora y allí le contaremos – hizo un gesto hacia Harry – lo que sucede y el porqué de la urgencia.

Dicho eso fue hacia la puerta y tomó el pomo de esta para salir, pero antes de esto la chica habló.

-Perdone señor, ¿Por qué yo? , no es que esté en desacuerdo con su proposición, pero…

No terminó la frase cuando el hombre le contestó.

-Es muy simple, quitando el hecho de que es una de las jóvenes más inteligentes de su edad y muy buen auror, al no poder mandar a Harry debido a las responsabilidades que posee al estar a cargo de este departamento, hemos decidido que sea usted quien lo reemplace – y sin más salió dejando a una Hermione sorprendida y desconcertada, sin saber que decir.

Al cabo de unos minutos, intentando digerir la noticia, se volvió hacia su amigo.

-¿Tu sabias esto? ¿Desde cuándo?

-Bueno… - decía mientras pasaba una de sus manos por la nuca, mirando hacia otro lado - … si. Pero no podía contarte nada Herms, me lo hicieron prometer. Será mejor que no preguntes nada más, mañana te enteraras de todo.

-Si… - contestaba con la cabeza en otra parte.

-Y por favor, no le cuentes nada a Ron de momento, el no sabe nada tampoco y debe permanecer así hasta que no haya más remedio – le pedía mientras cogía una de sus manos y la acariciaba. No sabía cómo se había dejado convencer por el resto, ¡por dios! Ella era como su hermana, si algo le pasara no se lo podría perdonar nunca, pero no tenía más remido que confiar en ellos, y en ella.

-Pero…

-Cuando sepas todo, entenderás el porqué. ¿Me lo prometes? – ella asintió con la cabeza lánguidamente- Bien. Entonces te dejo que sigas con tus cosas –decía mientras se dirigía hacia la puerta para salir – Y que no se te olvide que el cumpleaños de Luna es al final en mi casa. Dice Ginny que quiere que estés allí a las 7, para que le ayudes a terminar de decorar el salón.

-Por supuesto – dijo cambiando el tono de voz a uno más alegre y divertido – pero dile que si solo me quiere para eso, la próxima vez me haré la tonta – rió.


Era casi la hora de comer y se dirigía al despacho contiguo al suyo. Pegó suavemente un par de veces, abrió la puerta y antes de que le contestaran se asomó.

-¿Se puede, hombre ocupado? – y terminó de entrar.

-Como no, señorita – contestó el chico divertido, mientras ponía los pies encima de la mesa y pasaba sus manos por detrás de su nuca.

Ella se sentó en una esquina del escritorio, mirándolo.

-Si estas muy ocupado, puedo venir después – dijo irónicamente con una sonrisa.

-No se preocupe, siempre tengo tiempo para usted y si no ¡que le den a los informes!

-¡¡RON!! – Le regañaba la castaña, dándole un golpe con una de sus manos a sus pies – Nunca cambiaras – sentenció – En fin… he venido a recordarte lo de esta noche… - el pelirrojo se quedo pensativo – Y por la cara que estas poniendo, no te acuerdas de que es.

- mmmm…

-El cumpleaños de Luna ¡¡por Merlín!! – Volvía a golpearle exasperada – aquí te lo dejé escrito – decía mientras cogía un post-it amarillo que ella misma había pegado en el flexo metálico.

-Tranquilízate histérica, que no es para tanto – contestaba despreocupadamente mientras bajaba los pies y ponía las manos sobre la mesa.

-¿Y seguro que también se te habrá olvidado comprar nuestro regalo? – volvía a preguntar indignada por el comentario anterior, siguiendo con la mirada a Ron, que en esos momentos se levantó de su asiento hacia el archivador del fondo del despacho, abrió un cajón y sacó un enorme regalo con un llamativo envoltorio y un lazo, muy al gusto de la cumpleañera.

-Pues ¡Sí!, esto es solo un capricho que me doy una vez por semana – se jactó mientras se dirigía a la chica, puso el regalo es la mesa y la levantó cogiéndola de la cintura – que poco confías en mi – decía poniendo un puchero – y encima tengo que aguantar que me pegues – se la acercó.

-¿Se te ocurre alguna manera para que te recompense? – no sabía cómo, pero en los años que llevaban juntos había hecho que el pelirrojo cambiara en cierta manera. Era mucho más responsable que antes, respecto a todo y más si la involucraba a ella, se había abierto por completo y no tenía miedo a expresar lo que sentía, y se peleaban muy pocas veces sin poder estar más de dos horas sin hablarse.

Desde aquel beso, años atrás, habían comenzado una relación, que si al principio les constó que arrancara, ahora, una vez en marcha, todo iba sobre ruedas. Se compenetraban muy bien. El era tierno y cariñoso, y ella se dejaba hacer entre sus brazos, sintiéndose la mujer más especial del planeta. Estaban completamente enamorados uno del otro, además de ser mejores amigos.

-mmmm… puede ser

-¿Puede ser?

- Si – y sin más acerco sus labios a los de ella, dándoles un cálido beso. Subió una de sus manos a la nuca de la castaña, que comenzaba a notar como sus piernas se aflojaban, y profundizó el beso girando su cabeza a la vez que acariciaba su lengua con la de ella. Hermione colocó sus manos detrás de la nuca de Ron y se aferró a él para no dejarse caer. El la acerco a un más hacia su cuerpo, y cuando supo que ella estaba enteramente bajo su control, despego suavemente sus labios de los de ella y sin abrir los ojos, rozando nariz con nariz dijo – recompensado por el momento.

Ella abrió los ojos con una sonrisa en la boca y vio como le correspondía su novio.

-Bueno… - se soltaba suavemente del pelirrojo – tenemos que irnos, es hora de comer – colocándose disimuladamente el cabello y estirando unas arrugas inexistentes de su camisa – vamos – le extendió la mano.

-Ve tu primero – mientras daba la vuelta al escritorio – quiero llamar a mi hermana por si se le ha olvidado algo, que últimamente no sé donde tiene la cabeza.

-Vale, allí te espero con Harry, adiós cariño.

-Adiós amor.


Acababa de salir del ascensor y caminaba tranquilamente, echando un vistazo al portafolio abierto, por el atrio del Ministerio de camino a casa para cambiarse para el cumpleaños. Y de repente alguien se choco con ella, sacándola de sus cavilaciones.

-¡¡Eh!! ¡Ten cuidado! – gritó mientras recogía sus cosas esparcidas por el suelo y se levantaba.

Ni siquiera pudo ver bien con quien topó para cuando se giró. Entre tanta gente que salía a esa hora de trabajar era imposible. Lo único que pudo apreciar con facilidad en el choque, fue a su parecer una carísima colonia de hombre, que se le coló por su nariz rápidamente… "esa colonia"… le resultaba familiar ahora que lo pensaba. Estaba segura que de Ron no era, llevaban mucho tiempo juntos para no reconocer como olía, además no la hubiera dejado así… "¿y de Harry?"… "no, no es su clase"

No le dio más importancia y siguió caminando hacia la primera chimenea que encontró libre.


Subió las escaleras, directa al baño. Solo era una cena con sus mejores amigos, Ginny, Neville y Luna, pero a ella se le estaba haciendo eterna. Solo podía pensar es una cosa y hasta mañana por la mañana no sabría nada más.

Entró del tirón, abriendo la puerta rápidamente.

-¡OH! Perdón Ginny, no sabía que estuvieras aquí – se disculpó.

- No, no pasa nada, solo me estoy refrescando un poco – y puso la toalla con la que se estaba secando las manos en su sitio - ¿Te puedo preguntar una cosa? – decía con tono de preocupación.

-Sí, claro.

-¿Sabes si le pasa algo a Harry? – "Siempre tan directa" - No se… últimamente lo noto preocupado y un poco distraído. Y cuando le pregunto si le ocurre algo, siempre me suelta lo mismo, que no le pasa nada, que son solo cosas mías.

Hermione pudo intuir lo que le ocurría. Después de la revelación de ese día, sabía que la preocupación por la que Ginny le pregunta tenía algo que ver con ella o eso le había dado a entender su amigo por la forma en la que actuó, además de que lo conocía bastante bien, y sabía que para él era como su hermana. No le tocaba otra cosa que mentir.

-Pues supongo que estará un poco agobiado por el trabajo. Es una gran responsabilidad llevar el Cuartel General de Aurores. No hace mucho que está en el puesto, y ya sabes cómo es, no quiere defraudar a nadie – mintió – No te preocupes, no querrá agobiarte con tonterías del trabajo – decía para tranquilizarla.

-En fin… si tú lo dices – dijo algo más conforme pero sin estar totalmente tranquila.

-¡Anda! Vamos abajo. Se estarán preguntando dónde estamos y seguro que Ron habrá acabado con la tarta ya ¡haber quien le aguanta esta noche el dolor de estomago! – rieron juntas y salieron del baño camino de las escaleras.

-Por cierto, ¿A dónde ibas? – preguntó suspicazmente. A la pelirroja no se le escapaba nada.

-Bueno… solo iba a intentar quitarme esta mancha de la manga de la blusa – mientras le enseñaba a su amiga el destrozo… "¡Ufff!... salvada por los pelos, gracias a Merlín" – Ya sabes cómo es Neville. Estaba entusiasmado contándonos una de sus clases de herbología y sin querer tiró mi copa.

-Vaya profesor, no sé quien hará más destrozos si él o los alumnos – dijo riendo – Habría que verlo dando clases.


Esa noche Ron se quedó en el ático. Sabía que si dormía sola, se levantaría con unas enormes ojeras sin haber dormido nada, y dormir abrazada a él la tranquilizaba.

Después de la fiesta de Luna, de darle los regalos, comer la tarta y ayudar a Harry y a Ginny a recoger, los dos se fueron a su casa. Aparecieron en el vestíbulo de su edificio y cogieron el ascensor.

-Otra vez la sexta planta ¿tu ascensor no sabe diferenciar de cuando pulsan un seis a cuando pulsan un siete?

-No están listo como tu cariño, pero dale una semana más y a lo mejor te quita el puesto en el ministerio.

-Ja, ja, ja, listilla. Anda vamos, te llevó – le decía mientras la cogía, pasando uno de sus brazos por la espalda de ella y el otro por detrás de las rodillas, directo hacia las escaleras.

-Cuidado Ron.

-Ya estamos, solo nos queda el ultimo tramo – termino de subir y se paró delante de la puerta de la chica - ¿y las llaves?

-Aquí están, suéltame y abro.

-No, dámelas – apoyó el peso en una de sus piernas para poder cogerlas – Yo abro, que seguro que con esos malditos tacones te duelen los pies – abrió la puerta, le devolvió las llaves y entraron - ¿Has visto que considerado?

-Ya, ya, algo querrás – afirmaba pícaramente.

-¿Yo? Por quien me tomas.

Ella que todavía estaba en sus brazos, se acercó a su cuello y empezó a darle pequeños besitos, desde la oreja hasta la clavícula y volvió a subir por él.

-No sigas por ahí – susurraba sin convencimiento y con los ojos cerrados notando con cada beso el aliento de la castaña es su piel – Es muy tarde, y si sigues así al final no habrá quien duerma.

Empezó a morder su mentón, como si no le hubiera escuchado, hasta llegar a su boca, atrapando su labio inferior entre los suyos. Le dio un fogoso beso y sin más pego un salto y se bajó.

-Buenas noches Ron – decía caminado hacia su dormitorio. Mientras que él, la veía alejarse contoneándose, sin poder reaccionar - ¿No piensas venir? – y desapareció por la puerta.


Se levantó más temprano que de costumbre. Dormir con Ron no la había ayudado mucho en su tarea de tranquilizarse, más bien todo lo contrario. Además quería llegar con tiempo y sin prisa al Ministerio. "¿Qué me pongo?"… la duda existencial de todas las mañana que no tenía que andar corriendo… "tiene que ser algo formal, voy a reunirme con el ministro"… pensaba mientras pasaba las perchas del armario… "y quién sabe si con alguien más… sino me lo hubiera contado ayer, en mi despacho"… cavilaba mientras seguía pasando perchas… "pero sin pasarme".

Al final después de tanto quebradero de cabeza cogió una camiseta blanca de manga corta, unos pantalones negros y una americana gris la cual se cerró y le puso un cinturón también negro en la cintura, remangándose las mangas hasta el codo. Intentó poner orden en su pelo, pero al final lo dejó suelto, cayendo los rizos por su espalda.

Fue a la cocina se preparó el desayuno, volvió al dormitorio y terminó de coger todas las cosas que necesitaba.

-Ron… - lo movió despacio para no sobresaltarlo - … Ron cariño.

-mmm… - hacia aspavientos para que lo dejara seguir durmiendo.

-Me voy ya, tengo que llegar con tiempo para hacer algunas cosas antes – el pelirrojo abrió un ojo y la miró – tienes el desayuno en la mesa, deberías empezar a levantarte.

Caminaba hacia la puerta cuando la llamó.

-¡Herms! Se te olvida algo - … ¿se me olvida algo? No, la cartera, el portafolio… - Ven – siguió las órdenes desconcertada hasta llegar al lado de Ron, el cual tiro de su mano para que acercara a su cara y le dio un beso de buenos días – ¡Ya! ahora ya lo tienes todo, puedes irte – con cara de tonta se incorporó - ¡que tendrás en esa cabecita hoy!

-Bueno, ahora si me voy. Cierra la puerta cuando salgas y dale las llaves a la Señora Swanson.

-¿No piensas verme en todo el día? – se quejaba.

-¿Y porque no vienes a verme tu? – "tocado y hundido" – Me voy, no te vuelvas a dormir – y sin más salió.


No sabía si ir primero a su despacho y pasar a por Harry para ir juntos o bajar directamente a la reunión. Los nervios le comían así que optó por la primera opción. Dejó lo que no era necesario encima de su mesa y se dirigió al despacho de su amigo. Tomo el pasillo de la derecha y tocó en la primera puerta.

-No está – dijo la secretaria del moreno, que había ido hasta allí para dejarle a su jefe unas carpetas – salió hace unos minutos hacia una reunión.

-Gracias – se dio media vuelta camino de los ascensores para bajar al siguiente piso… "¿ya está allí?... ¿pero si no son las 8?... faltan 10 minutos".

Bajo del ascensor y se encamino por el largo pasillo con puertas a ambos lados. Cada una tenía un letrero con el nombre del dueño de su despacho. El suelo está cubierto con una alfombra morada. Llegó al final, donde había una amplia zona de descanso. A un lado, unos sofás negros de cuero incitaban a sentarse, y al otro, había un par de enormes estanterías de roble con premios del equipo de quidditch nacional, fotos de antiguos ministros y algun que otro objeto valioso.

Debía pasar esa zona para poder por fin llegar. Andaba nerviosa, siguiendo la tupida alfombra y mirando la lujosa estancia. Se paró y tomó una enorme bocanada de aire para intentar templar sus nervios y de repente… "ese olor"… olfateo unos segundos, giró a un lado… "nada, por aquí no""qué raro"… escuchó un leve ruido y se dio la vuelta rápidamente hacia las estanterías. Miró alrededor extrañada y volvió a inspirar profundamente con los ojos cerrados.

-mmm… otra vez ese olor… - decía en voz alta- ¿a quién me recuerda? – le era muy familiar, sabía que lo había olido antes muchas veces sin darle la mayor importancia, y ahora que se fijaba, le producía una enorme sensación de tranquilidad y bienestar – Definitivamente Hermione… - abrió los ojos, se miró en el reflejo del cristal de la estantería – te estás volviendo paranoica- se giró y siguió su camino.

Por fin llegó al despacho del Ministro y un señor que estaba a un lado delante de la puerta, detrás de un enorme escritorio de madera tallada, le indico que la estaban esperando y que podía pasar. Saco todo el valor que tenia, se dirigió a la puerta y toco con un puño dos veces.

-Adelante – decían desde dentro. Soltó aire y entró.


Muchas gracias por los reviews!!, especialmente a Sealiah, que fue la primera en dejarme uno. Muchas gracias!! ;P ;)

Espero que os haya gustado.

Eso es todo pos ahora. Si hay alguna duda con lo que sea ya sabéis...