Hola de nuevo!

Aquí les dejo otro capítulo de esta historia. Espero sea de su agrado :)


2

Mientras recordaba su historia se tiró en su cama con el arroz en la mano, recordando, pensando, comiendo; no escuchaba nada más que el ulular de los búhos fuera de su ventana, un minuto, nada, ni un sonido, otro, arroz, silencio, soledad, arroz, un minuto más, arroz, miedo, tristeza, arroz, silencio, un minuto, el traste vacío cayó al suelo y se rompió en mil pedazos mientras ella cerraba los ojos, al volverlos a abrir estaba parada en medio del claro, escuchó voces, era de noche, no sabía qué hacía ahí, empezó a caminar, siguió las voces, cada vez se alejaban más, corrió entre los árboles, se sentía perdida, el silencio reinó el lugar, volteo para todos lados, no había nadie, y, a lo lejos, en la obscuridad, observó una cabellera rosa chicle, sabía bien quién era esa persona, caminó lentamente temiendo ver lo peor, mientras se acercaba le dolía más el pecho, la cabeza, las lágrimas impedían que viera bien, pero aun así, lo reconoció, ¿Cómo no hacerlo?, conocía cada parte de él, podría reconocerlo con los ojos cerrados, gracias a su olor, o al susurro que producía su caminar sobre las hojas; como por arte de magia apareció un kunai en su mano… sabía lo que debía hacer, sabía lo que quería hacer, pero… ¿podía?, ¿De verdad podía acercarse y asesinarlos? … despegó la vista del afilado kunai para volver a ver a los dos chicos, Sasuke tenía a Sakura pegada contra un árbol, las manos de este en la cintura de la chica de pelo rosado, se acercó y la beso; sintió tanta rabia, tanto dolor… impotencia; se decidió a hacerlo, sigilosamente se acercó a la pareja, hasta posarse detrás de Sasuke, quién estaba tan ocupado en Sakura que ni siquiera notó su presencia, tomó el kunai con ambas manos, decidida a matarlo, a enterrarle furiosa el arma en la espalda y ver como moría, lo alzó con fuerza y…

Luna se sentó rápidamente en su cama, estaba bañada en sudor frío, su ropa estaba mal acomodada y las mantas de su cama estaban todas en el suelo.

- Fue sólo un sueño… un sueño nada más–Susurró para sí misma mientras quitaba el sudor frío de su frente.

Se bajó de la cama y vio los pedazos del traste en el suelo, los recogió, volteó a la ventana, apenas estaba amaneciendo, se sentó en el escritorio a ver el sol nacer, la luz rojiza entraba por la ventana inundando su cuarto, comenzó a pensar en su sueño, esta había sido la tercera noche consecutiva que lo tenía, pero esta vez en especial, había sido tan real, los había visto, los había sentido, casi lo vivió… todavía tenía ese nudo en la garganta, los deseos de hacer lo que sabía que debía hacer… sintió ganas de dejarlo todo y ser feliz, pero no podía vivir sin él, tampoco junto a él, no sabía ni que hacer, o cual había sido su error…

- Si tan sólo… -susurró, y, entonces, como una bola de nieve, la idea golpeó su cabeza, ya sabía cual sería su próxima máquina, y la probaría por primera vez ante la gente, para que todos vieran que no estaba loca, que realmente funcionaban.

Se vistió rápidamente, sus pantalones, botas, una blusa de rayas esta vez verdes, su guante, tomó un pincel, tinta y papel y comenzó a garabatear… palancas, botones, cajas, todo eso pasaba por su mente; estuvo ahí horas, no comió, no salió de su casa ni por un minuto, empezaba a anochecer de nuevo y no se despegaba de su trabajo, lo lograría… sabía que lo haría.

Un ruido en su cabeza… lo ignoró, de nuevo, no se detenía, era la puerta, lo ignoró nuevamente, no podía despegarse de su trabajo, no se detenía, así que decidió bajar y ver que querían, para volver a su proyecto: "El Proyecto Divino", como ella misma lo había nombrado.

Una vez en la puerta la abrió, nada más y nada menos que Sayuri y Mew; observó a sus amigas; Sayuri, con sus ojos azules, los más hermosos que había visto jamás, su pelo largo, rojo como el fuego, su tez blanca… esta chica tenía una belleza impresionante, y, al lado de ella, un poco más grande de edad que Sayuri y Luna, estaba Mew, su cabello largo y morado, sus ojos del mismo color, tenía al igual que Sayuri una belleza increíble, aunque, su verdadero encanto era su personalidad apasionada por la vida, y esa sencillez que solo una niña pequeña consigue; era todo lo contrario a Sayuri.

- ¿Qué pasa Luna? –Preguntó Sayuri- No te hemos visto en todo el día…

- Si, nos preocupamos por ti… -Continuó Mew.

- No se preocupen –Respondió Luna abrazando a sus mejores amigas- Estoy bien, de verdad. Sólo estoy haciendo una nueva máquina… ¡"El Proyecto Divino"!

- No Luna, no. –Le dijo Sayuri- Ya no puedes seguir con tus máquinas fantásticas, solo te hacen daño, te engañas a ti misma…

- A mi me gustan sus máquinas –La defendió la chica de pelo morado, a lo que Sayuri respondió golpeándola en el brazo.

- Ya chicas; Sayuri, no me importa lo que digas, la haré de todos modos.

- ¡No la vas a hacer!

- ¡Ni siquiera sabes de que es! No puedes juzgarla sin conocerla… -Dijo dolida la chica de pelo negro- Ni siquiera te molestas en saber porque la hago, no sabes… ¡NADIE SABE!

Después de dicho esto cerró la puerta y le puso candado, del otro lado se escuchaba a Sayuri llamándola, gritándole para que abriera la puerta, pero ella se limitó a subir las escaleras y regresar a su trabajo, no se detendría, no había razón para hacerlo, talvez después pudiera explicarle todo a Sayuri, porque lo hacía, pero mientras debía concentrar toda su mente y su esfuerzo en la máquina, esa máquina que le devolvería toda la paz que un día tuvo.

Siguió trabajando hasta que los gritos roncos de Sayuri desaparecieron, todavía no terminaba, pero estaba agotada, sentía que cada músculo de su cuerpo se negaba a responderle, y el estómago le gritaba, le rogaba por comida, así que se levantó de su silla y fue por algo de arroz, mientras lo comía escuchó unos ruidos en su habitación, "Debo estar alucinando" pensó "Es el cansancio", dejó el plato vacío sobre la mesa y subió las escaleras para ir a su cuarto a dormir un rato, pero vio algo que la extrañó, mucho.

- Luna –Susurró una voz cansada y seria.

- Sasuke –Respondió al vago saludo de su novio.

- Vi que estás trabajando en una nueva máquina… -Dijo mientras levantaba las hojas sobre el escritorio de Luna.

- Eso parece –Le quitó de la mano las hojas que tenía en la mano.

- Me encontré a Sayuri y a Mew, me dijeron que han peleado.

- Si, lo se…

- ¿Qué pasó? Me dio miedo preguntarles porque… estaban muy enojadas.

- No tiene importancia.

- Es por tu nueva máquina, ¿verdad?

- No tiene importancia –Dijo la chica comenzando a irritarse.

- Está bien, está bien, hablaremos mañana –Le dio un suave beso de despedida y antes de salir por la ventana, añadió:- Espero que mañana podamos vernos, y dar un paseo.

- Claro, me parece bien –Esbozó una sonrisa, el día de mañana lo pasaría con ella, y no con la zonza de Sakura.

Despertó cuando ya el sol estaba en todo su esplendor, la luz inundaba su cuarto, el cual, se veía más agradable que nunca; se acercó a su ropero y sacó unos pantalones y una blusa a rayas negras y rojas, se fue a dar una ducha, dispuesta a salir y seguir con su nueva máquina: "El Proyecto Divino".

No más de una hora pasó cuando ella ya iba camino al claro con los planos listos en las manos, sacó toda la basura de su antigua máquina y se puso a trabajar en la nueva, uso algunas partes de la vieja (la cual era para cambiar de espacio los objetos), y después de varias horas… estuvo lista.

Se veía hermosa, se erguía a varios metros sobre el suelo, y contrastaba perfectamente contra el azul del cielo, y el verde de los árboles detrás, esta vez no tenía tantas palancas ni botones, en realidad, solo tenía tres: un botón rojo, uno verde, y una palanca de madera, a su lado había una plataforma metálica, circular, de unos tres metros de diámetro, y, encima de esta, un cono igualmente metálico.

- Hermosa –Susurró mientras observaba la máquina- Preciosa, perfecta… –La comenzó a rodear para verla desde todos los ángulos posibles, y se le ocurrió una idea grandiosa, ¡La probaría, justo en ese momento!, se quitó su guante y lo rasgó para poder reconocerlo, lo puso sobre la plataforma metálica y se acercó a los controles, presionó el verde, la máquina empezó a zumbar, enseguida presiono el rojo y al zumbido se agregó un leve temblor, con la mano temblando, y más nerviosa que nunca tomó la palanca, esa era su oportunidad para ser feliz, de nuevo, sin dejar de temblar bajó la palanca e inmediatamente cerró los ojos, pues una blanca y cegadora luz envolvió a la máquina y con un ¡Crac! todo volvió a la normalidad, no había luz, el zumbido y el temblor cesaron; alzó la vista, presa de los nervios y se alegró en comprobar que el guante ya no estaba ahí… una ola de felicidad la invadió… ¡Funcionaba! ¡Funcionaba en verdad!

Salió corriendo, y se adentró en el bosque, esquivaba ramas, saltaba raíces y piedras, la euforia recorría cada parte de su cuerpo mientras atravesaba el bosque como una flecha en busca de sus amigas, para enseñarles que funcionaba en realidad; entrando a la aldea chocó con Sasuke.

- ¡Funciona! ¡Funciona! –Gritó ella dando saltitos de felicidad.

- ¿Qué funciona…? ¿Tu nueva máquina? –Preguntó con un poco de temor.

- Si, ¡Si!, ¡Ve al claro y espérame ahí! Buscaré a Sayuri y a Mew para enseñarles también.

Salió corriendo sin esperar la respuesta de su novio, simplemente siguió su camino hasta llegar frente a la casa de Sayuri, tocó la puerta una vez, y no obtuvo respuesta, así que la volvió a tocar, una y otra vez.

- ¡Sayu! –Gritó la chica- ¡Vamos! ¡Siento haberte gritado ayer! ¡Baja! ¡Tengo algo que enseñarte! ¡SAYURI!

- ¿Qué pasa Luna? –Luna se sobresaltó al ver que su pelirroja amiga estaba detrás de ella, a su lado, estaba Mew.

- Hola –Saludó Mew alegremente.

- Tienen que verla. Funciona. ¡De verdad funciona!

- Luna… no esperarás que vayamos a ver tu "Máquina Fabulosa" –Dijo Sayuri en un tono un poco despectivo.

- ¿Qué? –Luna estaba verdaderamente sorprendida- ¡Por supuesto que espero que vengan a verla! ¡Sasuke está esperándonos! ¡Vamos!

Y otra vez, sin esperar respuesta, hecho a correr, y se alegró en comprobar que se escuchaban pasos detrás de ella, sus amigas la habían seguido. No pasaron más de cinco minutos cuando ya estaban entrando en el claro, Luna se alegró de ver a Sasuke parado junto a un árbol, pero justo a lado había una cabellera rosa chicle, ¡¿Pero que hacía esa zonza ahí? Luna no dijo nada, simplemente siguió caminando hasta llegar a los controles de la máquina.

- ¡Wow! Se ve preciosa, Luna. –Dijo Mew con su voz un tanto infantil.

- ¿Qué hace exactamente? –Preguntó Sakura con cara de asco.

- Cambia los objetos de tiempo. –Contestó con una sonrisa de orgullo.

- Que perdida de tiempo… -Susurró Sakura.

- Si no te gusta te puedes ir de aquí –Defendió Sayuri a su amiga, mientras sacaba un kunai de su kimono.

- ¡No!, ¡No!... chicas, cálmense –Las separó Mew, pues Sakura también había sacado su kunai y apuntaba a Sayuri- La máquina de Luna no debería hacernos pelear… ¡Al contrario!

- Exacto… bueno, ¿La probamos? –Todos asintieron- Bien, entonces, suban a la plataforma –Nadie parecía muy seguro de querer hacerlo- Vamos, ¿Qué esperan?

- Luna… solo es que, nos da un poco de… miedo –Comenzó Sasuke.

- ¿Miedo de qué?

- Vamos, es que nunca han servido muy bien tus máquinas… -Ahora fue Sayuri la que habló.

- Si… talvez deberíamos probar primero con otro objeto… solo para asegurarnos, y después ya vamos nosotros –Sugirió Mew, a lo que recibió una mirada de reproche de parte de los otros.

- Me parece justo.

Luna caminó hasta la plataforma y puso en ella una roca, volvió a apretar el botón verde, y apareció el zumbido de nuevo, después el rojo, el temblor, jaló la palanca, y después de unos segundos de la segadora luz todo volvió a la normalidad y la piedra se había ido. Todos soltaron un murmullo de admiración.

- Bien, vamos nosotros –Mew corrió y se plantó en la plataforma metálica, Sayuri la siguió más por apoyar a Luna que por gusto, Sakura se subió al ver que Sayuri sacaba su kunai del kimono, y Sasuke porque fue arrastrado por Sakura.

- Ya que están todos arriba… -Volvió a apretar los dos botones, después jaló la palanca y corrió a la plataforma, justo cuando sus pies tocaron el metal sintió como si se quedara congelada, tenía muchísimo frío y no podía moverse, después de unos segundos volvió a sentir calor y cayó en medio de un bosque, pero no era el bosque del que recién venía.


Chicos! Espero hayan disfrutado mucho de este capítulo.

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