Dolor
Bella
Vete mujerzuela… vete mujerzuela… vete mujerzuela…
Esas palabras se repetían una y otra vez en mi mente, era tan dolorosa y desgarradora, cada palabra que me dijo fue como un baldado de agua fría. Dios debí saber que él nunca me quiso siempre fui una más del montón, tal vez la que más le duro… ocho meses… los más felices de mi vida.
Creí que era el hombre de mi vida, con quien viviría hasta el día de mi muerte aunque estaba segura de que una parte de mi había muerto en el mismo instante en el que el creyó lo que mostraban esas fotos.
Flashback…
―Esta… tu estas.―
―Oh por Dios Bella ¡estas embarazada! ―el grito de mi pequeña amiga hizo que todo el centro comercial volteara vernos
―Alice, por favor, no quería que todo el mundo se enterara.
―Oh Bella vas a ser mama.
―Tendremos que comprar ropa para bebe, una cuna, ropa materna, hacer un baby shower, que más, que más…
―Alice tranquila, apenas y tengo unas cuantas semanas, no es para que organices una boda otra vez.
Dije intentando tranquilizarla, porque la verdad no quería correr la misma suerte que cuando organizo mi boda, de solo recodarlo me da escalofríos. Alice me torturó durante muchos días y no es una experiencia que quiera volver a revivir.
―Que aguafiestas eres Bells. Pero ¿cómo se lo dirás?
Me tomó del brazo y seguimos nuestro camino hacia el auto, como se lo pedí hoy solo estuvimos poco tiempo en el centro comercial. ¿Cómo alguien tan pequeño puede tener tanta energía?
―No lo sé Allie ¿y si no quiere un hijo? ¿y si cree que es muy pronto?
Subimos al auto mientras Alice negaba con una sonrisa de cansancio y conducía por las calles de New York.
―Bella, cuando entenderás que mi hermano te ama por sobre todas las cosas y esta noticia solo hará ese amor más grande.
Volteo a verme con ahora una radiante sonrisa y dándome un pequeño apretón en el hombro.
―Es el idiota más idiota cuando estas cerca y cuando no lo estás.― suspiro teatralmente.
―Deberías verlo o simplemente pregúntale a Tanya.
Dijo burlonamente y de solo pensar en ella me hervía la sangre, era la socia decoradora de Esme, la madre de Edward tenía su propia compañía de decoración y lamentablemente Tanya era una de las socias. Por lo que me había contado mi esposo ella y él se conocieron en una beneficencia organizada por Esme y cuando ella recién fundo la empresa Tanya se ofreció a' ayudarla' con el capital.
Como odiaba a la zarrapastrosa sanguijuela esa, se comía a mi Edward con la mirada, si no fuera por no hacer una escena, hace mucho que se hubiera quedado sin cabello. Pero debía comportarme. Además a los ojos de Esme era un alma de Dios, cosa que estaba segura no era.
― ¡Bella, Bella!― llamó Alice
― ¿Que pasó Alice?
Mis nada dulces pensamientos se vieron interrumpidos por mi amiga
―Te quedaste completamente ida cuando nombre a Tanya, sabes que no quería insinuar nada, pero tanto tú como yo sabemos que es de todo menos un ángel.―
―Lo sé, y lo siento… pensaba lo mismo, no me gusta como mira a Edward cada vez que lo ve― susurré esto ultimo
―Oh Bella no te preocupes, Edward solo tiene ojos para ti y dentro de poco estará con una sonrisa gigante.
―Pero y si….
―Y si nada, él te ama y estará más que feliz porque le darás un hijo.
Alice parecía muy convencida y para no seguir discutiendo sobre si estaría feliz, simplemente le di la mejor sonrisa fingida que pude. Tenía un mal presentimiento, una corazonada de que algo no andaba bien.
Fin flashback…
Esa corazonada se hizo realidad porque justo cuando logre hacerme creer a mí misma que él estaría feliz con la noticia, lo que me encuentro es con insultos, recriminaciones y unas estúpidas fotos, pero sin duda lo que más me dolió fue que solo le serví como la zorra de turno. Si no me amaba ¿Por qué se casó conmigo?, ¿porque hizo todo eso si no me quería? Será que solo buscaba cualquier excusa para terminar conmigo haciéndome ver como la mala de la película. Si nunca me amó ¿porque dudar de lo que sentía? al fin y al cabo solo era una conquista que duró bastante.
Las fotos… en mis manos estaban las fotos que tiró sobre su escritorio acusándome de engañarlo. Le pedí a Alice que consiguiera las fotos del despacho de Edward, quería ver la foto montaje en ellas. Un viejo compañero de universidad de Alice era uno de los mejores fotógrafos en la ciudad, si alguien podía ver la falsedad de esas fotos era él.
En ellas me veía yo, junto a James uno de los socios que trabajaba con Edward en la compañía, él me tenía tomada por la cintura mis brazos alrededor de su cuello y sus labios en el mío mientras yo sonreía. Pero estaba más que segura de nunca haber entablado una conversación con ese hombre y menos de haber estado con él en un café. De hecho era mi lugar favorito en toda la ciudad y sólo había estado allí con Edward, ¿cómo él pudo creer algo así?
Dios pero que idiota soy, claro que el creería algo así, tal vez solo se casó conmigo por guardar las apariencias, siempre fue un playboy en su adolescencia pero según él había 'cambiado' en cuanto llegue yo a su vida. Era simplemente para hacerles saber a sus padres que había sentado cabeza de una vez por todas. Si, seguro era eso y solo fui el escudo del verdadero Edward Cullen.
Estaba tan contenta porque pensé que se sentiría como el hombre más feliz sobre la tierra, ya que tendría un pequeñito con sus mismos ojos verdes, su despeinado cabello y esa sonrisa que me hacía suspirar constantemente.
Mi bebe, lleve mis manos sobre vientre y acaricie a la vida que se estaba creando en mi interior. Desde que me enteré de su existencia ya lo amaba y el que su padre no me amara a mí no minimizaba mi amor por él, yo sería un padre y una madre para mi hijo.
A pesar de aun amar como amaba a Edward no podía permitir que supiera de mi bebé, no tenía ningún sentido que lo supiera estoy segura de que me hubiera acusado de adjudicarle un hijo que no era suyo, hasta hubiera dicho que era de James.
―Como te quiero bebé.― Esto se sentía tan bien.
―Serás él bebé más querido y te prometo que todo saldrá bien.― mi bebé no sufriría.
―Tu papá es el hombre más guapo y el que más daño me ha hecho, pero a pesar de todo, aun lo amo.
Sin poder detenerlas, las lágrimas empezaron a caer de mis ojos y llegaban a mi mentón para finalmente caer en mis piernas.
Aunque intentará mil veces quitarlo de mi corazón no podría, aunque me dijera una y otra vez que no lo amaba, que lo odiara, mi corazón simplemente no lo aceptaba, seguía empeñado en acelerarse con la sola mención de su nombre. Mi mente y mi corazón batallaban por esos sentimientos pero siempre había un claro ganador en esa pelea, era imposible sentir todo esto aunque no fuera correspondido.
―Te amo Edward Cullen.― lloré por amarlo tan estúpidamente.
―Te amo y me usaste.― llore por mi bebé y por mí.
―No merece tu amor Bells, ni tampoco tus lágrimas.
Levante la mirada para ver a una Alice con una sonrisa lastimera, se acercó hasta arrodillarse frente a mí y luego darme un abrazo que correspondí inmediatamente. Necesitaba una amiga, un hombro sobre el que llorar, tenía tanto dolor en el pecho que estaba segura se había formado un enorme agujero.
―Qué ironía, la hermana del hombre que me usó está consolándome.― susurre roncamente.
―Irónicamente odio a mi hermano por hacer lo que hace, pero ante todo eres mi amiga.
― ¿Porque Allie?― trate de controlar mis lágrimas.
―Mi hermano es un idiota pero te aseguro que él te ama, no sé qué sucedió pero estoy segura que no es su culpa.
Dijo Alice suplicándome con la mirada que le creyera, pero aunque lo intentara no podía, simplemente no podía hacerlo.
―No sé quién tomó esas fotos, eso no es su culpa, pero si lo es el hecho de no confiar en mí, de utilizarme.
Iba a negar así que me adelante.
―No Allie, el mismo me lo dijo, solo fui una más que calentó su cama y sólo estaba buscando una excusa para deshacerse de mí, así tendría la cuartada perfecta para con sus padres y la sociedad quedando como la víctima.
Como desearía que no fuera así, pero era lo que había.
―Bella, en este momento estoy que ahorco a mi hermano por decir todo eso, pero estoy segura de que ese no es el verdadero Edward.
―El no sería capaz de herirte así, por Dios si ese hombre solo respira si tú lo haces.
Tenía que rebatirle eso, porque Edward era un buen actor…
_Y no, déjame terminar no he podido hablar con mi hermano porque está en una importante reunión en los Ángeles pero apenas lo vea le pediré respuestas. Tiene que haber una explicación para su comportamiento.
No creía esto último…
―Mi hermano no merece que sufras por él, pero aun así sé que te ama, puede sonar contradictorio lo que te he dicho pero solo piénsalo, piensa en lo que te he dicho.― Me dio un suave apretón en las manos.
―Lo pensare Allie, no te aseguro nada pero lo haré.― murmure con la vista en mi vientre.
―Debes tranquilizarte por ti y por él bebé, sé que es más fácil decirlo que hacerlo, pero solo inténtalo.
Asentí no pudiendo decir más, mi bebé seria el que pagaría por los errores de sus padres, no podía permitirlo. Ahora no solo era yo, había alguien más por quien preocuparme.
―Tienes razón Allie, pero no quiero escuchar más sobre tu hermano, necesito descansar.
Ella simplemente asintió y me acompañó hasta su habitación, me estaba quedando en su casa pero todos mis amigos, o por lo menos los que sabían sobre mi situación pensaban que estaba en Forks. Como una autómata me puse el pijama que estaba sobre la cama, me recosté hecha un ovillo y con la mirada perdida en la oscuridad que se colaba por la ventana.
―Bella cuando necesites algo solo llámame y aquí estaré.― susurró acariciando mi cabello.
No dije nada…
―Bella todo estará bien Ed…
No pudo terminar al ver que mi agarre en la almohada entre mis manos se intensificaba.
―Mi hermano.― negué haciéndole saber que no quería tocar ese tema, soltó un suspiro cansado.
―Solo cuídate, esa vida que crece en tu interior no tiene la culpa.
―Yte prometo que llegare al fondo de esto. ¿Te cuidaras?― nuevamente no emití palabra. Beso mi cabello y susurro un 'buenas noches'.
Sentí la puerta principal cerrarse y fue la señal que necesité para que mis lágrimas cayeran nuevamente no podía llorar frente a Alice, se quedaría de ser necesario y en este momento estar sola era lo que quería. Una de mis manos empezó a hacer círculos sobre mi aun plano vientre, mis parpados se cerraban mientras que mis sollozos eran menos audibles.
Segundos después caí en los brazos de Morfeo.
Edward
Ya han pasado más de tres días, en los que no he hecho otra cosa que pensar en ella en lo que pueda estar haciendo, que estará pensando y si a pesar de todo me extraña, es la única mujer que ha logrado llegarme tan hondo.
Logre hacerla mi esposa luego de durar varios meses de noviazgo, me había hecho el hombre más feliz sobre la tierra al haber dicho "si acepto" casi devoro sus labios antes que el sacerdote lo anunciara. Y en los meses siguientes nuestra vida de casados era la mejor, hacíamos el amor cada noche, despertaba a su lado cada mañana y su perfume me llenaba completamente.
La amo con toda el alma y me duele, me desgarra completamente el tenerla lejos. No sabía cómo había vivido estos últimos tres días, era más un zombi que una persona. Era el estúpido monstruo que la dañó, que la ilusionó para luego dejarla.
Dañe al ser más puro e inocente. Dios perdóname por ser la bestia de la cual ella se enamoró, perdóname porque a pesar de haberle hecho daño la amaba más que a mi vida. Era un idiota egoísta por pensar así pero no podía hacer nada cuando mi corazón se caía a pedazos, cuando ni siquiera tenía alma.
Desde el momento en que la trate de la forma más vil, me convertí en un monstruo sin alma, como los vampiros de los libros de Carlisle, un ser sin alma y que solo existe para hacer sufrir a todos a su alrededor.
Pero aunque no lo merezca tengo que obtener el perdón de mi Bella, cuando solucione todo con Tanya, las cosas mejoraran.
O eso espero…
Solo Dios sabía que todo tenía una explicación lógica, cada palabra y cada mirada eran sólo una máscara de lo que de verdad sentía en el instante en que dañé su corazón. Nada de esto estaba en mis planes, quería tener una vida plena rodeado de mi familia, llena del amor que mi Bella profesaba por mí, quería pasar todos y cada uno de los días a su lado y ser el maldito afortunado de poder proclamarla mía.
Incluso planeé presentarle la posibilidad a Bella de tener un hijo, una pequeña con sus ojos, su boca y la belleza de su madre, eso sería el cumulo de mi felicidad pero más que nada quería volver a tenerla entre mis brazos.
―Doctor Cullen su vuelo a New York sale en dos horas.
―Gracias.― susurre a la señorita que esperaba por mi respuesta al otro lado de la línea. De vuelta a mi Bella.
Todo saldrá bien mi amor…
